{"id":5783,"date":"2016-06-22T17:52:50","date_gmt":"2016-06-22T22:52:50","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=5783"},"modified":"2016-06-28T22:03:58","modified_gmt":"2016-06-29T03:03:58","slug":"autoficcion-la-literatura-real","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=5783","title":{"rendered":"Autoficci\u00f3n la literatura real"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-5784\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/autoficcion_literaria.jpg\" alt=\"autoficcion_literaria\" width=\"886\" height=\"628\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/autoficcion_literaria.jpg 886w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/autoficcion_literaria-300x213.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/autoficcion_literaria-768x544.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 886px) 100vw, 886px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">IRAM ISA\u00cd EVANGELISTA \u00c1VILA*,<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">ANA LILIA RIVERA FLORES*<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 19, No. 79, MAYO-JUNIO 2016<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">I.<\/p>\n<p>El estudio de la autoficci\u00f3n es relativamente reciente. En 1977, Serge Doubrovsky acu\u00f1a este t\u00e9rmino como una nueva vertiente de la literatura. Si bien los textos literarios han hecho uso del \u201cyo\u201d como herramienta literaria, el t\u00e9rmino de Doubrovsky contiene ciertas particularidades que lo distinguen del diario o la autobiograf\u00eda novelada. Precisamente, este trabajo expondr\u00e1 este subg\u00e9nero particular de la mano del autor ruso y de la aplicaci\u00f3n que hace Manuel Alberca, te\u00f3rico hispano que analiza la misma vertiente.<\/p>\n<p>Para Serge la autoficci\u00f3n es:<\/p>\n<blockquote><p>Una forma de escritura que presenta una historia verdadera a trav\u00e9s de un discurso ficticio en el que el autor se convierte a s\u00ed mismo en sujeto y objeto de su relato, no dudando en involucrar hasta su nombre para proponer un pacto de lectura que imite los principios del pacto autobiogr\u00e1fico, al mismo tiempo que los subvierte. (1)<\/p><\/blockquote>\n<p>Podemos encontrar entonces que la autoficci\u00f3n parte de un hecho real del autor y se recrea dentro de la literatura. Este acomodo entre el mundo referencial y el mundo literario muta, se transforma por el acto de la recreaci\u00f3n literaria. Su ra\u00edz es la vida misma, el \u00e1rbol es la creaci\u00f3n. El autor como protagonista se mueve dentro del mundo donde lo veros\u00edmil cunde y se propaga.<\/p>\n<p>Asimismo, el concepto de autoficci\u00f3n es abordado por Manuel Alberca en su art\u00edculo \u201c\u00bfExiste la autoficci\u00f3n en Hispanoam\u00e9rica?\u201d, (2) donde menciona lo siguiente:<\/p>\n<blockquote><p>La autoficci\u00f3n pretende romper los esquemas receptivos del lector (o al menos hacerle vacilar), al proponerle un tipo de lectura ambigua: si por una parte parece anunciarle un pacto novelesco, por otra, la identidad de autor, narrador y personaje le sugiere una lectura autobiogr\u00e1fica (p. 11).<\/p><\/blockquote>\n<p>Para Alberca la autoficci\u00f3n trata de un juego literario, en el cual la ambig\u00fcedad entre realidad y ficci\u00f3n es el tablero. En este juego el autor realiza los movimientos con las piezas blancas, la estrategia es \u201chacer\u201d creer al lector que lo que ocurre pas\u00f3 tal cual en la realidad, como una manera de acercarse m\u00e1s, de simpatizar con el personaje.