{"id":8828,"date":"2019-06-25T10:55:53","date_gmt":"2019-06-25T15:55:53","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=8828"},"modified":"2019-06-25T10:55:53","modified_gmt":"2019-06-25T15:55:53","slug":"la-sierra-del-rosario-en-durango-un-caso-de-las-sierras-transversales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=8828","title":{"rendered":"LA SIERRA DEL ROSARIO EN DURANGO, UN CASO DE LAS SIERRAS TRANSVERSALES"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/portada_ejes-1024x553.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8829\" width=\"768\" height=\"415\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/portada_ejes-1024x553.jpg 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/portada_ejes-300x162.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/portada_ejes-768x415.jpg 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/portada_ejes.jpg 1671w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\">Josu\u00e9 Raymundo Estrada Arellano*, Mar\u00eda Magdalena Salinas Rodr\u00edguez*<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\"><strong>CIENCIA UANL \/&nbsp;<\/strong>A\u00d1O 22, No.95 mayo-junio 2019<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">IMPORTANCIA DE LAS MONTA\u00d1AS<\/h4>\n\n\n\n<p>Las monta\u00f1as son \u00e1reas donde se concentra una cuarta parte de la diversidad biol\u00f3gica terrestre. Adem\u00e1s, son ricas en especies end\u00e9micas, ecosistemas y favorecen el abastecimiento de agua que consumen las comunidades humanas debido a que albergan una parte importante de grupos \u00e9tnicos, con una cosmovisi\u00f3n ampliamente ligada al ambiente (Spehn <em>et al<\/em>., 2010).<\/p>\n\n\n\n<p>A nivel mundial, las monta\u00f1as albergan 22% de la poblaci\u00f3n humana (Kapos <em>et al<\/em>., 2000), constituyen ecosistemas complejos de gran relevancia para la sociedad debido a que proporcionan una amplia variedad de servicios ecosist\u00e9micos, especialmente la provisi\u00f3n de agua. Han sido ocupadas hist\u00f3ricamente para el establecimiento de importantes centros poblacionales; tan s\u00f3lo en la Faja Volc\u00e1nica Transmexicana habita 30% de la poblaci\u00f3n del pa\u00eds (Conabio-Inegi, 2010), esto ha tra\u00eddo como consecuencia una transformaci\u00f3n del paisaje por el cambio de uso de suelo, acarreando consigo fragmentaci\u00f3n de los h\u00e1bitats y alterando los flujos de energ\u00eda, genes, nutrientes, as\u00ed como los procesos ecol\u00f3gicos.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">LAS SUBPROVINCIA FISIOGR\u00c1FICA DE LAS SIERRAS TRANSVERSALES (ST)<\/h4>\n\n\n\n<p>La superficie del pa\u00eds presenta una gran variedad de geoformas como valles, mesetas, llanuras, ca\u00f1ones y monta\u00f1as que forman macizos monta\u00f1osos de relevancia en el territorio mexicano, como la Sierra Madre Occidental, la Sierra Madre Oriental, la Sierra Madre del Sur, la Sierra Madre de Chiapas y la Faja Volc\u00e1nica Transmexicana, que brindan una alta diversidad de paisajes y condiciones ambientales.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la intenci\u00f3n de establecer una delimitaci\u00f3n para la representaci\u00f3n cartogr\u00e1fica de los recursos naturales, el Instituto Nacional de Estad\u00edstica y Geograf\u00eda procedi\u00f3 a clasificar el territorio de acuerdo con un sistema fisiogr\u00e1fico dividido en unidades morfol\u00f3gicas superficiales de caracter\u00edsticas distintivas, de origen y morfolog\u00eda propios. Una regi\u00f3n se considera provincia fisiogr\u00e1fica cuando cumple las siguientes condiciones:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Origen geol\u00f3gico unitario sobre la mayor parte de su \u00e1rea.<\/li><li>Morfolog\u00eda propia y distintiva.<\/li><li>Litolog\u00eda distintiva.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed que una provincia pueda a su vez subdividirse en subprovincias cuando se cumplen las siguientes condiciones:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Las geoformas que la integran son las t\u00edpicas de la provincia, pero su frecuencia, magnitud o variaci\u00f3n morfol\u00f3gica son apreciablemente diferentes a las proporcionadas en el resto de la provincia.