{"id":6037,"date":"2016-09-05T14:11:44","date_gmt":"2016-09-05T19:11:44","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=6037"},"modified":"2016-09-05T14:12:14","modified_gmt":"2016-09-05T19:12:14","slug":"jovenes-sicarios-la-generacion-desechable-vivir-rapido-y-morir-joven","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=6037","title":{"rendered":"J\u00f3venes sicarios. La generaci\u00f3n desechable: vivir r\u00e1pido y morir joven"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-6038\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/jovenes_sicarios_arma_esposas.jpg\" alt=\"jovenes_sicarios_arma_esposas\" width=\"886\" height=\"479\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/jovenes_sicarios_arma_esposas.jpg 886w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/jovenes_sicarios_arma_esposas-300x162.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/jovenes_sicarios_arma_esposas-768x415.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 886px) 100vw, 886px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">JOS\u00c9 LORENZO ENCINAS GARZA*<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 19, No. 80, JULIO-AGOSTO 2016<\/p>\n<p>Desde hace poco m\u00e1s de cinco a\u00f1os los j\u00f3venes de las grandes urbes de M\u00e9xico se han convertido en \u201ccarne de ca\u00f1\u00f3n\u201d de las grandes organizaciones del crimen organizado que han reclutado a miles de muchachos para engrosar sus filas.<\/p>\n<p>Muchas historias con tr\u00e1gicos desenlaces se han entretejido alrededor de este hecho. Podr\u00edamos decir que en medio de la mayor crisis de inseguridad que afronta M\u00e9xico, las nuevas generaciones crecieron en ambientes caracterizados por la pobreza y el miedo, en los que las bandas del crimen organizado se dieron a la tarea de reclutar ni\u00f1os y j\u00f3venes hac\u00eda el interior de los grupos\u00a0para ensanchar sus dominios en las grandes ciudades, casos especiales los encontramos en el norte de M\u00e9xico y en estados como Morelos, Guerrero y otros ubicados en la costa del Golfo de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Aunque los j\u00f3venes no nacen dentro de un grupo criminal, el hecho de la vinculaci\u00f3n descansa en una caracter\u00edstica de las nuevas generaciones, a la que llamamos \u201cgratificaci\u00f3n postergada\u201d, que no es m\u00e1s que la presi\u00f3n que ejerce la sociedad sobre la juventud y que prolonga la incursi\u00f3n de los j\u00f3venes en los canales l\u00edcitos para incorporarse al sistema productivo. Por lo anterior, las masas juveniles permanecen en un periodo de espera,\u00a0principalmente los j\u00f3venes que en cierta medida tienen una preparaci\u00f3n acad\u00e9mica. Aquellos que no est\u00e1n a la espera, son precisamente los que no estudian ni trabajan y que encuentran en la delincuencia organizada un medio para lograr sus metas, pues es ah\u00ed donde acceden a grandes sumas de dinero.<\/p>\n<p>Con este panorama, de lograr hacer mucho en tan poco tiempo, hecho contrario a lo que llamamos \u201cgratificaci\u00f3n postergada\u201d, miles de menores de edad engrosan las filas del narcotr\u00e1fico con el objetivo de ganar fuertes sumas de dinero a corto plazo, lo que contrasta con los j\u00f3venes escolarizados que, bien podemos decirlo, calientan la banca en espera de su incorporaci\u00f3n al sistema.<\/p>\n<p>Tijuana, Mexicali, Monterrey, Saltillo, Torre\u00f3n, Ciudad Ju\u00e1rez son s\u00f3lo algunos ejemplos del involucramiento de los j\u00f3venes dentro de las redes del crimen, de hecho los menores son el rostro m\u00e1s visible del ej\u00e9rcito de personas que trabajan en las bandas criminales.