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-5785\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/autoficcion_reflexiones_teoricas.jpg\" alt=\"autoficcion_reflexiones_teoricas\" width=\"317\" height=\"499\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/autoficcion_reflexiones_teoricas.jpg 317w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/autoficcion_reflexiones_teoricas-191x300.jpg 191w\" sizes=\"auto, (max-width: 317px) 100vw, 317px\" \/><\/p>\n<p>Tanto Doubrovsky como Alberca proponen, en este modelo literario, una treta l\u00fadica entre realidad y ficci\u00f3n, la cual se forma obteniendo partes significativas de la realidad mimetizadas por la literalidad, por la licencia ficticia del autor. De esta manera tenemos que la autoficci\u00f3n es una trampa, un enga\u00f1o permitido; en el que el autor se personifica a s\u00ed mismo, con el fin de deambular en su mundo ficticio y manifestarse a trav\u00e9s de la narrativa. Donde el acontecer, vivencial o no, se confunde con el acontecer literario; el enga\u00f1o permitido forma parte de la din\u00e1mica de la obra, y el lector debe obedecer las reglas para lograr el enfrentamiento refigurativo. As\u00ed, este se\u00f1uelo que forma la autoficci\u00f3n se desenvuelve en la trama para transmitir el discurso del autor de una manera m\u00e1s directa, camuflarse con otra voz, utilizando al personaje como un doble.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 se considera este recurso como literatura? El propio Alberca a\u00f1ade que este fingir, esta simulaci\u00f3n se crea debido a \u201cuna urgencia, un principio de salvaci\u00f3n, de autodefensa o camuflaje. Ante una sociedad hostil, el individuo se protege asumiendo los papeles sociales de forma teatral: ser otro para los dem\u00e1s, sin dejar de ser uno para s\u00ed mismo\u201d. (3)<\/p>\n<p>Luego tenemos que esta producci\u00f3n art\u00edstica posee matices de denuncia, visi\u00f3n, propuesta cr\u00edtica o filos\u00f3fica, entre otros, adem\u00e1s de los est\u00e9ticos y estructurales. \u00bfPuede entonces encontrarse la confesi\u00f3n entre las l\u00edneas del texto? Definitivamente, la confesi\u00f3n, la exposici\u00f3n, la catarsis del autor se inmiscuye en su obra. Autor, narrador, personaje son un sendero donde se siembra la verdad metaf\u00f3rica. El personaje es el lado oculto de la voz del autor. El di\u00e1logo entre autor y lector funge como confesionario. El autor crea el discurso literario, recrea su realidad o su visi\u00f3n de la misma; \u00e9l, como protagonista, personaliza y act\u00faa cada detalle de su trama. Se contempla en la obra narrativa y camina sobre ella para vivirla, para lograr dentro y fuera de ella un cambio de juicios est\u00e9ticos y morales. El lector, por medio de la refiguraci\u00f3n, puede confundirse con el \u201cyo\u201d del escritor y el \u201cyo\u201d del personaje, cambia sus preceptos y su acercamiento a la literatura. Se realiza un encuentro dial\u00f3gico de los \u201cyo\u201d, la expiaci\u00f3n se da cuando la verdad metaf\u00f3rica surge en el confesionario.<\/p>\n<p>Asimismo, Mar\u00eda Di Ger\u00f3nimo a\u00f1ade lo siguiente sobre el recurso que el autor utiliza al escribir este tipo de literatura: \u201cLa incapacidad del autor-narrador de comprender y explicar la situaci\u00f3n compleja que le toca vivir desde las leyes de la l\u00f3gica, es por eso que quiz\u00e1 acerc\u00e1ndonos a su po\u00e9tica podamos intentar develar el enigma\u201d. (4) Ayudamos al autor a comprender el fen\u00f3meno contextual y literario.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">II.<\/p>\n<p>Ahora, para explicar el concepto en relieve, se propone la creaci\u00f3n arreolina como eje de an\u00e1lisis. Dentro de la entrevista que Arreola tiene con Emanuel Carballo, el narrador elabora una aproximaci\u00f3n que nos ayuda a conectar la obra con la enunciada autoficci\u00f3n:<\/p>\n<blockquote><p>Las vivencias son de dos \u00f3rdenes: las que est\u00e1n tomadas de nosotros mismos, considerados como estaciones individuales (por ejemplo, lo que me ocurre a m\u00ed, Juan Jos\u00e9 Arreola, en mi drama amoroso, en mi drama humano, en mi enfermedad, en mi problema econ\u00f3mico) y luego lo que yo capto del mundo que me rodea. En lo que he escrito encuentro esas dos instancias: lo que procede mi percepci\u00f3n de lo general y lo que constituye lo m\u00edo y que trato de fijar de una manera que se vuelve cada vez m\u00e1s espiritual. (5)<\/p><\/blockquote>\n<p>La obra de Juan Jos\u00e9 