Reportero robot, la nueva era del periodismo

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JOSÉ LUIS ESQUIVEL HERNÁNDEZ*

CIENCIA UANL / AÑO 18, No. 71, ENERO-FEBRERO 2015

Isaac Asimov (1920-1992) nació en Rusia, pero vivió en Estados Unidos desde 1923; dedicado a la divulgación científica como buen bioquímico que era, aunque su fama la hizo extensiva a la literatura con estupendas obras de ficción, entre éstas sobresale Tres leyes de la robótica y todo lo relacionado con el periodismo que él llamaba “del futuro”.

Así, en 1988 su fantasía prodigiosa planteó que “la máquina reportera” sustituiría al reportero de nuestros tiempos. En el libro que Asimov escribió ese año, Prelude to Foundation, asienta que el periodista, “harto de recopilar toda clase de insensateces de aquí y de allá”, se convertirá en un robot inteligente.

Es un nuevo tipo de periodista –la máquina reportera– que supera infinidad de dificultades que un ser humano no puede superar. Sin embargo, Asimov no ha sido el único en visualizar el mañana de los profesionales de la noticia; otras obras de ficción ya lo han replanteado, especialmente con respecto al trabajo para las cadenas televisivas intergalácticas.

El periodista de televisión, incluso la televisión misma, es víctima de varias fuerzas manipuladoras. Prácticamente toda institución poderosa, desde las publicitarias hasta las que mantienen el nuevo orden en el mundo, buscan dominar la sección de noticias en la TV. Por lo común, el nuevo orden mundial es una versión de lo que George Orwell imaginó en su libro 1984 (escrito en 1949), en el que el periodismo del Gran Hermano no se cansa de vigilar y distorsionar las noticias. Es la conclusión de Loren Ghiglione, al hablar en 1990 sobre «El periodista del mañana”, y cuyos conceptos aparecieron en el American Journal Journalist, reproducidos por la revista Facetas, del entonces Servicio Cultural e Informativo de Estados Unidos, en mayo de 1991, en el folleto “El papel de la prensa”.

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“La ciencia ficción sugiere tres tipos de periodistas en el porvenir”, afirma Ghiglione. “El humano que, como su predecesor en el siglo XX, dedica su vida a investigar e informar sobre los sucesos en el mundo; el no humano (un robot computadora u otro artefacto) que complementa e incluso sustituye al periodista humano; finalmente, el consumidor de noticias, quien se sirve de la tecnología del futuro para convertirse él mismo en reportero”.

La ciencia ficción nos anticipa la tecnología que permitirá al periodista de mañana informar sobre acontecimientos más allá del tiempo y del espacio actual, añade Ghiglione en ese lejano año de 1990.

El físico, personaje central del libro El pasado muerto, escrito por Asimov en 1956, construye un cronoscopio que emite la verdad y mediante el cual es posible ubicar y recrear imágenes de sucesos que tuvieron lugar hace 125 años. También Alvin Toffler, en su célebre libro El shock del futuro, sostiene que la última oleada cultural (desde el siglo XVII hasta hoy) es el resultado de un choque frontal entre las dos grandes aportaciones tecnológicas aún vigentes: a) la aportación mecánico-energética-industrial, desarrollada a partir de la mitad del siglo XVII (por tanto, con tres siglos de comprobada madurez); b) la aportación tecnotrónica-informativa de las últimas décadas en geométrico desarrollo.

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El mismo Alvin Toffler, en La tercera ola, advirtió muy claramente: “A medida que avanza la tercera ola, los medios de comunicación, lejos de extender su influencia, se ven de pronto obligados a compartirla. Están siendo derrotados en muchos frentes a la vez, por lo que yo llamo los medios de comunicación desmasificados”.

Predicciones cumplidas

Total que también la predicción cumplida, de que el consumidor de noticias tarde o temprano se convertiría en transmisor de noticias, ya no extraña en nuestros días, gracias a Twitter, Facebook, WhatsApp, etc., como tampoco es sorpresa que la robótica poco a poco está entrando a la redacción de los medios masivos.

