{"id":6704,"date":"2017-05-29T14:08:48","date_gmt":"2017-05-29T19:08:48","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=6704"},"modified":"2017-06-01T14:15:35","modified_gmt":"2017-06-01T19:15:35","slug":"el-triasico-superior-en-el-noreste-de-mexico-rios-y-margen-continental-al-oeste-de-pangea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=6704","title":{"rendered":"El Tri\u00e1sico Superior en el noreste de M\u00e9xico: r\u00edos y margen continental al oeste de Pangea"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">Jos\u00e9 Rafael Barboza Gudi\u00f1o*<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 19, No. 82, NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2016<\/p>\n<p><strong>RESUMEN<\/strong><\/p>\n<p>Numerosos estudios han permitido establecer un modelo paleogeogr\u00e1fico que ubica a M\u00e9xico en la porci\u00f3n occidental del supercontinente Pangea en el Tri\u00e1sico (hace poco m\u00e1s de 200 millones de a\u00f1os), al tiempo que esa masa continental enorme, uni\u00f3n de todos los continentes, comenzaba a fragmentarse. Sobre el territorio que hoy ocupan Nuevo Le\u00f3n y Tamaulipas se han identificado rocas depositadas a partir de r\u00edos, que transportaban gran cantidad de sedimentos hacia la costa occidental de Pangea y al paleooc\u00e9ano Pac\u00edfico, que se extend\u00eda en lo que hoy es la mesa central y todo el occidente de M\u00e9xico, como parte del superoceano Panthalassa.<\/p>\n<p><strong>Palabras clave:<\/strong> Tri\u00e1sico, M\u00e9xico, sedimentaci\u00f3n, paleogeograf\u00eda, geocronolog\u00eda.<\/p>\n<p><strong>ABSTRACT<\/strong><\/p>\n<p>Through numerous studies there is a paleogeographic model established, which places Mexico in the western portion of the supercontinent Pangaea during the Triassic time, when this landmass, the union of all continents, more than 200 million of years ago, began to breaking up. On the actual territory of Nuevo Leon and Tamaulipas, were documented outcrops of rocks deposited along ancient rivers that transported large amounts of sediments towards the continental margin to the west and into the oceanic basin that extended in the actual mesa central province and all western Mexico, as part of the super ocean Panthalassa.<\/p>\n<p><strong>Key words:<\/strong> Triassic, M\u00e9xico, sedimentation, paleogeography, geochronology.<\/p>\n<p>La existencia de rocas sedimentarias con fauna marina f\u00f3sil del Tri\u00e1sico Superior fue reportada por primera vez en M\u00e9xico, en las inmediaciones de la ciudad de Zacatecas por Burckhardt y Scalia (Burckhardt y Scalia, 1905). En la d\u00e9cada de 1920, ge\u00f3logos de las compa\u00f1\u00edas petroleras que exploraban la Sierra Madre Oriental describieron la presencia de secuencias de areniscas rojas subyaciendo a las calizas jur\u00e1sicas (Carrillo, 1961). En el caso de dichas areniscas rojas, consideradas de origen continental, fueron asignadas al Tri\u00e1sico y el Jur\u00e1sico Inferior, de acuerdo a su posici\u00f3n estratigr\u00e1fica. La incertidumbre en la edad precisa de estas rocas en las distintas localidades aisladas y distantes unas de otras (figura 1) propici\u00f3 el surgimiento de nombres formacionales muy variados y en algunos casos la correlaci\u00f3n entre capas con edades dis\u00edmbolas. Asimismo, el estudio de las rocas marinas del occidente y de las rocas continentales del oriente se realiz\u00f3 sin establecer las relaciones paleogeogr\u00e1ficas entre ambas.