{"id":6593,"date":"2017-05-29T12:55:46","date_gmt":"2017-05-29T17:55:46","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=6593"},"modified":"2017-05-31T14:57:13","modified_gmt":"2017-05-31T19:57:13","slug":"la-conservacion-de-la-biodiversidad-actual-mediante-el-uso-de-lineas-de-base-ecologica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=6593","title":{"rendered":"La conservaci\u00f3n de la biodiversidad actual mediante el uso de l\u00edneas de base ecol\u00f3gica"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-6598\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/pine_pino_conifera.jpg\" alt=\"\" width=\"960\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/pine_pino_conifera.jpg 960w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/pine_pino_conifera-300x200.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/pine_pino_conifera-768x512.jpg 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/pine_pino_conifera-220x146.jpg 220w\" sizes=\"auto, (max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Ariadna L. Merl\u00edn Hern\u00e1ndez*, Rosal\u00eda Guerrero Arenas*<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 19, No. 82, NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2016<\/p>\n<p>Conocer la historia a largo plazo \u2013de hace cientos, miles e incluso millones de a\u00f1os\u2013 de los ecosistemas que est\u00e1n en situaciones de deterioro, brinda las bases necesarias para proponer estrategias adecuadas para su recuperaci\u00f3n y conservaci\u00f3n (Willis y Birks, 2006; Gillson y Marchant, 2014). A partir de la informaci\u00f3n hist\u00f3rica, es posible inferir si las condiciones ambientales de ecosistemas considerados como \u201csaludables\u201d (es decir, sin grandes perturbaciones que impidan su funcionamiento) han cambiado dr\u00e1sticamente a lo largo del tiempo (Willis y Bhagwat, 2010; Durham y Dietl, 2015; Kidwell, 2015). Las l\u00edneas de base ecol\u00f3gica (ecological baselines, en su terminolog\u00eda original) son puntos est\u00e1ticos en tiempo y espacio, cuya informaci\u00f3n ecol\u00f3gica (t\u00edpicamente relacionada con la composici\u00f3n o abundancia de especies) puede compararse con sitios contempor\u00e1neos, con el prop\u00f3sito de evaluar impactos antropog\u00e9nicos, cambios ambientales o guiar decisiones sobre el manejo de los ecosistemas. Las l\u00edneas de base ecol\u00f3gica reflejan informaci\u00f3n ecol\u00f3gica de ecosistemas funcionales y resilientes (Gillson, Ladle y Araujo, 2011). Un ecosistema se considera resiliente cuando tiene la capacidad de mantener sus funciones y procesos despu\u00e9s de alguna perturbaci\u00f3n, como desastres naturales \u2013huracanes, tornados, ciclones, entre otros\u2013, o bien, las actividades desmedidas de los humanos \u2013tala inmoderada, crecimiento poblacional, contaminaci\u00f3n por industrias, etc\u00e9tera\u2013 (Seddon et al., 2011). La resiliencia es un componente de los ecosistemas y se basa principalmente en las funciones de la biodiversidad que habita en ellos (Folke et al., 2004).<\/p>\n<p>El objetivo de este trabajo es brindar una revisi\u00f3n de las diversas contribuciones en torno al uso de las l\u00edneas de base ecol\u00f3gica. Se analizar\u00e1n aquellas sugerencias en las que se ha propuesto al registro f\u00f3sil \u2013principalmente del Pleistoceno Tard\u00edo y Holoceno\u2013 como herramienta para el dise\u00f1o de l\u00edneas de base ecol\u00f3gica y, finalmente, se discutir\u00e1 su aplicaci\u00f3n para la generaci\u00f3n de estrategias de conservaci\u00f3n y restauraci\u00f3n de los recursos naturales actuales en M\u00e9xico.