{"id":8514,"date":"2019-03-07T11:17:48","date_gmt":"2019-03-07T17:17:48","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=8514"},"modified":"2019-03-12T11:40:33","modified_gmt":"2019-03-12T17:40:33","slug":"prevalencia-de-discromatopsias-en-la-zona-metropolitana-de-la-ciudad-de-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=8514","title":{"rendered":"Prevalencia de discromatopsias en la zona metropolitana de la Ciudad de Me\u0301xico"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align:right\">Myrna Miriam Valera Mota*, M\u00f3nica Irene Barrios Rold\u00e1n*,<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\"> Javier Alonso Trujillo*,&nbsp;Jos\u00e9 Rufino D\u00edaz Uribe**<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 22, No.93 enero-febrero 2019<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\"><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.29105\/cienciauanl22.93-2\">https:\/\/doi.org\/10.29105\/cienciauanl22.93-2<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>RESUMEN<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Objetivo: identificar la prevalencia de discromatopsias diagnosticadas en la zona metropolitana de la Ciudad de M\u00e9xico. Materiales y m\u00e9todos: pruebas pseudoisocrom\u00e1ticas y de ordenaci\u00f3n aplicadas en tres escuelas diferentes del centro de M\u00e9xico, teniendo como censo total 1646 personas. Resultados: la prevalencia fue de 5.65 en cuanto a discromatopsias cong\u00e9nitas en el g\u00e9nero masculino, predominando la ceguera al verde. Conclusiones: es importante realizar evaluaci\u00f3n de las discromatopsias, tanto cong\u00e9nitas como adquiridas, adem\u00e1s de utilizar diferentes pruebas para corroborar los resultados; aunado a esto se deben utilizar tama\u00f1os de muestra significativos y grupos de personas lo menos mestizados posibles.v <\/p>\n\n\n\n<p>Palabras clave: discromatopsia, prevalencia, percepci\u00f3n al color, daltonismo, frecuencia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>ABSTRACT<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>To identify the prevalence of dyschromatopsia diagnosed in the metropolitan area of Mexico City. Materials and methods: Pseudoisochromatic and management tests applied in 3 different schools in central Mexico, with a total census of 1646 people. Results: The prevalence was 5.65 in terms of congenital dyschromatopsia in the male gender, predominantly the blindness to green. Conclusions: It is important to evaluate both congenital and acquired dyschromatopsia, in addition to using different tests to corroborate the results; in addition to this, significant sample sizes and groups of people as little mixed as possible should be used.<\/p>\n\n\n\n<p>Keywords: dyschromatopsia, prevalence, color perception, coulor blindness, frequency.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>La deficiencia en la percepci\u00f3n visual y la importancia del color como forma de comunicaci\u00f3n puede dificultar el desarrollo del aprendizaje; en M\u00e9xico, los estudios sobre discromatopsias son escasos, y es un padecimiento que se cree poco com\u00fan entre la poblaci\u00f3n, lo que genera des- orientaci\u00f3n tanto en las personas con alguna discromatopsia, como en los familiares y profesores sobre el qu\u00e9 hacer (Lobera, Romero y Carmona, 1992; Garc\u00eda y Camacho, 2012; Orellana y S\u00e1nchez, 2015; Chaves y Carvalho, 2008; Bailey, 2010; Kaleydoscopio, 2014; El Universal, 2008; Ar\u00e9chiga, 1976; Lagunas, 1984).