{"id":799,"date":"2014-02-03T19:41:28","date_gmt":"2014-02-04T01:41:28","guid":{"rendered":"http:\/\/rodrigosotomoreno.com\/revistanew\/?p=799"},"modified":"2017-11-14T16:46:15","modified_gmt":"2017-11-14T22:46:15","slug":"diversidad-y-distribucion-vertical-de-especies-vegetales-mediante-el-indice-de-pretzsch","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=799","title":{"rendered":"Diversidad y distribucio\u0301n vertical de especies vegetales mediante el i\u0301ndice de Pretzsch"},"content":{"rendered":"<div>\n<div>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/diversidadpinos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-800\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/diversidadpinos.jpg\" alt=\"diversidadpinos\" width=\"583\" height=\"438\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/diversidadpinos.jpg 1352w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/diversidadpinos-300x225.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/diversidadpinos-1024x768.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 583px) 100vw, 583px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">ERNESTO ALONSO RUBIO CAMACHO*, **, MARCO A. GONZA\u0301LEZ TAGLE*, JAVIER JIME\u0301NEZ PE\u0301REZ*, EDUARDO ALANI\u0301S RODRI\u0301GUEZ*, DIANA Y. A\u0301VILA FLORES*<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"http:\/\/eprints.uanl.mx\/3601\/1\/Revista_Ciencia_Enero_-_Febrero_2014.pdf\" target=\"_blank\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 17, No. 65, ENERO &#8211; FEBRERO 2014<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Diversidad-y-distribucion-vertical-de-especies.pdf\">Art\u00edculo completo en PDF<\/a><\/p>\n<p>Los bosques de pinoencino constituyen una de las comunidades ma\u0301s representativas de las zonas templadas de Me\u0301xico. Como muchos de los ecosistemas terrestres, el bosque de pino-encino esta\u0301 siendo fuertemente degradado y deforestado. (1) Por un lado, se tiene la fuerte presio\u0301n a causa del aprovechamiento excesivo de los recursos naturales; y por otro, la modificacio\u0301n del re\u0301gimen natural de incendios forestales. (2-4) Debido a esto, es necesario generar conocimiento que contribuya al entendimiento de la dina\u0301mica de estos ecosistemas.<\/p>\n<p>Un aspecto importante para el entendimiento de la dina\u0301mica de los ecosistemas es caracterizar la diversidad arbo\u0301rea en diferentes etapas sucesionales.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Ante un evento de perturbacio\u0301n en los bosques, como un incendio, se abren claros que permiten la entrada de luz, facilitando el establecimiento y regeneracio\u0301n de especies. (5) Despue\u0301s del establecimiento, empieza la competencia por los recursos bio\u0301ticos, las especies que llegan a las etapas maduras en mayor nu\u0301mero, porcentaje de ocupacio\u0301n y cobertura, son las que tienden a dominar el a\u0301rea, hasta que la presencia de un nuevo evento de perturbacio\u0301n las elimina. (6,7)<\/p>\n<div>\n<p>En el presente estudio se adecuo\u0301 la metodologi\u0301a del i\u0301ndice de Pretzsch (2009), (8) la cual utiliza diferentes zonas de altura para la deteccio\u0301n de cambios en la diversidad arbo\u0301rea en los diferentes estratos del bosque, con el objetivo de aportar informacio\u0301n ba\u0301sica sobre la dina\u0301mica del rodal.<\/p>\n<p>En la presente investigacio\u0301n, se muestrearon dos parcelas con condiciones fisiogra\u0301ficas similares, pero con diferente evidencia en la presencia histo\u0301rica de incendios. En la primera parcela se presentan restos de carbo\u0301n en la corteza de los a\u0301rboles maduros, es decir, una parcela tiene un mayor tiempo con la ausencia de fuego. La hipo\u0301tesis planteada es que los estratos de ambas parcelas presentara\u0301n una composicio\u0301n y diversidad de especies arbo\u0301reas distintas.