<\/p>\n<p>Los barrios de origen de estas enormes masas juveniles se caracterizan por ser lugares con una amplia tradici\u00f3n delincuencial, en el caso de Nuevo Le\u00f3n, son aquellas comunidades como la zona sur y el sector norponiente de Monterrey, puntos del sur y oriente de Guadalupe y algunas colonias de Santa Catarina, Apodaca y Escobedo.<\/p>\n<p>Estos lugares, con una alta incidencia de pandillas juveniles, se convirtieron en un caldo de cultivo, donde la \u201cchaviza\u201d aprendi\u00f3 a sobrevivir en un ambiente hostil, con las agresiones de sus j\u00f3venes rivales, adem\u00e1s de la violencia simb\u00f3lica del poder a trav\u00e9s de la brutalidad policial y la ausencia de pol\u00edticas p\u00fablicas; todo es el pan de cada d\u00eda, una losa pesada sobre los hombros de las nuevas generaciones.<\/p>\n<p>En este sentido encontramos un tipo de socializaci\u00f3n orientada al \u00e9xito, Fau1 descubri\u00f3 que este tipo de hecho es una coyuntura ideal para la conformaci\u00f3n de\u00a0grupos juveniles con orientaci\u00f3n delincuencial.<\/p>\n<p>\u201cEn este periodo cr\u00edtico de transici\u00f3n entre la infancia y la edad adulta, el individuo trata de ganar su autonom\u00eda. Es falso afirmar que la necesidad esencial del adolescente es la libertad, o que su rasgo predominante es el esp\u00edritu de oposici\u00f3n o rebeli\u00f3n\u201d. (1) En este proceso de lucha por la autonom\u00eda el joven encuentra en sus iguales el medio de afrontar los peligros de la jungla urbana.<\/p>\n<p><strong>SOCIALIZACI\u00d3N \u201cGANDALLA\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Ante los embates violentos del estado, la violencia familiar y del medio barrial, el proceso de socializaci\u00f3n, por la urgencia de sobrevivir en ese ambiente hostil, se orienta hacia satisfacciones inmediatas, a este tipo de socializaci\u00f3n la denominamos \u201cgandallismo\u201d, es decir, conseguir el mejor provecho sin invertir mucho tiempo y esfuerzo, en otras palabras, se trata del placer sin culpa, cuyo fin es\u00a0obtener la autonom\u00eda de la familia y ostentar el poder en su barrio, antropol\u00f3gicamente entendido como su territorio.<\/p>\n<p>Al vivir en medio de una tremenda escasez las masas juveniles responden con creaciones culturales y asumen cierto tipo de patrones de comportamiento que en gran medida son una respuesta a las condiciones en las que se encuentran.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos hablar de que en estos barrios existe una forma de cultura parental en t\u00e9rminos antropol\u00f3gicos que se convierte en pauta establecida y que es una especie de patr\u00f3n de comportamiento aprehendido por los j\u00f3venes dentro de su proceso de socializaci\u00f3n. Entendemos por cultura parental, siguiendo a Carles Feixa, (2) las grandes redes culturales, definidas fundamentalmente por identidades \u00e9tnicas y de clase, en el seno de las cuales se desarrollan las culturas juveniles, que constituyen subconjuntos.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-6039\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/arma_metra_joven_sicario.jpg\" alt=\"arma_metra_joven_sicario\" width=\"886\" height=\"499\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/arma_metra_joven_sicario.jpg 886w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/arma_metra_joven_sicario-300x169.