{"id":7339,"date":"2018-01-16T14:14:22","date_gmt":"2018-01-16T20:14:22","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=7339"},"modified":"2018-01-16T14:14:22","modified_gmt":"2018-01-16T20:14:22","slug":"feminicidio-en-nuevo-leon-narrativas-sexistas-en-los-medios-mexicanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=7339","title":{"rendered":"Feminicidio en Nuevo Le\u00f3n: Narrativas sexistas en los medios mexicanos"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-7340\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/feminicidio_nl.jpg\" alt=\"\" width=\"797\" height=\"379\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/feminicidio_nl.jpg 797w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/feminicidio_nl-300x143.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/feminicidio_nl-768x365.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 797px) 100vw, 797px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Olga Nelly Estrada*<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 20, No. 86 octubre-diciembre 2017<\/p>\n<p>La evidencia hist\u00f3rica muestra c\u00f3mo a trav\u00e9s del discurso\u00a0androc\u00e9ntrico y sexista se ha tenido en desigualdad y subordinaci\u00f3n a las mujeres ante lo masculino por el sistema sexo-g\u00e9nero (Rubin, 1986). Se ha ense\u00f1ado, a trav\u00e9s de pr\u00e1cticas cotidianas y discursos eufemistas y otros con tinte mis\u00f3gino, que las mujeres son la costilla de Ad\u00e1n y el segundo sexo. En este sentido, en la d\u00e9cada\u00a0de los cincuenta, Simone de Beauvoir (1999), en El segundo sexo, manifest\u00f3 que la condici\u00f3n desigual de las mujeres se debe a que el patriarcado impuso estereotipos\u00a0y un mandato cultural de inferioridad sobre las mujeres como norma social y legal. En esta relaci\u00f3n de superior a subordinado se encuentra la teor\u00eda de Hegel\u00a0(1987) en su dial\u00e9ctica del amo y el esclavo en la que uno manda y el otro obedece. En nuestro contexto social, en un mundo machista, las mujeres est\u00e1n sometidas\u00a0a la violencia de g\u00e9nero, que en algunos casos conlleva a una violencia extrema donde son asesinadas por el simple hecho de ser mujeres. De acuerdo con Moscovici (2008), las im\u00e1genes que reproducimos desde\u00a0el nacimiento a trav\u00e9s del lenguaje son las representaciones\u00a0sociales que forman una identidad. Fil\u00f3sofos como Michel Foucault (2000) pusieron luz a los juegos de poder, al control y divulgaci\u00f3n de los discursos convenientes\u00a0para mantenerse preponderantes en un grupo hegem\u00f3nico que mantuviera la dominaci\u00f3n masculina, ya sea del Estado sobre el individuo o del hombre sobre la mujer. Ante tal situaci\u00f3n de evidente desigualdad, la reflexi\u00f3n que en este trabajo se construye, abona a la toma de conciencia para erradicar los procesos de naturalizaci\u00f3n\u00a0de la violencia que existen en la sociedad contra las mujeres (Bourdieu, 2000).<\/p>\n<p>En particular, se analizan varias narrativas y encabezados\u00a0en los medios de comunicaci\u00f3n local de Nuevo\u00a0Le\u00f3n para reflexionar sobre su objetividad y si \u00e9stos\u00a0reproducen la violencia de g\u00e9nero en el imaginario colectivo\u00a0de la sociedad. En este tenor se trata de dilucidar\u00a0en las narrativas period\u00edsticas si hay lenguaje sexista y evidenciar esta violencia para la reflexi\u00f3n cr\u00edtica constructiva\u00a0para la igualdad entre los sexos. Es un an\u00e1lisis cualitativo de dos peri\u00f3dicos: El Norte y Milenio Monterrey\u00a0en 2016.