{"id":9214,"date":"2019-08-14T13:57:53","date_gmt":"2019-08-14T18:57:53","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=9214"},"modified":"2021-01-21T22:39:48","modified_gmt":"2021-01-22T04:39:48","slug":"si-mi-casa-es-tu-casa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=9214","title":{"rendered":"SI MI CASA ES TU CASA&#8230;"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/WhatsApp-Image-2019-07-22-at-2.17.30-PM.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-9215 aligncenter\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/WhatsApp-Image-2019-07-22-at-2.17.30-PM.jpeg\" alt=\"\" width=\"615\" height=\"345\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/WhatsApp-Image-2019-07-22-at-2.17.30-PM.jpeg 615w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/WhatsApp-Image-2019-07-22-at-2.17.30-PM-300x168.jpeg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 615px) 100vw, 615px\" \/><\/a><\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 65\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: right;\">Armando V. Flores Salazar*<br \/>\nCIENCIA UANL \/ A\u00d1O 22, No.96 julio-agosto 2019<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Siempre que me hacen una invitaci\u00f3n que implique visitar la plaza principal y el centro hist\u00f3rico del municipio de San Pedro Garza Garc\u00eda, en Nuevo Le\u00f3n, la acepto de inmediato sin titubeos y con un tanto dealegr\u00eda, la raz\u00f3n de ello es porque me permite volver a ver la Casa del Ayuntamiento o Palacio Municipal, que proyect\u00e9 para el aspirante a alcalde \u2013y luego alcalde\u2013 Enrique Garc\u00eda Leal, en 1974, hace m\u00e1s de cuatro d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>En esta ocasi\u00f3n quien me llam\u00f3 fue Carlos Gonz\u00e1lez, del Colegio de Cronistas e Historiadores, para invitarme a participar en una charla en el Museo El Centenario, con el \u00fanico prop\u00f3sito de continuar insistiendo ante las autoridades municipales para recuperar la capilla religiosa que se supone \u2013por el hecho de estar all\u00ed todav\u00eda\u2013 fue parte de la hacienda del capit\u00e1n Miguel Montemayor y su esposa M\u00f3nica Rodr\u00edguez, fundadores en tiempo colonial de la Estancia de los Nogales, lo que devino en el tiempo con lo que hoy se denomina cabecera municipal del municipio de San Pedro Garza Garc\u00eda, Nuevo Le\u00f3n.<\/p>\n<p>Llegu\u00e9 al frescor ma\u00f1anero de la plaza arbolada un poco antes de la cita, lo que me permiti\u00f3 caminarla sin prisa con rumbo al Museo, vecino de ella en la esquina sur oriente. Al no ver movimiento alguno en la puerta del museo, volv\u00ed a experimentar la desagradable sensaci\u00f3n de haberme equivocado de d\u00eda o de hora de la convocatoria, pero no, porque record\u00e9 que la invitaci\u00f3n telef\u00f3nica fue reiterativa de \u201cma\u00f1ana en la ma\u00f1ana, cabr\u00f3n, a las nueve, por favor no me vayas a fallar\u201d. Llego a la puerta de madera tablereada y me asomo por los postigos abiertos, desde el interior se aproxima balance\u00e1ndose a paso lento el guardia de turno, me da paso al recibidor del recinto y tambi\u00e9n se muestra extra\u00f1ado por la ausencia de los dem\u00e1s invitados.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/unnamed.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9216\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/unnamed-1024x765.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"523\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/unnamed-1024x765.jpg 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/unnamed-300x224.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/unnamed-768x574.jpg 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/unnamed.