Instituciones de educación superior y la sustentabilidad

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Pedro César Cantú-Martínez*

CIENCIA UANL / AÑO 20, No. 86 octubre-diciembre 2017

Hoy en día se ha podido observar que en las últimas décadas se ha cuestionado grandemente el patrón de desarrollo prevaleciente que de manera concomitante se acompaña de deterioro ambiental producto de las acciones productivas que el ser humano ejerce sobre el entorno natural al procurarse los bienes materiales para subsistir. En réplica a lo que venía sucediendo, se gestó, en 1992, en el encuentro de Río de Janeiro, la expresión de desarrollo sustentable, que fue definido por la Comisión Brundtland como “el desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras, para satisfacer sus propias necesidades” (Ramírez, Sánchez y García, 2004, p. 55). En esta declaración se indicó con suma claridad que la sociedad humana debería cambiar el rumbo del estilo de vida y prácticas de vida, que hasta ese momento subsistían, con la finalidad de revertir la crisis socioambiental y de degradación que sobre la naturaleza se cernía (Cantú-Martínez, 2015).

En este marco de referencia, es innegable el papel que funge la educación en la propagación de la noción de desarrollo sustentable y la exigencia de consumarla en los distintos ámbitos de nuestra sociedad, como las dimensiones ambiental, social y económica (Cantú-Martínez, 2012); de tal manera que las instituciones de educación superior (IES) se erigen como instancias clave para realizar la corrección del paradigma de desarrollo por uno cuya consecución se constituya en uno más humanitario, al generar conocimiento como recursos humanos profesionales y técnicos preparados para atender los desafíos sociales, económicos y ambientales, e implementen así una transformación de la sociedad.

Acorde con Gutiérrez y Martínez (2010, p. 114):

en el desarrollo del paradigma discursivo […] la sustentabilidad no puede ser considerada como un concepto terminado, sino en permanente evolución cultural conducida por un proceso de valuación, por lo que, por un lado no es inquietante, sino deseable, y por otro lado, es evidente que la sustentabilidad está en debate semántico, pragmático y epistemológico.

Es así que la sustentabilidad es un concepto complejo y no fácil de observar, cuyo constructo continúa elaborándose en el ejercicio interdisciplinario. El presente manuscrito aborda un tema trascendental y de suma importancia como el papel de las IES en la concreción de la sustentabilidad.

Antecedentes de las IES en apoyo a la sustentabilidad

Desde un plano internacional, el lapso que abarca las décadas de los ochenta y los noventa se constituye como crucial para la sociedad, ya que durante este periodo se inicia la promulgación de políticas socioambientales y económicas en distintos ámbitos internacionales, con la finalidad de demarcar la línea discursiva del desarrollo sustentable. Entre estas directrices, para las IES encontramos la Carta de Bogotá sobre Universidad y Medio Ambiente en América Latina, en 1985, y la promulgación de la Declaración de Talloires en 1990 (Martínez-Fernández y González, 2015).

Las IES de América Latina y el Caribe, conscientes de las problemáticas sociales, ambientales y económicas en la región, llevaron a cabo un seminario denominado Universidad y Medio Ambiente, en el que los ahí reunidos examinaron la actuación crucial que desempeñan las IES en demarcar los derroteros del desarrollo (González, 1989). La Carta de Bogotá cuenta con 12 puntos, pero de manera particular en los puntos 1, 5 y 6 de dicha declaración se advierte el rol de las IES al indicar que

1. La introducción de la dimensión ambiental en el nivel de educación superior obliga a replantear el papel de la universidad en la sociedad, y en el marco del orden mundial contemporáneo, en el cual se configura la realidad Latinoamericana y del Caribe. Por eso, es necesario insistir en la significación y la función de la universidad como laboratorio de la realidad contemporánea dentro de las condiciones concretas de la región en el contexto mundial.

5. Las universidades tienen la responsabilidad de generar una capacidad científica y tecnológica propia, capaz de movilizar el potencial productivo de los recursos naturales y humanos de la región a través de una producción creativa, crítica y propositiva de nuevo conocimiento para promover nuestras estrategias y alternativas de desarrollo.

