{"id":4811,"date":"2015-10-13T15:21:01","date_gmt":"2015-10-13T20:21:01","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=4811"},"modified":"2015-10-29T10:43:25","modified_gmt":"2015-10-29T16:43:25","slug":"la-modernidad-en-dos-planos-de-monterrey","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=4811","title":{"rendered":"La modernidad en dos planos de Monterrey"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/Modernindad_MTY.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-4812 size-full\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/Modernindad_MTY-e1444756326572.jpg\" alt=\"Modernindad_MTY\" width=\"500\" height=\"132\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">ARMANDO V. FLORES SALAZAR*<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 18, No. 75, SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2015<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/la-modernidad-en-dos-planos-de-monterrey.pdf\" target=\"_blank\">Art\u00edculo en PDF<\/a><\/p>\n<p>En nuestros d\u00edas, generalmente, se acepta que el origen de lo que llamamos mapas y planos comenz\u00f3 con el brazo y el dedo \u00edndice de una persona extendidos para indicar el rumbo a seguir pretendido por un tercero extraviado.<\/p>\n<p>Cuando el destino deseado no se pod\u00eda se\u00f1alar con una direcci\u00f3n lineal, se acudi\u00f3 a su se\u00f1alizaci\u00f3n con el dedo o cualquier objeto a la mano, dibujando en el suelo blando y moldeable la direcci\u00f3n a seguir y los elementos intermedios como caminos, r\u00edos, monta\u00f1as, bosques, etc. De las superficies fijas se pas\u00f3 en cierto momento a las m\u00f3viles: cortezas vegetales, cueros de animales y tablillas de barro, lo que dio origen a los documentos transportables. Esta t\u00e9cnica se desarrolla en paralelo al devenir del hombre, en tanto su caracter\u00edstica de movilidad permanente o nomadismo.<\/p>\n<p>A esta pr\u00e1ctica cultural se le conoce en nuestros d\u00edas como cartograf\u00eda, ciencia especializada en el estudio de los mapas y planos geogr\u00e1ficos y territoriales, los cuales clasifica como generales, cuando cubren el inter\u00e9s de\u00a0una amplia demanda; y tem\u00e1ticos, para demandas de grupos particulares o espec\u00edficos. A la vez, se diferencian como topogr\u00e1ficos a las descripciones formales de un sitio, y topol\u00f3gicos a los que alteran o modifican la escala y graficaci\u00f3n de los elementos descritos. La calidad cartogr\u00e1fica se mide en cuanto al contenido equilibrado de lo anal\u00edtico y lo sint\u00e9tico de los datos tratados, los cuales cubren de ordinario temas espaciales, sociales y culturales.<\/p>\n<p>Se sabe por los egipt\u00f3logos que los faraones del antiguo Egipto, al querer conocer sobre la extensi\u00f3n y l\u00edmite de su reino, o para la recolecci\u00f3n de impuestos, utilizaron a s\u00fabditos medidores de tierras, o ge\u00f3metras, para su demarcaci\u00f3n f\u00edsica y registro gr\u00e1fico. Otro tanto se sabe de la cultura mesopot\u00e1mica por los registros que se conservan al respecto en tablillas de barro.<\/p>\n<p>La cartograf\u00eda cient\u00edfica tiene sus or\u00edgenes en la cultura griega antigua y se le atribuye a Anaximandro (s. VI a. C.) la graficaci\u00f3n del primer mapamundi topol\u00f3gico (un c\u00edrculo de tierra subdividido en tres partes irregulares separadas por afluentes acuosos y circundado por un anillo h\u00eddrico); y a Tolomeo (s. II a. C.), el padre de los mismos, quien estableci\u00f3 en ellos el sistema de coordenadas (meridianos y paralelos) como principio rector de \u00e9stos.<\/p>\n<p>La cartograf\u00eda moderna se desarrolla aceleradamente con la navegaci\u00f3n trasatl\u00e1ntica, el descubrimiento del continente americano por los europeos y el registro y graficaci\u00f3n de los cada vez m\u00e1s temerarios viajes ultramarinos.