{"id":8642,"date":"2019-05-02T10:34:37","date_gmt":"2019-05-02T15:34:37","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=8642"},"modified":"2019-05-03T09:23:04","modified_gmt":"2019-05-03T14:23:04","slug":"vision-contemporanea-de-la-sustentabilidad-en-los-programas-de-formacion-doctoral-en-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=8642","title":{"rendered":"VISI\u00d3N CONTEMPOR\u00c1NEA DE LA SUSTENTABILIDAD EN LOS PROGRAMAS DE FORMACI\u00d3N DOCTORAL EN M\u00c9XICO"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/portada-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-8644\" width=\"491\" height=\"148\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/portada-1.png 981w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/portada-1-300x91.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/portada-1-768x232.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 491px) 100vw, 491px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\">David Iglesias Pi\u00f1a*<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 22, No.94 marzo-abril 2019<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\">\u00a0<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.29105\/cienciauanl22.94-1\">https:\/\/doi.org\/10.29105\/cienciauanl22.94-1<\/a><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>RESUMEN<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Los programas de formaci\u00f3n doctoral deben tener, entre sus principales objetos de estudio, los t\u00f3picos que envuelve la sociedad contempor\u00e1nea, como la sustentabilidad, la cuesti\u00f3n ambiental, el calentamiento global, la valoraci\u00f3n nominal de los recursos naturales, el desarrollo socioecon\u00f3mico, la calidad de vida humana, entre otros. En el caso de M\u00e9xico, s\u00f3lo 57% de los programas doctorales existentes cuentan con alg\u00fan contenido curricular ambiental, pero sin una atenci\u00f3n contundente de la sustentabilidad. El objetivo de este documento es resaltar la relevancia y atenci\u00f3n que se le da a la sustentabilidad en los programas doctorales en M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p>Palabras clave: formaci\u00f3n ambiental, programas doctorales, l\u00edneas de investigaci\u00f3n, sustentabilidad, sustentabilidad para el desarrollo.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">ABSTRACT<\/h4>\n\n\n\n<p><em>Doctoral programs contribute to strengthening the techno-scientific and socio-economic development of countries. It \u0301s in the universities where this type of training is promoted, linked to global warming, environmental change and deterioration, the nominal value of natural resources, as well as their exhaustion and scarcity, the maintenance of growth rates and living standards, sustainability, among others. In Mexico, alone 57% of doctoral programs include some environmental content, do not have a strong attention to sustainability, these a residual category. The purpose of this document is to highlight the relevance and attention given to sustainability in doctoral programs in Mexico.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Key Word: environmental education, doctoral studies, research areas, sustainability, sustainability to development<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Los programas de formaci\u00f3n doctoral, independientemente del contexto y la escala territorial, deben privilegiar la generaci\u00f3n de conocimiento de frontera para comprender a profundidad los diversos t\u00f3picos contempor\u00e1neos para plantear soluciones viables y racionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Es as\u00ed que la generaci\u00f3n de conocimientos al servicio de la sociedad permite descubrir y desarrollar su propio potencial, al mismo tiempo que incrementa sus posibilidades para saber hacer las cosas que necesita y ser m\u00e1s