{"id":6884,"date":"2017-10-09T12:41:52","date_gmt":"2017-10-09T17:41:52","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=6884"},"modified":"2017-10-09T12:41:52","modified_gmt":"2017-10-09T17:41:52","slug":"fomento-a-la-ciencia-y-a-la-tecnologia-en-las-universidades-de-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=6884","title":{"rendered":"Fomento a la ciencia y a la tecnolog\u00eda en las universidades de M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-6885\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/fomento_ciencia_tecnologia_universidades-797x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"522\" height=\"670\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/fomento_ciencia_tecnologia_universidades-797x1024.jpg 797w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/fomento_ciencia_tecnologia_universidades-233x300.jpg 233w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/fomento_ciencia_tecnologia_universidades-768x987.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 522px) 100vw, 522px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Rodolfo Garc\u00eda Galv\u00e1n*<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 20, No. 83, ENERO-MARZO 2017<\/p>\n<p>En la segunda mitad del siglo XX, despu\u00e9s de la Segunda\u00a0Guerra Mundial, una vez que las potencias occidentales\u00a0y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica hab\u00edan derrotado al fascismo, y que hab\u00eda culminado el lanzamiento de las bombas at\u00f3micas sobre territorio japon\u00e9s, se suscit\u00f3 una gran preocupaci\u00f3n sobre el rumbo que deber\u00eda tomar la investigaci\u00f3n\u00a0cient\u00edfica y tecnol\u00f3gica, la cual, en los a\u00f1os previos, hab\u00eda permanecido, pr\u00e1cticamente, al servicio de la guerra en ambos bandos. Durante la Guerra, cient\u00edficos\u00a0y tecn\u00f3logos trabajaban a marchas forzadas para descubrir y desarrollar las mejores herramientas (armas y t\u00e1cticas) para derrotar al enemigo; pero, toda o la mayor\u00a0parte de la investigaci\u00f3n fue dirigida o centralizada por el gobierno.<\/p>\n<p>Al final de la Guerra, la pregunta principal era: \u00bfqu\u00e9 hacer y c\u00f3mo proceder con la ciencia y la tecnolog\u00eda? Ya se percib\u00eda algo de despreocupaci\u00f3n de los gobiernos de las grandes potencias respecto a seguir centralizando todos los esfuerzos en ese sentido, a pesar de que ya se aproximaba la carrera armamentista derivada del enfrentamiento por la repartici\u00f3n de Alemania, y de que el gasto en defensa segu\u00eda siendo enorme; era inminente pues que los gobiernos se desentender\u00edan de algunos rubros o campos relevantes de la ciencia. La famosa carta de Bush (1999) al presidente Roosevelt es llamativa, en \u00e9sta Bush trata de persuadir para que el financiamiento p\u00fablico, a ciencia y tecnolog\u00eda, permanezca alto a\u00fan en los tiempos de paz. Parte del discurso era que si bien la guerra hab\u00eda llegado a su fin, era muy importante seguir apoyando fuertemente la ciencia y la tecnolog\u00eda porque a\u00fan hab\u00eda innumerables problemas por resolver (y la ciencia ayudar\u00eda a eso), y que, sin duda, nuevos problemas aparecer\u00edan.<\/p>\n<p>En el texto de Bush se menciona que a la par de actividades en las que la industria se ha interesado tradicionalmente (por ejemplo, la agricultura), hay otras \u00e1reas del conocimiento en las que las expectativas de ganancias de corto plazo no podr\u00edan lograrse, y sin la intervenci\u00f3n gubernamental para fomentar la investigaci\u00f3n avanzada, esos campos del conocimiento podr\u00edan quedar muy rezagados.