{"id":7135,"date":"2017-11-20T15:01:11","date_gmt":"2017-11-20T21:01:11","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=7135"},"modified":"2017-11-20T15:01:11","modified_gmt":"2017-11-20T21:01:11","slug":"el-golfo-de-california-un-oceano-joven-region-megadiversa-vinculo-entre-tectonica-y-ecologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=7135","title":{"rendered":"El golfo de California: un oc\u00e9ano joven, regi\u00f3n megadiversa, v\u00ednculo entre tect\u00f3nica y ecolog\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-7137\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/golfo_califonia.png\" alt=\"\" width=\"989\" height=\"343\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/golfo_califonia.png 989w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/golfo_califonia-300x104.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/golfo_califonia-768x266.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 989px) 100vw, 989px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Thierry Calmus*, Alberto B\u00farquez**, Angela Mart\u00ednez Yr\u00edzar**<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 20, No. 85, julio-septiembre 2017<\/p>\n<p>Para los ge\u00f3logos, los oc\u00e9anos se distinguen de los continentes por la naturaleza de la corteza que constituye su basamento. La corteza oce\u00e1nica es m\u00e1s densa que su equivalente continental, y por lo tanto se encuentra m\u00e1s hundida en el manto subyacente que la sostiene. La corteza continental, la oce\u00e1nica y el manto superior r\u00edgido forman la lit\u00f3sfera. La profundidad de equilibrio cuando la lit\u00f3sfera oce\u00e1nica est\u00e1 fr\u00eda es de aproximadamente 4,500 m. Siendo m\u00e1s densas, las regiones de la Tierra con una lit\u00f3sfera oce\u00e1nica forman cuencas que contienen 97% del volumen de agua disponible en la superficie de la Tierra. As\u00ed, la distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica del agua de mar depende de la repartici\u00f3n de lit\u00f3sfera oce\u00e1nica. Por su densidad, la lit\u00f3sfera oce\u00e1nica tiene la posibilidad de hundirse en el manto inferior y desaparecer paulatinamente por el fen\u00f3meno de subducci\u00f3n. Ya que el volumen y la superficie de la Tierra son constantes, la subducci\u00f3n se acompa\u00f1a de creaci\u00f3n de nueva lit\u00f3sfera oce\u00e1nica a lo largo de las dorsales oce\u00e1nicas a partir de material magm\u00e1tico que proviene de la asten\u00f3sfera, una de las capas del interior de la Tierra. Estos fen\u00f3menos tect\u00f3nicos han sido cuantificados desde hace 50 a\u00f1os en el marco de la tect\u00f3nica de placas, la cual unifica los diferentes fen\u00f3menos geol\u00f3gicos (magm\u00e1ticos, volcanol\u00f3gicos, sismol\u00f3gicos, orog\u00e9nicos, etc\u00e9tera) en un sistema \u00fanico, global. Este paradigma se basa en el hecho de que la Tierra es un planeta activo en el cual existen intercambios de calor entre sus diferentes capas desde el n\u00facleo interno hasta la superficie. En particular, el manto inferior que constituye la parte mediana de la Tierra tiene un comportamiento pl\u00e1stico, lo cual permite un intercambio de calor por convexi\u00f3n, mientras que la parte superficial, que es r\u00edgida, est\u00e1 dividida en varias placas litosf\u00e9ricas que se mueven horizontalmente, unas con respecto a otras, en un movimiento continuo.