{"id":9598,"date":"2019-11-27T12:43:27","date_gmt":"2019-11-27T18:43:27","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=9598"},"modified":"2019-11-29T10:46:32","modified_gmt":"2019-11-29T16:46:32","slug":"patrones-de-supervivencia-de-pinus-cembroides-zucc-en-una-comunidad-montanosa-del-ne-de-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=9598","title":{"rendered":"Patrones de supervivencia de Pinus cembroides Zucc. en una comunidad monta\u00f1osa del NE de M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<div class=\"page\" title=\"Page 32\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: right;\">Jaime F. Garc\u00eda*<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 32\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: right;\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 23, No.99 enero-febrero 2020<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 32\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: right;\">DOI: <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.29105\/cienciauanl23.99-1\">https:\/\/doi.org\/10.29105\/cienciauanl23.99-1<\/a><\/p>\n<p>RESUMEN<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 32\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Se espera que los efectos del calentamiento global incrementen fen\u00f3menos meteorol\u00f3gicos extremos como sequ\u00edas y lluvias torrenciales, estableciendo la necesidad de integrar sus consecuencias al manejo de ecosistemas. La supervivencia de pl\u00e1ntulas de <em>Pinus cembroides<\/em> en una comunidad monta\u00f1osa del noreste de M\u00e9xico, debido a: (1) la pendiente del suelo, (2) las plantas nodrizas, (3) el h\u00e1bitat y (4) la variaci\u00f3n interanual en lluvias, fue examinada y se probaron hip\u00f3tesis para identificar patrones de supervivencia de pl\u00e1ntulas. Los resultados indican: (i) mayor supervivencia de pl\u00e1ntulas en sitios con pendientes &gt;30\u00b0, (ii) la asociaci\u00f3n nodriza-protegida increment\u00f3 la supervivencia de plantas, (iii) entre h\u00e1bitats la supervivencia fue mayor en vegetaci\u00f3n densa y (iv) mayor supervivencia de pl\u00e1ntula en vegetaci\u00f3n densa en el a\u00f1o h\u00famedo. Los manejadores deber\u00e1n considerar acciones que promuevan el reclutamiento de plantas a trav\u00e9s de la conservaci\u00f3n de sitios ideales para el establecimiento de plantas.<\/p>\n<p>Palabras clave: supervivencia, manejo, monta\u00f1a, vegetaci\u00f3n densa.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 32\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<h3>ABSTRACT<\/h3>\n<div class=\"page\" title=\"Page 32\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p><em>The effects of global warming are expected to increase extreme weather events such as droughts and torrential rains, establishing the need to integrate its consequences to the ecosystem management. Survival of Pinus cembroides seedlings in a mountainous community of Northeast Mexico, due to: (1) slope of the soil, (2) nurse plants, (3) habitats and (4) annual variation in rainfall, was examined and hypotheses were tested to identify seedling survival patterns. The results indicate: (i) there is greater seedling survival at sites with slopes&gt; 30 \u00b0, (ii) the nurse-protected association increased plant survival, (iii) between habitats, survival was higher in dense vegetation and (iv) there is greater seedling survival in dense vegetation in the wet year. Managers should consider actions that promote the plants recruitment, through the conservation of sites ideal to plants establishment.<\/em><\/p>\n<p><em>Keywords: survival, management, mountain, dense vegetation.