{"id":7508,"date":"2018-04-20T11:20:46","date_gmt":"2018-04-20T16:20:46","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=7508"},"modified":"2018-04-20T11:20:46","modified_gmt":"2018-04-20T16:20:46","slug":"pez-leon-invasor-al-descubierto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=7508","title":{"rendered":"Pez le\u00f3n: invasor al descubierto"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/portada-4.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-7509\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/portada-4-1024x238.png\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"238\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/portada-4-1024x238.png 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/portada-4-300x70.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/portada-4-768x178.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Estefan\u00eda G\u00f3mez-del R\u00edo*, Luis Mendoza-Cuenca*, Jos\u00e9 Ad\u00e1n Caballero V\u00e1zquez**<\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: right;\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 21, No. 87 enero-febrero 2018<\/p>\n<p class=\"p1\">A nivel mundial, el continuo intercambio de especies entre distintos h\u00e1bitats, resultado de la introducci\u00f3n accidental o intencional de animales y plantas por parte de los seres humanos, se ha convertido en una importante amenaza para el mantenimiento de la biodiversidad de los ecosistemas (Conabio, 2016; Comit\u00e9 Asesor Nacional sobre Especies Invasoras, 2010; G\u00f3mez <i>et al., <\/i>2013). Las alteraciones o los da\u00f1os que puede causar una especie que es introducida fuera de su distribuci\u00f3n natural dependen tanto de sus caracter\u00edsticas fisiol\u00f3gicas, anat\u00f3micas y de comportamiento, as\u00ed como de las condiciones del ecosistema para soportar la introducci\u00f3n de estas especies. En ocasiones, las especies ex\u00f3ticas no son capaces de adaptarse a las condiciones del nuevo h\u00e1bitat y no se reproducen, por lo que permanecen periodos cortos sin causar alteraciones mayores en los ecosistemas (Conabio, 2016). Desafortunadamente, existen m\u00faltiples especies que encuentran las condiciones favorables para adaptarse, reproducirse y colonizar exitosamente nuevos ambientes. Estas especies pueden producir da\u00f1os a los ecosistemas, incluyendo el desplazamiento o incluso la extinci\u00f3n local de especies nativas, por lo cual son catalogadas como invasoras (Conabio, 2016; Comit\u00e9 Asesor Nacional sobre Especies Invasoras, 2010; G\u00f3mez <i>et al.<\/i>, 2013).<\/p>\n<p class=\"p1\"><b>PROBLEM\u00c1TICA DE LAS ESPECIES INVASORAS<\/b><\/p>\n<p class=\"p1\">Con el tiempo se ha logrado identificar algunas caracter\u00edsticas de las especies invasoras, como su alta capacidad de adaptarse a m\u00faltiples h\u00e1bitats, aun cuando \u00e9stos puedan ser diferentes a los de su lugar de origen; son conductualmente muy pl\u00e1sticas; tiene una alta tasa de reproducci\u00f3n, por lo que se vuelven muy abundantes en periodos cortos; su capacidad de dispersi\u00f3n es alta; son resistentes a los par\u00e1sitos presentes en el medio; cambian f\u00e1cilmente de dieta, aliment\u00e1ndose sin problema de los recursos disponibles en el nuevo medio; tienen tolerancia a intervalos amplios de temperatura y pueden ser especies cr\u00edpticas que dificultan el reconocimiento de las especies nativas (Conabio, 2016). Las especies invasoras pueden causar da\u00f1os a diferentes niveles, por ejemplo, alterando de manera importante\u00a0el equilibrio tr\u00f3fico en los ecosistemas, disminuyendo la abundancia de especies clave en la cadena alimentaria. De igual forma, pueden introducir nuevos par\u00e1sitos o pat\u00f3genos causando enfermedades que resultan en mortalidad de las especies nativas, afectando con ello la salud en los ecosistemas de manera irreversible (Conabio, 2016; Comit\u00e9 Asesor Nacional sobre Especies Invasoras, 2010; G\u00f3mez <i>et al., <\/i>2013). Las especies invasoras no s\u00f3lo afectan la estabilidad y biodiversidad de los ecosistemas, tambi\u00e9n representan problemas socioecon\u00f3micos al reducir las especies de importancia comercial (meros y pargos), o ecol\u00f3gica (peces loro), que son especies clave para la subsistencia de muchas comunidades y ocasionalmente producen toxinas que afectan a la salud humana (Conabio, 2016; Comit\u00e9 Ase- sor Nacional sobre Especies Invasoras, 2010; G\u00f3mez <i>et al.