<\/p>\n<p>Para los bi\u00f3logos, la separaci\u00f3n entre oc\u00e9anos y continentes puede ser tan simple como la presencia o ausencia de grandes masas de agua superficial, o tan compleja como distinguir entre los componentes biol\u00f3gicos que integran los diversos ecosistemas marinos y terrestres; sistemas din\u00e1micos que presentan interacciones a diferentes escalas temporales y espaciales. Los fen\u00f3menos geol\u00f3gicos afectan de manera decisiva los componentes biol\u00f3gicos, tanto aquellos de car\u00e1cter oce\u00e1nico como los de la contraparte terrestre; es decir, existe un estrecho v\u00ednculo entre la tect\u00f3nica y la din\u00e1- mica ecol\u00f3gica. En las dorsales del oc\u00e9ano profundo prosperan ecosistemas \u00fanicos que dependen de la s\u00edntesis de materia org\u00e1nica a partir de la energ\u00eda de enlaces qu\u00edmicos presentes en los minerales que emiten las ventilas hidrotermales. Estas ventilas o fumarolas submarinas forman chimeneas compuestas principalmente de anhidrita, un mineral compuesto de sulfato de calcio anhidro. Fueron descubiertas en 1977 por investigadores de la Instituci\u00f3n Oceanogr\u00e1fica de Woods Hole y est\u00e1n presentes en las dorsales oce\u00e1nicas, incluyendo peque\u00f1os segmentos de la dorsal del Golfo de California. En estas chimeneas, los sulfuros de cobre, hierro y zinc se precipitan y son la base del metabolismo de las arqueas, un tipo muy especial de bacterias quimiosint\u00e9ticas que soportan una cadena alimenticia que incluye organismos muy especializados como los gusanos gigantes de tubo, diversas especies de almejas, cangrejos y camarones adaptados a la vida en estos oasis submarinos profundos.<\/p>\n<p>En las zonas abisales existe tambi\u00e9n una variada fauna que depende de la \u201clluvia\u201d de materia org\u00e1nica \u2013restos de plancton, peces y sedimentos continentales\u2013 que cae continuamente desde las aguas superficiales e intermedias al fondo del mar. En cambio, en las aguas m\u00e1s someras dentro de la zona f\u00f3tica, que var\u00eda desde una delgada l\u00e1mina superficial hasta profundidades de cerca de 200 m o hasta donde penetra la luz del sol,\u00a0prosperan los ecosistemas m\u00e1s diversos y productivos del mundo marino. Los sargazos en los mares c\u00e1lidos y las macroalgas (kelp) en los m\u00e1s fr\u00edos forman verdaderos bosques con muy alta biodiversidad y productividad biol\u00f3gica. En las zonas litorales plantas como Zoostera y Thalassia forman extensos pastizales marinos.<\/p>\n<p>La interfase entre el mar y la tierra forma una angosta faja donde se desarrollan ecosistemas h\u00edbridos altamente din\u00e1micos dominados por procesos geomorfol\u00f3gicos donde prevalece por un lado la acci\u00f3n de las mareas y el oleaje y por otro los aportes de agua dulce y sedimentos continentales. Destacan los manglares, los sistemas deltaicos y estuarinos con extensos sistemas de marismas, las salinas con una flora y fauna sumamente especializada, las playas arenosas asociadas en mayor o menor grado a sistemas de dunas, y en las zonas des\u00e9rticas, los estuarios hipersalinos con condiciones de elevada salinidad y escaso aporte de agua dulce. Estos ambientes litorales representan los lugares de anidaci\u00f3n y crecimiento de numerosas especies marinas, incluyendo peces, moluscos, crust\u00e1ceos, an\u00e9lidos e incontables aves playeras, residentes y migratorias (Carmona et al., 2015).<\/p>\n<p><strong>Entorno geogr\u00e1fico<\/strong><\/p>\n<p>El Golfo de California, tambi\u00e9n llamado Mar de Cort\u00e9s (originalmente llamado Mar Bermejo por la coloraci\u00f3n de sus aguas durante las avenidas del r\u00edo Colorado y despu\u00e9s bautizado Mar de Cortez por Francisco de Ulloa en 1539) es un largo y angosto mar interior subtropical de m\u00e1s de 1,200 km de longitud, una anchura entre 80 y 200 km y una superficie aproximada de 160,000 km2 . La parte sur del golfo presenta relieves submarinos abruptos con fosas abisales de m\u00e1s de 3 km de profundidad, mientras que su parte septentrional es somera, lo que ocasiona una oscilaci\u00f3n de mareas que llegan a superar los 9 m. El golfo incluye casi 1,000 islas entre las que destacan las dos islas m\u00e1s grandes de M\u00e9xico: \u00c1ngel de la Guarda y Tibur\u00f3n. Por su alta productividad biol\u00f3gica, sus aguas profundas, arrecifes rocosos y playas arenosas, Jacques-Yves Cousteau llam\u00f3 al Golfo de California \u201cel acuario