{"id":8842,"date":"2019-06-25T12:14:17","date_gmt":"2019-06-25T17:14:17","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=8842"},"modified":"2019-06-25T12:17:08","modified_gmt":"2019-06-25T17:17:08","slug":"la-casa-de-monsenor-verger","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=8842","title":{"rendered":"LA CASA DE MONSE\u00d1OR VERGER"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"682\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/portada_andamiajes-1024x682.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8843\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/portada_andamiajes-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/portada_andamiajes-300x200.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/portada_andamiajes-768x512.jpg 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/portada_andamiajes-220x146.jpg 220w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/portada_andamiajes.jpg 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\">Armando V. Flores Salazar*<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\"><strong>CIENCIA UANL \/&nbsp;<\/strong>A\u00d1O 22, No.95 mayo-junio 2019<\/p>\n\n\n\n<p>Considerando la \u201ccultura del miedo\u201d que se vive actualmente \u20132019\u2013 en la ciudad de Monterrey, por la saturaci\u00f3n de notas rojas en los medios masivos de comunicaci\u00f3n y los testimonios directos de conocidos cercanos exaltando la violencia y elevando el \u00edndice de inseguridad a todo lo que da la imaginaci\u00f3n, me he incluido a la pr\u00e1ctica social de s\u00f3lo contestar el tel\u00e9fono personal a aquellas llamadas de conocidos y con registro en el directorio adjunto, salvo algunas excepciones. De seguro Martha \u00c1valos, delegada en la regi\u00f3n del Instituto Nacional de Antropolog\u00eda e Historia \u2013 INAH\u2013, entendi\u00f3, sin ninguna aclaraci\u00f3n al respecto, que le contestara despu\u00e9s de haber hecho varios intentos antes de lograrlo. Me llam\u00f3 a finales de febrero para invitarme a que me encargara de explicar el valor patrimonial del Museo \u201cEl Obispado\u201d a los visitantes que, celebrando el D\u00eda del Patrimonio en Nuevo Le\u00f3n, acudir\u00edan a \u00e9l, el domingo 10 de marzo para explorar y disfrutar sus instalaciones. Acept\u00e9 de inmediato, sin pensarlo dos veces, por tantos lazos que me atan de siempre con el edificio en cuesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La cita del evento se concret\u00f3 a las doce del mediod\u00eda en el oratorio de la casa en cuesti\u00f3n y result\u00f3 ser un d\u00eda espl\u00e9ndido, luminoso y fresco. Las m\u00e1s de un centenar de personas ah\u00ed reunidas asumimos en silencio, aunque con el coraz\u00f3n exaltado, el privilegio de compartir el lugar m\u00e1s \u00edntimo y querido del obispo Verger: el Oratorio de su casa de verano a la que llam\u00f3 Palacio de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo primero que intent\u00e9, recuerdo, fue revivir lo familiar que resulta el edificio para todos, tanto por su notoria visibilidad en el paisaje urbano en que se encuentra como por su presencia reiterativa en la vida cotidiana de los habitantes de la ciudad. En mi caso, por ejemplo, de ni\u00f1o fui tra\u00eddo varias veces a disfrutar la panor\u00e1mica de la ciudad desde su explanada; como estudiante de la escuela secundaria se me hizo presente el edificio en las portadas de los cuadernos y libretas \u201cColonial\u201d y en la portada y dibujo interior del libro Nuevo Le\u00f3n, apuntes hist\u00f3ricos, del licenciado Santiago Roel; hice mis estudios de bachiller en la Preparatoria 2, ubicada en la falda del cerro del Obispado y en las horas libres hac\u00edamos excursi\u00f3n por las empinadas veredas del cerro con objetivo y meta de alcanzar los muros del edificio y regresar a tiempo \u2013cuesta abajo, a saltos y sin perder el equilibrio\u2013 para la siguiente clase; como estudiante de licenciatura recog\u00eda y entregaba a mi novia en la colonia Obispado, donde viv\u00eda, y de casado sent\u00e9 con ella la casa familiar en la misma colonia en un lote virgen. Los retratos matrimoniales de mis hijos tienen como fondo el\u00a0imafronte del Oratorio; dos de mis libros, uno como autor \u2013Arquicultura\u2013 y otro como coautor \u2013El Obispado a trav\u00e9s de la historia\u2013, ah\u00ed fueron presentados, y como cereza en el pastel copresido, desde 1996, con don Pepe Calder\u00f3n, la Asociaci\u00f3n de Amigos del Museo \u201cEl Obispado\u201d A.C., por citar s\u00f3lo algunas de entre tantas otras referencias m\u00e1s. Tambi\u00e9n les dije a los asistentes \u2013entre ellos mis hijos y mis nietos\u2013 que cuando dise\u00f1\u00e9 y constru\u00ed mi casa familiar, aunque con dos siglos de diferencia temporal, no dej\u00e9 de pensar en las similitudes guardadas con la primera casa construida all\u00ed: la del obispo Verger.