Más allá del jardín: la presencia histórica de las mujeres en la Botánica (siglos XVII-XIX)
Graciela Velázquez-Delgado* ORCID: 0000-0001-7997-8658
CIENCIAUANL / AÑO 29, No.136, marzo-abril 2026
DOI: https://doi.org/10.29105/cienciauanl29.136-2
A lo largo de la historia, la participación femenina en la botánica ha sido constante, aunque invisible en algunas épocas. El objetivo de este texto es examinar los obstáculos sociales, culturales e institucionales que enfrentaron las mujeres que aportaron a esta del siglo XVII al XIX.
La botánica, con orígenes en la Grecia Clásica, es un saber fundamental que describe y clasifica las plantas. A pesar de las contribuciones masculinas reconocidas históricamente: Plinio el Viejo (23-79 d.C.), Joachim Jungius (1587-1657) o Carl Linnaeus (1707-1778), las aportaciones de las mujeres permanecen en la sombra. Actualmente, la botánica ha alcanzado la paridad de género, siendo incluso considerada, en Latinoamérica, por su alta participación, una “ciencia femenina” (Lobato, 2018:236).
Anteriormente, la exclusión de las aulas y los espacios académicos obligó a que muchas de las contribuciones de las mujeres fueran relegadas al ámbito de la ilustración científica. Sus obras se clasificaban en el apartado de “arte”, para el cual no era necesaria la educación formal, ocultando el rigor implícito en el trabajo de clasificación y documentación. Al respecto, Sabina Alcaraz (2022) aclara que, a diferencia de éste, la ilustración botánica tiene un propósito preciso: “ilustrar un libro o actuar como registro de una especie o parte de una planta” (pp. 51-52).
Durante las exploraciones coloniales, la investigación botánica fue clave. Aunque las mujeres tenían prohibido unirse a los equipos de científicos y participar en excursiones (a menos que fuera con sus maridos), se encargaban de clasificar las plantas recolectadas una vez que llegaban a destino (Alcaraz, 2022:53). La sociedad las inclinó a la ilustración de flores, ya que se les vedaba pintar individuos y desnudos, encontrando en la vegetación un campo legítimo para desarrollar sus conocimientos y habilidades (Alcaraz, p. 55). Es en este contexto de exclusión que surgen figuras pioneras cuya dedicación al rigor científico las obligó a desafiar las normas sociales e institucionales de su época.
TRAYECTORIAS Y RESISTENCIA: DESDIBUJANDO LA FRONTERA ENTRE ARTE Y CIENCIA
Natalie Zemon Davis (1999) investigó a Maria Sibylla Merian (1647-1717), pionera alemana del siglo XVII en botánica y entomología. Proveniente de una familia de
pintores, poseía una excelente ejecución artística, lo que combinó con un profundo rigor científico. A los 52 años, tomó la decisión de abandonar a su marido y viajar a Surinam, una aventura sin precedentes para una mujer de su época. Su objetivo no sólo era “dibujar flores, plantas e insectos con una naturalidad perfecta, también era una observadora enterada de los hábitos de las orugas, las moscas, las arañas y otras criaturas semejantes” (Davis, 1999:177). A pesar de su trabajo pionero, su obra fue relegada durante décadas a un valor meramente estético, sin el reconocimiento de su aporte a la clasificación y documentación científica.
Jeanne Baret (1740-1807) se convirtió en la primera mujer en incorporarse formalmente a un estudio global. Provenía de una familia pobre y, a los 26 años, trabajaba organizando ejemplares naturales junto al botánico Philibert Commerson. Ante la prohibición de enrolarse en expediciones, en 1766, se vistió de hombre y adoptó el nombre de Jean con el objetivo de unirse a una exploración francesa. Gracias a su esfuerzo, recolectó 6,000 especímenes de plantas durante el viaje. Su ingenio para cruzar las barreras institucionales y sociales resalta cómo las mujeres debían transgredir las prohibiciones (relegación al ámbito privado, restricciones de movilidad) si deseaban ejercer la ciencia.
Anna Atkins (1799-1871), botánica inglesa, es reconocida como la primera fotógrafa científica. Heredó el legado y las conexiones de su padre, John George Children (químico y zoólogo). Gracias a su relación con William Henry Fox Talbot y sir John Herschel (inventor del cianotipo), Atkins utilizó esta técnica para crear Photographs of British Algae: Cyanotype Impressions (1843), una de las primeras obras ilustradas con fotografías. Su formación científica, apoyada por su círculo familiar, le permitió ser miembro de la Sociedad Botánica de Londres en 1839, un ejemplo de institución que sí reconoció el valor de las mujeres en su disciplina.
Marianne North (1830-1890) desafió las normas victorianas con una vida dedicada al viaje y a la ilustración. Tras el fallecimiento de su madre y luego de su padre, comenzó a recorrer, sola, el mundo para dibujar especies vegetales, visitando Canadá, Jamaica, Japón, Brasil y otros destinos exóticos desde 1871. Esta independencia le valió el apodo de “soltera aventurera”, ya que en esa época no era habitual que una mujer se desplazara sin compañía masculina. North donó parte de su vasta obra al Real Jardín Botánico de Kew, donde se le dedicó una galería. Su rigor observacional le facilitó incluso descubrir un género desconocido que fue bautizado en su honor como Northea seychelliana (Martínez Pulido, 2014).
