{"id":46,"date":"2013-12-02T20:34:38","date_gmt":"2013-12-03T02:34:38","guid":{"rendered":"http:\/\/rodrigosotomoreno.com\/revistanew\/?p=46"},"modified":"2017-11-14T12:01:53","modified_gmt":"2017-11-14T18:01:53","slug":"razonamiento-socioambiental-acerca-del-desarrollo-sustentable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=46","title":{"rendered":"Razonamiento socioambiental acerca del desarrollo sustentable"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">Pedro C\u00e9sar Cant\u00fa Mart\u00ednez*<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"http:\/\/eprints.uanl.mx\/3378\/1\/Ciencia_UANL_Noviembre_2013.pdf\" target=\"_blank\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 16, No. 64, OCTUBRE-DICIEMBRE 2013<\/a><\/p>\n<div id=\"attachment_671\" style=\"width: 505px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Deforestation-Amazon.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-671\" class=\" wp-image-671   \" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Deforestation-Amazon.jpg\" alt=\"Deforestation-Amazon\" width=\"495\" height=\"322\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Deforestation-Amazon.jpg 1228w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Deforestation-Amazon-300x195.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Deforestation-Amazon-1024x667.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 495px) 100vw, 495px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-671\" class=\"wp-caption-text\">www.1.bp.blogspot.com<\/p><\/div>\n<p>En el comienzo de la \u00e9poca moderna, particularmente\u00a0a mediados del siglo XVII, el conocimiento de las\u00a0correspondencias entre el ambiente y el ser humano\u00a0era en gran parte de orden intuitivo. La experiencia\u00a0adquirida por nuestra sociedad, en ese tiempo, se cimentaba\u00a0esencialmente en la reflexi\u00f3n emp\u00edrica; esta\u00a0experiencia constaba y se confinaba s\u00f3lo por la movilidad\u00a0humana con un car\u00e1cter circunscrito y por la\u00a0limitaci\u00f3n de la vida del ser humano en correspondencia\u00a0a los cambios desplegados por el impacto humano\u00a0sobre el entorno.1,2 Sin embargo, ante el progreso\u00a0de orden cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico que despleg\u00f3\u00a0el ser humano con el ascenso de la ciencia, en los siglos\u00a0XIX y XX, se fueron develando los hasta entonces\u00a0efectos desapercibidos por nuestra sociedad humana\u00a0hacia el ambiente, y de manera espec\u00edfica, como\u00a0indica Brand y G\u00f6rg en 2003:3 \u201cEn los a\u00f1os 80 del\u00a0siglo XX, se hicieron patentes tanto el fracaso de los\u00a0conceptos cl\u00e1sicos de desarrollo como la crisis cada\u00a0vez m\u00e1s aguda de la apropiaci\u00f3n social de la naturaleza\u201d\u00a0(p. 45).<\/p>\n<p>La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el\u00a0Medio Ambiente Humano, en Estocolmo (Suecia),\u00a0en 1972, fue un evento trascendente al evidenciar las\u00a0relaciones del ser humano con el medio ambiente; marc\u00f3\u00a0de manera simb\u00f3lica un cambio en la comprensi\u00f3n\u00a0de las implicaciones del desarrollo, hasta ese\u00a0momento existente; cuestion\u00f3 el comportamiento del\u00a0ser humano colectivamente, as\u00ed como la manera de\u00a0organizarse con el prop\u00f3sito de encontrar una respuesta\u00a0social a los desaf\u00edos y oportunidades existentes para\u00a0acceder a un futuro m\u00e1s promisorio, en el contexto\u00a0del uso de los recursos naturales, la energ\u00eda, el crecimiento\u00a0poblacional y a las poderosos avances en el\u00a0contexto t\u00e9cnico-cient\u00edfico que se estaban suscitando. (4)<\/p>\n<p>Esta reuni\u00f3n promovi\u00f3 otras, como las de R\u00edo de\u00a0Janeiro en 1992, Johannesburgo en 2002 y, recientemente,\u00a0otra vez en R\u00edo de Janeiro, en 2012, denominada\u00a0R\u00edo +20.