independientes y competitivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los estudios doctorales constituyen uno de los principales medios para que los m\u00faltiples problemas que aquejan a la sociedad, principalmente de los pa\u00edses menos desarrollados, puedan atenderse, as\u00ed como impulsar la masa cr\u00edtica de recursos humanos altamente calificados, que contribuyan a alcanzar metas importantes y el mejoramiento del nivel de vida de la poblaci\u00f3n. Esta situaci\u00f3n permite pronosticar algunos escenarios sobre la amplia necesidad de seguir ofertando programas de doctorado, con \u00e9nfasis en los grandes y complejos problemas contempor\u00e1neos como la sustentabilidad, crisis medioambiental y alimentaria, los ritmos y nivel de desarrollo, entre otros.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">EL CONTEXTO DE LOS PROGRAMAS DOCTORALES EN M\u00c9XICO<\/h4>\n\n\n\n<p>En 1970, uno de cada 20 j\u00f3venes de 20 a 24 a\u00f1os de edad estudiaba en una instituci\u00f3n de educaci\u00f3n superior; en 1990 la cifra ascendi\u00f3 a cinco de cada 20, y en el periodo 2006-2011, \u00e9sta se duplic\u00f3 100%. Aun y con este logro, todav\u00eda hay un rezago importante en este nivel de formaci\u00f3n educativa superior. Respecto a los estudios de posgrado, en el decenio de los a\u00f1os setenta hab\u00eda 5,753 alumnos, quince a\u00f1os despu\u00e9s la cifra se dispar\u00f3 a 37,040, es decir, una tasa de crecimiento de 543%. A principios de los a\u00f1os noventa, los alumnos de posgrado representaban 45,900, cifra que se elev\u00f3 a 153,900 en el ciclo 2005-2006 (ANUIES, 2006). M\u00e1s de 60% de la matr\u00edcula en todos los ciclos escolares se concentr\u00f3 en el nivel de maestr\u00eda, seguido por la especialidad, que super\u00f3 20%, y tan s\u00f3lo 10% se ubic\u00f3 en el nivel doctoral. Esta diferenciaci\u00f3n asim\u00e9trica es explicada por la oferta limitada de programas de este tipo, cuyas \u00e1reas de investigaci\u00f3n y l\u00edneas de generaci\u00f3n de conocimiento (LGAC) no son del todo atractivas o no representan una buena opci\u00f3n para quienes tienen la intenci\u00f3n de formarse en el posgrado. En el ciclo 2006-2007 se ten\u00edan registradas 902 instituciones p\u00fablicas y privadas que ofertaron 5,322 posgrados, de los cuales 23% (1,240) fueron de alguna especialidad; 65% (3,468) maestr\u00edas y tan s\u00f3lo 11.5% (614) correspond\u00edan a programas de doctorado (Conacyt, 2015a).<\/p>\n\n\n\n<p>Para el ciclo 2012-2013 la oferta de posgrado en M\u00e9xico si bien registr\u00f3 un aumento, \u00e9ste no fue muy significativo, pues en cinco a\u00f1os s\u00f3lo se agregaron 1,647 programas de posgrado, para sumar un total de 6,969 curr\u00edculas que ofertaron 1,423 instituciones, de las cuales 1,134 fueron particulares y 289 p\u00fablicas. De este total, 60.7% (4,230) corresponde a programas de maestr\u00edas, 26.5% (1,849) a alguna especialidad y tan s\u00f3lo 12.8% (890) fueron de nivel doctoral (Conacyt, 2015b).<\/p>\n\n\n\n<p>En t\u00e9rminos geogr\u00e1ficos, durante el ciclo 2006-2007 en la Ciudad de M\u00e9xico (antes Distrito Federal) se concentr\u00f3 35.7% del total de la matr\u00edcula del posgrado del pa\u00eds, en Nuevo Le\u00f3n 6.1%, Estado de M\u00e9xico 5.7% y en Jalisco 5.1%; en conjunto, estos cuatro estados, pertenecientes a la regi\u00f3n centro del pa\u00eds, atrajeron m\u00e1s de la mitad de los estudios de este nivel, en raz\u00f3n del tama\u00f1o de la poblaci\u00f3n, la din\u00e1mica econ\u00f3mica y la amplia diversidad de programas de formaci\u00f3n. Los estados de&nbsp;menor concentraci\u00f3n fueron Colima con 0.4%, Oaxaca 0.3%, Nayarit y Quintana Roo con 0.2% en cada entidad. Su matr\u00edcula no rebasa los 400 alumnos frente a los 31,507 registrados en la Ciudad de M\u00e9xico (ANUIES, 2006).