{"id":6897,"date":"2017-10-12T13:55:57","date_gmt":"2017-10-12T18:55:57","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=6897"},"modified":"2017-10-12T13:55:57","modified_gmt":"2017-10-12T18:55:57","slug":"de-agrimensores-militares-y-constructores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=6897","title":{"rendered":"De agrimensores, militares y constructores"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-large wp-image-6900\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/andamiajes_agrimensores-797x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"797\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/andamiajes_agrimensores-797x1024.jpg 797w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/andamiajes_agrimensores-234x300.jpg 234w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/andamiajes_agrimensores-768x987.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 797px) 100vw, 797px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Armando V. Flores Salazar*<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 20, No. 83, ENERO-MARZO 2017<\/p>\n<p>La presencia prolongada de militares de carrera norteamericanos en Monterrey durante la Invasi\u00f3n Norteamericana (1846- 1848), y su evidente actividad de agrimensores y top\u00f3grafos registrando en planos la ciudad para mantener informada de sus maniobras a la comandancia en Washington, cre\u00f3 en la poblaci\u00f3n regiomontana en general una imagen de los invasores como gente de disciplina, orden y formaci\u00f3n escolarizada; as\u00ed tambi\u00e9n de la agrimensura como actividad intelectual de la formaci\u00f3n escolar castrense y todo en conjunto como \u00fanica respuesta de su notable desarrollo y progreso.<\/p>\n<p>Tal experiencia hist\u00f3rica se refuerza y fortalece pocos a\u00f1os despu\u00e9s con la presencia en la ciudad de tropas europeas durante la Intervenci\u00f3n Francesa, en 1864- 1866. De nuevo el gobierno extranjero administra la ciudad militarmente con orden, disciplina y notoria preparaci\u00f3n acad\u00e9mica.<\/p>\n<p>Es bajo estas circunstancias de la Intervenci\u00f3n Francesa que llega de Zacatecas a la ciudad de Monterrey el alem\u00e1n Isidoro Epstein, egresado de la Universidad de Marburgo, con formaci\u00f3n de top\u00f3grafo, agrimensor, matem\u00e1tico e impresor, buscando oportunidades de trabajo con mejor\u00eda econ\u00f3mica y laboral. Adem\u00e1s de encargarse del orden y registro de la ciudad y sus ejidos en un mapa ordenado por parte de las autoridades municipales en 1864, supervisaba la construcci\u00f3n de la escuela elemental junto al convento de franciscanos y complement\u00f3 su trabajo como profesor de matem\u00e1ticas y cosmograf\u00eda en el Colegio Civil, que tambi\u00e9n operaba en salones improvisados de dicha escuela. Ah\u00ed altern\u00f3 el profesor Epstein como colega con el agrimensor autodidacta y militar Francisco Le\u00f3nides Mier, y tuvo como alumno en su curso de matem\u00e1ticas al adolescente Miguel Filomeno Mart\u00ednez P\u00e9rez.<\/p>\n<p>Epstein, fiel a su constante movilidad, dej\u00f3 la ciudad en 1868 con rumbo a San Antonio, Texas, justamente al terminar las intervenci\u00f3n extranjera y cuando el Colegio Civil estaba considerando crear cursos de tenedur\u00eda de libros para formar contadores y de agrimensura para formar top\u00f3grafos.