<\/p>\n<p><strong>USANDO EL PASADO PARA EVALUAR EL PRESENTE<\/strong><\/p>\n<p>Como se mencion\u00f3 anteriormente, las l\u00edneas de base ecol\u00f3gica son referentes hist\u00f3ricos. Es decir, son las condiciones en las que las comunidades y ecosistemas se desarrollaban en tiempos pasados, en los que no hay perturbaciones que alteren su desarrollo \u201cnatural\u201d. Estas condiciones se consideran \u201csaludables\u201d y se usan como un modelo a seguir en aquellos ecosistemas alterados, con el fin de encauzar los diversos esfuerzos de conservaci\u00f3n y restauraci\u00f3n ecol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Las l\u00edneas de base ecol\u00f3gica se pueden generar a partir de sitios pr\u00edstinos (aqu\u00e9llos que no han sido alterados por actividad antr\u00f3pica), por ejemplo, sitios geogr\u00e1ficamente aislados como islas, ecosistemas en grandes altitudes o \u00e1reas protegidas por alguna legislaci\u00f3n. Otras fuentes para generar las l\u00edneas de base ecol\u00f3gica incluyen informaci\u00f3n hist\u00f3rica \u2013de hace pocos o incluso cientos de a\u00f1os\u2013 o informaci\u00f3n paleobiol\u00f3gica \u2013de cientos a miles de a\u00f1os\u2013 de un sitio en particular (Gillson, Ladle y Araujo, 2011). Las l\u00edneas de base ecol\u00f3gica permiten entender el proceso din\u00e1mico y la historia de un ecosistema en particular. Si no se conoce su pasado, no es posible entender su presente y, por ende, asegurar un buen manejo de su diversidad actual, as\u00ed como su futuro (Willis et al., 2007).<\/p>\n<p>Las l\u00edneas de base ecol\u00f3gica pueden generarse a partir del an\u00e1lisis de la riqueza de especies (Terry, 2010; Greenstein, Curran y Pandolfi, 1998), servicios ecosist\u00e9micos (Donlan et al., 2006; Caro, 2007), condiciones ambientales (O\u2019Connell y Allen, 2004) y distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica (Donlan et al., 2006; Corlett, 2013). A continuaci\u00f3n se explican brevemente sus fundamentos:<\/p>\n<blockquote><p>1) L\u00edneas de base ecol\u00f3gica con fundamento en la riqueza de especies. Tienen sustento en el uso de la presencia de una especie en particular, o bien, en el estudio de los componentes alfa (n\u00famero de especies en un \u00e1rea determinada) y beta (la diversidad de especies que hay entre diversos h\u00e1bitats de un mismo ecosistema) de la biodiversidad presentes en una localidad. Al comparar estos componentes a trav\u00e9s del tiempo y el espacio, se puede conocer el recambio de especies y establecer si \u00e9ste se debe a cambios externos al ambiente o si son intr\u00ednsecos.<\/p>\n<p>2) L\u00edneas de base ecol\u00f3gica con fundamento en servicios ecosist\u00e9micos. Son el producto de la sinergia de la biodiversidad dentro de un ecosistema que lo mantiene en equilibrio y funcional. Dentro de los servicios que la biodiversidad brinda se encuentra la purificaci\u00f3n de agua y aire, reciclaje de nutrientes, polinizaci\u00f3n, dispersi\u00f3n de semillas, refugio, alimento, entre otros (CICES, 2016).<\/p>\n<p>3) L\u00edneas de base ecol\u00f3gica con fundamento en condiciones ambientales. Son aquellos factores que intervienen en la permanencia de la biodiversidad, como la salinidad del agua, la presencia de nutrientes en el suelo, entre otros.<\/p><\/blockquote>\n<p>Al comparar las l\u00edneas de base ecol\u00f3gica del pasado con las condiciones actuales, es posible establecer el cambio de un ecosistema en un sitio geogr\u00e1fico determinado. Asimismo, es posible identificar las similitudes y diferencias entre ambos periodos; con esta comparaci\u00f3n se discrimina la variaci\u00f3n entre los ecosistemas evaluados. A partir de ello, es posible tomar decisiones realistas y acordes a los ecosistemas de inter\u00e9s, en cuanto a las estrategias de conservaci\u00f3n o restauraci\u00f3n ecol\u00f3gica que pudiesen implementarse en alg\u00fan sitio de inter\u00e9s (Terry, 2010; Greenstein, Curran y Pandolfi, 1998; Donlan et al., 2006; Dayton et al., 1998; Bjorkman y Vellend, 2010; Tager et al., 2010).