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/arma_metra_joven_sicario-768x433.jpg 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/arma_metra_joven_sicario-384x217.jpg 384w\" sizes=\"auto, (max-width: 886px) 100vw, 886px\" \/><\/p>\n<blockquote><p>No se limita a la relaci\u00f3n directa entre \u2018padres\u2019 e \u2018hijos\u2019, sino a un conjunto m\u00e1s amplio de interacciones cotidianas entre miembros de generaciones diferentes, en el seno de la familia, la escuela local, las redes de amistad, las entidades asociativas, etc. Mediante la socializaci\u00f3n primaria, el joven interioriza elementos culturales b\u00e1sicos que luego utiliza en la elaboraci\u00f3n de estilos de vida propios. (2)<\/p><\/blockquote>\n<p>El espejo de producci\u00f3n cultural, en t\u00e9rminos de Jean Baudrillard, (3) se reproduce constantemente y forma parte de una l\u00ednea en una especie de espejo que refleja patrones culturales emanados de los modos de conducta de los adultos en sus barrios originales.<\/p>\n<p>En este sentido, retomamos algunos postulados de la Escuela de Birmingham para explicar la complejidad de las conductas de los j\u00f3venes que han conformado toda una cultura ligada a las actividades delincuenciales.<\/p>\n<p>La vida de quienes engrosar\u00e1n las filas de los grupos criminales se caracteriza por un ambiente familiar con problemas y por una miseria que los obliga a la inmediatez, donde el futuro es incierto y predomina una socializaci\u00f3n que por regla obliga a sacar el mayor provecho con el menor esfuerzo.<\/p>\n<p>Con este tipo de modo de socializar, las subculturas criminales echan sus ra\u00edces en las barriadas populares y ante la \u201cexpulsi\u00f3n\u201d de los ni\u00f1os y j\u00f3venes de los canales establecidos para ascender en la pir\u00e1mide social, la delincuencia se convierte en una opci\u00f3n para incorporar a las nuevas generaciones como parte activa de las funciones il\u00edcitas.<\/p>\n<p>La pandilla como grupo social se constituye en una organizaci\u00f3n que detenta su supremac\u00eda en un territorio determinado y en gran medida es una toma de poder, idoneo para las actividades relacionadas al narcotr\u00e1fico.<\/p>\n<p>Con la tremenda crisis que afecta a las masas juveniles, \u201cel narco\u201d, entendido como un estilo de vida, se convierte en una ventana de oportunidad para el subproletario urbano juvenil. Entendemos por subproletariado aquella capa social que surge en las grandes ciudades como consecuencia de la explosi\u00f3n demogr\u00e1fica, el desempleo y la marginaci\u00f3n y est\u00e1 situada por debajo del proletariado. (4)<\/p>\n<p>La telara\u00f1a del narco es pr\u00f3spera en la medida en que las instituciones sociales en M\u00e9xico han expulsado a las nuevas generaciones y es el narco o la delincuencia como forma de vida, la que ha venido a llenar esos espacios vac\u00edos.<\/p>\n<p>Al respecto, es importante asumir que los j\u00f3venes est\u00e1n dentro de una espiral de violencia tanto de v\u00edctimas como victimarios en la que el narcotr\u00e1fico se consolida como un ofertador del futuro para los j\u00f3venes.<\/p>\n<p>Bajo la \u00f3ptica de encontrar a los culpables, el Estado convierte a los j\u00f3venes en sujetos inc\u00f3modos, en una sociedad \u201cen la que se puede echar la culpa de todo; es por esto que se presenta la criminalizaci\u00f3n y \u00e9sta a su vez muestra un estado debilitado y medios de comunicaci\u00f3n altamente cuestionables\u201d. (5)<\/p>\n<p><strong>EJ\u00c9RCITO JUVENIL \u201cDESECHABLE\u201d AL SERVICIO DEL NARCO<\/strong><\/p>\n<p>Aunque sus facciones a\u00fan son de ni\u00f1os ya forman parte de la estructura del crimen organizado en algunas ciudades de M\u00e9xico, como es el caso de Monterrey. Se trata de los nuevos sicarios, aquellos que pasan a engrosar las filas de la delincuencia organizada a pesar de ser menores de edad. Participan en delitos relacionados con vigilancia, venta al menudeo y homicidio de paga. Mueren a causa de la guerra que sostienen con los grupos contrarios y en los enfrentamientos con las fuerzas castrenses. Son los desechables, muchachos sustituidos de manera inmediata al ser abatidos por otros cada vez m\u00e1s j\u00f3venes.