{"id":7268,"date":"2017-10-26T20:02:22","date_gmt":"2017-10-27T01:02:22","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=7268"},"modified":"2017-11-26T20:15:08","modified_gmt":"2017-11-27T02:15:08","slug":"los-objetos-cercanos-a-la-tierra-y-su-amenaza-para-el-planeta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=7268","title":{"rendered":"Los objetos cercanos a la Tierra y su amenaza para el planeta"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-7271\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/objetos_cercanos_tierra.png\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"195\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/objetos_cercanos_tierra.png 480w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/objetos_cercanos_tierra-300x122.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Lorenzo Olgu\u00edn*, Julio Saucedo*, Ma. Eugenia Contreras*<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 20, No. 84, abril-junio 2017<\/p>\n<p>El 15 de febrero de 2013, a las 9:22 de la ma\u00f1ana, la poblaci\u00f3n de Cheli\u00e1binsk, al sur de Rusia, fue testigo de uno de los fen\u00f3menos naturales m\u00e1s energ\u00e9ticos e impresionantes de la naturaleza: un b\u00f3lido apareci\u00f3 en el cielo iluminando intensamente la regi\u00f3n, que a\u00fan se encontraba con poca luz solar, y dejando una gran estela. Despu\u00e9s de unos segundos, una inmensa onda de choque estremeci\u00f3 la ciudad, da\u00f1ando las ventanas de muchos edificios y provocando la ca\u00edda de algunas paredes. Los cristales rotos da\u00f1aron a cientos de personas, sembrando el temor y la incertidumbre entre la poblaci\u00f3n. Ni\u00f1os y maestros que empezaban sus actividades escolares fueron sorprendidos y atemorizados por el fen\u00f3meno. Esta descripci\u00f3n, que puede parecer de ciencia ficci\u00f3n, fue la realidad vivida por la gente de Cheli\u00e1binsk.<\/p>\n<p>El meteoroide que entr\u00f3 a la atm\u00f3sfera ten\u00eda un tama\u00f1o de aproximadamente 19 metros y se desintegr\u00f3 a una altura entre 45 y 30 km (Borovicka et al., 2013; Korycansky y Palotai, 2014) liberando una cantidad de energ\u00eda de 500\u00b1100 KT (Brown et al., 2013), superior a la de 30 bombas at\u00f3micas como la lanzada en Hiroshima. Varios de sus fragmentos lograron llegar a la superficie terrestre, el mayor de los cuales fue recuperado en el Lago de Chebarkul. Los estudios de estos meteoritos (Popova et al., 2013) demostraron que son condritas ordinarias LL5. Sus propiedades espectrales y composici\u00f3n sugieren que el asteroide padre es 8 Flora (Reddya et al., 2014), miembro del cintur\u00f3n principal.<\/p>\n<p><strong>Impactos hist\u00f3ricos<\/strong><\/p>\n<p>Desde tiempos remotos han ocurrido impactos de cuerpos del espacio exterior con la Tierra. El caso m\u00e1s conocido es el de Chicxulub. Se piensa que hace 65 millones de a\u00f1os, un cometa o un asteroide de 10 km de di\u00e1metro se estrell\u00f3 en lo que hoy es la pen\u00ednsula de Yucat\u00e1n, M\u00e9xico. El impacto produjo una gran cantidad de calor y polvo que oscureci\u00f3 nuestro planeta durante varios a\u00f1os, provocando la muerte de algunas especies de plantas y animales, entre ellos los dinosaurios. La evidencia de este impacto se encuentra en todo el mundo, en una delgada capa de iridio en el llamado l\u00edmite K-Pg. El iridio es un elemento raro en la Tierra, pero com\u00fan en meteoritos. Este hecho da fundamento a\u00a0la explicaci\u00f3n de que fue un objeto del espacio exterior el que cre\u00f3 el gran cr\u00e1ter de 180 km de di\u00e1metro descubierto a finales de la d\u00e9cada de 1970.<\/p>\n<p>A principio del siglo XX se registr\u00f3 un evento similar al de Cheli\u00e1binsk. Ocurri\u00f3 en la regi\u00f3n remota de Tunguska, en Siberia, Rusia. El 30 de junio de 1908, los pobladores de la regi\u00f3n escucharon ruidos muy intensos y s\u00fabitamente sintieron que fueron empujados violentamente y tumbados al suelo. Esto sucedi\u00f3 a pesar de que estaban a cientos de kil\u00f3metros del sitio de impacto.