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><\/p>\n<\/div>\n<p>El Museo, adaptado en una vieja casona de familia, tambi\u00e9n exudaba frescura, tranquilidad y quietud; d\u00e1ndole uso al tiempo de espera me adentro en las salas de la izquierda donde la curadur\u00eda muestra c\u00f3mo viv\u00eda una t\u00edpica familia sampetrina, todav\u00eda a principios del siglo XX o poco antes de la actual modernidad: mobiliario de madera en todas las habitaciones, iluminaci\u00f3n nocturna con l\u00e1mparas de petr\u00f3leo, cocina con jarros y cazuelas a fuego de le\u00f1a en la chimenea de tiro; garabatos para colgar canastas de alimentos a salvo de gatos y perros; mesas, camas y ventanales sobrevestidas con telas de algod\u00f3n deshilado o bordado con explosi\u00f3n de colores; lavamanos port\u00e1til para el aseo personal y bacinica de peltre bajo la cama para el descanso nocturno de las necesidades corporales, retratos de familiares en tonos sepias enmarcados en formatos circulares y ovoides, arcones o \u00abcasta\u00f1as\u00bb de marqueter\u00eda para el guardado de ropas finas y objetos de valor, sin faltar, colgada en la pared, la figura en gran formato del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas en el \u00e1rea social, como imagen protectora del hogar y la familia. La exposici\u00f3n se recorre con lentitud y en silencio para no romper la quietud que la habita y al mismo tiempo se reviven viejos recuerdos infantiles construidos con las inolvidables visitas familiares a las casas de t\u00edas y abuelas.<\/p>\n<p>Regreso al recibidor, veo al guardia sentado en su lugar, en silencio, y \u00e9l acudiendo al lenguaje corporal levanta al un\u00edsono ambos hombros como valor entendido para comunicar que todav\u00eda no ha llegado nadie m\u00e1s al evento anunciado. Me percato por el vano sin puerta frente a m\u00ed que, en el ala opuesta al recibidor, al poniente, en la pieza que da a la calle y a la plaza, hay otra exposici\u00f3n con el atractivo t\u00edtulo de \u201cCuando tengas tu casa\u201d, mismo que me jala impulsado por la curiosidad.<\/p>\n<p>Paola Livas, alumna egresada de la Facultad de Artes Visuales, es la autora de la exposici\u00f3n \u201cCuando tengas tu casa\u201d, y en ella utiliza la t\u00e9cnica de la instalaci\u00f3n interactiva como recurso de construcci\u00f3n de su obra, es decir, congrega en tiempo y espacio real objetos y cosas que organiza deliberadamente para construir el tema a tratar e invita al espectador a entrar en el campo de la composici\u00f3n y ser o formar parte de ella. Como hilo conductor nos advierte, en un escrito en la pared interior, que la frase familiar de uso com\u00fan y reiterado la asume desde la empat\u00eda, es decir, comprender las emociones ajenas sin descartar las propias y advierte su sentido cercano a \u201cponte en mi lugar\u201d \u2013cuando tengas tus hijos y la carga del trabajo dom\u00e9stico\u2013, y nos advierte no confundirla con la otra frase semejante y cargada de amenazas: \u201cmientras vivas en esta casa\u201d.<\/p>\n<p>El \u201ccuarto redondo\u201d lo divide con muro ciego de tabla roca y por puerta una cortina blanca de manta de algod\u00f3n crudo, en dos secciones: la p\u00fablica o social \u2013sala\u2013 y la privada o \u00edntima \u2013rec\u00e1mara\u2013; en la primera secci\u00f3n penden al centro del espacio tres aros sobrepuestos, separados verticalmente entre s\u00ed por cuerdas, a manera de tendedero; de los aros cuelgan a la vez telas de limpieza dom\u00e9stica usadas y sucias e invita al espectador a que agregue otras telas al tendedero \u2013disponibles sobre un cubo adjunto\u2013 escribiendo, en anonimato o no, una denuncia en ellas sobre el trabajo dom\u00e9stico femenino como condena y maltrato; a esta parte la llama \u201cLa ropa sucia se lava en casa\u201d. La secci\u00f3n privada al fondo la titula \u201cHabitaci\u00f3n propia\u201d, compuesta por una celda reducida a manera de rec\u00e1maray en ella una cama individual tendida con una s\u00e1bana blanca y una letan\u00eda bordada a mano en el extremo de la cabecera, \u201cUna mujer debe seguir teniendo dinero y una habitaci\u00f3n propia para seguir siendo artista\u201d; se complementa el menaje de la celda con una peque\u00f1a mesa con silla en funci\u00f3n de escritorio y sobre la cubierta hojas blancas de papel y una pluma, pieza que, por instrucciones previas de la autora, s\u00f3lo debe ser usada por una persona a la vez, y en dicha soledad, propicia para la reflexi\u00f3n, sobre las hojas de papel, si as\u00ed se desea, dejar por escrito una opini\u00f3n al respecto.