Arreola viaja entre su vida y la ficci\u00f3n. Como si fuera la banda de Moebius, su vivencia se traslada y se recrea dentro de la literatura del autor. De esta manera se analizar\u00e1n aspectos vivenciales del propio escritor y c\u00f3mo estos se reflejan en su cuent\u00edstica. Las citas que aparecer\u00e1n a continuaci\u00f3n provienen de entrevistas y memorias, pero tambi\u00e9n se elaboran referencias a textos narrativos en los que podemos cotejar ese acuerdo entre arte y ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por medio de esta analog\u00eda vida-obra se expone que la narrativa de Juan Jos\u00e9 Arreola posee rasgos de autoficci\u00f3n, lo cual enriquece el texto. Dentro del universo del \u201c\u00daltimo juglar\u201d, aparecen insinuaciones de la voz del autor, de su pensamiento y visi\u00f3n. Esto se evidenciar\u00e1 analizando la realidad metaf\u00f3rica que yace en la trama de sus textos narrativos.<\/p>\n<p>El arte cuent\u00edstico de Juan Jos\u00e9 Arreola busca a trav\u00e9s de la ficci\u00f3n transmitir su discurso por medio de una m\u00edmesis (tal como la entiende Ricoeur), en la cual el personaje se confunde con la vivencia del escritor para desarrollar su trama. Podemos encontrar en la cita del autor la forma en que logra su escritura, d\u00e1ndole matices autobiogr\u00e1ficos a su ficci\u00f3n, datos de una realidad subjetiva, que se amalgaman en una trama. En este punto surge la \u201clectura\u201d o trama ambigua que menciona Alberca. Con este recurso literario la ficci\u00f3n arreolina crea una nueva obligaci\u00f3n al lector, no solamente se trata de un relato est\u00e9tico, sino de un relato que invita al lector a aproximarse a este \u201cdrama\u201d del hombre, a dialogar con una \u201cpercepci\u00f3n\u201d, con un pensamiento alojado en el cuento. As\u00ed, los rasgos de autoficci\u00f3n se acomodan en la\u00a0prosa de Juan Jos\u00e9 Arreola y se mueve como un veh\u00edculo que va y viene de la ficci\u00f3n a la vivencia, de la narrativa al pensamiento.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 mueve al autor a elaborar un relato que va m\u00e1s all\u00e1 de los c\u00e1nones ficcionales? Espec\u00edficamente en Arreola, creemos que es un car\u00e1cter dial\u00f3gico. Saberse escuchado. La identificaci\u00f3n con el otro, la vuelta de la mirada es lo que nos hace reconocernos a nosotros mismos. Saberse escuchado es saberse reconocido. Este di\u00e1logo propuesto por el autor funciona como expiaci\u00f3n, como una liberaci\u00f3n para encontrarse y verse como individuo entre sus iguales:<\/p>\n<blockquote><p>Pertenezco al orden de los confesionales, de los agustines, de los villones y de los montaignes en miniatura que no acaban de morirse si no cuentan bien a bien lo que les pasa: que est\u00e1n en el mundo y que sienten el terror de irse sin entenderlo y sin entenderse. (6)<\/p><\/blockquote>\n<p>La trama que se desarrolla en el texto encubre a la vez que propone una complicidad con el lector, el di\u00e1logo autor-lector se desenvuelve y cimienta lazos de identificaci\u00f3n. As\u00ed, el autor se \u201cconfiesa\u201d, se abre ante todos por medio de sus personajes, pero en esta apertura, el lector participativo logra compenetrarse ante los juicios del protagonista. La configuraci\u00f3n de la trama creada por el autor se aloja dentro de la refiguraci\u00f3n creada por el lector. Se juntan los horizontes para dar espacio a uno nuevo, la contextualizaci\u00f3n de la obra literaria rompe paradigmas est\u00e9ticos para situarse en planos reflexivos, se aprehende y se comprehende la narrativa.<\/p>\n<p>Juan Jos\u00e9 Arreola se encuentra oculto a lo largo de su narrativa. Su voz se esconde en sus personajes, en un juego mim\u00e9tico en el que puede desarrollarse y tratar de entenderse por medio de su ficci\u00f3n. Por ello, sus personajes act\u00faan sin nombre propio, el nombre propio, el sustantivo individualiza, crea a un protagonista \u00fanico e indivisible, a \u00e9l o a ella (personaje) le suceden tales y cuales cosas, es a \u00e9l o a ella quienes se desenvuelven: \u201cY, aunque en el lenguaje ordinario los nombres propios no desempe\u00f1en plenamente su papel, al menos su objetivo es designar siempre a un individuo con exclusi\u00f3n de todos los dem\u00e1s de la clase considerada\u201d. (7) Este tipo de relatos manejan el \u201cyo\u201d y el \u201ct\u00fa\u201d, como pronombres que designan a los personajes, no como agentes un\u00edvocos y excluyentes.