<\/p>\n<p>En estas cumbres internacionales se han analizado\u00a0los efectos delet\u00e9reos sobre los recursos naturales,\u00a0el ambiente y el ser humano, que promueve la producci\u00f3n\u00a0de capital econ\u00f3mico por los procesos productivos\u00a0actuales y que ya exteriorizaba Leff en 1986;(5) al mismo tiempo se ha desencadenado una profusa\u00a0concientizaci\u00f3n p\u00fablica sobre la problem\u00e1tica ambiental\u00a0que pone en riesgo a nuestra sociedad, sustancialmente\u00a0al recapitular lo que ha sucedido a finales del\u00a0siglo XX y comienzos del siglo XXI, donde se han\u00a0observado, en pa\u00edses desarrollados y en desarrollo, situaciones\u00a0que se tornan en com\u00fan: la sobreexplotaci\u00f3n\u00a0del suelo y de los recursos h\u00eddricos, la contaminaci\u00f3n\u00a0del agua, el aire y el suelo; las pr\u00e1cticas de\u00a0agricultura intensiva y tecnificada; el detrimento de\u00a0los recursos pesqueros y forestales, y la proliferaci\u00f3n\u00a0de un desarrollo industrial a ultranza.(6) Leff, en 2000,(7)\u00a0lac\u00f3nicamente describe: \u201cla degradaci\u00f3n ambiental es\u00a0producto de un paradigma societario globalizador y\u00a0homogeneizante que ha negado la potencia de lo heterog\u00e9neo\u00a0y el valor de la diversidad\u201d (p. 6).<\/p>\n<p>El actual escenario ahora cierne problemas de car\u00e1cter\u00a0ambiental con dimensiones tanto de cantidad\u00a0como de calidad, a las que habr\u00e1 que agregar una tercera\u00a0y cuarta dimensi\u00f3n: de diversidad e interdependencia,\u00a0ya que los fen\u00f3menos en la naturaleza son sumamente\u00a0complejos, y al interaccionar y relacionarse\u00a0agravan los problemas ambientales,(8) lo que atenta\u00a0contra la sustentabilidad del ambiente, que es lo que\u00a0proyecta seguir como derrotero nuestra sociedad desde\u00a0el a\u00f1o 1992 del siglo XX.<\/p>\n<p><strong>Escenario a finales del siglo XX<\/strong><\/p>\n<p>La crisis socioambiental evidenciada durante el siglo\u00a0XX, dej\u00f3 un escenario con una serie de contrariedades,\u00a0que ahora sabemos se hallan intrincadamente relacionadas,\u00a0se concatenan y precisan una respuesta\u00a0urgente e id\u00e9ntica que redunde sobre c\u00f3mo concertar\u00a0los juicios de car\u00e1cter socioecon\u00f3mico con los recursos\u00a0potenciales que la naturaleza nos ofrece seg\u00fan sus\u00a0capacidades ecosist\u00e9micas(9),(10) (tabla I).<\/p>\n<p>Entre los efectos m\u00e1s connotados encontramos,\u00a0en primera instancia, el fen\u00f3meno de calentamiento\u00a0global, cuyo efecto m\u00e1s conocido es el cambio\u00a0clim\u00e1tico, estimulado por un incremento inmenso y\u00a0acelerad\u00edsimo de la emanaci\u00f3n de gases de efecto invernadero\u00a0en la atm\u00f3sfera,(11),(12) lo que ha motivado el\u00a0fen\u00f3meno natural El Ni\u00f1o, inundaciones y sequ\u00edas, el\u00a0incremento de la temperatura, as\u00ed como la reemergencia\u00a0de enfermedades trasmitidas por vectores, entre\u00a0otros muchos efectos.