<\/p>\n<div>\n<p><strong>MATERIALES Y ME\u0301TODOS<\/strong><\/p>\n<p>El trabajo de investigacio\u0301n se llevo\u0301 a cabo en el a\u0301rea del Campus Ecolo\u0301gico Iturbide (CEI) de la Universidad Auto\u0301noma de Nuevo Leo\u0301n. El CEI, ubicado a 15 km sureste del municipio de Iturbide en el estado de Nuevo Leo\u0301n, Me\u0301xico, entre las coordenadas 24\u00b042 \u0301N, y los 99\u00b051 \u0301W, 9 cubre una superficie aproximada de 1035 ha, con un rango altitudinal de entre los 1200 y los 1890 m. (figura 1).<\/p>\n<div id=\"attachment_804\" style=\"width: 609px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/rodrigosotomoreno.com\/revistanew\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/fig.1-.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-804\" class=\" wp-image-804   \" src=\"http:\/\/rodrigosotomoreno.com\/revistanew\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/fig.1-.png\" alt=\"Fig. 1. Ubicacio\u0301n del Campus Ecolo\u0301gico Iturbide, Nuevo Leo\u0301n. P-1 a\u0301rea con incendio, P-2 a\u0301rea sin incendio evidente.\" width=\"599\" height=\"433\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/fig.1-.png 1358w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/fig.1--300x216.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/fig.1--1024x740.png 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 599px) 100vw, 599px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-804\" class=\"wp-caption-text\">Fig. 1. Ubicacio\u0301n del Campus Ecolo\u0301gico Iturbide, Nuevo Leo\u0301n. P-1 a\u0301rea con incendio, P-2 a\u0301rea sin incendio evidente.<\/p><\/div>\n<\/div>\n<div>\n<p><strong>Parcelas de muestreo<\/strong><\/p>\n<p>La eleccio\u0301n de las parcelas de muestreo se realizo\u0301 con base en la presencia de incendios (restos de carbo\u0301n en los a\u0301rboles), condiciones topogra\u0301ficas (exposicio\u0301n, pendiente y tipo de suelo), vegetacio\u0301n e historia de uso del suelo. Se seleccionaron dos parcelas de muestreo, una con evidencias de incendios (restos de carbo\u0301n en la corteza de a\u0301rboles maduros) denominada \u201cP-1\u201d y otra sin evidencia, denominada \u201cP-2\u201d.<\/p>\n<p>Cada una de las parcelas consta de una superficie de 1 ha, con disen\u0303o cuadrangular de 100 x 100 m, cada parcela contiene 25 subparcelas de 400 m2 (20 x 20 m), donde se realizo\u0301 un inventario del arbolado.<\/p>\n<div>\n<p><strong>MUESTREO DEL ARBOLADO<\/strong><\/p>\n<p>El arbolado se midio\u0301 en las subparcelas de\u00a0400 m<sup>2<\/sup>,ubicando el punto central de cada una de e\u0301stas, y se registraron los datos de azimut con respecto al centro, especie, dia\u0301metro y altura.<\/p>\n<p><strong>I\u0301ndice A de Pretzsch<\/strong><\/p>\n<p>El i\u0301ndice A es una modificacio\u0301n del i\u0301ndice Shannon, (8,10) en que tres estratos son representados de acuerdo a la altura ma\u0301xima registrada. El estrato I comprende las alturas con un rango de 80 a100%, donde el a\u0301rbol ma\u0301s alto constituye 100%, y a partir del cual se definen las proporciones de los a\u0301rboles subsiguientes; el estrato II comprende las alturas con 50%-80% de la altura total registrada, y el estrato III va de 0 a 50% (8,10) (figura 2). Del i\u0301ndice A se derivan el Amax, que corresponde al valor ma\u0301ximo de A, dado por el nu\u0301mero de especies y zonas de altura; y el Arel, que es la estandarizacio\u0301n en porciento del i\u0301ndice A (tabla I).<\/p>\n<div id=\"attachment_806\" style=\"width: 633px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/rodrigosotomoreno.com\/revistanew\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/fig.2-.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-806\" class=\" wp-image-806  \" src=\"http:\/\/rodrigosotomoreno.com\/revistanew\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/fig.2-.png\" alt=\"Fig. 2. Clasificacio\u0301n para el ana\u0301lisis de la distribucio\u0301n vertical de especies. Tomado de Pretzsch (2009).