{"id":6508,"date":"2017-03-02T12:49:49","date_gmt":"2017-03-02T18:49:49","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=6508"},"modified":"2017-03-02T12:49:59","modified_gmt":"2017-03-02T18:49:59","slug":"el-nacimiento-de-las-estrellas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=6508","title":{"rendered":"El nacimiento de las estrellas"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-6509\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/star_universe_b.jpg\" width=\"515\" height=\"460\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/star_universe_b.jpg 1280w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/star_universe_b-300x268.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/star_universe_b-768x686.jpg 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/star_universe_b-1024x914.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 515px) 100vw, 515px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 19, No. 81, SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2016<\/p>\n<p>Cuando alzamos los ojos al cielo, en una noche estrellada, podemos contemplar el ej\u00e9rcito celeste tintineando en el firmamento; llenando de peque\u00f1as luces la gran b\u00f3veda oscura. Miles de pensamientos nos asaltan, pues el panorama es majestuoso, no en balde el g\u00e9nero humano se ha preguntado su existencia, su futuro y muchas cosas m\u00e1s observando las estrellas. \u00c9stas han sido gu\u00eda en los largos caminos de los navegantes, o en las interminables jornadas de los viajeros nocturnos.<\/p>\n<p>Pero c\u00f3mo es que se generan estos cuerpos. Sus lugares de nacimiento son enormes nubes fr\u00edas formadas por gas y polvo, conocidas como \u2018nebulosas\u2019. Estas nubes comienzan a encogerse por obra de su propia gravedad.<\/p>\n<p>A medida que una nube pierde tama\u00f1o, se fragmenta en grupos m\u00e1s peque\u00f1os. Cada fragmento puede finalmente volverse tan caliente y denso que se inicia una reacci\u00f3n nuclear. Cuando la temperatura alcanza los 10 millones de grados cent\u00edgrados, el fragmento se convierte en una nueva estrella. Cabe resaltar que muy pocas veces se ha observado este fen\u00f3meno, debido a que sucede de forma relativamente r\u00e1pida en t\u00e9rminos astron\u00f3micos.<\/p>\n<p>En este sentido, investigadores a bordo del Observatorio Estratosf\u00e9rico para Astronom\u00eda Infrarroja \u2013de la NASA y del Centro Aeroespacial Alem\u00e1n\u2013 instalado en un avi\u00f3n Boeing 747SP, altamente modificado y que transporta como componente clave un telescopio con un di\u00e1metro efectivo de 2.54 m, observan y analizan el colapso de partes de seis nubes interestelares en su evoluci\u00f3n hacia su transformaci\u00f3n en nuevas estrellas que ser\u00e1n mucho m\u00e1s grandes que nuestro Sol.<\/p>\n<p>El equipo de Friedrich Wyrowski, del Instituto Max Planck de Radioastronom\u00eda en Bonn, Alemania, rastre\u00f3 esta etapa de desarrollo en nueve estrellas embrionarias (protoestrellas), mediante la medici\u00f3n de los movimientos del material dentro de ellas. El equipo encontr\u00f3 que seis de las nueve protoestrellas est\u00e1n activamente colaps\u00e1ndose. La adici\u00f3n de estas seis protoestrellas en pleno colapso a la lista previa de menos de una docena en esta misma etapa de su desarrollo, constituye una importante ampliaci\u00f3n del cat\u00e1logo (fuente: Amazings\/NCYT).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 19, No. 81, SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2016 Cuando alzamos los ojos al cielo, en una noche estrellada, podemos contemplar el ej\u00e9rcito celeste tintineando en el firmamento; llenando de peque\u00f1as luces la gran b\u00f3veda oscura. 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