(13)<\/p>\n<p>En segundo t\u00e9rmino, el empobrecimiento de los\u00a0recursos naturales, tanto en calidad como en cantidad,\u00a0promueve que aparezca una brecha enorme entre\u00a0la demanda creciente por una poblaci\u00f3n \u00e1vida de\u00a0bienes de consumo y las reservas que los sistemas naturales\u00a0pueden proveer; adem\u00e1s, la dificultad y costo\u00a0tanto ambiental como econ\u00f3mico para suministrarlos\u00a0es cada vez mayor; sobre todo cuando ante la perspectiva\u00a0futura no se vislumbra una alternativa limpia y\u00a0viable que mitigue las exigencias del modelo urbano y\u00a0del orden agroindustrial que predominan a\u00fan en nuestra\u00a0sociedad.(14),(15)<\/p>\n<p>Por otra parte, en tercer lugar, se advierte el menoscabo\u00a0de la biodiversidad,(16) que se muestra particularmente,\u00a0como menciona Moreno-S\u00e1nchez y Urbina-\u00a0Soria en 2008:(12) \u201cLos efectos en la biodiversidad\u00a0pudieran tener repercusi\u00f3n en la seguridad alimentaria,\u00a0as\u00ed como reducir el n\u00famero de especies de valor\u00a0farmac\u00e9utico o cultural\u201d (p. 27); que aunada tambi\u00e9n\u00a0a la p\u00e9rdida de pluralidad cultural en el mundo, ha\u00a0empobrecido la complejidad de comportamientos\u00a0culturales que identific\u00f3 al ser humano y organiz\u00f3 a\u00a0lo largo de su progresi\u00f3n como sociedad, debido al\u00a0fen\u00f3meno de la globalizaci\u00f3n que ha vinculado cada\u00a0vez m\u00e1s las realidades internas de las naciones, promoviendo\u00a0as\u00ed un esquema homog\u00e9neo de comportamiento\u00a0socioecon\u00f3mico y de contexto cultural en el\u00a0mundo.(17)<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, una cuarta situaci\u00f3n que dej\u00f3 este siglo\u00a0XX se relaciona con el entorno social, que hasta\u00a0este momento se ha distinguido por ser hondamente\u00a0desigual y polarizado, en el cual naciones desarrolladas\u00a0con una riqueza y capacidad de consumo altamente\u00a0significativas contrastan con pa\u00edses en desarrollo, sumamente\u00a0empobrecidos y con serias dificultades para\u00a0acceder a recursos b\u00e1sicos y fundamentales; esto \u00faltimo\u00a0ha provocado un \u00e9xodo de millones de personas\u00a0sin precedente alguno, que ha engrosado el n\u00famero\u00a0de pobres en el mundo y que deja en la indefensi\u00f3n a\u00a0otros grupos como los ind\u00edgenas y campesinos.(18)<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/evidenciascrissocioambientalxx.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-156\" src=\"http:\/\/rodrigosotomoreno.com\/revistanew\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/evidenciascrissocioambientalxx.jpg\" alt=\"evidenciascrissocioambientalxx\" width=\"888\" height=\"572\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/evidenciascrissocioambientalxx.jpg 888w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/evidenciascrissocioambientalxx-300x193.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 888px) 100vw, 888px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Inconvenientes y considerandos para implementar\u00a0el desarrollo sustentable en la colectividad social\u00a0La aprobaci\u00f3n de la noci\u00f3n de desarrollo sustentable\u00a0por parte de la comunidad internacional, que fue popularizado\u00a0dilatadamente mediante la Declaraci\u00f3n de\u00a0R\u00edo sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, fue un\u00a0gran logro de la Cumbre para la Tierra de 1992.(18) No\u00a0obstante, 20 a\u00f1os despu\u00e9s, aunque hay avances, a\u00fan\u00a0no se consigue un cambio en el patr\u00f3n de desarrollo\u00a0que consienta prosperar sincr\u00f3nicamente en las dimensiones\u00a0ambiental, social y econ\u00f3mica del desarrollo.