<\/p>\n<p>La regi\u00f3n permaneci\u00f3 inexplorada por varios a\u00f1os debido a la dificultad del acceso. Trece a\u00f1os despu\u00e9s del fen\u00f3meno, una expedici\u00f3n organizada por la Academia Sovi\u00e9tica de Ciencias, y dirigida por el miner\u00f3logo Leonid Kulik, logr\u00f3 acceder al sitio. Encontraron una gran cantidad de \u00e1rboles derribados a partir de un punto com\u00fan, pero ning\u00fan cr\u00e1ter de impacto. Esto llev\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que el objeto se desintegr\u00f3 en el aire, aproximadamente a 8 km de altura, creando la onda de choque que sintieron los pobladores a distancia de varios cientos de kil\u00f3metros y que fue registrada en estaciones sismol\u00f3gicas lejanas como Inglaterra. Fotograf\u00edas a\u00e9reas, tomadas casi dos d\u00e9cadas despu\u00e9s, mostraron evidencia de la explosi\u00f3n de dos objetos que no dejaron cr\u00e1ter de impacto. La energ\u00eda liberada en la explosi\u00f3n de Tunguska se estima en aproximadamente 20 millones de toneladas de TNT (Harris, 2010) equivalente a m\u00e1s de 1000 bombas at\u00f3micas como la lanzada en Hiroshima<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-7269\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/fig1_mapa_impacto_asteroides.png\" alt=\"\" width=\"473\" height=\"342\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/fig1_mapa_impacto_asteroides.png 473w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/fig1_mapa_impacto_asteroides-300x217.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 473px) 100vw, 473px\" \/><\/p>\n<p>Todos los d\u00edas caen a la Tierra cientos de toneladas de material proveniente del espacio. Sin embargo, la mayor parte de este material son s\u00f3lo peque\u00f1os granos de polvo que se queman en la atm\u00f3sfera y que com\u00fanmente llamamos \u201cestrellas fugaces\u201d, las cuales, por supuesto, no son estrellas que caen, si no meteoros. De vez en cuando uno de estos meteoros es muy brillante y recibe el nombre de b\u00f3lido. \u00c9stos usualmente corresponden a rocas de mayor tama\u00f1o. En los \u00faltimos veinte a\u00f1os se han registrado ca\u00eddas de objetos con tama\u00f1o de unos cuantos metros. En la figura 1 se muestra un recuento de los asteroides que se han impactado contra la atm\u00f3sfera terrestre de 1994 a 2013. Solamente se muestran aquellos impactos en los cuales los asteroides ten\u00edan tama\u00f1os estimados de uno a 20 m. Los datos fueron recogidos por los sensores infras\u00f3nicos del gobierno de los Estados Unidos.<\/p>\n<p><strong>\u00bfAsteroide, meteroide, meteoro?<\/strong><\/p>\n<p>Hay una serie de t\u00e9rminos que suelen confundir a las personas que se acercan por primera vez a leer sobre los objetos que caen a la Tierra. Un cometa es un cuerpo formado de roca, polvo y hielo, que posee una atm\u00f3sfera, llamada coma, formada de gas y polvo. Cuando se acerca al Sol, su hielo se vaporiza formando una cola de gas y polvo. Debido a esta caracter\u00edstica se dice que es un cuerpo activo. Un asteroide es un cuerpo rocoso e inactivo, que puede medir desde unos metros hasta varios kil\u00f3metros. En ocasiones un asteroide se activa, lo que muestra que en realidad es un cometa con pocos elementos vol\u00e1tiles. Se le llama meteoroide a un cuerpo peque\u00f1o que se ha desprendido de un cometa o asteroide. Al fen\u00f3meno luminoso que produce uno de estos cuerpos celestes cuando entra a la atm\u00f3sfera terrestre se le llama meteoro. A las piezas de material que logran llegar a la superficie de la Tierra se les llama meteoritos.