{"id":5119,"date":"2015-12-15T10:14:39","date_gmt":"2015-12-15T16:14:39","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=5119"},"modified":"2015-12-15T10:14:39","modified_gmt":"2015-12-15T16:14:39","slug":"cuando-las-paredes-hablan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=5119","title":{"rendered":"Cuando las paredes hablan"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/cuando_paredes_hablan.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-5122 size-full\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/cuando_paredes_hablan-e1450192133814.jpg\" alt=\"cuando_paredes_hablan\" width=\"500\" height=\"751\" \/><\/a><\/p>\n<p>ARMANDO V. FLORES SALAZAR*<\/p>\n<p>CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 18, No. 76, NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2015<\/p>\n<p>Los objetos arquitect\u00f3nicos como objetos culturales tienen tres dimensiones de estudio: sus realidades f\u00edsica, hist\u00f3rica y psicol\u00f3gica; las tres conjuntan el retrato hablado que aisladamente s\u00f3lo pueden bocetar. (1) Mientras que su descripci\u00f3n f\u00edsica habla de la materialidad del objeto, al incorporar la parte hist\u00f3rica se devela su dimensi\u00f3n social y con la lectura psicol\u00f3gica aparecen las transferencias humanas en \u00e9l depositadas: origen, valor y aprecio de su existencia. Yo soy mi casa.<\/p>\n<p>El objeto arquitect\u00f3nico ejerce su mayor validez cuando a trav\u00e9s de su estudio recreamos el retrato humano en sus dos realidades, indivisibles tambi\u00e9n: su individualidad y su colectividad. El objeto en s\u00ed no tiene valor propio, se valida como documento que facilita el retrato del hombre de un lugar y un tiempo determinados.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/cuando_paredes_hablan1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-5123 size-full\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/cuando_paredes_hablan1-e1450192222106.jpg\" alt=\"cuando_paredes_hablan1\" width=\"500\" height=\"350\" \/><\/a><\/p>\n<p>Todo objeto arquitect\u00f3nico sirve funcionalmente para lo que fue construido de origen, y de ordinario es alterado por los subsecuentes usuarios \u2013cuando los hay\u2013, adapt\u00e1ndolo para seguir satisfaciendo necesidades humanas particulares. Un ejemplo de ello en la ciudad de Monterrey es el edificio del \u201cColegio Civil\u201d, se construy\u00f3 \u2013parcialmente\u2013 a finales del siglo XVIII, para hospital; en el siglo XIX se ampli\u00f3 para usos castrenses, primero, y luego para Colegio Civil del estado. Despu\u00e9s, en el siglo XX, vuelve a crecer para la sede de la naciente Universidad de Nuevo Le\u00f3n; y a nuestros d\u00edas, ya en el siglo XXI, opera como Centro Cultural Universitario. (2) Todas las etapas mencionadas permanecen documentadas en sus materiales de construcci\u00f3n, t\u00e9cnicas constructivas, sistemas de distribuci\u00f3n funcional, manejo espacial, lenguajes estil\u00edsticos y otros m\u00e1s. Todos sus componentes dicen algo importante, desde los parlanchines vitrales en el Aula Magna, el tezontle volc\u00e1nico y los azulejos poblanos en el imafronte, hasta la abstracci\u00f3n crom\u00e1tica rojinegra de los mosaicos de pasta en los pavimentos de los andadores.<\/p>\n<p>La sobrevivencia de los objetos arquitect\u00f3nicos documentales es demasiado fr\u00e1gil, la gran mayor\u00eda desaparece tras sus primeros usuarios, muchos otros por fen\u00f3menos naturales como las frecuentes inundaciones por lluvias, vientos racheados, incendios, explosiones, etc\u00e9tera; otros m\u00e1s, por ampliaci\u00f3n de calles, macroplazas y proyectos oficiales; tambi\u00e9n por cambios de uso de suelo para asentar centros comerciales, estacionamientos, conjuntos universitarios \u2013U-Erre, Metropolitana, \u00daNIcA, etc.\u2013, viviendas en condominio; cambios de propietario o el degradante abandono tras el cierre de actividades por desavenencias laborales o cambios de mercado, entre otros m\u00e1s.