<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante profundizar acerca de las discromatopsias para lograr un an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n actual en M\u00e9xico, adem\u00e1s de obtener diagn\u00f3sticos certeros. Debido a la insuficiencia de estudios realizados en el pa\u00eds sobre la prevalencia y todos los problemas derivados de este trastorno, la falta de asesor\u00eda y orientaci\u00f3n adecuada a los pacientes y su familia sobre el origen gen\u00e9tico, probabilidades de ser portador, transmisi\u00f3n a la descendencia y conocer su condici\u00f3n para poder adaptarse a ella y proyectar su futuro, profesional y laboral (Chaves y Carvalho, 2008), se han realizado algunas investigaciones, por profesiones, como enfermer\u00eda (Jim\u00e9nez et al., 2013), utilizando la prueba pseudoisocrom\u00e1tica de Ishihara.<\/p>\n\n\n\n<p>Existen datos a nivel mundial sobre la prevalencia de discromatopsias cong\u00e9nitas, sin embargo, se desconoce su severidad y prevalencia sobre discromatopsias adquiridas, originadas por consumo de alg\u00fan medicamento espec\u00edfico como tabaco, alcohol, estimulantes cardiacos, pastillas antibacterianas y p\u00edldora anticonceptiva (Richmond Products, 2010; Sol\u00eds et al., 2011; Flores et al. 1999), drogas o algunas enfermedades que afecten al nervio \u00f3ptico (OMS, 2017; Moreno, L\u00f3pez y Corcho, 2000; Catal\u00e1n, Mar\u00edn y Ort\u00ed, 2009).<\/p>\n\n\n\n<p>El diagn\u00f3stico de las deficiencias adquiridas se realiza a partir de la historia m\u00e9dica del paciente (OMS, 2017; Munaiz, 2012; Valenzuela, 2008). En los pacientes con enfermedad primaria del nervio \u00f3ptico predominan las alteraciones de la discriminaci\u00f3n crom\u00e1tica entre rojos y verdes y los pacientes con trastornos retinocoroideos muestran m\u00e1s problemas de discriminaci\u00f3n entre azules y amarillos. A excepciones como el glaucoma de \u00e1ngulo abierto con discromatopsia azul-amarillo, o distrofia de conos y enfermedad de Stargardt con discromatopsia rojo-verde (Moreno, L\u00f3pez y Corcho, 2000), pero se ven m\u00e1s afectadas las personas de la tercera edad, ya que se produce un progresivo amarillamiento del cristalino por la excesiva acumulaci\u00f3n de pigmento macular en la f\u00f3vea, o cambios degenerativos en los conos y en el nervio \u00f3ptico (OMS, 2017; Moreno, L\u00f3pez y Corcho, 2000; Catal\u00e1n, Mar\u00edn y Ort\u00ed, 2009).<\/p>\n\n\n\n<p>El diagn\u00f3stico de una discromatopsia es complejo, por lo que los autores sugieren realizar varias pruebas para complementar el test de Ishihara, que puede llegar a ser la prueba m\u00e1s conocida y utilizada. Todas las pruebas de visi\u00f3n en color tienen limitaciones: la degradaci\u00f3n y modificaci\u00f3n de los tonos, la iluminaci\u00f3n e incluso los pacientes (Goldstein, 2011).<\/p>\n\n\n\n<p>El presente estudio conjunta tipo (discromatopsias cong\u00e9nitas y adquiridas) y profundidad (anomal\u00eda y ceguera), para determinar la prevalencia en la poblaci\u00f3n mexicana, evaluando tres grupos de personas de la zona metropolitana de la Ciudad de M\u00e9xico, utilizando la historia cl\u00ednica de visi\u00f3n al color de la Cl\u00ednica de Optometr\u00eda de la FES Iztacala.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>ANTECEDENTES<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La prevalencia de alteraciones adquiridas es similar en ambos g\u00e9neros, pero en alteraciones cong\u00e9nitas el porcentaje es mayor en el g\u00e9nero masculino, por la dominancia gen\u00e9tica que est\u00e1 ligada al cromosoma X. La prevalencia var\u00eda en hombres de 2.5 a 8.7% y en mujeres de 0.2 a 0.4% (Garc\u00eda y Camacho, 2012; Jim\u00e9nez et al., 2013; Munaiz, 2012; Cruz-P\u00e9rez, 2015; Garc\u00eda et al., 2010).