{"id":769,"date":"2014-02-03T04:52:36","date_gmt":"2014-02-03T10:52:36","guid":{"rendered":"http:\/\/rodrigosotomoreno.com\/revistanew\/?p=769"},"modified":"2017-11-14T12:44:49","modified_gmt":"2017-11-14T18:44:49","slug":"monterrey-1838","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=769","title":{"rendered":"Monterrey, 1838"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">Armando V. Flores Salazar*<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"http:\/\/eprints.uanl.mx\/3601\/1\/Revista_Ciencia_Enero_-_Febrero_2014.pdf\" target=\"_blank\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 17, No. 65, ENERO &#8211; FEBRERO 2014<\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Monterrey1838.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-770\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Monterrey1838.jpg\" alt=\"Monterrey1838\" width=\"516\" height=\"375\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Monterrey1838.jpg 1755w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Monterrey1838-300x217.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Monterrey1838-1024x743.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 516px) 100vw, 516px\" \/><\/a><\/p>\n<p>La Declaracio\u0301n de la Independencia Nacional de Me\u0301xico, proclamada en el Plan de Iguala, en febrero de 1821, se juro\u0301 solemnemente en Monterrey por toda su poblacio\u0301n el 18 de noviembre de ese mismo an\u0303o. Sin embargo, fue hasta agosto de 1824 cuando quedo\u0301 electo el Primer Congreso Constituyente, mismo que tras de siete meses de trabajo promulgo\u0301 la Constitucio\u0301n Poli\u0301tica del Estado Libre de Nuevo Leo\u0301n en marzo de 1825. Con este documento normativo se inicia legalmente una nueva vida ci\u0301vica de los habitantes en la regio\u0301n bajo su nueva denominacio\u0301n de mexicanos, sin distincio\u0301n e\u0301tnica o social.<\/p>\n<div>\n<p>Un nuevo sistema de gobierno y la responsabilidad en la eleccio\u0301n de los gobernantes por los gobernados, asi\u0301 como la construccio\u0301n de la identidad nacional, sera\u0301n la base de una nueva cultura cimentada sobre los restos dominantes de la colonial anterior.<\/p>\n<p>Para la comprensio\u0301n socioecono\u0301mica en la ciudad de ese tiempo, la cro\u0301nica histo\u0301rica nos ofrece so\u0301lo datos estadi\u0301sticos sobre cantidad de habitantes, ocupaciones laborales y produccio\u0301n de bienes; por ejemplo, se dice de once mil habitantes en la ciudad, que e\u0301sta\u00a0se extendi\u0301a desde las ma\u0301rgenes del Ri\u0301o Santa Catarina, en el Sur, hasta los Ojos de Agua, en el Norte, y que la mayori\u0301a de sus habitantes se dedicaba a menesteres propios de la agricultura y la ganaderi\u0301a.<\/p>\n<div id=\"attachment_774\" style=\"width: 636px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Monterrey1798.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-774\" class=\" wp-image-774      \" src=\"http:\/\/rodrigosotomoreno.com\/revistanew\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Monterrey1798.jpg\" alt=\"Monterrey, 1798.\" width=\"626\" height=\"421\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Monterrey1798.jpg 2818w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Monterrey1798-300x202.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Monterrey1798-1024x690.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 626px) 100vw, 626px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-774\" class=\"wp-caption-text\">Monterrey, 1798.<\/p><\/div>\n<div>\n<div>\n<p>Pero la estadi\u0301stica, por ma\u0301s abundante y precisa que sea, no alcanza a esbozar la imagen para conjeturar el lugar en sus caracteri\u0301sticas generales. Tampoco resultan convincentes las raqui\u0301ticas suposiciones, por ma\u0301s lo\u0301gicas que parezcan, de su pequen\u0303ez urbana a nivel de villa, ni que sus calles no tuvieran nombres ni nu\u0301meros sus casas, o que hubiese muchos perros sueltos en la calle. Se requieren de ma\u0301s ingredientes para esbozar una imagen ma\u0301s cercana a su realidad.