{"id":7664,"date":"2018-05-07T12:28:12","date_gmt":"2018-05-07T17:28:12","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=7664"},"modified":"2018-05-07T12:28:12","modified_gmt":"2018-05-07T17:28:12","slug":"de-laberintos-arquitectonicos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=7664","title":{"rendered":"De laberintos arquitecto\u0301nicos"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/fondo-e1525711932450.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7665 aligncenter\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/fondo-e1525711932450.png\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"670\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Armando V. Flores Salazar*<\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: right;\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 21, No. 88 marzo-abril 2018<\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: right;\"><i>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Llegar a mi cuarto era llegar \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0al final de un laberinto humano. \u00a0<\/i>Pita Amor<\/p>\n<p class=\"p1\">La arquitectura es en s\u00ed un sistema de orden, tanto como lo es su modo de expresi\u00f3n dominante: las matem\u00e1ticas \u2013con predominio de la geometr\u00eda, la modulaci\u00f3n y el c\u00e1lculo\u2013. El hombre se complace en ella porque resuelve sus necesidades preferenciales de orden, equilibrio, ritmo, claridad, armon\u00eda, simplificaci\u00f3n y simbolizaci\u00f3n. Cuando por distintas causas \u2013todas humanas\u2013 se pierden tales condiciones b\u00e1sicas, aparece lo laber\u00edntico como descomposici\u00f3n postarquitect\u00f3nica.<\/p>\n<p class=\"p1\">La definici\u00f3n m\u00e1s simplificada de laberinto en t\u00e9rminos arquitect\u00f3nicos es toda construcci\u00f3n complicada cuyo desorden genera en el usuario sentimientos de confusi\u00f3n, inseguridad, temor, ansiedad, necesidad de abandonarla y angustia creciente mientras no se encuentre la salida liberadora. En t\u00e9rminos urban\u00edsticos, los lugares oscuros o deshabitados, con calles, callejones, recovecos y encrucijadas en trama compleja generan las mismas sensaciones en grado tal que provocan confusi\u00f3n y necesidad apresurada por abandonar el lugar. Ambas experiencias se viven con frecuencia en la cotidianeidad, como cuando se buscan por primera vez direcciones urbanas espec\u00edficas poco frecuentes, o cuando se trata de cumplir con tr\u00e1mites oficiales de causante o derechohabiente en instituciones p\u00fablicas o privadas no habituales y que se hacen de vez en cuando. La cotidianeidad est\u00e1 llena de tales experiencias. \u00bfPor qu\u00e9 lo laber\u00edntico se vuelve tolerable?<\/p>\n<p class=\"p1\">\u00bfAcaso la inmemorial Torre de Babel fue convertida por las acciones humanas en el primer edificio laber\u00edntico y con ello la primigenia vivencia consciente de la confusi\u00f3n, el desasosiego y el extrav\u00edo como sus m\u00e1s evidentes atributos?<\/p>\n<p class=\"p1\">El conjunto de edificios en el campus del \u00e1rea m\u00e9dica de la Universidad Aut\u00f3noma de Nuevo Le\u00f3n (UANL) tiene su entrada principal frente a las avenidas que circundan el conjunto y a la vez se interconectan entre s\u00ed por calles, callejones, andadores, plazoletas y banquetas interiores en evidente esquema laber\u00edntico.