<\/p>\n\n\n\n<p>Las discromatopsias cong\u00e9nitas parecen ser m\u00e1s frecuentes en Am\u00e9rica del Norte y en Europa occidental, predominando las discromatopsias en varones cauc\u00e1sicos con 5.6%, siguiendo los asi\u00e1ticos con 3.1%, 2.6% en va- rones hispanos y el grupo de menor prevalencia con 1.4% pertenece a los afroamericanos (Garc\u00eda et al., 2010; Montenegro y Bar\u00f3n, 2011); en cuanto a las mujeres, se obtuvo una prevalencia de 0.5%.<\/p>\n\n\n\n<p>Otros autores refieren que la prevalencia m\u00e1s alta corresponde a los checos con 10.5%, estando el resto de Europa alrededor de 8% y Espa\u00f1a con 9% de la poblaci\u00f3n masculina.<\/p>\n\n\n\n<p>Los chinos, japoneses y filipinos presentan una prevalencia de entre 4 y 5%, los esquimales tienen la cifra m\u00e1s baja con tan s\u00f3lo 1% de su poblaci\u00f3n (Lobera, Romero y Carmona, 1992; Valenzuela, 2008. Algunos estudios realizados en M\u00e9xico refieren que la prevalencia es entre 2.7 y 6.01% en varones y 0.5% en mujeres, predominando en las cong\u00e9nitas el tipo deut\u00e1n y en las adquiridas las tritanomal\u00edas (Lagunas, 1984; OMS, 2017; Goldstein, 2011. Difiriendo de estudios que indican tambi\u00e9n que la prevalencia en M\u00e9xico es de 1.9% en varones y 0.1% en mujeres (Jim\u00e9nez et al., 2013). Estas grandes diferencias pueden ser a causa del tama\u00f1o de la muestra utilizada. Las frecuencias normalmente altas de 5.43 y 7% observadas se deben a un alto factor de mestizaje, por eso es necesario tener una muestra significativa, para reducir el margen de error. Es por eso que investigaciones realizadas en M\u00e9xico refieren que mientras el grupo sea menos mestizado, m\u00e1s baja es la incidencia de este defecto (Ar\u00e9chiga, 1976; Jim\u00e9nez et al., 2013).<\/p>\n\n\n\n<p>Otro estudio sobre incidencia de discromatopsias cong\u00e9nitas en varones en poblaciones ind\u00edgenas mexicanas muestra un recopilado de estudios de diversas poblaciones, el m\u00e1s antiguo es de 1933 y el \u00faltimo es de 1984. Los datos indican que el porcentaje de incidencia va de 0 a 7.0%, sin embargo, no se especifican las pruebas utilizadas, el tipo de discromatopsia ni el control que se llev\u00f3 a cabo para cada estudio (Lagunas, 1984).<\/p>\n\n\n\n<p>El estudio epidemiol\u00f3gico de discromatopsias cong\u00e9nitas m\u00e1s reciente en M\u00e9xico fue realizado por el personal de enfermer\u00eda en el noreste de M\u00e9xico, encontrando una prevalencia de 1.9%, clasificando los protanes y deutanes en d\u00e9biles y fuertes (Jim\u00e9nez et al., 2013).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>MATERIALES Y M\u00c9TODOS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El presente estudio de tipo epidemiol\u00f3gico es prospectivo transversal. La representatividad se calcul\u00f3 con base en la selecci\u00f3n de tres conglomerados, los cuales fueron elegidos a criterio del investigador, dadas las facilidades administrativas otorgadas. La escuela primaria \u201cIsidro Fabela\u201d, en Nezahualc\u00f3yotl, con 308 ni\u00f1os y ni\u00f1as (162 ni\u00f1as y 146 ni\u00f1os) de 6 a 12 a\u00f1os, utilizando Ishihara y D15 como pruebas diagn\u00f3sticas. El Colegio de Ciencias y Humanidades Plantel Vallejo (CCH), con 549 j\u00f3venes (329 mujeres y 220 hombres) de 14 a 18 a\u00f1os, las pruebas&nbsp;de diagn\u00f3stico utilizadas fueron D15 y HRR, y por \u00faltimo el gabinete 6 de la Cl\u00ednica de Optometr\u00eda, evaluando 789 personas (447 mujeres y 342 hombres), donde los pacientes ten\u00edan de 3 a 91 a\u00f1os; se utilizaron las mismas pruebas que en el CCH y en algunos casos se utilizaron Matsubara y D15 desaturado.