<\/p>\n<p>M\u00e1s de una d\u00e9cada despu\u00e9s del informe de Bush, se publicaron algunos trabajos que se propusieron demostrar la necesidad de la intervenci\u00f3n gubernamental para apoyar el desarrollo, sobre todo de la ciencia b\u00e1sica, las conclusiones de Nelson (1979), Arrow (1979) y Griliches (1979) lograron mostrar que el avance de la ciencia y la tecnolog\u00eda no se pod\u00eda dejar a merced del libre mercado, y si eso sucediera, se cometer\u00eda un grave error. Incluso, las demostraciones de estos cient\u00edficos llegaron a la conclusi\u00f3n de que los beneficios sociales\u00a0de la ciencia b\u00e1sica son mayores que los beneficios esperados de la investigaci\u00f3n aplicada. Asimismo, si se piensa en la obtenci\u00f3n de productos y de procesos, a largo plazo, la ciencia b\u00e1sica puede ser m\u00e1s fruct\u00edfera. Sin embargo, el bajo nivel de apropiabilidad de los resultados de la investigaci\u00f3n b\u00e1sica y los bajos beneficios privados esperados, desalentar\u00edan la inversi\u00f3n de las empresas en la ciencia y la tecnolog\u00eda.<\/p>\n<p>En general, los hallazgos a principios de la d\u00e9cada de 1960 tuvieron influencia hegem\u00f3nica hasta el inicio de los setenta, acompa\u00f1ados con las aportaciones de otros cient\u00edficos sociales. No obstante, en esos a\u00f1os comenzaba a tomar fuerza la posibilidad de privatizar los beneficios de los proyectos de investigaci\u00f3n (aunque se hubieran financiado con recursos p\u00fablicos); esa postura se vio reforzada en los Estados Unidos a partir de nuevos descubrimientos en la biolog\u00eda, la qu\u00edmica y la f\u00edsica, que hac\u00edan viable la oportunidad de fijar derechos de propiedad (privada) intelectual a resultados concretos de investigaci\u00f3n, aunque se retroalimentaran de los avances previos de la ciencia. Esta tendencia corr\u00eda pareja con una cada vez mayor insatisfacci\u00f3n con los Estados de bienestar y con las burocracias abultadas, lentas y torpes que rayaban en el totalitarismo (se percib\u00eda que el Estado-gobierno se quer\u00eda meter y controlar absolutamente todo), con pol\u00edticas y controles punitivos.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de 1970 resurgen las teor\u00edas prolibre mercado en la ciencia econ\u00f3mica y en la praxis pol\u00edtica. De hecho, en esta d\u00e9cada ascienden al poder candidatos del partido conservador tanto en Estados Unidos como en Inglaterra, en ambos casos con fuertes br\u00edos privatizadores, lanzando sus dardos contra las posturas keynesianas en cuanto oportunidad se les presentaba. As\u00ed, no pasar\u00eda mucho tiempo para que la ola privatizadora alcanzara a la ciencia y a la academia.<\/p>\n<p><strong>CONSOLIDACI\u00d3N DE LAS PERSPECTIVAS EMPRESARIALES Y DE MERCADO EN LAS UNIVERSIDADES<\/strong><\/p>\n<p>Dado el estatus hegem\u00f3nico de Estados Unidos, sobre todo en el hemisferio occidental, pronto su modelo econ\u00f3mico, pol\u00edtico y social ser\u00eda imitado en el resto del mundo. A nivel de las universidades, y de la ciencia y\u00a0la tecnolog\u00eda, comienzan a tomar fuerza las posturas que exig\u00edan una mejor asignaci\u00f3n del presupuesto y la comercializaci\u00f3n del conocimiento.<\/p>\n<p>En este pa\u00eds, la enmienda constitucional conocida como The Bayh Dole Act, aprobada a inicios de 1980, marc\u00f3 la pauta para que las universidades que, previamente, hab\u00edan obtenido fondos p\u00fablicos para financiar los proyectos de investigaci\u00f3n, tuvieran la posibilidad de patentar los resultados para beneficio propio. En otras palabras, las universidades y los centros p\u00fablicos de investigaci\u00f3n, al poseer algunos o varios t\u00edtulos de patentes (propiedad privada intelectual) podr\u00edan darlos en licencia (venderlos) a las empresas, mismas que pagar\u00edan regal\u00edas (dando la oportunidad a las universidades de aumentar sus ingresos por esfuerzos propios y directos), as\u00ed como incentivos a los inventores e innovadores que fueron clave para lograr la o las patentes.<\/p>\n<p>La euforia por las patentes en el sistema universitario estadounidense r\u00e1pidamente desencaden\u00f3 un movimiento que promovi\u00f3 la apertura de oficinas de transferencia de tecnolog\u00eda en las universidades de todo el pa\u00eds. Sin embargo, para algunos, en s\u00ed The Bayh Dole Act \u00fanicamente vino a formalizar una serie de tendencias que ya se observaban en algunas instituciones emblem\u00e1ticas como el Massachusetts Institute of Technology, California University y Harvard University.