\" width=\"623\" height=\"232\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/fig.2-.png 989w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/fig.2--300x111.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 623px) 100vw, 623px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-806\" class=\"wp-caption-text\">Fig. 2. Clasificacio\u0301n para el ana\u0301lisis de la distribucio\u0301n vertical de especies. Tomado de Pretzsch (2009).<\/p><\/div>\n<p>Para cada uno de los tres estratos de altura se determinaron los i\u0301ndices de importancia ecolo\u0301gica de las especies (IVI), diversidad y composicio\u0301n de especies, adema\u0301s de los para\u0301metros medios de altura y dia\u0301metro del arbolado.<\/p>\n<div id=\"attachment_807\" style=\"width: 627px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/rodrigosotomoreno.com\/revistanew\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Tabla-I.-F\u00f3rmula-del-\u00edndice-de-Pretzsch..bmp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-807\" class=\" wp-image-807\" src=\"http:\/\/rodrigosotomoreno.com\/revistanew\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Tabla-I.-F\u00f3rmula-del-\u00edndice-de-Pretzsch..bmp\" alt=\"Tabla I. Fo\u0301rmula del i\u0301ndice de Pretzsch.\" width=\"617\" height=\"288\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-807\" class=\"wp-caption-text\">Tabla I. Fo\u0301rmula del i\u0301ndice de Pretzsch.<\/p><\/div>\n<p><em>Importancia ecolo\u0301gica de las especies.<\/em> Para determinar los valores de importancia de las especies se utilizaron los para\u0301metros de abundancia con base en el nu\u0301mero de a\u0301rboles por hecta\u0301rea (N\/ha), dominancia con respecto al a\u0301rea basal (G\u00a0m<sup>2<\/sup>\/ha) y frecuencia, como el nu\u0301mero de individuos por especie por subparcela, (11) cuyo valor relativo se calcula con el i\u0301ndice de valor de importancia (IVI<sub>rel<\/sub>).<\/p>\n<p><em>Diversidad de especies.<\/em> Se estimo\u0301 a partir del i\u0301ndice de Shannon-Weiner (H \u0301), (12) tomando en cuenta los para\u0301metros de entropi\u0301a (H \u0301) y la diversidad en nu\u0301mero de especies efectivas (D), que permite tener una interpretacio\u0301n fa\u0301cilmente comparable de la magnitud de los datos. (13,14) para determinar las diferencias con el i\u0301ndice (H \u0301) entre las zonas de altura y parcelas, se utilizo\u0301 la prueba de t modificada por Hutcheson. (15)<\/p>\n<p><em>Comparacio\u0301n entre parcelas.<\/em> Para comparar la com- posicio\u0301n de especies entre parcelas y entre estratos, se calculo\u0301 el i\u0301ndice de Sorensen para la similitud. (11)<\/p>\n<div>\n<p><strong>RESULTADOS<\/strong><\/p>\n<p>En P-1 se registraron nueve familias, 12 ge\u0301neros y 14 especies. Las familias Fagaceae y Fabaceae presentaron ma\u0301s especies con cuatro y tres, respectivamente. Para P-2 se registraron seis familias, siete ge\u0301neros y nueve especies, las familias que presentaron mayor nu\u0301mero de especies son Fagaceae y Fabaceae con 3 y 2 especies, respectivamente (tabla II).<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"attachment_809\" style=\"width: 591px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/rodrigosotomoreno.com\/revistanew\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Tabla-II.-Listado-de-especies-arb\u00f3reas-en-el-\u00e1rea-de-estudio..bmp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-809\" class=\" wp-image-809\" src=\"http:\/\/rodrigosotomoreno.com\/revistanew\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Tabla-II.-Listado-de-especies-arb\u00f3reas-en-el-\u00e1rea-de-estudio..bmp\" alt=\"Tabla II. Listado de especies arbo\u0301reas en el a\u0301rea de estudio.