<\/i>, 2013).<\/p>\n<p class=\"p1\"><b>CRONOLOG\u00cdA DE LA INVASI\u00d3N DEL PEZ LE\u00d3N<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig1.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-7510 aligncenter\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig1-300x220.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"220\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig1-300x220.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig1-768x563.png 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig1.png 917w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p class=\"p1\">Un ejemplo notable de una especie invasora es el pez <i>Pterois volitans<\/i>, com\u00fanmente llamado pez le\u00f3n. Es una especie originaria del Indo-Pacifico (G\u00f3mez <i>et al., <\/i>2013). El primer registro de esta especie invasora para el Atl\u00e1ntico occidental fue en 1992, en la bah\u00eda de Bisayne (sur de Florida) con la liberaci\u00f3n accidental de al menos seis individuos de una granja de reproducci\u00f3n, da\u00f1ada por el paso del hurac\u00e1n Andrew. En 2000, juveniles de pez le\u00f3n fueron registrados en el extremo norte, a lo largo de la costa este de Estados Unidos; estados como Georgia (a 568 km del sitio del primer registro), Carolina del Sur y del Norte (m\u00e1s de 1230 km al Norte) y el este de las Islas Bermudas (1500 km al Este del punto de liberaci\u00f3n). En 2001 la invasi\u00f3n alcanz\u00f3 Nueva York (1930 km). Para 2004 aconteci\u00f3 el primer avistamiento en los arrecifes de las Bahamas. En mayo de 2006 un primer juvenil fue observado en las Islas Turcas y Caicos (920 km), el primer reporte\u00a0confirmado para Cuba (340 km) ocurri\u00f3 en 2007 y en 2008 se confirmaba su presencia en Islas Caim\u00e1n, Jamaica, Hait\u00ed (1000 km), Rep\u00fablica Dominicana, Puerto Rico (1500 km) y Belice (1260 km). En el caso de M\u00e9xico, se considera como una especie establecida, se report\u00f3 por primera vez en la Isla de Cozumel en enero de 2009, y en ese mismo a\u00f1o se confirm\u00f3 la presencia del pez le\u00f3n en Guatemala (1435 km), Costa Rica, Honduras, Panam\u00e1 (2900 km), Colombia (3300 km) y Venezuela (4100 km). El primer reporte para el Golfo de M\u00e9xico fue en 2012 (figura 2) (Schofield, 2009; C\u00f4t\u00e9, Green y Hixon, 2013).<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig2.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-7511\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig2-1024x925.png\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"925\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig2-1024x925.png 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig2-300x271.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig2-768x694.png 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig2.png 1950w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/p>\n<p class=\"p1\">Sin embargo, el reporte de la mayor distancia en la zona de invasi\u00f3n fue en mayo de 2014, en la costa de Brasil a 8,900 km al sur de la zona de inicio de la invasi\u00f3n (Ferreira <i>et al.