<\/p>\n<p>El boom del patentamiento tambi\u00e9n implic\u00f3 un crecimiento exponencial del sistema de patentes, reflej\u00f3 la necesidad de pensar y repensar sobre lo que se patenta, lo que se debe patentar y lo que debe quedar al margen. Para algunos autores, el boom se ha transformado en un sistema de propiedad intelectual que ha permitido el registro de patentes en campos que resultan muy controvertidos (ahora, la vida misma puede patentarse), o que el nivel de exigencia y de calidad para obtener un t\u00edtulo de patentes haya descendido dram\u00e1ticamente (algunas cosas inveros\u00edmiles pueden patentarse).<\/p>\n<p>Otros eventos pol\u00edtico-econ\u00f3micos y sociales contextuales que permitieron el avance de las perspectivas privatizadoras y empresariales en las universidades, y en la ciencia y la tecnolog\u00eda fueron:<\/p>\n<blockquote><p>1. la falta de pericia (probablemente se vieron sorprendidos) de los intelectuales y pol\u00edticos defensores de la econom\u00eda mixta;<\/p>\n<p>2. la decadencia irreversible del bloque socialista que lleg\u00f3 a la implosi\u00f3n, al desmoronamiento del imperio sovi\u00e9tico y a la inestabilidad de Europa oriental;<\/p>\n<p>3. las profundas crisis econ\u00f3micas y sociales padecidas por muchos de los pa\u00edses en desarrollo, principalmente, de Am\u00e9rica Latina, que se vieron arrastrados por los ajustes en las tasas de inter\u00e9s de Estados Unidos (las enormes deudas p\u00fablicas externas causaron verdaderos estragos);<\/p>\n<p>4. el descr\u00e9dito de las agencias gubernamentales y paraestatales por la corrupci\u00f3n de sus dirigentes, as\u00ed, la gesti\u00f3n y gobernaci\u00f3n de las universidades no escapaba a esa mala reputaci\u00f3n;<\/p>\n<p>5. la consolidaci\u00f3n del conservadurismo pol\u00edtico y econ\u00f3mico en los pa\u00edses de gestaci\u00f3n que no tard\u00f3 en incorporar programas espec\u00edficos para los pa\u00edses en desarrollo. Las pol\u00edticas de ajustes presupuestales, de privatizaci\u00f3n de paraestatales, de desregulaci\u00f3n de precios, de apertura comercial y de competencia (sintetizadas en el Consenso de Washington), poco a poco fueron tocando el terreno de las instituciones de educaci\u00f3n superior y de las actividades de ciencia y tecnolog\u00eda.<\/p><\/blockquote>\n<p>En Am\u00e9rica Latina, y particularmente en M\u00e9xico, la adopci\u00f3n y adaptaci\u00f3n de las pol\u00edticas empresariales, privatizadoras y de mercado, se ha ido desarrollando desde la d\u00e9cada ca\u00f3tica de 1980. En cierta forma, desde la perspectiva de Luna (1999), lo que se ha buscado, impl\u00edcitamente, es transformar las universidades p\u00fablicas, de semilleros de guerrilleros a semilleros de emprendedores y empresarios, ello mediante el fomento de la colaboraci\u00f3n academia-industria; en realidad, el financiamiento p\u00fablico que reciben actualmente las universidades depende, en parte, de la intensidad de cooperaci\u00f3n con el sector productivo (muchos de los recursos propios provienen de la investigaci\u00f3n subcontratada, consultor\u00edas especializadas y de convenios generales con el sector privado).<\/p>\n<p>Asimismo, las pol\u00edticas de la educaci\u00f3n superior en M\u00e9xico, en las \u00faltimas d\u00e9cadas, seg\u00fan Ibarra (2005) se han caracterizado por la importaci\u00f3n, implementaci\u00f3n y operaci\u00f3n del instrumental administrativo de los negocios privados a las universidades; tales estrategias alcanzan la generaci\u00f3n y gesti\u00f3n del conocimiento cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico; pero, esas pol\u00edticas empresariales, tra\u00eddas a las universidades pese a la gran expectativa levantada en un principio, ya muestran signos de desilusi\u00f3n, pues varios de los viejos vicios (corrupci\u00f3n, improvisaci\u00f3n) no se han superado (Kent, 2005).