<\/p>\n<p>En la bibliograf\u00eda existen varios estudios \u2013generados principalmente en el continente americano\u2013 en\u00a0los que las l\u00edneas de base ecol\u00f3gica se generan a partir de tiempos hist\u00f3ricos diferentes (Pleistoceno Tard\u00edo, Pleistoceno Tard\u00edo-Holoceno u Holoceno). En Europa, por el contrario, es m\u00e1s com\u00fan usar l\u00edneas de base ecol\u00f3gica generadas en tiempos hist\u00f3ricos m\u00e1s cercanos, como la \u00e9poca previa a la Revoluci\u00f3n Industrial (Gillson, Ladle y Araujo, 2011). La elecci\u00f3n del tiempo para la generaci\u00f3n de una l\u00ednea de base ecol\u00f3gica depende del objetivo del estudio. Otro factor a evaluar es si las condiciones usadas como referencia son factibles a imitar en los ecosistemas actuales; en caso de que las condiciones del presente fueran muy distintas a las del pasado, es necesario evaluar si las l\u00edneas de base ecol\u00f3gica son modelos viables o no.<\/p>\n<p><strong>EL PLEISTOCENO TARD\u00cdO COMO L\u00cdNEA DE BASE ECOL\u00d3GICA<\/strong><\/p>\n<p>El Pleistoceno Tard\u00edo es el tiempo geol\u00f3gico comprendido de los 0.126 a los 0.012 Ma (Gibbard et al., 2010). Es la \u00e9poca geol\u00f3gica m\u00e1s cercana al Holoceno o Reciente en la que los ecosistemas se encontraban \u201csaludables\u201d, es decir, menos perturbados que en la actualidad, debido a la casi nula presencia de actividades de las sociedades humanas. Los cambios clim\u00e1ticos ocurridos en esta \u00e9poca geol\u00f3gica determinaron en buena medida los tipos de vegetaci\u00f3n actuales y, con ello, la diversidad de organismos que existen hoy en d\u00eda.<\/p>\n<p>El Pleistoceno Tard\u00edo, como l\u00ednea de base ecol\u00f3gica, se ha planteado desde el siglo pasado. Existen varios ejemplos de trabajos que han utilizado la riqueza de especies en este periodo; uno de ellos es el de Houston y Schreiner (Houston y Schreiner, 1995), quienes analizaron c\u00f3mo diversas especies ex\u00f3ticas de cabras, tortugas terrestres, bisontes y caballos han afectado a los ecosistemas de parques nacionales en Estados Unidos. En estos sitios, las especies ex\u00f3ticas se introdujeron como an\u00e1logas a organismos del pasado. Otro m\u00e1s es el realizado por Truett y Phillips (Truett y Phillips, 2009) quienes analizaron la viabilidad de los esfuerzos para recuperar las poblaciones de la tortuga del Bols\u00f3n (Gopherus flavomarginatus) en el sureste de Nuevo M\u00e9xico. Estos investigadores sugirieron que la reintroducci\u00f3n de la especie en el sitio no fue oportuna, debido a que el \u00fanico criterio considerado fue su distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica hist\u00f3rica, sin tomar en cuenta las condiciones ambientales necesarias para la sobrevivencia de la especie.<\/p>\n<p>Uno de los trabajos m\u00e1s pol\u00e9micos en cuanto al uso de l\u00edneas de base ecol\u00f3gica usando el Pleistoceno tard\u00edo es el \u201crewilding\u201d, es decir, la reintroducci\u00f3n de especies hom\u00f3logas de la biodiversidad del pasado, principalmente la megafauna caracter\u00edstica de este tiempo, con la finalidad de restaurar los procesos e interacciones naturales de los ecosistemas antiguos. Entre los estudios con esta idea se encuentra Corlett (2013), quien explic\u00f3 las causas de las extinciones de la megafauna durante el Pleistoceno tard\u00edo y el Holoceno con el fin de proponer estrategias ecol\u00f3gicas para conservar a la megafauna actual. El autor propuso la posibilidad de reintroducir, en zonas neotropicales, especies equivalentes a las prehist\u00f3ricas; de esta manera se regular\u00edan las interacciones de los ecosistemas \u2013como mutualismo o parasitismo\u2013 utilizando los mismos servicios ecosist\u00e9micos que exist\u00edan en el pasado. En Am\u00e9rica del Norte, Donlan et al. (2006) y Caro (2007) apoyan tambi\u00e9n el proceso de rewilding para esta regi\u00f3n, con base en la distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica de la biota del Pleistoceno Tard\u00edo, sus roles ecol\u00f3gicos y la presencia de especies hom\u00f3logas en la actualidad.