<\/p>\n<p class=\"p1\">Con Llermi acompa\u00f1\u00e1ndome como paciente postoperatorio de la Cl\u00ednica de Oftalmolog\u00eda del Hospital Universitario, y ante la necesidad de surtir los medicamentos en la farmacia de la Cl\u00ednica de Trabajadores Universitarios para el tratamiento indicado, intentando ahorrar tiempo y esfuerzo optamos por el camino corto del interior, lo que implic\u00f3 encontrar la puerta indistinta que conecta internamente el \u00e1rea de Oftalmolog\u00eda con las salas de pacientes de Consulta Externa del Hospital, pasar entre ellas en zigzag, salir a una plazoleta de usos m\u00faltiples saturada de personas imp\u00e1vidas que esperan pacientemente y palomas temerosas en movilidad continua que pepenan alimento en el piso, cruzar con mucha precauci\u00f3n una avenida de doble circulaci\u00f3n y cause irregular, adentrarse por un angosto callej\u00f3n os- curo que separa dos edificios de estacionamiento, librar apresuradamente el rinc\u00f3n donde se estacionan patrullas polic\u00edacas con polic\u00edas armados custodiando reos esposados de pies y manos, cruzar la calle improvisada por donde salen apresurados choferes cortando camino, tomar la banqueta irregular que conduce al destino final para luego de tr\u00e1mites internos, ya obtenidos los medicamentos requeridos, volver a repetir la ruta de regreso hasta el autom\u00f3vil estacionado en el punto de partida. \u00bfC\u00f3mo ves el laberinto, divertido no? Le pregunt\u00e9 semisonriente a mi hija.<\/p>\n<p class=\"p1\">El esquema original de la Facultad de Arquitectura en Ciudad Universitaria fue de dos cuerpos rectangulares, paralelos, separados por patios ajardinados, interconectados al centro por un pasillo perpendicular; el cuerpo frontal para el equipamiento de apoyo acad\u00e9mico \u2013administraci\u00f3n, biblioteca, auditorio, cafeter\u00eda y sala de maestros\u2013, y el del fondo para aulas y talleres, cumpliendo el conjunto con los principios b\u00e1sicos de orden, armon\u00eda y claridad funcional. El desmedido\u00a0aumento poblacional de usuarios y la ausencia de un plan maestro de crecimiento ordenado del edificio lo fueron alterando agreg\u00e1ndole ampliaciones desarticuladas y ajenas a su esquema inicial, a tal grado que en la actualidad los seis cuerpos que la conforman y un s\u00e9ptimo en proceso de construcci\u00f3n se interconectan laber\u00ednticamente, problema que se evidencia y se resuelve parcialmente con mapas, en lugares estrat\u00e9gicos, indicadores del conjunto, y la cl\u00e1sica flechita roja con la advertencia de Usted est\u00e1 aqu\u00ed, a modo de orientaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"p1\">En otro tenor, mi amigo Fernando Garza Quir\u00f3s tiene la c\u00f3moda costumbre de reconocer de d\u00eda el trayecto y la direcci\u00f3n del sitio al que ha sido invitado para una reuni\u00f3n social en la noche, ensayando de d\u00eda el recorrido para evitarse la angustia de sentirse extraviado en el trayecto nocturno hasta encontrar el destino final.<\/p>\n<p class=\"p1\">Las primeras representaciones laber\u00ednticas pro- ceden de la prehistoria como grabados rupestres o petroglifos con formato circular o el\u00edptico y han sido interpretadas como representaciones diagram\u00e1ticas del cielo nocturno como laberinto c\u00f3smico. Se cuenta con monedas del siglo III a. C. con el cl\u00e1sico trazo del laberinto de siete meandros conc\u00e9ntricos enfatizando y a la vez protegiendo el centro. En la Edad Media abundan en los conjuntos conventuales interconexiones laber\u00ednticas y en el pavimento de la arquitectura religiosa perviven representaciones laber\u00ednticas de uso ritual y sustituci\u00f3n simb\u00f3lica de la peregrinaci\u00f3n a Tierra Santa. En el periodo del Barroco los laberintos se plasmaron en las \u00e1reas de jardiner\u00eda para vivir la emoci\u00f3n en los juegos de escondite y su obsesi\u00f3n por el uso de espejos crearon tanto las galer\u00edas infinitas como el paralaje arquitect\u00f3nico. En los tiempos modernos se han reproducido fractalmente.