<\/i>, 2015). En menos de tres d\u00e9cadas, la velocidad y \u00e1rea de dispersi\u00f3n (7, 300,000 km2) convierte a la del pez le\u00f3n en una de las m\u00e1s importantes y exitosas invasiones biol\u00f3gicas de la historia. Se han registrado da\u00f1os en h\u00e1bitats tan diversos como arrecifes coralinos, rocosos y artificiales; hasta zonas de manglar y pastos marinos; rompiendo el equilibrio ecol\u00f3gico y reduciendo las poblaciones de peces, crust\u00e1ceos y moluscos y amenazando la diversidad de especies de todos los ecosistemas (Morris, 2013). Las familias de peces que m\u00e1s consume este invasor, de acuerdo a estudios realizados, son <i>Serranidae, Labridae, Gobiidae, Scaridae, Haemulidae, Grammatidae, Apogonidae, Mullidae, Blenniidae <\/i>y principalmente las especies de la familia <i>Pomacentridae. <\/i>Dentro de esta familia, los g\u00e9neros <i>Chromis <\/i>y <i>Stegastes <\/i>son los m\u00e1s depredados (Arredondo-Ch\u00e1vez <i>et al., <\/i>2016; Harms-Tuohy, Schi- zas y Appeldoorn, 2016).<\/p>\n<p class=\"p1\"><b>EL \u00c9XITO DE LA INVASI\u00d3N<\/b><\/p>\n<p class=\"p1\">El pez le\u00f3n presenta el armamento de un gran invasor, con m\u00faltiples caracter\u00edsticas que lo hacen exitoso, entre otras podemos destacar: 1) hembras muy fecundas que pueden producir hasta 30 mil huevos en cada periodo de desove; 2) estadio larval pel\u00e1gico de larga duraci\u00f3n (m\u00e1s de 26 d\u00edas), transportado por las corrientes oce\u00e1nicas; 3) r\u00e1pida maduraci\u00f3n sexual; 4) habitan profundidades desde 1 hasta 300 metros; 5) alta resistencia a par\u00e1sitos y enfermedades, y 6) presencia de veneno en aletas como mecanismo de defensa (C\u00f4t\u00e9, Green y Hixon, 2013; Hixon <i>et al.<\/i>, 2016; Molina, 2009). Sin embargo, se ha sugerido que la clave principal de su \u00e9xito radica en que las especies nativas a\u00fan no son capaces de reconocerlo como depredador, ni como presa potencial, ya que su morfolog\u00eda (parecida a un alga flotando) es una novedad ecol\u00f3gica en la zona de invasi\u00f3n, adem\u00e1s, su conducta de acecho lo hace ser un depredador \u201cfantasma\u201d para las especies nativas, haci\u00e9ndolo muy eficiente (Hixon <i>et al.<\/i>, 2016; Molina, 2009).<\/p>\n<p class=\"p1\"><b>RESPUESTAS CONDUCTUALES DE ESPECIES NATIVAS ANTE EL PEZ LE\u00d3N<\/b><\/p>\n<p class=\"p1\">Como parte de los esfuerzos multidisciplinarios para entender y controlar la problem\u00e1tica de la invasi\u00f3n del\u00a0pez le\u00f3n; en los laboratorios de Ecolog\u00eda y Biodiversidad de Organismos Acu\u00e1ticos del Centro de Investigaci\u00f3n Cient\u00edfica de Yucat\u00e1n y de Ecolog\u00eda de la Conducta en la Universidad Michoacana de San Nicol\u00e1s de Hidalgo, se estudi\u00f3 la capacidad de las especies nativas para detectar y responder ante la presencia del nuevo depredador.<\/p>\n<p class=\"p1\">Para la investigaci\u00f3n se consider\u00f3 una de las presas m\u00e1s consumidas por el pez le\u00f3n, el pez damisela (<i>Stegastes partitus<\/i>). El objetivo principal fue determinar si el alto nivel de depredaci\u00f3n que presentan los peces le\u00f3n sobre esta damisela se deb\u00eda a que \u00e9stos son incapaces de detectar al pez le\u00f3n, o es su comportamiento agresivo y territorial lo que los hace m\u00e1s susceptibles a la voraz depredaci\u00f3n. Para probarlo, se realiz\u00f3 una serie de experimentos de conducta en acuarios bajo condiciones controladas de laboratorio, los cuales implicaron filmar la conducta de un pez le\u00f3n ante la presencia de un individuo de <i>S. partitus <\/i>y la conducta de \u00e9ste ante la presencia del depredador durante cinco minutos. Se Incluyeron, adem\u00e1s de <i>S. partitus<\/i>, dos especies m\u00e1s del g\u00e9nero, <i>S. planifrons <\/i>y <i>S. diencaeus<\/i>. Se utilizaron estas tres especies por su conducta territorial y por ser habitantes comunes y abundantes de las zonas que invade el pez le\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig3.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-7512\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig3-300x136.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"136\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig3-300x136.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig3-768x348.png 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig3.png 879w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig4.