<\/p>\n<p>Dicha carrera de agrimensura se inici\u00f3 en enero de 1869 con Francisco Le\u00f3nides Mier como instructor de la misma, y Miguel F. Mart\u00ednez como uno de los treinta alumnos que se inscribieron en el nuevo programa. El plan de estudios fue programado con una duraci\u00f3n de cuatro a\u00f1os, dos de teor\u00eda y dos de pr\u00e1ctica, sin embargo, la deserci\u00f3n masiva al curso antes de cumplir el primer a\u00f1o de establecido oblig\u00f3 a las autoridades acad\u00e9micas del Colegio\u00a0a cancelarlo. \u201cForm\u00e1bamos aquella clase como unos treinta alumnos, estudiantes de jurisprudencia en su mayor parte, quienes creyeron f\u00e1cil hacer, a la vez, la carrera de leyes y la de top\u00f3grafo\u2026 Pronto quedamos reducidos a cuatro o cinco alumnos, pero todos fueron desertando, aburridos con aquellas tres horas diarias de clase y con las exigencias del maestro\u2026\u201d (Mart\u00ednez, 1997, pp. 64-65).<\/p>\n<p>Bajo la tutor\u00eda acad\u00e9mica del agrimensor Mier, y el entusiasmo de Miguel F. Mart\u00ednez como alumno cumplido y disciplinado, ambos pactan continuar con el plan de estudios extraoficialmente y de forma particular. El propio alumno lo registra en sus memorias en los siguientes t\u00e9rminos: \u201cyo fui el \u00fanico que termin\u00f3 el primer a\u00f1o de agrimensura, siendo examinado sucesivamente por dos personas competentes en la materia, que rindieron separadamente sus informes, d\u00e1ndome la aprobaci\u00f3n, con alg\u00fan elogio. La clase se suprimi\u00f3 en el Colegio; pero el se\u00f1or Mier me hizo el favor de continuar conmigo como disc\u00edpulo particular y conseguir que se me considerara como alumno del Colegio para que mis estudios tuvieran alguna validez\u2026 Termin\u00e9 mi segundo a\u00f1o de agrimensura en 1870, teniendo a la vez ya hecho mi primer a\u00f1o de pr\u00e1ctica; de modo que entre 1870 y 1871 pude terminar mis estudios, haciendo el segundo a\u00f1o de pr\u00e1ctica\u2026 En octubre sustent\u00e9, por la tarde, mi examen te\u00f3rico-pr\u00e1ctico que dur\u00f3 cuatro horas. Presidi\u00f3 el acto el director del Colegio, se\u00f1or Jos\u00e9 Eleuterio Gonz\u00e1lez\u201d (Mart\u00ednez, 1997, pp. 65-73).<\/p>\n<p>Seg\u00fan las Memorias de don Miguel F. Mart\u00ednez, s\u00f3lo hubo examen final como agrimensor, mas no t\u00edtulo de ingeniero top\u00f3grafo, lo cual resulta l\u00f3gico porque el curso que se ofreci\u00f3 fue de agrimensura, se hizo en dos y no en cuatro a\u00f1os programados en el plan original y por la suspensi\u00f3n oficial del mismo ante la desbandada de los primeros alumnos. El germen del \u201cautot\u00edtulo de ingeniero\u201d surge cuando el general Ger\u00f3nimo Trevi\u00f1o, secundando el Plan de la Noria de Por\u00bfrio D\u00edaz contra Benito Ju\u00e1rez, llama a Miguel \u2013entre otros estudiantes del Colegio\u2013, a enlistarse como soldado y poner sitio a la plaza de Saltillo \u201cprestando servicios como ingenie-ro\u201d (Mart\u00ednez, 1997, p. 72).<\/p>\n<p>Tanto Francisco Mier como Miguel Mart\u00ednez ocuparon por cortos periodos el puesto de encargados de las obras p\u00fablicas municipales de la ciudad de Monterrey, en el que su principal desempe\u00f1o era \u2013siguiendo el antecedente establecido por Epstein\u2013, la agrimensura aplicada en los predios urbanos, sobre todo los de los repuebles del norte y del sur, con actividades tanto de alineamientos de predios como la rectificaci\u00f3n de sus medidas, as\u00ed tambi\u00e9n supervisar la pavimentaci\u00f3n de\u00a0calles, mantenimiento de acequias, desmonte de plazas y supervisi\u00f3n de obras, tanto de construcci\u00f3n como de mantenimiento de edificios y equipamientos urbanos bajo tutela del gobierno municipal. Tal vez por estas pr\u00e1cticas topogr\u00e1ficas, por la supervisi\u00f3n de obras en construcci\u00f3n y por costumbrismo ling\u00fc\u00edstico proveniente de la dominante cultura militar, se fueron adicionando el mote o apodo de \u201cingeniero\u201d.