¿Qué es más importante? Exploración de valores en el deporte mexicano
Daniela Miranda-Rochín* ORCID: 0000-0003-3181-6507
Rylan Curtis** ORCID: 0009-0008-0490-5604
Marina García-Solà*** ORCID: 0000-0002-0418-6493
Lex Sailer**** ORCID: 0009-0001-6226-5464
CIENCIAUANL / AÑO 29, No.136, marzo-abril 2026
DOI: https://doi.org/10.29105/cienciauanl29.136-1
En el deporte, desde sus múltiples formas de vivirse, hablar de valores es algo frecuente y aparece en conversaciones cotidianas dentro del vestuario, durante los entrenamientos, entre compañeras y compañeros de equipo, con las amistades y la familia. También ocupa un lugar importante, aunque en ocasiones en segundo plano, en investigaciones, reportajes, debates, instituciones deportivas, universidades, opinión y políticas públicas e incluso en leyes que lo regulan.
Un caso mediático de los últimos años que acaparó portadas y fue muy comentado por los medios de comunicación fue el de “las 15”, de la selección femenina de futbol de España previo al Mundial de Australia 2023. Como señal de protesta y lucha por mejoras estructurales y de condiciones laborales, aproximadamente un año antes del certamen, 15 jugadoras informaron a la federación que no estarían disponibles para ser convocadas a las concentraciones.
La demanda tuvo mucha fuerza, y a medida que se acercaron las eliminatorias, varias jugadoras volvieron y unas pocas (cuatro o cinco) se mantuvieron firmes en su decisión. El dilema estaba claro: jugar una copa mundial con posibilidad de ganar el oro (motivación personal) o renunciar a ello convencidas de que sería un beneficio para el gremio y deportistas de otras disciplinas a largo plazo (un bien común). Cualquiera de las dos decisiones era difícil de tomar, por las diferentes opiniones dentro y fuera del vestuario, además de toda la presión mediática que se estaba teniendo.
En el Mundial Femenil de Futbol de 1971, en la Ciudad de México, las atletas habían experimentado una situación similar. Se unieron para protestar y demandar remuneración económica como parte de su profesionalización, la cual fue negada y aun cuando mostraron resistencia frente a las negativas, un día antes de la final decidieron jugar. Inspiradas en la responsabilidad moral hacia el deporte femenil y la afición, aunque afectadas emocionalmente.
Estos casos que nos sirven ahora de ejemplo ilustran la presencia constante de los valores, cuyo concepto, sin embargo, suele usarse de manera ambigua: en ocasiones se habla de “tener” como una cualidad positiva, o de “carecer” para señalar conductas reprobables. Pero ¿qué significa realmente tener –o no tener– valores? ¿Se puede verdaderamente carecer de ellos?
Por todo esto la psicología del deporte se dedica a estudiar, entre muchas otras variables, los valores. Desde su laboratorio en Valencia, Castillo y Álvarez (2023) publicaron recientemente el libro Psicología social de la actividad física, el deporte y el ejercicio, en el que, además de otros temas, exponen que los valores se reflejan tanto en las distintas áreas de la vida de cada atleta, como en el conjunto de éstos que comparten con quienes forman un equipo. Y por ello, comprenderlos es fundamental porque permite decidir cuáles se desea fomentar en el grupo y así favorecer que las acciones y comportamientos vayan en la misma dirección.
Con esto podemos entender que los valores guían la interacción social de las personas con su entorno. De acuerdo con Schwartz (1992), están organizados de tal forma que explican la toma de decisiones, actitudes y conductas de las personas y los colectivos. A lo largo de sus investigaciones, y en conjunto con su grupo de trabajo, ha descrito características comunes: (1) son creencias respecto a las metas que son deseables; (2) al activarse provocan emociones; (3) motivan el comportamiento, percepciones y actitudes (consciente o inconscientemente); (4) funcionan como estándares para evaluar acciones, personas y eventos, y (5) se ordenan por importancia de acuerdo con un sistema de jerarquías que se mantiene relativamente estable a lo largo del tiempo.
