{"id":6486,"date":"2017-03-01T12:17:33","date_gmt":"2017-03-01T18:17:33","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=6486"},"modified":"2017-03-01T12:17:33","modified_gmt":"2017-03-01T18:17:33","slug":"marte-a-la-vista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=6486","title":{"rendered":"Marte a la vista"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-6490\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/secuencia_descenso_marte.jpg\" alt=\"\" width=\"625\" height=\"442\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/secuencia_descenso_marte.jpg 625w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/secuencia_descenso_marte-300x212.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 625px) 100vw, 625px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 19, No. 81, SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2016<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Marte!\u201d, exclam\u00f3 el navegante Lusting luego de que su nave, el cohete de \u201cLa tercera expedici\u00f3n\u201d, surcara las oscuras soledades del espacio desde aquella tarde en que despeg\u00f3 del hermoso Ohio. La nada siguiendo a la nada, la oscuridad y el tiempo que parec\u00eda detenerse. \u201cEra una nave nueva, con fuego en las entra\u00f1as y hombres en las celdas de metal, y se mov\u00eda en un silencio limpio, vehemente y c\u00e1lido\u201d (Cr\u00f3nicas marcianas, de R. Bradbury).<\/p>\n<p>El gran planeta rojo, \u201cel viejo y simp\u00e1tico Marte\u201d, que sigue maravill\u00e1ndonos y sirviendo de inspiraci\u00f3n tanto para la especulaci\u00f3n cient\u00edfica como para la imaginaci\u00f3n literaria.<\/p>\n<p>Aunque Bradbury narra en dos o tres frases c\u00f3mo el cohete desacelera \u201ccon una eficiencia met\u00e1lica en las atm\u00f3sferas superiores de Marte\u201d para despu\u00e9s posarse en un prado verde, la realidad es que estos procesos encierran una gran complejidad, pues no es nada f\u00e1cil hacer que un objeto descienda en aquel planeta.<\/p>\n<p>Hasta ahora, m\u00e1s de 40 misiones se han enviado y son relativamente pocas las que han tenido \u00e9xito, por m\u00ednimo que \u00e9ste sea. Apenas en 1976 se logr\u00f3 aterrizar en la superficie marciana; desde entonces, s\u00f3lo otras cinco ocasiones se ha logrado con naves estadounidenses. Con el lanzamiento de ExoMars 2016, la Agencia Espacial Europea (ESA, pos sus siglas en ingl\u00e9s) ahora quiere sumarse a la NASA y convertirse la segunda potencia espacial en enviar un m\u00f3dulo de aterrizaje y completar con \u00e9xito una misi\u00f3n sobre la superficie del planeta rojo. El programa ExoMars consta de dos misiones y un total de cuatro aparatos. En la misi\u00f3n de este a\u00f1o, han viajado a Marte la sonda Schiaparelli, que aterrizar\u00e1 en la superficie, y el sat\u00e9lite TGO, que se situar\u00e1 en \u00f3rbita alrededor del planeta para analizar\u00a0el metano y otros gases minoritarios de su atm\u00f3sfera. Para minimizar las probabilidades de fallo catastr\u00f3fico, los ingenieros espaciales invierten mucho tiempo en garantizar que su veh\u00edculo de alta tecnolog\u00eda complete el proceso de entrada en la atm\u00f3sfera y descenso de forma segura, culminando con el correcto aterrizaje.<\/p>\n<p>Son muchos factores que se deben tomar en cuenta, entre otros se consideran c\u00f3mo lograr una navegaci\u00f3n precisa. Las ventanas de lanzamiento se producen cada 26 meses aproximadamente, cuando las \u00f3rbitas de la Tierra y Marte se encuentran relativamente cerca. Una vez que la nave est\u00e1 en camino hacia Marte, el trayecto suele durar unos seis meses.<\/p>\n<p>Asumiendo que su trayectoria se cruce con la \u00f3rbita del planeta en el momento apropiado, la nave podr\u00e1 iniciar la fase de entrada atmosf\u00e9rica y descenso, pero hablamos de una entrada bal\u00edstica a gran velocidad en la atm\u00f3sfera. Aunado a esto, el \u00e1ngulo de entrada es fundamental: si es demasiado inclinado, la nave podr\u00eda sobrecalentarse y desintegrarse; si su inclinaci\u00f3n es insuficiente, podr\u00eda rebotar en la atm\u00f3sfera y perderse en el espacio.<\/p>\n<p>La trayectoria de descenso, adem\u00e1s, se ve modificada por variaciones en la densidad atmosf\u00e9rica, turbulencias y por la velocidad del viento, as\u00ed como por peque\u00f1as incertidumbres en la trayectoria, por lo que la ubicaci\u00f3n del punto de aterrizaje es bastante imprecisa y suele definirse mediante una elipse de tama\u00f1o considerable.<\/p>\n<p>Otro factor es la energ\u00eda, pues se debe decidir c\u00f3mo alimentar las sondas o robots que son enviados, la mayor\u00eda ha sido con paneles solares, pero ahora las misiones de la ExoMars llevar\u00e1n bater\u00edas no recargables, por lo que su actividad se ver\u00e1 limitada a unos pocos d\u00edas marcianos.<\/p>\n<p>En fin, son muchas las cuestiones que encierra un viaje y su respectivo aterrizaje en la superficie del gran coloso rojo, pero si quieres saber m\u00e1s, visita <a href=\"http:\/\/noticiasdelaciencia.com\/not\/21387\/los-riesgos-deaterrizar-en-marte\/\" target=\"_blank\">http:\/\/noticiasdelaciencia.com\/not\/21387\/los-riesgos-deaterrizar-en-marte\/<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 19, No. 81, SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2016 \u201c\u00a1Marte!\u201d, exclam\u00f3 el navegante Lusting luego de que su nave, el cohete de \u201cLa tercera expedici\u00f3n\u201d, surcara las oscuras soledades del espacio desde aquella tarde en que despeg\u00f3 del hermoso Ohio. 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