<\/p>\n<p>El florentino Am\u00e9rico Vespucio entendi\u00f3, a partir de sus viajes trasatl\u00e1nticos y su graficaci\u00f3n en mapas, que la tierra reci\u00e9n descubierta y visitada por osados marineros era un continente desconocido para los europeos; a diferencia de su descubridor, el genov\u00e9s Crist\u00f3bal Col\u00f3n, quien la entendi\u00f3 como la buscada costa de las Indias Orientales, para facilitar el comercio de especias de los europeos. Debido a ello, el cart\u00f3grafo alem\u00e1n Mart\u00edn Waldseemuller, en su Mapamundi de 1507, registr\u00f3 a\u00a0ese cuarto continente o \u201cmundo nuevo\u201d como la tierra de Am\u00e9rico, o Am\u00e9rica, y establecieron as\u00ed el nombre los subsecuentes cart\u00f3grafos. Ese registro, un tanto injusto ante los m\u00e9ritos inigualables del descubrimiento de Crist\u00f3bal Col\u00f3n, fue irreversible a partir de ese hecho y, aun habi\u00e9ndose intentado su correcci\u00f3n, los resultados fueron infructuosos.<\/p>\n<blockquote><p>La cartograf\u00eda cient\u00edfica tiene sus or\u00edgenes en la cultura griega antigua, y se le atribuye a Anaximandro (s. VI a. C.) la graficaci\u00f3n del primer mapamundi topol\u00f3gico.<\/p><\/blockquote>\n<p>As\u00ed como la cartograf\u00eda ha generado hechos asim\u00e9tricos como el anterior, tambi\u00e9n los ha generado de gran trascendencia; un ejemplo: conocemos las caracter\u00edsticas generales y particulares de la Gran Tenochtitlan, capital del imperio Azteca, gracias al plano con su registro que orden\u00f3 Hern\u00e1n Cort\u00e9s en 1521, a pesar de su lamentable destrucci\u00f3n cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, en 1525.<\/p>\n<div id=\"attachment_4813\" style=\"width: 510px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/Mapa_Jodocus-Hondius.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-4813\" class=\"wp-image-4813 size-full\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/Mapa_Jodocus-Hondius-e1444757874751.jpg\" alt=\"Este fascinante mapa fue dise\u00f1ado por Jodocus Hondius (versi\u00f3n latinizada de Joost de Hondt), un artista holand\u00e9s, grabador y cart\u00f3grafo. Es conocido por haber hecho algunos de los primeros mapas del Nuevo Mundo y de Europa. Ayud\u00f3 a establecer \u00c1msterdam como centro de la cartograf\u00eda en Europa en el siglo XVII.\" width=\"500\" height=\"386\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-4813\" class=\"wp-caption-text\">Este fascinante mapa fue dise\u00f1ado por Jodocus Hondius (versi\u00f3n latinizada de Joost de Hondt), un artista holand\u00e9s, grabador y cart\u00f3grafo. Es conocido por haber hecho algunos de los primeros mapas del Nuevo Mundo y de Europa. Ayud\u00f3 a establecer \u00c1msterdam como centro de la cartograf\u00eda en Europa en el siglo XVII.<\/p><\/div>\n<p>La cartograf\u00eda en Monterrey es escasa en el periodo colonial, y gran parte de ella desapareci\u00f3 con el maltrato de los archivos hist\u00f3ricos por las posturas anticlericales de los liberales y su irracional desprecio hacia los objetos de car\u00e1cter religioso, entre ellos los archivos.<\/p>\n<p>Aunque la \u201cVista de Ojos\u201d que elabor\u00f3 Juan de \u00c1brego, a petici\u00f3n del gobernador Mart\u00edn de Zavala, es una descripci\u00f3n fidedigna de la ciudad de Monterrey, a su llegada en 1626, al no haberse dibujado (y si se hizo se desconoce) no entra en la categor\u00eda cartogr\u00e1fica. Lo mismo sucede con las muchas memorias de las visitas que hicieron los gobernadores coloniales y describieron los poblados del Nuevo Reyno de Le\u00f3n, por su sistema escrito de registro.