<\/p>\n<div id=\"attachment_6706\" style=\"width: 485px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-6706\" class=\"size-full wp-image-6706\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_1_localizacion_noreste_mexico.jpg\" alt=\"\" width=\"475\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_1_localizacion_noreste_mexico.jpg 475w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_1_localizacion_noreste_mexico-300x253.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_1_localizacion_noreste_mexico-55x45.jpg 55w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_1_localizacion_noreste_mexico-150x125.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 475px) 100vw, 475px\" \/><p id=\"caption-attachment-6706\" class=\"wp-caption-text\">Figura 1. Localizaci\u00f3n, en el noreste de M\u00e9xico, de los afloramientos<br \/>de rocas precret\u00e1cicas. Afloramientos de rocas tri\u00e1sicas en color<br \/>amarillo.<\/p><\/div>\n<p>Las formaciones marinas tri\u00e1sicas en la Mesa Central fueron nombradas Zacatecas en diversos reportes no publicados (Silva et al., 2000), o La Ballena en las sierras de Salinas y Charcas, S.L.P. (Silva, 1994). En la Sierra Madre Oriental, las areniscas rojas continentales (precret\u00e1cicas) fueron asignadas a las formaciones Huizachal (Carrillo, 1961) o La Boca (Mixon, Murray y Diaz, 1959), aunque estas unidades comprend\u00edan en realidad capas tanto del Tri\u00e1sico como del Jur\u00e1sico Inferior. Posteriormente, Rueda Gaxiola et al. (1993; 1999) propusieron las aloformaciones Huizachal y La Boca, subdividiendo la primera en los alomiembros R\u00edo Blanco y volcanosedimentario. Al conjunto de aloformaciones Huizachal y La Boca se les dio el nombre de Alogrupo Los San Pedros. Estas unidades, sin embargo, agrupan capas de edades entre el Tri\u00e1sico Superior y el Jur\u00e1sico Inferior a Medio. Las investigaciones desarrolladas durante la \u00faltima d\u00e9cada por Barboza Gudi\u00f1o et al. (2010; 2014), que aqu\u00ed se sintetizan, han tenido como objetivo la separaci\u00f3n de las capas exclusivamente tri\u00e1sicas, su caracterizaci\u00f3n, que en muchos aspectos ya hab\u00eda sido establecida por los distintos autores, aunque hab\u00eda una gran incertidumbre en cuanto a sus edades, y finalmente establecer las relaciones paleogeogr\u00e1ficas y de procedencia entre las secuencias marinas de la Mesa Central y las capas continentales de la Sierra Madre Oriental.<\/p>\n<p>EL TRI\u00c1SICO CONTINENTAL DE NUEVO LE\u00d3N Y TAMAULIPAS<\/p>\n<p>Las secuencias sedimentarias exclusivamente tri\u00e1sicas que se han documentado en Tamaulipas y Nuevo Le\u00f3n son dep\u00f3sitos originados por un r\u00edo caudaloso que flu\u00eda de este a oeste en la margen occidental del antiguo supercontinente Pangea, que se form\u00f3 como resultado de la uni\u00f3n de todas las masas continentales del planeta, entre el Carbon\u00edfero y el Tri\u00e1sico (300 a 200 millones de a\u00f1os antes del presente). Posteriormente, esta enorme masa continental comenz\u00f3 a fragmentarse y al final se form\u00f3 el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico, adem\u00e1s de otros rasgos y cuencas como el Golfo de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Aunque al inicio las sucesiones tri\u00e1sicas de areniscas continentales (figura 2A) que hoy afloran en \u00e1reas restringidas como San Marcos y el Ca\u00f1\u00f3n del Alamar,\u00a0al sur de Galeana, Nuevo