<\/p>\n<p>En 1998, Edmundo Derbez publico\u0301 el libro Sin novedad Monterrey, (1) en el que inscribe una propuesta metodolo\u0301gica para esbozar o delinear un retrato urbano sincro\u0301nico con informacio\u0301n escasa y dispersa sobre el mismo.<\/p>\n<p>Para ello conjunta diversos documentos de archivo, como la no\u0301mina o censo de propietarios de bienes rai\u0301ces y su ubicacio\u0301n urbana que fueron levantados por la autoridad civil en 1835 y 1836; estos datos los ubica en un plano de la ciudad, reconstruido a partir<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>de los existentes ma\u0301s inmediatos, antes y despue\u0301s (1798 y 1846) a la fecha de estudio; en e\u0301ste transfiere los edificios pu\u0301blicos de cierta importancia que por costumbre quedaron registrados en los planos base, como los edificios de gobierno, los edificios religiosos; asi\u0301 como plazas, mercados, puentes, etc., y se considera, en el plano propuesto, una nueva estructura urbana que dividio\u0301 la ciudad en secciones y cuarteles, acatando el reglamento que para tal mandato se expidio\u0301 en 1838.<\/p>\n<p>Estos datos estadi\u0301sticos y topolo\u0301gicos se enriquecen con datos de la vida cotidiana respaldados por documentos tan variados como los informes de las comisiones del Congreso, el planteamiento de vecinos sobre problemas especi\u0301ficos en busca de solucio\u0301n, la correspondencia de gobernantes, las declaraciones en procesos penales, las impresiones de visitantes de paso por la ciudad, las publicaciones perio\u0301dicas, etc., y se complementan estos ingredientes con datos biogra\u0301fi- cos y anecdo\u0301ticos provenientes de los cronistas, tanto los que vivieron los hechos como los inte\u0301rpretes poste- riores a e\u0301stos. El resultado: un retrato sinfo\u0301nico contado por los dema\u0301s bajo la voluntad y batuta del autor.<\/p>\n<p>El motor que impulso\u0301 el esfuerzo narrativo fue intentar asomarse a la cotidianeidad de una ciudad descrita a trave\u0301s de la percepcio\u0301n de los propios vecinos, conjuntado con datos registrados en documentos de archivos eclesia\u0301sticos y civiles. El guio\u0301n narrativo corre por cuenta de la patrulla de polici\u0301a que vigila el orden y la seguridad en la ciudad, durante la ronda nocturna, con el ferviente deseo de informar al final de la jornada: <em>Sin novedad Monterrey.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"attachment_775\" style=\"width: 645px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Monterrey-1846.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-775\" class=\" wp-image-775 \" src=\"http:\/\/rodrigosotomoreno.com\/revistanew\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Monterrey-1846.jpg\" alt=\"Monterrey 1846\" width=\"635\" height=\"455\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Monterrey-1846.jpg 2796w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Monterrey-1846-300x215.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Monterrey-1846-1024x735.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 635px) 100vw, 635px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-775\" class=\"wp-caption-text\">Monterrey, 1846.<\/p><\/div>\n<p>El autor eligio\u0301 1838 por considerarlo un parteaguas en la vida social de la ciudad y el u\u0301ltimo de vida paci\u0301fica para los habitantes en la regio\u0301n, entre las luchas armadas por la Independencia Nacional y la Invasio\u0301n Norteamericana.<\/p>\n<div>\n<div>\n<p>Para respaldar lo antes dicho, entremos al escenario de los hechos descritos por Edmundo Derbez, (2) aunque sea recorriendo parcialmente una de las calles de la ciudad, la que nunca ha perdido su importancia desde su origen: la actual calle de Hidalgo que nacio\u0301 en el poniente como Camino Real y se bifurco\u0301 en la plazuela del Meso\u0301n \u2013luego de San Antonio, Degollado, y actualmente Morelos\u2013 con un brazo que hoy llamamos calle Morelos, y ambos brazos extendidos\u00a0hacia el Oriente hasta donde se los permite el Ri\u0301o Santa Catarina.