{"id":7491,"date":"2018-04-16T10:37:46","date_gmt":"2018-04-16T15:37:46","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=7491"},"modified":"2018-04-16T10:37:46","modified_gmt":"2018-04-16T15:37:46","slug":"la-imaginacion-la-base-del-conocimiento-en-ciencias-de-la-tierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=7491","title":{"rendered":"La imaginaci\u00f3n, la base del conocimiento en Ciencias de la Tierra"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/portada-1.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-large wp-image-7492\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/portada-1-1024x351.png\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"351\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/portada-1-1024x351.png 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/portada-1-300x103.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/portada-1-768x263.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">*Rene\u00e9 Gonz\u00e1lez-Guzm\u00e1n<\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: right;\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 21, No. 87 enero-febrero 2018<\/p>\n<p class=\"p1\">Uno de los primeros intentos en cuantificar los procesos geol\u00f3gicos fue hecho por el arzobispo James Ussher (Armagh, Irlanda), quien en \u00a01650 \u00a0d.C. \u00a0determin\u00f3 \u00a0que \u00a0la \u00a0Tierra \u00a0se \u00a0hab\u00eda \u00a0formado \u00a0durante \u00a0la \u00a0noche \u00a0del \u00a022 \u00a0de \u00a0octubre \u00a0de \u00a04004 \u00a0a.C. Geocronol\u00f3gicamente, esta cifra es rid\u00edcula y s\u00f3lo mencionada como anecd\u00f3tica en los cursos introductorios en las geociencias. Ussher, sin embargo, fue un acad\u00e9mico serio que en su monumental obra de 2000 p\u00e1ginas sigui\u00f3 los pasos de muchos otros pensadores que por siglos hab\u00edan intentado datar la Tierra utilizando la Biblia como \u00fanica herramienta. El consenso sobre el catastrofismo como paradigma fue necesario s\u00f3lo para que la formaci\u00f3n del universo encajase en ese lapso. En contraste, el padre de la geolog\u00eda moderna, James Hutton, introdujo el concepto de tiempo geol\u00f3gico, una idea\u00a0revolucionaria que estableci\u00f3 las bases del uniformismo. Hutton fue un libre pensador producto de la transici\u00f3n entre una econom\u00eda de car\u00e1cter rural \u2013part\u00edcipe como granjero\u2013 y la primera revoluci\u00f3n industrial. Sus experiencias de vida fueron cruciales para establecer sus hip\u00f3tesis, ya que observ\u00f3 que los ciclos\u00a0geol\u00f3gicos no son diferentes a las de un proceso industrial, pero concluy\u00f3 que \u00e9ste requiere grandes extensiones de tiempo para operar.<\/p>\n<p class=\"p1\">Enfoques diferentes sobre el tiempo geol\u00f3gico, pero con principios abstractos, fueron realizados por una gran cantidad de cient\u00edficos en el siglo XIX. William Thompson (Lord Kelvin), un obstinado pero respetado personaje, calcul\u00f3 la edad de la Tierra con base en la determinaci\u00f3n cuantitativa de su tasa de enfriamiento en 98 millones de a\u00f1os (+302\/-78). Aunque Lord Kelvin desde\u00f1aba a los ge\u00f3logos por su formaci\u00f3n en la f\u00edsica, sus primeras inferencias y principal prueba proviene de la observaci\u00f3n en el incremento de la temperatura conforme se adentra en minas profundas. George Darwin, hijo de Charles Darwin y notable cient\u00edfico por m\u00e9ritos propios, calcul\u00f3 la edad de la Tierra con base en su tasa de rotaci\u00f3n y la resistencia al estiramiento causada por la Luna. John Joly hizo una estimaci\u00f3n a\u00a0partir de la cantidad de sal disuelta en el mar. Otros investigadores, emulando alguna de estas ideas, estimaron la edad de la Tierra, llegando a la misma conclusi\u00f3n que sus antecesores, no sobrepasando 1\/40 de la edad real de \u00e9sta. S\u00f3lo el descubrimiento de los procesos de desintegraci\u00f3n radioactiva tuvo efectos importantes en el modelo establecido, obligando a una revisi\u00f3n radical de \u00e9ste, que se quedaba sin fundamento f\u00edsico desde el momento en que hab\u00eda aparecido una fuente de energ\u00eda presente en profundidad, y que parec\u00eda capaz de compensar o superar la disipaci\u00f3n del calor residual. Adem\u00e1s, cada vez m\u00e1s edades radiom\u00e9tricas de rocas y minerales que sobrepasaban inclusive 1\u20444 de la edad de la Tierra se reportaban a principios del siglo XX. Realmente parec\u00eda que la frase de Hutton \u201cno hay vestigios de un principio\u201d\u00a0podr\u00eda ser casi literalmente cierto.