<\/p>\n<p><strong>Contexto social de la violencia de g\u00e9nero<\/strong><\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de los noventa se increment\u00f3 la violencia\u00a0extrema de g\u00e9nero en M\u00e9xico, siendo los estados del\u00a0norte los m\u00e1s afectados: Chihuahua, Tamaulipas y Nuevo\u00a0Le\u00f3n (Mora y Torres, 2014). Una violencia ejecutada\u00a0con sa\u00f1a en el cuerpo de las mujeres, en su mayor\u00eda\u00a0contra las j\u00f3venes entre 20 y 34 a\u00f1os de edad (Segato,\u00a02008). En este tenor, durante la Conferencia Internacional\u00a0de Beijing en 1995 (Mart\u00ednez, 1996), se reconoci\u00f3\u00a0con preocupaci\u00f3n que la violencia contra las mujeres\u00a0era una epidemia debido a la magnitud de su impacto.\u00a0Veinte a\u00f1os despu\u00e9s, en el marco de la Sexta Conferencia\u00a0de Estados parte de la Convenci\u00f3n Interamericana\u00a0para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra\u00a0la Mujer \u201cConvenci\u00f3n de Bel\u00e9m do Par\u00e1\u201d, en Lima, se\u00a0indica que las cifras de asesinatos han llegado al l\u00edmite\u00a0de pandemia (Cuentas, 2015).<\/p>\n<p>Ante el incremento de los feminicidios en el mundo,\u00a0y sobre todo en M\u00e9xico, se han presentado iniciativas\u00a0de ley que se aprobaron como la de \u201cUna vida sin\u00a0violencia\u201d, en 2007, y la \u201cAlerta de g\u00e9nero\u201d, en 2016.\u00a0Demandas que realizaron las mujeres activistas, luchadoras\u00a0sociales y feministas de diversas organizaciones\u00a0civiles como Arthemisas por la Equidad.<\/p>\n<p>Este trabajo propone dilucidar c\u00f3mo las narrativas\u00a0en los medios de informaci\u00f3n dan un sentido superficial\u00a0en los asesinatos en contra de las mujeres y se patologiza\u00a0al feminicida o lo presentan como el \u00fanico acto de\u00a0violencia que ha tenido, como si fuera un arrebato en su\u00a0conducta. Como dice Lorente (1999), el machismo es\u00a0cultural y se aprende en un sistema que s\u00f3lo le da valor\u00a0a lo masculino y no es una conducta aceptada socialmente\u00a0y se encubre. Por tanto, una de las estrategias del\u00a0patriarcado es la pr\u00e1ctica sexista que, de acuerdo con\u00a0Fern\u00e1ndez (2012), se define como la exclusi\u00f3n, marginaci\u00f3n\u00a0e invisibilizaci\u00f3n de las mujeres en todos los\u00a0\u00e1mbitos p\u00fablicos y sociales.<\/p>\n<p>El feminicidio es una conducta machista que tiene\u00a0un proceso hist\u00f3rico y se tiene que observar para poder\u00a0entender esa historia de violencia. Hay muchos elementos\u00a0que se pueden ver en el feminicidio, por ejemplo: el\u00a0n\u00famero de pu\u00f1aladas, de golpes, el mecanismo que se\u00a0utiliza para matar, si es con las manos, por estrangulamiento\u00a0o con armas, cuando tiran el cuerpo a la calle\u00a0o lo abandonan en la basura, etc\u00e9tera. De acuerdo con\u00a0Lorente (1999), existen dos grandes conductas de los\u00a0varones tras un feminicidio: presentarse ante la polic\u00eda\u00a0o suicidarse. Por lo general, los que son m\u00e1s reconocidos\u00a0socialmente y tienen una posici\u00f3n \u00e9tica y moral que\u00a0consideran valorada por los dem\u00e1s, no quieren enfrentar\u00a0las consecuencias de sus actos y prefieren el suicidio.