<\/p>\n<p>Al omitir el nombre, aunque se individualiza por propia autonom\u00eda, tambi\u00e9n se universaliza, se generaliza y tiende a identificarse. Por medio del anonimato nuestra individualidad nos hace personas, pero tambi\u00e9n nos identifica con el resto de quienes atienden a nuestra narraci\u00f3n:<\/p>\n<blockquote><p>El buen poeta habla de algo particular, como es \u00e9l mismo, esto es, de su alegr\u00eda individual o de su tristeza individual, todos nos vemos reflejados en ella. La inteligencia po\u00e9tica es, pues, la facultad de encontrar en lo que se muestra como particular, lo universal, lo general. La poes\u00eda tiene la fuerza de la met\u00e1fora, para cambiar significados, y la fuerza de la metonimia, para hacernos pasar de lo individual a lo universal. (8)<\/p><\/blockquote>\n<p>El personaje arreolino se presta al juego representativo: el lector puede intercambiarse con el protagonista, o es el propio autor quien deambula por su mundo ficticio. Para el escritor el uso de la primera persona es una trasmutaci\u00f3n al personaje, as\u00ed como la confabulaci\u00f3n del lector es a la trama.<\/p>\n<p>Para el posterior an\u00e1lisis retomaremos la cita de Arreola en la que explica que su arte literario se debe a sus vivencias, y que \u00e9stas son de dos tipos: \u201cestaciones individuales\u201d y \u201clo que yo capto del mundo que me rodea\u201d. (5) De esta manera mostraremos que parte de su drama de la vida se aloja dentro del drama de su creaci\u00f3n. El autor como reflejo de su personaje, la ficci\u00f3n como marco para esbozar el yo del escritor.<\/p>\n<p>En la entrevista \u201cDe viva voz\u201d que el \u201c\u00daltimo juglar\u201d tiene con Marco Campos,9 el primero menciona que sus textos preferidos son los cortos y cita uno de ellos: \u201cLa \u00faltima vez que Borges y yo nos encontramos ya est\u00e1bamos muertos. Para distraernos, Jorge Luis se puso a hablar de la eternidad\u201d. Arreola expone en estas l\u00edneas una visi\u00f3n condensada de lo que es el tiempo y la eternidad. Utiliza a Jorge Luis Borges y a \u00e9l mismo, como protagonistas, arguyendo una dial\u00e9ctica que ya se hab\u00eda entablado entre ambos creadores tiempo atr\u00e1s. Arreola inmortaliza muy a su manera el encuentro que tuvo con su colega narrador:<\/p>\n<blockquote><p>Jorge Luis Borges: Est\u00e1n jugando con los s\u00edmbolos de la muerte.<\/p>\n<p>Juan Jos\u00e9 Arreola: Exacto, a partir de ese hecho, era\u00a0la \u00fanica prevenci\u00f3n, digamos, el \u00fanico antecedente, y como Quevedo est\u00e1 metiendo la muerte hasta los huesos\u2026<\/p>\n<p>Borges: Si quiere podemos ver si existe o no\u2026 Arreola: Bueno.<\/p>\n<p>Borges: Yo dir\u00eda que es una sensaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Arreola: La \u00fanica cosa que le quer\u00eda hablar a usted\u2026<\/p>\n<p>Borges: Todo es posible, s\u00ed. Que nos qued\u00e1ramos muertos mientras estamos hablando, y que no nos di\u00e9ramos cuenta.<\/p>\n<p>Arreola: Eso ser\u00eda hermoso. (10)<\/p><\/blockquote>\n<p>Una entrevista se convierte en pretexto para crear una ficci\u00f3n. Los autores se transforman en protagonistas de su propio di\u00e1logo ficticio. La literatura contin\u00faa un discurso que encuentra un lugar propicio para desarrollar un ideal. Muerte y eternidad, como dos estadios similares y simult\u00e1neos, como pretexto para hablar de la vida. La muerte, la eternidad y la vida; tres estaciones expuestas y ocultas, definidas y equ\u00edvocas, subsumidas en lo infinito.