LA PARTICIPACIÓN ACTIVA DE LA CIUDADANÍA COMO ELEMENTO CLAVE PARA LA REDUCCIÓN DE LA VIOLENCIA EN MÉXICO

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Wael Sarwat Hikal Carreón*, Rogelio Cantú Mendoza*

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.101 mayo-junio 2020

México vive un momento de grave riesgo social derivado de la inseguridad que se padece, el cual viene colapsando la estabilidad del país, sus instituciones y servidores públicos, empresas privadas y, lo principal, a los ciudadanos; se trata de un problema que se ha vuelto cada vez más grande, haciendo parecer imposible su atención de modo significativo, con resultados que mejoren la percepción ciudadana de manera positiva.

La solución a muchos de los conflictos y dificultades por los que atraviesa el país no tiene por que ser vertical paternalista y venir desde arriba, ésta se puede lograr con el actuar y con el compromiso de todos los ciudadanos, es decir, desde lo individual ser actores de cambio social o agentes culturales. En la medida del involucramiento colectivo, podremos generar mayores puentes con las autoridades y, de manera conjunta, mejorar las condiciones sociales.

LA SEGURIDAD COMO ASPECTO INTEGRAL

La seguridad integral va más allá de las acciones policiales, pero es en las instituciones de seguridad y procuración de justicia en las que se percibe la labor del actuar para lograr tal objetivo. Una seguridad completa implica aspectos de integración familiar, deporte, salud, educación, buena alimentación, convivencia social, involucramiento en temas colectivos, respeto a otros ciudadanos y formas de vida. Según Bagatella (2013: 204), “la seguridad implica un conjunto amplio de asuntos que trascienden a la seguridad pública, y que deben atenderse a través de políticas públicas, que integren al gobierno y a sus diferentes órdenes de forma coordinada”.

Si observamos las instituciones en las que ramifican sus funciones los gobiernos, se podrá notar que en más de una convergen acciones que se vinculan con la seguridad, prevención de la violencia y justicia; es decir, en las instituciones que cuidan la salud, infancia, mujeres, deporte, adolescencia, vivienda, etcétera, se aborda algún tópico de seguridad con programas abiertos a la ciudadanía para su acceso. Al respecto, la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública establece que “el Estado desarrollará políticas en materia de prevención social del delito con carácter integral, sobre las causas que generan la comisión de delitos y conductas antisociales, así como programas y acciones para fomentar en la sociedad valores culturales y cívicos, que induzcan el respeto a la legalidad y a la protección de las víctimas” (Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, 2019: 1).

Antes de dar paso a aquellas acciones mediante las cuales los ciudadanos podríamos involúcranos, se estima pertinente mostrar no sólo estudios sobre la percepción de paz y seguridad en México, en comparación con otros países, sino también la perspectiva al interior del país, revisando los estados considerados más violentos, los que están en riesgo y los que se colocan en mejores condiciones; asimismo, la cantidad de reportes realizados a las autoridades locales y federales sobre presuntos delitos.

DATOS SOBRE INSEGURIDAD Y VIOLENCIA EN MÉXICO

El Índice de Paz Mundial 2019 ubica a México en el lugar número 140 de 163 países evaluados, hacía arriba están Irán, Camerún, Egipto, Arabia Saudita, Estados Unidos de América, Kenia, entre otros, es decir, estos últimos tienen mejor posición que México respecto la percepción de la paz; abajo de nuestro país están la India, Palestina, Colombia, Venezuela, Israel, Sudán y, en último lugar, el 163, Afganistán.

Por otro lado, el Instituto para la Economía y la Paz (2019a: 7), en su Índice de Paz México 2019 , realiza estudios sobre la percepción de la seguridad y violencia mediante un estilo semáforo de tres colores, en el que los verdes son los más pacíficos, atenuando su color cuando éste va descendiendo; amarillo para los intermedios, naranja para los que se tornan violentos y rojo para los más violentos.

Este semáforo señala a Baja California como el estado más violento, hay otros en color rojo: Guerrero, Colima, Quintana Roo, Chihuahua; en naranja: Guanajuato, Zacatecas, Baja California Sur, Morelos, Tamaulipas, Sinaloa, Tabasco y la Ciudad de México; en amarillo: Jalisco, Michoacán, Nuevo León, Estado de México, Nayarit, Oaxaca y San Luis Potosí; en verde claro: Sonora, Aguascalientes, Durango, Puebla, Veracruz, Querétaro y Coahuila; en verde fuerte: Hidalgo, Chiapas, Tlaxcala, Campeche y Yucatán, el cual ha ocupado dicha posición durante varios años.

Por su parte, el secretariado ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (2020), de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, publicó, el 20 de enero de 2020, la incidencia delictiva nacional, en la que en el acumulado del periodo de enero a diciembre de 2019, se registran 2,015,641 presuntos delitos. Esto daña lastimosamente la seguridad al interior y exterior del país; es decir, se pierde confiabilidad en las condiciones que albergan al país.

CIUDADANÍA COMPROMETIDA: INVOLUCRAMIENTO CÍVICO PARA REDUCIR EL IMPACTO DE LA VIOLENCIA

A pesar de los datos expuestos, aún es posible un involucramiento y un compromiso ciudadanos más responsables para revertir esa tendencia. Retomando la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, puntualizamos en: 1) las causas de las conductas antisociales, y en 2) acciones para fomentar los valores, compromiso con la sociedad, disposición a ayudar y al altruismo, es decir, aquellos valores positivos para el desarrollo de las sociedades, por ejemplo, el compromiso social, el respeto al entorno y ciudadanos activos, cuyo objetivo sea erradicar la indiferencia, la falta de empatía y la desigualdad.