<\/p>\n\n\n\n<p>El examen se realiz\u00f3 con la cartilla de Snellen de manera monocular para agudezas visuales lejanas y cercanas y se incluy\u00f3 a los pacientes con A.V. mejor o igual a 20\/30, con su mejor correcci\u00f3n visual y con adici\u00f3n en pacientes pr\u00e9sbitas; las pruebas utilizadas en las tres instituciones fueron una pseudoisocrom\u00e1tica (Ishihara y HRR) y una de ordenaci\u00f3n (D15), debido a que juntas nos indicaron tipo de discromatopsia y profundidad; utilizando para cada una la iluminaci\u00f3n de las l\u00e1mparas para evaluaci\u00f3n de visi\u00f3n al color con la inclinaci\u00f3n del atril de 45o para las pruebas pseudoisocrom\u00e1ticas y 180o para las de ordenaci\u00f3n, ubicadas a 40 cm del paciente. S\u00f3lo se utiliz\u00f3 Matsubara (pseudoisocrom\u00e1tica) para ni\u00f1os peque\u00f1os o D15 desaturado, para corroborar los diagn\u00f3sticos en caso de dudas con D15.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>TAMA\u00d1O DE LA MUESTRA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Con la intensi\u00f3n de observar la mayor cantidad de participantes para medir la prevalencia, se utiliz\u00f3 un criterio No probabil\u00edstico, que consisti\u00f3 en que antes de empezar a evaluarlos, se dieron pl\u00e1ticas sobre qu\u00e9 es una discromatopsia, tipos, epidemiolog\u00eda y las pruebas utilizadas para el diagn\u00f3stico, generando conocimiento de la importancia de valorar su visi\u00f3n al color. Se incluyeron en el estudio todos los pacientes que aceptaron participar y firmaron la carta de consentimiento informado. A todos los que participaron se les explic\u00f3 su diagn\u00f3stico y se les entregaron sus resultados. El total de participantes en la investigaci\u00f3n fue de 1,646 personas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>RESULTADOS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para la prevalencia y el tipo de discromatopsia se utilizaron frecuencias absolutas y proporciones (OMS, 2017). Para obtener la probabilidad de ser portador el estudio se bas\u00f3 en la f\u00f3rmula de Hardy-Weinberg (2pq) (Weiner y Lourie, 1969), la cual consiste en obtener p con el n\u00famero total de pacientes con alguna discromatopsia y \u00e9sta dividirla entre el n\u00famero total de datos. Para la obtenci\u00f3n de q=1-p. Y por \u00faltimo se obtiene la ecuaci\u00f3n multiplicando 2(pq) y el resultado se multiplica por 100. Si se quisiera obtener la probabilidad de encontrar una mujer normal se utilizar\u00eda p2, y la probabilidad de encontrar una mujer discr\u00f3mata est\u00e1 representada por q2.<\/p>\n\n\n\n<p>Las discromatopsias encontradas por sexo y escuela en principio se clasificaron por tricr\u00f3mata y discr\u00f3mata (sin importar el tipo), encontr\u00e1ndose en los hombres de las tres instituciones una mayor frecuencia, siete (4.79%) hombres en la primaria, dos (0.9%) en el CCH y 40 (1.16%) en la Cl\u00ednica de la FES Iztacala. Sin embargo, en la \u00faltima instituci\u00f3n se encontraron 19 (0.42%) mujeres discr\u00f3matas, esto relacionado a la edad y patolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n se establecieron las diferentes discromatopsias por instituci\u00f3n, la Cl\u00ednica de Optometr\u00eda fue la que m\u00e1s pacientes atendi\u00f3 de las tres instancias y donde m\u00e1s variedad de edades hubo.