<\/p>\n<p>Con la llegada a la entidad del general Bernardo Reyes en 1885, primero como encargado de la zona militar e inmediatamente despu\u00e9s como gobernador del estado, la administraci\u00f3n de las obras p\u00fablicas al cuidado de los gobernantes experiment\u00f3 un giro trascendente al ser puesta en manos de civiles a trav\u00e9s de una Junta de Mejoras Materiales como organismo concejal para el fomento, la supervisi\u00f3n y la administraci\u00f3n de las mismas. La Junta administr\u00f3 con transparencia los fondos procedentes del gobierno, as\u00ed como los donativos de particulares e institucionales destinados a equipar y mejorar la obra p\u00fablica en beneficio de toda la comunidad. Como prueba fehaciente del prop\u00f3sito y buena voluntad del proyecto fue nombrado como presidente de la Junta el m\u00e9dico Jos\u00e9 Eleuterio Gonz\u00e1lez, acompa\u00f1ado con los licenciados Ram\u00f3n Trevi\u00f1o y Pedro J. Morales y los se\u00f1ores David Guerra y Antonio L. Rodr\u00edguez, como parte de la misma.<\/p>\n<p>La Junta de Mejoras comenz\u00f3 a trabajar de inmediato, concluyendo la construcci\u00f3n del Puente \u201cBenito Ju\u00e1rez\u201d sobre la actual calle de Zaragoza, salvando el arroyo de Santa Luc\u00eda y comunicando, sin obstrucciones en temporada de lluvias, la parte sur y norte de la ciudad; se concluy\u00f3 el segundo piso del Palacio Municipal y se remodel\u00f3 la Plaza Zaragoza, equip\u00e1ndola con bancas y faroles met\u00e1licos; se intervino con ampliaciones y mejoras tanto el Colegio Civil del estado como el Hospital Civil y del Pari\u00e1n en su conversi\u00f3n a Mercado Col\u00f3n. Tambi\u00e9n se comenz\u00f3 la construcci\u00f3n monumental de la Penitenciar\u00eda del estado en el costado norte de la Alameda y con estas obras aparecen los nombres de los militares con grados de capit\u00e1n 2o y teniente, Miguel Mayora Carpio y Francisco Beltr\u00e1n Otero, respectivamente, como operadores de las mismas.<\/p>\n<p>Los estudios de Mayora y Beltr\u00e1n como egresados del Colegio Militar, con estancia de siete a\u00f1os, les dio capacitaci\u00f3n para desempe\u00f1arse en las diferentes armas del ej\u00e9rcito como infanter\u00eda, caballer\u00eda, artiller\u00eda y zapadores; en esta \u00faltima, sobresale la preparaci\u00f3n que los capacita para la construcci\u00f3n de puentes, caminos, fortalezas, campamentos, barricadas, trincheras, demoliciones; m\u00e1s lo relacionado con la agrimensura, la topograf\u00eda, el dibujo de mapas y planos y todo lo dem\u00e1s\u00a0concerniente para facilitar la movilidad de las tropas para el logro de los objetivos estrat\u00e9gicos. Por analizar sus estudios con honores y grado de oficial, pasan autom\u00e1ticamente a formar parte del Cuerpo de Ingenieros para desempe\u00f1ar labores de topograf\u00eda y dibujo de mapas, por lo que tambi\u00e9n se les sol\u00eda nombrar como ingenieros militares.<\/p>\n<p>Al irse consolidando la carrera del general Reyes como gobernador constitucional del estado, la ciudad de Monterrey, en paralelo, tuvo un crecimiento exponencial como centro productivo, aumentando su atracci\u00f3n como lugar de trabajo y desarrollo profesional. Otros militares invitados por el gobernador o por los propios colegas llegar\u00e1n a la ciudad en busca de oportunidades para aplicar sus conocimientos tanto en topograf\u00eda como en construcci\u00f3n y dibujo t\u00e9cnico de planos.