<\/li><li>Presenta en forma predominante las geoformas t\u00edpicas para la provincia en general, pero ahora asociadas con otras diferentes y que le son distintivas por no aparecer en forma importante en el resto de la misma provincia (INEGI, 2013).<\/li><li><\/li><\/ul>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"819\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/ejes_1-819x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8830\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/ejes_1-819x1024.jpg 819w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/ejes_1-240x300.jpg 240w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/ejes_1-768x960.jpg 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/ejes_1.jpg 1079w\" sizes=\"auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>De esta delimitaci\u00f3n surge la Provincia de la Sierra Madre Oriental, que a su vez se divide en ocho subprovincias, de las que la subprovincia \u201cSierras Transversales\u201d forma parte. Esta superficie se conforma de sierras que corren paralelas a los cuerpos centrales de la Sierra Madre Oriental, separadas unas de otras por llanuras m\u00e1s o menos amplias que se distribuyen en la parte sur del estado de Coahuila, noreste de Durango y la parte norte de Zacatecas, y tiene una superficie de 2,857,016.9 ha (figura 1).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"752\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura1-1-1024x752.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-8831\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura1-1-1024x752.png 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura1-1-300x220.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura1-1-768x564.png 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura1-1.png 1037w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Figura 1. Ubicaci\u00f3n de las ST.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Dominan los suelos de tipo litosol, regosol, xerosol h\u00e1plico y fluvisol calc\u00e1rico; el clima predominante es del tipo BW de muy secos a semisecos y los tipos de vegetaci\u00f3n que predominan en estas sierras son principalmente los matorrales xer\u00f3filos roset\u00f3filos, seguidos de los matorrales xer\u00f3filos micr\u00f3filos y en menor cobertura matorrales submontanos, chaparrales, bosques de encino, bosques de pino, pastizales y vegetaci\u00f3n hal\u00f3fila (Miranda y Hern\u00e1ndez, 1963; Rzedowski, 1978).<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">LAS ST COMO CORREDOR ECOL\u00d3GICO<\/h4>\n\n\n\n<p>Las ST son \u00e1reas que sirven de conexi\u00f3n entre la Sierra Madre Oriental y la Sierra Madre Occidental a trav\u00e9s del Desierto Chihuahuense, en donde pudiese existir flujo de flora y fauna pues involucra una conectividad entre zonas protegidas y \u00e1reas con una alta biodiversidad organizada y funcionalmente integrada en ecosistemas locales, cuya mera existencia provee servicios ambientales fundamentales para el bienestar humano (figura 2).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"759\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura2-1024x759.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-8832\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura2-1024x759.png 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura2-300x222.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura2-768x569.png 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura2.png 1079w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Figura 2. Posible flujo de flora y fauna de la Sierras Madres Oriental y Occidental a trav\u00e9s de la subprovincia de las Sierras Transversales.