Le\u00f3n, y la parte norte y oeste del llamado anticlinorio Huizachal-Peregrina, al poniente de Ciudad Victoria, Tamaulipas, fueron consideradas como parte del llamado Grupo Huizachal (Carrillo, 1961; Mixon, Murray y Diaz, 1959), recientemente han sido denominadas Formaci\u00f3n El Alamar (Barboza et al., 2010), ya que las unidades previamente definidas, inclu\u00edan secuencias jur\u00e1sicas, con una distribuci\u00f3n y ambientes de sedimentaci\u00f3n distintos al de las rocas tri\u00e1sicas continentales que se relacionaban con un ambiente tect\u00f3nico tambi\u00e9n muy diferente.<\/p>\n<div id=\"attachment_6708\" style=\"width: 267px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-6708\" class=\"size-full wp-image-6708\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/fig_2_capas_formacion_el_alamar.jpg\" alt=\"\" width=\"257\" height=\"387\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/fig_2_capas_formacion_el_alamar.jpg 257w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/fig_2_capas_formacion_el_alamar-199x300.jpg 199w\" sizes=\"auto, (max-width: 257px) 100vw, 257px\" \/><p id=\"caption-attachment-6708\" class=\"wp-caption-text\">Figura 2. A. Capas de la Formaci\u00f3n El Alamar de origen fluvial en las inmediaciones de San Marcos, al sur de Galeana, N.L. En el recuadro se observan restos de plantas equisetales del Tri\u00e1sico Superior. B. Alternancia de areniscas y lutitas (turbiditas) en la Formaci\u00f3n Zacatecas del Tri\u00e1sico Medio a Superior al poniente de Charcas, S.L.P. En el recuadro se observa un molde de amoinoideo del ejemplar de Juvavites sp., un amonoideo del Tri\u00e1sico Superior.<\/p><\/div>\n<p>En localidades como Aramberri, Miquihuana y parte del anticlinorio Huizachal-Peregrina, al poniente de Ciudad Victoria, la sucesi\u00f3n de rocas continentales del Tri\u00e1sico est\u00e1 ausente y la presencia de rocas prec\u00e1mbricas o paleozoicas, sobreyacidas directamente por capas jur\u00e1sicas o cret\u00e1cicas, permite interpretar estas \u00e1reas como zonas elevadas en las que no hubo dep\u00f3sito de los sedimentos fluviales del Tri\u00e1sico (figura 1). Lo anterior permite reconstruir una paleogeograf\u00eda caracterizada por \u00e1reas que representan antiguos rasgos orogr\u00e1ficos elevados y, por otra parte, \u00e1reas bajas con rellenos aluviales y fluviales, hasta llegar a lo que fuera la margen occidental del continente Pangea en la parte occidental de San Luis Potos\u00ed.<\/p>\n<p>El espesor de los sedimentos continentales del Tri\u00e1- sico en Nuevo Le\u00f3n y Tamaulipas no ha sido medido con precisi\u00f3n, dado que no existen afloramientos de una secci\u00f3n completa, sin embargo se puede estimar mayor a los 500 m, considerando adem\u00e1s que, por la naturaleza de este tipo de dep\u00f3sitos fluviales, pueden darse variaciones considerables de dicho espesor entre las distintas localidades. Sobre los sedimentos tri\u00e1sicos se depositaron sedimentos cl\u00e1sticos continentales del Jur\u00e1sico Inferior a Medio as\u00ed como rocas volc\u00e1nicas del Jur\u00e1sico Inferior.