<\/p>\n<p>Por lo general la obra p\u00fablica durante el gobierno del general Reyes estuvo bajo la responsabilidad de militares de carrera, ejecutada por maestros de obra y bajo la administraci\u00f3n de las juntas de mejoras materiales. En el primer grupo, aparte de Mayora y Beltr\u00e1n, podemos anotar al mayor Florentino Arroyo, el teniente coronel Ignacio Morelos Zaragoza y el general Victoriano Huerta; en el segundo grupo destacan maestros de obra como Mar\u00edn Pe\u00f1a, Felipe y Tiburcio Reina, Jos\u00e9 Mar\u00eda Siller y Pedro Cabral. Tal n\u00f3mina de constructores bajo el nuevo mote de ingenieros \u2013por su actividad como supervisores de obra en construcci\u00f3n\u2013, y las facilidades de viajar a la Ciudad de M\u00e9xico en ferrocarril, coadyuvaron para formar los primeros ingenieros civiles loca-les formados en la Escuela Nacional de Ingenier\u00eda de la capital, como Bernardo Reyes Ochoa, Genaro D\u00e1vila, Por\u00bfrio Trevi\u00f1o Arreola y Ernesto Garc\u00eda Ortiz.<\/p>\n<p>Otro contingente de operadores de m\u00e1quinas o maquinistas o ingenieros mec\u00e1nicos, la gran mayor\u00eda extranjeros y con antecedentes militares, har\u00e1 posible la gran epopeya del desarrollo industrial de la ciudad y la regi\u00f3n, encarg\u00e1ndose tanto de las v\u00edas f\u00e9rreas como del arranque de las f\u00e1bricas textiles, metal\u00fargicas, mineras, ferroviarias, vidrieras y de la construcci\u00f3n, entre otras.<\/p>\n<p>As\u00ed tambi\u00e9n, la producci\u00f3n compleja de objetos arquitect\u00f3nicos como los edificios para la Cervecer\u00eda Cuauht\u00e9moc, la Estaci\u00f3n de Ferrocarriles al Golfo, el Banco Mercantil, el Casino Monterrey y las residencias familiares de Ger\u00f3nimo Trevi\u00f1o o de Valent\u00edn Rivero, entre otros, todos bajo la tutela de despachos de arquitectos con formaci\u00f3n acad\u00e9mica, permitir\u00e1 entender que la producci\u00f3n compleja de objetos arquitect\u00f3nicos tiene tambi\u00e9n su base y sost\u00e9n en la formaci\u00f3n superior o universitaria.<\/p>\n<p><strong>A manera de conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La ciudad de Monterrey tuvo un desarrollo arquitect\u00f3nico importante a partir de los primeros obispos, sobre todo en la \u00faltima d\u00e9cada del siglo XVIII, con obras que sobreviven de ese periodo como el Museo Regional \u201cEl Obispado\u201d, el templo de Catedral, el templo de Nuestra Se\u00f1ora del Roble y el Centro Cultural Universitario \u201cColegio Civil\u201d, y edificios desaparecidos como la Catedral Nueva y el Convento de Capuchinas. Luego, por circunstancias adversas como la guerra de Independencia, la separaci\u00f3n de Texas, la Invasi\u00f3n Norteamericana, la guerra de Reforma y la Intervenci\u00f3n Francesa, tal proceso se desacelera notoriamente, reactiv\u00e1ndose con nuevo br\u00edo a partir del fen\u00f3meno de la industrializaci\u00f3n, acentuado durante la administraci\u00f3n porfirista. En ese primer periodo de industrializaci\u00f3n la demanda de construcciones y equipamiento urbano fue tal que ante la escasez de arquitectos pr\u00e1cticos o acad\u00e9micos, \u00e9stos fueron suplidos por agrimensores, militares, maestros de alba\u00f1iler\u00eda, contratistas, escultores y pintores, la mayor\u00eda de ellos nombrados o autonombrados con el anglicismo engineer o ingeniero.