<\/p>\n<p>Otra analog\u00eda autor-obra sucede al exponer eventos que unen la realidad del autor y la del texto, convirti\u00e9ndose en una realidad ficticia. Dentro de <em>El \u00faltimo juglar: memorias de Juan Jos\u00e9 Arreola<\/em>, \u00a0(11) se encuentra un diario que va relatando las experiencias vivenciales de Juan Jos\u00e9 Arreola, estas an\u00e9cdotas se recrean en<em> La feria<\/em>, (12) analogando, de esta manera, la vida del autor con la vida del personaje, dice el diario:<\/p>\n<blockquote><p>Julio 10. La encontr\u00e9 en una ventana. Tuve sus ojos tan cerca de los m\u00edos que sent\u00ed su mirada de golpe. Tiene los ojos grandes y claros, el color de su rostro moreno, su cabellera es negra y le cubre los hombros, es alta y delgada (<em>El \u00faltimo juglar<\/em> 135).<\/p><\/blockquote>\n<p>Mientras en la novela aparece la figura del personaje enamorado quien describe:<\/p>\n<p>Julio 10: Me la encontr\u00e9 en una ventana. Tuve sus ojos tan cerca de los m\u00edos que sent\u00ed su mirada como un golpe. Tiene los ojos grandes, claros y el color de su cara trigue\u00f1o. Los cabellos le cubren los hombros. Es esbelta. Alta y delgada (<em>La feria<\/em> 101).<\/p>\n<p>A lo largo de los dos libros las fechas siguen d\u00edas similares. Las peque\u00f1as diferencias son en cuanto a que\u00a0Arreola finaliza \u201cHizo el bien mientras vivi\u00f3\u201d y el personaje de La feria termina una novela. En El \u00faltimo juglar, Juan Jos\u00e9 Arreola cita a su enamorada textualmente: \u201cJulio 28: ayer me dijo claramente que no se hac\u00eda mi novia porque no quer\u00eda perder su tiempo y agreg\u00f3: \u2018Esas cosas son una perdedera de tiempo y yo tengo que estudiar\u2019\u201d (139); dentro de la novela aparece esta misma situaci\u00f3n con la misma fecha: \u201cJulio 28, [\u2026] me dijo claramente que no se hac\u00eda mi novia porque eso era una perdedera de tiempo y ella ten\u00eda que estudiar\u201d (La feria 106). En el diario de Arreola, esta an\u00e9cdota termina el 21 de septiembre de 1941 con su cumplea\u00f1os, luego sigue un epistolario de 1942. Se retoma la situaci\u00f3n en 1943, para romper con su novia de marzo a noviembre del mismo a\u00f1o, le sigue su estancia en Guadalajara hasta terminar con la propuesta de matrimonio en la misma ciudad. Ahora, el personaje enamorado viaja a Colima el 23 de septiembre a declarar su amor, ella le dice que la espere un a\u00f1o. Para el novio es demasiado tiempo, as\u00ed que mejor decide escribir otra novela, esta aventura termina en la p\u00e1gina 139 de <em>La feria<\/em>.<\/p>\n<p>De esta manera, la trama y la vida del autor-personaje se mezclan y formulan rasgos de autoficci\u00f3n. Como anteriormente se mencion\u00f3: un enga\u00f1o permitido, para que dentro de esta intersecci\u00f3n se logren refiguraciones y recepciones con otros fines contextualizantes.<\/p>\n<p>El uso del autor-personaje, del yo-escritor se maneja como propuesta literaria v\u00e1lida para transmitir esa sensaci\u00f3n, esa sensibilidad del poeta creador de tramas. Esta transmisi\u00f3n se ensombrece por intercesi\u00f3n del protagonista; no creemos que el autor utilice su persona para erigirse y autoalagarse, sino para entregar personalmente o, mejor dicho, \u201cpersonajemente\u201d al lector, una visi\u00f3n m\u00e1s pr\u00f3xima del mundo del autor por medio de lo imaginario. Esta estrategia logra mayores alcances entre los imaginarios del narrador y el lector:<\/p>\n<blockquote><p>Pois, do efeito de imagemalcan\u00e7ado por cada umadessas esferas narratol\u00f3gicas ser\u00e1 estabelecidoum v\u00ednculo entre o enredo e o imag\u00e9tico e, por conseguinte, comimagin\u00e1rios (Luego, a trav\u00e9s de la imagen lograda por cada una de estas esferas narratol\u00f3gicas, se establecer\u00e1 un v\u00ednculo entre la trama y las im\u00e1genes, y por consiguiente, con los imaginarios -traducci\u00f3n propia-). (13)<\/p><\/blockquote>\n<p>Tender la mano hacia el recreador de tramas para convivir en un espacio m\u00e1s directo, un espacio donde el lector pueda desarrollarse tambi\u00e9n como protagonista, como c\u00f3mplice.