{"id":4425,"date":"2015-08-03T10:49:23","date_gmt":"2015-08-03T15:49:23","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=4425"},"modified":"2015-09-08T12:45:35","modified_gmt":"2015-09-08T17:45:35","slug":"las-aves-de-cuatrocienegas-entre-lo-arido-y-lo-liquido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=4425","title":{"rendered":"Las aves de Cuatroci\u00e9negas: entre lo \u00e1rido y lo l\u00edquido"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/avescuatrocienegas.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-4426 size-full\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/avescuatrocienegas-e1438611742771.jpg\" alt=\"avescuatrocienegas\" width=\"500\" height=\"317\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">OMAR SU\u00c1REZ GARC\u00cdA*, CRISTIAN ADRI\u00c1N MART\u00cdNEZ ADRIANO*<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"http:\/\/eprints.uanl.mx\/7247\/1\/Ciencia%201874.pdf\" target=\"_blank\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 18, No. 74, JULIO-AGOSTO 2015<\/a><\/p>\n<p>Cuando pensamos en aves, a menudo se viene a la mente\u00a0el bosque tropical, con su exuberante vegetaci\u00f3n, un\u00a0sinn\u00famero de plumas multicolores y cantos confundidos\u00a0entre el follaje de verdes tonos. Sin embargo, hay un\u00a0singular ecosistema en donde parecer\u00eda remoto que las\u00a0aves pudiesen subsistir, debido a que la mayor\u00eda de nosotros\u00a0concibe dicho lugar como un terreno desolado, polvoriento\u00a0y sin vida. Ese sitio es el desierto.<\/p>\n<p><strong>Un desierto h\u00famedo y biodiverso<\/strong><\/p>\n<p>Gran parte del territorio mexicano es de condiciones\u00a0\u00e1ridas, debido principalmente a la escasa precipitaci\u00f3n\u00a0causada por el efecto de \u201csombra orogr\u00e1fica\u201d; dicho fen\u00f3meno\u00a0se da cuando las cadenas monta\u00f1osas bloquean\u00a0la entrada de humedad proveniente de las costas hacia\u00a0tierra adentro, lo que provoca escasa precipitaci\u00f3n pluvial,\u00a0que a su vez genera condiciones de sequedad que propicia\u00a0la existencia de desiertos.<\/p>\n<p>En M\u00e9xico existen tres grandes desiertos, los cuales\u00a0difieren en sus caracter\u00edsticas topogr\u00e1ficas, clim\u00e1ticas y\u00a0bi\u00f3ticas: el de Tehuac\u00e1n Cuicatl\u00e1n, el Sonorense y el\u00a0Chihuahuense. Este \u00faltimo, uno de los m\u00e1s grandes del\u00a0continente, con una extensi\u00f3n de 630,000 ha que incluyen\u00a0parte de los estados mexicanos de Chihuahua,\u00a0Durango, Zacatecas, Coahuila, Nuevo Le\u00f3n y San Luis\u00a0Potos\u00ed, y los estados norteamericanos de Arizona, Texas y\u00a0Nuevo M\u00e9xico. (1) Dos caracter\u00edsticas distinguen a este\u00a0desierto: 1) a pesar de ser un lugar bastante seco, esta\u00a0regi\u00f3n es relativamente m\u00e1s h\u00fameda que otros desiertos\u00a0del mundo (la precipitaci\u00f3n promedio al a\u00f1o en el Chihuahuense es de 250 mm), de tal modo que en ella\u00a0existen zonas consideradas humedales de importancia\u00a0internacional; y 2) la gran cantidad de especies y\u00a0endemismos presentes en la zona, motivo por el cual se\u00a0considera como el segundo desierto con mayor diversidad\u00a0biol\u00f3gica del mundo.<\/p>\n<div id=\"attachment_4427\" style=\"width: 436px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/matorralvegetacioncarac.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-4427\" class=\"size-full wp-image-4427\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/matorralvegetacioncarac.jpg\" alt=\"Matorral, tipo de vegetaci\u00f3n caracter\u00edstico del Desierto Chihuahuense.