<\/p>\n<p>Sin embargo, todo el fen\u00f3meno en conjunto, incluyendo la tard\u00eda presencia de arquitectos acad\u00e9micos en la regi\u00f3n, sentar\u00e1 las bases para la formaci\u00f3n acad\u00e9mica de profesionistas universitarios en el campo de la ingenier\u00eda \u2013mec\u00e1nica, el\u00e9ctrica, civil, agr\u00f3noma, qu\u00edmica\u2013 y de la arquitectura. Sin dejar de considerar la gran importancia que la Revoluci\u00f3n de 1910 y la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica de 1917 tuvieron al consagrar el derecho social de la educaci\u00f3n en todos sus niveles.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">*Universidad Aut\u00f3noma de Nuevo Le\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">armando.flores1@uanl.mx<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-6901\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/martinez_andamiajes.jpg\" alt=\"\" width=\"486\" height=\"761\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/martinez_andamiajes.jpg 486w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/martinez_andamiajes-192x300.jpg 192w\" sizes=\"auto, (max-width: 486px) 100vw, 486px\" \/><\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Mart\u00ednez, M. F. (1997). Memorias de mi vida. Fondo editorial Nuevo Le\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>ADENDA<\/strong><\/p>\n<p><strong>Memorias de mi vida<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Miguel F. Mart\u00ednez<\/p>\n<p>\u201cEn octubre de 1863 entr\u00e9 al Colegio Civil del Estado, a los trece a\u00f1os de edad. El Colegio ocupaba el edificio del Obispado, contiguo a la catedral, abandonado entonces\u00a0por ausencia del obispo Verea que andaba fuera del pa\u00eds todav\u00eda (pp. 51-52).<\/p>\n<p>Terminado nuestro primer a\u00f1o de estudios en el que no hubo distribuci\u00f3n de premios (lo mismo que en el segundo y tercero) se pas\u00f3 al Colegio del Obispado, que hubo de desocupar por la pr\u00f3xima llegada del se\u00f1or obispo Verea, a un edificio que se hab\u00eda hecho para escuela primaria en la calle de San Francisco cercano al convento del mismo nombre (p. 54).<\/p>\n<p>Entre los a\u00f1os de 1865 y 1866 hice mi curso de filosof\u00eda, entre los 15 y 16 a\u00f1os de edad. El texto era la filosof\u00eda de Balmes, que comprend\u00eda l\u00f3gica, metaf\u00edsica y \u00e9tica. Todos los del curso lo hicimos con muchas dificultades, tanto porque tuvimos tres distintos profesores\u2026 (p. 57).<\/p>\n<p>Por los a\u00f1os de 66 y 67 me toc\u00f3 hacer mis estudios de matem\u00e1ticas elementales: \u00e1lgebra y geometr\u00eda. Nuestro profesor fue don Isidoro Epstein, un alem\u00e1n ingeniero top\u00f3grafo, que levant\u00f3 un plano de Monterrey en aquellos a\u00f1os. Este curso de matem\u00e1ticas fue lo que estudi\u00e9 m\u00e1s mal, por varios motivos\u2026 el profesor no ten\u00eda m\u00e9todo alguno para la ense\u00f1anza y era demasiado exigente, consider\u00e1ndonos completamente torpes a los que no entend\u00edamos sus p\u00e9simas explicaciones que \u00e9l consideraba buenas\u2026 (p. 60). En el a\u00f1o escolar de 1867 a 1868 hice mis \u00faltimos estudios preparatorios cuya materia principal fue la f\u00edsica (p. 61).<\/p>\n<p>Pues bien, cuando en aquella distribuci\u00f3n de premios o\u00ed al director que en su informe dec\u00eda que en el a\u00f1o entrante iba a crearse una clase de agrimensura\u2026 y que daba por raz\u00f3n la necesidad de formar ingenieros top\u00f3grafos, porque s\u00f3lo hab\u00eda uno en el estado, inmediatamente pens\u00e9 en que se me habr\u00eda un nuevo campo\u2026, aunque alg\u00fan escozor me hac\u00eda el recuerdo de lo mal que hab\u00eda estudiado mi \u00e1lgebra y geometr\u00eda, as\u00ed como la idea de que yo jam\u00e1s hab\u00eda montado a caballo, ni me agradaba aquel ejercicio (p. 63).