{"id":8814,"date":"2019-06-24T12:02:31","date_gmt":"2019-06-24T17:02:31","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=8814"},"modified":"2019-06-25T11:20:21","modified_gmt":"2019-06-25T16:20:21","slug":"oso-negro-en-mexico-un-gigante-en-peligro-de-extincion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=8814","title":{"rendered":"OSO NEGRO EN M\u00c9XICO: UN GIGANTE EN PELIGRO DE EXTINCI\u00d3N"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"682\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/black-bear-portrait-010-1024x682.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8815\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/black-bear-portrait-010-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/black-bear-portrait-010-300x200.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/black-bear-portrait-010-768x512.jpg 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/black-bear-portrait-010-220x146.jpg 220w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/black-bear-portrait-010.jpg 1400w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Alejandra L\u00f3pez-Far\u00edas*, Octavio Monroy-Vilchis*, Rogelio Carrera-Trevi\u00f1o**<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\"><strong>CIENCIA UANL \/&nbsp;<\/strong>A\u00d1O 22, No.95 mayo-junio 2019<\/p>\n\n\n\n<p><strong>A pesar de que M\u00e9xico es considerado un pa\u00eds megadiverso, muchas de las especies se encuentran amenazadas debido a distintos factores relacionados con las actividades humanas. De acuerdo a la norma que enlista las especies que se encuentran en riesgo (NOM-059-SEMARNAT-2010), en M\u00e9xico, 1,443 especies de animales est\u00e1n amenazadas y 46 est\u00e1n extintas en vida silvestre. Dentro de la clase mammalia (242 especies en riesgo) existe un grupo de animales denominados carn\u00edvoros, considerados elementos clave para mantener el funcionamiento y la din\u00e1mica de los ecosistemas. De este grupo, 22 especies est\u00e1n incluidas en alguna categor\u00eda de riesgo como el ocelote (Leopardus pardalis), el jaguar (Panthera onca), la zorra norte\u00f1a (Vulpes macrotis) y el oso negro (Ursus americanus). Para este \u00faltimo, el conocimiento biol\u00f3gico a nivel nacional es muy escaso, por lo que es fundamental realizar estudios para obtener informaci\u00f3n del estado de las poblaciones de oso en el pa\u00eds (Semarnat, 2013; Serv\u00edn, 2013).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">CARACTER\u00cdSTICAS DEL OSO NEGRO<\/h4>\n\n\n\n<p>El oso negro es el carn\u00edvoro m\u00e1s grande de M\u00e9xico y es la \u00fanica especie del g\u00e9nero Ursus presente en el pa\u00eds, despu\u00e9s de que en 1964 el oso gris mexicano (Ursus arctos nelsoni) fuera declarado extinto en M\u00e9xico (De la Rosa, s.f.). El cuerpo del oso negro es robusto, las patas son largas, el hocico alargado y aunque su nombre indica que son de color negro tambi\u00e9n, existen individuos de color caf\u00e9 oscuro o claro y hasta beige. Los machos miden entre 1.4 y 2 m de largo, mientras que las hembras son 20% m\u00e1s peque\u00f1as y miden entre 1.2 y 1.6 m (Conabio,&nbsp;2011). Esta especie est\u00e1 clasificada dentro del grupo de los carn\u00edvoros debido a la dentadura que presenta, sin embargo, estudios en los que se analiza la dieta han demostrado que son organismos omn\u00edvoros y que se alimentan de animales, plantas, insectos, entre otros (Gavito-P\u00e9rez <em>et al<\/em>., 2012).<\/p>\n\n\n\n<p>El oso negro es una especie que se desplaza grandes distancias y que tiene un \u00e1mbito hogare\u00f1o amplio en respuesta a necesidades alimenticias y de reproducci\u00f3n, por lo que requiere \u00e1reas extensas para mantener sus poblaciones viables (McCown y Eason, 2001). Debido a esto, se considera una especie sombrilla, ya que su conservaci\u00f3n y la de su h\u00e1bitat natural podr\u00edan implicar la protecci\u00f3n de otras especies con las que comparten el h\u00e1bitat. Tambi\u00e9n se propone como una especie bandera, ya que es una especie carism\u00e1tica, lo que atrae el apoyo para la implementaci\u00f3n de programas de conservaci\u00f3n (Rice <em>et al<\/em>., 2009).