Ehrlichia canis, bacteria transmitida por garrapatas: un riesgo para los perros en México

Alondra González-Patiño* ORCID: 0009-0003-9254-7037
Rosa María Sánchez-Casas* ORCID: 0000-0002-2626-7227
Jorge Jesús Rodríguez-Rojas* ORCID: 0000-0002-4807-51461

CIENCIAUANL / AÑO 29, No.135, enero-febrero 2026

DOI: https://doi.org/10.29105/cienciauanl28.135-1

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En las últimas décadas, las variaciones en el ambiente debidas al calentamiento global, la degradación forestal, el cambio del uso del suelo, el aumento exponencial de la población humana y el transporte frecuente de animales de compañía de un lugar a otro, han modificado y mejorado los patrones de contagio de los patógenos por vectores en todo el mundo, ya que algunos de los componentes de los ciclos de propagación de enfermedades transmitidas de esta manera están ligados al clima.

Por ejemplo, muchos artrópodos que se alimentan de sangre, como las garrapatas, pasan la mayor parte de su vida en el medio ambiente y su desarrollo, supervivencia y dinámica poblacional dependen de diversos factores, incluida la disponibilidad de huéspedes, la cobertura vegetal y el entorno. El cambio climático puede incidir en la distribución y densidad de dichos ectoparásitos hematófagos, así como en el riesgo de transmisión de patógenos por garrapatas a los humanos. Otros patrones que influyen en esta transmisión son el movimiento de las personas y sus mascotas, la deforestación, la urbanización y el uso de la tierra (Dantas-Torres et al., 2015).

La mayoría de las personas que tiene animales de compañía sabe que los ixódidos son peligrosos, pero ¿se conoce realmente qué pueden ocasionar? Diversas enfermedades están asociadas a su presencia en los perros. Con una prevalencia en el sur de México de 44%, y del 21 al 49% en el noroeste (Salinas-Meléndez et al. 2015), la ehrlichiosis monocítica canina es una de las más comunes, causada por la especie Ehrlichia canis (bacteria intracelular obligada Gram negativa), la cual, dependiendo la gravedad, puede cursar en forma subclínica, aguda o crónica (Aziz et al., 2022). Presenta varios signos clínicos: depresión, letargo, anorexia, pérdida de peso y tendencias hemorrágicas. El examen físico también revela linfoadenomegalia y esplenomegalia. Es un padecimiento de importancia mundial en la práctica con especies pequeñas, por ello se han desarrollado diversos métodos de diagnóstico, incluidas técnicas moleculares y serológicas (Lira-Amaya et al., 2023).

Otras bacterias de interés en la salud animal y humana son Ehrlichia ewingii y Ehrlichia chaffeensis, que causan la ehrlichiosis granulocítica canina y ehrlichiosis monocítica humana, respectivamente (Ramakant et al., 2020), se puede presentar coinfección con estos agentes y otros patógenos transmitidos por garrapatas.

En 1935, Donatien y Lestoquard, del Instituto Pasteur de Argelia, visualizaron, en monocitos de perros febriles y con anemia, organismos semejantes a rickettsias, por lo que se clasificó como Rickettsia canis. En 1945, Moshovski la reclasificó como Ehrlichia canis, en honor al bacteriólogo alemán Paul Ehrlich (Gutiérrez et al., 2016).

Desde su descubrimiento se han reportado casos entre caninos y otros miembros de la familia Canidae (zorros, coyotes y chacales, considerados reservorios naturales del agente) en todo el mundo. La bacteria necesita de un mamífero en el cual vivir y de los ixódidos para transmitirla, específicamente la garrapata café del perro (complejo de Rhipicephalus sanguineus) (figura 1), aunque también Dermacentor variabilis puede jugar un papel importante (Jiménez-Avendaño et al., 2017).

Figura 1. Garrapatas cafés del perro (Rhipicephalus sanguineus). De izquierda a derecha: huevo, larva, ninfa y adultos macho y hembra (imagen: Jorge Jesús Rodríguez Rojas).

El ciclo comienza cuando E. canis es ingerida por la garrapata, ya sea que esté en la fase larva, ninfa o adulto (Jiménez-Celis, 2018). Los ectoparásitos infectadas muerden (piezas bucales con un par de quelíceros, dos palpos segmentados y el hipostoma con dientes) (López-Grimaldo et al., 2024) a un animal sano, ingieren sangre y sus secreciones salivales contaminan el sitio donde se alimenta (Gutiérrez et al., 2016).