\u00a0Por otro lado, los que se entregan voluntariamente\u00a0creen que lo que hicieron es lo que ten\u00edan que hacer y\u00a0se sienten m\u00e1s hombres.<\/p>\n<p><strong>Contexto hist\u00f3rico de la violencia sexista en los medios mexicanos<\/strong><\/p>\n<p>La historiograf\u00eda nos muestra c\u00f3mo a mediados del\u00a0siglo XX, en la prensa y la nota roja del pa\u00eds, se narraban\u00a0los cr\u00edmenes contra las mujeres supuestamente\u00a0motivados por celos, infidelidad, abandono y violencia\u00a0conyugal (N\u00fa\u00f1ez, 2015: 34). Se trataba de homicidios\u00a0que involucraban a hombres de diferentes sectores sociales.\u00a0Al respecto, una noticia en el diario La Prensa,\u00a0en 1931, informaba de un \u201cFeroz crimen en la calle de\u00a0los Hortelanos. Mujer apu\u00f1alada por celos\u201d (N\u00fa\u00f1ez,\u00a02015: 34). Tanto en \u00e9ste como en otros casos examinados\u00a0en la nota roja de los a\u00f1os cuarenta y cincuenta,\u00a0llama la atenci\u00f3n c\u00f3mo las narrativas tratan de excusar\u00a0al victimario por cualquier raz\u00f3n, ya sea por sentir celos\u00a0o porque la mujer era infiel. Al analizar las palabras\u00a0de la conjunci\u00f3n \u201cporque\u201d y la preposici\u00f3n \u201cpor\u201d observamos\u00a0que son palabras atenuadoras utilizadas para\u00a0disminuir una sanci\u00f3n social y para que el lector no vea\u00a0la violencia patriarcal per se (Briz, 2002). Los medios\u00a0reproducen discursos para seguir con el orden hegem\u00f3nico del sistema sexo-g\u00e9nero. Escriben que fue \u201cpor\u00a0enga\u00f1o\u201d, \u201ccelos\u201d o \u201cdesamor\u201d; estas frases y clich\u00e9s\u00a0comunes abundan en las narrativas en los medios mexicanos\u00a0y justifican la violencia, especialmente contra las\u00a0mujeres, y describen al feminicida como un hombre\u00a0con valores, sin violencia previa y adem\u00e1s lo describen\u00a0con la profesi\u00f3n que tiene para darle un estatus social y\u00a0a la vez invisibilizar a la mujer v\u00edctima.<\/p>\n<p>El sistema sexo-g\u00e9nero emplea diversas estrategias\u00a0discursivas y semi\u00f3ticas para mantener la supremac\u00eda\u00a0masculina y la inferioridad femenina en una cosmovisi\u00f3n\u00a0de que lo femenino no cuenta para la estructura\u00a0androc\u00e9ntrica.<\/p>\n<p>En M\u00e9xico, de cada diez mujeres, seis sufren violencia\u00a0en su relaci\u00f3n de pareja, de acuerdo con la Comisi\u00f3n\u00a0Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia\u00a0contra las Mujeres (Conavim). De acuerdo con Marcela\u00a0Lagarde, el feminicidio es la expresi\u00f3n directa y extrema\u00a0de la violencia estructural econ\u00f3mica, pol\u00edtica,\u00a0social y de g\u00e9nero. Esta \u00faltima confiere el car\u00e1cter mis\u00f3gino\u00a0a la violencia que se ejerce contra las mujeres\u00a0por el hecho mismo de ser mujeres y que llamamos violencia\u00a0feminicida (Lagarde, 2006: 7).