\u00a0Por esta raz\u00f3n, pensar en alcanzar el desarrollo sustentable\u00a0en el mundo parece una tarea dif\u00edcil, particularmente\u00a0porque hoy en d\u00eda el proceso civilizatorio en\u00a0el cual subsistimos, est\u00e1 soportado en un complejo\u00a0caracterizado por una intrincada red de estructuras\u00a0institucionales, adem\u00e1s cuenta con bases de orden\u00a0cultural, social, econ\u00f3mico, tecnol\u00f3gico y de innovaciones\u00a0cient\u00edficas muy diversas; lo anterior permite\u00a0distinguir may\u00fasculas diferencias entre las sociedades\u00a0desarrolladas y las en desarrollo.(19)<\/p>\n<div id=\"attachment_674\" style=\"width: 609px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/deforestaci\u00f3nbrasil.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-674\" class=\" wp-image-674    \" src=\"http:\/\/rodrigosotomoreno.com\/revistanew\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/deforestaci\u00f3nbrasil.png\" alt=\"www.zoom-icon.com\" width=\"599\" height=\"373\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/deforestaci\u00f3nbrasil.png 1040w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/deforestaci\u00f3nbrasil-300x186.png 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/deforestaci\u00f3nbrasil-1024x637.png 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 599px) 100vw, 599px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-674\" class=\"wp-caption-text\">www.zoom-icon.com<\/p><\/div>\n<p>Particularmente se aprecian estas diferencias cuando\u00a0en el contexto internacional el desarrollo cient\u00edfico\u00a0avanza en la generaci\u00f3n de nuevo conocimiento,\u00a0\u00e9ste en muchas ocasiones produce un sector social que\u00a0carece del mismo y, por lo tanto, se encuentra al margen\u00a0de los beneficios emanados de este sobresaliente\u00a0ejercicio intelectual, manteniendo en la ignorancia a\u00a0un gran n\u00famero de personas.20 De tal manera que las\u00a0decisiones colectivas se toman con un car\u00e1cter a priori,\u00a0y surgen de un grupo social reducido. En este marco,\u00a0el desarrollo sustentable se asocia a un contexto de\u00a0evoluci\u00f3n social y de diversificaci\u00f3n en el cual no todas\u00a0las sociedades son equiparables; de tal forma que\u00a0reconociendo esta pluralidad social emanan diferentes\u00a0enfoques que nos conducen, en muchas ocasiones,\u00a0a indefiniciones y confusiones, por lo que surgen y se\u00a0plantean las siguientes preguntas: \u00bfes posible hablar\u00a0de un verdadero desarrollo sustentable?, \u00bfcu\u00e1l es el\u00a0objeto del desarrollo sustentable y sus relaciones con\u00a0el concepto de calidad vida y bienestar social global?<\/p>\n<p>Ante los cuestionamientos anteriores, el desarrollo\u00a0sustentable se cataloga con mucha frecuencia como\u00a0un fen\u00f3meno social de car\u00e1cter colectivo, en el que las\u00a0diferentes modalidades de expresi\u00f3n social del mismo\u00a0se estructuran y fincan seg\u00fan las necesidades de los\u00a0grupos sociales,20 as\u00ed como en las redes de interacciones\u00a0colectivas que se constituyen en el tejido social y\u00a0que son ostensibles entre los individuos o subconjuntos\u00a0de individuos, en los que es perceptible que se busca\u00a0que prevalezca una solidaridad org\u00e1nica, que se caracteriza\u00a0por permitir la sobrevivencia de un n\u00famero muy\u00a0grande de individuos, y que mencionado por Lugan\u00a0en 1995,21 \u201cse vuelve la soluci\u00f3n pac\u00edfica de la lucha\u00a0por la vida\u201d (p. 79).<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Oil_blood_tank.