La saliva de la garrapata contiene una variedad de sustancias anticoagulantes y antiinflamatorias que ayudan a la adquisición y contagio del patógeno, éstos entran al torrente sanguíneo del huésped y se multiplican por fisión binaria en linfocitos y monocitos/macrófagos hasta formar las mórulas. Después de la desintegración de estas, se liberan nuevos cuerpos elementales que invaden otras células sanguíneas (Gutiérrez et al., 2016).

La infección al interior del animal se disemina vía sanguínea o linfática en las plaquetas, monocitos y granulocitos, llegando a otros órganos: hígado, bazo, médula ósea y ganglios linfáticos (Gutiérrez et al., 2016) (figura 2). Se sabe que una vez que la garrapata ingiere sangre contaminada, puede transmitir al patógeno hasta 155 días después (Gutiérrez et al., 2016).

Figura 2. Ciclo de transmisión de E. canis en perros y garrapatas (imagen: Cynthia Alejandra Garza Guevara).

SIGNOLOGÍA DE LA ENFERMEDAD

Se presenta en los perros de diferente forma según la fase (aguda, subclínica y crónica) en la que se encuentre la infección, siendo los más frecuentes: fiebre, anemia, vómitos, depresión, pérdida de peso, debilidad general, hemorragia nasal o epistaxis, dificultad al respirar, signos neurológicos y oculares (Espino-Solís et al., 2023) (figura 3).

Figura 3. Signología de la ehrlichiosis monocítica canina. A) Canino con pérdida de peso. B) Canino con signo ocular (uveítis) (imagen: Salvador de Luna).

 

PRUEBAS DE DIAGNÓSTICO

Dependiendo la severidad del caso, el pronóstico es distinto, incluso puede ser mortal (Espino-Solís et al., 2023). En la actualidad existen diferentes pruebas para la detección de anticuerpos (figura 4), en los exámenes de sangre se sugiere complementar con frotis sanguíneo, según el criterio del médico veterinario, ya sea con test serológicos comerciales o con técnicas moleculares.

Figura 4. Prueba SNAP 4Dx (IDEXX labs, Inc. EE UU) positiva a ehrlichiosis canina.

En ese sentido, en un estudio realizado, los resultados relacionados con hemograma y análisis bioquímico, en un total de 156 perros seropositivos, arrojaron trombocitopenia en 96.79% de los casos y anemia en el 75.64% (el tipo más frecuente fue la normocrómica normocítica con 78%). Otros parámetros fueron hipoalbuminemia (60.39%), uremia (43%), AST elevada (40.65%), ALP elevada (35.95%), hipoglobulinemia (33.30%), ALT elevada (31.17%) e hiperbilirrubinemia (28.1%) (Espino-Solís et al., 2023).

 

CASOS DE EHRLICHIOSIS CANINA Y LA DISTRIBUCIÓN DEL VECTOR EN MÉXICO

La presencia de E. canis en México se descubrió en 1996, y en 2003 se obtuvo una seroprevalencia de 33.1% a nivel nacional, donde se obtuvieron muestras sanguíneas de perros de 25 estados y la capital de la república mexicana (n = 2,395), los casos positivos fueron 793 (Núñez-Ochoa, 2003).

Estudios moleculares con prueba de reacción en cadena de la polimerasa (RCP) han reportado infección en canes con tasas del 10% en la región de La Comarca Lagunera (Almazán et al., 2016); entre 29.2 y 38.4% en Yucatán (Ojeda-Chi et al., 2019); 26.8% en Tamaulipas (Merino-Charrez et al., 2021); 41.4% en Ciudad Altamirano, Guerrero; 14-53.6% en Ciudad Juárez, Chihuahua, y hasta el 55% en Cuautla, Morelos (Beristain-Ruiz et al., 2022).

En el último estudio se reportaron casos positivos a Ehrlichia spp. en el suroeste (67.2%), sureste (51.3%), noroeste (43.7%), oeste y noreste (33.2% y 29.8%, respectivamente), este (15.3%), centro-sur y norte de nuestro país (7.7% y 7.2%, respectivamente) (Bedoya et al., 2023) (figura 5).

Figura 5. Casos de Ehrlichia spp. en perros agrupados según el porcentaje de pruebas positivas por región (A) y estado (B) (imagen tomada de Bedoya et al., 2023).