<\/p>\n\n\n\n<p>En el ciclo 2011-2012 se present\u00f3 un cambio marginal en la distribuci\u00f3n de \u00e9stos, manteniendo su liderazgo la Ciudad de M\u00e9xico con 26.8% del total de los programas de posgrado y ofertando 36.1% de las curr\u00edculas doctorales, seguido del Estado de M\u00e9xico con 7.3%, Puebla 6.6% y Tamaulipas con 6.2% del total de la oferta de doctorado. Estas cuatro entidades contribuyeron con 56.2% de la demanda total de este nivel de estudios, en tanto, el resto de los estados tuvieron una participaci\u00f3n menor.<\/p>\n\n\n\n<p>Respecto al reconocimiento de estas opciones educativas, a febrero de 2015, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog\u00eda (Conacyt), a trav\u00e9s del Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC), reconoci\u00f3 1,876 programas, equivalentes a 27% de la oferta nacional, de los cuales 65% fueron de nivel doctoral. De este total, 23.6% se concentr\u00f3 en las ciencias b\u00e1sicas, 38.8% en ciencia aplicada y 37.4% en el \u00e1rea de Humanidades y Ciencias Sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>Este referente permite inferir la necesidad de ampliar dichas opciones educativas, principalmente en las ciencias b\u00e1sicas con car\u00e1cter transdisciplinario y transversal, que incluyan las diferentes \u00e1reas de conocimiento, F\u00edsica, Matem\u00e1ticas y Ciencias de la Tierra, Biolog\u00eda y Qu\u00edmica, Medicina y Ciencias de la Salud, Humanidades y Ciencias de la Conducta, Ciencias Sociales, Biotecnolog\u00eda y Ciencias Agropecuarias, as\u00ed como de las Ciencias de Ingenier\u00eda, con el fin de acrecentar y extender las investigaciones para producir una base de conocimientos susceptibles de constituir un punto de partida, que permita plantear alternativas para atender necesidades vigentes y anticiparse a los problemas futuros.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">TRASENDENCIA SOCIOEDUCATIVA DE LOS PROGRAMAS DOCTORALES EN M\u00c9XICO<\/h4>\n\n\n\n<p>Tomando como referencia la panor\u00e1mica previa, los nuevos programas de formaci\u00f3n doctoral deben versar sobre los aspectos contempor\u00e1neos que aquejan a la sociedad, vinculados con la ciencia b\u00e1sica, el desarrollo tecnol\u00f3gico y la innovaci\u00f3n, asociados a la actualizaci\u00f3n y mejoramiento de la calidad de la educaci\u00f3n y la expansi\u00f3n de las fronteras del conocimiento, as\u00ed como convertir a la ciencia, la tecnolog\u00eda y la innovaci\u00f3n en elementos fundamentales de la cultura general de la sociedad y que sean pilares para el progreso econ\u00f3mico y social sostenible (Conacyt, 2015b; Gobierno de la Rep\u00fablica, 2013). Esta estructura es fundamental, ya que en el corto plazo ser\u00e1 determinante para que dichos programas puedan ir posicion\u00e1ndose en t\u00e9rminos de su calidad y fortalecer el n\u00famero de curr\u00edculas reconocidas por su calidad acad\u00e9mica. A febrero de 2015, del total de programas doctorales reconocidos por el Conacyt, s\u00f3lo 9.3% era de competencia internacional y 30.3% consolidado, mientras que los de reciente creaci\u00f3n representaron casi 30%, por lo que no basta crear nuevas opciones de formaci\u00f3n, sino que es fundamental asegurar su calidad y permanencia.<\/p>\n\n\n\n<p>En este tenor, del total de programas de doctorado, 52.6% fue ofertado por instituciones de educaci\u00f3n superior (IES) p\u00fablicas estatales como la Universidad Aut\u00f3noma del Estado de M\u00e9xico. Estos espacios p\u00fablicos de formaci\u00f3n profesional siguen teniendo gran relevancia sobre los institutos tecnol\u00f3gicos o universidades particulares, lo que no s\u00f3lo refleja el compromiso social de dichas instituciones, sino que siguen siendo el n\u00facleo de generaci\u00f3n de conocimiento en todas sus dimensiones.