Identifican un biomarcador para el autismo en función de las ondas cerebrales

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El trastorno del espectro autista se corresponde con un trastorno del desarrollo neurológico que afecta principalmente áreas como la comunicación, la socialización y habilidades tanto verbales como motoras de las personas. Por lo general, los indicadores del autismo pueden evidenciarse en las primeras etapas de desarrollo infantil.

No obstante, el diagnóstico de autismo suele ser complicado ya que no existen pruebas totalmente precisas para diagnosticar este trastorno. En líneas generales, se llega al diagnóstico a partir de la observación del comportamiento; sin embargo, a pesar de la gran variedad de baterías de evaluación, la precisión no es muy certera en ciertos casos.

Así, las dificultades diagnósticas pueden retrasar la implementación de un tratamiento temprano y oportuno. La buena noticia es que, recientemente, un equipo de investigadores de la Universidad Kanazawa, en Japón, ha encontrado evidencias respecto a la existencia de un biomarcador que puede facilitar el diagnóstico de esta condición, en función de la actividad cerebral asociada al control motor.

En particular, los investigadores se basaron en la idea de que el autismo es el resultado de un desequilibrio en los procesos de excitación e inhibición neuronal a nivel cerebral; esto se asocia a la aparición de ondas cerebrales repetitivas, denominadas oscilaciones gamma. En este sentido, se ha observado una disminución de esta actividad neuronal en las personas con trastorno del espectro autista cuando son expuestas a estimulación visual, auditiva y táctil.

Sobre esta base, los investigadores diseñaron un experimento en el que participaron niños de entre 5 y 7 años de edad. De esta manera, se conformaron dos grupos: uno de ellos estaba conformado con niños diagnosticados con autismo, mientras que el otro estaba compuesto con niños cuyo desarrollo seguía los patrones típicos.

La tarea experimental consistía en un videojuego en el que los niños debían presionar un botón con la mano derecha mientras se registraban sus ondas cerebrales a partir de una magnetoencefalografía.

Así, se encontró que el tiempo de respuesta de los niños con autismo fue un poco más lento que el de los niños sin autismo; adicionalmente, se observó que la amplitud de sus campos magnéticos era inferior. Por su parte, los investigadores encontraron que las oscilaciones de ondas gamma eran más bajas en el grupo de niños con autismo.

En resumen, los investigadores descubrieron que tanto el tiempo de respuesta, como la amplitud de los campos magnéticos cerebrales y las oscilaciones de ondas gamma, eran inferiores en los niños diagnosticados con trastorno del espectro autista. En la misma línea, se observó una baja concentración de GABA, un neurotransmisor inhibitorio, en este grupo de niños.

Teniendo esto en cuenta, los investigadores sugieren que estos indicadores pueden corresponderse a biomarcadores que permitan diagnosticar el trastorno. En otras palabras, se sugiere que los resultados demuestran que la evaluación de las ondas cerebrales es un camino prometedor para optimizar el diagnóstico del autismo.

Más información en: http://invdes.com.mx/salud/identifican-un-biomarcador-para-el-autismo-en-funcion-de-las-ondas-cerebrales/

 

// Carlos Blanco