<\/p>\n<p>La referencia conocida m\u00e1s antigua de un plano de la ciudad es el Plano del Presidio y Ciudad de Monterrey Capital del Nuevo Reyno de Le\u00f3n situado en 26 grados y 4 minutos de Latitud boreal y 271 y 25 de Longitud contada desde el Meridiano de Tenerife, que realiz\u00f3, en 1768, Joseph de Urrutia, subteniente del Regimiento de Infanter\u00eda de Am\u00e9rica, quien lo deline\u00f3 como levantamiento de la ciudad cuando \u00e9sta fue considerada como Presidio, dentro del sistema de defensas fronterizas de la Nueva Espa\u00f1a. Luego, en 1791, por \u00f3rdenes del gobernador Manuel Bahamonde, se dibuj\u00f3 el Mapa de la situaci\u00f3n de la ciudad de Monterrey en el Nuevo Reyno de Le\u00f3n, mismo que sirvi\u00f3 como parte de la documentaci\u00f3n para tramitar la sede definitiva del obispado regional a favor de la ciudad. La firma en el mapa del tutelar del convento franciscano, fray Crist\u00f3bal Bellido y Fajardo, ha sido cuestionada como firma de tr\u00e1mite m\u00e1s que de su autor\u00eda, misma que a\u00fan se desconoce. Considerado este mapa como el m\u00e1s bello del periodo, sobresale en \u00e9ste la representaci\u00f3n en alzado de sus construcciones, el contexto geogr\u00e1fico y el equipamiento como norias, acequias y presas, entre otras m\u00e1s.<\/p>\n<p>La presencia en la ciudad del maestrante o arquitecto pr\u00e1ctico Juan Bautista Crouset, a partir de 1793, fue por la invitaci\u00f3n del tercer obispo de la di\u00f3cesis, don Andr\u00e9s Ambrosio de Llanos y Vald\u00e9s, como su asistente para atender las necesidades en materia de arquitectura y urbanismo de la di\u00f3cesis. De esa relaci\u00f3n se generaron dos planos: el Plan de la nueva ciudad de Monterrey, de 1796, en que se dise\u00f1a el crecimiento de la ciudad hacia el norte en un tablero regular de 11 por 13 manzanas, con nuevo sitio para las sedes de los gobiernos pol\u00edtico y religioso; y el Plan que demuestra la situaci\u00f3n de solares fabricados y sin fabricar de la ciudad de Monterrey del Nuevo Reyno de Le\u00f3n, de 1798, en el que registra el centro hist\u00f3rico de la ciudad y las edificaciones, tanto las del centro hist\u00f3rico como las iniciadas en el nuevo trazo hacia el norte.<\/p>\n<p>Estos cuatro planos coloniales a escala, el primero en toesas francesas y los siguientes tres en varas castellanas, (1) se categorizar\u00edan como tem\u00e1ticos y topol\u00f3gicos; y registran la traza (calles, callejones, manzanas), el entorno (monta\u00f1as, r\u00edos, arroyos, ojos de agua) y el equipamiento urbano (presas, acequias, norias, plazas), los diferentes tipos de construcciones, las calles sin registro de nombres, los caminos a los poblados vecinos, los edificios principales, la cantidad y calidad de las construcciones, las t\u00e9cnicas constructivas y sus respectivos cuadros enmarcados; contienen datos de referencia y explican los indicadores alfab\u00e9ticos y num\u00e9ricos usados en ellos.<\/p>\n<p>Durante la invasi\u00f3n norteamericana, a la ciudad y al pa\u00eds, de 1846 a 1848, sobresale la producci\u00f3n de mapas y planos de la ciudad, la mayor\u00eda de \u00e9stos realizados por los soldados norteamericanos pertenecientes al Cuerpo de Ingenieros Militares, cuyo destino fue formar parte de los reportes oficiales rendidos al Departamento de Guerra en Washington. La mayor\u00eda de dichos planos son topogr\u00e1ficos y registran, como en el Plan of Monterey, its fortifications, and positions of the American troops on the morning of the twenty first September, 1846, dibujado por el arquitecto prusiano Adolphus Heiman, un voluntario del Regimiento de Tennessee, aparte de la ciudad bien trazada, tanto las posiciones de las fuerzas invasoras que participaron en la batalla como las fortificaciones construidas para la defensa por los soldados mexicanos. (2)<\/p>\n<p>Con el