Esto sin duda es un aspecto esencial y tal vez el más fuerte en la solución al problema de la violencia en México: ciudadanos activos e involucrados en el mejoramiento de las condiciones sociales, no desde un modo vertical de arriba hacia abajo, sino al revés; es pues en la ciudadanía donde reside la fuerza que puede actuar para beneficio de todos.

Entonces, ¿qué se podría hacer en el contexto actual ante la dificultad institucional para sumar en las labores preventivas?, es cierto que no se puede esperar que los gobiernos resuelvan todos los problemas, debemos hacer conciencia de que una parte importante de las mejoras es la “participación ciudadana”, cuyo discurso (Pansters y Castillo, 2007) viene estableciéndose en las políticas públicas, programas y acciones que buscan el involucramiento de actores sociales para deliberar qué se requiere hacer, a dónde canalizar la atención y tener una estrategia que contemple diversos sectores de la población, es decir, el trabajo es de todos.

De igual manera, es importante identificar empresas, representantes de colonias, vecinos y escuelas, de todos los niveles, cuya responsabilidad social se corresponda con las necesidades locales y globales; así como agencias internacionales e instituciones locales, y la colaboración entre éstas, para que, en conjunto, se les haga participes de lo que ocurre en la localidad, y de modo integral cubrir un mayor espacio de atención. En otras palabras, apelemos a que cada grupo que integra la sociedad sea consciente de su responsabilidad social (Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, 2007: 292 y 293).

Antes de continuar, definiremos las acciones cívicas como “aquéllas cuyo objeto sea promover la participación ciudadana en asuntos de interés público, en tanto coadyuvan en las obras y servicios públicos” (Diario Oficial de la Federación, 2012). De este corto concepto se desprende que todos debemos ser partícipes de la mejora continua en nuestra cultura como país. Podemos quejarnos de los servidores públicos, calles sucias, paredes rayadas, basura en vía pública, transporte público sucio o con mal servicio, partidos políticos con los que no estamos de acuerdo, decisiones que no consideramos buenas, pero éstos son sectores en los que todos debemos intervenir para mejorar, ¿cómo?, involucrándonos en mejorar las condiciones, tendiendo amabilidad, respeto, tolerancia, limpieza, puntualidad, participación, prudencia, entre otros muchos actos que desde el nivel más fuerte y grueso de la población, es decir, el de la sociedad en general, podemos generar cambios.

De igual forma participando activamente con las autoridades de gobierno, acudiendo a éstas para saber sobre sus programas de atención ciudadana, instancias locales para diferentes rubros de atención en campañas de salud, vacunación, becas de estudios, centros deportivos, parques, servicios de limpieza, vigilancia, bolsas de empleo, convivencia comunitaria, recreación, entre tantas otras.

CONCLUSIONES

La incidencia delictiva en México ha manifestado niveles muy altos: los delitos proliferan, con repercusiones locales e internacionales, sin embargo, una parte esencial para el cambio reside en la ciudadanía, el involucramiento o no de ésta en actividades cívicas es fundamental para la disminución de las condiciones que apartan al ciudadano de la empatía y participación social. La ciudadanía juega un papel fundamental para la reducción de los problemas. Una sociedad más organizada, empática y consciente de que ella es parte del cambio, podrá conducir a un nuevo entramado del colectivo, con acciones que incluyan la colaboración de todos para el mejoramiento de la sociedad, pueden ser acciones sencillas en principio, pero éstas irán creciendo al ser replicadas. Asimismo, es necesaria la colaboración social con los diversos sectores gubernamentales y empresariales, en actividades, proyectos participativos, entre otros, que se generan desde la base de éstos para atender las necesidades sociales.

 

* Universidad Autónoma de Nuevo León.
Contacto: wael.hikalcrr@uanl.edu.mx

REFERENCIAS

Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. (2019). Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Ciudad de México. Disponible en: http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGSNSP_270519.pdf
Diario Oficial de la Federación. (2012). Acuerdo por el que se establecen las reglas generales para expedir las constancias que acrediten la realización de actividades a organizaciones de la sociedad civil, en materia cívica o de derechos humanos. Ciudad de México. Disponible en: http://dof.gob.mx/nota_detalle.phpcodigo=5280963&fecha=30/11/2012
Instituto para la Economía y la Paz. (2019a). Índice de paz México: identificar y medir los factores que impulsan la paz. Sídney. Disponible en: http://visionofhumanity.org/app/uploads/2019/06/Mexico-Peace-Index-2019-Spanish.pdf
Institute for Economics & Peace. (2019b). Global Peace Index 2019: Mea suring Peace in a Complex World. Sídney. Disponible en: http://visionofhumanity.org/app/uploads/2019/07/ GPI-2019web.pdf
Montero B., J.C. (2013). El concepto de seguridad en el nuevo paradigma de la normatividad mexicana. Región y Sociedad. 25(58): 203-238. Disponible en: http://www.scielo.org.mx/pdf/ regsoc/v25n58/v25n58a7.pdf
Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. (2007). Recopilación de reglas y normas de las Naciones Unidas en la esfera de la prevención del delito y la justicia penal. Nueva York. Disponible en: https://www.unodc.org/pdf/criminal_justice/Compendium_UN_Standards_and_Norms_CP_and_CJ_Spanish.pdf
Pansters, W., y Castillo B., H. (2007). Violencia e inseguridad en la Ciudad de México: entre la fragmentación y la politización. Foro Internacional. 47(3): 577-615. Disponible en: https://www. redalyc.org/pdf/599/59911150005.pdf
Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. (2019). Incidencia delictiva. Ciudad de México. Disponible en: https://drive.google.com/file/d/1oSzaW0LckbHIvsFZt1ikGntYQDDQmRPw/view