Bacteriófagos: Aliados invisibles en la lucha contra las bacterias resistentes a los antimicrobianos
José M. García-Pérez*
ORCID: 0009-0004-3978-0574
Gloria M. González*
ORCID: 0000-0001-6874-7176
Gerardo García-González*
ORCID: 0000-0003-3287-6886
* Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey, México.
Contacto: garciamanuel027@gmail.com, gloria62@hotmail.com, gerardo.garciagnzl@uanl.edu.mx
ENFERMEDADES INFECCIOSAS: UN RETO PERSISTENTE PARA LA SALUD GLOBAL
Las enfermedades infecciosas continúan siendo un desafío crítico para la salud pública mundial. Son causadas por bacterias, virus, hongos, protozoarios y helmintos, y en individuos inmunocompetentes suelen presentarse como colonizaciones o cuadros leves; sin embargo, en pacientes con inmunosupresión o ante cepas virulentas, pueden evolucionar rápidamente y agravarse (van Seventer y Hochberg, 2017).
El tratamiento de infecciones bacterianas se ha basado en antibióticos desde la década de 1940, pero la innovación se estancó en los años noventa. Paralelamente, el uso indiscriminado de éstos favoreció la resistencia antimicrobiana mediante transferencia horizontal de genes y mutaciones adaptativas (Tacconelli et al., 2018). Se estima que para 2050 dicho fenómeno ocasionará diez millones de muertes anuales e impactos económicos de 100 billones de dólares.
Ante este panorama, se han propuesto alternativas terapéuticas como probióticos, nanobióticos, péptidos antimicrobianos, vacunas y, de forma destacada, la terapia con bacteriófagos, la cual ofrece mecanismos de acción distintos a los antibióticos y alta especificidad (Burrowes et al., 2011).
¿QUÉ SON LOS BACTERIÓFAGOS?
Los bacteriófagos, también llamados fagos, fueron descritos de manera independiente por Twort en 1915 y d’Herelle en 1917, al observar agentes con actividad lítica contra bacterias (Kakasis y Panitsa, 2019). Son virus que las infectan y las superan en el número total; se calcula que existen entre 1030-1031 en el planeta (Dion et al., 2020). Éstos tienen una estructura típica que comprende la presencia de una cápside, una cola y fibras que permiten su interacción con los microbios. Su genoma puede ser ADN o ARN, y su morfología varía desde formas filamentosas hasta caudadas.
Los fagos, al igual que otros virus, se multiplican utilizando la maquinaria celular de una célula hospedera (procariotas en este caso), mediante procesos de replicación lisogénicos o líticos. En el primero de ellos, inyectan el material genético que es conducido hacia el ADN propio de la bacteria, en donde a través de un procedimiento conocido como recombinación, los genomas viral y bacteriano se combinan, generando nuevas copias del virus cuando la bacteria se divida de manera natural.
Por su parte, en el ciclo lítico, después de producir viriones, inducirán la destrucción de su célula hospedera (al romper la envoltura) mediante unas proteínas llamadas holinas y lisinas, promoviendo la dispersión y el contagio de células cercanas.
Este mecanismo de eliminación, al ser un proceso altamente específico entre la bacteria y el virus que puede infectarla, es el principio de la fagoterapia, una estrategia que busca disminuir el uso de antibióticos en el tratamiento de infecciones bacterianas, y que al mismo tiempo representa una cantidad prácticamente nula de efectos adversos para el ser humano (Labrie et al., 2010).
TERAPIA CON BACTERIÓFAGOS
El uso terapéutico de fagos inició en los años treinta al tratar enfermedades cutáneas, disentería y fiebre tifoidea; aunque su validez fue cuestionada por falta de controles metodológicos. A partir del siglo XXI, estudios monitoreados han demostrado eficacia en infecciones resistentes.
En una investigación clínica en Reino Unido (2009), fagos contra Pseudomonas aeruginosa mejoraron lesiones de otitis crónica (Wright et al., 2009). Posteriormente, el ensayo PhagoBurn evidenció recuperación en heridas infectadas por P. aeruginosa sin efectos adversos de consideración (Jault et al., 2019). Revisiones recientes reportan tasas de éxito cercanas al 85% en pacientes tratados con fagos, con reducción significativa de la carga bacteriana (Aranaga et al., 2022). La dosificación se basa principalmente en el tipo, la gravedad y la accesibilidad al sitio de la infección, la farmacocinética de los fagos (patrones de absorción, distribución y excreción) y la estrategia de entrega diseñada para este propósito (Principi et al., 2019).
Entre los beneficios que aporta la fagoterapia destacan su especificidad, la ausencia de efectos sobre microbiota comensal, la capacidad de penetrar biopelículas y la posibilidad de revertir la resistencia a antibióticos, ya que algunas bacterias resensibilizan a estos fármacos al desarrollar resistencia a fagos (Gordillo Altamirano et al., 2021).