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/tabla1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-8515\" width=\"449\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/tabla1.png 897w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/tabla1-300x129.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/tabla1-768x330.png 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/tabla1-173x75.png 173w\" sizes=\"auto, (max-width: 449px) 100vw, 449px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El siguiente paso fue establecer la prevalencia, donde se encontr\u00f3 0.32 (cong\u00e9nitas\/mujeres) 5.65 (cong\u00e9nitas\/ hombres), 2.61 (cong\u00e9nitas\/global), 1.71 (adquiridas\/mujeres) 1.27 (adquiridas\/hombres) y 1.52 (adquiridas\/global). Y una Prevalencia total de 4.13.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/tabla2.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-8516\" width=\"400\" height=\"103\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/tabla2.png 799w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/tabla2-300x77.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/tabla2-768x197.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Los siguientes datos muestran las probabilidades de que los pacientes discr\u00f3matas encontrados en el presente estudio sean portadores de la misma: existe 0.43% de probabilidad de que una mujer sea portadora de deuteranopia y 0.22% de deuteranomalia. Con respecto a los hombres, existe 7.30% de probabilidad de que sean portadores de deuteranopia, 0.91% deuteranomalia, 2.69% de protanopia y 0.91% de protanomalia.<\/p>\n\n\n\n<p>DISCUSI\u00d3N<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de las discromatopsias cong\u00e9nitas, el porcentaje es mayor en el g\u00e9nero masculino, esto se debe a la dominancia gen\u00e9tica. La prevalencia mundial var\u00eda de 2.5 a 8.7% en el sexo masculino y de 0.2 a 0.4% en el sexo femenino (Lobera, Romero y Carmona, 1992; Garc\u00eda y Camacho, 2012; Jim\u00e9nez et al., 2013; Cruz-P\u00e9rez, 2015; Garc\u00eda et al., 2010; Montenegro y Bar\u00f3n, 2011). En el presente tra- bajo se encontraron prevalencias en las discromatopsias&nbsp;cong\u00e9nitas de 5.65% en hombres y 0.32% en mujeres. Esto es que la prevalencia de las discromatopsias cong\u00e9nitas se encuentra en el rango medio mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, se encontr\u00f3 que la prevalencia en discromatopsias adquiridas es mayor en las mujeres que en los hombres (mujeres 1.71% y hombres 1.27%), a diferencia de estudios donde se dice que es similar tanto en hombres como en mujeres (Garc\u00eda y Camacho, 2012; Jim\u00e9nez et al., 2013; Cruz-P\u00e9rez, 2015; Garc\u00eda et al., 2010), probablemente, porque en el presente estudio la cantidad de mujeres evaluadas fue mayor que la de hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>Con respecto a la prevalencia de alteraciones adquiridas, la bibliograf\u00eda solamente menciona que son mayores las tritanomal\u00edas, sin mencionar estudios con resultados (Lagunas, 1984; Catal\u00e1n, Mar\u00edn y Ort\u00ed, 2009).<\/p>\n\n\n\n<p>El presente estudio encontr\u00f3 una prevalencia de discromatopsias cong\u00e9nitas en el sexo masculino de 5.65%, en comparaci\u00f3n con los diferentes grupos \u00e9tnicos, que encontraron que los varones cauc\u00e1sicos tienen una prevalencia de 5.6%, los asi\u00e1ticos 3.1%, y los varones hispanos 2.6%, y el grupo de menor prevalencia es el afroamericano con 1.4% (Garc\u00eda et al., 2010; Montenegro y Bar\u00f3n, 2011).