<\/p>\n\n\n\n<p>La Ciudad de M\u00e9xico es la entidad que concentra la mayor cantidad de programas doctorales reconocidos, con una oferta de 23.6%, en tanto el Estado de M\u00e9xico s\u00f3lo logra ofertar 6%. Al agregar la importancia educativa de Nuevo Le\u00f3n y Jalisco, en suma, aglomeran 42.3% de la oferta total de este tipo de programas, convirti\u00e9ndolos en los lugares de mayor interacci\u00f3n de la comunidad cient\u00edfica en t\u00e9rminos de generaci\u00f3n de informaci\u00f3n y conocimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta heterogeneidad en la oferta tambi\u00e9n se ve fortalecida por la movilidad que realizan los aspirantes de sus lugares de origen, convirtiendo a la Ciudad de M\u00e9xico y el Estado de M\u00e9xico en dos de las entidades que atraen el mayor n\u00famero de estudiantes de posgrado del pa\u00eds, pues en conjunto concentran cerca de 30% de los alumnos procedentes de otros lugares y que se van a incorporar (primer ingreso) a alguno de los programas de posgrado ofrecido por las universidades de dichos lugares.<\/p>\n\n\n\n<p>En t\u00e9rminos de la distribuci\u00f3n de los programas de doctorado por \u00e1rea de conocimiento, en 2000, los m\u00e1s relevantes fueron los que se impartieron en el \u00e1rea de&nbsp;F\u00edsica, Matem\u00e1ticas, Ciencias de la Tierra, Biolog\u00eda y Qu\u00edmica (astronom\u00eda, \u00f3ptica, aspectos b\u00e1sicos de geolog\u00eda, geof\u00edsica, geoqu\u00edmica, geograf\u00eda f\u00edsica, oceanograf\u00eda, limnolog\u00eda, hidrolog\u00eda, ciencias de la atm\u00f3sfera y contaminaci\u00f3n de agua, a\u00edre y suelos, bioqu\u00edmica, biof\u00edsica, biolog\u00eda, fisiolog\u00eda, biolog\u00eda celular y molecular, neurociencias, gen\u00e9tica, ecolog\u00eda, evoluci\u00f3n y sistema de organismos terrestres y acu\u00e1ticos, hongos y microorganismos, qu\u00edmica inorg\u00e1nica, org\u00e1nica o anal\u00edtica, aislamiento, identificaci\u00f3n y s\u00edntesis de productos naturales, qu\u00edmica farmacol\u00f3gica, etc\u00e9tera), que representaron 29.7%; seguido de las Ciencias Sociales (sociolog\u00eda, antropolog\u00eda social, demograf\u00eda, comunicaci\u00f3n, derecho, etnolog\u00eda, econom\u00eda, administraci\u00f3n y pol\u00edticas p\u00fablicas, administraci\u00f3n privada, ciencias pol\u00edticas, relaciones internacionales, etc\u00e9tera) con 20.7%; Ciencias de la Ingenier\u00eda, 16.5%;\tHumanidades y Ciencias de la Conducta (educaci\u00f3n, antropolog\u00eda f\u00edsica, arqueolog\u00eda, est\u00e9tica, etnohistoria, filolog\u00eda, filosof\u00eda, historia, arquitectura y urbanismo, psicolog\u00eda, literatura, ling\u00fc\u00edstica, etc\u00e9tera), 16.2%; Medicina y Ciencias de la Salud (ciencias biom\u00e9dicas, salud p\u00fablica, epidemiolog\u00eda, etc\u00e9tera), 11.3%, y en el \u00e1rea de Biotecnolog\u00eda y Ciencias Agropecuarias (biotecnolog\u00eda, acuacultura y pesquer\u00eda, ciencias agron\u00f3micas y forestales, medicina veterinaria y zootecnia, alimentos, microbiolog\u00eda, biorremediaci\u00f3n ambiental, sanidad y fisiolog\u00eda animal y vegetal, etc\u00e9tera), con 5.6%.<\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os siguientes se mantuvo este comportamiento, con variaciones marginales entre el \u00e1rea de las Ciencias Sociales y las de Ingenier\u00eda. En el caso del \u00e1rea de Humanidades y Ciencias Sociales, para 2011 la concentraci\u00f3n matricular de doctorado fue de 33.4%, Ciencias Aplicadas 24.3% y Ciencias B\u00e1sicas 44.6%, lo que refleja el inter\u00e9s por seguir fortaleciendo la capacidad de investigaci\u00f3n cient\u00edfica (generaci\u00f3n de conocimiento en la investigaci\u00f3n cient\u00edfica b\u00e1sica). De hecho, 43% de los programas de doctorado tuvieron orientaci\u00f3n a la investigaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar del incremento, reconocimiento y expansi\u00f3n geogr\u00e1fica de los programas doctorales, todav\u00eda es insuficiente el