La poeta Emily Dickinson (1830-1886) también contribuyó a la botánica. Aunque venía de una familia acomodada que le proveyó educación formal, su vida aislada la llevó a la jardinería y a escribir su Herbario, donde describe 424 flores silvestres de Nueva Inglaterra. Su obra más reconocida, la “flor perfecta Monotropa uniflora”, resalta su rigor observacional (Popova, 2021). Su contribución, inicialmente vista sólo como parte de su labor literaria privada, subraya cómo el ámbito íntimo de las mujeres a menudo ocultaba su quehacer científico.
Todo lo mencionado contradice la afirmación de que las mujeres carecían de interés en
la ciencia. En dicha exclusión han influido prejuicios, roles sociales y tradiciones culturales. El trabajo de estas botánicas, al igual que las plantas que se abren paso en terrenos inhóspitos, desafió las barreras de su época, demostrando que su contribución científica florecía mucho más allá de los confines del jardín convencionalmente asignado.
CONCLUSIONES
La labor de estas pioneras fue crucial, no sólo por sentar bases científicas que persisten (como señalan los trabajos de Sabina Alcaraz, 2022), sino por desafiar las estructuras institucionales y sociales que las relegaban al ámbito del “arte” o el hogar. Su insistencia en el rigor, ejemplificado en el uso de la fotografía (Atkins) o el viaje en solitario (North), es el antecedente directo de la transformación de género en la disciplina.
Este estudio confirma que el patrón de superación estuvo marcado por la alfabetización (obtenida fuera de la educación formal), que les permitió documentar, clasificar y dejar un legado escrito, diferenciando su aporte del conocimiento empírico tradicional. Esta revaloración es fundamental para entender la evolución de la botánica, que hoy goza de una paridad significativa, e incluso es considerada una “ciencia femenina” en Latinoamérica, según Thaís Lobato de Magalhães (2018).
Sin embargo, para completar esta visibilización histórica, es imperativo no detener el estudio en las figuras europeas y estadounidenses. La investigación futura debe enfocarse en reincorporar a las mujeres botánicas mexicanas y de otras latitudes, cuyas contribuciones en colecciones y herbarios aún esperan ser documentadas y reconocidas dentro de la historiografía científica.
REFERENCIAS
Alcaraz, Sabina. (2022). Mujeres e ilustración botánica. EME Experimental Illustrations, Art and Design, (10), 51-67, https://doi.org/10.4995/eme.2022.17176
Davis, Natalie Z. (1999). Mujeres en los márgenes. Tres vidas del siglo XVII, Ediciones Cátedra.
Lobato de Magalhães, Thaís. (2018). Botánica: una ciencia femenina en Latinoamérica, Revista de Estudios de Género, La Ventana, (48), 236-263.
Martínez-Pulido, Carolina. (2014, 1 de octubre). Marianne North, excelente ilustradora científica, Mujeres con Ciencia, https://mujeresconciencia.com/2014/10/01/marianne-northexcelente-ilustradora-cientifica/
Popova, Maria. (2021, 2 de julio). Perfect Flowers: Adventures in Nature’s Nonbinary Botany, with a Side of Emily Dickinson, The Marginalian, https://www.themarginalian.org/2021/07/02/perfect-flowers-emily-dickison/
The Public Domain Review. (2015, 2 de diciembre). Cyanotypes of British Algae by Anna Atkins (1843), https://publicdomainreview.org/collection/cyanotypes-of-british-algae-byanna-atkins-1843/.
Vega y Ortega Báez, Rodrigo A. (2014). Zoología y Botánica en los impresos femeninos de la Ciudad de México, 1839-1856, Iberoamericana, 13(51), 27-46.
Recibido: 01/10/2025
Aceptado: 05/12/2025
Más allá del jardín: la presencia histórica de las mujeres en la Botánica (siglos XVII-XIX)
Resumen
Este texto explora la subrepresentación histórica de las mujeres en la botánica, a pesar de su constante participación. Si bien la botánica tiene raíces antiguas y contribuciones masculinas reconocidas, las aportaciones femeninas permanecen en gran parte ocultas por la carencia de fuentes y la naturaleza de su trabajo, a menudo considerado como “arte” en lugar de ciencia. El objetivo es analizar los obstáculos sociales, culturales e institucionales que enfrentaron estas mujeres a lo largo del siglo XVII hasta el XIX.
Palabras clave: botánica, mujeres, ilustración científica, género, siglos XVII-XIX.
Beyond the garden: The historical presence of women in botany (17th–19th Centuries)
Abstract
This text explores the historical under-representation of women in botany, despite their constant participation. While botany has ancient roots and recognised male contributions, female contributions largely remain hidden due to a lack of sources and the nature of their work, often considered “art” rather than science. The goal is to analyse the social, cultural, and institutional obstacles faced from the 17th to the 19th centuries.
Keywords: botany, women, scientific illustration, gender, 17th -19th centuries.
* Universidad de Guanajuato, Guanajuato, México.
Contacto: graciela@ugto.mx
Imágenes: Ruth Nohemí Pérez Aguirre.