<\/p>\n<p>Entre los estudios que se oponen al rewilding, se encuentran los de Rubenstein et al. (2006), Fuhlendorf et al., (2008) y Toledo et al. (2011). En estos trabajos se argumentan diversos contras: desde problemas pol\u00edticos, el transporte de animales, problemas sociales y econ\u00f3micos y, el m\u00e1s importante, la alteraci\u00f3n de los ecosistemas por inadaptaci\u00f3n de las especies que se introduzcan.<\/p>\n<p>Existe un caso en el que el fen\u00f3meno de rewilding se ha aplicado con aparente \u00e9xito. Durante la d\u00e9cada de 1980, en Oostvaardersplassen, un \u00e1rea protegida en Holanda, se reintrodujeron especies equivalentes a las que viv\u00edan en los paisajes prehist\u00f3ricos de Europa, como los caballos koniks, bovinos de Heck y venados (Sparmann, 2012). El principal impulsor de esta iniciativa es Frans Vera, un activista y ec\u00f3logo retirado. Vera propuso que los bosques primitivos de Europa, contrariamente a lo que se pensaba, eran dominados por zonas con vegetaci\u00f3n baja. Ello era regulado, en gran medida, por la presencia de grandes herb\u00edvoros, quienes modificaron el paisaje generando ambientes con dosel abierto. Vera sustent\u00f3 esta hip\u00f3tesis con base en el registro de polen de hace 9000 a\u00f1os (Vera, 2009). A partir de esta visi\u00f3n, Vera dirigi\u00f3 el proyecto de Oostvaardersplassen desde su inicio, en la d\u00e9cada de 1970, con apoyo financiero y log\u00edstico del gobierno de Holanda. Con el tiempo, las comunidades de especies introducidas no han tenido contacto con los humanos, ya que se pretende que la din\u00e1mica de estos paisajes transcurra de manera natural. Aparentemente, la suposici\u00f3n de Vera es correcta, ya que el forrajeo de los herb\u00edvoros ha impedido el desarrollo de poblaciones de especies arb\u00f3reas. Sin embargo, las cr\u00edticas al proyecto de Vera son diversas, en especial por la alta tasa de mortalidad que sufren las poblaciones de los animales.<\/p>\n<p>Con el paso del tiempo se han generado diversos estudios con base en el registro del Holoceno y m\u00e1s reciente, en los que hay evidencias de paisajes antiguos de Europa que no eran abiertos, sino que hab\u00eda un componente importante de cobertura arb\u00f3rea (Whitehouse y Smith, 2010). Aunque hay autores que se oponen al rewilding por la carencia de m\u00e1s fundamentos ecol\u00f3gicos, este movimiento ha tenido mucha fuerza, principalmente en Europa, por las ganancias econ\u00f3micas y las atracciones que representan las \u00e1reas con animales introducidos. En a\u00f1os futuros se contempla la apertura de m\u00e1s \u00e1reas protegidas en diversos pa\u00edses europeos, donde el objetivo es la introducci\u00f3n de diversos animales silvestres (Vera, 2009).<\/p>\n<p><strong>EL USO DE L\u00cdNEAS DE BASE ECOL\u00d3GICA PARA LA CONSERVACI\u00d3N DE LA BIODIVERSIDAD ACTUAL MEXICANA<\/strong><\/p>\n<p>La \u00fanica investigaci\u00f3n que plantea la generaci\u00f3n de l\u00edneas de base ecol\u00f3gica en nuestro pa\u00eds se desarroll\u00f3 con informaci\u00f3n del registro del Holoceno (4200 a\u00f1os) con comunidades del g\u00e9nero Pinus, en donde se determin\u00f3 que sus poblaciones se han visto severamente afectadas por las actividades antropog\u00e9nicas (Figueroa, Willis y Olvera, 2008). Este estudio se desarroll\u00f3 en la Reserva de la Biosfera Sierra de Manantl\u00e1n, ubicada en los estados de Jalisco y Colima.