Entenderlos desde esta perspectiva incluye la comprensión de un continuo circular de la motivación, en donde no hay valores positivos o negativos, sino que de forma análoga a un círculo cromático, las motivaciones expresadas por éstos se mezclan entre sí. Respecto a la relativa estabilidad, hace referencia a que los valores personales se sostienen en una situación y otra, y varían en función de la importancia que cada persona o grupo social les otorga. Así, Sagiv et al. (2017) lograron exponerlo con claridad mencionando que los valores personales son aquello que los seres humanos consideran relevante.
Ella Bucio, deportista mexicana y campeona mundial de parkour, en una entrevista realizada por Loredo (2022), expresó lo siguiente:
“Yo fui gimnasta nueve años y era atleta de alto rendimiento. Hubo un momento en el que yo estaba por entrar a la secundaria y me ofrecieron irme a Monterrey, al equipo élite de México, pero me di cuenta que tenía que abandonar por completo a mi familia, ya que la prioridad iba a ser el deporte… Entonces debía tomar una decisión importante, al final decidí que no, no valía la pena, porque yo no me veía en el mundo de la gimnasia para siempre…”.
Al momento de la entrevista, Bucio, con 25 años, recordaba lapsos de su adolescencia, cuando, con 11 o 12 años de edad, identificaba estándares que le direccionaron a tomar decisiones. ¿Qué fue lo que consideró importante? ¿Valdría decir que no contempló el posible éxito al pertenecer a un equipo de élite?
De vuelta a la teoría, en 1981 Lawrence Kohlberg estimaba que lo esencial era comprender el razonamiento frente a problemas de carácter moral y propuso etapas sobre este juicio en las personas, las cuales consistirían precisamente en momentos (preconvencional, dilemas morales, convencionales y posconvencionales), donde el último sería el más alto en desarrollo moral. Carol Gilligan (1982) objetó dicha teoría, resaltando que en ese modelo no estaban consideradas las experiencias de las mujeres, para la que planteó una moralidad del cuidado en la que se enfatizaban la empatía, las relaciones interpersonales y la responsabilidad moral hacia los demás, cuyo desarrollo moral sólo podría comprenderse desde una ética contextual y relacional.
Posteriormente, Schwartz (2010) presentó dos directrices generales de los valores personales de acuerdo con su contenido motivacional y la visualización como un círculo, podemos identificar las áreas de crecimiento y autoprotección, en donde más que pensar en etapas se procura explorar dentro de un gradiente de valores (figura 1).
Para comprender mejor la figura 1, podemos considerar las explicaciones de los autores, quienes mencionan que la autotrascendencia implica trascender los intereses propios por el bien común y la apertura al cambio indica la disponibilidad hacia las nuevas ideas, acciones y experiencias. En contraste, conservación enfatiza la autorrestricción, el orden y evitar el cambio, mientras la automejora se refiere a perseguir los intereses propios (Schwartz y Cieciuch, 2022).
En esta misma línea y contexto, se han reportado distintos hallazgos relacionados con los valores personales, por ejemplo, Danioni et al. (2017) encontraron que una muestra de atletas adolescentes italianos consideraba la competencia y la justicia como más importantes, frente a ser líderes del grupo; además que cuanto más se sentían comprendidos por parte de sus madres y padres respecto a la disciplina que practicaban, mostraban mayor disposición para aceptar sus valores deportivos. Resaltando la relevancia de la calidad en las interacciones y las relaciones interpersonales, en este caso hijas e hijos con madres y padres.
¿PERO QUÉ SIGNIFICA REALMENTE TENER –O NO TENER– VALORES? ¿EN VERDAD ES POSIBLE NO TENER VALORES?