\" width=\"581\" height=\"361\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-809\" class=\"wp-caption-text\">Tabla II. Listado de especies arbo\u0301reas en el a\u0301rea de estudio.<\/p><\/div>\n<p><strong>I\u0301NDICE A DE PRETZSCH<\/strong><\/p>\n<div>\n<p>P-1. El resultado del i\u0301ndice A es de 2.01 con un Amax de 3.74 y un Arel de 54%. Lo que indica que la distribucio\u0301n de las especies en los estratos de altura se encuentra en 46% de la ma\u0301xima diferenciacio\u0301n dimensional, lo cual se presenta cuando el nu\u0301mero total de individuos se encuentra equitativamente distribuido entre estratos y especies, es decir, el rodal es no uniforme en cuanto a las alturas.<\/p>\n<p>P-2. El valor del i\u0301ndice A es de 1.86, Amax de 3.30 y Arel de 56%, lo cual indica que el rodal presenta uniformidad media, en cuanto a la diversidad de alturas.<\/p>\n<div>\n<p><strong>Distribucio\u0301n vertical de especies con base en el i\u0301ndice de Pretzsch (P-1)<\/strong><\/p>\n<p><em>Valores de importancia.<\/em> En los tres estratos de altura, la especie dominante es <em>P. Pseudostrobus<\/em> (100% es- trato I); sin embargo, se nota una tendencia a la baja en su dominancia a medida que bajan los estratos \u201cII\u201d (92%) y \u201cIII\u201d (28%). Por otro lado, otras especies incrementan su importancia en los estratos II y III, como el caso de <em>J. flaccida <\/em>y<em> Q. canbyi<\/em>, que en el estrato III presentan valores de 22% y 19% de IVI<sub>rel\u00a0<\/sub>respectivamente, mientras que en el estrato II so\u0301lo presentaron 3% <em>J. flaccida<\/em> y 2% <em>Q. canbyi<\/em> de IVI<sub>rel<\/sub>\u00a0(tabla III).<\/p>\n<p><em>Variables del rodal.<\/em> Las variables del rodal muestran valores promedio de 41 cm en dia\u0301metro para <em>P. pseudostrobus<\/em>, en el estrato I. En el estrato II, el dia\u0301metro promedio mayor lo muestra Q. canbyi, con 23 cm; en el estrato III, Q. rysophylla tiene el promedio ma\u0301s alto con 19 cm de dia\u0301metro, seguido de <em>P. pseudostrobus<\/em> con 17 cm (tabla III).<\/p>\n<p>Para el caso de las alturas, se encontro\u0301 un promedio de 23 m para <em>P. pseudostrobus<\/em> en el estrato I. En el estrato II, J. flaccida es la especie con mayor promedio de altura con 15.8 m, seguida de <em>P. pseudostrobus<\/em> con 15.2 m; el estrato III tiene promedios de hasta 9.1 m, para <em>P. pseudostrobus<\/em>, y 7.4 m para J. flaccida (tabla III).<\/p>\n<p><em>Diversidad de especies.<\/em> La diversidad de especies arbo\u0301reas aumenta en los estratos II y III del rodal. El estrato I esta\u0301 representado por una sola especie; el estrato II, muestra cinco especies con un i\u0301ndice H \u0301 de 0.24 y D de 1.3; para el estrato III, se registraron 14 especies y tiene i\u0301ndice H \u0301 de 1.8 y diversidad D de 6.0 (tabla III). Las diferencias entre estratos para el caso de H \u0301 fueron estadi\u0301sticamente significativas (p&lt;0.001).<\/p>\n<div id=\"attachment_811\" style=\"width: 642px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/rodrigosotomoreno.com\/revistanew\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Tabla-III.-Resultados-parcela-1.bmp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-811\" class=\" wp-image-811\" src=\"http:\/\/rodrigosotomoreno.com\/revistanew\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Tabla-III.-Resultados-parcela-1.bmp\" alt=\"Tabla III. Resultados p-1.\" width=\"632\" height=\"313\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-811\" class=\"wp-caption-text\">Tabla III. Resultados p-1.<\/p><\/div>\n<p><strong>Distribucio\u0301n vertical de especies (P-2) \u00a0 \u00a0<\/strong><\/p>\n<p><em>Valores de importancia.