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-675\" src=\"http:\/\/rodrigosotomoreno.com\/revistanew\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Oil_blood_tank.jpg\" alt=\"Oil_blood_tank\" width=\"645\" height=\"491\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Oil_blood_tank.jpg 1280w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Oil_blood_tank-300x228.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Oil_blood_tank-1024x778.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 645px) 100vw, 645px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Por otra parte, se advierte inmediatamente que el\u00a0tejido social que acoge este derrotero de desarrollo sustentable\u00a0est\u00e1 constituido espacialmente por naciones,\u00a0pueblos, clases sociales y unidades muy peque\u00f1as que\u00a0pueden estar integradas de muy pocos individuos. As\u00ed,\u00a0es innegable por qu\u00e9 existen hoy en d\u00eda grandes dificultades\u00a0para constituir un desarrollo sustentable coherente\u00a0y \u00fanico entre la colectividad mundial, ya que\u00a0este desarrollo sustentable es apropiado y ajustado, por\u00a0lo general, en estas diversas escalas sociales de orden\u00a0territorial. Por lo tanto, la observancia y aplicaci\u00f3n\u00a0del desarrollo sustentable debe estructurarse, o al menos\u00a0abordarse desde escenarios macro, meso y\u00a0microsociol\u00f3gico; ya que es identificable que las manifestaciones\u00a0de sociabilidad que se establecen, en estos\u00a0tres marcos de referencia, var\u00edan entre los individuos\u00a0y los conjuntos sociales a los que pertenecen \u00e9stos,\u00a0en los que las conductas exteriorizadas tienen que ver\u00a0con la \u201cnoci\u00f3n de acci\u00f3n\u201d que menciona Parsons, citado\u00a0por Lugan en 1995,21 que involucra los pensamientos,\u00a0los sentimientos, las necesidades, etc., sea de\u00a0una manera consciente o inconsciente, y que se pueden\u00a0observar en cuatro planos determinables: biol\u00f3gico,\u00a0ps\u00edquico, social y cultural, que son el punto de\u00a0partida para el an\u00e1lisis estructuro-funcionalista de los\u00a0sistemas sociales.<\/p>\n<p>Para lograr un desarrollo sustentable se requiere\u00a0ocuparse del sistema de dogmas y simbolismos que\u00a0rigen a cada complejo social, considerando los usos y\u00a0procesos de los lugares en que est\u00e1n insertadas las personas, as\u00ed como de sus tramas hist\u00f3ricas y culturales\u00a0de convivencia; ya que con esto se podr\u00eda establecer el\u00a0v\u00ednculo existente entre los conglomerados sociales con\u00a0la naturaleza y establecer las relaciones metacognitivas,\u00a0cognitivas, afectivas y de comportamiento.(22) Y abordarse\u00a0como advierte Moser en 2003,(23) desde cuatro\u00a0\u00e1mbitos:<\/p>\n<p>(1) el microambiente (el espacio privado: la habitaci\u00f3n,\u00a0el espacio privado en el lugar de trabajo);\u00a0(2) los ambientes de proximidad (los espacios compartidos,\u00a0espacios semip\u00fablicos, habitaci\u00f3n colectiva,\u00a0barrio, el lugar de trabajo, parques, espacios\u00a0verdes); (3) los ambientes p\u00fablicos (ciudades, pueblos,\u00a0campo, paisaje), etc., y (4) el ambiente global\u00a0(el ambiente en su totalidad: englobando el ambiente\u00a0construido y el ambiente natural; los recursos\u00a0naturales) (p. 15).