<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-7341\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mujer_cuerda_.jpg\" alt=\"\" width=\"346\" height=\"518\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mujer_cuerda_.jpg 346w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mujer_cuerda_-200x300.jpg 200w\" sizes=\"auto, (max-width: 346px) 100vw, 346px\" \/><\/p>\n<p><strong>La lucha de las mujeres por visibilizar la violencia machista<\/strong><\/p>\n<p>En los primeros a\u00f1os del siglo XXI en Nuevo Le\u00f3n se incrementaron agrupaciones feministas, organizaciones\u00a0civiles, colectivos, legisladoras, acad\u00e9micas y, sobre todo, madres de las v\u00edctimas para realizar actos\u00a0y estrategias para prevenir y sancionar la violencia de\u00a0g\u00e9nero y legislar a favor de los derechos de las mujeres\u00a0(Estrada, 2012). Sin embargo, las estad\u00edsticas de asesinatos\u00a0contra las mujeres van en aumento y los medios\u00a0de comunicaci\u00f3n impresos y electr\u00f3nicos presentan\u00a0cifras, im\u00e1genes y narrativas que muestran una grave\u00a0crisis de impunidad y lenguaje sexista en contra de las\u00a0mujeres v\u00edctimas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, se transmiten los feminicidios como homicidios\u00a0comunes y el formato que cada caso recibe es\u00a0usualmente deshumanizado: culpabilizan a las v\u00edctimas\u00a0y justifican al victimario, da\u00f1ando as\u00ed a la familia y a la\u00a0sociedad en general (L\u00f3pez, 1995).<\/p>\n<p><strong>Feminicidio en Nuevo Le\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>A pesar de las reformas generadas en a\u00f1os recientes y\u00a0la inclusi\u00f3n de las mujeres en los diferentes espacios\u00a0p\u00fablicos y, sobre todo, en el campo del conocimiento,\u00a0se mantiene la naturalizaci\u00f3n de la violencia contra las\u00a0mujeres, as\u00ed como los estigmas de subordinaci\u00f3n, y se\u00a0le reduce a un car\u00e1cter de objeto o cosificaci\u00f3n cultural\u00a0(Maff\u00eda, 2007). Las marchas en contra de la violencia\u00a0que por primera vez se realizaron en varias ciudades\u00a0del pa\u00eds y en Nuevo Le\u00f3n muestran el grave problema\u00a0social del feminicidio.<\/p>\n<p>Se han documentado, a trav\u00e9s de peri\u00f3dicos locales\u00a0como El Norte y Milenio Monterrey, y recogidos por la\u00a0ONG Arthemisas por la Equidad de 2000 a 2016 en la\u00a0entidad, m\u00e1s de 995 asesinatos de mujeres, cometidos,\u00a0en su mayor\u00eda, por hombres. Estas notas period\u00edsticas\u00a0son de casi todos los d\u00edas; en ellas se retrata la violencia\u00a0que sufren las mujeres y los casos de violencia extrema\u00a0en que son asesinadas por su pareja, marido, exesposo,\u00a0novio, amante, amigo o conocido. En Nuevo Le\u00f3n,\u00a0entre 2012 y 2013, ocurrieron 243 feminicidios, de\u00a0los cuales 58.89% fueron con arma de fuego (Cubero,\u00a02016). Las estad\u00edsticas nos muestran que 38% de \u00e9stos\u00a0fue cometido por el c\u00f3nyuge; 16% por el concubinario,\u00a014% por el amigo, 12% por la pareja, 11% por el novio\u00a0y 9% por el exesposo. En nuestra entidad, las estad\u00edsticas\u00a0de la Procuradur\u00eda de Justicia establecen que en\u00a02015 hubo 20,400 denuncias de violencia familiar o su\u00a0equiparable, y de enero a mayo de 2016 sumaron 9,261.\u00a0Es decir, existe violencia previa antes de cometer asesinatos\u00a0en contra de las mujeres.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-large wp-image-7342\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/tumba_panteon-1024x357.