<\/p>\n<p>Si la arquitectura es el m\u00e1s fiel retrato del hombre por ser el objeto con m\u00e1s transferencias humanas, entonces se puede decir de la simbiosis de hombre y arquitectura; de su mutua y permanente asociaci\u00f3n, de siempre ir juntos, de ser una el espejo del otro, de su irrenunciable relaci\u00f3n sim\u00e9trica. Luego, tambi\u00e9n se puede decir que lo que sucede a uno es la realidad del otro; que la gracia y la desgracia les es com\u00fan, que la personalidad del objeto proviene de los gustos del sujeto y, entre otras muchas, que tambi\u00e9n la salud y la enfermedad les son no s\u00f3lo comunes sino mancomunadas.<\/p>\n<p>Las enfermedades humanas suelen clasificarse como som\u00e1ticas y psicosom\u00e1ticas; y las m\u00e1s comunes o evidentes de las som\u00e1ticas son las heridas, las quebraduras, las amputaciones, los resfr\u00edos y calenturas, la dermatitis, el c\u00e1ncer, el infarto, el sobrepeso y la desnutrici\u00f3n, entre otras. Las tambi\u00e9n comunes consideradas psicosom\u00e1ticas son la ansiedad y la depresi\u00f3n, con sus respectivos trastornos de estr\u00e9s, p\u00e1nico, fobias, obsesi\u00f3n, compulsi\u00f3n, tristeza, culpabilidad, abandono, etc. Con otros nombres, la f\u00e1brica arquitect\u00f3nica padece por transferencia lo mismo que la f\u00e1brica humana.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/cuando_paredes_hablan2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-5124 size-full\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/cuando_paredes_hablan2-e1450193087305.jpg\" alt=\"cuando_paredes_hablan2\" width=\"500\" height=\"238\" \/><\/a><\/p>\n<p>Es desde la psicolog\u00eda que estas manifestaciones pueden entenderse e interpretarse. La dimensi\u00f3n psicol\u00f3gica ampara y da cabida a todas aquellas referencias arquitect\u00f3nicas de origen filos\u00f3fico, metaf\u00edsico, ontol\u00f3gico, teol\u00f3gico, fenomenol\u00f3gico, anal\u00f3gico, ut\u00f3pico, est\u00e9tico, po\u00e9tico, literario, hermen\u00e9utico, ling\u00fc\u00edstico, art\u00edstico, fant\u00e1stico y muchas, muchas m\u00e1s. Es su nivel m\u00e1s complejo de estudio y a la vez el m\u00e1s revelador.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/madereria_la_victoria.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-5125 size-full\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/madereria_la_victoria-e1450193394491.jpg\" alt=\"madereria_la_victoria\" width=\"500\" height=\"332\" \/><\/a><\/p>\n<p>Muchas voces caben aqu\u00ed y ah\u00ed para su decodificaci\u00f3n, basta recordar que Bertolt Brecht dec\u00eda parecerse al que lleva el ladrillo consigo para mostrar al mundo c\u00f3mo era su casa; Mario Benedetti nos advierte en un poema, \u201cNo cabe duda \/ \u00e9sta es mi casa \/ aqu\u00ed revivo \/ aqu\u00ed sucedo \/ \u00e9sta es mi casa detenida \/ en un cap\u00edtulo del tiempo\u201d. V\u00edctor Hugo recre\u00f3 en el jorobado Quasimodo no s\u00f3lo las g\u00e1rgolas de la techumbre, sino todo el cuerpo ex\u00f3geno, \u00e1spero y erizado de la Catedral de Nuestra Se\u00f1ora de Par\u00eds. Gast\u00f3n Bachelard pidi\u00f3 al constructor una casa \u201carraigada en la tierra profunda, con piedra para las paredes, madera bajo sus pies y madera en el techo y una ventana angosta, pues cuanto m\u00e1s peque\u00f1a es la ventana m\u00e1s lejos ve, y ve bien, ese ojo de la casa\u201d; (3) Alfonso Reyes confes\u00f3 llorar la ausencia de su casa infantil \u201ccon un sentimiento de peregrinaci\u00f3n, con un cansancio de jornada sin t\u00e9rmino\u201d, y en uno de sus Insomnios, advierte que \u201cUna ciudad escondida debajo de mi almohada \/ en las pausas de la noche \/ labra y bulle \/ sufre y canta \/ si se escurren por los muros \/ las cien voces de la casa \/ no lo s\u00e9\u201d. (4) Jos\u00e9 Saramago \u2013dolido e impotente\u2013 recuerda como sin\u00f3nimos la casa y Josefa, su abuela nonagenaria: \u201cEst\u00e1s vieja, dolorida \u2026 llegas al final de tu vida \u2026 viga maestra de tu casa, fuego de tu hogar \u2026 casa de tejas y suelo de tierra apisonada \u2026 pero por qu\u00e9 abuela, por qu\u00e9 te\u00a0sientas al umbral de tu