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-7513\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig4-300x165.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"165\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig4-300x165.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig4-768x422.png 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig4.png 920w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig5.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-7514\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig5-300x163.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"163\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig5-300x163.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig5-768x417.png 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig5.png 865w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p class=\"p1\">De acuerdo con los resultados obtenidos, las tres especies (<i>Stegastes partitus<\/i>, <i>S. planifrons <\/i>y <i>S. diencaeus<\/i>) detectan inmediatamente la presencia del pez le\u00f3n cuando se acerca a sus territorios, realizando respuestas conductuales t\u00edpicas de defensa de territorio, las cuales se han descrito en las damiselas. Los individuos realizaron, adem\u00e1s, conductas t\u00edpicas de evasi\u00f3n ante depredadores como huir y esconderse. Sin embargo, los individuos de las tres especies, en su mayor\u00eda, mostraron conductas agresivas, que van desde extender las aletas para simular un tama\u00f1o mayor y ahuyentar al enemigo, hasta mordidas, adem\u00e1s de conductas de vigilancia como \u201cpatrullar\u201d su territorio (figura 6). En el caso del pez le\u00f3n, realiz\u00f3 conductas agresivas como mordidas, chorros de agua y conductas de vigilancia (todas conductas t\u00edpicas de depredaci\u00f3n), manteni\u00e9ndose atento ante las conductas que realizaban las presas nativas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig6.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-7515\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig6-300x230.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"230\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig6-300x230.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig6-768x588.png 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/fig6.png 916w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p class=\"p1\">Parad\u00f3jicamente, las especies m\u00e1s agresivas y que se exponen m\u00e1s al depredador, como <i>S. planifrons y S. diencaeus<\/i>, fueron las menos atacadas. \u00a0Por tanto, \u00a0la \u00a0alta \u00a0agresividad \u00a0de \u00a0estos \u00a0peces \u00a0parece \u00a0funcionar \u00a0como \u00a0una \u00a0estrategia \u00a0preadaptativa ante la presencia de del pez le\u00f3n. Si bien es poco probable que estos peces damisela puedan causar alg\u00fan da\u00f1o al pez le\u00f3n, la respuesta agresiva de estas dos especies podr\u00eda estarles brindando dos ventajas: <i>1) <\/i>interferir en la coordinaci\u00f3n de la secuencia de ataque del pez le\u00f3n, y con ello disminuir el \u00e9xito de captura de las damiselas, y <i>2) <\/i>ahuyentar a los peces le\u00f3n de las zonas donde <i>S. planifrons <\/i>y <i>S. diencaeus <\/i>mantienen su territorialidad mediante conductas de agresividad.<\/p>\n<p class=\"p1\">Estas conductas, adem\u00e1s de ser frecuentes, son muy vistosas, por lo que, al realizarlas, hacen \u201cvisible\u201d al pez le\u00f3n para las otras especies arrecifales, disminuyendo as\u00ed la probabilidad de \u00e9xito en la captura de presas y \u201cmotiv\u00e1ndolos\u201d a alejarse. <i>S. partitus<\/i>, aunque tambi\u00e9n detect\u00f3 la presencia del pez le\u00f3n, se esconde y<\/p>\n<p class=\"p1\">huye m\u00e1s de \u00e9ste, lo que representa una conducta evasiva obvia ante un depredador. Sin embargo, ante la conducta de acecho inm\u00f3vil (parecida a un alga flotante) que realiza por largos periodos el pez le\u00f3n, huir s\u00f3lo retrasa la depredaci\u00f3n y la convierte en una presa f\u00e1cil como lo determinan los registros en diversos trabajos (Arredondo-Ch\u00e1vez <i>et al., <\/i>2016; Palmer <i>et al., <\/i>2016; C\u00f4t\u00e9 y Maljkovic\u0301, 2010).