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Cuando el sol esta\u0301 pro\u0301ximo al ocaso, la gente animada sale a la calles a respirar el aire fresco despue\u0301s de la siesta. Los vecinos suelen andar a caballo, sin apearse saludan y conversan con el vecino que encuentran frente a su casa (p. 11). Las calles suben o bajan de poniente a oriente y de oriente a poniente, conservando las antiguas denominaciones que le han dado los habitantes&#8230; los callejones toman rumbo al norte y al sur, no han recibido nombres excepto por el que les ha dado el vecindario (p. 14). El plano de la ciudad es bastante regular, pero no esta\u0301n numeradas las casas, manzanas, ni tienen nombre ninguno las calles porque el ayuntamiento no ha procedido a inscribir con letras claras, al principio de cada calle, el nombre que se le sen\u0303ale, y pese a haber crecido la ciudad, se necesita poner en pra\u0301ctica el arreglo de la nomenclatura (p. 15). La demarcacio\u0301n hecha por el ayuntamiento comienza de la capilla de la Puri\u0301sima Concepcio\u0301n por la calle de junto al ri\u0301o, al oriente, hasta el callejo\u0301n del Hospital y volteando por este al norte&#8230; Los edificios, si bien de esa clase de arquitectura sin belleza ni elegancia, son so\u0301lidos, de buena apariencia y co\u0301modas en lo interior&#8230; las casas se fabrican con sillares y techos de envigados, por lo comu\u0301n tienen zagua\u0301n, una sala, varios cuartos, corredores con sus pilares y envigados, corrales de sillar, noria y acequia de calicanto (p. 16). Por la llamada calle Real&#8230; atravesamos un puente por donde corre la acequia de Los Tijerinas y llegamos al barrio de la Puri\u0301sima, tambie\u0301n conocido como barrio de La Capilla&#8230; la capilla tiene un camposanto a sus espaldas, el primero que hubo en la ciudad (p. 25). Frente a la Capilla esta\u0301 la llamada plazuela de la Concepcio\u0301n. Alli\u0301 es comu\u0301n ver a muchos arrieros, maduros y jo\u0301venes, algunos descalzos, cargando agua en sus aguajes, los que amarran con mecates a las mulas&#8230; (p. 27). Siguiendo por la calle de La Capilla, hacia el oriente, se encuentran ma\u0301s huertas con a\u0301rboles frutales, pero conforme se avanza a la parte ce\u0301ntrica, comienzan a levantarse recias y austeras fincas&#8230; La calle topa con la plazuela del Meso\u0301n que se conoce tambie\u0301n como plazuela de San Antonio&#8230; (p. 30), en di\u0301as encontramos en la plazuela de San Antonio un gran concurso de vecinos llenos de expectacio\u0301n porque es el punto designado para las ejecuciones pu\u0301blicas de los ladrones y reos criminosos condenados a la pena ordinaria o de u\u0301ltimo suplicio (p. 31). En el meso\u0301n la calle se divide en dos, una corre recta y se denomina Calle Nueva, la otra baja hasta topar con la plaza Principal y se le conoce como calle Vieja&#8230; (p. 33). En la siguiente cuadra al oriente se encuentra establecida una teneri\u0301a, por lo que a la calle se le llama calle de la Teneri\u0301a, de la que es propietario don Mateo Quiroz&#8230; Andando al oriente pasamos frente a las casas de Jesu\u0301s Garci\u0301a, Jose\u0301 A\u0301ngel Zambrano, Manuel Cantu\u0301. Tambie\u0301n vive el actual secretario de gobierno, Santiago Vidaurri&#8230; (p. 35). Frente a la plazuela del Mercado esta\u0301 la casa del padre Juan Jose\u0301 Antonio de la Garza Marti\u0301nez&#8230; Ya frente a la plaza principal, encontramos el portal de la casa de don Pedro Go\u0301mez, quie\u0301n ha sido contador general y comisario de hacienda&#8230; (p. 37). Despue\u0301s de una casa del curato, encontramos la parroquia que, en la comarca de este ayuntamiento, sirve de catedral, se halla en la misma plaza y es la u\u0301nica iglesia de la ciudad (p. 38). Al costado sur de la catedral esta\u0301 