del mundo\u201d. Est\u00e1 rodeado por los estados de Baja California, Baja California Sur, Sonora, Sinaloa y Nayarit. Sus costas albergan casi 8 millones de personas entre las que se incluyen los grupos ind\u00edgenas, los Tohono O\u2019odham, Comcaac, Cucap\u00e1, Yoreme, Yoeme, Kikapu, Kiliwa y Cora (Luque et al., 2016), adem\u00e1s de los grupos ya extintos Cochim\u00ed y Peric\u00fa de la pen\u00ednsula. Actualmente, importantes poblaciones bordean sus costas y el Golfo\u00a0de California representa la regi\u00f3n m\u00e1s productiva del pa\u00eds desde el punto de vista pesquero (Arregu\u00edn-S\u00e1nchez y Arcos-Huitr\u00f3n, 2011).<\/p>\n<p><strong>Evoluci\u00f3n geol\u00f3gica<\/strong><\/p>\n<p>Hace 12 Ma, la subducci\u00f3n de la placa Farall\u00f3n, debajo de la placa Norteamericana y la colisi\u00f3n de la dorsal o su acercamiento con la placa Norteamericana, provoc\u00f3 un cambio cinem\u00e1tico y el inicio de un desplazamiento lateral derecho de la placa Pac\u00edfico con respecto a la placa Norteamericana. En otras palabras, a partir de esa fecha, la placa Pac\u00edfico empez\u00f3 a moverse hacia el nornoroeste con respecto a su placa vecina. Al principio, el desplazamiento se ejerc\u00eda a lo largo del antiguo l\u00edmite de la placa Farall\u00f3n y de la placa Norteamericana, pero unos millones de a\u00f1os despu\u00e9s, este l\u00edmite cruz\u00f3 hacia dentro del continente, en la regi\u00f3n que corresponde a lo que paulatinamente se transformar\u00eda en el Golfo de California. La parte continental correspondiente a la futura pen\u00ednsula de Baja California se incorpor\u00f3 a la placa Pac\u00edfico y comenz\u00f3 a migrar de forma solidaria hacia el nornoroeste junto con la placa Pac\u00edfico. El desprendimiento de la pen\u00ednsula tuvo por consecuencia un estiramiento y un adelgazamiento progresivo de la lit\u00f3sfera continental preexistente que permiti\u00f3, hace 3.6 Ma (DeMets, 1995), la formaci\u00f3n de nueva corteza oce\u00e1nica localizada en peque\u00f1as cuencas en la parte sur del golfo (cuencas de tipo \u201cpull apart\u201d), como las cuencas de Alarc\u00f3n y la de Guaymas (figura 1).<\/p>\n<div id=\"attachment_7136\" style=\"width: 208px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-7136\" class=\"size-full wp-image-7136\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/fig_1_marco_tectonico.png\" alt=\"\" width=\"198\" height=\"449\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/fig_1_marco_tectonico.png 198w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/fig_1_marco_tectonico-132x300.png 132w\" sizes=\"auto, (max-width: 198px) 100vw, 198px\" \/><p id=\"caption-attachment-7136\" class=\"wp-caption-text\">Figura 1. Marco tect\u00f3nico regional del Golfo de California<br \/>en el cual se observan las principales estructuras tect\u00f3nicas de la margen oeste de la pen\u00ednsula de Baja California (Paleo-trinchera<br \/>y sistema de fallas Tosco-Abreojos-San Benito), y del propio Golfo (fallas transformantes y cuencas de tipo \u201cpull apart\u201d). CAL: Estado de California.<br \/>Fallas transformantes:<br \/>FSA: Falla San Andr\u00e9s; FB:<br \/>Falla Ballenas; FT: Falla Tortuga; FC: Falla Carmen; FF: Falla Farall\u00f3n; Cuencas de tipo \u201cpull apart\u201d: W: cuenca Wagner; D: cuenca Delf\u00edn; G: cuenca Guaymas; C: cuenca Carmen; F: cuenca Farall\u00f3n; P: cuenca Pescadero; A: cuenca Alarc\u00f3n.<\/p><\/div>\n<p>Si observamos m\u00e1s a detalle, este movimiento presenta una ligera componente de extensi\u00f3n (Antonelis et al., 1999), que lentamente separa la pen\u00ednsula de Baja California del continente. Sin embargo, la componente lateral ha prevalecido durante los \u00faltimos 6 millones de a\u00f1os, y el desplazamiento acumulado corresponde a una distancia de 240 km (Oskin et al., 2001; Oskin y Scott, 2003). La frontera entre las placas Pac\u00edfico y Norteamericana est\u00e1 conformada por una sucesi\u00f3n de fallas laterales en escal\u00f3n desde el desemboque del Golfo de California hasta la falla San Andr\u00e9s en California. En el relevo entre dos fallas, se desarrollan las cuencas que mencionamos anteriormente (figura 1).