6. Las universidades constituyen organismos vivos y actuantes, generadores y catalizadores de procesos integrados al cuerpo social, desde la actividad tradicional de producción y transmisión del conocimiento hasta la práctica sistemática de transformación continua de la realidad. Es una presencia deliberante y un espacio democrático abierto a las opiniones, posibilidades y requerimientos propios del quehacer social en todas sus expresiones y manifestaciones.

En este sentido, González (1989, p. 3) comenta:

dentro de la Carta de Bogotá se expresan consideraciones que apelan a la dimensión ambiental en tanto componente indispensable de un proceso de desarrollo sostenido que, a la vez, posibilita el análisis sociopolítico en el marco del orden económico internacional […] [se erige] como eje articulador del currículo universitario y reformulador de la función social de las instituciones de educación superior

Por otra parte, la promulgación de la Declaración de Talloires, suscrita en octubre de 1990 en Francia, se constituye en un primer intento de carácter fidedigno por las IES para promover y precisar la sustentabilidad en el marco de la educación superior (Conde, González y Mendieta, 2006). Ésta se promulgó en el seno de la denominada Asociación de Líderes de Universidades para un Futuro Sostenible, mejor conocida como ULSF por su abreviatura en inglés, que apunta diez preceptos para que las IES tomen el liderazgo mundial en materia de desarrollo sustentable (Declaración de Talloires, 1990). Estos puntos señalan:

  1. Aprovechar cada oportunidad para promover la conciencia gubernamental, industrial, fundacional y universitaria, dirigiendo públicamente la urgente necesidad de encaminarnos hacia un futuro ambientalmente sustentable.
  2. Incentivar a todas las universidades para comprometerse en la educación, investigación, formación política e intercambio de información sobre la población, medio ambiente y desarrollo para alcanzar un futuro sustentable.
  3. Establecer programas que produzcan expertos en gestión ambiental, en crecimiento económico sustentable, en población y en temas afines para asegurar que los graduados de las universidades tengan información sobre medio ambiente y responsabilidad ciudadana.
  4. Creación de programas para desarrollar la capacidad de la autoridad universitaria para enseñar el tema del medio ambiente a todos los estudiantes de pregrado y posgrado y a los estudiantes de institutos profesionales.
  5. Ser un ejemplo de responsabilidad ambiental estableciendo programas de conservación de los recursos, reciclaje y reducción de desechos en las universidades.
  6. Incentivar el involucramiento del gobierno (en todos los niveles), de las fundaciones y de las industrias, en el apoyo a la investigación universitaria, educación, formación política e intercambio de información en un desarrollo ambientalmente sustentable. Ampliar el trabajo con organizaciones no gubernamentales, para así encontrar soluciones a los problemas ambientales.
  7. Reunir a los profesionales en medio ambiente para desarrollar programas de investigación, política e intercambio de información y planes para un futuro ambientalmente sustentable.
  8. Formar sociedades con colegios de enseñanza básica y media para desarrollar la capacidad de sus profesores para enseñar sobre problemas de la población, el ambiente y el desarrollo sustentable.
  9. Trabajar con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, el Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas y otras organizaciones nacionales e internacionales para promover el esfuerzo mundial hacia un futuro sustentable.
  10. Establecer un comité directivo y una secretaría para continuar esta iniciativa, e informar y apoyar los esfuerzos de cada uno de los firmantes en el cumplimiento de esta declaración.

Como se ha observado, estas dos declaraciones de autoridades universitarias denotan la profunda preocupación en su momento, así como el compromiso que sobrellevaban con la sociedad, en el ámbito de promover acciones para revertir la contaminación, el deterioro ambiental, la desvalorización de los recursos naturales y de la misma forma incentivar el compromiso ciudadano y constituirse en líderes en torno a la sustentabilidad (González, 1989; Zabala y García, 2008).