<\/p>\n<p>Al abordar el desarrollo sustentable con este enfoque\u00a0socioambiental, se coadyuvar\u00eda a abatir la serie de\u00a0problem\u00e1ticas que se han desencadenado en la sociedad\u00a0humana, y que se reflejan en formas de consumo\u00a0desmedido, en patrones de vida ostensibles, de despilfarro\u00a0e inseguros, fomentados por una din\u00e1mica\u00a0propia de los sistemas industrializados. Son las marcas\u00a0de una sociedad desprovista de conocimiento sobre\u00a0su entorno y que promueve una crisis que podemos\u00a0denominar la crisis de la modernidad, cuyo\u00a0esquema est\u00e1 apoyado en la utilizaci\u00f3n creciente de\u00a0recursos renovables y no renovables, y su estrategia\u00a0b\u00e1sica para resolver las problem\u00e1ticas emanadas de\u00a0estas actividades se enfoca solamente en el control de\u00a0la contaminaci\u00f3n, la cual hasta ahora no ha podido\u00a0resolver.<\/p>\n<p>Esta crisis antes aludida, de forma concreta, muestra\u00a0que muchos de los pa\u00edses ricos hoy en d\u00eda se han\u00a0apartado considerablemente de la sustentabilidad, ya\u00a0que de imitar sus modelos actuales de desarrollo, nos\u00a0llevar\u00eda hacia una creciente insustentablidad. Con respecto\u00a0a Estados Unidos, por ejemplo, si imit\u00e1ramos\u00a0globalmente la organizaci\u00f3n de producci\u00f3n y los esquemas\u00a0de consumo actuales de este pa\u00eds, requerir\u00edamos\u00a0de casi cinco planetas para satisfacer nuestras\u00a0necesidades; ejercer el patr\u00f3n de Rusia, demandar\u00eda\u00a0cerca de dos planetas; por otra parte, practicar el modelo\u00a0de Australia exigir\u00eda 3.67 planetas; Noruega, 3.22\u00a0planetas; y de reproducir el esquema de Canad\u00e1, 4.22\u00a0planetas.(24) Los modelos citados se fundamentan en el\u00a0crecimiento continuo y exponencial de la econom\u00eda,\u00a0que induce al fomento desmedido de producci\u00f3n, adquisici\u00f3n,\u00a0acumulaci\u00f3n y uso de bienes, objetos y recursos\u00a0naturales; que adem\u00e1s no toma en cuenta los\u00a0costos socioambientales, y cuyo objetivo es la maximizaci\u00f3n\u00a0de los beneficios, y justificar la continua explotaci\u00f3n\u00a0de recursos.<\/p>\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n<p>Al tomar en cuenta que el ser humano no obedece\u00a0s\u00f3lo a la realidad objetiva, sino tambi\u00e9n a una realidad\u00a0colectiva y socialmente construida, los planes de\u00a0vida, particulares y colectivos, se establecen bajo estas\u00a0condiciones en las que la sociedad de manera universal\u00a0hace lo posible por determinar objetivos vitales,\u00a0evaluaciones en su accionar y contar con pretensiones\u00a0comunes. Sin embargo, en muchas ocasiones, estos\u00a0objetivos trazados necesitan de cohesi\u00f3n y un acuerdo\u00a0general, y en su lugar se observan estilos de vida y\u00a0comportamientos colectivos muy distintos que dan\u00a0lugar a fricciones y conflictos socioecon\u00f3micos, que\u00a0manifiestamente o de forma indirecta conllevan una\u00a0indiferencia social, as\u00ed como expresiones perjudiciales\u00a0al ambiente.<\/p>\n<p>De esta forma surgi\u00f3 el Informe Brundtland, que\u00a0promulg\u00f3 la b\u00fasqueda del bienestar del ser humano,\u00a0en el marco de establecer un desarrollo futuro con\u00a0sustentabilidad, que permitiera, adem\u00e1s, avanzar en\u00a0un modelo social que solventara las necesidades de\u00a0nuestra sociedad sin comprometer a las generaciones\u00a0futuras, y que hoy, tras la reuni\u00f3n de R\u00edo +20, identifica tres temas primordiales para atender y aspirar a\u00a0fortalecer esta posici\u00f3n constructivista del desarrollo\u00a0sustentable: acceder a una econom\u00eda verde, escudri\u00f1ar\u00a0los mecanismo sociales que permitan la supresi\u00f3n\u00a0de la pobreza y consolidar las estructuras institucionales.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/ganadomuerto.