{"id":8076,"date":"2018-08-13T12:07:48","date_gmt":"2018-08-13T17:07:48","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=8076"},"modified":"2018-08-13T12:07:48","modified_gmt":"2018-08-13T17:07:48","slug":"donde-el-aire-envenena-el-tampico-del-auge-petrolero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=8076","title":{"rendered":"Donde el aire envenena: el Tampico del auge petrolero"},"content":{"rendered":"<p class=\"p1\" style=\"text-align: right;\">Carlos Alejandro Lupercio Cruz*<\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: right;\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 21, No.90 julio-agosto 2018<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/im1-e1533923177938.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8077 aligncenter\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/im1-e1533923177938.png\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"595\" \/><\/a><\/p>\n<p class=\"p1\">La novela <i>Der Schatz der Sierra Madre <\/i>(<i>El tesoro de Sierra Madre, <\/i>1927) de B. Traven (Alemania, 1882-M\u00e9xico, 1969; Traven, 2009) nos ofrece una versi\u00f3n del Tampico fren\u00e9tico inmerso en la vor\u00e1gine del auge petrolero. Un puerto magn\u00e9tico para aquellos que acud\u00edan seducidos por una prosperidad tan desmesurada como descontrolada, emergente y fugitiva. La potencia dram\u00e1tica del film hollywoodense hom\u00f3nimo de 1948, basado en la misma novela y dirigido por John Huston (1948), expone con verosimilitud ese Tampico <i>nouveau riche<\/i>: crudo, salvaje y cruel; entregado a los excesos del mercado sin m\u00e1s leyes que las de la oferta y la demanda.<\/p>\n<p class=\"p1\">Las primeras prospecciones del hidrocarburo realizadas en la regi\u00f3n fueron emprendidas por el norteamericano Edward Laurence Doheny (1856-1935), director de la Mexican Petroleum Company, fundada en 1901 (Pinedo, 2005). Estas exploraciones ser\u00e1n el detonante de una nueva era para la zona del Golfo de M\u00e9xico conocida antiguamente como la Faja de Oro, limitada al norte por Tampico, Tamaulipas, y al sur por Poza Rica, Veracruz. Aun cuando efectivamente la zona de mayor explotaci\u00f3n petrolera mexicana se encontraba en el territorio del estado de Veracruz, Tampico y sus \u00e1reas aleda\u00f1as fueron el meollo de la organizaci\u00f3n de las actividades extractivas y administrativas de la industria petrolera de la zona. La importancia del puerto, su movimiento comercial, las refiner\u00edas ah\u00ed instaladas y el asentamiento de una notable poblaci\u00f3n que viv\u00eda del trabajo en campos y refiner\u00edas otorgaron a\u00a0la ciudad se\u00f1ales evidentes del auge petrolero. No es err\u00f3neo afirmar, incluso, que la historia de Tampico est\u00e1 \u00edntimamente ligada a la historia del petr\u00f3leo.<\/p>\n<p class=\"p1\">La noticia de los brotes en los pozos Potrero del Llano n\u00famero 4 \u2013el pozo m\u00e1s productivo en M\u00e9xico durante el periodo revolucionario, cercano a Tuxpan, Veracruz\u2013 (Garner, 2005) y Juan Casiano n\u00famero 7 \u2013a 100 km de Tampico\u2013, se extendi\u00f3 como reguero de p\u00f3lvora y atrajo a un enjambre de empresarios, t\u00e9cnicos perforadores, agentes arrendadores y viles buscadores de fortunas que se allegaron a Tampico individualmente o en grupo, por barco o por tren. Hacia 1910 se contaban 155 compa\u00f1\u00edas y 