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 32\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Evidencias del cambio clim\u00e1tico han sido documentadas por investigadores en t\u00e9rminos de cambios en temperaturas (Hughes, 2000). Lo que est\u00e1 alterando la distribuci\u00f3n de plantas (McLachlan <em>et al<\/em>., 2005) y animales (Peterson <em>et al<\/em>., 2002). El impacto del cambio clim\u00e1tico sobre las plantas, en sus ecosistemas naturales, ha sido documentado en la investigaci\u00f3n ecol\u00f3gica actual (M\u00fcller, 2017). Las proyecciones clim\u00e1ticas predicen alteraciones en la frecuencia e intensidad de fen\u00f3menos meteorol\u00f3gicos extremos, como sequ\u00edas y lluvias torrenciales (Gobiet <em>et al<\/em>., 2014; IPCC, 2013). Las sequ\u00edas extremas han sido asociadas a la reducci\u00f3n en la absorci\u00f3n de\u00a0CO<sub>2\u00a0<\/sub>y a menor crecimiento de plantas, reduciendo el potencial de sumidero de carbono del ecosistema (Frank <em>et al<\/em>., 2015).<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>M\u00e9xico es un pa\u00eds altamente vulnerable a las sequ\u00edas, 52% de su territorio est\u00e1 clasificado como \u00e1rido o semi\u00e1rido (Esparza, 2014), con escasas lluvias a lo largo del a\u00f1o, las sequ\u00edas se presentan de manera frecuente. En la zona monta\u00f1osa del sur de Nuevo Le\u00f3n, <em>Pinus cembroides<\/em> (pi\u00f1\u00f3n pi\u00f1onero) es la especie de plantas arb\u00f3reas m\u00e1s ampliamente distribuida en el ecosistema y sus semillas son colectadas para consumo humano (Garc\u00eda y Jurado, 2015). En esta regi\u00f3n, hist\u00f3ricamente se presentan \u00edndices pluviales bajos que oscilan entre 279.4 y 517.1 mm (Conagua, 2009), por lo que las sequ\u00edas son recurrentes. No obstante, en ecosistemas semi\u00e1ridos como el de la regi\u00f3n monta\u00f1osa del sur de Nuevo Le\u00f3n, la variaci\u00f3n interanual en precipitaciones puede jugar un papel crucial en la din\u00e1mica de las poblaciones vegetales. En esta regi\u00f3n monta\u00f1osa los efectos de la sequ\u00eda pueden no estar generalizados en el ecosistema, debidoa la variaci\u00f3n en la topograf\u00eda local y a las m\u00faltiples interacciones entre plantas que pueden reducir o incrementar la supervivencia de plantas. Un aumento en la humedad aprovechable del suelo causada por lluvias torrenciales puede incrementar el establecimiento de plantas (Garc\u00eda, 2011), y limitarlo en a\u00f1os secos.<\/p>\n<p>El presente estudio examina factores asociados a la supervivencia de pl\u00e1ntulas en el estadio temprano de establecimiento, lo que permitir\u00e1 identificar patrones de supervivencia y contribuir\u00e1 a predecir futuras distribuciones de la especie a escala regional. Se examina el efecto de la pendiente del suelo y de las plantas nodrizas en pl\u00e1ntulas \u2264 20 cm, las cuales representan a los individuos de la regeneraci\u00f3n, se estudia la biolog\u00eda de establecimiento de pl\u00e1ntulas sembradas y plantadas, lo que permitir\u00e1:<em> i )<\/em> cuantificar el efecto de la pendiente del suelo en la supervivencia de pl\u00e1ntulas \u2264 20cm,<em> ii)<\/em> determinar si la supervivencia de pl\u00e1ntulas \u2264 20 cm es mayor bajo el dosel de la vegetaci\u00f3n,<em> iii)<\/em> cuantificar el efecto del h\u00e1bitat en la supervivencia de pl\u00e1ntulas y iv) establecer el efecto de la variaci\u00f3n interanual en precipitaciones en la supervivencia de pl\u00e1ntulas.<\/p>\n<p>Se probaron cuatro principales hip\u00f3tesis: (1) la supervivencia de pl\u00e1ntulas en suelos con diferentes grados de pendiente var\u00eda a lo largo del ecosistema debido a h\u00e1bitats m\u00e1s o menos estresantes, (2) plantas nodrizas del sotobosque son mecanismos de facilitaci\u00f3n planta-planta y promueven mayor supervivencia de plantas, (3) la supervivencia de pl\u00e1ntulas es m\u00e1s alta en h\u00e1bitats con mayor cubierta vegetal y (4) la variaci\u00f3n interanual en precipitaciones incrementa la supervivencia de pl\u00e1ntulas en el h\u00e1bitat ideal en a\u00f1o h\u00famedo.