tratado de Guadalupe-Hidalgo, en julio de 1848, salieron las tropas invasoras de Monterrey y del pa\u00eds, disminuido territorialmente, y se dio comienzo a la reconstrucci\u00f3n con encendido esp\u00edritu nacionalista. Una d\u00e9cada despu\u00e9s, la nueva Constituci\u00f3n Pol\u00edtica de 1857, como bandera de los liberales positivistas, abri\u00f3 las puertas del territorio nacional a extranjeros de diversas nacionalidades y pr\u00e1cticas culturales \u201ccraquelando\u201d la s\u00f3lida unidad cultural del periodo colonial, aceptadas en aras de abrirse al mundo y a las hipn\u00f3ticas promesas planteadas desde el esp\u00edritu del tiempo: la modernidad y el modernismo.<\/p>\n<p>Dos planos nos han legado el registro de dicho periodo: en el primero se aprecia la etapa incipiente y en el\u00a0segundo el dominio contundente del fen\u00f3meno aludido, es decir, el inicio de la industrializaci\u00f3n en la ciudad y su r\u00e1pida expansi\u00f3n y contundencia como nuevo modelo econ\u00f3mico, en el corto periodo de tiempo de casi treinta a\u00f1os.<\/p>\n<div id=\"attachment_4814\" style=\"width: 510px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/Ciudadd_mty_mapa.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-4814\" class=\"wp-image-4814 size-full\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/Ciudadd_mty_mapa-e1444758345598.jpg\" alt=\"Ciudadd_mty_mapa\" width=\"500\" height=\"492\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-4814\" class=\"wp-caption-text\">Antiguo plano de Monterrey por Isidoro Epstein, 1865<\/p><\/div>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/antiguomapa_mty_1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-4815\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/antiguomapa_mty_1.jpg\" alt=\"antiguomapa_mty_1\" width=\"222\" height=\"208\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/antiguomapa_mty_2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-4816\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/antiguomapa_mty_2.jpg\" alt=\"antiguomapa_mty_2\" width=\"222\" height=\"203\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/antiguomapa_mty_3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-4817\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/antiguomapa_mty_3.jpg\" alt=\"antiguomapa_mty_3\" width=\"222\" height=\"200\" \/><\/a><\/p>\n<p>El ingeniero alem\u00e1n Isidoro Epstein es el autor del primer mapa. Egresado de la Universidad de Marburgo, lleg\u00f3 a M\u00e9xico en 1851 para desempe\u00f1ar trabajos de top\u00f3grafo, profesor de matem\u00e1ticas y editor, tanto en Aguascalientes como en el Valle de M\u00e9xico y en Zacatecas, de donde vino a Monterrey en 1864 para ocupar el puesto de ingeniero de la ciudad y de profesor de matem\u00e1ticas y filosof\u00eda en el Colegio Civil del estado. Como evidencia de sus oficios, levant\u00f3 el Plano de la ciudad de Monterrey y sus egidos (sic) en 1865, (3) para lo cual ejecut\u00f3 previamente el trabajo topogr\u00e1fico, la alineaci\u00f3n de calles, plazas y predios, la colocaci\u00f3n de los nombres en las calles y la numeraci\u00f3n de los predios para facilitar la identificaci\u00f3n de los mismos. (4)<\/p>\n<p>El plano topogr\u00e1fico de formato cuadrado lo imprimi\u00f3 la Compa\u00f1\u00eda Mayer de Nueva York, la escala gr\u00e1fica fue en metros, presenta la traza urbana existente con nombres en calles y plazas y diferencia por color a la trama planificada para el futuro crecimiento, \u00e9sta, carente de datos. Registra la orograf\u00eda y la hidrograf\u00eda, los caminos vecinales a los poblados inmediatos, un recuadro con los nombres y la ubicaci\u00f3n de 15 edificios notables y cuatro grabados litogr\u00e1ficos que representan sitios y edificios importantes de la ciudad, uno en cada esquina del plano.