impacto socioeducativo que \u00e9stos tienen, sobre todo porque al ser la base primordial de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica en M\u00e9xico, restringen la comprensi\u00f3n de las problem\u00e1ticas y necesidades nacionales, limitan las propuestas de estrategias y acciones para su soluci\u00f3n, la capacidad para hacer aportaciones al avance del conocimiento y su aplicaci\u00f3n en el desarrollo de innovaciones, as\u00ed como para usar y adaptar las nuevas tecnolog\u00edas que se crean y comercializan en el entorno contempor\u00e1neo, caracterizado por la globalizaci\u00f3n, que implica internacionalizaci\u00f3n de la educaci\u00f3n y del conocimiento (Serna <em>et al<\/em>., 2013). En 2009, en M\u00e9xico se graduaron 2,918 doctores, en Estados Unidos fueron m\u00e1s de 53 mil y en Brasil 12 mil, lo que explica parte de las brechas de crecimiento y desarrollo socioecon\u00f3mico entre pa\u00edses. Dicha situaci\u00f3n tambi\u00e9n influye en la estructura productiva nacional, pues de cada 10 mil personas en edad laboral, solamente uno tiene este nivel de estudios en M\u00e9xico, mientras que en Corea del Sur, Espa\u00f1a y Estados Unidos son cuatro.<\/p>\n\n\n\n<p>En el rubro de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, por m\u00faltiples razones, el n\u00famero de investigadores involucrados en dicha actividad sigue siendo limitado para M\u00e9xico. Al confrontarlo con la Poblaci\u00f3n Econ\u00f3micamente Activa (PEA), de los poco m\u00e1s de 37 mil investigadores contabilizados en 2010, forzosamente hab\u00eda uno por cada 1,000 personas en edad laboral, contrastando nuevamente la amplia heterogeneidad entre Corea del Sur (diez doctores) y Canad\u00e1 (ocho doctores), por ejemplo, poniendo en desventaja no s\u00f3lo la eficiencia productiva, sino la capacidad para hacer frente a los requerimientos de la sociedad y del pa\u00eds en general.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">ORIENTACI\u00d3N CIENT\u00cdFICA DE&nbsp;LOS PROGRAMAS DOCTORALES<\/h4>\n\n\n\n<p>Los programas de posgrado actuales consideran la premisa de la formaci\u00f3n de profesionistas cr\u00edticos, propositivos y participativos, con un compromiso social decidido y una \u00e9tica en el planteamiento y atenci\u00f3n de problemas de investigaci\u00f3n. Dicha premisa refiere la pertinencia de los planes de estudio dentro y fuera de las instituciones, con el objetivo de interiorizar y exteriorizar los principios de la responsabilidad social, entendida como la obligaci\u00f3n y compromiso de una organizaci\u00f3n ante los impactos que sus decisiones y actividades ocasionan en la sociedad y el medio ambiente, mediante un comportamiento \u00e9tico y transparente que contribuya a la sustentabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Las l\u00edneas de investigaci\u00f3n de los programas de doctorado requieren estar fundamentadas en las necesidades y prioridades que reclama la sociedad, precisamente como un compromiso y obligaci\u00f3n de las instituciones educativas con su deber ser. Sobre todo porque en un entorno din\u00e1mico y cambiante, la complejidad de la interrelaci\u00f3n entre fen\u00f3menos sociales, econ\u00f3micos, culturales, ambientales, pol\u00edticos, educativos, \u00e9ticos y espirituales demanda el desarrollo de nuevos esquemas te\u00f3rico-metodol\u00f3gicos, m\u00e1s integrales y hol\u00edsticos, desde donde se contribuya a la formaci\u00f3n de recursos humanos cuyo papel deber\u00e1 estar centrado en la generaci\u00f3n de conocimiento y producci\u00f3n cient\u00edfica de frontera para la reflexi\u00f3n, an\u00e1lisis y, en todo caso, soluci\u00f3n de problemas relacionados con la sustentabilidad y el desarrollo.