<\/p>\n<p>En octubre de 1868 empec\u00e9 mis estudios profesionales\u2026 (p. 64). Yo fui el \u00fanico que termin\u00f3 el primer a\u00f1o de agrimensura, siendo examinado sucesivamente\u00a0por dos personas competentes en la materia, que rindieron separadamente sus informes, d\u00e1ndome la aprobaci\u00f3n, con alg\u00fan elogio&#8230; (P. 65). Tuve la satisfacci\u00f3n de hacer bien mis estudios a pesar del gran trabajo que ten\u00eda en la m\u00fasica (p. 66).<\/p>\n<p>Hac\u00eda mis estudios de 2\u00ba a\u00f1o de topograf\u00eda cuando por instancias de un amigo y compa\u00f1ero\u2026 me resolv\u00ed a solicitar la direcci\u00f3n de una escuela municipal, que dej\u00f3 el profesor Seraf\u00edn Pe\u00f1a. As\u00ed fue como me volv\u00ed director del 2\u00ba establecimiento p\u00fablico de ni\u00f1os, en Monterrey, afines del a\u00f1o de 1869, cuando ten\u00eda 19 a\u00f1os y no contaba ni con un d\u00eda de pr\u00e1ctica docente ni administrativa, y \u00bfado solamente en mis estudios preparatorios y matem\u00e1ticos\u2026 no cre\u00ed cometer un gran desacato a la ni\u00f1ez ni a la sociedad declar\u00e1ndome nada menos que director de una escuela primaria (pp. 168-169). Me sent\u00ed tan feliz en medio de los ni\u00f1os, que es-tuve a punto de cortar mi carrera de ingeniero para no pensar m\u00e1s que en la escuela y as\u00ed fue como un d\u00eda manifest\u00e9 a mi maestro de topograf\u00eda que ya no seguir\u00eda mis estudios con \u00e9l, porque hab\u00eda encontrado otra profesi\u00f3n que estaba m\u00e1s en armon\u00eda con mi modo se ser (p. 171).<\/p>\n<p>Estando a punto de terminar el curso de 1871, empezaba a preparar mi examen profesional\u2026, cuando lleg\u00f3 la revoluci\u00f3n acaudillada por el general D\u00edaz seg\u00fan el Plan de la Noria, que fue secundada por el general Jer\u00f3nimo Trevi\u00f1o, quien me llam\u00f3 a su lado para que le prestara mis servicios como ingeniero\u2026; tuve que acceder a la orden del gobernador, porque el estado me hab\u00eda dado no s\u00f3lo mi educaci\u00f3n primaria, sino la secundaria y la profesional, y cre\u00ed mi deber prestar mis servicios a una causa en que estaba empe\u00f1ado el estado, en la persona de su gobernante (p. 72).<\/p>\n<p>Con un plano muy imperfecto de Saltillo y todos aquellos planos parciales y algunos informes escritos, pude yo hacer un plano general de las fortificaciones de Saltillo, el que sirvi\u00f3 de base para proyectar el ataque\u2026 (p. 90).<\/p>\n<p>As\u00ed termin\u00f3 mi breve carrera militar de tres meses, en la que serv\u00ed como teniente de ingenieros, grado que yo tom\u00e9, aunque se me ofrec\u00eda alguno mayor, porque cre\u00ed decoroso empezar en el grado inferior del cuerpo facultativo (p. 94).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de alg\u00fan tiempo de vivir con los pocos trabajos particulares que me ofrec\u00edan, volv\u00ed al servicio del ayuntamiento encarg\u00e1ndome del empleo de ingeniero de la ciudad, con el mismo sueldo de $50.00 pesos, pero ya pagado con regularidad y con la ventaja que se me dar\u00eda licencia para salir de la capital a ejecutar\u00a0algunos trabajos de medidas de terrenos (p. 96).