<\/p>\n<p>La incipiente modernidad se percibe en la impresi\u00f3n litogr\u00e1fica del plano en una empresa extranjera, en el uso de la escala m\u00e9trica en el dibujo, en las 47 calles identificadas con nombre propio y en el recuadro de edificios donde sobresalen los dos palacios de gobierno, el municipal y el estatal, en sustituci\u00f3n de las Casas Reales como forma de gobierno; el Hospital Civil y el Colegio Civil, desplazando los respectivos servicios bajo tutela religiosa; el Campo Santo o Cementerio como instituci\u00f3n civil y fuera de los templos, en la amplia Alameda Nueva con 16 manzanas de extensi\u00f3n, en la \u201cMaestranza\u201d como fundici\u00f3n y forjado de metales para uso militar y pre\u00e1mbulo\u00a0de las subsecuentes fundiciones; y en la litograf\u00eda superior derecha con la imagen del edificio de una f\u00e1brica de az\u00facar, como primicia de la actividad industrial en la regi\u00f3n. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1867, se instalar\u00e1 la f\u00e1brica de hilados y textiles \u201cLa Fama de Nuevo Le\u00f3n\u201d, considerada el inicio formal de la industrializaci\u00f3n regional.<\/p>\n<p>El ingeniero Florentino Arroyo, autor del segundo plano, egresado del Colegio Militar de la Ciudad de M\u00e9xico con grado de mayor, vino a Monterrey por invitaci\u00f3n del general Bernardo Reyes para atender la demanda en su campo profesional de una ciudad en pleno crecimiento. Entre otras tareas atendi\u00f3, en 1894, la solicitud del alcalde Pedro C. Mart\u00ednez para hacer un plano actualizado de la ciudad \u201cfijando por triangulaci\u00f3n los puntos de referencia y por coordenadas los detalles\u201d. (5) Con el nombre de Plano de Monterrey, Nuevo Le\u00f3n. 1894., (6) fue impreso ese mismo a\u00f1o en la imprenta local de Ram\u00f3n D\u00edaz con cr\u00e9dito de editor, por lo que tambi\u00e9n se conoce como el Plano de Arroyo y D\u00edaz.<\/p>\n<p>El plano, en formato de rect\u00e1ngulo vertical, contiene s\u00f3lo la parte urbana de la ciudad, tanto la poblada como la que est\u00e1 en proceso de poblaci\u00f3n y la expansiva zona industrial, que casi la duplica hacia el norte. Tiene escala gr\u00e1fica en metros, indicador de los puntos cardinales y el norte magn\u00e9tico, una cartela con el listado de 68 edificios destacados, siete litograf\u00edas de edificios relevantes en las zonas bald\u00edas del plano, al parecer de inserci\u00f3n pagada, y un enmarcado publicitario con anuncios de casas comerciales en la localidad.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/antiguo_plano_monterrey1894.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-4819 size-full\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/antiguo_plano_monterrey1894-e1444767537939.jpg\" alt=\"antiguo_plano_monterrey1894\" width=\"500\" height=\"430\" \/><\/a><\/p>\n<p>En este plano realizado 30 a\u00f1os despu\u00e9s que el de Epstein, la evidente modernidad ya se manifiesta contundente: la ostensible mitad norte de la ciudad con uso de suelo eminentemente industrial, con la amplia Cervecer\u00eda y tres fundiciones de metales en opreaci\u00f3n, en su centro la colonia-jard\u00edn Bella Vista como primer sat\u00e9lite habitacional de la ciudad; dos estaciones de ferrocarril que cubren el territorio nacional, una amplia red de tranv\u00edas que facilitan la movilidad interurbana y en el recuadro de edificios aparecen nuevas tipolog\u00edas arquitect\u00f3nicas: cinco hoteles, tres instituciones bancarias, las oficinas consulares de Alemania, Italia, Espa\u00f1a y Estados Unidos de Am\u00e9rica; una zona de cuarteles militares, con hospital, un arzobispado, una biblioteca p\u00fablica, una iglesia bautista, un teatro, un casino, un mercado general de productos (Mercado Col\u00f3n) que sustituy\u00f3 el nombre de Pari\u00e1n (voz filipina que significa mercado de telas, zapatos, perfumes, etc.), un rastro municipal para el sacrificio controlado de animales comestibles, un balneario de aguas termales con servicio de hotel y restaurante, una penitenciar\u00eda construida en cuatro hect\u00e1reas, una f\u00e1brica de ladrillos, un hospicio y oficinas que administran servicios p\u00fablicos de energ\u00eda el\u00e9ctrica, telefon\u00eda, telegraf\u00eda y servicios postales, entre otros.