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Estos servicios a\u00fan no han sido suficientemente apreciados ni cuantificados y, por ende, a\u00fan no se han integrado de manera efectiva en los modelos de desarrollo econ\u00f3mico actuales (S\u00e1nchez, 2003). Funciona como corredor ecol\u00f3gico, conservando vegetaci\u00f3n natural en un paisaje fragmentado y con mucha presi\u00f3n humana entre las ciudades de Torre\u00f3n y Saltillo en el estado de Coahuila. Por ello la existencia de ecosistemas bien conservados fuera de las reservas decretadas es m\u00e1s bien una cuesti\u00f3n de suerte que depende de su accesibilidad, as\u00ed como su aptitud para otros usos, tanto en pa\u00edses desarrollados como no desarrollados (Halffter, 1992; Challenger, 1998). Al servir como corredor vincula \u00e1reas de importancia biol\u00f3gica (\u00c1rea Natural Protegida y Regi\u00f3n Terrestre Prioritaria) que se localizan dentro de la provincia de la Sierra Madre Oriental, como la Sierra de Zapalinam\u00e9, la Sierra de Arteaga, el Parque Nacional Cumbres de Monterrey, El Potos\u00ed, la Sierra de Jimulco y el Ca\u00f1\u00f3n de Fern\u00e1ndez, con otras \u00e1reas de protecci\u00f3n en la Sierra Madre Occidental como Cuchillas de la Zarca, Sierra de Valparaiso, Santiaguillo, San Juan de Camarones, Pi\u00e9lagos, parte alta del r\u00edo Humaya, entre otros (figura 3).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"765\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura3-1024x765.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-8833\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura3-1024x765.png 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura3-300x224.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura3-768x573.png 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura3.png 1137w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Figura 3. Ubicaci\u00f3n de \u00e1reas de conservaci\u00f3n (\u00e1reas de importancia para la conservaci\u00f3n de las aves, \u00c1reas Naturales Protegidas y Regiones Terrestres Prioritarias) en relaci\u00f3n con la subprovincia de las Sierras Transversales.<br><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">IMPORTANCIA DE LA SIERRA DEL ROSARIO<\/h4>\n\n\n\n<p>La Sierra del Rosario es la parte m\u00e1s occidental de la provincia fisiogr\u00e1fica conocida como la Sierra Madre Oriental (Cervantes <em>et al<\/em>., 1990) ubicada en el noreste del estado de Durango (figura 4). Tiene una direcci\u00f3n de norte a sur y en ella predomina una geomorfolog\u00eda de laderas onduladas, mesetas y ca\u00f1adas en donde se desarrollan ecosistemas de matorrales des\u00e9rticos roset\u00f3filos, micr\u00f3filos y chaparrales que en las ca\u00f1adas presentan encinos de gran porte, as\u00ed como matorral submontano y algunas zonas riparias al lado de la presa \u201cFrancisco Zarco\u201d, formando parte del \u00e1rea natural protegida Parque Estatal Ca\u00f1\u00f3n de Fern\u00e1ndez.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"773\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura4-1024x773.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-8834\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura4-1024x773.png 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura4-300x227.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura4-768x580.png 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura4.png 1075w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Figura 4. Ubicaci\u00f3n de la Sierra del Rosario.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">R\u00cdO NAZAS EN EL CA\u00d1\u00d3N DE FERN\u00c1NDEZ<\/h3>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/ejes_2-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8835\" width=\"768\" height=\"432\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/ejes_2-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/ejes_2-300x169.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/ejes_2-768x432.jpg 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/ejes_2-384x217.jpg 384w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/ejes_2.jpg 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Debido a que se ubica en la parte m\u00e1s lejana de la Sierra Madre Oriental, la Sierra del Rosario posee elementos flor\u00edsticos que la asocian m\u00e1s a \u00e9sta. Un ejemplo claro es la especie de planta \u00fanica en su familia y g\u00e9nero llamada <em>Setchellanthus caeruleu<\/em>s (figura 5), una planta arbustiva que habita en ca\u00f1adas de la sierra y su distribuci\u00f3n s\u00f3lo se conoce para la Sierra del Rosario y las vecinas Sierras de Jimulco en Coahuila, para volver a distribuirse en las zonas \u00e1ridas del norte de Oaxaca, es decir, presenta una distribuci\u00f3n disyunta.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura5-1024x289.