{"id":861,"date":"2014-02-04T04:59:15","date_gmt":"2014-02-04T10:59:15","guid":{"rendered":"http:\/\/rodrigosotomoreno.com\/revistanew\/?p=861"},"modified":"2017-11-14T12:49:43","modified_gmt":"2017-11-14T18:49:43","slug":"libro-y-delirio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=861","title":{"rendered":"Libro y delirio"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">Marcela Garc\u00eda Robles Gil*<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"http:\/\/eprints.uanl.mx\/3601\/1\/Revista_Ciencia_Enero_-_Febrero_2014.pdf\" target=\"_blank\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 17, No. 65, ENERO &#8211; FEBRERO 2014<\/a><\/p>\n<div>\n<div>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/librodeliro1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-862\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/librodeliro1.jpg\" alt=\"librodeliro1\" width=\"620\" height=\"388\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/librodeliro1.jpg 1920w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/librodeliro1-300x187.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/librodeliro1-1024x640.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 620px) 100vw, 620px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Cuando Aristo\u0301bulo nacio\u0301, las enfermedades eran reliquias del pasado, fo\u0301siles de experiencias crueles y viscerales que tuvieron que enfrentar sus ancestros para evolucionar. La tecnologi\u0301a de punta era una especie de religio\u0301n, los seres humanos se aferraban a ella con la misma fe con que otrora lo hicieran por los a\u0301ngeles o los santos, a diferencia de que estos u\u0301ltimos nunca fueron tan efectivos en conceder milagros.<\/p>\n<p>La u\u0301ltima guerra habi\u0301a devastado el mundo entero, un cataclismo termino\u0301 con tres cuartas partes de la poblacio\u0301n mundial. Los sobrevivientes unieron fuerzas y se reorganizaron en una comunidad virtual mundial que se establecio\u0301 geogra\u0301ficamente en torno al ecuador; el polo norte y el polo sur se convirtieron en basureros radioactivos. Nacio\u0301 la Alianza Tecnolo\u0301gica Mundial (ATM) y a cien an\u0303os de posguerra el mundo no era ni la sombra de lo que fue. La medicina recibio\u0301 fuertes inyecciones de capital tecnolo\u0301gico, los sobrevivientes lograron erradicar las enfermedades por completo; la varicela, las paperas, la hepatitis, incluso el HIV eran apenas especi\u0301menes almacenados en tubos de ensayo, calamitosas reliquias de antan\u0303o. Los tumores, las ce\u0301lulas canceri\u0301genas y los defectos conge\u0301nitos eran material de historias de ficcio\u0301n, tan lejanos e imposibles como los dinosaurios.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Aristo\u0301bulo fue uno de tantos nin\u0303os que no fue vacunado, nacio\u0301 en la impoluta sala de un hospital que se ergui\u0301a sobre los escombros de lo que alguna vez fuera una ciudad del sur de Me\u0301xico, dos robots asistieron el parto y un tercero realizo\u0301 las labores pedia\u0301tricas. La robo\u0301tica habi\u0301a escalado niveles indecibles, los humanos crearon una subespecie que en ocasiones pareci\u0301a ser ma\u0301s inteligente. La infancia de Aristo\u0301bulo fue como cualquier otra, comparti\u0301a el di\u0301a con sus compan\u0303eros en la aldea de menores, intercambiando chips de conocimiento a la hora del recreo, jugando al futbol virtual y en la sala de experiencias, viajando al pasado en ca\u0301psulas de memoria, en fin, un nin\u0303o privilegiado pero normal. Perteneci\u0301a a la honorable Unidad Uno, la primera de las tres unidades establecidas por la ATM.