<\/p>\n\n\n\n<p>Por la expresi\u00f3n entusiasmada en los rostros y el barullo espont\u00e1neo de los asistentes al evento creo que se afloraron un alud de recuerdos al respecto.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"791\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/andamiajes1-1024x791.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8844\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/andamiajes1.jpg 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/andamiajes1-300x232.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/andamiajes1-768x593.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El primer acercamiento a la comprensi\u00f3n del edificio fue explorarlo en su dimensi\u00f3n f\u00edsica, su ubicaci\u00f3n en el sitio, en lo alto y sobre el eje dominante de la loma, en paralelo al r\u00edo en su costado y a la imponente cordillera de sierras al sur; aprovechando los vientos dominantes que genera el ca\u00f1\u00f3n monta\u00f1oso al sur-oriente y la vista al distanciado centro urbano, un tanto disperso y conformado por cerca de trescientas familias de diversas etnias y castas, se decidi\u00f3 su ubicaci\u00f3n; se ciment\u00f3 sobre el suelo de rocas calizas, en una explanada natural que por su ligera inclinaci\u00f3n natural dio pie a un doble nivel de habitaciones. Los muros fueron levantados con bloques de sillar de origen natural y, a pesar de su relativa dureza y f\u00e1cil afectaci\u00f3n por las humedades, con ellos quedaron resueltos los tambores de las columnas y los arcos estructurales cuyas dovelas permitieron formar tanto los arcos el\u00edpticos del patio, los adintelados en puertas y ventanas, el conopial en la puerta principal del oratorio y los torales facetados para soportar la cuantiosa\u00a0carga del tambor octogonal y la c\u00fapula de gajos; el clima ha determinado el predominio de muros gruesos, los vanos de puertas y ventanas peque\u00f1as, los techos altos, las habitaciones alrededor del claustro y el patio interior para la observaci\u00f3n de los relojes de sol y del cielo nocturno.<\/p>\n\n\n\n<p>La casa fue comenzada a construir en el verano de 1787, m\u00e1s que todo para ayudar al exceso de poblaci\u00f3n que se concentr\u00f3 en la ciudad luego de una terrible helada invernal que provoc\u00f3 hambre y carest\u00eda en la regi\u00f3n. Aunque nos referimos a ella como la Casa del Obispo, realmente fue la casa de su s\u00e9quito m\u00e1s cercano, pues en ella habitaron en celdas el m\u00e9dico, el confesor, el vicario, el provisor, el secretario de la di\u00f3cesis, el mayordomo, la servidumbre dom\u00e9stica y el propio obispo, d\u00e1ndole continuidad a las actividades espirituales, piadosas, administrativas y de estudio. Entr\u00f3 en funciones en el verano de 1788, un a\u00f1o despu\u00e9s de haberse iniciado, y oper\u00f3 como tal dos a\u00f1os m\u00e1s, hasta la muerte de monse\u00f1or Verger, que ocurri\u00f3 ah\u00ed en el verano de 1790. Y aunque fue su voluntad testamentaria que sirviera como casa de descanso para los sucesivos obispos de la di\u00f3cesis, nunca se volvi\u00f3 a usar como tal, los acontecimientos hist\u00f3ricos le depararon otros usos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es en ese devenir hist\u00f3rico y sus consecuencias que se enriquece de valores intangibles. Ya aparece su realidad f\u00edsica dibujada en el <em>Mapa de la situaci\u00f3n de Monterrey<\/em>, de 1791, atribuido a fray Crist\u00f3bal Bellido, el guardi\u00e1n del convento; durante la guerra de Independencia, el coronel Joaqu\u00edn de Arredondo, como gobernador del Reino y con la anuencia del obispo Mar\u00edn de