<\/p>\n<p class=\"p1\">Los resultados de estas observaciones conductuales sugieren que ante la llegada del pez le\u00f3n como nuevo depredador, algunas presas nativas podr\u00edan contar con respuestas adaptativas en un contexto evolutivo, que podr\u00eda dar lugar a la aparici\u00f3n de estrategias \u00fatiles para contrarrestar o minimizar su depredaci\u00f3n y para mantener la estabilidad del ecosistema. La conducta te- rritorial, espec\u00edficamente la agresividad, es una ventaja adaptativa presente en los peces del g\u00e9nero <i>Stegastes<\/i>, que parece ser muy efectiva ante el depredador, evitando ser devoradas, al poner a este invasor al descubierto. Sin embargo, son necesarios m\u00e1s estudios para comparar si la presencia de las especies de <i>Stegastes <\/i>m\u00e1s agresivas y territoriales o la de otros peces arrecifales reducen la presencia y la tasa de ataque del pez le\u00f3n en los arrecifes del Caribe Mexicano. En ese sentido, los sitios arrecifales \u201cdominados\u201d por las damiselas podr\u00edan servir como zonas de refugio para otros peces que sufren mayor impacto por depredaci\u00f3n, al no reconocer a este invasor como amenaza. Los sitios donde las damiselas <i>Stegastes<\/i>, por su conducta agresiva y territorial, hacen \u201cvisible\u201d al pez le\u00f3n, podr\u00edan contribuir al aprendizaje y reconocimiento de otras especies arrecifales y contrarrestar as\u00ed su depredaci\u00f3n. De ah\u00ed la importancia de estudios para conocer las interacciones entre estas especies y sus respuestas conductuales, para de esta manera dar pauta a nuevos trabajos en los que se encuentren m\u00e1s respuestas para combatir a este invasor y as\u00ed mantener la biodiversidad del ecosistema.<\/p>\n<p class=\"p1\"><b>AGRADECIMIENTOS<\/b><\/p>\n<p class=\"p1\">Agradecemos al Parque Nacional Arrecifes de Puerto Morelos de la Conanp y CRIP Puerto Morelos, por su apoyo en la adecuaci\u00f3n de los estanques. A Francisco Aguilar Salazar por el apoyo de materiales en proyecto. Al Centro de Investigaci\u00f3n Cient\u00edfica de Yucat\u00e1n, por la beca de iniciaci\u00f3n a la investigaci\u00f3n para realizar el proyecto. A los t\u00e9cnicos del CICY, compa\u00f1eros, capitanes de Conanp. A Juan Antonio S\u00e1nchez Jim\u00e9nez, Omar Dom\u00ednguez Dom\u00ednguez, Alfrancis Teresa Arredondo Ch\u00e1vez, Paloma Zaira L\u00f3pez Pe\u00f1a, Rigoberto Moreno Mendoza y Augusto Cervantes Ontiveros por\u00a0el apoyo en los muestreos. A Fidel Anguiano Rodr\u00edguez por el apoyo en la realizaci\u00f3n del mapa. Petra del Roc\u00edo Quezada Rodr\u00edguez, Jarintzin Mones Saucedo, y Bernardo El\u00edas Caamal Madrigal por el apoyo en el sistema de acuarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">*Universidad Michoacana de San Nicol\u00e1s de Hidalgo<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">**Centro de Investigaci\u00f3n Cient\u00edfica de Yucat\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Contacto: faniabioguitar@gmail.com<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p1\"><b>REFERENCIAS<\/b><\/p>\n<p class=\"p1\">Arredondo-Ch\u00e1vez, A.T., <i>et al. <\/i>(2016). Spatio-temporal variation in the diet composition of lionfish P. volitans in the Mexican Caribbean: insights into the ecological effect of the alien invasion. <i>Acta Ichthyol. Piscat, <\/i>46 (3): 185-200, doi: 10.3750\/Aip2016.46.3.03.<\/p>\n<p class=\"p1\">Comit\u00e9 Asesor Nacional sobre Especies Invasoras. (2010).<\/p>\n<p class=\"p1\"><i>Estrategia nacional sobre especies invasoras en M\u00e9xico, prevenci\u00f3n, control y erradicaci\u00f3n. <\/i>Comisi\u00f3n nacional para el Conocimiento y Uso de la biodiversidad, Comisi\u00f3n Nacional de \u00c1reas Protegidas, Secretar\u00eda de Medio Ambiente y Recursos Naturales. M\u00e9xico.