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-8836\" width=\"768\" height=\"217\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura5-1024x289.png 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura5-300x85.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura5-768x217.png 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura5.png 1610w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><figcaption>Figura 5. <em>Setchellanthus caeruleus<\/em> (fotograf\u00eda de J. Estrada A.).<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Por ende, la fitogeograf\u00eda de la Sierra del Rosario se vincula a la provincia de Sierras Transversales, en donde se conocen m\u00e1s de 780 especies de plantas vasculares entre las que destacan cact\u00e1ceas, agaves, pastos y plantas de la familia de las margaritas y los girasoles, muchas de ellas end\u00e9micas de los desiertos mexicanos y otras protegidas por las leyes mexicanas e internacionales debido al tr\u00e1fico de especies, por ejemplo, las cact\u00e1ceas, con alrededor de 33 especies distribuidas en la Sierra del Rosario.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de la flora importante, en la Sierra del Rosario tambi\u00e9n habitan muchas especies de fauna que usan las Sierras Transversales como corredor, de los cuales los que m\u00e1s llaman la atenci\u00f3n de los investigadores son los vertebrados como la zorrita, el gato mont\u00e9s, la v\u00edbora de cascabel, el zorrillo, el camale\u00f3n y la lagartija (figura 6).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"384\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura6-384x1024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-8837\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura6-384x1024.png 384w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura6-113x300.png 113w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura6.png 422w\" sizes=\"auto, (max-width: 384px) 100vw, 384px\" \/><figcaption>Figura 6. Fauna de la Sierra del Rosario que tambi\u00e9n usa las Sierras Transversales como corredor.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">IMPORTANCIA DE LOS CORREDORES ECOL\u00d3GICOS<\/h4>\n\n\n\n<p>La Comisi\u00f3n Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD) define un corredor ecol\u00f3gico como \u201cun espacio geogr\u00e1fico delimitado que proporciona conectividad entre paisajes, ecosistemas y h\u00e1bitats, naturales o modificados, y asegura el mantenimiento de la diversidad biol\u00f3gica y los procesos ecol\u00f3gicos y evolutivos\u201d (CCAD, 2012).<\/p>\n\n\n\n<p>En la actualidad, los corredores ecol\u00f3gicos son propuestos como una herramienta para:<\/p>\n\n\n\n<p>a) Aumentar o mantener estable la riqueza y diversidad de especies.<br>b) Aumentar tama\u00f1os poblacionales de especies y disminuir tasas de extinci\u00f3n.<br>c) Permitir el restablecimiento de poblaciones localmente extintas.<br>d) Mantener variabilidad gen\u00e9tica poblacional.<br>e) Proveer \u00e1reas de alimentaci\u00f3n o desplazamiento para especies mayores.<br>f) Proveer h\u00e1bitat de cobertura contra predadores entre parches de h\u00e1bitat.<br>g) Proveer una heterogeneidad de h\u00e1bitats para especies que requieren una variedad de h\u00e1bitats para su ciclo de vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, tambi\u00e9n se pueden presentar desventajas como:<\/p>\n\n\n\n<p>a) Facilitar la transmisi\u00f3n y dispersi\u00f3n de enfermedades, plagas, especies invasoras y ex\u00f3ticas.<br>b) Disminuir el nivel de variaci\u00f3n gen\u00e9tica de poblaciones o subpoblaciones.<br>c) Facilitar la dispersi\u00f3n de fen\u00f3menos de perturbaci\u00f3n abi\u00f3tica (fuego, plagas).<br>d) Aumentar tasas de depredaci\u00f3n o cacer\u00eda (CCAD, 2002).<\/p>\n\n\n\n<p>Se consideran una opci\u00f3n para mejorar paisajes modificados por actividades humanas. Para conservar la biodiversidad, una de las estrategias esenciales es enfocar la estructura y din\u00e1mica del paisaje regional. En este mosaico es necesario mantener y restaurar superficies adecuadas de la diversidad de ecosistemas nativos y la conectividad entre ellos. Es necesario llevar a cabo un manejo adaptativo en zonas agropecuarias y forestales adyacentes a las \u00e1reas protegidas, buscando alternativas para mantener niveles aceptables de la diversidad biol\u00f3gica y poblaciones viables en estas zonas (Galindo, 2000).