<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfSAB\u00cdAS QU\u00c9?<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Probablemente has escuchado que los osos hibernan durante el invierno, sin embargo, algunos especialistas consideran que en M\u00e9xico no presentan una hibernaci\u00f3n verdadera debido a que la temperatura del cuerpo y el metabolismo de estos animales disminuyen muy poco. Existen factores como el clima, la duraci\u00f3n del d\u00eda, la cobertura vegetal y la disponibilidad de alimentos que determinan el tiempo de hibernaci\u00f3n. Por ejemplo, los osos que habitan en las monta\u00f1as m\u00e1s altas, debido a las condiciones adversas, hibernan todo el invierno, mientras que los que se encuentran en zonas m\u00e1s bajas y en donde la temperatura es m\u00e1s alta, no hibernan o lo hacen por periodos cortos ya que las condiciones son adecuadas, hay alimento disponible y no hay necesidad de entrar en un estado de inactividad durante tanto tiempo (Doan-Crider y Hellgren, 1996; Gavito-P\u00e9rez <em>et al<\/em>., 2012).<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>DISTRIBUCI\u00d3N EN M\u00c9XICO<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura1-1024x361.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-8816\" width=\"512\" height=\"181\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura1-1024x361.png 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura1-300x106.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura1-768x271.png 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/figura1.png 1306w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><figcaption>Figura 1. Distribuci\u00f3n hist\u00f3rica (<em>a<\/em>) y actual (<em>b<\/em>) del oso negro en M\u00e9xico (Ju\u00e1rez-Casillas y Varas, 2013a).<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La distribuci\u00f3n del oso negro es muy amplia, se encuentra en Alaska, Canad\u00e1, Estados Unidos y M\u00e9xico, y es una especie que puede vivir en zonas con clima fr\u00edo, templado o semi\u00e1rido. Anteriormente, en M\u00e9xico los osos se distribu\u00edan en los estados de Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo Le\u00f3n, Tamaulipas, Zacatecas, Sinaloa, Durango, Nayarit, San Luis Potos\u00ed y Aguascalientes (Ju\u00e1rez-Casillas y Varas, 2013a). A partir de 1986 la distribuci\u00f3n de la especie se ha reducido 80%, principalmente por la modificaci\u00f3n de su h\u00e1bitat y por la cacer\u00eda ilegal. Actualmente s\u00f3lo se tiene un estudio a nivel nacional de la distribuci\u00f3n de la especie (Monroy-Vilchis, <em>et al<\/em>., 2016), se han reportado poblaciones reproductivas en Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo Le\u00f3n y Tamaulipas, y hay algunos registros de presencia de individuos en Durango, Nayarit, Hidalgo y Quer\u00e9taro (Gavito-P\u00e9rez <em>et al<\/em>., 2012; Ju\u00e1rez-Casillas y Varas, 2013a).<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">SITUACI\u00d3N ACTUAL EN M\u00c9XICO<\/h4>\n\n\n\n<p>El oso negro est\u00e1 considerado como una especie en peligro de extinci\u00f3n debido a la fragmentaci\u00f3n de su h\u00e1bitat y a la caza ilegal, \u00fanicamente la poblaci\u00f3n de Serran\u00edas del Burro, Coahuila, est\u00e1 sujeta a protecci\u00f3n especial (Conabio, 2011). Dentro del Ap\u00e9ndice II del CITES est\u00e1 catalogada como especie amenazada (CITES, s.f.), mientras que en la lista roja de la IUCN se encuentra dentro de la categor\u00eda de preocupaci\u00f3n menor debido a que en Estados Unidos y Canad\u00e1 las poblaciones son estables (Garshelis <em>et al<\/em>., 2016).