Porras, lo convierte en cuartel de guerra para la defensa contra la insurgencia; lo mismo va a suceder durante la invasi\u00f3n norteamericana de 1846 a 1848; amparado en la Constituci\u00f3n de 1857, Santiago Vidaurri incauta el edificio, ordena su restauraci\u00f3n agreg\u00e1ndole con bloques de sillar el tambor y la c\u00fapula, que provisionalmente fueron de madera y l\u00e1mina de plomo, y lo destina para la ef\u00edmera Escuela de Artes y Oficios del estado; vuelve a su condici\u00f3n de cuartel militar durante la invasi\u00f3n francesa en 1865; Jos\u00e9 Eleuterio Gonz\u00e1lez inicia el registro hist\u00f3rico del edificio en su <em>Colecci\u00f3n de noticias y documentos para la historia del estado de Nuevo Le\u00f3n<\/em> en 1867; durante la revoluci\u00f3n de la Noria, promovida por el general Porfirio D\u00edaz contra el presidente Ju\u00e1rez, pierde por explosiones de p\u00f3lvora las habitaciones del nororiente; en 1888 el gobierno federal reclama y toma sus instalaciones para uso de cuartel; en el parteaguas del siglo XIX al XX fue usado como lazareto para los afectados de fiebre amarilla que asol\u00f3 la regi\u00f3n; el m\u00e9dico Amado Fern\u00e1ndez informa al gobernador Bernardo Reyes en 1906 sobre los edificios y monumentos<br>de valor que existen en Monterrey, incluyendo en la lista al Obispado; vuelve a ser escenario de guerra durante la revoluci\u00f3n constitucionalista de 1914 y se emplazan estrat\u00e9gicamente para la defensa los seis ca\u00f1ones que siguen ah\u00ed; el m\u00e9dico Amado Fern\u00e1ndez integra en 1920 la \u201cJunta de mejoras del Obispado\u201d; en 1932 el gobierno federal, a trav\u00e9s de la Comisi\u00f3n de Monumentos y Bellezas Naturales, le da el rango de bien nacional; en 1947 el historiador Carlos P\u00e9rez-Maldonado publica su libro <em>El Obispado. Monumento hist\u00f3rico de Monterrey<\/em>; en 1950, el arquitecto Joaqu\u00edn A. Mora publica el ensayo \u201cEl Palacio de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe\u201d, como producto de\u00a0sus estudios para la restauraci\u00f3n del edificio; el 20 de septiembre de 1956 se inaugura el edificio restaurado como Museo Regional de Historia, celebrando el 360 aniversario de la fundaci\u00f3n de la ciudad sede; en 1974, el profesor Felipe de Jes\u00fas Garc\u00eda, como director del museo, promueve la Asociaci\u00f3n de Amigos del Museo El Obispado, que presidi\u00f3 en su primer tiempo don Ra\u00fal Rangel F<em>r\u00edas; en\u00a01994, Armando V. Flores defiende como tesis de posgrado un Modelo para el estudio de la arquitectura como objeto cultural<\/em>, aplic\u00e1ndolo para su demostraci\u00f3n en el edificio de El Obispado, y en su edici\u00f3n como libro \u2013<em>Arquicultura<\/em>\u2013, Alfonso Rangel Guerra sostiene en el pr\u00f3logo que el Modelo de estudio propuesto permite que los agotados estudios hist\u00f3ricos sobre el edificio se renueven con otra \u00f3ptica y se ampl\u00eden con nuevas investigaciones ya entendido como objeto cultural.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/andamiajes2-1024x671.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8845\" width=\"768\" height=\"503\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/andamiajes2-1024x671.jpg 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/andamiajes2-300x197.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/andamiajes2-768x504.jpg 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/andamiajes2.jpg 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Ya expuestas, aunque a nivel introductorio, sus determinantes f\u00edsicas e hist\u00f3ricas, fue posible abordar la proyecci\u00f3n humana en el objeto, ese manejo de signos y s\u00edmbolos transferidos a la materialidad que lo convierten en objeto confesional de lo humano, su valor \u00f3ptimo en busca de la trascendencia existencial. El proyecto dirigido por el obispo franciscano que, formado en el clero regular, opera con dicho nombramiento como parte del clero secular, y por ello la presencia de abundantes dualidades: se contrastan como dualidades la casa y la capilla, lo horizontal y lo vertical, la austeridad franciscana de la casa de orden toscano con la algarab\u00eda barroca de la portada, las techumbres planas con la cupular, el acceso