<\/p>\n<h3>M\u00c9TODOS<\/h3>\n<h4>Sitio de estudio<\/h4>\n<p>El estudio se realiz\u00f3 desde el oto\u00f1o de 2007 al de 2014, en cinco comunidades monta\u00f1osas ubicadas en La Ascensi\u00f3n, Aramberri, Nuevo Le\u00f3n, cuyas coordenadas geogr\u00e1ficas son: <em>I)<\/em> 24\u00ba 30\u2019 43 N, 99\u00ba 36\u2019 34 W; <em>II)<\/em> 24\u00ba 31\u2019 23.3\u2019\u2019 N, 99\u00ba 59\u2019 28.9\u2019\u2019 W; <em>III)<\/em> 24\u00ba 28\u2019 39.6\u2019\u2019 N, 99\u00ba 59\u2019 34.2\u2019\u2019 W; <em>IV)<\/em> 24\u00ba 33\u2019 52.8\u2019\u2019 N, 99\u00ba 37\u2019 50.3\u2019\u2019W, y <em>(V)<\/em> 24\u00ba 30\u2019 55.2\u2019\u2019 N, 99\u00ba 53\u2019 59.3\u2019\u2019W. El clima es fresco, medio seco con una precipitaci\u00f3n anual que en el periodo de estudio oscil\u00f3 entre 374.1 a 1007.4 mm (figura 1a-b). Se presentan escasas lluvias en primavera y ligeramente intensas en verano y principios del oto\u00f1o. Las temperaturas promedio fueron: media anual 16.8\u00b0C, m\u00e1xima 24.5\u00b0C y m\u00ednima de 8.7\u00b0C. En invierno frecuentemente se presentan temperaturas que oscilan entre -1 y -6\u00b0C (Comisi\u00f3n Nacional del Agua, estaci\u00f3n La Ascensi\u00f3n).<\/p>\n<h3>EFECTO DE LA PENDIENTE DEL SUELO<\/h3>\n<p>Para establecer el efecto de la pendiente en la supervivencia de pl\u00e1ntulas de <em>P. cembroides<\/em> \u2264 20 cm, en diciembre de 2012 se seleccionaron cuatro \u00e1reas con dos tipos de pendiente, en cada \u00e1rea se establecieron cuatro sitios y en cada sitio se contaron los individuos en dos parcelas de 10&#215;25 m y todos los individuos fueron registrados en un mapa. Las pendientes se clasificaron en: <em>a)<\/em> baja a moderada 0-30\u00b0 y <em>b)<\/em> pronunciada &gt;30\u00b0. En diciembre de 2014 las pl\u00e1ntulas registradas dentro de cada parcela se contaron e identificaron como vivas o muertas, y se compararon los niveles de supervivencia entre pendientes con una prueba <em>t<\/em> de Student para muestras independientes.<\/p>\n<div id=\"attachment_9599\" style=\"width: 610px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Figura1.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-9599\" class=\"wp-image-9599\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Figura1.png\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"256\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Figura1.png 1097w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Figura1-300x128.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Figura1-768x328.png 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Figura1-1024x437.png 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Figura1-173x75.png 173w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-9599\" class=\"wp-caption-text\">Figura 1. Registro de temperaturas (1-<em>a<\/em>) y precipitaciones (1-<em>b<\/em>) en la zona de estudio (datos proporcionados por la CNA).<\/p><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<h4><\/h4>\n<h4>Efecto de las plantas nodrizas<\/h4>\n<p>Para probar la hip\u00f3tesis de que las pl\u00e1ntulas de <em>P. cembroides<\/em> \u2264 20 cm creciendo con plantas del sotobosque presentan mayor tasa de supervivencia, en el invierno de 2012 (un a\u00f1o con abundantes lluvias de primavera, figura 1-b), en las cinco \u00e1reas de muestreo, se establecieron cuatro sitios por \u00e1rea y en cada sitio se muestrearon los individuos en tres parcelas de 10&#215;25 m, se ubicaron las pl\u00e1ntulas de <em>P. cembroides<\/em> \u2264 20cm y se clasificaron creciendo en asociaci\u00f3n con: <em>(i)<\/em> vegetaci\u00f3n del sotobosque (hierbas, pastos, arbustos y cactus, tabla I),<em> (ii)<\/em> bajo el dosel de <em>P. cembroides<\/em> y <em>(iii)<\/em> sobre suelo despejado con baja cobertura de vegetaci\u00f3n. En el invierno de 2014 las pl\u00e1ntulas fueron contadas y clasificadas como vivas o muertas y los niveles de supervivencia entre los tres h\u00e1bitats: <em>(i)<\/em> vegetaci\u00f3n del sotobosque, <em>(ii)<\/em> bajo el dosel de <em>P. cembroides<\/em> y <em>(iii)<\/em> suelo con escasa cobertura de vegetaci\u00f3n, fueron comparados utilizando la prueba de Kruskal-Wallis para <em>K<\/em> muestras independientes.