<\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo a la Unesco (2006), una formaci\u00f3n educativa orientada a la sustentabilidad implica privilegiar el razonamiento cr\u00edtico, el pensamiento sistem\u00e1tico, la inter y transdisciplinariedad, as\u00ed como refrendar ciertos principios humanos como la \u00e9tica y los valores, que en la postura de Hobbes, Lucke y Rosseau, el colectivo estudiantil debe verse como una comunidad moral con derechos y deberes, que propicie un cambio ideol\u00f3gico para apreciar la calidad de vida, antes que seguir un est\u00e1ndar de vida creciente (Corona, 2009).<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de este esfuerzo, si bien las l\u00edneas de investigaci\u00f3n est\u00e1n vinculados a la sustentabilidad, en estricto sentido no existe una atenci\u00f3n amplia y contundente, m\u00e1s bien este t\u00f3pico se queda en un segundo plano, pues 57% de los programas as\u00ed lo reflejan en sus \u00e1reas de dominio, ya que no constituye el eje nodal de las investigaciones, m\u00e1s bien se asume como una categor\u00eda impl\u00edcita, adherente e incluso residual. Incluso, en los objetivos de dichos programas se privilegia la investigaci\u00f3n encaminada a implementar mecanismos para intentar transitar hacia la sustentabilidad, lo que significa una orientaci\u00f3n m\u00e1s operativa antes que generar conocimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>El trato que se le da a la sustentabilidad es aislado, cuando la exigencia es la integraci\u00f3n, pues lo que en definitiva determina la calidad de vida de la sociedad, y por ende su sustentabilidad, no es \u00fanicamente el entorno natural, como la abordan algunos programas doctorales, sino una trama de relaciones entre la poblaci\u00f3n, la organizaci\u00f3n social, el entorno, la tecnolog\u00eda y las aspiraciones sociales (ecuaci\u00f3n del POETA) (Guimaraes, 2003), sin olvidar el territorio y los cambios que se presentan en ella, de aqu\u00ed la importancia de plantear alg\u00fan programa doctoral que amalgame la sustentabilidad con el desarrollo, donde el punto de partida sea precisa- mente la sociedad, para poder explicar las dimensiones, escalas y alcances del desarrollo a trav\u00e9s de la vinculaci\u00f3n de un conjunto de factores y variables din\u00e1micas, capaces de ampliar las perspectivas y visiones tanto de los abordajes te\u00f3ricos-epistemol\u00f3gicos como de las propuestas.<\/p>\n\n\n\n<p>En este cometido, la Universidad Aut\u00f3noma del Estado de M\u00e9xico, a trav\u00e9s del Centro de Estudios e Investigaci\u00f3n en Desarrollo Sustentable (Cedes), dise\u00f1\u00f3, desarroll\u00f3 y actualmente est\u00e1 en funcionamiento el Doctorado en Sustentabilidad para el Desarrollo (DSD), que no s\u00f3lo est\u00e1 reconocido por el Conacyt, sino que se est\u00e1n implementando esquemas de formaci\u00f3n transdisciplinaria y transversal, epistemol\u00f3gica, cr\u00edtica y propositiva, partiendo de la sustentabilidad como eje central de an\u00e1lisis.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta iniciativa busca insertarse en la din\u00e1mica internacional, donde el binomio sustentabilidad-desarrollo ya est\u00e1 funcionando, y a diferencia de la oferta nacional, la primera categor\u00eda toma un valor nodal. Los objetivos de dichos programas privilegian la generaci\u00f3n de conocimiento en torno a la sustentabilidad, con el fin de definir mecanismos y estrategias que contribuyan a la soluci\u00f3n de los problemas ambientales y del desarrollo, acorde a la realidad nacional e internacional contempor\u00e1nea y as\u00ed poder crear y mantener comunidades sostenibles que respeten el medio ambiente, econ\u00f3micamente pr\u00f3speras y socialmente equitativas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta opci\u00f3n de formaci\u00f3n doctoral refrenda su compromiso con la sociedad mediante el abordaje de t\u00f3picos vigentes como educaci\u00f3n ambiental, recursos naturales, desarrollo y ecolog\u00eda, ciencias ambientales, entorno urbano, territorial y tecnol\u00f3gico, entre otros, al tiempo de contribuir con los objetivos del decenio de la educaci\u00f3n para el desarrollo sustentable (2005-2014) o educaci\u00f3n para la sostenibilidad encaminado a generar una transformaci\u00f3n social para crear sociedades m\u00e1s sostenibles (Unesco, 2005).