<\/em> En los estratos I y II de altura, la especie dominante es <em>P. pseudostrobus<\/em>, al igual\u00a0que en P-1, en los estratos II y III su dominancia va disminuyendo. En cuanto al\u00a0IVI<sub>rel<\/sub>\u00a0, <em>P. pseudostrobus<\/em> presenta 100% en el estrato I, 89% en el II y so\u0301lo 20% en el estrato III, lo que indica una disminucio\u0301n considerable en estrato III, donde la especie con mayores valores de\u00a0IVI<sub>rel<\/sub>\u00a0es <em>Q. canbyi<\/em> con 35%. <em>J. faccida<\/em> seri\u0301a la especie que ocupa el tercer lugar del estrato II, con 18% de\u00a0IVI<sub>rel<\/sub>\u00a0(tabla IV).<\/p>\n<div>\n<p><em>Variables del rodal.<\/em> El dia\u0301metro promedio para el estrato I es de 53.6 cm para <em>Pinus pseudostrobus<\/em>. En el estrato II, el dia\u0301metro promedio fue de 37.6 cm para <em>J. flaccida<\/em>, mientras que para el estrato III <em>Q. polymorpha<\/em> tiene un dia\u0301metro de 19.4 cm, seguido de <em>P. pseudostrobus<\/em> con 17 cm. Para las alturas, se encontro\u0301 que P. pseudostrobus registro\u0301 los mayores promedios en los tres estratos. En el estrato I, presenta 21.8 m; en el II, 29.9 m; y en el III, 9.7 m, seguido de <em>Q. polymorpha<\/em> y <em>J. flaccida<\/em> con 8.9 y 7.4 m de altura, respectivamente (tabla IV).<\/p>\n<p><em>Diversidad de especies.<\/em> El estrato I esta\u0301 representado por una sola especie, el estrato II muestra tres especies con un i\u0301ndice H \u0301 de 0.28 y el D de 1.3; para el estrato III se registraron nueve especies y tiene una diversidad H \u0301 de 1.61 y una diversidad D igual a 5.0. La comparacio\u0301n entre estratos para el i\u0301ndice (H \u0301)\u00a0mediante la t de Hutcheson muestra diferencias altamente significativas entre el estrato II y el estrato III (p&lt;0.001). La comparacio\u0301n entre parcelas no tuvo diferencias significativas para el i\u0301ndice de H \u0301 (tabla IV).<\/p>\n<div>\n<p><strong>I\u0301ndice de similitud<\/strong><\/p>\n<p>En cuanto a composicio\u0301n de especies entre parcelas, el i\u0301ndice de similitud de Sorensen presenta un valor de 56%.<\/p>\n<div>\n<p><strong>DISCUSIO\u0301N<\/strong><\/p>\n<p>En la estratificacio\u0301n de Pretzsch se observan algunas diferencias en cuanto a la dina\u0301mica de los rodales de estudio.<\/p>\n<p><em>Estrato I.<\/em> En ambas parcelas se encuentra dominado por una sola especie: <em>P. pseudostrobus<\/em>, que presenta caracteri\u0301sticas que la hacen resistente al fuego, como cortezas gruesas y regeneracio\u0301n de la copa, principalmente en etapas jo\u0301venes, lo cual es un indicador de que estos ecosistemas tienen un determinado re\u0301gimen de incendios. (16,17) Es importante sen\u0303alar que no hubo diferencias significativas para las variables\u00a0del IVI, diversidad, ni para las variables dasome\u0301tricas evaluadas en este estrato.<\/p>\n<p><em>Estrato II.<\/em> En ambas parcelas, la especie dominante es <em>P. pseudostrobus.<\/em> Sin embargo, otras especies comienzan a aparecer, tal es el caso de <em>J. flaccida<\/em> y algunas especies de <em>Quercus<\/em>, que es un ge\u0301nero tolerante a la sombra. <em>Quercus<\/em> y <em>Junipuerus<\/em> presentan diferente ante el fuego, para el ge\u0301nero de Juniperus se ha reportado que algunas especies presentan alta sensibilidad al fuego, (18) y <em>Q. camby<\/em> tiene la capacidad de rebrotar tras el paso de los incendios, sin duda una ventaja competitiva para esta especie. (19) En la P-1 el <em>P. pseudostrobuses<\/em> ma\u0301s alto que los <em>Quercus<\/em> (P&lt;0.05), dichas diferencias no se hacen notar en la P-2. J. flaccida presenta diferencias significativas con P&lt;0.05 en la altura, comparado con los <em>Quercus<\/em> en la P-2, lo cual, debido a las caracteri\u0301sticas de las especies, indicari\u0301a que en la P-2 hay mayor tiempo en ausencia del fuego.<\/p>\n<p><em>Estrato III.