<\/p>\n\n\n\n<p>Es una alternativa complementaria para la conservaci\u00f3n de las \u00e1reas naturales protegidas ya fragmentadas. Los corredores ecol\u00f3gicos surgen como un mecanismo que busca dar mayor viabilidad a la conservaci\u00f3n de las especies que se encuentran en las \u00e1reas silvestres. Su objetivo es permitir el desplazamiento de individuos de distintas especies entre un \u00e1rea protegida y otra, o entre uno y otro fragmento de ecosistema o h\u00e1bitat (Garc\u00eda, 1996).<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe destacar que en las ST existen islas de cielo (<em>sky islands<\/em>) en las que sobreviven poblaciones relictuales de especies boreales como los pinos, y presentan un alto grado de endemismos de cact\u00e1ceas (S\u00e1nchez <em>et al.<\/em>, 2009).<\/p>\n\n\n\n<p>Actualmente existe una propuesta gubernamental por parte de la Comisi\u00f3n Nacional de \u00c1reas Naturales Protegidas (Conanp) y la Agencia Alemana de Cooperaci\u00f3n T\u00e9cnica (GIZ) para crear el Corredor Ecol\u00f3gico de la Sierra Madre Oriental (CESMO) que contempla un total de 41 municipios de los estados de Puebla, Quer\u00e9taro, San Luis Potos\u00ed, Veracruz e Hidalgo, siendo este \u00faltimo el que contribuye con m\u00e1s superficie (79% de ella), comprendida por 27 municipios de las regiones de Acaxochitl\u00e1n, Otom\u00ed-Tepeua, Jacala, Molango y Zacualtip\u00e1n (Gobierno de Hidalgo, 2013); sin embargo, no existe ninguna propuesta en caminada a la parte de Tamaulipas, Nuevo Le\u00f3n, Coahuila, Durango, Guanajuato y Zacatecas.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"727\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/lince-727x1024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-8838\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/lince-727x1024.png 727w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/lince-213x300.png 213w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/lince-768x1081.png 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/lince.png 797w\" sizes=\"auto, (max-width: 727px) 100vw, 727px\" \/><figcaption>Lince americano. <br>Lynx rufus.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Por todo lo anterior, la Sierra del Rosario representa un espacio donde ocurren procesos ecol\u00f3gicos relevantes, donde existen condiciones de vegetaci\u00f3n en buen estado de conservaci\u00f3n, especies de distribuci\u00f3n disyunta y especies bajo conservaci\u00f3n, en primera instancia, es necesario analizar estos criterios biol\u00f3gicos como la base y raz\u00f3n de existencia de los corredores, pero si adem\u00e1s tomamos en cuenta los aspectos sociales y factores econ\u00f3micos, entonces la selecci\u00f3n de corredores y \u00e1reas de conservaci\u00f3n podr\u00e1 ser m\u00e1s viable y exitosa.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">CONCLUSIONES<\/h4>\n\n\n\n<p>Los corredores ecol\u00f3gicos son \u00e1reas de relevante importancia debido a la conectividad que establecen a lo largo de ecosistemas en buen estado de conservaci\u00f3n, las subprovincia de las Sierras Transversales, y en espec\u00edfico la Sierra del Rosario, son \u00e1reas monta\u00f1osas entre la Sierra Madre Oriental y la Sierra Madre Occidental al norte de M\u00e9xico que surcan la regi\u00f3n del Gran Desierto Chihuahuense que por su fisiograf\u00eda podr\u00eda servir como corredor. En la actualidad no hay varias \u00e1reas naturales protegidas en las ST, por lo que incluir a la Sierra del Rosario podr\u00eda ser una buena estrategia en la conservaci\u00f3n de especies, especialmente las cact\u00e1ceas, as\u00ed como para la provisi\u00f3n de servicios ambientales, especialmente la retenci\u00f3n de agua como la gran mayor\u00eda de las monta\u00f1as del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\">* Universidad Aut\u00f3noma de Nuevo Le\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\">Contacto: manesalinas@outlook.com<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">REFERENCIAS<\/h4>\n\n\n\n<p>CCAD-PNUD\/GEF. (2002). <em>Proyecto para la consolidaci\u00f3n del corredor biol\u00f3gico mesoamericano<\/em>. PCCBM.