<\/p>\n<p>Si bien es cierto que las amenazas y las preocupaciones de la privatizaci\u00f3n total de las instituciones de educaci\u00f3n superior \u2013que condujo a finales de 1990 a una larga huelga en la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, y a finales de 2000 en la Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana\u2013 no prosperaron, pero eso no descart\u00f3 el objetivo de instaurar las pr\u00e1cticas empresariales. En t\u00e9rminos de Guerrero (2004) se trata de una endoprivatizaci\u00f3n, que en las actividades administrativas, directivas y de gesti\u00f3n de las universidades significa conducirlas o dirigirlas como si se tratase de una empresa (cuyo objetivo principal es obtener una ganancia por lo que hacen). En lo que respecta a la organizaci\u00f3n de los grupos de investigaci\u00f3n, Etzkowitz (2003) se refiere a ellos como cuasiempresas; y cuando se trata de la realizaci\u00f3n de investigaci\u00f3n en las universidades buscando una ganancia pecuniaria, estas instituciones podr\u00edan percibirse como protoempresas (Garc\u00eda, 2009).<\/p>\n<p>Se supone que las estrategias empresariales se han desplegado para fomentar la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica desde las universidades, y a partir de ah\u00ed promover un crecimiento y desarrollo econ\u00f3micos m\u00e1s altos. Lo curioso es que de manera simult\u00e1nea a ese discurso optimista, el crecimiento econ\u00f3mico del pa\u00eds en el periodo de vigencia de estas pol\u00edticas ha registrado tasas cercanas a cero si el crecimiento poblacional es descontado (Rodr\u00edguez y Garc\u00eda, 2015).<\/p>\n<p>Espec\u00edficamente, las estrategias m\u00e1s sobresalientes para alentar el desarrollo tecnol\u00f3gico o la innovaci\u00f3n, y para aumentar la productividad de los profesores-investigadores son:<\/p>\n<blockquote><p>1. convocatorias de distintos tipos y alcances para acceder a fondos para la investigaci\u00f3n (promoci\u00f3n de la competencia acad\u00e9mica);<\/p>\n<p>2. esquemas de incentivos para los m\u00e1s productivos (con m\u00e1s publicaciones, m\u00e1s patentes, m\u00e1s cursos, m\u00e1s tesis dirigidas), generalmente, tomando en consideraci\u00f3n \u00fanicamente criterios de cantidad;<\/p>\n<p>3. mayores preferencias institucionales por financiar proyectos de investigaci\u00f3n aplicada, y si \u00e9sta contempla desarrollos tecnol\u00f3gicos ser\u00e1 mejor;<\/p>\n<p>4. se califican mejor los proyectos que se dise\u00f1an y se desarrollan con base en las necesidades del entorno (regional, nacional y pocas veces internacional), grosso modo en funci\u00f3n de la demanda de mercado;<\/p>\n<p>5. la apertura de nuevos programas de licenciatura y de posgrado deben justificar su pertinencia (\u00bfpara el sector privado?). As\u00ed, las pol\u00edticas universitarias (plasmadas en los planes de desarrollo) conllevan una fuerte dosis de las preocupaciones y deseos empresariales;<\/p>\n<p>6. para lograr una mayor comercializaci\u00f3n de los resultados de la investigaci\u00f3n, se sugiere patentar casi lo que sea para que luego las empresas soliciten en licencia las patentes;<\/p>\n<p>7. apertura por doquier de oficinas de transferencia de tecnolog\u00eda, pareciera que las universidades se preparan para vender una gran cantidad de patentes, y por eso se requiere una oficina especial que triangule las ganancias por la transferencia de tecnolog\u00eda;<\/p>\n<p>8. para el nuevo semillero de emprendedores y empresarios tambi\u00e9n hubo que preparar incubadoras de empresas tecnol\u00f3gicas;<\/p>\n<p>9. adecuaci\u00f3n de las legislaciones universitarias para contemplar esquemas de incentivos a inventores e innovadores (para que la venta de sus patentes les otorgue mayores ganancias y a trav\u00e9s de estos incentivos se logre un c\u00edrculo virtuoso para la innovaci\u00f3n);<\/p>\n<p>10. apertura de programas de posgrado mixtos (con reconocimiento de calidad por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog\u00eda [Conacyt]), entre universidades o centros de investigaci\u00f3n y empresas.