<\/p>\n<p><strong>EL TRI\u00c1SICO MARINO DE SAN LUIS POTOS\u00cd Y ZACATECAS<\/strong><\/p>\n<p>Las capas tri\u00e1sicas de la Formaci\u00f3n Zacatecas, de origen marino en la Mesa Central (San Luis Potos\u00ed-Zacatecas), son areniscas con f\u00f3siles, aunque escasos, de cefal\u00f3podos y bivalvos (figura 2B). Estos sedimentos forman parte de un abanico submarino enorme conocido como el abanico potosino (Centeno, Guerrero y Talavera, 2008) que ha sido reconocido en unas cuantas localidades aisladas de la Mesa Central, como La Sierra de Catorce y Charcas, en San Luis Potos\u00ed, y la localidad de La Ballena, en Zacatecas, as\u00ed como en las\u00a0inmediaciones de la propia ciudad de Zacatecas (figura 1), muestra c\u00f3mo los sedimentos transportados por el llamado R\u00edo El Alamar, desde la margen del continente, se esparc\u00edan en el fondo de esta cuenca oce\u00e1nica del paleooce\u00e1no Pac\u00edfico. Distintos marcadores de paleocorrientes concuerdan con este modelo de sedimentaci\u00f3n, mostrando direcciones de transporte hacia el oeste y suroeste, desde las partes fluviales hasta dentro del abanico submarino. El espesor de las capas del abanico submarino hacia San Luis Potos\u00ed y Zacatecas no se ha medido con precisi\u00f3n, ya que no aflora su base y el m\u00e1ximo espesor reportado, aunque incrementado posiblemente en gran medida por efectos estructurales, se conoce de una perforaci\u00f3n de Pemex, con m\u00e1s de 4600 m sin haber atravesado todo el paquete sedimentario. Las rocas tri\u00e1sicas marinas de la Mesa Central son, como las rocas continentales de la Sierra Madre Oriental, sobreyacidas por rocas volc\u00e1nicas y volcanicl\u00e1sticas del Jur\u00e1sico Inferior a Medio.<\/p>\n<p><strong>LOS DATOS ANAL\u00cdTICOS<\/strong><\/p>\n<p>Distintos autores han realizado aportes importantes al estudio de las rocas tri\u00e1sicas del noreste de M\u00e9xico, desde las primeras determinaciones paleontol\u00f3gicas por Burckhardt y Scalia (1905), Mixon (1959), Carrillo Bravo (1961), Weber (1997), hasta los estudios sedimentol\u00f3gico-estratigr\u00e1ficos de Michalsik (1991) y palinol\u00f3gicos de Rueda Gaxiola (1993). Sin embargo, s\u00f3lo la determinaci\u00f3n de edades num\u00e9ricas y la caracterizaci\u00f3n del r\u00e9gimen geotect\u00f3nico que habr\u00eda prevalecido durante el dep\u00f3sito de estas secuencia, podr\u00edan permitirnos la construcci\u00f3n de un modelo paleogeogr\u00e1fico congruente, lo cual fue posible con la aplicaci\u00f3n de t\u00e9cnicas como la geocronolog\u00eda U-Pb de circones detr\u00edticos, que permite establecer edades isot\u00f3picas muy precisas de las rocas originales que aportaron el material cl\u00e1stico de los sedimentos y que no se ven influenciadas por eventos tect\u00f3nicos o de calentamientos o alteraci\u00f3n posteriores a la formaci\u00f3n del cristal de circ\u00f3n, adem\u00e1s de los estudios petrogr\u00e1ficos y geoqu\u00edmicos (Barboza et al., 2010; 2014; Hoppe, Barboza y Schulz, 2002; Rubio, 2012; Rubio y Lawton, 2011; Wengler, 2014).<\/p>\n<p>Las edades de circones detr\u00edticos en rocas del Tri\u00e1sico continental han sido determinadas a la fecha en muestras procedentes del Ca\u00f1\u00f3n del Alamar y el \u00e1rea de San Marcos, al sur de Galeana, Nuevo Le\u00f3n, adem\u00e1s de los ca\u00f1ones de La Boca y El Novillo, al poniente de Ciudad Victoria, Tamaulipas. Las muestras de las rocas tri\u00e1sicas de origen marino fueron colectadas en Real de Catorce y Charcas, en San Luis Potos\u00ed, as\u00ed como La Ballena en Zacatecas (figura 1). En todos los casos, las edades m\u00e1ximas para el dep\u00f3sito, que por definici\u00f3n corresponden a la edad del circ\u00f3n o bien de la poblaci\u00f3n m\u00e1s joven de circones determinada en la muestra, fueron del Tri\u00e1sico, en el rango entre 210 y 245 millones de a\u00f1os (figura 3).