345 empresarios asociados a la explotaci\u00f3n petrolera en M\u00e9xico. Una aut\u00e9ntica marabunta de extranjeros que sigui\u00f3 operando en el pa\u00eds en pleno transcurso de la Revoluci\u00f3n (Brown, 1998). La colonia holandesa local, por ejemplo, sumaba cerca de cien personas y se integraba por europeos y por trabajadores procedentes de Curazao; todos ellos empleados de la compa\u00f1\u00eda petrolera La Corona (Brown, 1998). La novela <i>Tampico, <\/i>de Hergesheimer, por su parte, detalla la gran cantidad de chinos que habitaban en la ciudad portuaria, y que se\u00a0dedicaban tanto a cantar o bailar, como a cocinar o a la\u00a0limpieza de las viviendas (Negrin, 2013).<\/p>\n<p class=\"p1\">Al iniciarse la explotaci\u00f3n del crudo en M\u00e9xico, en\u00a01901, la producci\u00f3n alcanz\u00f3 los 10,334 barriles anuales. La cifra aument\u00f3 exponencialmente en s\u00f3lo diez\u00a0a\u00f1os: en 1911 el producto anual fue superior a los doce\u00a0millones de barriles. Una d\u00e9cada despu\u00e9s, en 1922, el\u00a0rendimiento alcanz\u00f3 su cl\u00edmax, los ciento ochenta y dos\u00a0millones de barriles (Zorrilla y Ortiz, 1994). Con este impactante potencial productivo y la coyuntura de la\u00a0Gran Guerra, no sorprende en absoluto que hacia 1918,\u00a0M\u00e9xico alcanzara el segundo puesto como productor\u00a0petrolero mundial, superando a Rusia. El producto nacional de hidrocarburos representaba 16% del producto\u00a0internacional. El primer productor mundial en el periodo continu\u00f3 siendo Estados Unidos, que obten\u00eda dos tercios de la producci\u00f3n global (Brown, 1998). Al ocaso del auge, hacia 1924, estaban registradas cerca de 500 compa\u00f1\u00edas petroleras en M\u00e9xico (Negrin, 2013). Es importante puntualizar la m\u00ednima derrama econ\u00f3mica que la explotaci\u00f3n petrolera representar\u00eda para los propietarios originales o arrendatarios de los terrenos productivos, diametralmente opuesta a las desmesuradas ganancias de las empresas explotadoras.<\/p>\n<p class=\"p1\">El final del fest\u00edn de la explotaci\u00f3n petrolera nacional, con cargo a los recursos nacionales y beneficio\u00a0mayoritario a los capitales extranjeros, corresponde a\u00a0un retorno al orden liderado por el presidente C\u00e1rdenas, quien orquestar\u00eda la indemnizaci\u00f3n y consecuente\u00a0expulsi\u00f3n de las empresas multinacionales propietarias\u00a0y gestoras del petr\u00f3leo nacional, decretado en 1938.\u00a0Podemos hablar entonces de un espacio epocal que se\u00a0contrae en pr\u00e1cticamente cuatro decenios. Debe subrayarse, empero, que los yacimientos en la regi\u00f3n comenzaron a dar signos de agotamiento a partir de 1922,\u00a0y que en 1926 la producci\u00f3n resultar\u00eda francamente\u00a0catastr\u00f3fica. Por otro lado, en 1928 Venezuela superar\u00eda a M\u00e9xico como productor y los desarrollos en el\u00a0cercano oriente menguar\u00edan a\u00fan m\u00e1s la preponderancia\u00a0relativa de nuestro pa\u00eds en el contexto mundial (Meyer,\u00a01979). Si en 1938, cuando el general C\u00e1rdenas realiz\u00f3 la expropiaci\u00f3n petrolera, el gobierno de los Estados Unidos no ejerci\u00f3 la violencia para detener la acci\u00f3n del gobierno mexicano, fue debido en parte a que el hidrocarburo nacional hab\u00eda perdido su car\u00e1cter estrat\u00e9gico. En ese momento, nuestro pa\u00eds era uno de los tantos productores secundarios (Meyer, 1979).