<\/p>\n<p>El plano de Epstein de 1865 registra el rezago de las experiencias b\u00e9licas que a\u00fan est\u00e1n en proceso, con la ciudad tomada por los invasores franceses, pero tambi\u00e9n una etapa que se inicia como germen de la nueva Constituci\u00f3n pol\u00edtica y del esp\u00edritu del tiempo, que s\u00f3lo parecen vislumbrar el futuro. Sus evidencias son el ordenamiento de la traza urbana, la planeaci\u00f3n de su crecimiento y la aplicaci\u00f3n de las reformas constitucionales que marcan rumbo hacia un nuevo sistema de econom\u00eda sustentado en la producci\u00f3n, distribuci\u00f3n y consumo de mercanc\u00edas: la f\u00e1brica de az\u00facar es la evidencia y primicia contundente del nuevo rumbo.<\/p>\n<p>El Plano de Arroyo de 1894, que satisface la demanda de las autoridades municipales de actualizar la imagen de la ciudad, s\u00f3lo conserva inalterable el centro hist\u00f3rico y su periferia duplicada con el mismo patr\u00f3n urbano de origen, llamando fuertemente la atenci\u00f3n el amplio crecimiento al norte, personalizado por las extensas naves industriales en una trama determinada por las v\u00edas f\u00e9rreas: la ciudad industrial ya es en s\u00ed una evidencia contundente y con ella la nueva categor\u00eda laboral de obrero que desplaza a la de jornalero.<\/p>\n<p>Los planos y mapas son herramientas al servicio del hombre para el registro sincr\u00f3nico de tiempos determinados y, adem\u00e1s, en su m\u00e1s importante dimensi\u00f3n, son documentos hist\u00f3ricos que preservan en su lenguaje codificado buena parte de la biograf\u00eda humana. En dichos documentos el objeto arquitect\u00f3nico, en cualquiera de sus m\u00faltiples formatos: casa, templo, f\u00e1brica, calle, plaza, puente, etc., es protag\u00f3nico por su funci\u00f3n principal de preservar, como ning\u00fan otro, la vida y el desarrollo humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">* Universidad Aut\u00f3noma de Nuevo Le\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Contacto: armando.flores@uanl.mx<\/p>\n<p><strong>REFERENCIAS <\/strong><\/p>\n<p>1. La toesa es una antigua medida francesa que equivale a 1.946 metros y la vara castellana que equivale a .836 metros.<\/p>\n<p>2. Ahmed Valtier M., \u201cEl teniente Adolphus Heiman y su Plano de Monterrey\u201d, en Actas, No. 4, julio-diciembre de 2003.<\/p>\n<p>3. El Plano de Epstein en copia facsimilar del INEGI se encuentra en el Archivo General del Estado de Nuevo Le\u00f3n (AGENL).<\/p>\n<p>4. Los informes que elabor\u00f3 el ingeniero Epstein los dirige al \u201cMuy Ylustre Ayuntamiento del Imperio Mexicano\u201d, pues eran tiempos de la invasi\u00f3n francesa. Jos\u00e9 P. Salda\u00f1a reproduce un informe al respecto en Historia y tradiciones de Monterrey, Impresora Monterrey, 1942, pp.165-68.<\/p>\n<p>5. Archivo Municipal de Monterrey, Ramo Civil, Cuaderno 4 (1894-1907), legajo 3.<\/p>\n<p>6. El Plano de Arroyo y D\u00edaz en copia facsimilar del INEGI se encuentra en el Archivo General del Estado de Nuevo Le\u00f3n (AGENL).<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/plano_mty_c75.