<\/p>\n<p>Como en cualquier l\u00edmite de placas, las fallas del Golfo de California generan sismos que corresponden a una relajaci\u00f3n el\u00e1stica de la corteza terrestre sometida a esfuerzos tect\u00f3nicos. La distribuci\u00f3n de los hipocentros (lugar de ruptura) de los sismos, as\u00ed como los mapas batim\u00e9tricos permiten trazar la trayectoria de las fallas. El estudio de los sismos y las mediciones GPS permiten calcular una velocidad promedio de 5 cm por a\u00f1o (Dixon et al., 2000); una distancia de 24 m, desde que en 1539 Francisco de Ulloa, en la b\u00fasqueda del estrecho de Ani\u00e1n, dio su nombre a este mar que separaba Nueva Galicia de lo que se llamar\u00eda despu\u00e9s California.<\/p>\n<p>Este c\u00e1lculo realizado durante las dos \u00faltimas d\u00e9cadas con instrumentos GPS confirma las evaluaciones realizadas a partir de diversas evidencias geol\u00f3gicas; por ejemplo, la correlaci\u00f3n entre rocas volc\u00e1nicas de 12 Ma que se encuentran en el Cerro Eucla al norte de Bah\u00eda Kino, en la Sierra Kunkaak en la Isla Tibur\u00f3n y en la regi\u00f3n de San Felipe en Baja California (Oskin et al., 2001). La edad de las rocas volc\u00e1nicas contempor\u00e1neas, de la ruptura continental y de los primeros sedimentos, permite tambi\u00e9n precisar la evoluci\u00f3n geol\u00f3gica de las primeras cuencas a lo largo de la costa este de la pen\u00ednsula (Ortlieb y Colletta, 1984; Holt et al., 2000).<\/p>\n<p>La ruptura continental modific\u00f3 la geograf\u00eda regional permitiendo la incursi\u00f3n progresiva de sur a norte de aguas marinas del golfo en formaci\u00f3n. Nace un nuevo mar, somero al inicio, que se profundiza paulatinamente conforme aumenta la separaci\u00f3n y la subsidencia asociada a la extensi\u00f3n de la corteza (Francheteau et al., 1984). A la par, la fisionom\u00eda de la red fluvial de la Sierra Madre Occidental cambia de direcci\u00f3n; los principales drenajes que originalmente flu\u00edan hacia la regi\u00f3n del sur de Sinaloa, Nayarit o Jalisco encuentran escape hacia el protogolfo. Los sedimentos marinos fosil\u00edferos que se encuentran a lo largo de las costas del Golfo (Helenes y Carre\u00f1o, 1999; Ochoa-Land\u00edn et al., 2000) apoyan la hip\u00f3tesis de una transgresi\u00f3n marina desde el sur.<\/p>\n<p><strong>Evoluci\u00f3n biol\u00f3gica<\/strong><\/p>\n<p>La g\u00e9nesis del Golfo de California llev\u00f3 a la creaci\u00f3n de ecosistemas marinos y terrestres \u00fanicos. Por un lado, la creaci\u00f3n de un mar interior muy c\u00e1lido (figura 2) con fuertes oscilaciones en la salinidad y enormes aportes de sedimentos en su extremo septentrional y por otro, el aislamiento de los componentes biol\u00f3gicos que emigraron junto con la pen\u00ednsula separ\u00e1ndose de sus contrapartes continentales. En el mar profundo, la apertura de ventilas hidrotermales asociadas a la creaci\u00f3n de piso oce\u00e1nico, en las cuencas \u201cpull apart\u201d del sur del Golfo, origin\u00f3 oasis muy diversos. La migraci\u00f3n de la pen\u00ednsula no s\u00f3lo permiti\u00f3 la creaci\u00f3n de nuevo fondo marino, sino que protegi\u00f3 al nuevo mar interior de la corriente fr\u00eda de California que desciende desde el estrecho de Bering. Asimismo, las variaciones bruscas de profundidad, la ubicaci\u00f3n de grandes islas en la cintura del Golfo (\u201cMidriff Islands\u201d) y las diferencias de temperatura y salinidad, permiten un sistema de corrientes complejo que provoca surgencias que acarrean nutrientes desde las profundidades y enriquecen las aguas superficiales, permitiendo una enorme productividad biol\u00f3gica s\u00f3lo equiparable por otro mar con caracter\u00edsticas muy similares: el Mar Rojo.