En parte derivado de esta pregunta surgió el interés por explorar cuáles son los valores personales prominentes en México. Encontramos que emanado de su teoría, Schwartz y su equipo desarrollaron el Cuestionario de Retrato de Valores (2010) para identificar cuatro: autotrascendencia, conservación, automejora y apertura al cambio. El test ya se había validado en español, aunque no en el contexto mexicano, por lo que en una reciente investigación lo aplicamos con una población de 18 años y más (n= 278), comprobando que su uso es válido y fiable. Además, en esta muestra pudimos identificar diferencias en función del género, donde la Autotrascendencia resultó mayor en el grupo de mujeres, y Automejora, en su valor específico de poder-dominancia, lo fue en el de hombres.
Posteriormente aplicamos el instrumento en una población de atletas con distintos niveles competitivos de diversos estados de México, y encontramos que de la muestra total (n = 181), al examinar en función del género, autotrascendencia y apertura al cambio, éstos fueron superiores en el grupo de mujeres. Cuando realizamos la comparación con la muestra de deportistas y la de no deportistas, tanto apertura al cambio, conservación y automejora, se observaron mayores en el primer grupo.
De acuerdo con dichos resultados, los valores más presentes están relacionados con desarrollar ideas novedosas, tener nuevas experiencias y sentir autonomía; así como cumplir con las reglas, percibir protección personal y social y experimentar éxitos.
ENTONCES,
¿CÓMO PODEMOS ENTENDER LOS VALORES PERSONALES?
Como se refleja en los resultados presentados, todas las personas tienen valores, pero éstos difieren en intensidad y orientación según factores individuales y contextuales. En los primeros se puede pensar en un conjunto de principios en equilibrio entre múltiples aspectos (automejora, autotrascendencia, apertura al cambio y conservación, etcétera), moldeados por los segundos: género, estatus de atleta, edad y cultura deportiva (por ejemplo, disciplinas en equipo contra individuales).
En cuanto a las diferencias de género en los valores, seguramente tengan que ver con la “herencia” que nos queda de la tradicional división sexual del trabajo, donde a las mujeres se les asignaba el rol del cuidado del hogar y de las personas (mayores, pareja e hijos), con una misión reproductiva, así que de manera inconsciente resulta valioso el avance colectivo y la atención a los demás, y no tanto por ellas mismas. Mientras que los hombres ocupaban el espacio público como principales responsables del trabajo y el sustento económico, lo cual se asocia más con valores que apuntan a la mejora individual y de la producción, más que de cuidado.
Respecto a la cultura deportiva, podemos observarlo cuando las y los atletas deben tomar decisiones en las que sus valores personales, que usualmente sirven de guía, se enfrentan a una nueva situación. En una reciente entrevista realizada por Gaspar (2025), después de ganar la Copa del Mundo de Parkour, Ella Bucio profundizó un poco más sobre el contexto en el cual había tomado decisiones en su adolescencia y expuso lo más importante en su presente. Bucio compartió preocupaciones relativas a la estabilidad, el futuro y lo que para ella representa el bienestar. También expresó disfrute por su deporte, estar abierta a nuevas experiencias y hacer frente a los retos.
Finalmente, cuando le preguntaron sobre el mensaje que podía dejar a las generaciones venideras respondió: “Hay que ser honestos con uno mismo y con el mundo, y aguantar, porque van a opinar y la vida es cabrona, pero uno es más cabrón”.
¿CÓMO PODRÍAMOS INTERPRETAR “SER HONESTA CONTIGO MISMA Y CON EL MUNDO”?
Este mensaje invita a meditar en cómo los valores personales se alinean con los factores contextuales y, a su vez, influyen en las resoluciones dentro de la disciplina que practica y en la vida en general. Las reflexiones de Ella Bucio sobre la influencia del financiamiento en sus decisiones respecto al deporte como carrera muestran que los valores no están aislados; por ejemplo, sin estabilidad económica o con necesidades básicas no satisfechas, los principios más cercanos al área del crecimiento, la autotrascendencia o la apertura al cambio, pueden ser difíciles de poner en práctica. De este modo, es importante reconsiderar la manera en cómo las barreras estructurales afectan la expresión de los valores personales.