<\/em> En este estrato se presenta la mayor diversidad y diferencia en la composicio\u0301n de especies. Adema\u0301s, es donde se reflejan los efectos del historial de incendios. En la P-1, el <em>P. pseudostrobus<\/em> es la especie con mayor valor de\u00a0IVI<sub>rel<\/sub>\u00a0y los encinos en la P-2. Aunque el <em>P. pseudostrobus<\/em> es ma\u0301s alto y con mayores dia\u0301metros que los <em>Quercus<\/em> y el <em>J. flaccida<\/em> en ambas parcelas (P&lt;0.05), para la P-2 se encontro\u0301 que los<em> Quercus<\/em> presentan mayor nu\u0301mero de a\u0301rboles por hecta\u0301rea que el <em>P. pseudostrobus<\/em> y el <em>J. fla\u0301ccida.<\/em> Esto representa importantes implicaciones de manejo: debido a la competencia y caracteri\u0301sticas de las especies, ante la ausencia del fuego los <em>Quercus<\/em> y <em>Juniperus<\/em> pueden llegar a desplazar al <em>P. pseudostrobus<\/em> al ir desapareciendo los individuos residuales.<\/p>\n<div>\n<div>\n<p><strong>Limitaciones del estudio<\/strong><\/p>\n<p>Aunque se desconoce el a\u0301rea, frecuencia y severidad del incendio en la P-1, y el historial de incendios de\u00a0la P-2, au\u0301n se puede generar informacio\u0301n importante para la determinacio\u0301n del efecto del fuego en la composicio\u0301n y diversidad de especies. Por otra parte, si bien la escala de medicio\u0301n es temporal, es decir, no se tienen mediciones de an\u0303os anteriores, la vegetacio\u0301n es un perfecto reflejo de las condiciones o re\u0301gimen de disturbio, a las cuales estuvieron sometidos los rodales durante un tiempo determinado.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><strong>CONCLUSIONES<\/strong><\/p>\n<p>La propuesta de Pretzsch, mediante la estratificacio\u0301n de alturas, brinda una visio\u0301n ma\u0301s detallada de la distribucio\u0301n vertical de las especies que componen las parcelas. Con esta informacio\u0301n, se puede analizar parte de la dina\u0301mica de la vegetacio\u0301n mediante la determinacio\u0301n de las proporciones y dimensiones por especie, permite hacer inferencias sobre la competencia interespeci\u0301fica y estadio sucesional en que se encuentran las especies.<\/p>\n<p>Mediante el presente estudio se concluye que ambas parcelas se encuentran en etapa de vardascal, ya que la mayori\u0301a de los individuos presenta pequen\u0303as dimensiones y se ubica en los estratos II y III.<\/p>\n<div>\n<p><strong>RESUMEN<\/strong><\/p>\n<p>El objetivo del presente trabajo fue caracterizar la diversidad y composicio\u0301n de especies bajo la metodologi\u0301a del i\u0301ndice de Pretzsch, utilizado en tres es- tratos de altura (I, II y III) conforme con la altura ma\u0301xima registrada. El estudio comprende dos parcelas (P-1 y P-2) de una hecta\u0301rea cada una, con distinto periodo de ocurrencia de incendios. Los principales resultados muestran que el estrato III es el ma\u0301s diverso, con 1.8 y 1.6 de H\u2019 para P-1 y P-2, respectivamente. La aplicacio\u0301n del i\u0301ndice de Pretzsch brinda una visio\u0301n detallada de la distribucio\u0301n vertical de las especies, permitiendo hacer inferencias sobre la com-petencia interespeci\u0301fica y el estadio sucesional en que se encuentran.<\/p>\n<div>\n<p>Palabras clave: I\u0301ndices de diversidad, Sucesio\u0301n ecolo\u0301gica, Dina\u0301mica del rodal.<\/p>\n<div>\n<p><strong>ABSTRACT<\/strong><\/p>\n<p>The main goal of this study was to characterize the tree composition and diversity of pine-oak forests based on the Pretzsch Index. This methodology uses three height zones (I, II, and III) according to the maximum height registered at the study area. The study area has two plots (P-1 and P-2) of one hectare each with different historical fire occurrence. The main results show that stratum III has the higher tree diversity on both P-1 (H\u2018=1.8) and P-2 (H\u2018 =1.6). The use of Pretzsch stratification index provides a detailed overview of vertical distribution of tree species, making it possible to make inferences about the interspecific competence and ecological succession stage of a stand.<\/p>\n<p>Keywords: Diversity indexes, Ecological succession, Forest stand dynamics.