<\/p>\n\n\n\n<p>En M\u00e9xico, se han realizado algunos estudios para evaluar las poblaciones y se han reportado densidades bajas, sin embargo, estos reportes son escasos, aislados y&nbsp;algunos fueron elaborados hace m\u00e1s de diez a\u00f1os. Actualmente, una de las poblaciones m\u00e1s estudiadas es la que se localiza en las Serran\u00edas del Burro, Coahuila, y en todo el estado se han establecido 18 Unidades de Manejo para la Conservaci\u00f3n de la Vida Silvestre (UMAs). Otros estados como Sonora y Nuevo Le\u00f3n han realizado estudios enfocados principalmente al c\u00e1lculo de la densidad de las poblaciones, no obstante, es importante mejorar los m\u00e9todos para estimar este par\u00e1metro y as\u00ed obtener resultados m\u00e1s precisos. Por otro lado, tambi\u00e9n se han realizado estudios que eval\u00faan otros aspectos como la dieta, la distribuci\u00f3n potencial en el pa\u00eds y caracter\u00edsticas de la ecolog\u00eda invernal (Doan-Crider y Hellgren, 1996; Ju\u00e1rez-Casillas y Varas, 2013b; Monroy-Vilchis <em>et al<\/em>., 2016).<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">AMENAZAS<\/h4>\n\n\n\n<p>Uno de los factores que ponen en peligro a la especie es la cacer\u00eda y el comercio ilegal de los individuos, as\u00ed como de algunas partes del cuerpo. \u00c9sta es una gran problem\u00e1tica en Estados Unidos y Canad\u00e1, ya que con el tiempo ha incrementado. En M\u00e9xico no se sabe el estado de esta situaci\u00f3n porque no se tienen datos del n\u00famero de individuos que se comercializan ni datos que indiquen que \u00e9ste sea un problema mayor (Gavito-P\u00e9rez <em>et al<\/em>., 2012).<\/p>\n\n\n\n<p>Otra problem\u00e1tica es que algunas actividades humanas, como la deforestaci\u00f3n y el cambio de uso de suelo, principalmente para actividades agropecuarias, han provocado la degradaci\u00f3n y p\u00e9rdida del h\u00e1bitat del oso. Al ya no ser \u00e1reas adecuadas para el mantenimiento de las poblaciones, los individuos se desplazan buscando otras fuentes de alimento, y si a esto se le suma el crecimiento de las poblaciones humanas, el resultado es la interacci\u00f3n entre humanos y osos. Los osos que se han involucrado en estas situaciones han causado da\u00f1os a propiedades y cultivos, han depredado ganado y algunos han sido atropellados por veh\u00edculos. Esto es un riesgo para las poblaciones de oso en M\u00e9xico ya que se est\u00e1n perdiendo individuos por atropellamientos y por la persecuci\u00f3n y eliminaci\u00f3n de ejemplares como reacci\u00f3n de los productores agropecuarios ante los da\u00f1os ocasionados por estos animales (Baruch-Mordo <em>et al<\/em>., 2013).<\/p>\n\n\n\n<p>Los basureros son otra de las problem\u00e1ticas, ya que los osos se alimentan de lo que encuentran ah\u00ed y lo asocian a fuentes de alimento. Esto ha ocasionado modificaciones en la conducta de los individuos, ya que visitan con mayor frecuencia los basureros y esto causa que las interacciones con humanos sean m\u00e1s comunes y que los atropellamientos aumenten debido a que los osos se trasladan a estas zonas de manera continua. Adem\u00e1s, el consumo de basura tambi\u00e9n puede afectar la salud de los osos, caus\u00e1ndoles enfermedades o infecciones ya que no est\u00e1n obteniendo los nutrientes necesarios y pueden ingerir materiales nocivos (Newsome y van Eeden, 2017).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"538\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/636636200285085206-AP18151782278470-1024x538.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8817\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/636636200285085206-AP18151782278470-1024x538.jpg 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/636636200285085206-AP18151782278470-300x158.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/636636200285085206-AP18151782278470-768x403.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Figura2. Oso buscando comida en un contenedor de basura.&nbsp;<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">ACCIONES<\/h4>\n\n\n\n<p>Algunas de las iniciativas que se han implementado en M\u00e9xico para la conservaci\u00f3n del oso es el Programa de Acci\u00f3n para la Conservaci\u00f3n de la Especie (PACE), el cual tiene como objetivo identificar, dise\u00f1ar y aplicar acciones de conservaci\u00f3n y manejo para las poblaciones de oso negro y para su h\u00e1bitat. Con este programa se busca calcular y evaluar algunos par\u00e1metros ecol\u00f3gicos como la densidad y abundancia, el \u00e9xito reproductivo, tasas de mortalidad, as\u00ed como la tendencia de las poblaciones, es decir, si \u00e9stas est\u00e1n aumentando o disminuyendo (Gavito-P\u00e9rez <em>et al<\/em>., 2012).