<\/p>\n<p class=\"p1\">Si bien los trazos urbanos reticulares ya son incipientes en la cultura fara\u00f3nica egipcia y la trama urbana ortogonal o hipod\u00e1mica procede desde la Grecia de Pericles, fuera de los edificios alineados sobre el cardus y el decumanos romanos \u2013calles amplias cruzadas en \u00e1ngulo recto hacia los puntos cardinales\u2013, en sus periferias fuera de control gubernamental, la traza org\u00e1nica de expansi\u00f3n urbana surge de ordinario en esquemas libres, improvisados y laber\u00ednticos.<\/p>\n<p class=\"p1\">Arthur Evans (1841-1941), arque\u00f3logo ingl\u00e9s del Museo Ashmolean de la Universidad de Oxford, explor\u00f3 a partir de 1900 la zona de Cnosos, en la isla griega de Creta, desenterrando con su equipo de colaboradores los restos del Palacio de Cnosos, relacion\u00e1ndolo por su distribuci\u00f3n laber\u00edntica con el m\u00edtico palacio del rey Minos, registrado por Homero en la <i>Odisea<\/i>; quien en la<\/p>\n<p class=\"p1\">voz de Ulises nos dice que \u201cEn medio del vinoso ponto, rodeada del mar, hay una tierra hermosa y f\u00e9rtil, Creta&#8230; Entre las ciudades se haya Cnoso, gran poblaci\u00f3n, en la cual rein\u00f3 por espacio de nueve a\u00f1os Minos, que conversaba con el gran Zeus y fue padre de mi padre, el magn\u00e1nimo Deucali\u00f3n&#8230; En Cnoso conoc\u00ed a Odiseo y a\u00fan le ofrec\u00ed los dones de la hospitalidad\u201d (Homero, 1973, pp. 356-357, canto 19).<\/p>\n<p class=\"p1\">El conjunto arquitect\u00f3nico conocido como el Palacio de Cnosos fue construido alrededor del a\u00f1o 1900 a.C., en una superficie de dos hect\u00e1reas, con m\u00e1s de dos mil habitaciones para diversos usos, en varios pisos y tributarias a un patio ceremonial central. Logr\u00f3 su mayor esplendor en tiempos del rey Minos, y su de- cadencia, despu\u00e9s de varios siglos de dominio de todo el archipi\u00e9lago, se le atribuye a una secuencia de incendios y terremotos, quedando abandonado por completo alrededor del a\u00f1o 1400 a.C. El periodo hist\u00f3rico queda registrado como periodo Minoico en honor del legendario rey.<\/p>\n<p class=\"p1\">Se tienen referencias escritas de al menos cinco laberintos de la antig\u00fcedad, uno en Egipto \u2013Amenenhet III, s. XIX a.C.\u2013, otro en Grecia, otro m\u00e1s en Etruria y dos en Creta, uno en Gortyna y el otro en Cnosos, este \u00faltimo el m\u00e1s popular de todos en nuestro tiempo por muchas razones, entre ellas el rescate documental de esa gran cultura del mundo antiguo y la revitalizaci\u00f3n de personajes m\u00edticos copart\u00edcipes de su historia como el rey Minos, que lo lleva a su m\u00e1xima gloria, su mujer Pasifae, madre de Ariadna y de Asteri\u00f3n, el hombre toro de Minos o Minotauro; de D\u00e9dalo, el arquitecto griego encargado de las obras del palacio real y constructor del laberinto para el control carcelario del monstruo, de \u00cdcaro, el \u201chombre p\u00e1jaro\u201d hijo de D\u00e9dalo y del ateniense Teseo, ejecutor del minotauro.<\/p>\n<p class=\"p1\">Es a partir del trabajo arqueol\u00f3gico de Arthur Evans en Cnosos que la palabra laberinto, de trasfondo principalmente arquitect\u00f3nico, vuelve a adquirir actualidad y se adopta para nombrar situaciones semejantes en otros campos del conocimiento humano como la literatura, la psicolog\u00eda y el cine, entre otros; y es en la literatura y el cine donde se han develado y propuesto otras formas laber\u00ednticas.