<\/p>\n<div id=\"attachment_7138\" style=\"width: 383px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-7138\" class=\"size-full wp-image-7138\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/fig_2_distribucion_temperatura.png\" alt=\"\" width=\"373\" height=\"248\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/fig_2_distribucion_temperatura.png 373w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/fig_2_distribucion_temperatura-300x199.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/fig_2_distribucion_temperatura-220x146.png 220w\" sizes=\"auto, (max-width: 373px) 100vw, 373px\" \/><p id=\"caption-attachment-7138\" class=\"wp-caption-text\">Figura 2. Distribuci\u00f3n de la temperatura superficial del mar entre las latitudes 20 y 32\u00baN y las longitudes 106 y 128\u00baW, el 15 de abril de 2017. La temperatura es una mezcla que combina datos provenientes de todos los sat\u00e9lites geoestacionarios y de orbita polar, de Estados Unidos, de Jap\u00f3n y de Europa. Para generar un producto diario con<br \/>una resoluci\u00f3n espacial de 5 km, se usa la resoluci\u00f3n espacial m\u00e1s alta de los sat\u00e9lites de orbita polar que es de 1 km con observaciones cada seis horas aproximadamente, combinada con la resoluci\u00f3n temporal m\u00e1s alta de los sat\u00e9lites geoestacionarios de aproximadamente<br \/>5.5 km con observaciones cada hora. Se observa el fuerte contraste de temperaturas entre el Golfo de California y el Pac\u00edfico. Por ejemplo, la isoterma 23\u00baC en el Golfo se encuentra aproximadamente 600 km m\u00e1s al norte que en el Pac\u00edfico. Modificado a partir de NOAA\/NESDIS (National Orceanic and Atmospheric Organization\/National<br \/>Environmental Satellite, Data and Information Service).<\/p><\/div>\n<p>Desde su apertura hace 5-6 Ma, el Golfo es una de las regiones marinas m\u00e1s ricas del mundo (Felger et al., 2013). Se calcula que contiene m\u00e1s de 8,000 especies animales. Existen m\u00e1s de 4,900 especies de invertebrados, aunque de acuerdo a Brusca y Hendrickx (2010) la diversidad total puede exceder las 7,000 especies. De las casi 1,000 especies de peces, 87% est\u00e1 dominado por especies de aguas tropicales y 10% son end\u00e9micas, esto es, s\u00f3lo se encuentran aqu\u00ed (Hastings et al., 2010). En el Golfo existen cinco de las siete especies de tortugas marinas del mundo, todas ellas consideradas como amenazadas o en peligro (M\u00e1rquez, 1990; Seminoff, 2010). Los mam\u00edferos marinos son tambi\u00e9n sorprendentemente diversos ya que se tienen registradas 36 especies, de las cuales 31 son cet\u00e1ceos (39% de los cet\u00e1ceos del mundo). Entre \u00e9stas, la vaquita (Phocaena sinus) est\u00e1 a punto de extinguirse y cuatro especies est\u00e1n catalogadas como en peligro: las ballenas azul, sei, de aleta y franca. Adem\u00e1s, existen cuatro especies de pinn\u00edpedos (focas, elefantes marinos y dos especies de lobo marino; Urban, 2010). De aves marinas, 56 especies habitan en el Golfo de California; seis de ellas son cuasiend\u00e9micas, diez son residentes (pasan todo su ciclo de vida en el golfo), 26 son migratorias (usan el golfo como parte del corredor migratorio) y 18 usan las islas como sitios de reproducci\u00f3n (Velarde y Anderson, 1993).<\/p>\n<p>En la porci\u00f3n terrestre, especialmente en la peninsular, existen numerosas especies end\u00e9micas, tanto de plantas como de animales (figura 3). Estos endemismos son notables, no s\u00f3lo por el efecto del aislamiento peninsular que cort\u00f3 el flujo gen\u00e9tico con las poblaciones continentales debido a la migraci\u00f3n de la pen\u00ednsula, sino tambi\u00e9n porque su estudio permite la inferencia de procesos geol\u00f3gicos espec\u00edficos que dejaron una marca biol\u00f3gica. Para citar s\u00f3lo un ejemplo, el trabajo de Riddle et al. (2000) permiti\u00f3 inferir la historia geol\u00f3gica de la