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"357\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/tumba_panteon-1024x357.jpg 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/tumba_panteon-300x105.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/tumba_panteon-768x268.jpg 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/tumba_panteon.jpg 1890w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/p>\n<p>La directora de Arthemisas por la Equidad, Irma\u00a0Alma Ochoa (entrevista personal, 2016), comenta que\u00a0en Nuevo Le\u00f3n se han cometido cientos de asesinatos\u00a0de mujeres desde que se tipific\u00f3 el delito de feminicidio\u00a0en 2013, s\u00f3lo en dos casos se ha denunciado el delito y,\u00a0ahora con la Alerta de G\u00e9nero que gracias a la solicitud\u00a0hecha por esta organizaci\u00f3n fue aprobada en noviembre\u00a0del 2016 y declarada en el estado en 2017, se espera\u00a0que el gobierno junto al Instituto Estatal de la Mujeres\u00a0y las ONG participantes hagan su trabajo en beneficio\u00a0de las mujeres.<\/p>\n<p><strong>Notas period\u00edsticas sobre el feminicidio en Nuevo Le\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Los medios de informaci\u00f3n, cuando reportan un feminicidio,\u00a0lo describen como crimen pasional, tratando de\u00a0encubrir y justificar al agresor que casi siempre es la\u00a0pareja sentimental de la mujer, o lo relacionan a menudo\u00a0con sucesos del crimen organizado. En este sentido,\u00a0se\u00f1alamos lo que dice Irma Alma Ochoa (2007) con\u00a0respecto a que los feminicidios son efectos del sistema\u00a0patriarcal que hace creer que los hombres son propietarios\u00a0y due\u00f1os de las mujeres, y cuando ellas ya no\u00a0desean estar con su pareja o marido las asesinan por\u00a0el pensamiento de que es \u201cm\u00eda y de nadie m\u00e1s\u201d o las\u00a0toman como bot\u00edn de guerra en el caso de la guerra del\u00a0narcotr\u00e1fico.<\/p>\n<p>En este mismo sentido, el m\u00e9dico forense Miguel\u00a0Lorente (1999) comenta que hay dos grandes polos\u00a0motivacionales: uno es cuando el hombre cree que\u00a0la mujer es de su posesi\u00f3n y el otro cuando es vista\u00a0como objeto sexual: \u201cno es m\u00eda, pero es un objeto que\u00a0uso, rompo y puedo disponer de ella por mi posici\u00f3n\u201d,\u00a0y enfatiza que en el feminicidio \u00edntimo prevalece la\u00a0posesi\u00f3n y en el feminicidio sexual el objeto. En este\u00a0sentido, los encabezados no realizan un an\u00e1lisis de la\u00a0realidad de los asesinatos y s\u00f3lo se basan en juicios de\u00a0valor con una visi\u00f3n gen\u00e9rica y sexista, como se refleja\u00a0en las siguientes narrativas del peri\u00f3dico El Norte en\u00a0la secci\u00f3n local del 8 de abril de 2016: \u201cMata a mujer\u00a0e hija y luego se suicida. Aseguran que la joven estaba\u00a0embarazada. Afirman que profesor comete homicidios\u00a0porque las v\u00edctimas le exig\u00edan dinero en Lampazos\u201d\u00a0(\u00c1lvarez, 2016).<\/p>\n<p>En la narrativa se expresa una excusa del victimario,\u00a0\u201cporque le exig\u00edan dinero\u201d; la palabra \u201cporque\u201d disminuye\u00a0la culpa ante la sociedad y adem\u00e1s lo describen\u00a0por su profesi\u00f3n, \u201cprofesor\u201d, esto encubre la violencia\u00a0extrema ejercida contra las v\u00edctimas y le da al agresor\u00a0un estatus social relevante ante la sociedad, en lugar de\u00a0mencionar las posibles motivaciones del acto feminicida-suicida.