<\/p>\n<div id=\"attachment_6709\" style=\"width: 515px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-6709\" class=\"size-full wp-image-6709\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/fig_3_edad_millones_de_ma.jpg\" alt=\"\" width=\"505\" height=\"655\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/fig_3_edad_millones_de_ma.jpg 505w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/fig_3_edad_millones_de_ma-231x300.jpg 231w\" sizes=\"auto, (max-width: 505px) 100vw, 505px\" \/><p id=\"caption-attachment-6709\" class=\"wp-caption-text\">Figura 3. Histogramas y curvas de probabilidad relativa que muestran<br \/>las edades U-Pb de circones detr\u00edticos de las areniscas tri\u00e1sicas<br \/>continentales de la Formaci\u00f3n El Alamar, de Nuevo Le\u00f3n y Tamaulipas<br \/>(A), y el correspondiente diagrama para las rocas marinas de la<br \/>Formaci\u00f3n Zacatecas en el estado de San Luis Potos\u00ed (B). En ambos<br \/>diagramas se pueden observar las mismas poblaciones o grupos de<br \/>edades de circones del Prec\u00e1mbrico hasta el P\u00e9rmico y del Tri\u00e1sico<br \/>Temprano, lo que demuestra una edad m\u00e1xima para el dep\u00f3sito del<br \/>Tri\u00e1sico Tard\u00edo, as\u00ed como las mismas \u00e1reas o rocas fuente para estos<br \/>sedimentos cl\u00e1sticos (modificado de Barboza et al., 2010).<\/p><\/div>\n<p>Las principales poblaciones de circones contenidos en todas estas muestras corresponden con las edades de complejos proterozoicos y paleozoicos de la porci\u00f3n occidental del supercontinente Pangea y espec\u00ed- ficamente a lo que antes de Pangea fuera el continente Gondwana, como el bloque de Oaxaquia, con edades entre 1300 y 900 millones de a\u00f1os, al cual pertenecen rocas conocidas en afloramientos del noreste de M\u00e9xico, como el Gneis Novillo, del \u00e1rea de Ciudad Victoria, Tamaulipas. Los basamentos panafricanos, presentes en el subsuelo de Florida y Yucat\u00e1n, este \u00faltimo ubicado en el Tri\u00e1sico al sureste de Texas, pudieron aportar los circones neoproterozoicos con edades de 700 a 500 millones de a\u00f1os y los granitoides pertenecientes al llamado arco permotri\u00e1sico que se extiende en el subsuelo y en algunos afloramientos, desde el sur de Coahuila, pasando por Tamaulipas y Veracruz, hasta Chiapas, habr\u00edan aportado los circones con edades de 280 a 235 millones de a\u00f1os, presentes tambi\u00e9n en el sedimento que form\u00f3 las areniscas tri\u00e1sicas del noreste de M\u00e9xico.<\/p>\n<p><strong>DISCUSI\u00d3N Y MODELO PALEOGEOGR\u00c1FICO<\/strong><\/p>\n<p>Es notable la correlaci\u00f3n (figura 3 y 4) y la similitud en la procedencia de los circones de las secuencias marina y continental descritas para toda esta regi\u00f3n de la Mesa Central y la Sierra Madre Oriental en el noreste de M\u00e9- xico, lo que permite suponer una conexi\u00f3n entre ambas, en la cual los an\u00e1lisis de procedencia tanto petrogr\u00e1ficos como geoqu\u00edmicos y por geocronolog\u00eda U-Pb de circones detr\u00edticos, muestran el posible origen de sus componentes cl\u00e1sticos en el crat\u00f3n y esencialmente en el bloque conocido como Oaxaquia. Asimismo, en las fuentes de areniscas tri\u00e1sicas, es evidente la ausencia de circones propios de las provincias del suroeste del crat\u00f3n de Norteam\u00e9rica como Mojave, Yavapai y Mazatzal de entre 1800 y 1400 millones de a\u00f1os, lo que permite descartar