<\/p>\n<p>Sus padres se dedicaban, como todos los adultos responsables de dicha unidad, al desarrollo de la ciencia y la tecnologi\u0301a, realizaban encuentros virtuales con otros individuos UU que como ellos teni\u0301an en sus manos el futuro de la humanidad. Los ciudadanos de la Unidad Dos se dedicaban, en cambio, a la mano de obra robo\u0301tica, fabricacio\u0301n y logi\u0301stica de los robots que\u00a0realizaban las labores de servicio: mentores, me\u0301dicos, obreros, cocineros, meseros, agricultores y un sinfi\u0301n de especialidades te\u0301cnicas e indignas de ser realizadas por los seres humanos. La UU y la UD convivi\u0301an en armoni\u0301a y en ocasiones la u\u0301nica diferencia visible era el color de sus tu\u0301nicas: blanca para la UU y azul para la UD.<\/p>\n<div>\n<div>\n<p>El rojo habi\u0301a sido designado para clasificar a los miembros indeseados de la sociedad, los de la Unidad Tres, que por supuesto se negaban a usarlo y vesti\u0301an ropas variopintas. En la UT vivi\u0301an los desafortunados, vi\u0301ctimas de un delirio comunitario, personas que se habi\u0301an negado a abrazar la tecnologi\u0301a y se empen\u0303aban en vivir intoxicados por el pasado, un grupo de personas a las que se les concebi\u0301a hundidos en la miseria.<\/p>\n<p>Grandes barreras separaban el infortunio de los miembros de la UT, nadie podi\u0301a imaginar que un grupo de personas sobreviviera dentro de un claustro rodeado por una muralla de piedra; se deci\u0301a que prepa- raban sus propios alimentos, que no teni\u0301an robots y que incluso albergaban mascotas, perros y gatos que la ATM habi\u0301a exterminado por considerarlos agentes contaminantes. Los habitantes de la UT se organizaban en clanes familiares, estudiaban en escuelas arcai- cas y participaban en rituales religiosos a plena luz del di\u0301a, a pesar de que la ciencia habi\u0301a descartado la ridi\u0301cula idea de la existencia de un ser superior o deidad. Ma\u0301s alla\u0301 de arraigarse a ciertos ideales que implicaban atraso, los individuos de la UT eran considerados rebeldes que se empen\u0303aban en desobedecer todo tipo\u00a0de ley, incluso la ma\u0301s importante de todas, el juramento de Eterno honor y honra a la tecnologi\u0301a que habri\u0301a de hacer cada individuo frente a una autoridad de la ATM al cumplir la mayori\u0301a de edad. Nadie podi\u0301a salir ni entrar a la UT, pues a pesar de que los cultivos aleatorios de las muestras de sangre recolectadas por los robots de monitoreo que enviaba la ATM no mostraban ge\u0301rmenes ni bacterias, no se descartaba la posibilidad de brotes aislados de alguna enfermedad resistente. Nadie estaba interesado en conocerlos, nadie hablaba de ellos, los habitantes de la UT eran apenas un oprobio detra\u0301s de una muralla de piedra.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>A pesar de esta pequen\u0303a comunidad residual, el mundo funcionaba bien, un engranaje universal casi perfecto en el que la produccio\u0301n agropecuaria se restringi\u0301a exclusivamente a las regiones que habi\u0301an probado ser las mejores en el campo y ganado, lo mismo con la pesca. La ATM se encargaba de recibir y distribuir a todo el mundo con la eficacia del sistema de trenes rayo, que recorri\u0301a la circunferencia completa del globo terra\u0301queo a nivel del ecuador dos veces al di\u0301a, haciendo entregas en las unidades congregadas en la regio\u0301n ecuatorial. Se garantizaba que todos recibieran lo mejor que el mundo podi\u0301a ofrecer; los robots trabajaban el campo a la perfeccio\u0301n, la siderurgia, la pesca y por supuesto eran los arquitectos encargados de la reconstruccio\u0301n de las grandes ciudades.