Además, hablar con compañeras y compañeros de equipo, entrenadoras y entrenadores, colegas y amistades sobre lo que consideran significativo es clave para revelar valores compartidos e incluso los contrastantes. Descubrir valores opuestos puede ser incómodo, pero en última instancia fortalece las relaciones interpersonales y las de grupo, al fomentar la apreciación y respeto por las diversas perspectivas.
REFERENCIAS
Castillo, Isabel, Álvarez, Octavio. (2023). Psicología social de la actividad física, el deporte y el ejercicio, McGraw Hill.
Danioni, Francesca, Barni, Daniela, Rosnati, Rosa. (2017). Transmitting Sport Values: The Importance of Parental Involvement in Children’s Sport Activity, Europe’s Journal of Psychology, 13(1), 75-92, https://doi.org/10.5964/ejop.v13i1.1265
Gaspar, Beatriz. (2025). ‘Mi futuro no es ser la mejor del mundo’: Ella Bucio, medalla de oro en la Copa del Mundo de Parkour, Forbes México, https://forbes.com.mx/mi-futuro-no-es-ser-la-mejor-del-mundo-ella-bucio-medalla-de-oro-en-la-copa-del-mundo-de-parkour/
Gilligan, Carol. (1982). In a Different Voice: Psychological theory and women’s development, Harvard University Press.
Loredo, Rogelio. (2022). ‘Valió la pena todo el esfuerzo que he hecho’: hablamos con Ella Bucio, campeona mundial de parkour, https://animalpolitico.com/tendencias/actualidad/entrevista-ella-bucio-mexicana-campeona-mundo-parkour
Miranda-Rochín, Daniela. (2025). Valores personales e inteligencia emocional en el deporte mexicano, de la revisión a la evaluación empírica (tesis doctoral), Universidad Autónoma deBarcelona.
Schwartz, Shalom. (2010). Basic values: How they motivate and inhibit prosocial behavior, in M. Mikulincer y P. Shaver (eds.), Prosocial Motives, Emotions, and Behavior: The Better Angels of Our Nature (pp. 221-241), American Psychological Association, ht- tps://doi.org/10.1037/12061-012
Schwartz, Shalom, Cieciuch, Jan. (2022). Measuring the refined theory of individual values in 49 cultural groups: Psychometrics of the revised Portrait Value Questionnaire, Assessment, 29(5), 1005-1019.
Recibido: 19/03/2025
Aceptado: 05/06/2025
¿Qué es más importante? Exploración de valores en el deporte mexicano
Resumen
Este artículo explora cómo los valores personales, entendidos como aquello que cada persona considera importante, influyen en las decisiones y el bienestar de las y los deportistas mexicanos, planteando las preguntas: ¿qué significa tener —o no tener— valores? y ¿cómo podemos entender los valores personales? A través de ejemplos históricos y actuales, se analiza cómo valores como la autotrascendencia, la apertura al cambio, la automejora y la conservación guían elecciones difíciles, y cómo el género, la cultura deportiva y las condiciones sociales pueden moldear la manera en que estos valores se viven y se integran en la práctica.
Palabras clave: valores personales, deporte mexicano, bienestar, género, toma de decisiones.
What is most important? An exploration of values in Mexican sport
Abstract
This article explores how personal values, understood as what each person considers important, influence the decisions and well-being of Mexican athletes, proposing the questions: what does it mean to have—or not to have—values? And how can we understand personal values? Through historical and contemporary examples, it analyzes how values such as self-transcendence, openness to change, self-improvement, and conservation guide difficult choices, and how gender, sports culture, and social conditions can shape the way these values are experienced and sink into practice
Keywords: personal values, Mexican sport, well-being, gender, decision-making.