<\/p>\n\n\n\n<p>Estudios mundiales con otros autores refieren que la prevalencia m\u00e1s alta corresponde a los checos con 10.5%, estando el resto de Europa alrededor de 8% y Espa\u00f1a con 9% de la poblaci\u00f3n masculina. Los chinos, japoneses y filipinos presentan una prevalencia de entre 4 y 5%, los esquimales tienen la cifra m\u00e1s baja con tan s\u00f3lo 1% de su poblaci\u00f3n (Lobera, Romero y Carmona, 1992). Teniendo el presente trabajo, exactamente la misma prevalencia de los cauc\u00e1sicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las referencias indican que las frecuencias normalmente altas de 5.43 y 7% observadas se deben a un alto factor de mestizaje, que es justamente lo que ocurri\u00f3 en el presente estudio; por lo que es necesario tener una muestra significativa para reducir el margen de error. Es por eso que investigaciones realizadas en M\u00e9xico refieren que mientras el grupo sea menos mestizado, m\u00e1s baja es la incidencia de este defecto (Ar\u00e9chiga, 1976; Jim\u00e9nez et al., 2013).<\/p>\n\n\n\n<p>Se puede concluir que los estudios de prevalencia de discromatopsias deben realizarse subdividi\u00e9ndolas y utilizando diferentes pruebas, puesto que la bibliograf\u00eda, en su mayor\u00eda, revisa discromatopsias cong\u00e9nitas evaluadas con Ishihara solamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante conocer la probabilidad de los discr\u00f3matas de ser portadores, para poner atenci\u00f3n en sus descendientes. Habr\u00eda que controlar las variables durante el estudio para tratar de que sea lo m\u00e1s exacto posible, la mayor\u00eda de los estudios utilizaron Ishihara como prueba, pero no se sabe la iluminaci\u00f3n que se utiliz\u00f3, la distancia de trabajo, el estado de la prueba, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo ideal es que se eval\u00fae a los pacientes desde ni\u00f1os, para que de esta forma se oriente a los padres sobre la ense\u00f1anza de los colores con utilizaci\u00f3n de analog\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Es trascendente indicar que, en las discromatopsias cong\u00e9nitas, aunque la muestra de pacientes mujeres fue mayor que la de los hombres, la prevalencia es mayor en los hombres por el factor hereditario.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en cuanto a las discromatopsias adquiridas, fue m\u00e1s alta la prevalencia en mujeres, atribuyendo esto a la mayor cantidad de asistencia a consulta, y present\u00e1ndola en edades de m\u00e1s de 46 a\u00f1os, o asociadas a alguna patolog\u00eda ocular, inclusive se presentaron dos ni\u00f1as menores con catarata cong\u00e9nita y un var\u00f3n con s\u00edndrome Crouzon.<\/p>\n\n\n\n<p>Enfermedades sist\u00e9micas como diabetes e hipertensi\u00f3n contribuyen a discromatopsias de tipo adquirido.<\/p>\n\n\n\n<p>La prevalencia encontrada en cuanto a discromatopsias cong\u00e9nitas, en comparaci\u00f3n con la bibliograf\u00eda, es menor (2.61); sin embargo, si utilizamos la prevalencia total encontrada, es decir, tanto discromatopsias cong\u00e9nitas como adquiridas, aumenta a 4.13, siendo tambi\u00e9n menor que la que indica la bibliograf\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En M\u00e9xico es poco conocida la tem\u00e1tica de las discromatopsias, por lo que es conveniente seguir realizando estudios, posiblemente por estado, para que el mestizaje sea menor y la prevalencia m\u00e1s exacta, y tomar en cuenta que a mayor \u201cn\u201d, los resultados ser\u00e1n mejores.