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">* Universidad Aut\u00f3noma de Chihuahua.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Contacto: evangelistagh@yahoo.com<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>1. Escart\u00edn, Montserrat. \u201cDel autoconocimiento a la autoficci\u00f3n\u201d. Revista \u00cdnsula. No.760, abril 2010. ISSN: 0020-4536. En: http:\/\/www.academia.edu\/17001022\/ DEL_AUTOCONOCIMIENTO_A_LA_AUTOFICCI%C3%93N<\/p>\n<p>2. Alberca, Manuel. \u201c\u00bfExiste la autoficci\u00f3n en Hispanoam\u00e9rica?\u201d. Cuadernos del Cilha (Centro Interdisciplinario de Literatura Hispanoamericana). ISSN 1852-9615. Vol. 7, n\u00fam. 7-8, 2005: 115-127. En l\u00ednea: http:\/\/ www.redalyc.org\/articulo.oa?id=181720523003<\/p>\n<p>3. Alberca, Manuel. \u201cUmbral o la ambig\u00fcedad autobiogr\u00e1fica\u201d. C\u00edrculo de ling\u00fc\u00edstica aplicada a la comunicaci\u00f3n. No. 7\/8 2012. ISSN 1576-4737. En: http:\/\/ pendientedemigracion.ucm.es\/info\/circulo\/no50\/ alberca.pdf<\/p>\n<p>4. Di Ger\u00f3nimo, Mar\u00eda. \u201cLaberintos verbales de autoficci\u00f3n y metaficci\u00f3n en Borges y Cort\u00e1zar\u201d. C\u00edrculo de ling\u00fc\u00edstica aplicada a la comunicaci\u00f3n. No. 7\/8 2012. ISSN 1576- 4737. En: http:\/\/bdigital.uncu.edu.ar\/objetos_digitales\/ 1094\/digeronimo2cilah78.pdf<\/p>\n<p>5. Carballo, Emmanuel. Diecinueve protagonistas de la literatura mexicana del siglo XX. M\u00e9xico: Empresas editoriales, 1965.<\/p>\n<p>6. Arreola, Juan Jos\u00e9. La palabra educaci\u00f3n. M\u00e9xico: Conaculta, 2002.<\/p>\n<p>7. Ric\u0153ur, Paul. S\u00ed mismo como otro. M\u00e9xico: Siglo XXI editores, 2013.<\/p>\n<p>8. Beuchot, Mauricio. \u201cLa inteligencia po\u00e9tica y la hermen\u00e9utica anal\u00f3gica\u201d, en: Ontolog\u00eda y poes\u00eda: en el entrecruce de la hermen\u00e9utica anal\u00f3gica. M\u00e9xico: Universidad Iberoamericana, 2013. 155-168.<\/p>\n<p>9. Campos, Marco. \u201cDe viva voz\u201d. En: Rodr\u00edguez, Efr\u00e9n (Comp.), Arreola en voz alta. M\u00e9xico: Conaculta, 2002. 163-175.<\/p>\n<p>10. Tovar, Luis. \u201cConversaci\u00f3n in\u00e9dita Borges-Arreola\u201d. En: La Jornada Semanal. En l\u00ednea. Fecha de consulta 03\/03\/ 12. http:\/\/www.jornada.unam.mx\/2003\/05\/18\/semborges.html<\/p>\n<p>11. Arreola, Orso. El \u00faltimo juglar: memorias de Juan Jos\u00e9 Arreola. Guadalajara: Jus, 2010.<\/p>\n<p>12. Arreola, Juan Jos\u00e9. La feria. M\u00e9xico: Joaqu\u00edn Mortiz, 2005. 13. Silva, Luciano Prado da. \u201cElipse e laconismo\u201d. En Revista Cadernos Neolatinos, a\u00f1o XIV No.8. ISSN: 1678-1872. En l\u00ednea: http:\/\/www.letras.ufrj.br\/neolatinas\/pages\/ publicacoes\/cadernos-neolatinos\/ano-xiv\u2014naordm-8\/ apresentaasectapoundo-agosto-de-2015.php<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>IRAM ISA\u00cd EVANGELISTA \u00c1VILA*, ANA LILIA RIVERA FLORES* CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 19, No. 79, MAYO-JUNIO 2016 I. El estudio de la autoficci\u00f3n es relativamente reciente. En 1977, Serge Doubrovsky acu\u00f1a este t\u00e9rmino como una nueva vertiente de la literatura. Si bien los textos literarios han hecho uso del \u201cyo\u201d como herramienta literaria, el t\u00e9rmino de Doubrovsky contiene ciertas particularidades [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":5784,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-5783","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5783","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5783"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5783\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5834,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5783\/revisions\/5834"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/5784"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5783"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5783"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5783"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}