<\/p>\n<p><strong>Objetos cercanos a la Tierra o Neos<\/strong><\/p>\n<p>Desde el punto de vista astron\u00f3mico, un objeto cercano a la Tierra, mejor conocido como NEO (por las siglas en ingl\u00e9s de Near-Earth Object), es un asteroide o cometa cuya distancia de mayor acercamiento al Sol, o perihelio, es menor a 1.3 unidades astron\u00f3micas, y su mayor acercamiento a la Tierra inferior a 0.3 unidades astron\u00f3micas. Esto incluye objetos que estar\u00e1n cerca de\u00a0la Tierra en alg\u00fan punto de su evoluci\u00f3n orbital futura. Los NEO generalmente son cuerpos que experimentaron una interacci\u00f3n con alguno de los planetas del sistema solar, lo que modific\u00f3 su trayectoria y los acerc\u00f3 a la Tierra (Rabinowitz, 1994). El t\u00e9rmino NEA (de Near-Earth Asteroid) se utiliza para describir espec\u00edficamente a aquellos objetos cercanos a la Tierra que son asteroides y NEC (Near-Earth Comets) para aquellos que son cometas. Actualmente se tienen identificados m\u00e1s de 720 mil asteroides y de \u00e9stos alrededor de 15,000 son clasificados como NEO y 100 como NEC (ver tabla I).<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-7272\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/fig_2_ejemplos_asteorides.png\" alt=\"\" width=\"484\" height=\"414\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/fig_2_ejemplos_asteorides.png 484w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/fig_2_ejemplos_asteorides-300x257.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 484px) 100vw, 484px\" \/><\/p>\n<p>A los NEA cuya distancia de acercamiento a la Tierra es menor a 0.05 unidades astron\u00f3micas y tienen tama\u00f1o estimado mayor a 140 m, se les denomina asteroides potencialmente peligrosos (PHA por las siglas en ingl\u00e9s de Potentially Hazardous Asteroids). Se conocen m\u00e1s de 1700 PHA.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-7273\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/fig_3_orbitas_pha.png\" alt=\"\" width=\"470\" height=\"233\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/fig_3_orbitas_pha.png 470w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/fig_3_orbitas_pha-300x149.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 470px) 100vw, 470px\" \/><\/p>\n<p><strong>La ONU y lo NEO<\/strong><\/p>\n<p>Desde 1999 la ONU emiti\u00f3 recomendaciones para incrementar el estudio de objetos del espacio que pudieran ser peligrosos para la Tierra. En 2001 la ONU establece el Grupo de Acci\u00f3n en Objetos Cercanos a la Tierra y en 2007 el Grupo de Trabajo en NEO. Entre las\u00a0recomendaciones espec\u00edficas del Grupo de Trabajo fue la creaci\u00f3n de un organismo internacional que coordinara los trabajos de detecci\u00f3n y seguimiento de NEO. As\u00ed fue como se cre\u00f3 la International Asteroid Warning Network (IAWN), cuya primera reuni\u00f3n de planeaci\u00f3n tuvo lugar en enero de 2014. Una conclusi\u00f3n generalizada, tanto por la ONU y sus comisiones como por los participantes en la IAWN, es la necesidad de incrementar la infraestructura de detecci\u00f3n, seguimiento y an\u00e1lisis de NEO.<\/p>\n<p><strong>Detecci\u00f3n de NEOS<\/strong><\/p>\n<p>En la actualidad hay cientos de observatorios en el mundo, tanto profesionales como aficionados, dedicados a estudiar NEO y asteroides en general. Sin embargo, son los observatorios profesionales los que han aportado la gran mayor\u00eda de los NEO descubiertos hasta hoy.<\/p>\n<p>En las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XX surgieron varios programas especializados en la detecci\u00f3n de NEO, la mayor\u00eda en los Estados Unidos, fomentado por un mandato del Congreso de ese pa\u00eds para detectar 90% de los NEO con tama\u00f1os mayores a 1 km. Una vez cumplida esa meta, el nuevo mandato fue detectar 90% de los asteroides con tama\u00f1o mayor a 140 m. El n\u00famero total de NEO se estima te\u00f3ricamente (Harris, 2010; Tricarico, 2016) y de ah\u00ed se calcula el porcentaje total que ha sido descubierto.