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>AGRADECIMIENTOS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A PAPIIT (Programa de Apoyo a Proyectos de Investigaci\u00f3n e Innovaci\u00f3n Tecnol\u00f3gica), por el apoyo financiero al proyecto \u201cPropuesta de innovaci\u00f3n en pruebas para detectar alteraciones de percepci\u00f3n al color en humanos\u201d RR200216. Al Lic. Raymundo Bernardo Morales Medina, director de la primaria \u201cIsidro Fabela\u201d, y al Mtro. Jos\u00e9 Cupertino Rubio Rubio, director de CCH Vallejo, por todas las facilidades prestadas para el presente estudio.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\">Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico. <\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\">* Facultad de Estudios Superiores Iztacala. <\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\">**Centro de Ciencias aplicadas y desarrollo tecnol\u00f3gico. <\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\">Contacto: valeramota@gmail.com<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>REFERENCIAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ar\u00e9chiga, J. (1976). Frecuencia de discromatopsias entre los mayas de Quintana Roo. <em>Estudios de Cultura Maya<\/em>. 10(7): 31-39.<\/p>\n\n\n\n<p>Bailey, J. (2010). Deficiencia de la visi\u00f3n en color. <em>Una gu\u00eda concisa para la optometr\u00eda y la oftalmolog\u00eda<\/em>. Albuquerque, Richmond Products. Disponible en: http:\/\/studyres. es\/doc\/3396769\/deficiencia-de-la-vision-en-color<\/p>\n\n\n\n<p>Catal\u00e1n, M., Mar\u00edn, D., y Ort\u00ed, S. (2009). Dise\u00f1o de un test psicof\u00edsico para la detecci\u00f3n de anomal\u00edas crom\u00e1ticas. <em>Gaceta \u00d3ptica<\/em>. (440): 18-24.<\/p>\n\n\n\n<p>Chaves, F.L., y Carvalho, V.L. (2008). Comparaci\u00f3n de la eficiencia de las pruebas de visi\u00f3n al color en discromatopsia hereditaria, reporte de un caso. <em>Arq. Bras. Oftalmol<\/em>. 71(4): 585-8. http:\/\/dx.doi.org\/10.1590\/s0004- 27492008000400023<\/p>\n\n\n\n<p>Cruz-P\u00e9rez, F. (2015). Prevalencia de discromatopsia en los discentes de la Escuela Militar de Aviaci\u00f3n, usando la prueba cl\u00ednica Farnsworth-Munsell 100 colores. <em>Rev. Sanid. Milit. Mex.<\/em> 69(2): 102-8.<\/p>\n\n\n\n<p>El Universal. (2008). <em>En M\u00e9xico m\u00e1s de dos millones de hombres padecen daltonismo<\/em>. Disponible en: http:\/\/archivo.eluniversal.com.mx\/articulos\/46010.html<\/p>\n\n\n\n<p>Flores, A., Swayne, B., S\u00e1nchez, M., et al. (1999). Estudio de discromatopsias en postulantes a la Marina de Guerra del Per\u00fa. <em>Bolet\u00edn de la Sociedad Peruana de Medicina Interna<\/em>. 12(2): 80-4.<\/p>\n\n\n\n<p>Garc\u00eda, K.A., y Camacho, M. (2012). Prevalencia de alteraciones de la visi\u00f3n al color y de alteraciones visomotoras en tres localidades de Bogot\u00e1. <em>Cien. Tecnol. Salud. Vis. Ocul<\/em>. 10 (1): 123-132.<\/p>\n\n\n\n<p>Garc\u00eda, P.A., Guzm\u00e1n, J., Cruz. H.A., et al. (2010). Alteraciones neurotoxicol\u00f3gicas y pruebas de visi\u00f3n crom\u00e1tica en pacientes consumidores de alcohol. <em>Rev. Teor\u00eda y Praxis Inv.<\/em> 5(2): 21-28.<\/p>\n\n\n\n<p>Goldstein, B.E. (2011). Sensaci\u00f3n y percepci\u00f3n. M\u00e9xico: Cengage Learning Edit.<\/p>\n\n\n\n<p>Jim\u00e9nez, M.A., Hinojosa, G.L., Peralta, E.G., et al. (2013). Prevalencia de daltonismo en ni\u00f1os de escuelas p\u00fablicas de M\u00e9xico: detecci\u00f3n por el personal de enfermer\u00eda. <em>Ciencia UANL<\/em>. 16(64): 140-144.<\/p>\n\n\n\n<p>Kaleydoscopio. (2014). <em>Ni\u00f1os cauc\u00e1sicos de EU, m\u00e1s propensos a daltonismo.