el que nombran Callejo\u0301n de Catedral o mejor conocido como de Santa Rita&#8230; frente a la casa del sen\u0303or Ramos se ha levantado un coliseo donde a las ocho en punto comienza la representacio\u0301n de las obras que ofrece la compan\u0303i\u0301a de teatro que administra el sen\u0303or Mariano Avedo\u0301n (p. 47). Llegando a la orilla del ri\u0301o esta\u0301 el u\u0301nico hospital general que existe en la ciudad, llamado Hospital de Nuestra Sen\u0303ora del Rosario&#8230; Es una vieja casona que pertenecio\u0301 a los antepasados del sen\u0303or Guimbarda&#8230; (p. 49). No falta di\u0301a que lleguen envueltos y cargados en cobijas o tapetes manchados de sangre o sobre improvisados catres, vecinos con impresionantes heridas de cuchillos, estoques, belduques, machetes o espadas, balazos, pedradas o golpes con los que comu\u0301nmente suelen dirimir sus diferencias y enconos&#8230; (p. 50). Por la misma orilla del ri\u0301o se encuentran los hornos donde queman la cal&#8230; La queman fini\u0301sima de piedra azul del mismo ri\u0301o, esta arena es material para las fa\u0301bricas de las muchas casas (p. 52). A las once de la noche principia el anuncio de las horas. Los serenos usan un pito para dar la sen\u0303al y la hora, y en seguida, invocan el nombre de Mari\u0301a Santi\u0301sima&#8230; al dar las tres de la man\u0303ana, regresa la u\u0301ltima patrulla a la Ca\u0301rcel Nacional donde se espera que informen: \u201csin novedad Monterrey\u201d (p 123).<\/p>\n<p>Dice Derbez que el escrito fue redactado con ciertos tintes narrativos aunque sin pretensiones literarias; sin embargo, puede considerarse un documento importante en ese campo por mezclar elementos de la ficcio\u0301n, como la novela y el cuento, con los de no ficcio\u0301n como la cro\u0301nica y el ensayo.<\/p>\n<div>\n<p>Cuando lei\u0301 Sin novedad Monterrey, en el verano de 1998, me reafirmo\u0301 lo efectivo y dida\u0301ctico que resultaba la narracio\u0301n estructurada como cuento y ensayo, te\u0301cnica que en mi caso ya veni\u0301a practicando con e\u0301xito en las pa\u0301ginas de la Hoja de Arquitectura, para promover la lectura en los estudiantes de la escuela de arquitectura.<\/p>\n<p>La arquitectura, como constante obra del hombre, es objeto de intere\u0301s para diversas disciplinas, una\u00a0de esas disciplinas es la literatura, en sus distintos ge\u0301neros: cro\u0301nica, libro de viajes, epi\u0301stolas, cuento, poesi\u0301a, novela, drama, reportaje, memoria, etc., y en ella podemos buscar y encontrar uno de sus ma\u0301s fieles y constantes registros.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">* Universidad Auto\u0301noma de Nuevo Leo\u0301n, F.A.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Contacto: armando.floress@uanl.mx<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<p>Referencias<\/p>\n<p>1. Edmundo Derbez Garci\u0301a. Sin novedad Monterrey. Universidad Auto\u0301noma de Nuevo Leo\u0301n, Monterrey, Me\u0301xico, 1998.<\/p>\n<p>2. Edmundo Derbez Garci\u0301a (1966, Monterrey, N.L.). Licenciado en ciencias de la comunicacio\u0301n y en historia, director del Centro de Documentacio\u0301n y Archivo Histo\u0301rico de la\u00a0UANL.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>ADENDA<\/strong><\/p>\n<div>\n<div>\n<p>Sin novedad con el libro Sin novedad Monterrey<\/p>\n<p>EDMUNDO DERBEZ GARCI\u0301A<\/p>\n<p>El objetivo de este trabajo histo\u0301rico fue intentar, con base en la documentacio\u0301n de archivo, un acercamiento a las calles, edificios y personajes que en conjunto perfilaron a Monterrey, tanto en el aspecto urbano como social en 1838.<\/p>\n<p>El trabajo nacio\u0301 con la idea de hacer una descripcio\u0301n de la ciudad a trave\u0301s de los testimonios de sus propios habitantes, contenidos en la documentacio\u0301n no so\u0301lo de ese an\u0303o, sino alrededor del mismo.