puerta, abierta hacia la noche estrellada e inmensa\u201d. Eduardo Galeano en El libro de los abrazos (5) nos comparte: \u201cY tambi\u00e9n nosotros hab\u00edamos encontrado la alegr\u00eda en esa casa ahora jodida por la mala racha \u2026 as\u00ed que esa casa entristecida, esa casa barata y fea, en un barrio barato y feo, era sagrada\u201d. A este contingente de literatos hay que agregar las expresiones de pintores, escultores, dibujantes, escen\u00f3grafos, fot\u00f3grafos, m\u00fasicos, bailarines, todos acompa\u00f1ados por un sinf\u00edn de testimonios en los terrenos de la met\u00e1fora, la par\u00e1bola, el acertijo, la paradoja, la teor\u00eda, el teorema, el axioma, el simbolismo y dem\u00e1s similares.<\/p>\n<p>Esa dimensi\u00f3n se hizo m\u00e1s presente en m\u00ed cuando Janet Aguirre y Andr\u00e9s Luna me invitaron a trabajar juntos una vez m\u00e1s, ahora en el proyecto cinematogr\u00e1fico Al olvido, nombre provisional de un largometraje en que se explora la memoria arquitect\u00f3nica de la ciudad, en edificios ic\u00f3nicos como reflejo valuatorio de la sociedad a la que pertenecen. Una maderer\u00eda, una f\u00e1brica de muebles, una estaci\u00f3n de ferrocarril, una f\u00e1brica de ropa y una embotelladora de agua gasificada son sus objetos de estudio por tener en com\u00fan el abandono y por extensi\u00f3n el olvido, fen\u00f3menos que desde la perspectiva humana son la antesala de la negaci\u00f3n, del estar sin ser, de la temida desaparici\u00f3n, de lo equivalente a la muerte.<\/p>\n<p>Una serie de preguntas y sus respuestas ayudaron a centrar la intenci\u00f3n del proyecto y mi desempe\u00f1o en \u00e9ste. La pel\u00edcula \u2013me dijeron\u2013 gira en torno a la memoria ciudadana vista desde el \u00e1ngulo de la arquitectura, y c\u00f3mo \u00e9sta se vuelve un reflejo de la sociedad en la que la memoria, los edificios y el pasado industrial de la ciudad son un buen pretexto para abordar el tema. Parte de tales preguntas para el di\u00e1logo aparejadas con sus respuestas fueron: \u00bfpodemos hacer una lectura de un edificio y en la misma encontrar rastros de nosotros mismos o rastros de la sociedad? \u00bfPodemos verlos como espejos o lectura de la sociedad? \u00bfRecordamos los lugares que habitamos como una extensi\u00f3n de nuestro cuerpo, de nuestro esp\u00edritu? \u00bfD\u00f3nde reside la memoria colectiva? \u00bfEl olvido es otra forma de recordar? \u00bfLos edificios guardan el esp\u00edritu del pasado, tienen esp\u00edritu? Esas y otras preguntas fueron respondidas desde el campo de la lectura f\u00edsica, hist\u00f3rica y psicol\u00f3gica de los objetos arquitect\u00f3nicos en estudio.<\/p>\n<p>Sin embargo, el tema central del abandono y la soledad cae m\u00e1s en el campo de lo psicol\u00f3gico, en lo general,\u00a0y de lo fenomenol\u00f3gico en lo particular; pues, lo m\u00e1s interesante y emotivo de mi participaci\u00f3n en el proyecto fue darle voz, sentimiento y pensamiento a los edificios en estado de abandono.<\/p>\n<p>Animar objetos es ya realidad cotidiana en el invasivo mundo de la animaci\u00f3n en video o cinematogr\u00e1fica, en la cual lo m\u00e1s com\u00fan es humanizar y darle voz a la casa, a la puerta, a la cerradura, a la ventana, a la chimenea, a la g\u00e1rgola y a cualquier otro elemento de ella.<\/p>\n<p>Con base en ello, d\u00e9mosle voz humana al objeto cultural m\u00e1s humanizado.<\/p>\n<blockquote><p>Todav\u00eda recuerdo cuando surg\u00ed en la idea de los hombres: hubo juntas, reuniones, informes sobre la forma que iba tomando, se discuti\u00f3 sobre todas las partes que me compon\u00edan y su distribuci\u00f3n, el sistema estructural y el sistema constructivo, las instalaciones, los equipos para la producci\u00f3n, la apariencia, la seguridad, el sistema contra incendios, el mantenimiento y tantas m\u00e1s. Concluida la gestaci\u00f3n me fincaron en un predio amplio, la tierra fue abierta para anclarme en ella; se trabaj\u00f3 d\u00eda y noche y pronto apareci\u00f3 la estructura esquel\u00e9tica, los muros, con \u00e9nfasis en la forma, el ornato, la apariencia