<\/p>\n<p>La vida de Aristo\u0301bulo transcurrio\u0301 sin novedades, hasta el di\u0301a en que aprendio\u0301 el significado de una palabra que cambiari\u0301a su vida: libro.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/13librodeliro.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-863\" src=\"http:\/\/rodrigosotomoreno.com\/revistanew\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/13librodeliro.jpg\" alt=\"13librodeliro\" width=\"564\" height=\"353\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/13librodeliro.jpg 1920w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/13librodeliro-300x187.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/13librodeliro-1024x640.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 564px) 100vw, 564px\" \/><\/a><\/p>\n<div>\n<div>\n<p>Segu\u0301n el mentor, el libro habi\u0301a sido una extran\u0303a y silenciosa arma letal, capaz de provocar el peor delirio en el ser humano en un crisol inimaginable de formas. Aristo\u0301bulo volco\u0301 su intere\u0301s en esa rara condicio\u0301n que aquejo\u0301 a sus ancestros, ese estado de estupor que se apropiaba de quien estuviera en contacto con los libros; muy a pesar de su inofensiva apariencia porque, segu\u0301n los mentores, dichos ejemplares estaban hechos de papel y tinta. Aristo\u0301bulo, curioso contumaz, repitio\u0301 todos los di\u0301as subsecuentes estas dos palabras en su mente: libro y delirio.<\/p>\n<p>Todos sus compan\u0303eros sintieron miedo, e\u0301l, en cambio, deseaba con fervor encontrarse uno de esos especi\u0301menes letales en los viajes al pasado, pero los mentores haci\u0301an caso omiso de sus inquietudes y Aristo\u0301bulo por primera vez comenzo\u0301 a sospechar que las experiencias virtuales en las aldeas de menores eran controladas.<\/p>\n<p>Entonces cuestiono\u0301 a sus padres, quienes se indignaron por su atrevimiento, un nin\u0303o de la UU no debi\u0301a especular ni romantizar como un vil miembro de la UT, que dicho sea de paso, vivi\u0301a intoxicado por esa droga letal y adictiva que produci\u0301an los libros: la literatura.<\/p>\n<p>Aristo\u0301bulo fue alimentando su curiosidad, llenando de preguntas los cartuchos de memoria de los robots mentores.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u00bfPor que\u0301 sucedio\u0301 la u\u0301ltima guerra? \u00bfCo\u0301mo viven los de la UT? \u00bfPor que\u0301 los viajes al pasado son acompan\u0303ados? \u00bfCo\u0301mo se relaciona el libro y el delirio? \u00bfCo\u0301mo se siente el delirio, cua\u0301nto tiempo dura? \u00bfPor que\u0301 es adictiva la literatura?<\/p>\n<p>Nunca obtuvo respuesta, los mentores estaban programados para rechazar preguntas de esa i\u0301ndole, acumula\u0301ndolas en una carpeta que perio\u0301dicamente era vaciada en el olvido del limbo virtual. Aristo\u0301bulo perdio\u0301 la paciencia y cansado de no encontrar respuestas se dispuso a investigar.<\/p>\n<p>Algo ocultaban los mentores y estaba dispuesto a descubrir las partes amputadas de aquella verdad a medias, asi\u0301 que una tarde, cuando todos se habi\u0301an marchado, Aristo\u0301bulo volvio\u0301 a la aldea de menores. Al entrar sintio\u0301 un estremecimiento, augurio de un despertar; la aldea de menores era igual con o sin estudiantes, igual el silencio, igual la ausencia y la presencia.