<\/p>\n<p>En estos encabezados se muestra que las mujeres\u00a0eran ambiciosas, exigentes y que merec\u00edan la muerte.\u00a0Al analizar el texto, no se ve variaci\u00f3n con respecto a\u00a0las narrativas de hace d\u00e9cadas, a pesar de los avances\u00a0que se han tenido en las leyes, los estereotipos son los\u00a0mismos y los juicios de valor peyorativo contra las mujeres\u00a0en el imaginario colectivo social.<\/p>\n<p>Otros encabezados: \u201cMenor de 17 mata a exnovia\u00a0de 14. La mat\u00f3 porque lo cort\u00f3\u201d (Castro, 2016); \u201cMata\u00a0tras discusi\u00f3n a exnovia de 17 a\u00f1os\u201d (Arriaga, 2016),\u00a0estas narrativas pueden transformar las realidades por\u00a0las que estos j\u00f3venes asesinan, adem\u00e1s evaden mostrar\u00a0el discurso violento del patriarcado. Los medios ofrecen\u00a0razones y motivos para reducir la culpa del asesino\u00a0en esta estructura patriarcal, hacen del victimario la\u00a0v\u00edctima e invisibilizan a las mujeres v\u00edctimas.<\/p>\n<p>Los narradores medi\u00e1ticos deben utilizar un lenguaje\u00a0neutral y analizar el contexto hist\u00f3rico del asesino\u00a0para tomar conciencia de que se sigue matando a las\u00a0mujeres por causas de g\u00e9nero, donde la cosmovisi\u00f3n\u00a0de la violencia se reproduce en la vida cotidiana como\u00a0natural por falta de referentes y de educaci\u00f3n con perspectiva de g\u00e9nero. El Estado, la familia, la escuela y las\u00a0instituciones, junto con los medios de comunicaci\u00f3n,\u00a0tenemos la responsabilidad de reconstruir el imaginario\u00a0colectivo y practicar el lenguaje incluyente para lograr\u00a0la igualdad y reducir la violencia contra las mujeres,\u00a0ni\u00f1as y ni\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>Conclusiones preliminares<\/strong><\/p>\n<p>Desde hace siglos se ha visto a las mujeres como el\u00a0segundo sexo, subordinado por el discurso hegem\u00f3nico,\u00a0lo que las hace m\u00e1s susceptibles a sufrir violencia\u00a0en M\u00e9xico. Mientras en la sociedad mexicana y en el\u00a0mundo siga prevaleciendo el discurso androc\u00e9ntrico y\u00a0sexista contra las mujeres, no ser\u00e1 posible cambiar el\u00a0imaginario de desigualdad, subordinaci\u00f3n y de violencia\u00a0en la sociedad. Es necesario un lenguaje incluyente\u00a0en la escuela desde el nivel b\u00e1sico hasta la universidad\u00a0para tener una mejor manera de relacionarnos entre los\u00a0sexos (Estrada, 2017).<\/p>\n<p>Debemos reflexionar qu\u00e9 se est\u00e1 haciendo en las\u00a0instituciones en general para que los medios informativos\u00a0hagan su trabajo de una forma responsable, capaz\u00a0y de veracidad en los hechos emitidos por feminicidio\u00a0para contrarrestar esta epidemia en M\u00e9xico y en la entidad\u00a0neolonesa. El lenguaje sexista que cosifica a las\u00a0mujeres sigue en la vida cotidiana, en las escuelas y\u00a0sobre todo se proyecta en los medios de informaci\u00f3n y\u00a0con esto se reproduce de manera negativa la violencia\u00a0en el imaginario colectivo patriarcal donde se piensa\u00a0que las mujeres deben estar sometidas a ciertos c\u00e1nones,\u00a0principios y normas establecidas y cuando no se\u00a0cumplen estos mandatos culturales se ejerce violencia\u00a0sobre ellas.