<\/p>\n<p class=\"p1\">Conabio. (2016). <i>Sistema de informaci\u00f3n sobre especies invasoras en M\u00e9xico. <\/i>Disponible en: http:\/\/www.biodiversidad. gob.mx\/invasoras<\/p>\n<p class=\"p1\">C\u00f4t\u00e9, I.M., y Maljkovic\u0301, A. (2010). Predation rates of indo-pacific lionfish on bahamian coral reefs. <i>Marine Ecology Progress Series, <\/i>404, 219\u2013225. https:\/\/doi.org\/10.3354\/ meps08458.<\/p>\n<p class=\"p1\">C\u00f4t\u00e9, I.M., Green, S.J., y Hixon, M.A. (2013). Predatory fish invaders: Insights from Indo-Pacific lionfish in the western Atlantic and Caribbean. <i>Biological Conservation, <\/i>164, 50-61.<\/p>\n<p class=\"p1\">Ferreira, C.E.L., <i>et al. <\/i>(2015). First Record of Invasive Lion- fish (<i>Pterois volitans<\/i>) for the Brazilian Coast. <i>PLoS ONE, <\/i>10(4): e0123002.doi:10.1371\/journal.pone.0123002.<\/p>\n<p class=\"p1\">G\u00f3mez L., R., <i>et al. <\/i>(2013). <i>Estrategia regional para el control del pez le\u00f3n, invasor en el Gran Caribe. <\/i>Iniciativa Internacional sobre los Arrecifes Coralinos.<\/p>\n<p class=\"p1\">Harms-Tuohy, C.A., Schizas, N.V., y Appeldoorn, R.S. (2016). Use of DNA metabarcoding for stomach content analysis in the invasive lionfish <i>Pterois volitans <\/i>in Puerto Rico. <i>Marine Ecology Progress Series. <\/i>Vol. 558, 181-191, doi: 10.3354\/meps11738.<\/p>\n<p class=\"p1\">Hixon, M.A., <i>et al. <\/i>(2016). Lionfish: a major marine invasi\u00f3n. <i>Marine Ecology Progress Series. <\/i>Vol. 558, 161-165, doi: 10.3354\/meps11909.<\/p>\n<p class=\"p1\">Molina, U.H. (2009). El pez leon del Indo-pac\u00edfico: nueva especie invasora en Costa Rica. <i>Revista Biocenosis, <\/i>22(1-2), 21-30.<\/p>\n<p class=\"p1\">Morris, J.A., Jr. (Ed.). (2013). El pez le\u00f3n invasor: gu\u00eda para su control y manejo. <i>Gulf and Caribbean Fisheries Institute Special Publication Series, <\/i>No. 2, Marathon, Florida, USA. 126 pp.<\/p>\n<p class=\"p1\">Palmer, G., <i>et al. <\/i>(2016). Invasive lionfish <i>P. volitans <\/i>reduce the density but not the genetic diversity of a native reef fish, <i>Marine Ecology Progress Series. <\/i>Vol. 558, 223-234, doi: 10.3354\/meps11924.<\/p>\n<p class=\"p1\">Randall, J.E. (1997). <i>Randall\u2019s underwater photos. Collection of almost 2,000 underwater photos (slides). <\/i>Unpublished.<\/p>\n<p class=\"p1\">Schofield, P.J. (2009). Geographic extent and chronology of the invasion of non-native lionfish (<i>Pterois volitans <\/i>[Lin- naeus 1758] and <i>P. miles <\/i>[Bennett 1828]). <i>Western North At- lantic and Caribbean Sea, <\/i>4(3), 473-479.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estefan\u00eda G\u00f3mez-del R\u00edo*, Luis Mendoza-Cuenca*, Jos\u00e9 Ad\u00e1n Caballero V\u00e1zquez** CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 21, No. 87 enero-febrero 2018 A nivel mundial, el continuo intercambio de especies entre distintos h\u00e1bitats, resultado de la introducci\u00f3n accidental o intencional de animales y plantas por parte de los seres humanos, se ha convertido en una importante amenaza para el mantenimiento de la biodiversidad de [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":7510,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[],"class_list":["post-7508","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-curiosidad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7508","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7508"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7508\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7516,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7508\/revisions\/7516"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/7510"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7508"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7508"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7508"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}