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-4820 size-full\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/plano_mty_c75-e1444767654344.jpg\" alt=\"plano_mty_c75\" width=\"500\" height=\"141\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>ADENDA<\/strong><\/p>\n<p>Las posibilidades de lectura de los planos urbanos<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">ANTONIO GARZA MART\u00cdNEZ<\/p>\n<p>Observar detenidamente los planos urbanos de la ciudad no s\u00f3lo constituye un registro del crecimiento urbano, sino tambi\u00e9n un reflejo inconsciente de la situaci\u00f3n cultural, econ\u00f3mica, pol\u00edtica y social de aquel momento. En eso yace la riqueza que se puede encontrar en un plano urbano, que aporta un nuevo conocimiento de acuerdo a la lectura que el observador entrenado hace del documento. Estas interpretaciones de la informaci\u00f3n permiten conocer las posibilidades de usar la informaci\u00f3n para contribuir a la generaci\u00f3n de nuevas percepciones de la historia.<\/p>\n<p>Los documentos hist\u00f3ricos como los planos urbanos contienen informaci\u00f3n cifrada en puntos, l\u00edneas y planos bidimensionales que, una vez conocidos los significados de la simbolog\u00eda, es f\u00e1cil interpretar su informaci\u00f3n contenida. Este tipo de informaci\u00f3n me sirvi\u00f3 en su momento para armar una ponencia titulada \u201cLa transformaci\u00f3n urban\u00edstica y arquitect\u00f3nica de Monterrey durante el gobierno del general Bernardo Reyes\u201d, presentada en el Quinto Congreso Internacional de Historia, dictada en el Colegio Civil, en noviembre de 2014. En esa ponencia el periodo que abord\u00e9 cubr\u00eda desde 1767 hasta 1909.<\/p>\n<p>A partir de los planos y fotograf\u00edas de edificios de la \u00e9poca reyista expuse un recuento de los cambios en la morfolog\u00eda de la ciudad al paso del tiempo. Observ\u00e9 la ciudad colonial, hasta aqu\u00e9lla con un componente autoritario presente en su morfolog\u00eda y reforzada con la presencia de los cuerpos de las fuerzas armadas. Asimismo, cuando relacion\u00e9 este crecimiento de la ciudad con la arquitectura del periodo, procur\u00e9 presentarla como g\u00e9- neros en la arquitectura que contribuyeron a formar una imagen y referente urbano. De igual forma, la modernidad qued\u00f3 expuesta no s\u00f3lo en los g\u00e9neros, sino en los materiales y t\u00e9cnicas constructivas empleadas en algunos de estos edificios.<\/p>\n<p>Como fuente de informaci\u00f3n, los planos de la ciudad aportan mucha riqueza a los estudios urbanos, porque impl\u00edcitamente reflejan el ideal de orden de la \u00e9poca en cuesti\u00f3n, registran la morfolog\u00eda urbana, as\u00ed como el contexto social de la \u00e9poca. En los planos urbanos quedan registradas las intenciones de aspirar a una modernidad de una \u00e9poca en espec\u00edfico, ya sea por trazo urbano,\u00a0disposiciones de ordenamiento del territorio e intenciones de crecimiento. Por lo tanto, al entender las claves del plano urbano, y complement\u00e1ndolo con fuentes bibliogr\u00e1ficas, es posible hacer una mejor interpretaci\u00f3n de la \u00e9poca.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/obispado_monterrey_barros.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-4823 size-full\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/obispado_monterrey_barros-e1444769474749.jpg\" alt=\"obispado_monterrey_barros\" width=\"500\" height=\"314\" \/><\/a><\/p>\n<p>Al interpretar la \u00e9poca reyista, se entiende que la modernidad fue una aspiraci\u00f3n a lograr de la sociedad porfiriana, adem\u00e1s que est\u00e1 circunscrita en el progreso material impulsado en el r\u00e9gimen. Este discurso de aspiraciones ha sido la base sobre la cual se han impulsado cambios tanto en la ciudad como en la arquitectura y la imagen urbana. Al entrar en materia, la modernidad y dem\u00e1s ideas se pueden encontrar codificadas en las abstracciones gr\u00e1ficas de documentos como los planos de la ciudad de Monterrey de 1865 y 1894. Una comparativa entre estos dos planos permite observar e interpretar muestras de modernidad por medio de la morfolog\u00eda urbana propuesta para el ensanche de la ciudad en la \u00e9poca del Segundo Imperio, y que 25 a\u00f1os despu\u00e9s fue retomado como propuesta base para continuar con dicho proyecto de crecimiento.