<\/p>\n<p>Entre los primeros programas de b\u00fasqueda de NEO se encuentra SpaceWatch, fundado en 1980 en la Universidad de Arizona por iniciativa de T. Gehrels y R.S. McMillan. De 1989 a 2009 SpaceWatch detect\u00f3 9508 NEO, de los cuales 727 eran nuevos y 91 fueron clasificados como potencialmente peligrosos para la Tierra. Otros programas exitosos han sido el Lowell Observatory Near Earth Objects Search (LONEOS) que funcion\u00f3 entre 1998 y 2008; el Catalina Sky Survey (CSS), tambi\u00e9n de la Universidad de Arizona, que comenz\u00f3 operaciones en 1998 y, despu\u00e9s de un periodo de descanso para realizar modificaciones en sus instrumentos, contin\u00faa en funcionamiento hasta hoy; el Lincoln Near Earth Asteroid Research (LINEAR), del Massachusetts Institute of Technology, que descubri\u00f3 m\u00e1s de dos mil NEO y 279 cometas; el Panoramic Survey Telescope and Rapid Response System (PanSTARRS), de la Universidad de Hawaii, que inici\u00f3 operaciones en 2012 y actualmente cuenta con dos telescopios de 1.8 m dedicados a la detecci\u00f3n de NEO. PanSTARRS cuenta con las c\u00e1maras de detecci\u00f3n m\u00e1s avanzadas de la actualidad y se ha planteado como objetivo catalogar diez millones de asteroides, entre los cuales estar\u00edan incluidos\u00a0todos los NEO con tama\u00f1os mayores a 1 km y 99% de aquellos con tama\u00f1o mayor a 300 m.<\/p>\n<p><strong>Estad\u00edsticas de NEO<\/strong><\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda se conocen 721,713 asteroides y 3,945 cometas (Minor Planet Center, 2016). De todos estos objetos 14,766 se acercan lo suficiente a la Tierra como para ser clasificados como NEO (Minor Planet Center, 2016; Spahr, 2014; ver tabla I).<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-7274\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/tabla_I_estadisticas_neo.png\" alt=\"\" width=\"469\" height=\"229\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/tabla_I_estadisticas_neo.png 469w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/tabla_I_estadisticas_neo-300x146.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 469px) 100vw, 469px\" \/><\/p>\n<p>A diario se descubren asteroides o cometas, algunos de los cuales resultan ser NEO, de esta manera los valores mencionados anteriormente deben ser considerados como representativos s\u00f3lo durante un periodo de tiempo y deben ser actualizados continuamente. El Minor Planet Center ha sido designado por la Uni\u00f3n Astron\u00f3mica Internacional como el centro donde se lleva el control de los descubrimientos de cuerpos menores del sistema solar y es el responsable de llevar las estad\u00edsticas relacionadas con los descubrimientos.<\/p>\n<p>La gran cantidad de asteroides existentes en el sistema solar dificulta su estudio en forma detallada. Se requiere una gran cantidad de observaciones astron\u00f3micas para conocer algunas de las propiedades de un asteroide, como la rapidez de giro y tama\u00f1o, por ejemplo. Esto hace que el estudio de las caracter\u00edsticas de los asteroides avance a un ritmo menor al de los descubrimientos.<\/p>\n<p><strong>Estudio de asteroides en M\u00e9xico<\/strong><\/p>\n<p>En M\u00e9xico, los esfuerzos por establecer una red observacional para estudiar asteroides en general y NEO en particular, se han iniciado hace relativamente poco. Se ha planteado utilizar el San Pedro M\u00e1rtir Telescope (SPMT), telescopio de 6.5 m a\u00fan en planeaci\u00f3n, para realizar estudios de NEO. Siendo un telescopio de gran tama\u00f1o, permitir\u00eda el estudio de objetos muy d\u00e9biles, dif\u00edcilmente accesibles con otros telescopios. Esto ser\u00eda\u00a0particularmente \u00fatil en la regi\u00f3n infrarroja del espectro, a partir de la cual se puede derivar el tama\u00f1o de estos objetos de una manera m\u00e1s confiable. Adicionalmente, su gran apertura permitir\u00eda realizar estudios espectrosc\u00f3picos que ayudar\u00edan a conocer su composici\u00f3n qu\u00ed- mica.