EDITORIAL CIENCIA UANL 29-135. El gozo de comunicar la ciencia

Alejandra E. Arreola-Triana

CIENCIAUANL / AÑO 29, No.135, enero-febrero 2026

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En enero de este año se cumplen 50 años de que 35 países, incluyendo Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica y Ecuador, ratificaran que la cultura y la ciencia son un derecho humano universal. El artículo 15 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (que México firmó hasta 1981) establece que todas las personas tienen derecho a participar en la vida cultural y a gozar de los beneficios del progreso científico y de sus aplicaciones.

Disfrutar de las ventajas del avance científico y sus aplicaciones requiere, primero, contar con acceso a la ciencia. La comunidad científica precisa poder consultar no sólo publicaciones, sino datos, materiales, muestras, colecciones biológicas y demás acervos mediante iniciativas de ciencia abierta. Asimismo, es fundamental que la sociedad en general pueda ver de cerca los nuevos avances tecnológicos y el conocimiento científico.

Este acercamiento se hace posible a través de la comunicación pública de la ciencia –que incluye al periodismo, la divulgación y la educación en ciencia y tecnología–. Lo que se busca con estos esfuerzos es una apropiación social, es decir, que la sociedad no sólo conozca los conceptos, sino que adopte actitudes científicas e incorpore este saber a sus hábitos de salud y sus actividades productivas y educativas (García-Cruz, 2019).

Pero en esta búsqueda de la apropiación del conocimiento, no debemos olvidar una palabra muy importante utilizada en el artículo 15: el gozo.

Una definición contemporánea de la comunicación de la ciencia nos dice que se trata de una tarea que busca despertar en el público cinco tipos de reacciones: familiaridad con los conceptos científicos, interés, formación de opiniones y actitudes, y entendimiento sobre los procesos de la ciencia y su rol en la sociedad. La quinta respuesta es el disfrute (Burns et al., 2003).

Al estar enfocados en cumplir con requisitos, en ocasiones se nos olvida que la ciencia puede ser muy divertida –y su comunicación debe serlo también–. Y aunque algunos críticos vean en la divulgación “la manifestación más débil” de dicha comunicación (García-Cruz, 2019), la verdad es que todos los que nos dedicamos a la ciencia lo hacemos porque en algún momento de nuestras vidas ésta se nos presentó como algo asombroso, mágico o fascinante.

Gozar de los beneficios de la ciencia va más allá del provecho para la salud y el ambiente. También incluye disfrutarla y apreciarla pues es “una de las actividades más creativas de la mente moderna” (Thomas y Durant, 1987). La divulgación de la ciencia, al crear actitudes positivas, puede ser el tapete de bienvenida en el camino a la apropiación social del conocimiento. El interés, la curiosidad, la motivación por aprender y el gozo que despierta esa conferencia, ese artículo, o esa visita al museo podría durar para toda la vida.

REFERENCIAS

Burns,T.,O’Connor,J.,Stocklmayer,S.(2003).Science Communication: A Contemporary Definition, Public Understanding of Science, 12, 183-202, https://doi.org/10.1177/09636625030122004

García-Cruz, Juan C. (2019). La comunicación de la ciencia y la tecnología como herramienta para la apropiación social del conocimiento y la innovación, Journal of Science Communication América Latina, 2(1), Y02, https://doi.org/10.22323/3.02010402

Thomas, Geoffrey, y Durant, John. (1987). Why should we promote the public understanding of science? Scientific Literacy Papers: A Journal of Research in Science, Education and Research, 1-14, https://ocw.mit.edu/courses/sts-014-principles-and-practice-of-science-communication-spring-2006/9a2dfa5e9d69b2c0bd06b- 38606827f1c_durant_promote.pdf