<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">CONCLUSIONES<\/h4>\n\n\n\n<p>La modernizaci\u00f3n y la integraci\u00f3n de Am\u00e9rica Latina dentro de una econom\u00eda y una sociedad cada vez m\u00e1s globalizadas, dependen en un grado muy importante de la educaci\u00f3n superior; no obstante, para que los pa\u00edses de la regi\u00f3n se inserten en ese contexto, se requiere de una reorientaci\u00f3n y redistribuci\u00f3n de reglas y recursos en materia de educaci\u00f3n superior. A pesar de los avances que se est\u00e1n teniendo en diferentes IES como la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico (UNAM), la Universidad Aut\u00f3noma del Estado de M\u00e9xico (UAEMex), la Universidad de Guadalajara (UdeG), entre otros, la formaci\u00f3n superior sigue orientada al fomento de competencias y el consumo, en detrimento de la colaboraci\u00f3n y conservaci\u00f3n, reforzando en la&nbsp;sociedad valores y pr\u00e1cticas no sustentables (Barraza, 2002). En este sentido, la Unesco afirma que la educaci\u00f3n superior en casi todo el mundo est\u00e1 en crisis, debido al alza en la matr\u00edcula y la disminuci\u00f3n en los apoyos en cuanto al financiamiento p\u00fablico. Esta situaci\u00f3n implica identificar nuevos enfoques y establecer nuevas prioridades de formaci\u00f3n doctoral para su desarrollo futuro, tomando como base los problemas y necesidades vigentes como la sustentabilidad y el desarrollo, de tal manera que, con la participaci\u00f3n de numerosos actores, con una diversidad de perspectivas y enfoques, se puedan alcanzar niveles aceptables de desarrollo humano sustentable (Alc\u00e1ntara, 2004).<\/p>\n\n\n\n<p>Por tanto, las respuestas de la educaci\u00f3n superior a los continuos cambios de hoy deben guiarse por su relevancia, calidad e internacionalizaci\u00f3n, con miras a que la sustentabilidad sea la base para explicar el comportamiento del desarrollo en el tiempo. Para ello, es necesario reorientar la ense\u00f1anza y el aprendizaje, de modo que todos tengan la oportunidad de adquirir conocimientos, competencias, valores y actitudes que les permitan contribuir al desarrollo sostenible.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n es necesario fortalecer la ense\u00f1anza y el aprendizaje en todos los programas y actividades que promueven el desarrollo sostenible.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de M\u00e9xico, el Plan Nacional de Desarrollo (PND) establece que, para alcanzar una Sociedad del Conocimiento, se requiere mirar a la ciencia y la tecnolog\u00eda. Se debe reconocer el retraso en cuanto a inversi\u00f3n en estas \u00e1reas, por lo que se deber\u00e1n enfrentar nuevos retos para transitar hacia una econom\u00eda que pueda basar su crecimiento en el conocimiento y en la innovaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta situaci\u00f3n precisa la urgencia de replantear las pol\u00edticas p\u00fablicas en materia de educaci\u00f3n superior, al promover iniciativas que fortalezcan los programas de investigaci\u00f3n en ciencia y tecnolog\u00eda v\u00eda una mayor inversi\u00f3n en infraestructura, capacitaci\u00f3n, formaci\u00f3n, internacionalizaci\u00f3n y movilidad de estudiantes y docentes; en la conformaci\u00f3n de redes de conocimiento, as\u00ed como en el impulso a la relaci\u00f3n cada vez m\u00e1s estrecha entre la misi\u00f3n y objetivos de las instituciones educativas con las necesidades socioculturales y econ\u00f3micas de la poblaci\u00f3n y las prioridades de conservaci\u00f3n del ambiente, sustentabilidad y desarrollo, respectivamente.