<\/p>\n<p class=\"p1\">En cuanto a las recaudaciones de impuestos derivadas de la industria petrolera nacional, \u00e9stas representaron el soporte principal de los ingresos p\u00fablicos\u00a0durante los gobiernos revolucionarios que, aunque no\u00a0ignoraban la formaci\u00f3n de una industria de corte predominantemente estadounidense, no pod\u00edan plantar cara\u00a0a esa inmensa grieta en la soberan\u00eda nacional (Brown,\u00a01998).<\/p>\n<p class=\"p1\">A pesar de su car\u00e1cter fugaz, no debemos desestimar la profundidad e irreversibilidad que las huellas\u00a0del <i>boom <\/i>petrolero imprimir\u00edan en Tampico. De hecho,\u00a0la fisonom\u00eda ic\u00f3nica de la ciudad, conformada en gran\u00a0medida por el conjunto edilicio construido en este periodo, deviene en imaginario perdurable del puerto y le\u00a0confiere una morfolog\u00eda que, como ninguna otra se\u00f1al\u00a0de la bonanza, cincelar\u00e1 el mito del Tampico cosmopolita, repentinamente ascendido y perentoriamente\u00a0crepuscular y decadente \u00e1ngel ca\u00eddo, castigado por sus\u00a0excesos.<\/p>\n<p class=\"p1\">En la ya citada <i>Tampico<\/i>, de Joseph Hergesheimer, se perfilan ciertos h\u00e1bitos de las \u00e9lites tampique\u00f1as extranjeras. Govett Bradier, el protagonista de la novela \u2013acaso esbozado con ciertas pinceladas autobiogr\u00e1ficas del propio fabulador\u2013, no comulga con aquellos extranjeros que habitaban en la ciudad, en las exclusivas <i>colonias inglesa <\/i>y norteamericana y que conviven en cocktail parties, fiestas, t\u00e9s o campos de golf (Negrin, 2013). Una muestra de que estas clases dominantes trasladaban a su Tampico colonizado sus costumbres\u00a0y practicaban vigorosos exorcismos a su nostalgia; sin intentar, ni por asomo, la integraci\u00f3n con los aut\u00f3ctonos y mucho menos apreciar sus diferencias, respetar sus tradiciones, su cultura e identidad. La arquitectura que estos individuos promov\u00edan y habitaban era necesariamente un reflejo de unas mismas motivaciones imperialistas. En este sentido podemos a\u00f1adir las afirmaciones de Jos\u00e9 Santos Llorente vertidas en su cr\u00f3nica Episodios petroleros, centrada en la d\u00e9cada de 1920, en la cual apunta sobre la colonia El \u00c1guila, constituida por lujosas residencias circundadas de jardines donde viv\u00edan norteamericanos, ingleses y otros extranjeros y que, por estar situada en la parte alta del puerto, ofrec\u00eda la oportunidad de dominar unas espl\u00e9ndidas vistas de las lagunas y disfrutar de la fresca brisa (Ortiz y Ortiz, 2015).<\/p>\n<p>Los extranjeros que en diferentes obras literarias se refirieron al Tampico del auge petrolero en la d\u00e9cada de los a\u00f1os veinte de la centuria pasada \u2013Beals, Hergesheimer o Traven, entre otros\u2013, se muestran indiferentes al evidente esplendor arquitect\u00f3nico que a\u00fan hoy \u2013en la mayor\u00eda de los casos de manera deca\u00edda\u2013 podemos presenciar en la ciudad tamaulipeca e insisten en se\u00f1alar al puerto como despreciable espacio de degradaci\u00f3n moral, infecto e insalubre, una zona franca de excesos, cuya ausencia de valores \u00e9ticos se correspond\u00eda tambi\u00e9n a una ausencia de valores est\u00e9ticos y, por supuesto, su visi\u00f3n se deslinda de la mirada nost\u00e1lgica de las cr\u00f3nicas tur\u00edsticas contempor\u00e1neas, que por su car\u00e1cter benigno y halag\u00fce\u00f1o se sit\u00faan en el extremo opuesto de la apreciaci\u00f3n de ese topos que independientemente de miradas favorables o despiadadas, constituye sin duda un territorio m\u00edtico.