<\/p>\n\n\n\n<p>En M\u00e9xico, algunas de las estrategias que se han aplicado para disminuir las interacciones con humanos son la captura y traslocaci\u00f3n de individuos, y en muy pocos casos la aplicaci\u00f3n de m\u00e9todos para desarrollar aversi\u00f3n como ruidos fuertes, perros y proyectiles. En Estados Unidos se ha evaluado la efectividad de estas t\u00e9cnicas y se ha observado que ninguna elimina&nbsp;la problem\u00e1tica, ya que los osos en alg\u00fan momento vuelven a involucrarse en una situaci\u00f3n de conflicto con humanos. En M\u00e9xico no se ha evaluado el \u00e9xito de estas estrategias ya que no hay un seguimiento de los individuos despu\u00e9s de aplicar estos m\u00e9todos, pero, en ocasiones, las t\u00e9cnicas de aversi\u00f3n son utilizadas para alejar a los osos de ciertas zonas o asustarlos cuando son liberados (Landriault <em>et al<\/em>., 2009; Mazur, 2010).<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, se han realizado campa\u00f1as para concientizar e invitar a la sociedad a participar en actividades que beneficien a la protecci\u00f3n de la especie. Uno de los puntos fundamentales para la conservaci\u00f3n, no s\u00f3lo del oso negro, sino de otras especies de animales, es la educaci\u00f3n ambiental ya que de esta forma se puede aumentar el conocimiento biol\u00f3gico de la especie y as\u00ed poder crear conciencia de la importancia que tiene en el ambiente (Gavito-P\u00e9rez <em>et al<\/em>., 2012).<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">CONCLUSIONES<\/h4>\n\n\n\n<p>Un factor fundamental para la conservaci\u00f3n del oso negro son las poblaciones humanas, por lo que es importante evitar cualquier tipo de interacci\u00f3n con individuos de esta especie. Algunas de las acciones que se pueden aplicar son el uso de basureros y otros contenedores resistentes a osos, utilizar comederos para aves de forma estacional, recoger las frutas que ya est\u00e9n maduras e instalar cercas el\u00e9ctricas para proteger ganado y cultivos.<\/p>\n\n\n\n<p>El oso negro es una especie importante para la biodiversidad de M\u00e9xico, sin embargo, todav\u00eda falta mucho por hacer para proteger a esta especie, por lo que se deben realizar nuevos estudios que proporcionen informaci\u00f3n sobre el estado de las poblaciones en el pa\u00eds. De esta forma se tendr\u00e1n los datos suficientes para desarrollar y aplicar planes de manejo adecuados y as\u00ed poder asegurar la presencia del oso negro en el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\">* Universidad Aut\u00f3noma del Estado de M\u00e9xico.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\">**Universidad Aut\u00f3noma de Nuevo Le\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\">Contacto: alejandra.lf2@hotmail.com<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">REFERENCIAS<\/h4>\n\n\n\n<p>Baruch-Mordo, S., Webb, C.T., Breck, S.W., et al. (2013). Use of patch selection models as a decision support tool to evaluate mitigation strategies of human\u2013wildlife conflict. <em>Biological conservation<\/em>. 160: 263-271.<\/p>\n\n\n\n<p>CITES. (s.f.). <em>American Black Bear<\/em>. Disponible en: https:\/\/cites.org\/esp\/gallery\/species\/mammal\/american_ black_bear.html<\/p>\n\n\n\n<p>Conabio. (2011). <em>Fichas de especies prioritarias. Oso negro (Ursus americanus)<\/em>. Comisi\u00f3n Nacional de \u00c1reas Naturales Protegidas y Comisi\u00f3n Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. M\u00e9xico D.F.<\/p>\n\n\n\n<p>De la Rosa, S. (s.f.). <em>Extinciones masivas: Edad de Hielo.<\/em> Disponible en: https:\/\/www.biodiversidad.gob.mx\/bio-diversidad\/EdHielo\/osoPlateado.html<br><\/p>\n\n\n\n<p>Doan-Crider, D.L., y Hellgren, E.C. (1996). Population characteristics and winter ecology of black bears in Coahuila, M\u00e9xico. <em>The Journal of wildlife management.