del oriente con el del poniente, los\u00a0relojes de sol matutino y vespertino, los recursos ornamentales figurativos y abstractos, entre otros; el orden, adem\u00e1s de la simetr\u00eda que gobierna inflexible en todo el conjunto, se evidencia en el gran rect\u00e1ngulo cuadrangular \u2013de 33 por 33 metros\u2013 que limita la construcci\u00f3n y que a la vez se subdivide en nueve m\u00f3dulos \u2013de 11 por 11 metros\u2013 y sus evidencias m\u00e1s notorias como m\u00f3dulo son tanto el patio central a cielo abierto como la capilla oratorio, \u00e9sta, desfasada un tanto al exterior para originar el pasillo interior o claustro; la simbolog\u00eda num\u00e9rica es ostensible: la unicidad se evidencia en la imagen guadalupana de la hornacina central y el cord\u00f3n franciscano que, dividiendo el primer cuerpo del remate en la fachada del oratorio, divide tambi\u00e9n lo terrenal de lo celestial; la dualidad se presenta tanto en las pilastras esquineras de la capilla y los medallones franciscanos como en las entrecalles pareadas o los campanarios dobles; las tres hornacinas exteriores forman un tri\u00e1ngulo equil\u00e1tero y los tres arcos el\u00edpticos en cada cara del patio recuerdan el dogma de la Sant\u00edsima Trinidad; lo cuaternario abunda en las fachadas de la casa, las flores cruciformes, las cuatro columnas toscanas en cada lado del patio o los cuatro arcos torales en el oratorio; el tambor es octagonal y la c\u00fapula nervada le da continuidad con\u00a0ocho gajos; hay doce columnas que sostienen doce arcos en los l\u00edmites del patio, entre otras series num\u00e9ricas. En otro nivel de mayor complejidad se puede leer la escalinata ascendente a la capilla, la abundancia de p\u00e1mpanos, frutos y \u00e1ngeles m\u00fasicos en la platabanda que antecede al remate; el anagrama mariano en la clave del arco conopial, la austeridad de la casa y la exuberancia de la capilla, los brazos cruzados y estigmatizados en los tableros de las puertas, las flores cruciformes, los roleos alados casi acu\u00e1ticos, las veneras de peregrino en las hornacinas y el mensaje subliminal y cotidiano de poder ver y recordar que desde las ventanas de la casa tiene presencia lo terrenal y desde las de la capilla lo celestial.<\/p>\n\n\n\n<p>La exploraci\u00f3n del edificio en su uso original como casa habitaci\u00f3n se hizo con el prop\u00f3sito de pontificar \u2013 construir puentes\u2013 con el concepto de lo patrimonial en su dimensi\u00f3n m\u00e1s cercana y verdadera que es en lo personal la casa familiar, partiendo de la idea que la casa del obispo y toda otra casa tienen m\u00e1s semejanzas entre s\u00ed que con un palacio de gobierno o un museo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ampliar la cultura de lo patrimonial requiere reconocer que su base es lo heredable, es decir, todo aquello que se ha adquirido con hacienda propia y, adem\u00e1s, aquello que por cada uno pasa de los ascendientes a los descendientes, donde lo m\u00e1s com\u00fan es el objeto casa y lo que ella guarda. A partir de este entendimiento se pueden comprender otras dimensiones patrimoniales como lo familiar, lo regional, lo nacional, lo social y lo cultural, entre otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Terminada la introducci\u00f3n, los asistentes se organizaron en grupos para explorar el edificio en su nueva dimensi\u00f3n de objeto documental en busca de las transferencias humanas en \u00e9l petrificadas. Ejercicio placentero que volvi\u00f3 a llenar de voces la casa y por el reencuentro del trasfondo cultural que, sin importar el tiempo transcurrido, nos anima y define.<br><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/andamiajes3-1024x629.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8846\" width=\"768\" height=\"472\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/andamiajes3-1024x629.jpg 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/andamiajes3-300x184.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/andamiajes3-768x471.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">ADENDA<br>La Asociaci\u00f3n de Amigos del Obispado<\/h2>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 Calder\u00f3n Ayala<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/andamiajes4-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8847\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/andamiajes4-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/andamiajes4-300x225.