<\/p>\n<p>Oficios dirigidos a las autoridades por vecinos que planteaban problemas especi\u0301ficos, informes de comisiones del Congreso relacionados a asuntos sociales, la correspondencia de los alcaldes y las declaraciones de testigos e implicados en juicios penales, reflejan la cotidianeidad, organizacio\u0301n social y costumbres, pero al mismo tiempo describi\u0301an caracteri\u0301sticas fi\u0301sicas de la ciudad, sitios, rincones, calles, callejones y espacios pu\u0301blicos y privados.<\/p>\n<p>De este modo se desperto\u0301 la inquietud, que se mantuvo latente, de elaborar una obra descriptiva, y aunque todo este material habi\u0301a sido revisado, no constitui\u0301a en su momento materia de las investigaciones que se efectuaban; pero hacia 1995, previo a la conmemoracio\u0301n de los 400 an\u0303os de la fundacio\u0301n de Monterrey, adquirio\u0301 mayor significado intentarlo.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Para concretarlo, la base principal consistio\u0301 en las no\u0301minas fechadas en diciembre de 1835 y agosto de 1836, de los propietarios de fincas con expresio\u0301n de las calles con sus antiguas denominaciones; la no\u0301mina de solares de la ciudad en arrendamiento calle por calle de 1837, la de individuos que pagaban las contribuciones en 1838, la demarcacio\u0301n en que se dividio\u0301 la ciudad por un reglamento del 16 de noviembre de 1838 y el registro de residentes de los cuarteles y secciones de 1840.<\/p>\n<p>Todo este material se volco\u0301 en un plano de la ciudad elaborado por Alejandro Derbez Garci\u0301a, con base en el de Juan Crouset de 1792 y 1798 y en el de la invasio\u0301n americana de 1846, periodo en el que la urbanizacio\u0301n de la ciudad en cuanto al nu\u0301mero de calles y manzanas no habi\u0301a cambiado sensiblemente.<\/p>\n<p>Con dichas no\u0301minas visualizadas en un plano, se ubico\u0301 en cada manzana, hasta particularizar en lo posible los edificios pu\u0301blicos importantes relacionados con el gobierno civil, tanto estatal como municipal, por ejemplo: la Casa de Gobierno, el Tribunal de justicia y el Congreso; de la iglesia, como la parroquia, las capillas y los edificios administrativos; los sitios de reunio\u0301n colectiva como plazas, mercados, tiendas, parques, billares y prosti\u0301bulos; asi\u0301 como las casas de los vecinos.<\/p>\n<p>Adema\u0301s del perfil urbano, una vertiente ma\u0301s del trabajo se baso\u0301 en el perfil de sus moradores, buscando origen, cargos u oficios.<\/p>\n<p>Se respeto\u0301 en lo posible el contenido y lenguaje de los documentos, hilados por medio de una voz narrativa que fuera fluida para la lectura, pero sin pretensiones literarias.<\/p>\n<p>Todos estos elementos conjuntados representaron un intento por asomarnos a la cotidianeidad de una ciudad y, lo ma\u0301s importante, a sus contrastes, desde las amplias casas de ricos comerciantes hasta los jacales de miserables peones; desde el convento franciscano donde los religiosos cubri\u0301an sus obligaciones espirituales, hasta las casas de solteronas dedicadas a servir y divertir a los visitantes masculinos.<\/p>\n<p>Tambie\u0301n los ma\u0301s variados tipos humanos de la ciudad, desde un Luis Lesa \u201cEl Mechero\u201d, encargado de retirar la basura e inmundicia de los reos de la ca\u0301rcel, el leno\u0301n Refugio Bocanegra que ofreci\u0301a lances con sus mujeres, hasta el excelenti\u0301simo obispo Jose\u0301 Mari\u0301a de Jesu\u0301s Belaunzara\u0301n, apreciado por la dulzura afable de su predicacio\u0301n, exhortacio\u0301n y ejemplos.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"line-height: 1.5em;\">\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Armando V. Flores Salazar* CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 17, No. 65, ENERO &#8211; FEBRERO 2014 La Declaracio\u0301n de la Independencia Nacional de Me\u0301xico, proclamada en el Plan de Iguala, en febrero de 1821, se juro\u0301 solemnemente en Monterrey por toda su poblacio\u0301n el 18 de noviembre de ese mismo an\u0303o. 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