En cuanto al vector principal, la garrapata café del perro tiene una distribución mundial, la cual es más extensa en las regiones cálidas. En México se ha reportado su presencia en Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chiapas, Chihuahua, Coahui- la, Colima, Durango, Guanajuato, Guerrero, Michoacán, Morelos, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz y Yucatán (Rodríguez-Vivas et al., 2023).

TRATAMIENTO Y PREVENCIÓN

En cuanto al tratamiento, la mayoría de las veces se trata con fármacos de la familia de las tetraciclinas (clortetraciclina, oxitetraciclina, minociclina y doxiciclina), macrólidos (azitromicina), fluoroquinolonas (enrofloxacina), cloranfenicol, rifampicina y dipropionato de imidocarb. Con excepción de las tetraciclinas y el cloranfenicol, los demás agentes no han tenido resultados favorables. El consenso de la Facultad Americana de Medicina Interna Veterinaria (ACVIM, por sus siglas en inglés) recomienda doxiciclina a una dosis de 10 mg/ kg vía oral cada 24 horas durante 28 días, una alternativa es aplicarla por vía intravenosa (Gutiérrez et al., 2016). El tratamiento tendrá mejor efecto si la enfermedad se detecta a tiempo (Jiménez-Avendaño et al., 2017).

En la actualidad no se dispone de una vacuna, por lo que el uso de ectoparasiticidas o repelentes como el fluralaner con isoxazolina resultan buena opción para la prevención de insectos, ácaros y parásitos. Esta superó al dieldrín y al fipronil contra pulgas de gato (Ctenocephalides felis), hembras adultas de garrapata del ganado (R. microplus), de garrapata café del perro (Rhipicephalus sanguineus) y ninfas de Ornithodoros moubata (Gassel et al., 2014).

Este padecimiento constituye un problema en la medicina veterinaria, se considera una zoonosis y es de gran relevancia en la salud humana (Gutiérrez et al., 2016), motivo por el cual es importante visitar al especialista ante el primer signo de sospecha, con el fin de obtener el tratamiento indicado para nuestra mascota. La ehrlichiosis puede presentarse en perros de cualquier raza, sexo y edad, por lo que se recomiendan medidas preventivas (usar repelentes junto con ectoparasiticidas y, en casos necesarios, una aplicación de acaricidas en el hogar).

Asimismo, un control de exámenes sanguíneos anual o semestral, según lo indique el veterinario, de nuestros caninos, ya sea que presenten signos o no, sobre todo en zonas del norte, costeras y del sureste del país. Se debe fomentar la información acerca de estos temas de salud pública y animal.

 

* Universidad Autónoma de Nuevo León, General Escobedo, México.
Contacto: alondra.gonzalezptn@gmail.com, rosa.sanchezcss@uanl.edu.mx, jorge.rodriguezr@uanl.mx

 

REFERENCIAS

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Recibido: 13/02/2024
Aceptado: 03/10/2025

 

Ehrlichia canis, bacteria transmitida por garrapatas: un riesgo para los perros en México

Resumen

Este artículo tiene el propósito de informar sobre la bacteria Ehrlichia canis, que provoca una enfermedad llamada ehrlichiosis canina, común en perros con garrapatas. Actualmente, casi todas las familias tienen al menos un perro, de ahí la necesidad de comunicar y explicar a la sociedad la función de la garrapata y la bacteria en una enfermedad que es más común de lo que se cree, además de la distribución, transmisión, así como los signos más comunes y cómo prevenirla. De esta manera las personas pueden identificar la presencia de la garrapata en sus mascotas y visitar al veterinario.

Palabras clave: caninos, ehrlichiosis canina, garrapata café del perro, Ehrlichia, Rhipi- cephalus sanguineus.

Ehrlichia canis, a tick-borne bacterium: a risk for dogs in Mexico

Abstract

This article intends to inform about the bacteria Ehrlichia canis, which causes a disease called nine ehrlichiosis, common in tick-afflicted dogs. Currently, almost all fami- lies have at least one dog, hence the need to communicate and explain to society about this disease, which is more common than it’s believed, as well as its distribution, transmission, and also its most common signs and prevention. This way, people can identify the presence of the tick on their pets and pay a visit to the veterinarian.

Keywords: canines, canine ehrlichiosis, brown dog tick, Ehrlichia, Rhipicephalus sanguineus.