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/in2-e1534179640826.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8079 aligncenter\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/in2-e1534179640826.png\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"558\" \/><\/a><\/p>\n<p>Efectivamente, el puerto como imaginario de la centuria pasada, alterno a la Sodoma y Gomorra b\u00edblicas, es presentado en diversas obras literarias a trav\u00e9s de escenas que se sit\u00faan en los lugares donde trabajaban mujeres p\u00fablicas procedentes de todos los continentes: el \u201cLuisiana\u201d, el \u201cBristol\u201d, el \u201cBol\u00edvar\u201d\u2026 (Negrin, 2013). En este punto es indispensable citar al autor de canciones Pierre Mac Orlan (Francia, 1883-1970) y su composici\u00f3n \u201cLa chanson de Margaret\u201d (Regalado, 2008), himno de una prostituta que a\u00f1ora su inocencia y su pa\u00eds y presenta su visi\u00f3n de Tampico: \u201cdonde el aire envenena\/donde la mariguana te empuja al hast\u00edo\u201d. La vertiginosa cresta y el s\u00fabito declive confirman la l\u00f3gica perif\u00e9rica latinoamericana: Los \u201cmendigos\u201d norteamericanos que buscan s\u00fabitas fortunas en Tampico y en M\u00e9xico, cual Fred Dobbs, el protagonista de Der Schatz der Sierra Madre \u2013trazo magistral del ave de rapi\u00f1a sin valores \u00e9ticos que aflora de la esencia humana en medio de la danza fren\u00e9tica del d\u00f3lar\u2013, traspasar\u00e1n una y otra vez la frontera del sur en busca de un tesoro\u00a0al mismo tiempo deslumbrante y corruptor. Espl\u00e9ndida met\u00e1fora que nos ofrece Traven de las empresas explotadoras del oro negro mexicano que compiten a muerte por el bot\u00edn, acosadas por la desconfianza hasta que los yacimientos sean agotados y la riqueza absorbida. Quedan las sombras de ese Tampico demencial e inusitado, sede de las m\u00e1s numerosas e inveros\u00edmiles delegaciones consulares, de lujosas oficinas correspondientes a grandes compa\u00f1\u00edas petroleras del mundo, de los clubes sociales m\u00e1s exclusivos, accesibles \u00fanicamente a aquellos que no escatimaban el pago de estratosf\u00e9ricos derechos de membres\u00eda, etc\u00e9tera, etc\u00e9tera. Todo se fue como lleg\u00f3: repentinamente, en un abrir y cerrar de ojos. Con esa misma celeridad, Tampico se convertir\u00eda en escenario de un momento perdido irremediablemente, que como por obra de un extra\u00f1o sortilegio, casi de inmediato, se antojaba lejano en el tiempo. La abrupta ca\u00edda de la ciudad portuaria confirma el destino previsible de una era de riqueza s\u00fabita y fugaz; una riqueza arrancada de cuajo sin contemplaciones ecologistas ni el m\u00e1s m\u00ednimo respeto al derecho a la propiedad soberana de la naci\u00f3n. Cuando el plato fuerte de la Faja de Oro, vendido por la dictadura primero y por los gobiernos revolucionarios despu\u00e9s \u2013fr\u00e1giles y\u00a0sedientos de poder\u2013 hubiera sido devorado por las empresas del imperio, las sobras del banquete se reservar\u00edan para los nacionales: pol\u00edticos, prestanombres, l\u00edderes