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/andamiajes4-768x576.jpg 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/andamiajes4.jpg 1080w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La Asociaci\u00f3n de Amigos del Museo del Obispado, A.C. es un organismo reconocido tanto por el Instituto Nacional de Antropolog\u00eda e Historia (INAH) como por la Federaci\u00f3n Mexicana de Asociaciones de Amigos de los Museos, A.C. (Femam).<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra Asociaci\u00f3n tiene como fin cooperar de manera complementaria y no supletoria con el INAH, primer y \u00faltimo \u00f3rgano responsable para la remodelaci\u00f3n, mantenimiento y mejoramiento en todos los \u00f3rdenes de nuestro querido Museo del Obispado. El Museo del Obispado, por su estilo arquitect\u00f3nico y antig\u00fcedad, es el m\u00e1s representativo y aut\u00e9ntico edificio colonial con que cuenta nuestra ciudad, y posiblemente uno de los m\u00e1s antiguos del noreste de M\u00e9xico. Esta condici\u00f3n de antig\u00fcedad, y su estilo barroco, ser\u00edan razones suficientes para justificar la preocupaci\u00f3n de la gente de nuestra ciudad por la conservaci\u00f3n y mantenimiento del mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero a\u00fan hay m\u00e1s: los hechos hist\u00f3ricos que se sucedieron dentro y en el entorno del edificio, donde se consumaron actos de hero\u00edsmo en defensa de nuestra patria, regando con sangre sus terrenos en actos de valent\u00eda, nos obligan a\u00fan m\u00e1s a los regiomontanos a recordar con respeto y dignidad su figura hist\u00f3rica en nuestra realidad presente.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy por hoy, nuestra urbe se ha ido desarrollando culturalmente: universidades, centros de cultura art\u00edstica, as\u00ed como diversos museos de distinto orden. El Museo del Obispado es regional, est\u00e1 dedicado principalmente a la historia de nuestro estado y del noreste de M\u00e9xico. Es un centro de cultura y orientaci\u00f3n, tanto para los ni\u00f1os como para la juventud, y en general para\u00a0todos los habitantes de la ciudad, centro \u00e9ste donde comprendemos nuestro pasado y nuestro origen, para vivir as\u00ed nuestro presente y proyectarnos hacia el futuro, sintiendo y sabiendo lo que somos como nuevoleoneses, regiomontanos y, sobre todo, como mexicanos.<\/p>\n\n\n\n<p>La Asociaci\u00f3n de Amigos del Museo del Obispado, en cumplimiento de su fin social, apoya al Obispado en la medida de sus posibilidades, y ve con buenos ojos la participaci\u00f3n del mayor n\u00famero de personas, tanto f\u00edsicas como morales, en la consecuci\u00f3n de este fin: acrecentar y mejorar, en todos sus aspectos, tanto el museo\u00a0en s\u00ed, como el edificio que lo alberga.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\">* Universidad Aut\u00f3noma de Nuevo Le\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\">Contacto: armando.floressl@uanl.mx<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Armando V. Flores Salazar* CIENCIA UANL \/&nbsp;A\u00d1O 22, No.95 mayo-junio 2019 Considerando la \u201ccultura del miedo\u201d que se vive actualmente \u20132019\u2013 en la ciudad de Monterrey, por la saturaci\u00f3n de notas rojas en los medios masivos de comunicaci\u00f3n y los testimonios directos de conocidos cercanos exaltando la violencia y elevando el \u00edndice de inseguridad a todo lo que da la [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-8842","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-andamiajes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8842","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8842"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8842\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8851,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8842\/revisions\/8851"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8842"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8842"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8842"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}