cualquier conexi\u00f3n o aporte de sedimentos a trav\u00e9s del paleodrenaje, desde aquellas provincias a la cuenca oce\u00e1nica en la parte del paleooc\u00e9ano Pac\u00edfico donde se depositaron las secuencias tri\u00e1sicas en lo que hoy constituye la Mesa Central de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>El modelo paleogeogr\u00e1fico propuesto para el Tri\u00e1- sico Superior del centro y noreste de M\u00e9xico incluye entonces s\u00f3lo el sistema de paleorr\u00edos del noreste, conocido como R\u00edo El Alamar (Barboza et al., 2010). Este sistema fluvial drenaba en esta porci\u00f3n del actual noreste de M\u00e9xico, en ese entonces la margen occidental del continente Pangea, en donde afloraban rocas metam\u00f3rficas antiguas como el Gneis Novillo del Prec\u00e1mbrico, conocido en el \u00e1rea de Ciudad Victoria. Sobre las rocas prec\u00e1mbricas descansaban algunas secuencias de rocas sedimentarias paleozoicas, que evidencian, con su fauna f\u00f3sil, una conexi\u00f3n con el paleocontinente Gondwana que estuvo conformado por lo que hoy es Sudam\u00e9rica y otros continentes del hemisferio sur. Tambi\u00e9n exist\u00edan en la regi\u00f3n rocas del Neoproterozoico, que se supone forman el subsuelo de las pen\u00ednsulas de Florida y Yucat\u00e1n y que para ese entonces se hallaban al noreste de lo que ahora son la Sierra Madre Oriental y la Mesa Central.<\/p>\n<p>En la figura 4 se presentan columnas que muestran espesores medidos de las unidades estratigr\u00e1- ficas o formaciones presentes en las distintas localidades que se indican. La correlaci\u00f3n de las mismas permite identificar hacia el oriente (derecha) la presencia de un basamento Prec\u00e1mbrico-Paleozoico y las rocas tri\u00e1sicas y del Jur\u00e1sico Inferior que lo sobreyacen, mientras que al poniente aparecen las capas tri\u00e1sicas de origen marino, sobreyacidas por rocas volc\u00e1nicas. Para el Jur\u00e1sico Superior y Cret\u00e1cico, en toda la regi\u00f3n se extiende el dep\u00f3sito de las secuencias marinas carbonatadas, llamadas series del golfo y s\u00f3lo en el extremo poniente, las rocas volc\u00e1nicas submarinas del Terreno Guerrero.<\/p>\n<div id=\"attachment_6711\" style=\"width: 657px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-6711\" class=\"size-full wp-image-6711\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/fig_4_unidades_estratograficas.jpg\" alt=\"\" width=\"647\" height=\"505\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/fig_4_unidades_estratograficas.jpg 647w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/fig_4_unidades_estratograficas-300x234.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 647px) 100vw, 647px\" \/><p id=\"caption-attachment-6711\" class=\"wp-caption-text\">Figura 4. Las columnas que muestran espesores medidos de las unidades estratigr\u00e1ficas o<br \/>formaciones presentes en las distintas localidades que se indican.<\/p><\/div>\n<p>Debieron tambi\u00e9n estar presentes en la zona los esquistos Granjeno, que hoy afloran en \u00e1reas como El Anticlinorio Huizachal-Peregrina al poniente de Ciudad Victoria, Miquihuana y Bustamante en el sur de Tamaulipas, as\u00ed como en Aramberri, Nuevo Le\u00f3n, en donde no se depositaron sedimentos tri\u00e1sicos, lo que muestra que esa zona estuvo levantada, quiz\u00e1 conformando algunas monta\u00f1as de estas rocas metam\u00f3rficas que estaban siendo erosionadas en ese tiempo y s\u00f3lo en las planicies