<\/p>\n<p>Entro\u0301 en la sala de experiencias, nadie habi\u0301a pensado jama\u0301s en restringir la entrada a dicha sala, nadie previno tal curiosidad. Aristo\u0301bulo recorrio\u0301 los pasillos, acariciando los cartuchos de ca\u0301psulas de memoria que flotaban en el aire, se coloco\u0301 los lentes 3D y comenzo\u0301 a seleccionar aleatoriamente las vivencias mutiladas, algunos cortes eran fulminantes, otros sublimes, pero todos, sin excepcio\u0301n, suponi\u0301an fragmentos de algo prohibido. \u00bfQue\u0301 seri\u0301a aquello que se empen\u0303aban los mentores en ocultar? Se preguntaba cuando salto\u0301 a la vista un grupo de cartuchos que pareci\u0301an ser de otro color, estaban apilados al fondo de la sala, no flotaban, al contrario, estaban sumergidos en una especie de li\u0301quido oleoso, como fotografi\u0301as a medio revelar. Aristo\u0301bulo tomo\u0301 uno de los cartuchos, lo seco\u0301 con la punta de su tu\u0301nica y lo dejo\u0301 flotar en el aire, el cartucho comenzo\u0301 a cambiar de color y la memoria a presentarse frente a sus ojos.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Era una escuela, reconocio\u0301 Aristo\u0301bulo con rapidez al comenzar ese viaje al pasado, una versio\u0301n arcaica de la aldea de menores en donde muchos nin\u0303os de su edad corri\u0301an y gritaban. Algunos jugaban futbol de la forma ma\u0301s arcaica, pateando el balo\u0301n con los propios pies, Aristo\u0301bulo sonrio\u0301 al imaginar lo cansado que seri\u0301a andar de un lugar a otro sin parar, detra\u0301s de una bola. Entonces algo llamo\u0301 su atencio\u0301n, era un nin\u0303o que no jugaba, en cambio estaba sentado debajo de un a\u0301rbol y sosteni\u0301a algo entre sus manos, tendri\u0301a ma\u0301s o menos su misma edad. Como tantas otras veces, tuvo deseos de acercarse y para su sorpresa pudo hacerlo, ese cartucho era diferente, podi\u0301a controlar la vivencia y moverse a voluntad, Aristo\u0301bulo se detuvo frente al muchacho; si fuera real podri\u0301a tocarlo, pero sabi\u0301a que era apenas una memoria, un espejismo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQue\u0301 te ocurre? \u2013le pregunto\u0301 sin esperar respuesta.<\/p>\n<p>El nin\u0303o pareci\u0301a en otro mundo, ajeno a todos, inmerso en un estupor, en un e\u0301xtasis inexplicable, Aristo\u0301bulo observo\u0301 que algo sucedi\u0301a en su rostro, los extremos de sus labios se estiraban hacia arriba, era una expresio\u0301n extran\u0303a que reconoci\u0301a de otro viaje, algo asi\u0301 como sonti\u0301a o sonri\u0301a, eso, exactamente: sonrisa.<\/p>\n<p>La memoria desaparecio\u0301 al instante, Aristo\u0301bulo se estremecio\u0301 cuando sintio\u0301 que alguien tocaba su hombro. Se quito\u0301 los lentes y se encontro\u0301 con las facciones heladas de un robot mentor.<\/p>\n<p>\u2014Esta a\u0301rea es prohibida \u2013dijo y levanto\u0301 a Aristo\u0301bulo con un disco antigravedad, aleja\u0301ndolo de\u00a0la sala, del cartucho, de la vivencia y de ese nin\u0303o y su sonrisa.<\/p>\n<div>\n<div>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/librodeliro14.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-864\" src=\"http:\/\/rodrigosotomoreno.com\/revistanew\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/librodeliro14.jpg\" alt=\"librodeliro14\" width=\"564\" height=\"318\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/librodeliro14.jpg 1920w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/librodeliro14-300x168.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/librodeliro14-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/librodeliro14-384x217.jpg 384w\" sizes=\"auto, (max-width: 564px) 100vw, 564px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Aristo\u0301bulo nunca hablo\u0301 de eso con sus padres, el robot mentor dio aviso confidencial del incidente, en los di\u0301as subsecuentes colocaron llave en la sala de experiencias y se cancelaron los viajes al pasado para los miembros de la aldea de menores. Jama\u0301s volvio\u0301 a entrar, pero se dedico\u0301 a investigar ese misterio, ese secreto que guardaban bajo llave y lo hizo en el lugar en donde intuyo\u0301 que nadie indagari\u0301a, ese lugar en el que segu\u0301n sus padres se albergaban todos los delirios: la Unidad Tres.