Instrumentación de la sustentabilidad en las IES

La implementación del desarrollo conlleva necesariamente actuar sobre el ambiente natural, del cual, como sabemos, se deriva la vida y la manutención de toda sociedad. Sin embargo, el menoscabo ambiental y la contaminación que se ha venido suscitando por los procesos productivos y la dinámica de los colectivos humanos, ha comprometido y pone en riesgo los eficientes procesos naturales que subsisten en el entorno, a tal grado que persisten demostraciones claras de estas alteraciones, como es el caso del cambio climático (Cantú-Martínez, 2014).

En este contexto, es relevante impulsar la transición hacia el desarrollo sustentable, mediante la intervención de las IES, con lo cual se acceda a detener las causas de deterioro socioambiental y el mal uso y dispendio de recursos, tanto renovables como no renovables. Esto demanda un cúmulo de actividades de diferente magnitud, clase y trascendencia, que de acuerdo a Cantú-Martínez (2013, p. 45), corresponderían a las IES realizar cuatro acciones a considerar para contribuir a la sustentabilidad y la responsabilidad social que ostentan. Éstas son

  1. Gestión interna: esta línea de acción refiere a aspectos de transformación interna que conlleven a la identificación de una comunidad universitaria basada en la democracia, equidad, transparencia y de impulso a un desarrollo sustentable.
  2. Docencia: este rasgo involucra acciones de capacitación a la planta académica con un matiz de responsabilidad social. Y, además, promover el aprendizaje, sustentado en proyectos de carácter social y aplicado a la resolución de problemas.
  3. Investigación: promover una agenda de investigación que vincule a los investigadores y docentes en proyectos de investigación interdisciplinarios que resuelvan problemas, tanto urbanos como rurales, que manifiesten la colectividad social.
  4. Proyección social: tratar de efectuar proyectos de desarrollo que puedan ser el origen de investigaciones aplicadas y de recursos didácticos para la comunidad universitaria, que permita al estudiantado un aprendizaje basado en evidencias.

Este enfoque anteriormente demostrado en estas cuatro acciones, en el marco del desarrollo sustentable, permitirá que las IES no se hallen eximidas, en ninguno de los planos del saber tanto científico como técnico, de atender las contingencias sociales, económicas y ambientales que suceden en la sociedad. Se reconoce que las eventualidades antes mencionadas tienen sus orígenes en la crisis social que padecemos actualmente. Consecuentemente “por su lugar social, las instituciones educativas pueden liderar la forma deseable de la sociedad completa, por lo que estudiar sus modelos trasciende el ámbito académico” (Gutiérrez y Martínez, 2010, p. 111).

En este sentido, Nieto y Medellín (2007, p. 38) numeran también la importancia creciente que tienen las IES al intervenir en:

a. Debates teóricos y conceptuales sobre medio ambiente y sustentabilidad.

b. Estudios de evaluación, diagnóstico, prevención, control y restauración.

c. Procesos de consulta pública, participación social, resolución de conflictos y generación de consensos.

d. Procesos de información y capacitación.

e. Nuevos medios de comunicación electrónica (publicaciones, grupos virtuales, etcétera).

f. Desarrollo de métodos y tecnologías.

g. Formulación de criterios y propuestas en las políticas públicas y en la gestión ambiental.

Sin duda es bastante arduo y difícil documentar de manera precisa cómo las IES en México y en el mundo han progresado en los aspectos antes citados. Sin embargo, se puede precisar que en nuestro país los primeros aprendizajes provienen del:

Programa Ambiental Universitario de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), la Agenda Ambiental de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), el Programa de Medio Ambiente de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el de la Universidad de Guadalajara (UdeG); a éstas se fueron sumando un creciente número de IES tan distintas como distantes en el territorio mexicano, que alimentaron con abundante experiencia la implementación de políticas para la sustentabilidad (Martínez-Fernández y González, 2015, p. 63).

No obstante, un mayor número de IES han acogido de forma concreta y sistemática las disposiciones para impulsar el desarrollo sustentable promovido en las propuestas de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior en México (ANUIES), que al presente corresponden 35 planes institucionales y 18 más que se encuentran suscritos al Consorcio Mexicano de Programas Ambientales Universitarios para el Desarrollo Sustentable (Complexus) (Martínez-Fernández y González, 2015).