<\/p><\/blockquote>\n<p>Lo que sostengo respecto a estas estrategias es que, en la mayor\u00eda de los casos, se han implementado sin siquiera reflexionar un poco sobre sus verdaderos alcances y sus efectos potenciales. Sin cuestionamiento alguno se toman tal cual las recomendaciones de la Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y el Desarrollo Econ\u00f3mico (OCDE), del Banco Mundial (BM), del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas para la Educaci\u00f3n, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), todos como organismos multilaterales. Las directrices de esas instituciones-organizaciones mundiales son acogidas por la Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n P\u00fablica, la Secretar\u00eda de Hacienda y Cr\u00e9dito P\u00fablico, as\u00ed como por el Conacyt, la Asociaci\u00f3n Nacional de Universidades y de Instituciones de Educaci\u00f3n Superior (ANUIES) y otras dependencias, todos estos ministerios interiores fijan los derroteros de las universidades y de los centros de investigaci\u00f3n, y por ende de\u00a0las pol\u00edticas cient\u00edficas, tecnol\u00f3gicas y de innovaci\u00f3n. Adem\u00e1s, todo ese entramado institucional y organizacional, de uno u otro modo, es fruto de la poderos\u00edsima pol\u00edtica cient\u00edfico-tecnol\u00f3gica estadounidense.<\/p>\n<p><strong>LAS VERDADERAS RAZONES QUE IMPIDEN EL DESPEGUE DE LA INNOVACI\u00d3N TECNOL\u00d3GICA EN M\u00c9XICO<\/strong><\/p>\n<p>Sin reflexionar, aunque sea m\u00ednimamente, se da por sentado que lo importante es realizar investigaci\u00f3n aplicada y desarrollos tecnol\u00f3gicos, el tipo de investigaci\u00f3n que seg\u00fan nos indica el discurso oficial servir\u00e1 para resolver los problemas m\u00e1s cercanos (del entorno) e inmediatos. El desarrollo de la ciencia b\u00e1sica es denostado (convocatorias para concursar fondos en pro del desarrollo cient\u00edfico, terminan convirti\u00e9ndose en una fachada, pues en las listas de los proyectos aprobados, la mayor\u00eda de \u00e9stos tienen el perfil de investigaci\u00f3n aplicada). Algunos funcionarios y aun investigadores se\u00f1alan que los mexicanos no necesitamos hacer ciencia, \u00a1dej\u00e9mosle eso a los estadounidenses y a los europeos! Como si estuvi\u00e9ramos de acuerdo en que esas zonas del mundo monopolizaran la producci\u00f3n de la verdadera ciencia, y que los latinoamericanos acept\u00e1ramos sin preocupaci\u00f3n que no somos capaces de generar ciencia aut\u00e9ntica (as\u00ed, premios Nobel en ciencias s\u00f3lo para estadounidenses, europeos y un poquito para el resto del mundo).<\/p>\n<p>Esas posiciones est\u00e1n equivocadas porque, adem\u00e1s de los trabajos ya mencionados, las publicaciones de Dasgupta y David (1994), Stiglitz (1999), Lundvall (2004), Foray (2004) y Antonelli (2008) son contundentes al sugerir que es tanto o m\u00e1s importante el fomento y desarrollo de la ciencia b\u00e1sica que la aplicada, y que si se atacan los fundamentos mismos del conocimiento cient\u00edfico se estar\u00e1n minando (sin pensarlo) las fuentes de lo aplicado y de la innovaci\u00f3n en el futuro. Incluso, Foray sostiene que la aplicabilidad de una proporci\u00f3n de la investigaci\u00f3n realizada requiere de una plataforma com\u00fan de ciencia b\u00e1sica. Por su parte, Dasgupta y David, Stiglitz y Antonelli se\u00f1alan que hasta ahora no se ha encontrado otra instituci\u00f3n-organizaci\u00f3n mejor que la Universidad para el desarrollo de la investigaci\u00f3n de frontera.<\/p>\n<p>Un verdadero impulso a la investigaci\u00f3n aplicada y al desarrollo tecnol\u00f3gico de largo plazo requiere de un empuje simult\u00e1neo de la ciencia b\u00e1sica, y eso no se est\u00e1 observando en la realidad mexicana.<\/p>\n<p>Por otro lado, en las universidades y centros de investigaci\u00f3n, directivos, profesores-investigadores y funcionarios nos hemos dejado arrastrar, en forma miope, por las corrientes empresariales y neoliberales, como si las empresas y el mercado fueran las instituciones absolutamente transparentes y los modelos ideales (la realidad ha demostrado que las empresas y el mercado tambi\u00e9n pueden ser muy corruptos). La afirmaci\u00f3n de que el mercado es completamente limpio y transparente no es m\u00e1s que un mito, el problema es que ese mito se ha importado por las percepciones y cogniciones de las universidades.