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">*Universidad Auto\u0301noma de Nuevo Leo\u0301n, FCF. ** INIFAP-CIRPAC, C.E. Centro Altos.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Contacto: rubio.ernesto@inifap.gob.mx<\/p>\n<div>\n<p><strong>REFERENCIAS<\/strong><\/p>\n<p>1. Rzedowski, J. (2006). Vegetacio\u0301n de Me\u0301xico. Primera edi- cio\u0301n digital [En li\u0301nea]. Comisio\u0301n Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, Me\u0301xico. 504 p. disponible en: http:\/\/www.conabio.gob.mx\/institucion\/ centrodoc\/doctos\/vegetacion_de_mexico.html (Abril 15 de 2013).<\/p>\n<p>2. Agee, J.K. (1993). Fire Ecology of Pacific Northwest Forests. Island Press, Washington, D.C. 477 p.<\/p>\n<p>3. TNC (2004). El fuego, los ecosistemas y la gente. Una evaluacio\u0301n preliminar del fuego como un tema global de conservacio\u0301n. Iniciativa Global para el Manejo del Fuego.\u00a0The Nature Conservancy. WWF, UICN. 9 p.<\/p>\n<p>4. Rodri\u0301guez, T.D.A. (1996). Incendios Forestales. Universi- dad Auto\u0301noma de Chapingo. Mundi-Prensa. Me\u0301xico, D.F. 617 p.<\/p>\n<p>5. White, P.S. y Pickett S.T.A. (1985). Natural disturbance and patch dynamics an introduction, definitions of patch dynamics, perturbation and disturbance. En: Pickett S.T.A. y White P.S. (Eds.). The ecology of natural disturbance and patch dynamics. Academic Press, Nueva York, EUA. pp. 4- 13.<\/p>\n<p>6. Pickett, S.T.A., S.L. Collins, y J.J. Armesto. (1987). Models, Mechanisms and Pathways of Succession. The Botanical Review. Vol. 53 (3): 335-371.<\/p>\n<p>7. Whelan, R. (1995). The Ecology of Fire. Cambridge University Press. Cambridge. Reino Unido. 346 p.<\/p>\n<p>8. Pretzsch, H. (2009). Forest Dynamics, Growth and Yield. From Measurement to Model. Springer-Verlag Berli\u0301n Heidelberg, Alemania. 664 p.<\/p>\n<p>9. Himmelsbach, W. (2009). Caracterizacio\u0301n de Bosques Mixtos de Pino-Encino en la Sierra Madre Oriental en Me\u0301xico Considerando el Factor Limitante Hi\u0301drico. Tesis doctoral. UANL-FCF. 137 p.<\/p>\n<p>10. Aguirre, C.O.A. (2002). I\u0301ndices para la Caracterizacio\u0301n de la Estructura del Estrato Arbo\u0301reo de Ecosistemas Forestales. Ciencia Forestal en Me\u0301xico. 27(29): 5-27.<\/p>\n<p>11. Mostacedo,B.y T. Fredericksen (2000).Manualdeme\u0301todos ba\u0301sicos de muestreo y ana\u0301lisis en ecologi\u0301a vegetal. Santa Cruz, Bolivia: Editora El Pai\u0301s. 87 p.<\/p>\n<p>12. Magurran, A. (1989). Diversidad ecolo\u0301gica y su medicio\u0301n. Ediciones Vedra\u0301, Barcelona, Espan\u0303a. 200 p.<\/p>\n<p>13. Jost, L. (2006). Entropy and diversity. Oikos. 113:363- 375.<\/p>\n<p>14. Moreno, C.E., F. Barraga\u0301n, E. Pineda y N.P. Pavo\u0301n (2011). Reana\u0301lisis de la diversidad alfa: alternativas para interpretar y comparar informacio\u0301n sobre comunidades ecolo\u0301gicas. Revista Mexicana de Biodiversidad, 82: 1249-1261.<\/p>\n<p>15. Zar, J. H. (2010). Biostatistical analysis, quinta edicio\u0301n. Prentice Hall, Upper Saddle River, New Jersey. 944 p.<\/p>\n<p>16. Rodri\u0301guez, T.D.A. (2008). Fire Regimes, Fire Ecology, and \u00a0Fire Management in Me\u0301xico. Ambio. Vol. 37 (7\u20138):549-556.<\/p>\n<p>17.\u00a0Rodri\u0301guez, T.D.A. y P.Z. Fule\u0301 (2003). 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Forest Ecology and Management, 256: 161\u2013167.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right;\">\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ERNESTO ALONSO RUBIO CAMACHO*, **, MARCO A. GONZA\u0301LEZ TAGLE*, JAVIER JIME\u0301NEZ PE\u0301REZ*, EDUARDO ALANI\u0301S RODRI\u0301GUEZ*, DIANA Y. A\u0301VILA FLORES* CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 17, No. 65, ENERO &#8211; FEBRERO 2014 Art\u00edculo completo en PDF Los bosques de pinoencino constituyen una de las comunidades ma\u0301s representativas de las zonas templadas de Me\u0301xico. 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