¿El terremoto más raro del mundo?

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CIENCIA UANL / AÑO 19, No. 82, NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2016

Dos placas tectónicas tenían una relación de noviazgo, y una día tuvieron una pelea, se querían separar; una de ellas le preguntó a la otra el motivo por el cual quería terminar, “hay demasiada fricción entre nosotros”, dijo; “ahhhh, pues la falla no es mía”, contestó la otra

Cuando como en el chiste anterior se friccionan o chocan dos placas tectónicas, es decir, fragmentos de la litosfera (la capa más superficial de la Tierra) que se desplazan como un bloque rígido, sin que se presente una deformación interna sobre la astenosfera (la capa inmediata a la litosfera, que se encuentra entre unos 100 y unos 240 kilómetros por debajo de la superficie), se produce un temblor del terreno, según su magnitud, también conocidos como terremotos.

Tal es el caso del ocurrido el 14 de noviembre de 2016 en Nueva Zelanda, un terremoto como no se había visto antes, en el que al menos 12 fallas independientes se rompieron, algunas de las cuales no habían sido mapeadas con anterioridad.

Ian Hamling, científico de la Agencia de Investigación Geológica de Nueva Zelanda (GNS Science), cree que pudo haber sido el sismo más complejo que jamás se haya estudiado. Tal fue la fuerza de este movimiento telúrico –que se conoce con el nombre de Kaikoura y que tuvo 7.8 de magnitud– que rompió una franja de territorio de casi 200 km de largo, y desplazó partes de la Isla Sur cinco metros más cerca de la Isla Norte.

Enormes bloques de rocas fueron empujados hacia arriba. En algunos lugares se elevaron hasta 8 metros. El sismo provocó desprendimientos de tierras, tsunamis y cientos de réplicas.

Por esta razón, los investigadores creen que es necesario repensar cómo se comportará un terremoto en zonas de alto riesgo como Nueva Zelanda.

Uno de los puntos que intrigaban a los investigadores era cómo el sismo había podido provocar rupturas tan alejadas entre sí, para provocar una magnitud tan alta. El movimiento comenzó en la región de Canterbury Norte, en la Isla Sur, y se desplazó hacia el este y el norte a lo largo de la costa hasta la provincia de Marlborough, antes de desaparecer en la costa.

Este comportamiento contradice conceptos ampliamente aceptados. Uno de ellos es la noción de que las rupturas no pueden saltar grandes distancias entre segmentos de fallas individuales.

5 km es lo máximo que pueden saltar. Pero en el evento de Kaikoura, las distancias fueron mayores. Según los investigadores, la naturaleza excepcional de este evento debería servir para reevaluar cómo se construyen los modelos sísmicos (fuente: BBCmundo/Science).