Sin embargo, son dos los principales desafíos que “deben asumir las universidades en su papel de promotoras de la sustentabilidad, son la congruencia: dar el ejemplo desde el interior de los campus, y la pertinencia: incluir la sustentabilidad en sus funciones sustantivas y adjetivas, enfatizando su compromiso social” (Nieto y Medellín, 2007, p. 39). En esta congruencia y pertinencia se circunscriben las dimensiones de la sustentabilidad como la esfera social, económica y ambiental, tanto en los rubros de planeación estratégica, pautas de evaluación y coordinación administrativa, todo esto en modelos de rendición de cuentas y transparencia pública.

Conclusiones

Sin duda, en el presente las IES afrontan un gran desafío para promover un hondo proceso transformador del desarrollo vigente. Como se ha hecho saber, el modo de vida actual está en completa crisis y es de suma relevancia reconfigurar el proyecto de civilización que como sociedad hemos trazado y del que somos participes. La manifestación de distintos sucesos como las inequidades sociales, la pobreza y los problemas de salud aún no resueltos, aunado a las muestras de deterioro ambiental y los efectos del cambio climático, comprometen a las IES a generar nuevos referentes tecnocientíficos y socioeconómicos para revertir los procesos insostenibles y auxiliar en edificar nuevas formas de establecer la relación existente entre los seres humanos y la correspondencia que subsiste entre la sociedad y la naturaleza.

Por lo tanto, dada la vocación de las IES de generar conocimiento y la formación de profesionales con una apropiada alineación social, adquieren un alto significado y un rol preponderante para impulsar la sustentabilidad, en un marco de saber colectivo y transdisciplinario, al mostrarse de acuerdo que las IES están ligadas de forma indisoluble al proyecto civilizatorio que la sociedad ha emprendido en pos del desarrollo sustentable.

*Universidad Autónoma de Nuevo León, FCB

Contacto: cantup@hotmail.com, pedro.cantum@uanl.mx

Referencias

Cantú-Martínez, P.C. (2012). El axioma del desarrollo sustentable. Revista de Ciencias Sociales, 137 (III): 83- 91.

Cantú-Martínez, P.C. (2013). Las instituciones de educación superior y la responsabilidad social en el marco de la sustentabilidad. Revista Electrónica Educare, 17 (3), 41-55.

Cantú-Martínez, P.C. (2014). Cambio climático: sus repercusiones para la sustentabilidad. CienciaUANL, 17(67): 31-36.

Cantú-Martínez, P.C. (2015). Desarrollo sustentable. Antes y después de Río +20. México. Universidad Autónoma de Nuevo León/Organización Panamericana de la Salud.

Conde, R., González, O., y Mendieta, E. (2006). Hacia una gestión sustentable del campus universitario. Revista Casa del Tiempo, 93-94, 15-25.

Declaración de Talloires. (1990). Declaración de líderes de universidades para un futuro sostenible. Fecha de consulta: 21 de noviembre de 2017. Disponible en: http://www.jmarcano.com/educa/docs/talloires.html

González, E.J. (1989). La Carta de Bogotá sobre universidad y medio ambiente. Revista de la Educación Superior, 71 (julio-septiembre), 1-4.

Gutiérrez, B.E., y Martínez, M.C. (2010). El plan de acción para el desarrollo sustentable en las instituciones de educación superior. Escenarios posibles. Revista de la Educación Superior, 154 (abril-junio), 111-132.

Martínez-Fernández, C.N., y González, E.J. (2015). Las políticas para la sustentabilidad de las instituciones de educación superior en México: entre el debate y la acción. Revista de la Educación Superior, 174 (abril-junio), 61-74.

Nieto, L.M., y Medellín, P. (2007). Medio ambiente y educación superior: implicaciones en las políticas públicas. Revista de la Educación Superior, 142 (abril-junio), 31-42.

Ramírez, A., Sánchez, J.M., y García, A. (2004). El desarrollo sustentable: interpretación y análisis. Revista del Centro de Investigación, 6 (21), 55-59.

Zabala, I., y García, M. (2008). Historia de la educación ambiental desde su discusión y análisis en los congresos internacionales. Revista de Investigación, 63, 201-218.