<\/p>\n<h4>Efecto del h\u00e1bitat en la supervivencia de pl\u00e1ntulas<\/h4>\n<p>Para probar el efecto del h\u00e1bitat en la supervivencia de <em>P. cembroides<\/em> se colectaron semillas del pi\u00f1onero durante el oto\u00f1o de 2007. La colecta fue realizada de poblaciones naturales de <em>P. cembroides<\/em> distribuidas en los sitios de muestreo. En cada sitio se seleccionaron 50 \u00e1rboles con el fin de abarcar la variaci\u00f3n gen\u00e9tica natural de las poblaciones, la distancia entre \u00e1rboles fue de 50 m. Se seleccionaron \u00e1rboles fenot\u00edpicamente superiores y se colectaron semillas sin evidencias de parasitismo o da\u00f1os por insectos (Garc\u00eda-P\u00e9rez <em>et al<\/em>., 2007). Las semillas fueron mezcladas y puestas a secar en papel estraza con bolsas de gel de s\u00edlice para controlar la humedad y permitir su maduraci\u00f3n; antes de cada ensayo las semillas fueron escarificadas con papel lija #40, tratamiento reportado como eficaz para causar la germinaci\u00f3n de semillas con integumentos duros en el noreste de M\u00e9xico (Jurado <em>et al<\/em>., 2006).<\/p>\n<p>En septiembre de 2008 y agosto de 2009, \u00e9poca del a\u00f1o que coincide con la germinaci\u00f3n y el establecimiento de especies nativas en la regi\u00f3n (Garc\u00eda y Jurado, 2015), fueron elegidos tres sitios con h\u00e1bitats contrastantes: <em>i)<\/em> suelo abierto (SA) con escasa vegetaci\u00f3n preexistente, <em>ii)<\/em> bajo dosel de pino (BP) a un radio de 2 m de la base del pino y <em>iii)<\/em> vegetaci\u00f3n densa (VD) o de sotobosque (tabla I). En cada h\u00e1bitat se escogieron treinta parcelas de 2&#215;2 m (15\/a\u00f1o). El n\u00famero de parcelas utilizado fue definido de acuerdo a la f\u00f3rmula desarrollada por Lozano-Rivas (2011).<\/p>\n<p>Se sembraron 40 semillas por parcela a una distancia entre semillas de 40 cm. Las semillas para su emergencia y crecimiento dependieron de las condiciones ambientales. El ensayo fue replicado en agosto de 2009 y la supervivencia de plantas fue reportada cada semana por 18 meses. La supervivencia acumulada de plantas fue calculada como porcentaje de supervivencia de pl\u00e1ntulas = (n\u00famero de pl\u00e1ntulas vivas\/n\u00famero de pl\u00e1ntulas emergidas)*100. La supervivencia de plantas de semillas sembradas entre h\u00e1bitats (SA, BP y VD) fue evaluado mediante el uso de ANOVA (\u03b1 = 0.05) de un factor, se utilizaron pruebas m\u00faltiples de comparaci\u00f3n de promedios de Tukey cuando los ANOVA indicaron diferencias estad\u00edsticas significativas. E intervalos de confianza (\u03b1 =0.05) en la gr\u00e1fica para resaltar las diferencias de supervivencia entre h\u00e1bitats. Previo a los an\u00e1lisis, los datos fueron transformados mediante la funci\u00f3n arcoseno para ajustarse a la distribuci\u00f3n normal (Sokal y Rohlf, 1995).<\/p>\n<h4>Efecto de la variaci\u00f3n interanual en precipitaciones en la supervivencia de pl\u00e1ntulas<\/h4>\n<p>Para contrastar el efecto interanual debido a las precipitaciones de verano-oto\u00f1o de 2010 y 2011, en pl\u00e1ntulas plantadas en tres h\u00e1bitats (SA, BP y VD), se prepar\u00f3 sustrato a base de tierra y hojarasca proveniente de los tres h\u00e1bitats y se deposit\u00f3 en bolsas de pl\u00e1stico de 6128.5 cm<sup>3<\/sup>. En septiembre de 2009 y 2010 se sembraron semillas de <em>P. cembroides<\/em> previamente escarificadas en los contenedores (una semilla por contenedor). Las semillas fueron regadas cada tercer d\u00eda, para su germinaci\u00f3n y crecimiento. Posteriormente, las pl\u00e1ntulas fueron plantadas en cada h\u00e1bitat en septiembre de 2010 y agosto de 2011, cada planta ten\u00eda aproximadamente 15 meses de edad. Para la plantaci\u00f3n fueron seleccionados individuos de altura uniforme para eliminar sesgo en los resultados. La altura de plantas (cm) y el di\u00e1metro del tallo (mm) en 2010 y 2011 fueron: <em>i)<\/em> en SA 22.5 \u00b1 1.8, 13.3 \u00b1 4.5; 26.9 \u00b1 2.9, 15.1 \u00b1 6.7; <em>ii)<\/em> BP 24.1 \u00b1 2.3, 16.9 \u00b1 6.8; 20.3 \u00b1 1.7, 