<\/p>\n<p class=\"p1\">Por otro lado, la tect\u00f3nica de placas es la teor\u00eda que trata de explicar todos los fen\u00f3menos y objetos geol\u00f3gicos, cuya postulaci\u00f3n, desarrollo y comprobaciones se le atribuyen a una gran cantidad de cient\u00edficos. No obstante, este marco te\u00f3rico surge a partir de las \u00a0conclusiones \u00a0de \u00a0Alfred \u00a0Wegener \u00a0en \u00a0su \u00a0hip\u00f3tesis \u00a0de \u00a0la \u00a0deriva \u00a0continental. \u00a0Aunque \u00a0es \u00a0conveniente \u00a0tratar \u00a0los \u00a0avances cient\u00edficos\u00a0como acontecimientos singulares, es raro que realmente sean as\u00ed. Por ejemplo, Wegener tom\u00f3 en cuenta que la idea del movimiento de las masas continentales se hab\u00eda presentado en investigaciones, comentarios y bocetos imaginativos realizados por diversos autores con anterioridad, personajes como Benjamin Franklin, Alexander von Humboldt, Antonio Snider-Pellegrini, entre muchos otros. Pese a que la propuesta de Wegener surge a partir de datos paleontol\u00f3gicos, paleoclim\u00e1ticos y geogr\u00e1ficos, se gener\u00f3 a partir de modelos idealizados presentados como conclusiones. Estas inferencias le provocaron innumerables cr\u00edticas en su tiempo, debido a la falta de rigurosidad en el desarrollo de su trabajo, ya que no explicaba los aspectos mecan\u00edsticos del desplazamiento continental, consecuentemente, el concepto fue olvidado por la comunidad cient\u00edfica por m\u00e1s de 50 a\u00f1os.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/mapa-1.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-large wp-image-7494\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/mapa-1-641x1024.png\" alt=\"\" width=\"641\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/mapa-1-641x1024.png 641w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/mapa-1-188x300.png 188w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/mapa-1-768x1227.png 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/mapa-1.png 922w\" sizes=\"auto, (max-width: 641px) 100vw, 641px\" \/><\/a><\/p>\n<p class=\"p1\">Actualmente, sin importar el tama\u00f1o de la escala e importancia de la problem\u00e1tica, la sistematizaci\u00f3n del m\u00e9todo cient\u00edfico en Ciencias de la Tierra sigue siendo una materia compleja, ya que se inicia mediante observaciones e hip\u00f3tesis generalmente sesgadas por los\u00a0prejuicios en la percepci\u00f3n y validaci\u00f3n del concepto inicial. Adem\u00e1s, la experimentaci\u00f3n y la medici\u00f3n de los fen\u00f3menos geol\u00f3gicos originan resultados num\u00e9ricos sintetizados en im\u00e1genes y gr\u00e1ficas, que tienen un cierto grado de incertidumbre, dados por el propio proceso de medici\u00f3n y la efectividad de la aplicaci\u00f3n de un m\u00e9todo ajustado a los requerimientos de la hip\u00f3tesis. A estos factores se a\u00f1ade la dificultad de establecer un modelo conceptual con la tendencia general de \u00a0favorecer \u00a0las \u00a0creencias \u00a0previas. \u00a0Es \u00a0importante \u00a0se\u00f1alar \u00a0que \u00a0la \u00a0Tierra \u00a0en \u00a0su \u00a0conjunto \u00a0es \u00a0un \u00a0sistema \u00a0con \u00a0elementos interdependientes aplicados a objetos reales, visualizados como conceptuales, por lo general dif\u00edciles de observar o medir. Si bien las placas tect\u00f3nicas se desplazan unas respecto a otras con velocidades \u00ednfimas que pueden llegar a medirse con instrumentos de una extremada exactitud, no se puede visualizar el hundimiento, deformaci\u00f3n, ruptura o fusi\u00f3n de una placa tect\u00f3nica, ni medir las condiciones f\u00edsicas en las que sucede. Tambi\u00e9n es bien aceptado que ciertos elementos qu\u00edmicos inestables son capaces de decaer espont\u00e1neamente en n\u00facleos at\u00f3micos de otros elementos m\u00e1s estables, pero la medici\u00f3n de este fen\u00f3meno f\u00edsico <i>in situ <\/i>para resolver problemas geol\u00f3gicos est\u00e1 lejos de desarrollarse plenamente. Por lo tanto, las interpretaciones f\u00edsicas, qu\u00edmicas, geof\u00edsicas y num\u00e9ricas son subjetivas y el grado de certidumbre se logra cuando existe un consenso.