<\/p>\n<p>En M\u00e9xico tampoco se han hecho esfuerzos serios por estructurar clusteres de empresas cient\u00edfico-tecnol\u00f3gicas, y eso es una condici\u00f3n hist\u00f3rica, en trabajos anteriores (Garc\u00eda, 2014; 2015) se concluye que dos de las causas del rezago tecnol\u00f3gico se constituyen por la casi nula demanda de conocimiento (muy pocas empresas son realmente de base tecnol\u00f3gica) y la muy baja inversi\u00f3n en las actividades cient\u00edficas y tecnol\u00f3gicas. En esta perspectiva, las universidades podr\u00edan tener muchas patentes y modelos de utilidad (disponibles en las oficinas de transferencia de tecnolog\u00eda), pero, muy probablemente, habr\u00e1 pocas empresas o ninguna que se interese por esa tecnolog\u00eda.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-6886\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/microscopio_ciencia_tec_universidades.jpg\" alt=\"\" width=\"561\" height=\"372\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/microscopio_ciencia_tec_universidades.jpg 561w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/microscopio_ciencia_tec_universidades-300x199.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/microscopio_ciencia_tec_universidades-220x146.jpg 220w\" sizes=\"auto, (max-width: 561px) 100vw, 561px\" \/><\/p>\n<p>En las persuasiones y en el discurso que alienta la innovaci\u00f3n desde las universidades, es muy frecuente que se pasen por alto cuestiones macroecon\u00f3micas que son indispensables para alentar la concreci\u00f3n de los proyectos tecnol\u00f3gicos. De este modo, con tasas de inter\u00e9s muy altas (casi prohibitivas), depreciaci\u00f3n de la moneda, ausencia de pol\u00edticas industriales selectivas, y sin estrategias comerciales que protejan a las firmas tecnol\u00f3gicas \u2013sobre todo en las fases de arranque y despegue\u2013, la probabilidad de sobrevivencia de las pocas empresas tecnol\u00f3gicas que se abran es muy baja, en el trabajo de Garc\u00eda-Galv\u00e1n (2015) se realiza un an\u00e1lisis m\u00e1s detallado de estos asuntos.<\/p>\n<p>Como ya se ha mencionado, los directivos y funcionarios de las universidades y de los centros de investigaci\u00f3n, haciendo eco en cascada de las recomendaciones de los organismos multilaterales y de las secretar\u00edas de Estado, se han apresurado a fomentar el patentamiento\u00a0(\u00e9ste, ahora mismo es objeto de severos cuestionamientos en el propio Estados Unidos), a fundar incubadoras de empresas, a modificar planes de estudio para dotarlos de fuertes dosis de emprendedurismo y a promover, en general, la comercializaci\u00f3n del conocimiento. Sin embargo, hasta el momento esas estrategias no han sido exitosas, o al menos han resultado insuficientes. Por ejemplo, si no hay empresas interesadas en solicitar las licencias de las patentes, entonces existe la necesidad de crear tales empresas, pero ese mecanismo debe acompa\u00f1arse de otras estrategias fundamentales como:<\/p>\n<blockquote><p>1. mayor inversi\u00f3n para escalar industrialmente las innovaciones de las universidades;<\/p>\n<p>2. conformaci\u00f3n de parques tecnocient\u00edficos que den cobijo a las nuevas empresas parauniversitarias o paraestatales;<\/p>\n<p>3. redise\u00f1o de las compras gubernamentales para asegurar un cierto nivel de adquisici\u00f3n de productos y servicios de las nuevas firmas;<\/p>\n<p>4. a partir de la intervenci\u00f3n gubernamental inteligente, buscar la conformaci\u00f3n y consolidaci\u00f3n de mercados complementarios para los nuevos bienes y servicios;<\/p>\n<p>5. conformaci\u00f3n de redes de log\u00edstica internacional para la promoci\u00f3n de los productos tecnol\u00f3gicos universitarios;<\/p>\n<p>6. estrecha vinculaci\u00f3n de la universidad con las empresas tecnol\u00f3gicas, pero al mismo tiempo continuar con, al menos, los servicios de consultor\u00eda para las firmas tradicionales (de manufactura y de maquila);<\/p>\n<p>7. estructurar un men\u00fa de opciones de innovaci\u00f3n que podr\u00eda llevarse a escala industrial