LOS RATONES Y SU ‘PERSONALIDAD’

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Tener personalidad es ser diferente a los demás, con características propias, y no, no estoy hablando de humanos, sino de ratones, sí, como lo leíste, de ratones con “personalidad”. Según un grupo de investigadores los ratones de campo toman decisiones de forma individual, al contrario de lo que se creía.

La investigación se ha realizado en el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), un centro creado en 1987 por la Universidad Autónoma de Barcelona, el Instituto de Estudios Catalanes y la Generalitat de Cataluña.

Los resultados del estudio, publicado en Animal Behaviour, demuestran que los ratones de campo (Apodemus sylvaticus) tienen ‘personalidad’. Estos animales, al igual que los humanos, ante la misma situación toman decisiones diferentes según su ‘forma de ser’.

Mariona Ferrandiz, investigadora del CREAF y de la Universidad Autónoma de Barcelona, ha liderado el estudio y subraya que lo más relevante es “haber mirado a nivel individual cómo se comportan los ratones y comprobar que cada individuo aporta una cosa diferente, es único”.

Para ello, los científicos capturaron 25 ratones en Collserola, Barcelona y diseñaron dos experimentos. En el primero analizaron el comportamiento de cada ratón, antes, durante y después de añadirle al terrario un algodón con el olor de su depredador más voraz, la gineta. Medían el tiempo que pasaban fuera de la madriguera y cómo se comportaban, si los ratones permanecían vigilantes e inmóviles, intentaban escapar o buscar y destrozar el algodón empapado con olor de gineta, se consideraba que estaban estresados. Si comían tranquilamente, realizaban autoaseo y excavaban la madriguera, estaban relajados.

La investigación demostró que respondían de forma diferente al olor de gineta y que, según nos explica Mariona, “había una variabilidad muy importante entre los ratones, por ejemplo, el tiempo que pasaban fuera del refugio variaba de 45 minutos un individuo poco activo a más de cinco horas un individuo muy activo”. Por tanto, las características individuales de cada uno de ellos tienen más peso que el ambiente externo.

En el segundo experimento, estudiaron cómo distribuían los ratones las bellotas. Para ello, midieron el tiempo fuera del refugio, la distancia de dispersión y el peso de las bellotas que escogían en dos condiciones diferentes, con y sin olor de gineta.

Con ello comprobaron que los roedores más estresados son los más valientes y los mejores dispersores, ya que deciden correr un mayor riesgo,
coger bellotas más pesadas y nutritivas y recorrer mayores distancias. Los animales un poco más relajados no se arriesgan tanto, cogen semillas más ligeras y con menos nutrientes y recorren pequeñas distancias.

En el caso de los ratones, las investigaciones asumían que todos los ejemplares seguían el mismo comportamiento y que cambios en decisiones como: qué distancia recorrer o coger una semilla más grande o pequeña, dependían de situaciones externas como el riesgo de que otros animales les robasen las bellotas o si olían a un depredador cerca. Con este estudio se demuestra que ‘la forma de ser’ de cada ratón también influye en este proceso (fuente: CREAF/SINC).