La agencia de noticias Associate Press (AP, fundada en 1848) acaba de anunciar que automatizará la redacción de todas sus notas de resultados financieros, de acuerdo con un reporte escrito por Jorge A. Meléndez Ruiz (Twitter: @jorgemelendez), en El Norte de Monterrey (15 de julio de 2014).

Los empleos se van a tambalear en el periodismo, como ha ocurrido en otras áreas empresariales a nivel mundial, porque finalmente es el beneficio que la industria aprovecha de la robótica.

Por ejemplo –dice Meléndez Ruiz–, AP produce actualmente unas 300 notas de informes corporativos por trimestre, pero con la tecnología de Automated Insights (AI) hará 4 mil 400.

“Nuestra plataforma Wordsmith (Ws) analiza datos, encuentra patrones, indexa información a las necesidades del lector y escribe una noticia”, explica Adam Smith, directivo de AI.

Sin intervención humana, AI publicó en 2013 nada menos que 300 millones, y en este 2014 superará mil millones. Sus clientes incluyen a Yahoo y la NFL (fantasy football), bancos, sitios de bienes raíces y de fitnes, entre otros. Redactar una noticia es caro porque siempre hay una persona detrás. Pero si la noticia lleva datos y análisis, Ws la redacta en segundos… y a una fracción del costo.

“Se pueda variar formato, longitud, estilo y tono desde una nota balanceada a una para un aficionado de un equipo. El paradigma cambia. Hoy en día un medio publica una noticia, buscando que la lean diez millones de personas. Con Ws se pueden publicar diez millones de notas para que las lean unos cuantos”, explica Smith.

Narrative Science (NS) es otra empresa fondeada por capital de riesgo que busca automatizar al periodismo (AI y NS han levantado 9.5 y 20 millones de dólares, respectivamente).

NS fue creada por dos profesores de la Universidad de Northwestern y su plataforma Quill tiene clientes como Forbes, que publica cientos de historias robotizadas. Kristian Hammond, cofundador de NS, pronostica en la revista Wired que para 2030 más de 90 por ciento de las noticias serán escritas por computadoras.

Y estas noticias sólo serán reseñas deportivas o análisis financieros. “En 20 años no habrá ninguna área (del periodismo) donde NS no participe”, augura Hammond.

La revolución es imparable en el periodismo. Los periodistas, para seguir sobreviviendo en el periodismo, habrán de generar mayor valor.

Los androides

Pero si es grande el impacto que ha causado en el periodismo la aparición de la robótica, no lo es menos el que ha causado en el mundo cotidiano otra nota de agencias del 18 de julio de 2014, que da cuenta del pronóstico que en Tokio dictó el científico japonés Hiroshi Ishiguro acerca de que en el futuro todos tendrán como parte de su familia a un androide, máquina que será imposible diferenciar de un ser humano. El investigador de la Universidad de Osaka presentó a su “hija” robótica Ononaroid, y aseguró que en la medida en que las personas desarrollen una relación con sus robots, éstos serán como de la familia, y se podrán plantear problemas éticos y morales.

Él mismo ya tiene una copia robótica de sí, y dicta conferencias en el extranjero sustituyéndolo y haciéndole ganar tiempo. “La parte superior del cuerpo y la inferior caben en dos grandes maletas, pero la cabeza es muy frágil. Va en una maleta de mano”, comenta Hiroshi. Como se ve, la ciencia es imparable en este terreno. Y al paso del tiempo los robots antropomorfos podrán ser parte de la vida diaria, y quizá no sepamos diferenciarlos de los seres humanos.

Y así veremos humanoides correteando la noticia, para hacer periodismo de alto nivel electrónico, pero también sustituyendo a las amas de casa en la cocina y hasta conduciendo vehículos por las calles y avenidas.

Universidad Autónoma de Nuevo León.
Contacto: joseluisesquivel@hotmail.com

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