<\/p>\n<p>Investigaciones de la Red por los Derechos de la Infancia en M\u00e9xico (Redim) (6) calculan que por lo menos 30 mil menores han sido reclutados por las organizaciones criminales en los \u00faltimos a\u00f1os en las \u00e1reas de actividades de la delincuencia organizada, ya sea en el tr\u00e1fico de droga, venta de pirater\u00eda, extorsi\u00f3n, redes de corrupci\u00f3n y asesinatos.<\/p>\n<p>El informe detalla la manera en c\u00f3mo los menores desde el mismo momento en que son reclutados comienzan una carrera delictiva muy corta cuyo tiempo puede oscilar entre los 10 y los 8 a\u00f1os.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n de la Redim encontr\u00f3 que los menores entre los 9 y 10 a\u00f1os de edad empiezan a ser reclutados como informantes. Posteriormente, a los 12, una vez que conocen los movimientos y la estructura de las organizaciones, se les usa como vigilantes en las casas de seguridad donde mantienen a los secuestrados. Ya con un previo entrenamiento, entre los 14 y 16 a\u00f1os se \u201cgrad\u00faan\u201d como sicarios o bien como encargados de una \u201ctiendita\u201d de droga. (6)<\/p>\n<p>A nivel nacional no hay cifras oficiales, sin embargo, de acuerdo a especialistas, la manera en como son reclutados var\u00eda de acuerdo a la zona del pa\u00eds, al igual que los sueldos y las edades.<\/p>\n<p>En las ciudades fronterizas las pandillas son el principal semillero de los grupos de sicarios y adem\u00e1s de la venta al menudeo de droga: Monterrey, Ciudad Ju\u00e1rez, Tijuana, Mexicali, Torre\u00f3n y Saltillo, son s\u00f3lo un ejemplo\u00a0de c\u00f3mo los ni\u00f1os y j\u00f3venes han ca\u00eddo en la telara\u00f1a del narco.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-6041\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/alto_calibre_jovenes_sicarios.jpg\" alt=\"alto_calibre_jovenes_sicarios\" width=\"886\" height=\"591\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/alto_calibre_jovenes_sicarios.jpg 886w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/alto_calibre_jovenes_sicarios-300x200.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/alto_calibre_jovenes_sicarios-768x512.jpg 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/alto_calibre_jovenes_sicarios-220x146.jpg 220w\" sizes=\"auto, (max-width: 886px) 100vw, 886px\" \/><\/p>\n<p>En estados como Veracruz, Tabasco y Campeche existe una cifra oficial, pero seg\u00fan expertos en el tema de violencia, activistas y organismos dedicados a trabajar con j\u00f3venes, las formas de reclutamiento, edades, zonas y sueldos son variables. En algunas entidades como Morelos y Guerrero los menores son utilizados como matones a suelo o bien como \u201cmatarifes\u201d (t\u00e9rmino empleado a las personas dedicadas a matar y destazar animales en los rastros) que se encargan de mutilar a los enemigos.<\/p>\n<p><strong>LA SEDUCCI\u00d3N DEL PODER, A TRAV\u00c9S DE LA DROGA Y LAS ARMAS<\/strong><\/p>\n<p>En el norte de M\u00e9xico las pandillas tal vez sean el sector mayormente vulnerable de involucrarse al crimen organizado. \u201cAunque no hay que generalizar, los grupos criminales reclutan menores pero no a todos los pandilleros, sino m\u00e1s bien a los que les son m\u00e1s \u00fatiles y de ah\u00ed van seleccionado y les atribuyen funciones especiales\u201d, comenta Jos\u00e9 Antonio P\u00e9rez Islas, investigador de la UNAM. (7)<\/p>\n<p>Los datos de la Redim no son nada halagadores en la medida en que estiman que m\u00e1s de mil ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes han perdido impunemente la vida en los \u00faltimos a\u00f1os en el combate contra los c\u00e1rteles, aun cuando las cifras proporcionadas por las instancias oficiales aportan datos incompletos. El informe del Departamento de Defensa de los Derechos de los Menores advierte que unos 30 mil ni\u00f1os y ni\u00f1as cooperan con los grupos criminales.