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-676\" src=\"http:\/\/rodrigosotomoreno.com\/revistanew\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/ganadomuerto.png\" alt=\"ganadomuerto\" width=\"621\" height=\"460\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/ganadomuerto.png 862w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/ganadomuerto-300x222.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 621px) 100vw, 621px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Un desarrollo sustentable articulado entre el marco\u00a0de referencia local, regional y global, se conseguir\u00e1\u00a0a trav\u00e9s de estudiar y examinar la red de creencias y\u00a0representaciones que construyen la realidad de los\u00a0complejos sociales, \u00e9ste ser\u00eda un desarrollo sustentado\u00a0en la participaci\u00f3n social, que sobrellevar\u00eda accionares\u00a0sociales de car\u00e1cter emancipatorio, autodirigidos y\u00a0autorreguladores por los involucrados y que, adem\u00e1s,\u00a0se fundamentar\u00eda en las necesidades de expresi\u00f3n positiva\u00a0de los proyectos de vida colectivos e individuales,\u00a0en los que la praxis social se realice en un di\u00e1logo\u00a0cr\u00edtico y reflexivo.<\/p>\n<p>Por lo antes aludido, el desarrollo sustentable hoy\u00a0en d\u00eda se ha erigido gradualmente en un reto te\u00f3rico y\u00a0pr\u00e1ctico para el ser humano, y el desaf\u00edo consiste en\u00a0determinar qu\u00e9 actuaci\u00f3n de confluencia social y de\u00a0car\u00e1cter general se debe seguir, ya que ante la pluralidad\u00a0social existente, ahora es preciso considerar la temporalidad,\u00a0el espacio y el escenario cultural en que\u00a0subsisten las personas; debido a que la progresi\u00f3n del\u00a0bienestar de \u00e9stas estriba en la consecuci\u00f3n de satisfacer\u00a0las necesidades que culturalmente se han determinado\u00a0por el colectivo social, y que afectan de forma\u00a0esencial las cosmovisiones de los individuos.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00a0* Universidad Aut\u00f3noma de Nuevo Le\u00f3n, FASPyN.<br \/>\nContacto: pedro.cantum@uanl.mx; cantup@hotmail.com<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>1. Cant\u00fa Mart\u00ednez, P.C. (1992). Contaminaci\u00f3n ambiental.\u00a0M\u00e9xico. Ed. Diana.<\/p>\n<p>2. Caldwell, L.K. (1993). Ecolog\u00eda. Ciencia y pol\u00edtica medioambiental.Espa\u00f1a. Ed. McGraw Hill.<\/p>\n<p>3. Brand, U. &amp; G\u00f6rg, C. (2003). \u00bfGlobalizaci\u00f3n sostenible?\u00a0Desarrollo sostenible como pegamento para el mont\u00f3n de\u00a0cristales trizados del neoliberalismo. Ambiente &amp; Sociedade,\u00a0Vol. V No. 2: 45-71.<\/p>\n<p>4. Estenssoro Saavedra, J.F. (2007). Antecedentes para una historia\u00a0del debate pol\u00edtico en torno al medio ambiente: La<br \/>\nprimera socializaci\u00f3n de la idea de crisis ambiental (1945 &#8211;\u00a01972). Revista UNIVERSUM, Vol. 2 No. 22: 92 a 111.<\/p>\n<p>5. Leff, E. (1986). Ecolog\u00eda y capital. Hacia una perspectiva\u00a0ambiental del desarrollo. M\u00e9xico. Universidad Nacional\u00a0Aut\u00f3noma de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>6. Amador, C. (2010). El mundo finito. Desarrollo sustentable\u00a0en el siglo de oro de la humanidad. M\u00e9xico. Fondo de\u00a0Cultura Econ\u00f3mica y Universidad Nacional Aut\u00f3noma de\u00a0M\u00e9xico.<\/p>\n<p>7. Leff, E. (2000). Tiempos de sustentabilidad. Ambiente &amp;\u00a0Sociedade, A\u00f1o III No 6\/7: 5-13.