y, como consecuencia de ellos, el espacio interior y exterior, la funci\u00f3n de s\u00f3lidos y vac\u00edos y la personalidad o estilo. Mucha gente estuvo atenta a mi aparici\u00f3n en el sitio: vecinos, pasajeros de camiones urbanos, automovilistas, vendedores ambulantes y proveedores registraron en su memoria c\u00f3mo fui tomando forma; se hicieron muchas preguntas y apuestas sobre mi altura, mi uso, mi terminaci\u00f3n o mis due\u00f1os. Ya concluido del todo y listo para entrar en funciones, pusieron mi nombre en la fachada principal, un nombre familiar, para orgullo de mis propietarios \u2013me sent\u00ed como otros Ancira, Holck, Chapa, Benavides\u2013. Y antes de entrar en funciones de trabajo para lo que fui construido, hubo una ceremonia de inauguraci\u00f3n con un ritual religioso; me rociaron con agua bendita, como un bautizo, se or\u00f3 en procesi\u00f3n. En la comitiva, estuvieron presentes los familiares, los socios, invitados de honor, empleados de confianza, tambi\u00e9n ni\u00f1os. Se festej\u00f3 con sonrisas, alimentos y bebidas; hubo m\u00fasica y al final del evento se expresaron los parabienes de un largo futuro colmado de \u00e9xitos y beneficios.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente apareci\u00f3 la nota period\u00edstica con muchas fotograf\u00edas m\u00edas como nuevo miembro en el paisaje de la ciudad; tambi\u00e9n abundaron las felicitaciones de amigos, conocidos y proveedores; otro tanto se difundi\u00f3 en los noticieros de radio y televisi\u00f3n. Sobre todo fui el motivo de conversaci\u00f3n de la mayor\u00eda de la gente, y pas\u00e9 a formar parte de su memoria como un referente m\u00e1s de la ciudad. Ese d\u00eda se abrieron animosamente mis puertas a los obreros, empleados administrativos, proveedores y dem\u00e1s usuarios de mis instalaciones. Me llen\u00e9 de satisfacci\u00f3n y orgullo por ser tan eficiente y dar comodidad a todas las actividades previstas para la administraci\u00f3n, producci\u00f3n, almacenaje, control, alimentos, aseo, servicios, previsi\u00f3n y otras m\u00e1s. Me llen\u00e9 no s\u00f3lo de voces humanas, de esperanzas, de planes y de proyectos, sino tambi\u00e9n de sue\u00f1os, de fantas\u00edas, de alegr\u00edas y seguridades. Todo en m\u00ed funcionaba a la perfecci\u00f3n: mis techos desaguaban con eficiencia la lluvia sin importar su fuerza; mis ventanas permit\u00edan la iluminaci\u00f3n, la ventilaci\u00f3n y las vistas exteriores para el descanso visual; mis muros delimitaban las funciones y lo exterior de lo interior. La iluminaci\u00f3n facilitaba el proceso de producci\u00f3n; la m\u00fasica de fondo hac\u00eda m\u00e1s ligero el turno de trabajo, y lo que m\u00e1s me hac\u00eda feliz era el \u00e1rea de servicios de los empleados: el comedor, la cocina, los vestidores y los servicios sanitarios donde la convivencia afloraba con alegr\u00eda y satisfacci\u00f3n; la risa y el canto eran su constante expresi\u00f3n. As\u00ed pas\u00f3 mucho tiempo, form\u00e9 parte de un periodo de bonanza y orgullo para todos los regiomontanos, y se me consider\u00f3 como s\u00edmil de su identidad y factor de desarrollo nacional.<\/p>\n<p>Me comenc\u00e9 a preocupar cuando en las oficinas administrativas se iniciaron acaloradas discusiones acerca de los costos de la materia prima, del comportamiento del mercado, de la competencia externa, los contratos colectivos de trabajo, las pol\u00edticas hacendarias y otros temas que terminaron reduciendo paulatinamente la producci\u00f3n y, en consecuencia, el personal operativo de todos los niveles. Poco a poco fueron quedando sin uso parte de mis instalaciones, disminuy\u00e9ndose en m\u00ed las voces humanas y dando cabida al temido silencio. Recuerdo con tristeza la liquidaci\u00f3n del personal, las cartas de recomendaci\u00f3n para trabajar en otras empresas, el llanto incontenible de obreras y secretarias, el desalojo de las bodegas y la disminuci\u00f3n de materias primas y productos procesados, el cierre de puertas y ventanas y el chirriar met\u00e1lico cortando los circuitos de energ\u00eda el\u00e9ctrica