16.5 \u00b1 9.9, y<em> iii)<\/em> en VD 23.2 \u00b1 3.4, 15.6 \u00b1 11.3; 26.0 \u00b1 2.6, 16.3 \u00b1 8.1 (\u0305X\u00b1 DE.). Se registraron un total de 600 pl\u00e1ntulas: (10 pl\u00e1ntulas x 3 h\u00e1bitats x 2 a\u00f1os x 10 sitios replicados). Para el trasplante, el cepell\u00f3n fue cuidadosamente retirado de la bolsa y depositado en hoyos de 20 cm de di\u00e1metro por 30 cm de profundidad. Para evitar el estr\u00e9s postransplante, las pl\u00e1ntulas fueron regadas con aproximadamente 5 l de agua <em>in situ<\/em> cada tercer d\u00eda por dos semanas. Las pl\u00e1ntulas fueron rociadas con una diluci\u00f3n de insecticida (piretrina sint\u00e9tica) una vez por semana, para controlar el da\u00f1o por insectos defoliadores de la orden lepid\u00f3ptera e himen\u00f3ptera, los cuales, en su fase larvalo adulta, se alimentan del follaje de la planta, ocasionando una reducci\u00f3n del \u00e1rea foliar, lo que trae como consecuencia el debilitamiento de la planta. Las plantas fueron ubicadas en un \u00e1rea heterog\u00e9nea boscosa de 10 ha, que en los tres h\u00e1bitats alberg\u00f3 diferentes especies de plantas (tabla I). Se tomaron datos cada semana por un total de 18 meses, y el porcentaje de supervivencia de pl\u00e1ntulas fue calculado como (n\u00famero de pl\u00e1ntulas vivas\/total de plantas)*100. El efecto interanual debido a las lluvias, en pl\u00e1ntulas trasplantadas entre los tres h\u00e1bitats (tabla I) se evalu\u00f3 con ANOVA de dos factores, \u00e9stos fueron: 1. la exposici\u00f3n a la lluvia de verano-oto\u00f1o: de <em>(i)<\/em> 2010 y <em>(ii)<\/em> 2011 y 2. h\u00e1bitats: <em>(iii)<\/em> suelo abierto SA, <em>(iv)<\/em> bajo dosel de pino BP y vegetaci\u00f3n densa VD. Se generaron seis tratamientos (2 a\u00f1os x 3 h\u00e1bitats): 1) SA-2010, 2) BP-2010, 3) VD-2010, 4) SA-2011, 5) BP-2011 y 6) VD-2011. Se utilizaron pruebas de Tukey e intervalos de confianza (\u03b1 =0.05) en las gr\u00e1ficas para resaltar las diferencias de supervivencia entre h\u00e1bitats y a\u00f1os. Los datos fueron transformados mediante la funci\u00f3n arcoseno para ajustarse a la distribuci\u00f3n normal.<\/p>\n<h3>RESULTADOS<\/h3>\n<h4>La pendiente del suelo<\/h4>\n<p>Se registr\u00f3 un total de 1208 pl\u00e1ntulas, 609 en la pendiente baja 0-30\u00b0 y 599 en la pendiente pronunciada &gt;30\u00b0. Sobrevivieron 542 pl\u00e1ntulas, 192 en la pendiente baja y 350 en la pendiente pronunciada, % de supervivencia = 44.9%. Los resultados (t = 10.3, g. l. = 15, p &lt; 0.05; figura 2-a) indican diferencias en la supervivencia de plantas entre las laderas 0-30\u00b0 (35.4%) y &gt;30\u00b0 (64.6%). La mayor supervivencia de pl\u00e1ntulas se present\u00f3 en la pendiente &gt;30\u00b0. En plantaciones forestales en suelos severamente erosionados, G\u00f3mez-Romero<em> et al<\/em>. (2012) mencionan similar tendencia en <em>P. cembroides<\/em> &gt; a 50cm.<\/p>\n<h4>Plantas nodrizas<\/h4>\n<p>Hubo un total de 1625 pl\u00e1ntulas, 601 en suelo abierto, 499 bajo el dosel del pino y 525 en la vegetaci\u00f3n del sotobosque, sobrevivieron 870 individuos, % de supervivencia = 53.5%. Se registraron 173 pl\u00e1ntulas en suelo abierto (% de supervivencia = 19.9%), 214 bajo el dosel del pino (% de supervivencia 24.6%), mientras que en el sotobosque se registraron 483 individuos (% de supervivencia = 55.5%). Los h\u00e1bitats con alta cobertura de plantas se asociaron significativamente con la supervivencia (\u03c7<sup>2<\/sup> = 14.08, g. l. = 2, p &lt; 0.02; figura 2-b). La alta supervivencia de <em>P. cembroides<\/em> bajo plantas nodrizas indica una interacci\u00f3n positiva con la vegetaci\u00f3n del sotobosque (tabla I), lo que incrementa el gradiente de supervivencia.<\/p>\n<div id=\"attachment_9600\" style=\"width: 610px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Figura2.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-9600\" class=\"wp-image-9600\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Figura2.png\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"519\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Figura2.png 1014w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Figura2-300x259.