<\/em> 398-407.<\/p>\n\n\n\n<p>Garshelis, D.L., Scheick, B.K., Doan-Crider, <em>et al<\/em>. (2016). <em>Ursus americanus (errata version published in 2017). The IUCN Red List of Threatened Species 2016: e.T41687A114251609<\/em>. Disponible en: http:\/\/dx.doi.org\/10.2305\/IUCN.UK.2016-3.RLTS.T41687A4 5034604.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Gavito-P\u00e9rez, F.R., Ruiz-Olvera, T., y Delgadillo-Villalobos, J. (Eds.). (2012). <em>Programa de Acci\u00f3n para la Conservaci\u00f3n de la Especie: Oso negro americano (Ursus americanus)<\/em>. M\u00e9xico: Semarnat y Conanp.<\/p>\n\n\n\n<p>Ju\u00e1rez-Casillas, L.A., y Varas, C. (2013a). Revisi\u00f3n bibliogr\u00e1fica actualizada del oso negro en M\u00e9xico. <em>Therya<\/em>. 4(3): 447-466.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Ju\u00e1rez-Casillas, L.A., y Varas, C. (2013b). Evaluation of black bear (Ursus americanus) diet and consequences in its conservation in Sierra de Picachos, Nuevo Le\u00f3n,&nbsp;M\u00e9xico. <em>Revista Mexicana de Biodiversidad<\/em>. 84(3): 970- 976.<\/p>\n\n\n\n<p>Landriault, L.J., Brown, G.S., Hamr, J., <em>et al<\/em>. (2009). Age, sex and relocation distance as predictors of return for relocated nuisance black bears <em>Ursus americanus <\/em>in Ontario, Canada<em>. Wildlife Biology<\/em>. 15(2): 155-164.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Mazur, R.L. (2010). Does aversive conditioning reduce human-black bear conflict? <em>Journal of Wildlife Management<\/em>. 74(1): 48-54<\/p>\n\n\n\n<p>McCown, J.W., y Eason, T. (2001). Black bear movements and habitat use relative to roads in Ocala National Forest: preliminary findings. <em>Road Ecology Center.<\/em> 397-404.<\/p>\n\n\n\n<p>Monroy-Vilchis, O., Castillo-Huitr\u00f3n, N.M., Zarco-Gonz\u00e1lez, M.M., <em>et al<\/em>. (2016). Potential distribution of <em>Ursus americanus<\/em> in M\u00e9xico and its persistence: Implications for conservation. <em>Journal for Nature Conservation.<\/em> 29: 62-68.<\/p>\n\n\n\n<p>Newsome, T., y van Eeden, L. (2017). The effects of food waste on wildlife and humans. <em>Sustainability.<\/em> 9: 1269.<\/p>\n\n\n\n<p>Rice, M.B., Ballard, W.B., Fish, E.B., et al. (2009). Habitat-distribution modeling of a recolonizing black bear, Ursus americanus, population in the Trans-Pecos region of Texas. <em>The Canadian Field-Naturalist<\/em>. 123(3): 246-254. Serv\u00edn, J. (2013). Perspectivas de estudio, conservaci\u00f3n y manejo de los carn\u00edvoros en M\u00e9xico. <em>Therya<\/em>. 4(3): 427- 430.<\/p>\n\n\n\n<p>Semarnat. (2013) <em>Informe de la situaci\u00f3n del medio ambiente en M\u00e9xico: compendio de estad\u00edsticas ambientales. Indicadores clave y de desempe\u00f1o ambiental.<\/em> Distrito Federal, M\u00e9xico: Semarnat.<\/p>\n\n\n\n<p><br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Alejandra L\u00f3pez-Far\u00edas*, Octavio Monroy-Vilchis*, Rogelio Carrera-Trevi\u00f1o** CIENCIA UANL \/&nbsp;A\u00d1O 22, No.95 mayo-junio 2019 A pesar de que M\u00e9xico es considerado un pa\u00eds megadiverso, muchas de las especies se encuentran amenazadas debido a distintos factores relacionados con las actividades humanas. De acuerdo a la norma que enlista las especies que se encuentran en riesgo (NOM-059-SEMARNAT-2010), en M\u00e9xico, 1,443 [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-8814","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-y-sociedad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8814","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8814"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8814\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8841,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8814\/revisions\/8841"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8814"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8814"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8814"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}