y otros servicios. Por cierto tiempo, s\u00f3lo escuch\u00e9 el alborozo de las palomas\u00a0en el techo y las voces de los veladores en el cambio de turno, su mon\u00f3tono recorrido por las instalaciones, el eventual ladrido de su perro acompa\u00f1ante con la respuesta de otros perros lejanos y a la hora de los alimentos la m\u00fasica regional en su radio port\u00e1til. Fue tan prolongado el silencio que no me percat\u00e9 cuando domin\u00f3 por completo. Alg\u00fan d\u00eda nublado y h\u00famedo dejaron de venir los veladores con su radio y su perro, dej\u00e1ndome totalmente solo, abandonado a mi suerte. Hoy, cada d\u00eda que pasa progresa el deterioro, tengo goteras en los techos, los vidrios rotos dejan libre acceso al viento y lo que en \u00e9l vuela; la lluvia me humedece por tiempo prolongado y los cambios de temperatura me desgastan, hay grietas en pisos y muros. Algunos furtivos visitantes nocturnos saquean mis partes f\u00e1ciles de desmontar y otros se drogan hasta perder el sentido; por fuera me han llenado de grafitis las paredes y ventanas, estoy lleno de polvo y la basura se acumula en los rincones y recovecos, se ha obstruido la salida del agua en las bajantes pluviales; me habitan roedores, ar\u00e1cnidos e insectos, con abundancia de hormigas y termitas; algunos p\u00e1jaros anidan en mi interior, las hierbas y arbustos crecen por doquier y sus ra\u00edces penetran mis entra\u00f1as. A veces, de d\u00eda me lleno de rayos de sol y considero la posibilidad de que llegue una brigada de hombres para restaurarme y ponerme en uso de nuevo, pero al llegar la noche me da por pensar todo lo contrario.<\/p>\n<p>Me siento solo, enfermo, in\u00fatil, inservible; tengo miedo, porque presiento las consecuencias del deterioro y la soledad. Mi origen humano lleva consigo tambi\u00e9n un fin humano\u2026 Sin embargo, como objeto cultural tambi\u00e9n tengo esperanza de tarde que temprano ser de nuevo habitado.<\/p><\/blockquote>\n<p>Los edificios son documentos patrimoniales y referencia directa del hombre y sus circunstancias; son objetos de reflexi\u00f3n que nos dicen del hombre m\u00e1s que de s\u00ed mismos. Conservarlos en uso es ganancia de todos y beneficio para siempre.<\/p>\n<p><strong>Referencias <\/strong><\/p>\n<p>1. Armando V. Flores. Arquicultura, UANL, Monterey, 2001, pp. 56-59.<\/p>\n<p>2. Armando V. Flores. Memorial, UANL, Monterrey, 2007.<\/p>\n<p>3. Gast\u00f3n Bachelard. El derecho de so\u00f1ar, FCE, M\u00e9xico, 1985, p.113.<\/p>\n<p>4. Alfonso Reyes. Constancia po\u00e9tica, FCE, M\u00e9xico, 1959, p. 183. 5. Eduardo Galeano. El libro de los abrazos, S XXI, M\u00e9xico, 2014, p.182.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">* Universidad Aut\u00f3noma de Nuevo Le\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Contacto: armando.flores@uanl.mx<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>ADENDA<\/strong><\/p>\n<p>De la inmemoria urbana<\/p>\n<p>ANDR\u00c9S LUNA RUIZ<\/p>\n<p><em>La inmemoria reanima el pasado en el presente y conjura aquellos futuros posibles y olvidados. La l\u00ednea del tiempo se fragmenta en un c\u00famulo de im\u00e1genes y afectos que cifran un presente distinto. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Chris Marker<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><em>Inmemoria<\/em> es un t\u00e9rmino acu\u00f1ado por el cineasta Chris Marker. Para \u00e9l representa ese espacio en el que se alojan los recuerdos que no tienen lugar en la memoria o en la historia; no se trata de falta de memoria, sino de memoria repudiada. El cine es la incubadora de la memoria. A trav\u00e9s de la pantalla volvemos visibles los recuerdos: cosas tan sencillas como reuniones familiares o tan producidas como pel\u00edculas de alto presupuesto. Desde este medio es posible el registro de la memoria y tambi\u00e9n de la inmemoria; lo olvidado reaparece ante nuestros ojos y el olvido se vuelve otra forma de recuerdo.