pen\u00ednsula desde el Mioceno Tard\u00edo hasta el Pleistoceno a trav\u00e9s del estudio de 12 grupos de especies de mam\u00edferos, aves, reptiles y anfibios. Estos autores encontraron que la arquitectura filogeogr\u00e1fica (esto es, las relaciones de parentesco entre especies en el entorno geogr\u00e1fico) s\u00f3lo puede explicarse por una serie de eventos vicariantes (es decir, de diferenciaci\u00f3n entre linajes por el aislamiento geogr\u00e1fico) debidos a: 1) un canal marino transpeninsular durante el Pleistoceno Medio, 2) una transgresi\u00f3n de la porci\u00f3n norte\u00f1a del Golfo en el Plioceno Tard\u00edo, y 3) un canal marino que separ\u00f3 las poblaciones m\u00e1s meridionales cercanas al istmo de La Paz durante el Plioceno. El estudio de la tect\u00f3nica brinda el marco de referencia para los grandes fen\u00f3menos geol\u00f3gicos, en este caso la deriva de la pen\u00ednsula y\u00a0el ensamblaje hist\u00f3rico de sus componentes, mientras que el estudio de la distribuci\u00f3n de las especies y su bagaje de informaci\u00f3n hist\u00f3rica contenida en su genoma ofrece la oportunidad de investigar fen\u00f3menos finos de la evoluci\u00f3n geol\u00f3gica que no dejaron huellas claras ni en la tect\u00f3nica ni en la columna estratigr\u00e1fica.<\/p>\n<div id=\"attachment_7139\" style=\"width: 390px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-7139\" class=\"size-full wp-image-7139\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/fig_3_iguana_de_san_pedro.png\" alt=\"\" width=\"380\" height=\"513\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/fig_3_iguana_de_san_pedro.png 380w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/fig_3_iguana_de_san_pedro-222x300.png 222w\" sizes=\"auto, (max-width: 380px) 100vw, 380px\" \/><p id=\"caption-attachment-7139\" class=\"wp-caption-text\">Figura 3. A) Iguana de San Pedro Nolasco (Ctenosaura nolascensis). Especie end\u00e9mica de la isla del mismo nombre. B) Vegetaci\u00f3n t\u00edpica de la regi\u00f3n de Catavi\u00f1\u00e1 en el \u00e1rea natural protegida \u201cValle de los Cirios\u201d en Baja California. Izquierda, cirio (Fouquieria columnaris), centro, copalqu\u00edn (Pachycormus discolor), derecha, card\u00f3n sag\u00fceso<br \/>(Pachycereus pringlei). Al frente, Agave cerulata.<\/p><\/div>\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n<p>La geodin\u00e1mica descrita por la tect\u00f3nica de placas modifica la repartici\u00f3n de los continentes y de los oc\u00e9anos. En el noroeste de M\u00e9xico, el cambio de los movimientos relativos entre las placas tect\u00f3nicas involucradas en esta parte del mundo ha desencadenado una ruptura continental y la deriva paulatina de la pen\u00ednsula de Baja California a partir del fin del Mioceno Medio (aproximadamente 12 Ma) y una transgresi\u00f3n marina progresiva en el Golfo de California en formaci\u00f3n durante los \u00faltimos 10 Ma. Naci\u00f3 un oc\u00e9ano en el sentido geol\u00f3gico de la palabra, y un mar en el sentido geogr\u00e1fico, en donde especies marinas provenientes del Pac\u00edfico ecuatorial encontraron oportunidades de establecimiento y de radiaci\u00f3n adaptativa. Los nuevos ecosistemas son el resultado de los cambios tect\u00f3nicos, oceanogr\u00e1ficos y geomorfol\u00f3gicos. Entre \u00e9stos se cuenta el aumento de la profundidad, el vulcanismo submarino, cambios en la temperatura del agua, las surgencias, cambios en el nivel del mar, la alteraci\u00f3n de corrientes superficiales y profundas, y los aportes detr\u00edticos desde el continente. El desarrollo de la tect\u00f3nica de placas brind\u00f3 un marco explicativo a la deriva continental de Wegener que describ\u00eda la coincidencia de las costas y la similaridad biol\u00f3gica entre los continentes. Ahora, las t\u00e9cnicas moleculares permiten encontrar en el material gen\u00e9tico de los organismos la firma de antiguos fen\u00f3menos de diversificaci\u00f3n