<\/p>\n<p>Ante la gravedad de la situaci\u00f3n, la Redim sostiene que los menores involucrados en actividades il\u00edcitas no deben ser considerados s\u00f3lo como infractores de la ley, adem\u00e1s hay que visualizarlos como v\u00edctimas de la explotaci\u00f3n del crimen organizado. \u201cSer parte del narcotr\u00e1fico puede llegar a ser una opci\u00f3n tentadora cuando se combinan la oportunidades para el \u00e9xito y una forma de vida que a una edad temprana les permite acceder al consumo de drogas y la posesi\u00f3n de armas\u201d, menciona P\u00e9rez Islas.<\/p>\n<p>Sobre el involucramiento de los menores en las acciones del crimen organizado, la Redim afirma con preocupaci\u00f3n que el narcotr\u00e1fico est\u00e1 teniendo un impacto cultural sobre j\u00f3venes, ni\u00f1os y ni\u00f1as al grado de que la identidad se ha ido transformando en el hecho de aspirar a ser un l\u00edder del grupo criminal y con ello exaltar las acciones de los criminales y llegar a imitarlos.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Manuel Valenzuela Arce, investigador del Colegio de la Frontera Norte, menciona que los sueldos de estos muchachos pueden llegar a los $12 mil pesos mensuales. (8) Muchas son las razones para el ingreso a estas organizaciones, sin embargo, las pocas opciones a futuro y el hecho de adquirir bienes son variables de peso para explicar la creciente vinculaci\u00f3n a los grupos de la delincuencia organizada. \u201cS\u00ed es cierto que hay muchos problemas, que van a optar por esa posibilidad porque no hay muchas opciones y esto les ofrece algo redituable, algo que no les va a ofrecer la maquiladora, a lo mejor ganan m\u00e1s en un a\u00f1o que lo que van a ganar en diez a\u00f1os en la maquila\u201d. En comunidades con nulas posibilidades de escalar la pir\u00e1mide social, el narco representa una ventana de oportunidad para llegar hacia la parte de arriba. \u201cLa descomposici\u00f3n del tejido social, el incremento de la desconfianza en las instituciones y el cierre de opciones para generar proyectos viables de vida est\u00e1n haciendo que muchos j\u00f3venes opten o acepten participar dentro del enramado del crimen organizado\u201d.<\/p>\n<p>Para Valenzuela Arce la participaci\u00f3n de j\u00f3venes en el narcomundo se debe a una estrategia de sobrevivencia, pero tambi\u00e9n es un dispositivo de poder, de solvencia y de control. El investigador advierte que la impunidad y la corrupci\u00f3n de las autoridades y polic\u00edas locales tienen mucho que ver en el problema. \u201cHay una fractura muy fuerte del tejido social y no son las instituciones las que representan el orden y la honradez, por lo que muchos de los j\u00f3venes y ni\u00f1os no saben qui\u00e9nes son los malos y qui\u00e9nes son los buenos\u201d.<\/p>\n<p>Valenzuela sostiene que el empoderamiento de los grupos delincuenciales, los cuales tienen una enorme capacidad para matar, adem\u00e1s de la impunidad de la que gozan, ha logrado que la sociedad se encierre en sus casas, dejando en manos del narcotr\u00e1fico sus calles. \u201cEsto deja en la vulnerabilidad a los menores, sin opciones por parte de las instituciones y frente a escenarios en donde crece el miedo\u201d.