<\/em> Disponible en: https:\/\/www. kaleydoscopio.mx\/index.php\/archiveros\/el-dato\/ item\/1584-ni%C3%B1os-caucasicos-de-eu-mas-propensos-a-daltonismo<\/p>\n\n\n\n<p>Lagunas, R. (1984). Las discromatopsias en las poblaciones mazahua, otom\u00ed y mestiza del noroeste del Estado de M\u00e9xico. <em>Estudios de antropolog\u00eda biol\u00f3gica.<\/em> 2(1): 185-197.<\/p>\n\n\n\n<p>Lobera, A.C., Romero, M.M., y Carmona, M.D. (1992). Estudio epidemiol\u00f3gico de las discromatopsias cong\u00e9nitas en escolares. <em>Rev. San. Hig.<\/em> Pub. 66: 273-279.<\/p>\n\n\n\n<p>Montenegro, M., y Bar\u00f3n, G. (2011). <em>Caracterizaci\u00f3n de las alteraciones en la visi\u00f3n de colores en una poblaci\u00f3n cautiva<\/em>. Tesis de especialidad oftalmol\u00f3gica. Colombia: Universidad de la Sabana. Agosto.<\/p>\n\n\n\n<p>Moreno, A.A., L\u00f3pez, M.S., y Corcho, B.A. (2000). Principales medidas en epidemiolog\u00eda. <em>Salud P\u00fablica de M\u00e9xico.<\/em> 42(4): 337-348.<\/p>\n\n\n\n<p>Munaiz, C. (2012). Daltonismo, una enfermedad masculina. <em>Vanguardia<\/em>. Disponible en: http:\/\/www.vanguardia. com.mx\/daltonismounaenfermedadmasculina-1345289. html<\/p>\n\n\n\n<p>OMS. (2017). <em>Epidemiolog\u00eda<\/em>. Disponible en. http:\/\/www. who.int\/topics\/epidemiology\/es\/<\/p>\n\n\n\n<p>Orellana, M.O., y S\u00e1nchez, F.V. (2015). Prevalencia de daltonismo en estudiantes de las unidades educativas. Cuenca-Ecuador. Tesis de licenciatura.<\/p>\n\n\n\n<p>Richmond Products. (2010). <em>Deficiencia de la visi\u00f3n en color.<\/em> Disponible en: https:\/\/studylib.es\/doc\/5873802\/deficiencia-de-la-vision-en-color<\/p>\n\n\n\n<p>Sol\u00eds, A., Ram\u00edrez, L., Valdez., T., et al. (2011). Funciones visuales en portadores del virus de inmunodeficiencia humana. <em>Arch. Soc. Esp. Oftalmol.<\/em> 86(4): 103-106. Disponible en: http:\/\/scielo.isciii.es\/pdf\/aseo\/v86n4\/original1.pdf<\/p>\n\n\n\n<p>Valenzuela, M. (2008). Anomal\u00edas en la visi\u00f3n del color. En: <em>Publica tus libros.com. <\/em>Pp. 1-29.<\/p>\n\n\n\n<p>Weiner, J.S., y Lourie, J.A. (1969). Human Biology. <em>A guide to field methods.<\/em> Handbook. EE.UU.: Blackwell Scientific Publications, Oxford.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\"><em>Recibido: 09\/09\/2018<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\"><em>Aceptado: 21\/12\/2018<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Myrna Miriam Valera Mota*, M\u00f3nica Irene Barrios Rold\u00e1n*, Javier Alonso Trujillo*,&nbsp;Jos\u00e9 Rufino D\u00edaz Uribe** CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 22, No.93 enero-febrero 2019 https:\/\/doi.org\/10.29105\/cienciauanl22.93-2 RESUMEN&nbsp; Objetivo: identificar la prevalencia de discromatopsias diagnosticadas en la zona metropolitana de la Ciudad de M\u00e9xico. Materiales y m\u00e9todos: pruebas pseudoisocrom\u00e1ticas y de ordenaci\u00f3n aplicadas en tres escuelas diferentes del centro de M\u00e9xico, teniendo como censo [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[27],"tags":[],"class_list":["post-8514","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-investigacion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8514","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8514"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8514\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8531,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8514\/revisions\/8531"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8514"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8514"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8514"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}