<\/p>\n<p>Por otra parte, un conjunto de investigadores de diferentes instituciones de M\u00e9xico han propuesto la creaci\u00f3n de una red observacional para detecci\u00f3n y seguimiento de objetos cercanos a la Tierra. \u00c9sta estar\u00eda formada por varios telescopios ubicados en diferentes puntos del territorio nacional, los cuales trabajar\u00edan de forma coordinada para descubrir y dar seguimiento a asteroides. La red tambi\u00e9n contempla otro tipo de instrumentos que permitan detectar la entrada de meteoroides a la atm\u00f3sfera terrestre, y de ser posible recuperar los meteoritos que logren impactar la superficie terrestre. Esta red a\u00fan est\u00e1 en planeaci\u00f3n y se est\u00e1n buscando recursos para su dise\u00f1o final e implementaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El mismo grupo de investigadores ha iniciado campa\u00f1as de observaci\u00f3n con telescopios peque\u00f1os para estudiar algunas de las propiedades de los asteroides m\u00e1s brillantes y empezar a contribuir con informaci\u00f3n \u00fatil al conocimiento de dichos objetos. De esta manera se espera generar la experiencia suficiente para realizar estudios de mayor envergadura en el futuro cercano.<\/p>\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n<p>El descubrimiento de asteroides y cometas que se acercan a la Tierra y que eventualmente pueden colisionar con ella es un tema que ha cobrado relevancia en las \u00faltimas d\u00e9cadas. La comunidad internacional ha impulsado este tipo de estudios debido al riesgo que implica para la poblaci\u00f3n del planeta el impacto de un objeto de gran tama\u00f1o. Hay diferentes esfuerzos a nivel internacional, sin embargo, se han considerado insuficientes y por ello se ha hecho un llamado a los diferentes pa\u00edses del mundo a contribuir al esfuerzo de detectar y dar seguimiento a todos aqu\u00e9llos que puedan ser potencialmente peligrosos para nuestro planeta. En M\u00e9xico, el estudio de asteroides es un campo nuevo. Los esfuerzos apenas comienzan y esperamos que en pocos a\u00f1os tengamos la infraestructura y el capital humano para contribuir de manera sustancial al conocimiento de estos objetos.<\/p>\n<p><strong>Agradecimientos<\/strong><\/p>\n<p>LOR y JC agradecen el apoyo recibido del proyecto USO315002285 de la DCEN\/UNISON. MEC agradece el apoyo de Conacyt a trav\u00e9s de su programa de becas posdoctorales. En este art\u00edculo se utilizaron los datos y servicios proporcionados por The International Astronomical Union\u2019s Minor Planet Center y los portales en internet del NEO Program de la NASA y del Jet Propulsion Laboratory.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">*Universidad de Sonora<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Contacto: lorenzo@cifus.uson.mx<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Borovicka, J., et al. (2013). The trajectory, structure and origin of the Chelyabinsk asteroidal impactor. Nature. 503, 235.<\/p>\n<p>Brown, P.G., et al. (2002). The flux of small near-Earth objects colliding with the Earth. Nature, 420, 294.<\/p>\n<p>Brown, P.G. et al. (2013). A 500-kiloton airburst over Chelyabinsk and an enhanced hazard from small impactors. Nature 503, 208.<\/p>\n<p>Harris, L.W. (2010). Estimating the NEO Population and Impact Risk: Past, Present and Future. En The Asteroid-Comet Hazard Conference Proceedings.<\/p>\n<p>Korycansky, D.G., y Palotai, C. (2014). Modeling the Chelyabinsk impact. 45th Lunar and Planetary Science Conference contribution 1269.<\/p>\n<p>Minor Planet Center. (2016). Consultado el 7 de septiembre de 2016 http:\/www.minorplanetcenter.net\/ mpc\/summary<\/p>\n<p>Popova, O.P., et al. (2013). Chelyabinsk Airburst, Damage Assessment, Meteorite Recovery, and Characterization. Science, 29 Nov., Vol. 342, Issue 6162, 1069.<\/p>\n<p>Rabinowitz, D.L. (1994). Size and Shape of the NEA Belt. Icarus. 111, 364.<\/p>\n<p>Reddya, V., et al. (2014). Chelyabinsk meteorite explains unusual spectral properties of Baptistina Asteroid Family. Icarus. Vol. 237, 116.<\/p>\n<p>Spahr, T. (2014). The International Asteroid Warning Network and the Minor Planet Center. Presentado en First Meeting of the Steering Committee, enero.<\/p>\n<p>Tricarico, P. (2016). The near-Earth asteroid population from two decades of observations. arXiv:1604.06328v2.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lorenzo Olgu\u00edn*, Julio Saucedo*, Ma. 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