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Figura2-768x664.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-9600\" class=\"wp-caption-text\">Figura 2. Supervivencia de pl\u00e1ntulas de <em>P. cembroides<\/em>: <em>(a)<\/em> pendiente del suelo, <em>(b)<\/em> plantas nodrizas, <em>(c)<\/em> plantas sembradas y <em>(d)<\/em> plantaci\u00f3n. H\u00e1bitats: (SA) suelo abierto, (BP) bajo dosel de pino y (VD) vegetaci\u00f3n densa o del sotobosque.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<h4>H\u00e1bitat<\/h4>\n<p>De las 3600 semillas de pino, emergieron un total de 1254 pl\u00e1ntulas, % de emergencia de pl\u00e1ntulas =34.8%. Emergieron 464 pl\u00e1ntulas a suelo abierto, 390 bajo el dosel de pino y 400 en vegetaci\u00f3n densa. Sobrevivieron 14, 19 y 60 pl\u00e1ntulas, a suelo abierto, bajo cobertura de pino y en vegetaci\u00f3n densa, respectivamente, un total de 93 pl\u00e1ntulas, % de supervivencia =7.2%. El an\u00e1lisis de varianza mostr\u00f3 diferencias significativas de supervivencia entre h\u00e1bitats (<em>F<\/em> = 49.9; g. l. = 44, p &lt; 0.01, figura 2-c). Las pruebas de comparaci\u00f3n de promedio de Tukey y los intervalos de confianza muestran que las pl\u00e1ntulas en vegetaci\u00f3n densa presentaron el promedio m\u00e1s alto de supervivencia de pl\u00e1ntulas (15.0a); a suelo abierto y bajo el dosel del pino se presentaron los promedios m\u00e1s bajos de supervivencia de pl\u00e1ntulas: 3.0b y 4.8b, respectivamente. Los resultados indican que en la vegetaci\u00f3n densa fue mayor la supervivencia de plantas, debido probablemente al efecto amortiguador del estr\u00e9s ambiental de las plantas del sotobosque (tabla I).<\/p>\n<h4>Variaci\u00f3n interanual en precipitaciones<\/h4>\n<p>Del total de 600 pl\u00e1ntulas, sobrevivieron 85, % de supervivencia =14.2%. Mientras en 2010 las altas precipitaciones incrementaron la supervivencia de plantas (F= 179.1, g. l. = 1, p&lt;0.01; figuras 1-b y 2-d), durante 2011 la tasa de supervivencia fue menor debido a la escasez de precipitaciones. En este ecosistema la humedad aprovechable del suelo puede cambiar entre a\u00f1os debido a la variaci\u00f3n interanual en precipitaciones. Existieron diferencias estad\u00edsticas significativas en la supervivencia de pl\u00e1ntulas (F= 67.4, g. l. =2; p&lt;0.001). Las pruebas de comparaci\u00f3n de promedios de Tukey y los IC gr\u00e1ficamente (figura 2-d) muestran mayores promedios de supervivencia de plantas en la vegetaci\u00f3n densa VD-2010 (36.0a), seguido de BP-2010 (18.0b), SA-2010 (12.0b) y VD-2011 (11.0b). Los m\u00e1s bajos promedios de supervivencia de plantas se presentaron en los tratamientos BP-2011 (5.0c) y SA (3.0c). La interacci\u00f3n exposici\u00f3n a la lluvia x h\u00e1bitats fue significativa (g.l = 2; p&lt;0.001). Lo cual indica que las lluvias de 2010 (figura 1-b) y las plantas nodrizas del sotobosque (tabla I) incrementaron la supervivencia de plantas.<\/p>\n<h3>DISCUSI\u00d3N<\/h3>\n<p>La mayor supervivencia de pl\u00e1ntulas se registr\u00f3 en sitios con pendiente &gt;30\u00b0 (figura 2-a), debido probablemente a mayor conservaci\u00f3n de humedad, menor exposici\u00f3n al sol y a temperaturas extremas. En suelos severamente degradados, el patr\u00f3n reportado en plantaciones forestales de pino indica que a mayor pendiente mayor supervivencia, pero menor crecimiento\u00a0(G\u00f3mez-Romero <em>et al<\/em>., 2012; Tejera y Davel, 2004). Las plantas nodrizas del sotobosque (tabla I) parecen incrementar la supervivencia del pi\u00f1onero (figura 2-b) al amortiguar el estr\u00e9s ambiental. La facilitaci\u00f3n planta-planta se presenta desde la tundra a desiertos, en entornos alpinos hasta los bosques de lluvia (Soliveres <em>et al<\/em>., 2015; McIntire y Fajardo, 2014), y es com\u00fan en ecosistemas \u00e1ridos y semi\u00e1ridos (Flores