Diferentes enfoques se han estudiado con el propósito de eficientizar la estrategia fagoterapéutica, incluyendo el uso combinando de bacteriófagos líticos o “cócteles de fagos” para aumentar la eficacia del tratamiento y minimizar los riesgos de pérdida de actividad de éstos en una infección. Otro método es la mezcla fago-antibiótico, donde se presenta un sinergismo entre ambos componentes que ha demostrado tener mejores efectos en la resolución de un cuadro infeccioso, reduciendo inclusive la exposición prolongada al consumo de fármacos. De manera prometedora, la ingeniería genética ha sido una herramienta que permite la planeación y desarrollo de nuevos fagos mediante técnicas como CRISPR/Cas, favoreciendo la efectividad, estabilidad y seguridad (Strathdee et al., 2023).
El estado actual de los ensayos clínicos en fagoterapia se centra en la generación de diseños experimentales distintos, que permitan evaluar con mayor precisión su eficacia. Entre los estudios destacados se encuentra el STAMP (Standardized Treatment and Monitoring Protocol) en Australia, así como el registro PHAGEFORCE en UZ Leuven, Bélgica. El desarrollo de cada vez más proyectos de investigación en el uso terapéutico de la fagoterapia alrededor del mundo refleja el impulso creciente de este campo hacia su integración en la práctica clínica moderna, al mismo tiempo que se exploran enfoques innovadores para determinar, de manera más precisa, las mejores plataformas de administración, el posible riesgo colateral de su uso o el minimizar errores en su aplicación (Kim et al., 2025).

Figura 3. Ventajas y desventajas de la fagoterapia. La estrategia terapéutica basada en bacteriófagos para el control de enfermedades infecciosas cuenta con puntos favorables como la especificidad que evita daños a la microbiota o el combate eficaz contra bacterias resistentes a antibióticos. Sin embargo, algunas de sus desventajas son que las bacterias pueden, con el tiempo, generar resistencia a estos virus, y en el ámbito clínico sigue siendo necesaria aún mayor evidencia que respalde el uso seguro de estas partículas para su administración en un paciente.
RETOS Y LIMITACIONES
Un desafío importante es la respuesta inmunitaria del hospedero. Se han documentado anticuerpos neutralizantes que reducen la eficacia de fagos administrados por vía intravenosa, aunque las aplicaciones tópicas y orales no muestran este problema (Kakasis y Panitsa, 2019). Asimismo, la lisis bacteriana libera endotoxinas y PAMPs que pueden generar inflamación sistémica, lo que requiere estrategias complementarias de detoxificación. Otro obstáculo es la resistencia bacteriana a fagos mediante pérdida de receptores, sistemas de restricción-modificación, mecanismos CRISPR-Cas o infecciones abortivas (Labrie et al., 2010).
El marco regulatorio también limita la fagoterapia. En México no existe legislación explícita, mientras que países como Georgia, Polonia y Bélgica ya la integraron en sus sistemas de salud. Actualmente, su aplicación se restringe a uso compasivo en pacientes críticos sin opciones terapéuticas (Górski et al., 2018). La implementación futura requiere protocolos estandarizados que contemplen: bancos de fagos, procedimientos clínicos formales, análisis inmunológicos, formulaciones seguras y monitoreo continuo de eficacia y resistencia (Barron, 2022).
CONCLUSIÓN
La resistencia antimicrobiana representa una amenaza global urgente. La fagoterapia ofrece ventajas significativas sobre los antibióticos convencionales, respaldadas por evidencia preclínica y clínica, particularmente contra microorganismos multirresistentes como Pseudomonas, Acinetobacter, Stenotrophomonas y Burkholderia. No obstante, su aplicación terapéutica enfrenta retos asociados a respuesta inmune, resistencia bacteriana y ausencia de marcos regulatorios. Avanzar en su consolidación exige investigación multidisciplinaria y políticas públicas.
BIBLIOGRAFÍA
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Bacteriófagos: aliados invisibles en la lucha contra las bacterias resistentes a los antimicrobianos
RESUMEN
Debido al aumento de bacterias resistentes a los antibióticos y a las dificultades del desarrollo de nuevos fármacos de este tipo, actualmente se incentiva a la comunidad científica la búsqueda de tratamientos alternativos, entre las cuales resurge la fagoterapia. Los bacteriófagos son virus que infectan bacterias, que pueden replicarse y eliminar a sus hospederos mediante ciclos líticos, un mecanismo con el que desde hace décadas se ha planteado el potencial de estas partículas. Este artículo expone aspectos básicos de los bacteriófagos, revisa los avances actuales en cuanto a su aplicación y analiza ventajas y limitaciones de su uso terapéutico.
Palabras clave: bacteriófagos, fagoterapia, resistencia antimicrobiana, bacterias resistentes, alternativas terapéuticas.
Bacteriophages: invisibles alies in the fight against antimicrobial-resistant bacteria
ABSTRACT
Due to the increasing prevalence of antibiotic-resistant bacteria and the challenges associated with developing new antibiotics, the scientific community is currently encouraged to explore novel therapeutic alternatives, among which phage therapy has re-emerged. Bacteriophages are viruses that infect bacteria and can replicate and eliminate their hosts through lytic cycles, a mechanism that has been recognized for decades as holding significant therapeutic potential. This article presents the fundamental aspects of bacteriophages, reviews recent advances in their application, and analyzes the advantages and limitations of their therapeutic use.
Keywords: bacteriophages, phage therapy, antimicrobial resistance, resistant bacteria, therapeutic alternatives.