<\/p>\n<p>El feminicidio es una conducta machisg\u00e9nica porque\u00a0nace del machismo y se centra como una de las\u00a0dimensiones m\u00e1s crueles de la violencia sexual y de\u00a0g\u00e9nero, ya que l\u00e1stima el cuerpo, la subjetividad, la sexualidad,\u00a0la dignidad y la libertad, privando de la vida\u00a0a las mujeres. Trabajar en la promoci\u00f3n de una cultura\u00a0de igualdad y respeto para que las instituciones y los\u00a0medios de informaci\u00f3n tengan presente que la perspectiva\u00a0de g\u00e9nero ayudar\u00e1 para que las nuevas generaciones\u00a0entiendan que mujeres y hombres somos sujetos de\u00a0respeto y valor.<\/p>\n<p>Recordemos que los medios de comunicaci\u00f3n y las\u00a0redes sociales son dispositivos de poder con gran influencia\u00a0que pueden utilizarse tambi\u00e9n para generar la\u00a0paz y la igualdad en la sociedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">*Universidad Aut\u00f3noma de Nuevo Le\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Contacto: olganelly@yahoo.com<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>\u00c1lvarez, M. (2016, abril). Mata a mujer e hija y luego\u00a0se suicida. Monterrey: El Norte. Recuperado el 20 de\u00a0abril de 2016 de: http:\/\/www.elnorte.com\/aplicaciones\/articulo\/default.aspx?id=813234<\/p>\n<p>Arriaga, G. (2016, abril). Mata tras discusi\u00f3n a exnovia\u00a0de 17 a\u00f1os. Monterrey: El Norte, secci\u00f3n Local.<\/p>\n<p>Bourdieu, P. (2000). La dominaci\u00f3n masculina. Barcelona:\u00a0Anagrama.<\/p>\n<p>Briz, A. (2002). La estrategia atenuadora en la conversaci\u00f3n\u00a0cotidiana espa\u00f1ola. En Bravo, D. (Ed.) Actas del\u00a0Primer Coloquio del programa EDICE. La perspectiva\u00a0no etnocentrista de la cortes\u00eda: identidad sociocultural\u00a0de las comunidades hispanohablantes. Universidad de\u00a0Estocolmo: EDICE (pp. 17-46).<\/p>\n<p>Castro, H. (2016, febrero). Menor de 17 mata a exnovia\u00a0de 14. Monterrey: El Norte. Recuperado el 10 de abril de\u00a02016 de: http:\/\/www.elnorte.com\/aplicaciones\/articulo\/default.aspx?Id=777681&amp;v=26<\/p>\n<p>Cubero, C. (2016, abril). Asesinan a seis mujeres por\u00a0mes en Nuevo Le\u00f3n en promedio. Milenio. Recuperado\u00a0el 10 de abril de: http:\/\/www.milenio.com\/region\/Feminicidios_Nuevo_Leon-Muertes_de_mujeres-homicidios_NL_0_721728016.html<\/p>\n<p>Cuentas R., S. (2015, octubre). Ministras que luchan contra\u00a0la pandemia que mata solo a mujeres. Per\u00fa: El Pa\u00eds.\u00a0Recuperado el 11 de marzo de 2016 de: http:\/\/elpais.com\/elpais\/2015\/10\/28\/planeta_futuro\/1446051125_918111.html<\/p>\n<p>De Beauvoir, S. (1999). El segundo sexo. Buenos Aires:\u00a0Sudamericana.<\/p>\n<p>Estrada, O.N. (2012) Vivencias, realidades y utop\u00edas.\u00a0Monterrey: UANL.<\/p>\n<p>Estrada, O.N. (2017). G\u00e9nero, lectura y lenguaje no sexista:\u00a0un proceso de formaci\u00f3n en los estudiantes del nivel\u00a0medio superior. Revista Educatecnociencia. Vol. 13.\u00a0No. 14. Enero-marzo. En l\u00ednea: http:\/\/tecnocientifica.com.mx\/educateconciencia\/index.php\/revistaeducate\/article\/view\/289<\/p>\n<p>Fern\u00e1ndez, A.M. (2012). 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