y comercial, ya que de ninguna manera las patentes pueden considerarse como sin\u00f3nimo de innovaci\u00f3n. El men\u00fa podr\u00eda incluir ferias cient\u00edfico-tecnol\u00f3gicas, multiplicar los premios a la investigaci\u00f3n tecnol\u00f3gica en las instituciones de educaci\u00f3n superior, la consultor\u00eda cient\u00edfico-tecnol\u00f3gica avanzada, la colaboraci\u00f3n tecnocient\u00edfica en proyectos conjuntos, la integraci\u00f3n de consorcios de investigaci\u00f3n y las alianzas tecnol\u00f3gicas estrat\u00e9gicas;<\/p>\n<p>8. todas las estrategias anteriores podr\u00edan apoyarse a partir de la fundaci\u00f3n de una banca de desarrollo que atienda las necesidades de inversi\u00f3n de los proyectos tecnol\u00f3gicos con g\u00e9nesis en las universidades y en los centros de investigaci\u00f3n. Esta nueva banca de desarrollo tecnol\u00f3gico podr\u00eda operarse como una extensi\u00f3n del Conacyt y de la ANUIES.<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>CONCLUSIONES<\/strong><\/p>\n<p>El impulso a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica y tecnol\u00f3gica es una condici\u00f3n necesaria para aspirar a un crecimiento y desarrollo econ\u00f3mico sostenidos (concretados en mayores niveles de bienestar en el marco de la econom\u00eda basada en el conocimiento), en los que las universidades act\u00faan como actores centrales. Sin embargo, en este documento se ha sostenido que la adopci\u00f3n y utilizaci\u00f3n de las nociones y mecanismos de gesti\u00f3n de las empresas privadas y del libre mercado no son adecuadas para fomentar verdaderamente el desarrollo cient\u00edfico-tecnol\u00f3gico de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Las pol\u00edticas p\u00fablicas de ciencia y tecnolog\u00eda en el pa\u00eds han sido imbuidas por los planteamientos del libre mercado (competencia, propiedad intelectual, activos intangibles, comercializaci\u00f3n, mercados tecnol\u00f3gicos, satisfacci\u00f3n del cliente, b\u00fasqueda de ganancias, entre otros), que por las propiedades del conocimiento de frontera (incertidumbre, indivisibilidad, acumulatividad e inapropiabilidad) conlleva fallas de origen. En consecuencia, las estrategias implementadas por las instituciones-organizaciones (universidades) encargadas de promover la ciencia y la tecnolog\u00eda carecen de argumentos s\u00f3lidos para solucionar el problema del rezago que padecemos en estos \u00e1mbitos.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, es preciso se\u00f1alar que las necesidades de desarrollo tecnol\u00f3gico en el pa\u00eds no tienen que atacar las fuentes originales de su inspiraci\u00f3n (la ciencia b\u00e1sica); m\u00e1s bien, el impulso de ambos tipos de investigaci\u00f3n es crucial. Asimismo, la subordinaci\u00f3n de los intereses de las universidades a los deseos de los empresarios (tradicionales) no es camino a seguir. Por tanto, la interacci\u00f3n con los otros actores econ\u00f3micos, pol\u00edticos y sociales debe garantizar negociaciones en condiciones de igualdad. Tampoco debe perderse de vista la funci\u00f3n cr\u00edtica que tiene la universidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">* Universidad Aut\u00f3noma de Baja California.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Contacto: rodocec@yahoo.com.mx<\/p>\n<p><strong>REFERENCIAS<\/strong><\/p>\n<p>Antonelli, C. (2008). The new economics of the university: a knowledge governance approach. Journal of Technology Transfer; 33, pp. 1-22.<\/p>\n<p>Arrow, K. (1979). El bienestar econ\u00f3mico y la asignaci\u00f3n de recursos para la invenci\u00f3n. En Rosenberg, N. Econom\u00eda del cambio tecnol\u00f3gico. M\u00e9xico: FCE.<\/p>\n<p>Bush, V. (1999). Ciencia, la frontera sin fin. Un informe al presidente, julio de 1945. REDES (6)14, pp. 89-156.<\/p>\n<p>Dasgupta, P., y David, P. (1994). Toward a new economics of science. Research Policy; 23, pp. 487-521.<\/p>\n<p>Etzkowitz, H. (2003). Research groups as \u2018quasi-firms\u2019: the invention of the entrepreneurial university. 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