y aislamiento biol\u00f3gico, indicativos de eventos geol\u00f3gicos y tect\u00f3nicos muy finos, que de otra manera no ser\u00edan evidentes. El Golfo de California no tiene el futuro de los grandes oc\u00e9anos como el Atl\u00e1ntico que se abri\u00f3 y contin\u00faa creciendo entre grandes continentes previamente unidos en el supercontinente Pangea, pero la naturaleza oce\u00e1nica de la corteza de sus cuencas profundas indica la formaci\u00f3n de un oc\u00e9ano marginal provocado por el desprendimiento de un bloque continental. De igual manera, la separaci\u00f3n de la Pen\u00ednsula y de las islas del Golfo provoc\u00f3 un cambio en las condiciones clim\u00e1ticas, hidrogr\u00e1ficas y oceanogr\u00e1ficas que influyeron de manera determinante en la fascinante evoluci\u00f3n biol\u00f3gica de la cuenca del Golfo de California.<\/p>\n<p><strong>Agradecimientos<\/strong><\/p>\n<p>Este trabajo se realiz\u00f3 durante las estancias sab\u00e1ticas de AB y AMY en la Universidad de Arizona, EUA, con ayuda del Programa de Apoyos para la Superaci\u00f3n del Personal Acad\u00e9mico-DGAPA, Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico. Los autores agradecen al M.C. H\u00e9ctor Mendivil-Quijada por su apoyo en la elaboraci\u00f3n de la figura 1 y a Enriquena Bustamente Ortega por su apoyo t\u00e9cnico.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">*Instituto de Geolog\u00eda, **Instituto de Ecolog\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, Hermosillo, Son.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Contacto: tcalmus@unam.mx<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Antonelis, K. (1999). GPS determination of current Pacific-North American plate motion, Geology, v. 27, p. 299-302.<\/p>\n<p>Arregu\u00edn-S\u00e1nchez, F., Arcos H., E. (2011). La pesca en M\u00e9xico: estado de la explotaci\u00f3n y uso de los ecosistemas. Hidrobiol\u00f3gica 21(3): 431-462.<\/p>\n<p>Brusca, R.C., Hendrickx, M.E. (2010). Invertebrate Biodiversity and Conservation in the Gulf of California In: Brusca, R.C. (ed.). The Gulf of California: Biodiversity and Conservation. Arizona-Sonora Desert Museum Studies in Natural History. University of Arizona Press, Tucson, Cap. 4, p.72-95.<\/p>\n<p>Carmona, R., et al. (2015). Importancia del noroeste de M\u00e9xico para la migraci\u00f3n e hibernaci\u00f3n de las aves playeras. Conabio. Biodiversitas, 121:6-11.<\/p>\n<p>DeMets, C. (1995). A reappraisal of seafloor spreading lineations in the Gulf of California: Implications for the transfer of Baja California to the Pacific plate and estimates of Pacific-North America motion, Geophysical Research Letters, v. 22, p. 3345-3548.<\/p>\n<p>Dixon, T., et al. (2000). New kinematic models for Pacific-North America motion from 3 Ma to Present II: Evidence for a \u201cBaja California shear zone, Geophysical Research Letters, v. 27, p. 3961-3964.<\/p>\n<p>Francheteau, J., et al. (1984). Nacimiento de un oc\u00e9ano. Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog\u00eda, M\u00e9xico, D.F., 92 pp.<\/p>\n<p>Felger, R.S., Wilder, B.T., Romero-Morales H. (2013). Plant Life of a Desert Archipelago: Flora of the Sonoran Islands in the Gulf of California. University of Arizona Press, Tucson.<\/p>\n<p>Hastings, P.A., Findley, L.T., van der Heiden, A.M. (2010). Fishes of the Gulf of California, In: Brusca, R.C. (ed.). The Gulf of California: Biodiversity and Conservation. Arizona-Sonora Desert Museum Studies in Natural History. University of Arizona Press, Tucson, Cap.5, p. 96-118.<\/p>\n<p>Helenes, J., Carre\u00f1o, A.L. (1999). Neogene sedimentary evolution of Baja California in relation to regional tectonics, Journal of South American Earth Sciences, v. 12, p. 589-605.<\/p>\n<p>Holt, J.W., Holt, E. W., Stock, J.M. (2000). An age constraint on Gulf of California rifting from the Santa Rosal\u00eda basin, Baja California Sur, M\u00e9xico, Geological Society of America Bulletin, v. 112, p. 540-549.