<\/p>\n<p class=\"p1\">Entre tantos ejemplos notables en el campo de la literatura podemos considerar a <i>Rayuela<\/i>, de Julio Cort\u00e1zar, y <i>La feria<\/i>, de Juan Jos\u00e9 Arreola, los cuales por el hecho de poderse leer, aparte de la forma convencional en otro orden a partir de cap\u00edtulos distanciados entre s\u00ed, con lo cual se recrea la estructura laber\u00edntica del extrav\u00edo; Gunter Grass en <i>El tambor de hojalata <\/i>considera\u00a0laber\u00edntico el \u00e1lbum fotogr\u00e1fico familiar de Oskar \u2013su personaje principal\u2013 por la diversidad de retratados, sus historias particulares, los distintos tiempos que evocan; tambi\u00e9n, desde el desv\u00e1n de su casa, Oskar observa como laber\u00edntico el conjunto de casas, las calles y la multitud de patios habitados por amas de casa sacudiendo a golpes las alfombras colgadas en las sogas; Octavio Paz propone, en <i>El laberinto de la soledad<\/i>, que el extrav\u00edo, el sentimiento de orfandad y el desamparo que manifiestan recurrentemente algunos mexicanos \u2013o de otras muchas nacionalidades\u2013 se genera desde el devenir de su propio ser hist\u00f3rico, \u201cEl mexicano \u2013nos dice\u2013, siempre est\u00e1 lejos, lejos del mundo y de los dem\u00e1s. Lejos tambi\u00e9n de s\u00ed mismo\u201d; Umberto Eco asocia como laber\u00ednticas a la arquitectura y la literatura en su novela <i>El nombre de la rosa<\/i>, la trama es inagotable, el tiempo de la novela es durante el periodo feudalista de la baja Edad Media, plagada de misterios, secretos, dogmas, amenazas, etc., el escenario es una abad\u00eda benedictina orgullosa de su gran biblioteca y dentro de \u00e9sta una laber\u00edntica biblioteca secreta, resguardando manuscritos protegidos y celada por un monje anciano, ciego y senil, y cuyo acceso encubierto y disimulado se ubica desde el osario o catacumba del monasterio.<\/p>\n<p class=\"p1\">Releyendo a Jorge Luis Borges en su libro de cuentos breves <i>El Aleph<\/i>, resaltan del conjunto tres de ellos hermanados en su tem\u00e1tica: \u201cLa casa de Asteri\u00f3n\u201d, \u201cAbenjac\u00e1n el Bojar\u00ed, muerto en su laberinto\u201d y derivado de \u00e9ste \u201cLos dos reyes y los dos laberintos\u201d. En los tres cuentos el escenario es, si no es que el personaje protag\u00f3nico, el legendario laberinto. En el primer cuento, Asteri\u00f3n, el minotauro, reflexiona sobre s\u00ed mismo y sobre su casa-c\u00e1rcel o laberinto, \u201cdonde las noches y los d\u00edas son largos&#8230; todas las partes est\u00e1n hechas muchas veces&#8230; La casa es del tama\u00f1o del mundo; mejor dicho, es el mundo\u201d. En el segundo cuento, como en una galer\u00eda de espejos, el matem\u00e1tico Dunraven \u2013versado en obras policiales\u2013 y el poeta Allaby narran en el lugar de los hechos su versi\u00f3n sobre la misteriosa muerte del egipcio Abenjac\u00e1n el Bojar\u00ed en su propia casa de muros rojos, que mand\u00f3 construir en un puerto ingl\u00e9s, \u201cde una sola habitaci\u00f3n y de leguas y leguas de corredores\u201d. En el tercero de los cuentos se narra la historia \u2013de las m\u00e1s comunes en los arenales nil\u00f3ticos\u2013, del rey de Babilonia que mand\u00f3 construir un laberinto en el que, por diversi\u00f3n premeditada hizo penetrar a un jeque \u00e1rabe que ten\u00eda de hu\u00e9sped, quien luego de un azaroso d\u00eda de angustias logr\u00f3 encontrar la salida y sin reproches le comparti\u00f3 a su cong\u00e9nere que en Arabia ten\u00edan un laberinto sin puertas, escaleras, muros, pasillos ni galer\u00edas, y que esperaba mostr\u00e1rselo alg\u00fan d\u00eda. Ese d\u00eda lleg\u00f3 a\u00f1os despu\u00e9s cuando el rey, sometido\u00a0por el jeque, emprende un viaje a lomo de bestia por el desierto con destino al referido laberinto; luego de tres d\u00edas de cabalgar en el interminable mar de arena, el jeque abandona al rey a su suerte en la inmensidad del desierto, en el cual muere de hambre y sed, angustiado por encontrar la invisible salida (Borges, 1995).