aleda\u00f1as a las mismas flu\u00edan los r\u00edos descritos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de las fuentes de los sedimentos arriba mencionadas, los batolitos del arco permotri\u00e1sico que se extienden por todo el este de M\u00e9xico, desde el macizo de Chiapas hasta Coahuila y norte de Durango, tambi\u00e9n aportaron una buena cantidad de material cl\u00e1stico y con ello de circones al sedimento que posteriormente era transportado hacia la margen continetal al suroeste, en los l\u00edmites con San Luis Potos\u00ed, y m\u00e1s all\u00e1, hacia la cuenca oce\u00e1nica (Panthalasa) en donde se acumularon grandes cantidades de sedimentos turbid\u00edticos en una columna de posiblemente varios miles de metros de espesor, formando lo que Centeno Garc\u00eda et al. (2008) llaman el Abanico Potosino (Centeno, Guerrero y Talavera, 2008) (figura 5).<\/p>\n<div id=\"attachment_6712\" style=\"width: 492px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-6712\" class=\"size-full wp-image-6712\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/fig_5_modelo_paleografico.jpg\" alt=\"\" width=\"482\" height=\"408\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/fig_5_modelo_paleografico.jpg 482w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/fig_5_modelo_paleografico-300x254.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 482px) 100vw, 482px\" \/><p id=\"caption-attachment-6712\" class=\"wp-caption-text\">Figura 5. Modelo paleogeogr\u00e1fico del noreste de M\u00e9xico para el Tri\u00e1-<br \/>sico Superior. En amarillo se muestra la regi\u00f3n en donde hay afloramientos<br \/>de rocas tri\u00e1sicas, continentales hacia el noreste y marinas en<br \/>la Mesa Central. Las flechas muestran las direcciones de transporte<br \/>de los sedimentos. En el noreste por el paleorr\u00edo El Alamar y en San<br \/>Luis Potos\u00ed y Zacatecas por aportes turbid\u00edticos submarinos.<\/p><\/div>\n<p>En la figura 5 en amarillo se muestra la regi\u00f3n en donde hay afloramientos de rocas tri\u00e1sicas, continentales hacia el noreste y marinas en la Mesa Central. Las\u00a0flechas muestran las direcciones de transporte de los sedimentos. En el noreste por el paleorr\u00edo El Alamar y en San Luis Potos\u00ed y Zacatecas por aportes turbiditicos submarinos.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">* Universidad Aut\u00f3noma de San Luis Potos\u00ed. Contacto: rbarboza@uaslp.mx<\/p>\n<p>REFERENCIAS<\/p>\n<p>Barboza Gudi\u00f1o, J.R., et al. (2010). Late Triassic stratigraphy and facies from northeastern Mexico: Tectonic setting and provenance. Geosphere, 6 (5), p. 621-640.<\/p>\n<p>Barboza Gudi\u00f1o, J.R., et al. (2014). Procedencia como herramienta para la subdivisi\u00f3n estratigr\u00e1fica del Mesozoico Temprano en el noreste de M\u00e9xico. Revista Mexicana de Ciencias Geol\u00f3gicas, 31(3), p. 303-324.<\/p>\n<p>Burckhardt, C. y Scalia, S. (1905). La fauna marina del Tri\u00e1sico Superior de Zacatecas. Instituto de Geolog\u00eda de M\u00e9xico Bolet\u00edn, 21, 44 p.<\/p>\n<p>Carrillo Bravo, J. (1961). Geolog\u00eda del anticlinorio Huizachal-Peregrina al NW de Ciudad Victoria, Tamaulipas. Asociaci\u00f3n Mexicana de Ge\u00f3logos Petroleros Bolet\u00edn (Instituto de Estudios de Poblaci\u00f3n y Desarrollo, Dominican Republic), 13, p. 1-98.<\/p>\n<p>Centeno Garc\u00eda, E., Guerrero Suastegui, M., Talavera Mendoza, O. (2008). 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