<\/p>\n<p>Luque, D., et al. (2016). Complejos bioculturales de Sonora: pueblos y territorios ind\u00edgenas. Centro de Investigaci\u00f3n en Alimentaci\u00f3n y Desarrollo, A.C. Hermosillo, M\u00e9xico.<\/p>\n<p>M\u00e1rquez M., R. (1990). FAO species catalogue. Vol. 11: Sea turtles of the world. An annotated and illustrated catalogue of sea turtle species known to date. FAO Fisheries Synopsis No. 125, Vol. 11. Rome, FAO. 81 p.<\/p>\n<p>Ochoa-Land\u00edn, L., et al. (2000). Sedimentology and stratigraphy of the Upper Miocene Boleo Formation, and its relation with the opening of the Gulf of California, Santa Rosalia, Baja California, Mexico, Revista Mexicana de Ciencias Geol\u00f3gicas, v. 17, p. 83-95.<\/p>\n<p>Ortlieb, L., Colletta, B. (1984). S\u00edntesis cronoestratigr\u00e1fica sobre el Ne\u00f3geno y el Cuaternario marino de la cuenca de Santa Rosal\u00eda, Baja California Sur, M\u00e9xico, In: Malpica-Cruz, V., et al. (eds.), Neotectonics and sea level variations in the Gulf of California area, a symposium: M\u00e9xico, D. F., Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, Instituto de Geolog\u00eda, Contributions volume, p. 241-260.<\/p>\n<p>Oskin, M., Stock, J., Mart\u00edn-Barajas, A. (2001). Rapid localization of Pacific-North America plate motion in the Gulf of California, Geology, v. 29, p. 459-462.<\/p>\n<p>Oskin, M., Stock, J. (2003). Pacific-North America plate motion and opening of the Upper Delf\u00edn basin, northern Gulf of California, Mexico, Geological Society of America Bulletin, v. 115, p. 1173-1190.<\/p>\n<p>Riddle, B.R., et al. (2000). Cryptic vicariance in the historical assembly of a Baja California Peninsular Desert biota. Proc. Nat. Acad. Sci. 97, p. 14438\u201314443.<\/p>\n<p>Seminoff, J.A. (2010). Sea Turtles of the Gulf of California: Biology, Culture, and Conservation, In: Brusca, R.C. (ed.). The Gulf of California: Biodiversity and Conservation. Arizona-Sonora Desert Museum Studies in Natural History. University of Arizona Press, Tucson, Cap. 7, p.135-167.<\/p>\n<p>Urb\u00e1n, J. (2010). Marine Mammals of the Gulf of California: An Overview of Diversity and Conservation Status, In: Brusca, R.C. (ed.). The Gulf of California: Biodiversity and Conservation. Arizona-Sonora Desert Museum Studies in Natural History. University of Arizona Press, Tucson, Cap. 9, p. 188-209.<\/p>\n<p>Velarde, E., y Anderson, D.W. (1993). Conservation and management of seabird islands in the Gulf of California: setbacks and successes, In: J. Burger, M. Gochfeld y D. Nettleship (eds.) Seabirds on Islands: threats, case studies and action plans. ICBP Technical Publication. Cambridge, p. 721-765.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Thierry Calmus*, Alberto B\u00farquez**, Angela Mart\u00ednez Yr\u00edzar** CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 20, No. 85, julio-septiembre 2017 Para los ge\u00f3logos, los oc\u00e9anos se distinguen de los continentes por la naturaleza de la corteza que constituye su basamento. La corteza oce\u00e1nica es m\u00e1s densa que su equivalente continental, y por lo tanto se encuentra m\u00e1s hundida en el manto subyacente que la [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":7137,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-7135","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-topicos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7135","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7135"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7135\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7140,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7135\/revisions\/7140"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/7137"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7135"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7135"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7135"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}