<\/p>\n<p class=\"p1\">La literatura tambi\u00e9n alimenta la indagaci\u00f3n laber\u00edntica en la producci\u00f3n cinematograf\u00eda con ejemplos sobresalientes como <i>El resplandor<\/i>, de Stanley Kubrick, <i>El laberinto del fauno<\/i>, de Guillermo del Toro, <i>El cubo, <\/i>de Vincenzo Natali, <i>Dark City<\/i>, de Alex Proyas, y <i>Dentro del laberinto<\/i>, de Jim Henson, entre muchos otros.<\/p>\n<p class=\"p1\">Lo laber\u00edntico ha llegado tambi\u00e9n a los videojuegos. Basados en los dibujos de arquitecturas imposibles del neerland\u00e9s M. C. Escher y en el edificio <i>La muralla roja<\/i>, que en 1973 el arquitecto espa\u00f1ol Ricardo Bonfill construy\u00f3 en Alicante, ambos de inspiraci\u00f3n laber\u00edntica, Ken Wong y David Fern\u00e1ndez Huerta han dise\u00f1ado el videojuego \u201cMonument Valley\u201d \u2013desarrollado por la empresa brit\u00e1nica Ustwo Games, ganadora en 2014 del Apple Design Award\u2013, ampliando lo laber\u00edntico como parte habitual de la diversi\u00f3n de tiempo libre.<\/p>\n<p class=\"p1\"><b>A MANERA DE CONCLUSI\u00d3N \u2013PARA NO CONCLUIR\u2013<\/b><\/p>\n<p class=\"p1\">La madre naturaleza, gran maestra de la cultura humana, se ha manifestado siempre en modalidades laber\u00ednticas. En el largo primer tiempo humano, el que va del <i>Australopithecus <\/i>al <i>Homo habilis<\/i>, la experiencia de sentir qued\u00f3 registrada en el \u201ccerebro viejo\u201d construido con tales realidades; mientras que en el corto segundo tiempo, el que va del <i>Homo habilis <\/i>al <i>Homo sapiens<\/i>, la experiencia de pensar va modificando paulatinamente su modo de vivir hacia lo previsible. Tal ascenso del hombre le genera la sobreposici\u00f3n de un \u201ccerebro nuevo racional\u201d sobre el \u201cviejo emocional\u201d ya existente, que lo va apartando de su primigenia naturaleza animal, estableciendo un \u201cnuevo orden\u201d sobre el \u201cviejo caos\u201d.<\/p>\n<p class=\"p1\">La arquitectura como objeto cultural le muestra el camino corto para comprobar la hip\u00f3tesis, regode\u00e1ndose al conjuntar en ella sistemas ordenadores y correctivos como la geometr\u00eda, la aritm\u00e9tica y el c\u00e1lculo.<\/p>\n<p class=\"p1\">Sin embargo, ambas realidades, desorden y orden, coexisten satisfaciendo necesidades tanto de raz\u00f3n como de emoci\u00f3n, de simplicidad y complejidad, de ritmos simples o alternados, de equilibrios por simetr\u00eda y por asimetr\u00eda, de signos y de s\u00edmbolos.<\/p>\n<p class=\"p1\">Falta decir en este ensayo laber\u00edntico que nosotros los <i>Homo sapiens sapiens <\/i>hemos llamado laberinto a la parte interna de nuestro sistema auditivo, la que nos procura el equilibrio sin importar posturas o movimientos, y que el cerebro como \u00f3rgano central dominante es altamente sensible a la percepci\u00f3n y detecci\u00f3n de lo laber\u00edntico, tanto en el paisaje natural como en el cultural.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">*Universidad Aut\u00f3noma de Nuevo Le\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Contacto: armando.floressl@uanl.mx<\/p>\n<p class=\"p1\"><b>REFERENCIAS<\/b><\/p>\n<p class=\"p1\">Homero (1973). <i>La Odise<\/i>a. Espa\u00f1a: Ed. Bruguera.<\/p>\n<p class=\"p1\">Borges, J.L. (1995). <i>El Aleph<\/i>. Buenos Aires: Emec\u00e9\u00a0Editores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p1\"><b>Adenda<\/b><\/p>\n<p class=\"p1\"><b>Perdido en mi laberinto de palabras<\/b><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: left;\">Javier Villarreal Lozano<\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: right;\"><i>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 No esperes que el rigor de tu camino, \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0que tercamente se bifurca en otro, \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0que tercamente se bifurca en otro, \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/i><i>tendr\u00e1 fin. Es de hierro tu