<\/p>\n<p>Una noche trepo\u0301 con cautela la barda que limitaba la UT y entro\u0301 sin que nadie percibiera su presencia. Espero\u0301 a que amaneciera arropado en su tu\u0301nica y cuando salio\u0301 el sol comprobo\u0301 que la UT era muy parecida a las vivencias del pasado; las personas se despertaban y sali\u0301an de sus casas en total libertad, era un festi\u0301n de colores, algunos compraban perio\u0301dico, ese papel que segu\u0301n los mentores teni\u0301a un nivel de toxicidad parecido al del libro y que era descaradamente vendido por muchachos vocingleros en las esquinas. Aristo\u0301bulo se sintio\u0301 observado; quiza\u0301 era su tu\u0301nica,\u00a0pero algo en sus miradas reflejaba tristeza.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Un nin\u0303o se acerco\u0301 y le dio la bienvenida. Tambie\u0301n sonrei\u0301a y Aristo\u0301bulo apreto\u0301 los labios en un intento\u00a0imposible por imitar su gesto.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfVienes de la UU? \u2013pregunto\u0301 el nin\u0303o mientras\u00a0cargaba un bulto detra\u0301s de su espalda que Aristo\u0301bulo imagino\u0301 seri\u0301an libros, \u00bfsera\u0301 posible?<\/p>\n<p>\u2014Si\u0301 \u2013respondio\u0301 Aristo\u0301bulo.<br \/>\n\u2014Seguramente lo descubriste.<br \/>\n\u2014\u00bfDescubri\u0301 que\u0301?<br \/>\n\u2014No tengo tiempo, he de llegar temprano a la\u00a0escuela.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQue\u0301 llevas en la espalda? \u2013pregunto\u0301, pero el\u00a0nin\u0303o salio\u0301 corriendo.<\/p>\n<p>Aristo\u0301bulo lo siguio\u0301, se le perdio\u0301 entre una multitud de otros nin\u0303os, todos vestidos de forma diferente, rojos, amarillos, azules, blancos, trajes de dos piezas, pantalones cortos y las nin\u0303as de vestidos estampados. Se sintio\u0301 mareado y se reclino\u0301 en una barda.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe sientes bien?<\/p>\n<p>Aristo\u0301bulo levanto\u0301 la mirada, de nuevo una sonrisa, esta vez sintio\u0301 algo dentro, un deseo real de mimetizarse con ella, de producir una sonrisa.<\/p>\n<div>\n<div>\n<p>\u2014Has venido solo, supongo \u2013Aristo\u0301bulo asintio\u0301 con la cabeza, supuso se trataba de una mentora, de una maestra o como fuera que les llamaran.<\/p>\n<p>\u2014No tengas miedo, pero antes de cualquier cosa debes registrarte \u2013dijo sen\u0303alando un edificio a lo lejos.<\/p>\n<p>Aristo\u0301bulo la vio marcharse y se dirigio\u0301 a donde le habi\u0301a indicado, se encontro\u0301 con un robot en la puerta del recinto; me encontraron, penso\u0301 y antes de que pudiera reaccionar, el robot se acerco\u0301 con parsimonia y le escaneo\u0301 la co\u0301rnea con una luz verdosa que lo dejo\u0301 encandilado.<\/p>\n<p>\u2014Bienvenido, Aristo\u0301bulo \u2013dijo el robot y, tomando su mano, pincho\u0301 la yema de su dedo i\u0301ndice hasta dejar salir una gota de sangre. La recogio\u0301 con un diminuto tubo de ensayo y se retiro\u0301 de la puerta para dejarlo entrar.<\/p>\n<p>Una estanteri\u0301a enorme de piso a techo sosteni\u0301a centenares de libros, Aristo\u0301bulo se detuvo en el atrio, una bo\u0301veda de cristal cortaba la luz del sol que desangraba en tonos ambarinos sobre una mesa de caoba y sobre e\u0301sta, abierto por el medio, un libro enorme. Se acerco\u0301 sin miedo, probablemente ya estaba intoxicado al simplemente experimentar el olor que exudaban los libros, tan sutil como el de la lluvia antes de caer.<\/p>\n<p>Eran nombres, cientos de nombres.<\/p>\n<p>\u2014Son ti\u0301tulos de libros, puedes escoger \u2013escucho\u0301 la voz del robot.