<\/p>\n<p>La diversidad de yacimientos fosil\u00edferos mexicanos que contienen biota del Pleistoceno tard\u00edo representa una fuente potencial importante de informaci\u00f3n para la generaci\u00f3n de l\u00edneas de base ecol\u00f3gica. En el territorio mexicano, las localidades mayormente estudiadas se concentran en el centro y norte del pa\u00eds (Jim\u00e9nez Hidalgo, 2011). Ello significa que en un corto y mediano plazo, es posible establecer l\u00edneas de base ecol\u00f3gica con referencia en informaci\u00f3n paleontol\u00f3gica. A largo plazo, una mayor prospecci\u00f3n de los yacimientos del sur de M\u00e9xico permitir\u00e1 el uso de esta informaci\u00f3n para la conservaci\u00f3n de sus recursos naturales.<\/p>\n<p>Las estrategias de conservaci\u00f3n basadas en la historia de los ecosistemas permiten entender los cambios\u00a0que han sufrido a lo largo del tiempo. Sin este conocimiento, es posible que pasemos por inadvertido que la biodiversidad actual es el resultado de procesos hist\u00f3ricos, y que estos deben considerarse para su manejo futuro.<\/p>\n<p><strong>AGRADECIMIENTOS<\/strong><\/p>\n<p>Parte de la informaci\u00f3n mencionada en el texto se gener\u00f3 como antecedentes para la tesis de licenciatura de la primera autora. Dicha investigaci\u00f3n fue financiada por el proyecto interno UMAR 2IR1502. Se agradece a V\u00edctor M. Bravo Cuevas y Felisa J. Aguilar por las mejoras sugeridas a este texto.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">* Universidad del Mar. Contacto: arimerlin92@gmail.com<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Bjorkman, A.D., M. Vellend. (2010). Defining historical baselines for conservation: Ecological changes since European settlement. Conservation Biology, 24 (6): 1559-1568.<\/p>\n<p>Caro, T. (2007). The Pleistocene re-wilding gambit. Trends in Ecology and Evolution, 22 (6): 281-283.<\/p>\n<p>CICES. (2016). Towards a common classification of ecosystem services. Disponible en cices.eu<\/p>\n<p>Corlett, R. (2013). The shifted baseline: Prehistoric defaunation in the tropics and its consequences for biodiversity conservation. Biological Conservation, 163: 13-21.<\/p>\n<p>Dayton, P.K., et al. (1998). Riser. Sliding baselines, ghosts, and reduced expectations in kelp forest communities. Ecological Society of America, 8 (2): 309-322.<\/p>\n<p>Donlan, C.J., et al. (2006). Pleistocene Rewilding: an optimistic agenda for twenty-first century conservation. 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Merl\u00edn Hern\u00e1ndez*, Rosal\u00eda Guerrero Arenas* CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 19, No. 82, NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2016 Conocer la historia a largo plazo \u2013de hace cientos, miles e incluso millones de a\u00f1os\u2013 de los ecosistemas que est\u00e1n en situaciones de deterioro, brinda las bases necesarias para proponer estrategias adecuadas para su recuperaci\u00f3n y conservaci\u00f3n (Willis y Birks, 2006; Gillson y Marchant, [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6598,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":["post-6593","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sustentabilidad-ecologica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6593","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6593"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6593\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6691,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6593\/revisions\/6691"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/6598"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6593"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6593"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6593"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}