<\/p>\n<p>Inevitablemente reaparecieron en mi recuerdo Nancy Peniche, Miriam de Le\u00f3n, Saskia Ju\u00e1rez, Maril\u00fa Trevi\u00f1o, Rosa Mar\u00eda Guti\u00e9rrez, Alejandra Rangel, Annie Blase, en su doble papel de mam\u00e1s y productoras intelectuales. Tambi\u00e9n pens\u00e9, particularmente, en Mar\u00eda Eugenia Llamas, por aquella ocasi\u00f3n que grabamos un programa para televisi\u00f3n en una casona del Barrio Antiguo en Monterrey, en el que le cuestion\u00e9 sin saber por qu\u00e9 y parafraseando el dicho m\u00e1s abundante en nuestra habla diaria \u201c\u00c9sta es tu casa\u201d le dije, \u201cSi mi casa es tu casa y la tuya es la m\u00eda, entonces, tu y yo\u2026 qu\u00e9 somos\u201d. Escrib\u00ed ese pensamiento en la cuartilla, sal\u00ed de la instalaci\u00f3n, dejando de ser parte de ella, y me incorpor\u00e9 en el sal\u00f3n central lleno de voces al evento al que hab\u00eda sido invitado, en el cual domin\u00f3 la presencia fantasmal de otra ama de casa, M\u00f3nica Rodr\u00edguez, cofundadora \u2013por su dote matrimonial\u2013 de la hacienda que dio pie a la casa-pueblo de San Pedro.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/53415097_414883735952782_5492971134782515479_n-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9219\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/53415097_414883735952782_5492971134782515479_n-1.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"752\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/53415097_414883735952782_5492971134782515479_n-1.jpg 871w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/53415097_414883735952782_5492971134782515479_n-1-239x300.jpg 239w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/53415097_414883735952782_5492971134782515479_n-1-768x963.jpg 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/53415097_414883735952782_5492971134782515479_n-1-817x1024.jpg 817w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Terminado el evento \u2013con firma del manifiesto y foto de grupo en las escaleras del kiosco\u2013 y ya camino de regreso a casa, segu\u00ed pensando y explorando las mil y una historias que se generan en el objeto cultural que todav\u00eda llamamos casa, la casa familiar y las de t\u00edas y abuelas, al porqu\u00e9 insistente del dicho mi casa es tu casa y a sus extensiones cuando la adjetivamos como en Casa de Dios, Casa del Ayuntamiento, Casa de la Cultura, Casa de peregrinos, Casa de migrantes, entre tantas m\u00e1s.<\/p>\n<p>Si es cierta la vigencia del dicho cotidiano \u201cmi casa es tu casa\u201d, como lo es, entonces cabe la reflexi\u00f3n sobre la casa individual, la familiar, la com\u00fan y como colof\u00f3n lo de nosotros qu\u00e9 somos.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">* Universidad Aut\u00f3noma de Nuevo Le\u00f3n.<br \/>\nContacto: armando.floressl@uanl.mx<\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Armando V. Flores Salazar* CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 22, No.96 julio-agosto 2019 &nbsp; Siempre que me hacen una invitaci\u00f3n que implique visitar la plaza principal y el centro hist\u00f3rico del municipio de San Pedro Garza Garc\u00eda, en Nuevo Le\u00f3n, la acepto de inmediato sin titubeos y con un tanto dealegr\u00eda, la raz\u00f3n de ello es porque me permite volver a [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":9215,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-9214","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-andamiajes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9214","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9214"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9214\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9220,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9214\/revisions\/9220"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/9215"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9214"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9214"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9214"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}