<\/p>\n<p>Mis trabajos en aquel empleo consistieron en las medidas de los terrenos del ejido, que el ayuntamiento daba en arrendamiento o en merced, terrenos peque\u00f1os de labor muy irregulares que daban mucho trabajo; nivelaciones para proyectar los pavimentos de las calles y direcci\u00f3n de los empedrados que era entonces el sistema general de pavimentaci\u00f3n; alineamientos en las calles para las nuevas construcciones y la direcci\u00f3n del palacio municipal que estaba en construcci\u00f3n y cuyo plano tuve que formar, porque se estaba construyendo sin plan alguno (pp. 94-95).<\/p>\n<p>Terminar\u00e9 esta parte de mis memorias de mi vida, consagrando algunas l\u00edneas a mi maestro de topograf\u00eda, ingeniero don Francisco Le\u00f3nides Mier, quien tanto me estim\u00f3 y me protegi\u00f3, a quien tanto quise y tanto le deb\u00ed\u2026 Casi por s\u00ed s\u00f3lo se form\u00f3 ingeniero ge\u00f3grafo\u2026 (p. 82). Iniciado en los conocimientos matem\u00e1ticos, para los cuales ten\u00eda excepcional disposici\u00f3n, sigui\u00f3 sus estudios con sus propios esfuerzos, dominando tanto la trigonometr\u00eda rectil\u00ednea como la esf\u00e9rica, el \u00e1lgebra superior, la geometr\u00eda anal\u00edtica y el c\u00e1lculo infinitesimal, solo tambi\u00e9n estudi\u00f3 topograf\u00eda, geodesia y astronom\u00eda, reuniendo un caudal de conocimientos bien s\u00f3lidos, para ser un verdadero ingeniero ge\u00f3grafo (p. 83). Cuando Vidaurri secund\u00f3 el Plan de Ayutla,\u00a0[el maestro Mier] se ali\u00f3 al partido liberal y combati\u00f3 como coronel de artiller\u00eda (p. 84).<\/p>\n<p>El se\u00f1or Mier fue el hombre a quien yo deb\u00ed m\u00e1s en la vida, porque \u00e9l me dio una profesi\u00f3n honrosa y lucrativa\u2026 Muri\u00f3 con el resentimiento de que yo abandonara la profesi\u00f3n que \u00e9l me dio con tan buena voluntad; y para m\u00ed fue siempre un remordimiento grande, el que me viera algunos a\u00f1os despu\u00e9s, estimado y respetado en mi tierra por mis trabajos de maestro\u2026 simplemente me dej\u00e9 llevar de mi vocaci\u00f3n al magisterio.<\/p>\n<p>Termin\u00e9 este cuaderno la noche del d\u00eda 9 de abril de 1914, en M\u00e9xico (p. 85).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Mart\u00ednez, M. F.\u00a0 (1997). Memorias de mi vida. Fondo editorial Nuevo Le\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Armando V. Flores Salazar* CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 20, No. 83, ENERO-MARZO 2017 La presencia prolongada de militares de carrera norteamericanos en Monterrey durante la Invasi\u00f3n Norteamericana (1846- 1848), y su evidente actividad de agrimensores y top\u00f3grafos registrando en planos la ciudad para mantener informada de sus maniobras a la comandancia en Washington, cre\u00f3 en la poblaci\u00f3n regiomontana en general [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6900,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-6897","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-andamiajes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6897","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6897"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6897\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6904,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6897\/revisions\/6904"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/6900"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6897"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6897"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6897"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}