y Jurado, 2003) presentes en el noreste de M\u00e9xico. La supervivencia de plantas sembradas fue mayor en vegetaci\u00f3n densa (figura 2-c) lo cual coincide con los hallazgos de Garc\u00eda y Jurado (2003; 2015) y Garc\u00eda (2011). El efecto de la lluvia sobre la supervivencia de pl\u00e1ntulas plantadas dependi\u00f3 del a\u00f1o, las lluvias torrenciales de 2010 (figura 1-b) en vegetaci\u00f3n densa incrementaron la supervivencia de pl\u00e1ntulas (figura 2-d). Un patr\u00f3n de emergencia y supervivencia de plantas de matorral ha sido reportado en respuesta a las lluvias estacionales de verano-oto\u00f1o en el noreste de M\u00e9xico (Garc\u00eda, 2011; Garc\u00eda y Jurado, 2015). En \u00e1reas semi\u00e1ridas con escasas lluvias, propensas a la sequ\u00eda, como las del presente estudio, la supervivencia y establecimiento de plantas puede depender de eventos raros y extremos, como las intensas lluvias del verano-oto\u00f1o de 2010.<\/p>\n<h3>CONCLUSIONES<\/h3>\n<p>(1) La pendiente &gt; 30\u00b0 increment\u00f3 la supervivencia de <em>P. cembroides<\/em>. (2) Las plantas nodrizas son un mecanismo de facilitaci\u00f3n planta-planta debido a que reducen el estr\u00e9s ambiental e incrementan la supervivencia de pl\u00e1ntulas. (3) La supervivencia de pl\u00e1ntulas emergidas en h\u00e1bitats contrastantes fue mayor en vegetaci\u00f3n densa y (4) las lluvias de 2010 incrementaron la supervivencia de pl\u00e1ntulas en vegetaci\u00f3n densa. Se sugieren programas de reforestaci\u00f3n con plantas en sitios id\u00f3neos, aplicando hidrogel para la retenci\u00f3n de humedad.<\/p>\n<h3>AGRADECIMIENTOS<\/h3>\n<p>A los estudiantes de la FA-La Chona, generaciones 2005-2014, por su ayuda en la colecta de datos, y a los directivos MC. Jes\u00fas Pedroza e Ing. Efr\u00e9n Monta\u00f1o, por las facilidades otorgadas. Promep\/103.5\/09\/3905; y 103.5\/10\/6646.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">* Universidad Aut\u00f3noma de Nuevo Le\u00f3n.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><br \/>\nContacto: jaimefgarcia@hotmail.com<\/p>\n<h3>REFERENCIAS<\/h3>\n<p>Conagua. (2009). <em>Estad\u00edsticas<\/em>. M\u00e9xico: Comisi\u00f3n Nacional del Agua. p. 28.<br \/>\nEsparza, M. (2014). La sequ\u00eda y la escasez de agua en M\u00e9xico. Situaci\u00f3n actual y perspectivas futuras. <em>Secuencia<\/em>. 195-219.<br \/>\nFlores, J., y Jurado, E. (2003). Are nurse-prot\u00e9g\u00e9 interactions more common among plants from arid environments? <em>Journal of Vegetation Science<\/em>. 14: 911-916.<br \/>\nFrank, D., Reichstein, M., Bahn, M., <em>et al<\/em>. (2015). Effects of climate extremes on the terrestrial carbon cycle: concepts, processes\u00a0and potential future impacts. Global Change Biology. 21(8): 2861-2880.<br \/>\nGarc\u00eda, J.F., y Jurado, E. (2003). Influence of plant cover on germination in matorral in northeastern Mexico. <em>Forest Ecology and Management<\/em>. 177:11-16.<br \/>\nGarc\u00eda-P\u00e9rez, J.F., Aguirre-Calder\u00f3n, O., Estrada-Castill\u00f3n, E., et al. (2007). Germinaci\u00f3n y establecimiento de plantas nativas del matorral tamaulipeco y una especie introducida en un gradiente de elevaci\u00f3n. <em>Madera y Bosques<\/em>. 13(1): 99-117.<br \/>\nGarc\u00eda, J.F. (2011). 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Establecimiento en pino Oreg\u00f3n en la Patagonia. Ficha t\u00e9cnica. <em>Patagonia Forestal<\/em>. 9(2): 9-12.<\/p>\n<h3>TABLA<\/h3>\n<p>Tabla I. Lista taxon\u00f3mica y n\u00famero de pl\u00e1ntulas de vegetaci\u00f3n del sotobosque encontradas en los veranos de 2009, 2011 y 2014. Las pl\u00e1ntulas habitaban en un radio de 20 cm de <em>P. cembroides<\/em> a suelo abierto (SA) y bajo dosel del pi\u00f1onero (BP) en vegetaci\u00f3n densa (VD).<a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_a.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-9601 alignnone\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_a.png\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"384\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_a.png 993w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_a-300x144.