sindicales, delfines y herederos. La gesta cardenista ocluir\u00eda la menguada riqueza que en \u00e9pocas recientes provocar\u00eda la ebria ambici\u00f3n de los empresarios norteamericanos y europeos; dando paso as\u00ed a otras aves de rapi\u00f1a que conformar\u00e1n nuevas corruptelas y plutocracias, aunque en la nueva era, el vampirismo ser\u00e1 mayoritariamente fratricida y la producci\u00f3n petrolera s\u00f3lo una p\u00e1lida sombra de lo que fue en los tiempos del boom, dando paso a un Tampico corro\u00eddo, torre de Babel inconclusa, pretenciosa Nueva York mexicana reconvertida en Nueva Orleans de cart\u00f3n piedra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: right;\">* Universidad Aut\u00f3noma de Nuevo Le\u00f3n<\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: right;\">Contacto: luperciobcn@hotmail.com<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>REFERENCIAS<\/p>\n<p>Brown, J.C. (1998). Petr\u00f3leo y revoluci\u00f3n en M\u00e9xico. Madrid, Siglo Veintiuno Editores, S.A.<\/p>\n<p>Garner, P. (2005). Sir Weetman Pearson y el desarrollo nacional en M\u00e9xico. 1889-1919. UNAM. Estudios de Historia Moderna y Contempor\u00e1nea de M\u00e9xico. 30:163.<\/p>\n<p>Huston, J. (1948). The Treasure of Sierra Madre. USA, Warner Bros. Pictures.<\/p>\n<p>Meyer, L. (1979). El auge petrolero y las experiencias mexicanas disponibles. Los problemas del pasado y la visi\u00f3n del futuro. En: Las perspectivas del petr\u00f3leo mexicano. El Colegio de M\u00e9xico-Centro de Estudios Internacionales.<\/p>\n<p>Negrin, E. (2013). La Huasteca colonizada por la explotaci\u00f3n petrolera. Tampico una novela. UNAM. Literatura Mexicana. 24(2):45. Disponible en: http:\/\/www.revistas.unam.mx\/index.php\/rlm\/article\/ view\/48549\/43619<\/p>\n<p>Ortiz, O., y Ortiz G., T. (2015). Ensayo panor\u00e1mico de la literatura en Tamaulipas.Tomo II. De finales del siglo XIX a 1940. Ciudad Victoria, Gobierno del Estado de Tamaulipas \/ Consejo Nacional para la Cultura y las Artes \/ Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes. Disponible en: http:\/\/bibliotecavirtual.itca.gob.mx\/wpcontent\/files_mf\/1448053643libroensayopanoramicotomoIICOMPLETO.pdf<\/p>\n<p>Pinedo V., J.L. (2005). El petr\u00f3leo en oro y negro; Libros en Red.<\/p>\n<p>Regalado H., A. (2008). El intento de Portes Gil por acabar con el barrio de \u201cLa Uni\u00f3n\u201d. El Sol de Tampico. 7 de julio. Disponible en http:\/\/www.oem.com.mx\/ elmexicano\/notas\/n762192.htm<\/p>\n<p>Traven, B. (2009). El tesoro de Sierra Madre. Trad. L\u00d3PEZ MATEOS, Esperanza. Barcelona, El Acantilado. Zorrilla, J.F., y Ortiz F., J. (1994). El noreste. En Pi\u00f1era R., D. (coord.) Visi\u00f3n hist\u00f3rica de la frontera norte de M\u00e9xico; Vol. 5. \u201cDe la Revoluci\u00f3n a la 2\u00aa Guerra Mundial\u201d. Universidad Aut\u00f3noma de Baja California-Instituto de Investigaciones Hist\u00f3ricas; Editorial Kino-El Mexicano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos Alejandro Lupercio Cruz* CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 21, No.90 julio-agosto 2018 La novela Der Schatz der Sierra Madre (El tesoro de Sierra Madre, 1927) de B. Traven (Alemania, 1882-M\u00e9xico, 1969; Traven, 2009) nos ofrece una versi\u00f3n del Tampico fren\u00e9tico inmerso en la vor\u00e1gine del auge petrolero. 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