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\">*Universidad Aut\u00f3noma del Estado de M\u00e9xico. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\">Contacto: iglesiaspdavid@gmail.com<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">REFERENCIAS<\/h4>\n\n\n\n<p>Alc\u00e1ntara, A. (2006). Tendencias mundiales en la educaci\u00f3n superior: el papel de los organismos multilaterales.<em> InterA\u00e7\u00e3o<\/em>. 31(1): 11-33.<\/p>\n\n\n\n<p>ANUIES. (2006). <em>Estad\u00edsticas de la educaci\u00f3n superior. Anuarios estad\u00edsticos 2004-2007<\/em>. Disponible en: www.anuies.mx\/servicios\/e_educacion\/index2.php<\/p>\n\n\n\n<p>Barraza, L. (2002). El desarrollo sustentable y la educaci\u00f3n de adultos. <em>Decisi\u00f3n<\/em>. 4: 3-6.<\/p>\n\n\n\n<p>Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog\u00eda. (2015a). <em>Sistema de consulta del PNC<\/em>. Disponible en http:\/\/ svrtmp.main.conacyt.mx\/ConsultasPNPC\/intro.ph<\/p>\n\n\n\n<p>Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog\u00eda. (2015b). <em>Ley de Ciencia y Tecnolog\u00eda<\/em>. Disponible en http:\/\/ www.conacyt.mx\/images\/conacyt\/normatividad\/in- terna\/Ley_de_Ciencia_y_Tecnologia.pdf<\/p>\n\n\n\n<p>Corona, A. (2009). <em>Econom\u00eda ecol\u00f3gica. Una metodolog\u00eda para la sustentabilidad<\/em>. M\u00e9xico: UNAM.<\/p>\n\n\n\n<p>Gobierno de la Rep\u00fablica. (2013). Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018. Disponible en http:\/\/pnd.gob. mx\/<\/p>\n\n\n\n<p>Guimaraes, R. (2003). <em>Tierra de sombras: desaf\u00edos de la sustentabilidad y del desarrollo territorial y local ante la globalizaci\u00f3n corporativa<\/em>. Santiago de Chile: ONU-CEPAL.<\/p>\n\n\n\n<p>Serna, M.G., Cabrera, J.M., P\u00e9rez, R.M., et al. (2013). <em>Diagn\u00f3stico del posgrado en M\u00e9xico. Ocho estudios de caso<\/em>. M\u00e9xico: Consejo Mexicano de Estudios de Posgrado A.C.<\/p>\n\n\n\n<p>Unesco. (2005). <em>Decenio de las Naciones Unidas de la Educaci\u00f3n para el desarrollo sostenible (2005-2014): plan de aplicaci\u00f3n internacional. <\/em>Disponible en http:\/\/ unesdoc.unesco.org\/images\/0014\/001486\/148654s. pdf<\/p>\n\n\n\n<p>Unesco. (2006). <em>Manual de educaci\u00f3n para el desarrollo sostenible. Instrumentos de aprendizaje y formaci\u00f3n, Unesco<\/em>. Disponible en http:\/\/www.esdtoolkit. org\/reorient_edu\/stoplight.htm<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\">RECIBIDO: 22\/08\/2017 <\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\">ACEPTADO: 09\/11\/2017<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>David Iglesias Pi\u00f1a* CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 22, No.94 marzo-abril 2019 \u00a0https:\/\/doi.org\/10.29105\/cienciauanl22.94-1 RESUMEN Los programas de formaci\u00f3n doctoral deben tener, entre sus principales objetos de estudio, los t\u00f3picos que envuelve la sociedad contempor\u00e1nea, como la sustentabilidad, la cuesti\u00f3n ambiental, el calentamiento global, la valoraci\u00f3n nominal de los recursos naturales, el desarrollo socioecon\u00f3mico, la calidad de vida humana, entre otros. En [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[27],"tags":[],"class_list":["post-8642","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-investigacion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8642","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8642"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8642\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8656,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8642\/revisions\/8656"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8642"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8642"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8642"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}