<\/p>\n\n\n\n<p>CCAD-PNUD\/GEF. (2012). <em>Proyecto regional \u0308Establecimiento de un Programa para la consolidaci\u00f3n del Corredor Biol\u00f3gico Mesoamericano<\/em>. PCCBM.<\/p>\n\n\n\n<p>Challenger, A. (1998). <em>Utilizaci\u00f3n y conservaci\u00f3n de los ecosistemas terrestres de M\u00e9xico: pasado, presente y futuro<\/em>. Comisi\u00f3n Nacional para el Uso y Conocimiento de la Biodiversidad, Instituto de Biolog\u00eda de la UNAM y Agrupaci\u00f3n Sierra Madre S.C., M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p>Comisi\u00f3n para el Conocimiento y uso de la Biodiversidad-Instituto Nacional de Estad\u00edstica y Geograf\u00eda (Conabio-Inegi). (2010). <em>Datos vectoriales de Localidades de la Rep\u00fablica Mexicana<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Galindo, C. (2000). Design of research and management projects. <em>Mesoamericana<\/em>. 5(1-2): 50-53.<\/p>\n\n\n\n<p>Garc\u00eda, R. (1996). <em>Proyecto Corredor Biol\u00f3gico Mesoamericano. Informe t\u00e9cnico regional<\/em>. CCAD. Costa Rica. 108p.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Gobierno del Estado de Hidalgo. (2013). <em>Bolet\u00edn Segundo taller del Corredor Ecol\u00f3gico de la Sierra Madre Oriental.<\/em> Ayuntamiento municipal Pachuca de Soto.<\/p>\n\n\n\n<p>Halffter, G. (1992). \u00c1reas naturales protegidas de M\u00e9xico: una perspectiva. En Sarukh\u00e1n, J., y R. Dirzo (comps.). <em>M\u00e9xico ante los retos de la biodiversidad.<\/em> Comisi\u00f3n Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p>Instituto Nacional de Estad\u00edstica y Geograf\u00eda. (2013). Carta fisiogr\u00e1fica. Disponible en: http:\/\/www.inegi.org.mx\/geo\/contenidos\/recnat\/fisiografia\/carta_fisiografica.aspx<\/p>\n\n\n\n<p>Kapos, V., Rhind, J., Edwards, M., et al. (2000). Developing a map of the world\u2019s mountain forests. In: Price, M. F. and N. Butt (eds.). <em>Forests in Sustainable Mountain Development: A State-of-Knowledge Report for 2000.<\/em> CAB International. Wallingford, UK. pp. 4-9.<\/p>\n\n\n\n<p>Miranda, F., y Hern\u00e1ndez, E.X. (1963). Los tipos de vegetaci\u00f3n de M\u00e9xico y su clasificaci\u00f3n. <em>Bolet\u00edn de la Sociedad Bot\u00e1nica de M\u00e9xico<\/em>. 28: 29-179.<\/p>\n\n\n\n<p>Rzedowski, J. (1978). <em>Vegetaci\u00f3n de M\u00e9xico<\/em>. M\u00e9xico: Ed<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00e1nchez, O. (2003). Conservaci\u00f3n de ecosistemas templados de monta\u00f1a en M\u00e9xico. In: S\u00e1nchez, O., E. Vega, E. Peters y O. Monroy-Vilchis (eds.). <em>Instituto Nacional de Ecolog\u00eda<\/em>. M\u00e9xico, D.F. M\u00e9xico. 112 p.<br><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00e1nchez, S.J., Flores, A., Muro, G., et al. (2009). Jimulco: Sublime isla de biodiversidad. <em>Bolet\u00edn de la Sociedad Latinoamericana y del Caribe de Cact\u00e1ceas y otras Suculentas<\/em>. 6(2).<\/p>\n\n\n\n<p>Spehn, E.M., Rudmann-Maurer, K., K\u00f6rner, C., et al. (2010). <em>Mountain Biodiversity and Global Change<\/em>. GMBA-DIVERSITAS. Basel, Switzerland. 59 p.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Josu\u00e9 Raymundo Estrada Arellano*, Mar\u00eda Magdalena Salinas Rodr\u00edguez* CIENCIA UANL \/&nbsp;A\u00d1O 22, No.95 mayo-junio 2019 IMPORTANCIA DE LAS MONTA\u00d1AS Las monta\u00f1as son \u00e1reas donde se concentra una cuarta parte de la diversidad biol\u00f3gica terrestre. Adem\u00e1s, son ricas en especies end\u00e9micas, ecosistemas y favorecen el abastecimiento de agua que consumen las comunidades humanas debido a que albergan una parte importante de [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-8828","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ejes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8828","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8828"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8828\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8839,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8828\/revisions\/8839"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8828"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8828"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8828"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}