<\/p>\n<p>8. Ritter Ortiz, W., de la Lanza Espino, G. &amp; P\u00e9rez Espino,\u00a0T.E. (2010). La soberbia antropog\u00e9nica y la transdisciplina\u00a0en el medio ambiente. M\u00e9xico. AGT Editor, S.A.<\/p>\n<p>9. Cant\u00fa-Mart\u00ednez, P.C. (2012). Crisis ambiental: Desconocimiento\u00a0del conocimiento. CiENCiAUANL, 15 (58): 26-\u00a032.<\/p>\n<p>10. Cant\u00fa-Mart\u00ednez, P.C. (2013). La importancia social de los\u00a0sistemas naturales para la sustentabilidad. CiENCiAUANL,\u00a016 (61): 38-43.<\/p>\n<p>11. Ponce-Cruz, Y.Y. &amp; Cant\u00fa-Mart\u00ednez, P.C. (2012). Cambio\u00a0clim\u00e1tico: Bases cient\u00edficas y escepticismo. CULCyT Cultura\u00a0Cient\u00edfica y Tecnol\u00f3gica. A\u00f1o 9, No. 46: 5-12.<\/p>\n<p>12. Moreno-S\u00e1nchez, A.R. &amp; Urbina-Soria, J. (2008). Impactos\u00a0Sociales del Cambio Clim\u00e1tico en M\u00e9xico. M\u00e9xico. INESEMARNAT.<\/p>\n<p>13. Cant\u00fa-Mart\u00ednez, P.C. (2012). Medio ambiente y salud: un\u00a0enfoque ecosist\u00e9mico. CiENCiAUANL, 15 (57): 26-32.\u00a014. Cant\u00fa-Mart\u00ednez, P.C. (2011). El costo ambiental por el ascenso\u00a0en la ciencia y tecnolog\u00eda. CiENCiAUANL, 14 (2),<br \/>\n127-131.<\/p>\n<p>14. Cant\u00fa-Mart\u00ednez, P.C. (2011). El costo ambiental por el ascenso\u00a0en la ciencia y tecnolog\u00eda. CiENCiAUANL, 14 (2),\u00a0127-131.<\/p>\n<p>15. Cant\u00fa-Mart\u00ednez, P.C. (2011). (In)compatibilidad del hombre\u00a0y la naturaleza. CiENCiAUANL, 14 (3): 241-247.<\/p>\n<p>16. Cant\u00fa-Mart\u00ednez, P.C. (2008). Desarrollo sustentable: conceptos\u00a0y reflexiones. M\u00e9xico. Ed. Universidad Aut\u00f3noma\u00a0de Nuevo Le\u00f3n. Colecci\u00f3n: Tendencias Cient\u00edficas.<\/p>\n<p>17. P\u00e9rez Garc\u00eda, M. &amp; Hern\u00e1ndez C\u00e1rdenas, G. (1998). Desarrollo\u00a0sustentable y globalizaci\u00f3n. Ciencias, 51:44-49.<\/p>\n<p>18. Cant\u00fa-Mart\u00ednez, P. C. (2012). El axioma del desarrollo sustentable.\u00a0Revista de Ciencias Sociales, No. 137 (III): 83-91.<\/p>\n<p>19. Naciones Unidas (2012). La sostenibilidad del desarrollo a\u00a020 a\u00f1os de la Cumbre para la Tierra. Avances, brechas y\u00a0lineamientos estrat\u00e9gicos para Am\u00e9rica Latina y el Caribe.\u00a0Santiago de Chile. CEPAL.<\/p>\n<p>20. Cant\u00fa-Mart\u00ednez, P.C. (2013). Conciencia y construcci\u00f3n social\u00a0de la sustentabilidad. CiENCiAUANL, 16 (62): 36-44.<\/p>\n<p>21. Lugan, J.C. (1995). Elementos para el an\u00e1lisis de los sistemas\u00a0sociales. M\u00e9xico, D.F. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>22. Wiesenfeld, E. (2003). La psicolog\u00eda ambiental y el desarrollo\u00a0sostenible. \u00bfCual psicolog\u00eda ambiental? \u00bfCual desarrollo<br \/>\nsostenible? Estudios de Psicolog\u00eda, 8(2), 253-261.<\/p>\n<p>23. Moser, G. (2003). La psicolog\u00eda en el siglo 21: El desaf\u00edo\u00a0del desarrollo sustentable. Revista de Psicolog\u00eda de la Universidad\u00a0de Chile, Vol. XII No.2: 11-17.<\/p>\n<p>24. \u00c1ngeles, M., G\u00e1mez, A.E. &amp; Ivanova, A. (2010). La crisis\u00a0multidimensional y la econom\u00eda ecol\u00f3gica. Econom\u00eda Informa,\u00a0No. 365: 4-20.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pedro C\u00e9sar Cant\u00fa Mart\u00ednez* CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 16, No. 64, OCTUBRE-DICIEMBRE 2013 En el comienzo de la \u00e9poca moderna, particularmente\u00a0a mediados del siglo XVII, el conocimiento de las\u00a0correspondencias entre el ambiente y el ser humano\u00a0era en gran parte de orden intuitivo. 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