destino&#8230;<\/i><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: right;\">Jorge Luis Borges, Laberinto<\/p>\n<p class=\"p1\">La fascinaci\u00f3n de Borges por el espejo \u2013cruel duplicaci\u00f3n sin concesiones\u2013 mantiene una extra\u00f1a hermandad con la que sent\u00eda por los laberintos, bifurcaci\u00f3n de bifurcaciones <i>ad infinitum. <\/i>Dos espejos, uno frente al otro, replican las im\u00e1genes tambi\u00e9n hasta el infinito. Espejos y laberintos son trampas y a la vez puertas (ox\u00edmoron del consciente y del inconsciente). El espejo teje su tela de hilos de azogue a fin de atrapar nuestra imagen; el laberinto tambi\u00e9n nos atrapa, pero, al mismo tiempo, nos invita a continuar avanzando hacia ninguna parte, sin meta, mapas o portulanos: met\u00e1fora desconsoladora de la vida.<\/p>\n<p class=\"p1\">Alicia convirti\u00f3 el espejo en puerta a la otredad y encontr\u00f3 maravillas. Teseo lleg\u00f3 al centro del laberinto construido por D\u00e9dalo, y mat\u00f3 al Minotauro. De\u00a0paso neg\u00f3 la sapiencia de D\u00e9dalo, cuya torpeza t\u00e9cnica ya hab\u00eda costado la vida a su hijo \u00cdcaro cuando el Sol derriti\u00f3 la cera con que su progenitor le hab\u00eda pegado las alas con la idea de huir de Creta. D\u00e9dalo, perdedor irredento: fracas\u00f3 como arquitecto y como ingeniero aeron\u00e1utico.<\/p>\n<p class=\"p1\">El d\u00e9bil hilo de Ariadna triunf\u00f3 sobre su retorcida imaginaci\u00f3n. En uno de sus cuentos, Borges hace decir a Teseo que el Minotauro casi no luch\u00f3 para defenderse. Para agravio del dramatismo, fue la suya una victoria hu\u00e9rfana de ribetes \u00e9picos: tauricidio con todas las agravantes.<\/p>\n<p class=\"p1\">Utilizado para ocultar la lujuria extramatrimonial de Pasifae, esposa del rey Minos, el laberinto result\u00f3 una decepci\u00f3n. A pesar del deseo del monarca de negar visualmente el producto del desliz zoof\u00edlico de la mujer, el monstruo llevaba su nombre: Minotauro, el Toro de Minos, cuando debi\u00f3 llamarse Pasitauro, el Toro de Pasifae. \u00a1Ay, los infortunios de la monarqu\u00eda y del patriarcado!<\/p>\n<p class=\"p1\">Los laberintos son negaci\u00f3n de la arquitectura \u2013antiarquitectura por excelencia\u2013, \u00fanico arte utilitario. Es el caos, la negaci\u00f3n del orden, del cosmos. Resultan v\u00e1lidos, quiz\u00e1s, por su calidad de alegor\u00eda, imitaci\u00f3n de la existencia del hombre. Pero de ser as\u00ed, la construcci\u00f3n de laberintos deber\u00eda ser tarea de poetas, fil\u00f3sofos esc\u00e9pticos \u2013Pirr\u00f3n y seguidores\u2013, o de gente hip\u00f3crita, como el rey Minos, quien se tom\u00f3 tantas molestias intentando borrar las traiciones de su mujer al t\u00e1lamo nupcial.<\/p>\n<p class=\"p1\">Finalmente, confabulados, Teseo y Ariadna terminaron piadosamente con la vida del pobre Minotauro, quien, sin conocer a Octavio Paz, \u00e9l s\u00ed vivi\u00f3 su aburrida soledad en el laberinto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Armando V. Flores Salazar* CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 21, No. 88 marzo-abril 2018 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-7664","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-andamiajes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7664","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7664"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7664\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7666,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7664\/revisions\/7666"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7664"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7664"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7664"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}