<\/p>\n<p class=\"p1\">Por lo tanto, desde mi punto de vista, la ciencia no debe pretender ser absoluta, autoritaria o dogm\u00e1tica. A\u00fan con la importancia relativa del paradigma actual en las geociencias englobadas en la tect\u00f3nica de placas, existe una gran cantidad de factores que todav\u00eda son objeto de debate. Por mucho que las investigaciones modernas han contado con los \u00faltimos avances metodol\u00f3gicos y un instrumental de alto nivel tecnol\u00f3gico, las Ciencias de la Tierra siguen representando la subjetividad de la objetividad. En un sentido literal, la imaginaci\u00f3n es el poder de crear im\u00e1genes mentales, y como ge\u00f3logo \u00fanicamente puedo observar s\u00f3lo una fracci\u00f3n de los rasgos que se estudia (en el mejor de los casos). Por eso pretendo reducir los grandes rasgos a una escala conveniente y generar un modelo, con esto se logra integrar todas las partes en un todo, estableciendo una delgada l\u00ednea que separa el arte y un modelo geol\u00f3gico, debido a que en ambos conceptos el significado (y su belleza) depende del observador. Teniendo a\u00fan m\u00faltiples problemas por explicar y recapitulando algunas conclusiones de Wegner, las Ciencias de la Tierra son un claro ejemplo de que la multidisciplinaridad debe fungir como clave en la ciencia y la imaginaci\u00f3n como base de esta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/marie.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-7495\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/marie-1024x818.png\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"818\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/marie-1024x818.png 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/marie-300x240.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/marie-768x613.png 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/marie-55x45.png 55w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/marie-173x137.png 173w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/marie.png 1897w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\n<p style=\"text-align: right;\">*Centro de Investigaci\u00f3n Cient\u00edfica y de Educaci\u00f3n Superior de Ensenada, Baja California.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Contacto: rguzman@cicese.edu.mx<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p1\"><b>REFERENCIAS<\/b><\/p>\n<p class=\"p1\">Bradley, W.H. (1963). Leyes geol\u00f3gicas. En: Claude C. Albritton Jr. (ed.), <i>Filosof\u00eda de la geolog\u00eda. <\/i>C.C. Al- britton.<\/p>\n<p class=\"p1\">Du Toil, Alexander L. (1927). <i>Geological comparison of South America with South Africa. <\/i>Carnegie Institute Washington Publications.<\/p>\n<p class=\"p1\">Hallam, A. (1973). <i>Revolution in the Earth Sciences: From Continental Drift to Plate Tectonics. <\/i>Oxford Uni- versity Press.<\/p>\n<p class=\"p1\">Holmes, A. (1925). Radioactivity and the Earth\u2019s Ther- mal History, part V (\u201cThe Control of Geological His- tory by Radioactivity\u201d), <i>Geological Magazine, <\/i>62, 544 pp.<\/p>\n<p class=\"p1\">Hutton, J. (1795). Theory of the Earth, with Proofs and Illustrations. Geological Society, Burlington House, Londres.<\/p>\n<p class=\"p1\">Macdougall, D. (2009). <i>Nature\u2019s Clocks: How Scien- tists Measure the Age of Almost Everything. <\/i>UC Press.<\/p>\n<p class=\"p1\">San Miguel de Pablos, J.L. (2003). <i>La Tierra, objeto paradigm\u00e1tico: consecuencias epistemol\u00f3gicas de una confrontaci\u00f3n entre tradiciones geol\u00f3gicas. <\/i>Tesis Doc- toral. Universidad Complutense de Madrid.<\/p>\n<p class=\"p1\">Ussher, J. (1650). <i>Anales del Antiguo testamento, que deducen lo or\u00edgenes primeros del mundo. Annales vete- ris testamenti, a prima mundi origine deduct <\/i>(s.e).<\/p>\n<p class=\"p1\">Wegener, A. (1915). <i>El origen de los continentes y oc\u00e9anos. Die Entstehung der Kontinente und Ozeane. <\/i>Ediciones Pir\u00e1mide, S.A. Ciencias del hombre y la na- turaleza.<\/p>\n<p class=\"p1\">Wilson, J.T. (1981). <i>Deriva continental y tect\u00f3nica de placas<\/i>. Editorial Madrid: Blume.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; *Rene\u00e9 Gonz\u00e1lez-Guzm\u00e1n CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 21, No. 87 enero-febrero 2018 Uno de los primeros intentos en cuantificar los procesos geol\u00f3gicos fue hecho por el arzobispo James Ussher (Armagh, Irlanda), quien en \u00a01650 \u00a0d.C. \u00a0determin\u00f3 \u00a0que \u00a0la \u00a0Tierra \u00a0se \u00a0hab\u00eda \u00a0formado \u00a0durante \u00a0la \u00a0noche \u00a0del \u00a022 \u00a0de \u00a0octubre \u00a0de \u00a04004 \u00a0a.C. 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