<\/p>\n<p>La c\u00e1rcel o la muerte suelen ser los destinos finales de su itinerario vital. Los j\u00f3venes sicarios adquieren notoriedad social desde su misma invisibilidad que los ha condenado a vivir al margen del progreso del proyecto nacional, el cual encierra a las nuevas generaciones de los barrios populares en un callej\u00f3n sin salida.<\/p>\n<p>La vinculaci\u00f3n de las organizaciones criminales y las pandillas se puede entender desde la \u00f3ptica del control territorial: los grupos de barrio y de esquina, con sus\u00a0redes de solidaridad extensa, sus rituales y compleja movilidad, han sido el mecanismo ideal para expandir de manera silenciosa la telara\u00f1a del narco, como pasa en Monterrey.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-6042\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/posando_arma_radio.jpg\" alt=\"posando_arma_radio\" width=\"559\" height=\"444\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/posando_arma_radio.jpg 559w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/posando_arma_radio-300x238.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/posando_arma_radio-55x45.jpg 55w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/posando_arma_radio-173x137.jpg 173w\" sizes=\"auto, (max-width: 559px) 100vw, 559px\" \/><\/p>\n<p>Los menores, por lo general, empiezan su carrera como vig\u00edas (\u201chalcones\u201d), despu\u00e9s pasan a ser ladrones de casas. Posteriormente roban a quienes transitan por las calles donde se ubica su territorio, y despu\u00e9s se grad\u00faan en el robo de autos hasta que son reclutados por la delincuencia organizada (\u201cestacas\u201d).<\/p>\n<p>Estos adolescentes son muy apreciados por las organizaciones criminales, ya que por su corta edad no suelen ser arrestados, lo que los hace ideales para \u201chalcones\u201d o \u201cestacas\u201d. Les pagan poco, pero al provenir de familias desintegradas, ser pobres y desertores de la escuela, ese pago m\u00ednimo les basta para sentirse exitosos y ostentar un fuerte sentido de pertenencia.<\/p>\n<p>Los nuevos sicarios hacen de su muerte una de las pistas m\u00e1s expresivas de su forma de vida. Monterrey se est\u00e1 convirtiendo en una ciudad donde los muertos no gozan de duelo, especialmente entre los llamados desechables, de nula\u00a0significaci\u00f3n social, quienes representan figuras de h\u00e9roes ca\u00eddos en la guerra contra la pobreza.<\/p>\n<p>En muchos barrios de Monterrey hay murales en los que los j\u00f3venes ejecutados son entronizados como h\u00e9roes y son motivo de culto.<\/p>\n<p><strong>\u201cLLEVAS SIEMPRE LA DE PERDER\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Una estampa que ejemplifica la vida cotidiana de muchos j\u00f3venes en la zona norponiente de Monterrey fue proporcionada por dos integrantes de pandillas de Fomerrey 116 \u2013quienes pidieron el anonimato\u2013, ellos reconocen que las bandas actuales son m\u00e1s peligrosas y violentas, y advierten que ahora es m\u00e1s dif\u00edcil salir de ellas, pues su deserci\u00f3n puede generar conflictos con los l\u00edderes que las controlan. \u201cUno entra a esta transa porque le gusta el dinero, no es otra cosa m\u00e1s que eso; pero como eres drogadicto, te vale todo lo que te dicen y vas y vas probando m\u00e1s droga hasta que ya est\u00e1s bien adentro del vicio\u201d, menciona uno de los entrevistados.<\/p>\n<p>Luego viene la gente a ofrecerte m\u00e1s droga para que vendas y para que consumas, y te conviertes en un esclavo; ah\u00ed llevas la de perder, porque no sabes hasta d\u00f3nde vas a vivir, es la verdad. Es como estar muerto en vida, y todo por el poder y unos cuantos pesos. La fama no te dura nada. (9)<\/p>\n<p>Estos j\u00f3venes, cuya narrativa de vida se caracteriza por la negligencia social y por familias incapaces, derivan f\u00e1cilmente en conductas antisociales.