<\/p>\n<p>Aristo\u0301bulo repaso\u0301 las palabras, estaban escritas a mano, se quedo\u0301 pasmado frente a la maravilla de caracteres independientes, escritos a pun\u0303o y letra que se enredaban entre si\u0301 y que tuvo a bien desenmaran\u0303ar.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY despue\u0301s? \u2013pregunto\u0301.<\/p>\n<p>Nadie respondio\u0301. El robot se habi\u0301a esfumado, como el recuerdo de la UU en las primeras li\u0301neas lei\u0301das.<\/p>\n<p>Unos an\u0303os despue\u0301s se desencadeno\u0301 la se\u0301ptima guerra mundial.<\/p>\n<p>La ATM no pudo detener la ola de rebeldes que escaparon de la UT, anarquistas, liberales con libros a cuestas, que fueron intoxicando con literatura al resto de la humanidad. La robo\u0301tica volvio\u0301 a cumplir una<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>labor funcional y las aldeas de menores se transformaron en escuelas interactivas en donde los libros fueron el centro de la educacio\u0301n.<\/p>\n<p>Pasaron los an\u0303os y las personas aprendieron a sonrei\u0301r con naturalidad, incluso Aristo\u0301bulo, que murio\u0301 sonriendo y con un libro en la mano. Algunos se empen\u0303aron en que era un santo, en algunas regiones despue\u0301s de su muerte se le entronizo\u0301 y se creo\u0301 el primer Cultus Literatus, una especie de secta que se reuni\u0301a en un santuario en donde se guardaban las reliquias de Aristo\u0301bulo, los primeros libros que leyo\u0301 en esa biblioteca de la UT, retazos de ropa, cintas de zapatos, hasta un mecho\u0301n de su cabello y otro del de sus padres.<\/p>\n<p>A diez an\u0303os de su muerte, sin embargo, alguien se atrevio\u0301 a cuestionarlo, otros lo siguieron y se rebelaron rompiendo con el Cultus Literatus, afirmando que Aristo\u0301bulo no era un dios ni un santo, apenas un nin\u0303o curioso de blanco que se perdio\u0301 en los libros y su delirio.<\/p>\n<p>Nacio\u0301 la RATM (Renovada Alianza Tecnolo\u0301gica Mundial), y poco a poco se fue llevando al mundo a un orden universal. Cien an\u0303os despue\u0301s se prohibio\u0301 la di- fusio\u0301n de los libros, en cualquier formato posible, se reestablecieron la UU, UD y en la UT terminaron los rebeldes, los ana\u0301rquicos, los que se empen\u0303aban a rendir culto a la literatura, los seguidores de Aristo\u0301bulo y el Cultus Literatus.<\/p>\n<p>Nadie podi\u0301a imaginar que un grupo de personas sobreviviera dentro de un claustro rodeado por una muralla de piedra.<\/p>\n<p>Entonces nacio\u0301 Irasema&#8230;<\/p>\n<p>Cuando Irasema nacio\u0301, las enfermedades eran reliquias del pasado, fo\u0301siles de experiencias crueles y viscerales que tuvieron que enfrentar sus ancestros para evolucionar. La tecnologi\u0301a de punta era una especie de religio\u0301n, los seres humanos se aferraban a ella con la misma fe con que otrora lo hicieran por los a\u0301ngeles, Aristo\u0301bulo o los santos, a diferencia de que estos u\u0301ltimos nunca fueron tan efectivos en conceder milagros.<\/p>\n<p>La vida de Irasema transcurrio\u0301 sin novedades, hasta el di\u0301a en que aprendio\u0301 el significado de una palabra que cambiari\u0301a su vida: libro.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right;\">* Contacto: mxmarcela@hotmail.com<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marcela Garc\u00eda Robles Gil* CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 17, No. 65, ENERO &#8211; FEBRERO 2014 Cuando Aristo\u0301bulo nacio\u0301, las enfermedades eran reliquias del pasado, fo\u0301siles de experiencias crueles y viscerales que tuvieron que enfrentar sus ancestros para evolucionar. 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