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Al buscar esa inmemoria f\u00edlmica me encontr\u00e9 en la red con una filmaci\u00f3n realizada en s\u00faper 8, de la demolici\u00f3n del Cine Elizondo, anteriormente ubicado en la calle Zaragoza, en la actual Macroplaza. El video muestra el proceso de demolici\u00f3n del edificio en el que se alcanzan a ver algunos decorados orientales a\u00fan y las enormes paredes de la sala. Concluye con la pantalla inundada por el humo que desprende la detonaci\u00f3n, la bruma y una espesa textura entre blanco y gris nos la impide ver. A partir de ese momento, la ciudad pierde otro edificio detr\u00e1s de la densa capa de polvo y escombros que deja la destrucci\u00f3n. S\u00f3lo queda el registro de lo derruido como memoria fiel para algunos e inmemoria para otros. Este registro me hace pensar en los edificios como memorias f\u00edsicas de la sociedad, guardianes de un pasado hist\u00f3rico y est\u00e1tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Al circular por el centro de la ciudad de Monterrey, pasamos por alto a los guardianes silentes, observamos los edificios como algo cotidiano; no llegamos a profundizar en las m\u00faltiples lecturas que \u00e9stos nos ofrecen, no encontramos en ellos un espejo social. La cotidianidad ha envuelto los edificios de inmemoria del pasado; entonces, \u00bfd\u00f3nde reside nuestra memoria f\u00edsica?<\/p>\n<p>La ciudad es un anecdotario enorme: cada lugar, cada esquina, cada calle detona la memoria instant\u00e1nea. Leer un edificio es igual de enriquecedor que ver un documental hist\u00f3rico o leer una cr\u00f3nica. La cotidianidad se vuelve el obst\u00e1culo principal de la puesta en valor tendr\u00eda un edificio. Los muros se deterioran, los estilos cambian, y eso nos habla; la ciudad pone su memoria en sus edificios, en sus calles, esperando que alguien descifre los mensajes.<\/p>\n<p>La sociedad vive en caos, no se permite detenerse un momento para observar su entorno, conocer su historia, reconocer su identidad. Vivimos escribiendo la historia. Nuevas memorias que no se impregnan a ning\u00fan sitio. Hoy en d\u00eda tiene m\u00e1s valor un video de la demolici\u00f3n de un edificio que tener cualquier inmueble abandonado de la ciudad.<\/p>\n<p>Transitamos en una l\u00ednea de tiempo presente muy delgada, y nuestro pasado m\u00e1s cercano y directo se vuelve parte de esa inmemoria colectiva. \u00bfD\u00f3nde queda archivada la historia? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 nuestro pasado? \u00bfTransitamos en la inmemoria infinita?<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/ciudad_adenda_mty76.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-5126 size-full\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/ciudad_adenda_mty76-e1450196025168.jpg\" alt=\"ciudad_adenda_mty76\" width=\"500\" height=\"449\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ARMANDO V. FLORES SALAZAR* CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 18, No. 76, NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2015 Los objetos arquitect\u00f3nicos como objetos culturales tienen tres dimensiones de estudio: sus realidades f\u00edsica, hist\u00f3rica y psicol\u00f3gica; las tres conjuntan el retrato hablado que aisladamente s\u00f3lo pueden bocetar. (1) Mientras que su descripci\u00f3n f\u00edsica habla de la materialidad del objeto, al incorporar la parte hist\u00f3rica se devela [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":5122,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-5119","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-andamiajes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5119","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5119"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5119\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5127,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5119\/revisions\/5127"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/5122"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5119"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5119"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5119"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}