<\/p>\n<blockquote><p>Hay amigos que me dicen que tienen dinero gracias a lo que hacen, y que prefieren que los maten antes que ir a la c\u00e1rcel. Por eso viven muy de prisa, porque de todos modos van a morir; pero piensan que es mejor hacerlo j\u00f3venes y con dinero, que acabar viejos y jodidos.<\/p><\/blockquote>\n<p>La realidad es que los pandilleros obtienen no s\u00f3lo bienes y dinero, sino que en sus barrios de origen experimentan una sensaci\u00f3n de grandeza, de respeto social, un poder basado en el miedo que infunden a los dem\u00e1s en medio de la impunidad: dejan de ser los chavos marginados del barrio. Esto asegura su lealtad y para los grupos criminales valen su peso en oro cuando pasan a ser un eslab\u00f3n efectivo, presto y desechable en la cadena de elementos que conforman los ej\u00e9rcitos del crimen organizado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">* Universidad Aut\u00f3noma de Nuevo Le\u00f3n.<br \/>\nContacto: nichocolombia@gmail.com<\/p>\n<p><strong>REFERENCIAS<\/strong><\/p>\n<p>1. Fau Ren\u00e9. (1967). Grupos de ni\u00f1os y adolescentes. Ed. Planeta. Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>2. Feixa Carles. (1999). De j\u00f3venes, bandas y tribus: antropolog\u00eda de la juventud. Ariel, Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>3. Baudrillard Jean. (1987). El espejo de la producci\u00f3n, Gedisa, Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>4. Menepace Lidia (1977). Por la contradicci\u00f3n (sobre la emergencia de un nuevo subproletariado). El Viejo Topo, 15 (dic.), pp. 4-8. Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>5. Reguillo Rossana en Gonz\u00e1lez Suro, Tania (2010). Ciudad, ciudadan\u00eda y ciudadanos: j\u00f3venes en movimiento. Revista Argentina de Estudios de Juventud (2). Buenos Aires, Argentina.<\/p>\n<p>6. REDIM: Red por los Derechos Infancia en M\u00e9xico. (2011). Derechos Infancia M\u00e9xico A.C. Infancia y conflicto armado en M\u00e9xico. Informe alternativo sobre el protocolo facultativo de la convenci\u00f3n sobre los derechos del ni\u00f1o relativo a la participaci\u00f3n de ni\u00f1os en los conflictos armados. M\u00e9xico.<\/p>\n<p>7. Entrevista directa a Jos\u00e9 Antonio P\u00e9rez realizada en octubre de 2014.<\/p>\n<p>8. Entrevista directa a Jos\u00e9 Manuel Valenzuela en septiembre de 2014.<\/p>\n<p>9. Entrevista directa a joven realizada en marzo de 2016.<\/p>\n<p>10. Badrillard Jean (1989). A la sombra de las mayor\u00edas silenciosas. Editorial Kairos, Espa\u00f1a.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-6043\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/arma_escuadra_espalda.jpg\" alt=\"arma_escuadra_espalda\" width=\"625\" height=\"1276\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/arma_escuadra_espalda.jpg 625w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/arma_escuadra_espalda-147x300.jpg 147w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/arma_escuadra_espalda-502x1024.jpg 502w\" sizes=\"auto, (max-width: 625px) 100vw, 625px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JOS\u00c9 LORENZO ENCINAS GARZA* CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 19, No. 80, JULIO-AGOSTO 2016 Desde hace poco m\u00e1s de cinco a\u00f1os los j\u00f3venes de las grandes urbes de M\u00e9xico se han convertido en \u201ccarne de ca\u00f1\u00f3n\u201d de las grandes organizaciones del crimen organizado que han reclutado a miles de muchachos para engrosar sus filas. 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