<\/p>\n<p>Al estudiar el plano de 1865, se observa que el ensanche propuesto contemplaba el norte y sur de la ciudad. La implementaci\u00f3n de una trama de reticulada denota una aspiraci\u00f3n a un orden racionalizado, que si bien no es nueva en el continente europeo, y se hab\u00eda empleado ya desde el ordenamiento de las tropas del ej\u00e9rcito romano, en Monterrey signific\u00f3 la posibilidad de crecer ordenadamente a largo plazo.<\/p>\n<p>En el plano de 1894, se puede hacer una lectura de los conceptos progreso material y orden que, a nivel local, resulta interesante. Se puede entender por progreso material el sector econ\u00f3mico representado por comerciantes y empresarios y su efecto manifiesto en las industrias y comercios, en tanto que el orden se puede interpretar por el ejercicio administrativo del estado, representado por la figura del general Bernardo Reyes, y sus efectos manifiestos en las pol\u00edticas p\u00fablicas, legislaciones y decretos por una parte, y el uso de la fuerza p\u00fablica o militar a discreci\u00f3n seg\u00fan el caso, por otra parte.<\/p>\n<p>Asimismo, la tendencia de crecimiento urbano fue pautada por las v\u00edas ferroviarias al norte de la ciudad que fungieron como fronteras artificiales que enmarcaron el cuadrante del territorio para su futura expansi\u00f3n. En el interior, el tendido ferroviario de los tranv\u00edas comunic\u00f3 al resto de la ciudad por medio de rutas que iban de norte a sur y de oriente a poniente. A lo largo de las rutas, a partir de la calle Washington hacia el sur de la ciudad, se concentraron comercios, como evidencia del impacto de las pol\u00edticas p\u00fablicas en el asentamiento de industrias, empresas, comercios, que contribuyeron a la generaci\u00f3n de una nueva din\u00e1mica de ocupaci\u00f3n y uso de la urbe.<\/p>\n<p>Un ejemplo de todo lo que se ha abordado es esta misma adenda, la cual fue posible elaborar \u201cleyendo\u201d los planos urbanos y apoy\u00e1ndome en las fuentes bibliogr\u00e1ficas para estar en contexto con la \u00e9poca reyista. Esto con objeto de identificar los componentes codificados en el plano y as\u00ed generar la lectura de la \u00e9poca integrando la cr\u00f3nica historiogr\u00e1fica, el plano como documento hist\u00f3- rico y la fotograf\u00eda como apoyo visual de la \u00e9poca en espec\u00edfico. Lo anterior permite reinterpretar los hechos historiografiados y formular una reconstrucci\u00f3n de la \u00e9poca a trav\u00e9s de nuevas lecturas que integran los planos como documentos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/Monterrey_antiguo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-4825 size-full\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/Monterrey_antiguo-e1444769543202.jpg\" alt=\"Monterrey_antiguo\" width=\"500\" height=\"303\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ARMANDO V. FLORES SALAZAR* CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 18, No. 75, SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2015 Art\u00edculo en PDF En nuestros d\u00edas, generalmente, se acepta que el origen de lo que llamamos mapas y planos comenz\u00f3 con el brazo y el dedo \u00edndice de una persona extendidos para indicar el rumbo a seguir pretendido por un tercero extraviado. 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