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_a-768x369.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><\/p>\n<p><span class=\"Apple-converted-space\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_b.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-9602 alignnone\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_b.png\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"571\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_b.png 989w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_b-300x214.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_b-768x548.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><\/span><\/p>\n<\/div>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_c.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-9603 alignnone\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_c.png\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"495\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_c.png 993w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_c-300x185.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_c-768x475.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 32\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_f.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-9606 alignnone\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_f.png\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"679\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_f.png 993w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_f-300x255.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_f-768x652.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_d.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-9604 alignnone\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_d.png\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"599\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_d.png 993w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_d-300x224.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_d-768x575.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_e.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-9605 alignnone\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_e.png\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"750\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_e.png 993w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_e-300x281.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_e-768x720.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Tabla1_c.png\">\u00a0<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"column\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jaime F. Garc\u00eda* CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 23, No.99 enero-febrero 2020 DOI: https:\/\/doi.org\/10.29105\/cienciauanl23.99-1 RESUMEN Se espera que los efectos del calentamiento global incrementen fen\u00f3menos meteorol\u00f3gicos extremos como sequ\u00edas y lluvias torrenciales, estableciendo la necesidad de integrar sus consecuencias al manejo de ecosistemas. La supervivencia de pl\u00e1ntulas de Pinus cembroides en una comunidad monta\u00f1osa del noreste de M\u00e9xico, debido a: (1) [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[27],"tags":[],"class_list":["post-9598","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-investigacion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9598","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9598"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9598\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9617,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9598\/revisions\/9617"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9598"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9598"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9598"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}