\" width=\"426\" height=\"283\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/matorralvegetacioncarac.jpg 426w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/matorralvegetacioncarac-300x199.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/matorralvegetacioncarac-220x146.jpg 220w\" sizes=\"auto, (max-width: 426px) 100vw, 426px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-4427\" class=\"wp-caption-text\">Matorral, tipo de vegetaci\u00f3n caracter\u00edstico del Desierto Chihuahuense.<\/p><\/div>\n<p>El Desierto Chihuahuense, de origen relativamente\u00a0reciente, hace unos 9000 a\u00f1os era un sitio m\u00e1s h\u00famedo,\u00a0dominado por con\u00edferas (Pinus spp. y Juniperus spp.). (2)\u00a0Algunos investigadores han propuesto que este lugar\u00a0sirvi\u00f3 como una zona de dispersi\u00f3n de plantas y animales\u00a0despu\u00e9s de la \u00faltima gran glaciaci\u00f3n y, que conforme\u00a0se extendi\u00f3 la aridez, diversos eventos de aislamiento,\u00a0diferenciaci\u00f3n y extinci\u00f3n afectaron (y a\u00fan afectan) a la\u00a0flora y fauna de esta zona \u00e1rida. Estos acontecimientos\u00a0singulares dieron como resultado un mosaico especial de\u00a0biodiversidad, siendo un centro de endemismo para los\u00a0cactus y las yucas, adem\u00e1s de albergar alrededor de 1000\u00a0especies de plantas vasculares, 110 especies de peces,\u00a0170 especies de reptiles y anfibios, 120 especies de mam\u00edferos\u00a0y 300 especies de aves.<\/p>\n<div id=\"attachment_4428\" style=\"width: 436px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/cenzontlenorte.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-4428\" class=\"size-full wp-image-4428\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/cenzontlenorte.jpg\" alt=\"Cenzontle norte\u00f1o, una de las especies t\u00edpicas del Desierto Chihuahuense.\" width=\"426\" height=\"283\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/cenzontlenorte.jpg 426w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/cenzontlenorte-300x199.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/cenzontlenorte-220x146.jpg 220w\" sizes=\"auto, (max-width: 426px) 100vw, 426px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-4428\" class=\"wp-caption-text\">Cenzontle norte\u00f1o, una de las especies t\u00edpicas del Desierto Chihuahuense.<\/p><\/div>\n<p><strong>El \u00e9xito de la belleza emplumada: la conquista del desierto<\/strong><\/p>\n<p>Las aves son vertebrados presentes en pr\u00e1cticamente todos\u00a0los h\u00e1bitats, tal como sucede en M\u00e9xico, donde se\u00a0contabilizan unas 1097 especies, de las cuales alrededor\u00a0de 10% son end\u00e9micas. En M\u00e9xico, la mayor parte de\u00a0especies de aves se encuentra en las regiones tropicales\u00a0(principalmente en el sur y sureste), debido a la presencia\u00a0de bosques que reciben mucha humedad del Golfo\u00a0de M\u00e9xico. No obstante, una gran cantidad de aves habita\u00a0en el centro y norte del pa\u00eds, abarcando tambi\u00e9n el\u00a0Desierto Chihuahuense. En este desierto, algunas especies\u00a0que lo habitan com\u00fanmente son la paloma huilota\u00a0(Zenaida macroura), el gorri\u00f3n gorjinegro carirrayado\u00a0(Amphispiza bilineata), el alcaud\u00f3n verdugo (Lanius\u00a0ludovicianus), la perlita del desierto (Polioptila melanura),\u00a0la codorniz escamosa (Callipepla squamata), el\u00a0correcaminos norte\u00f1o (Geococcyx californianus), el gorri\u00f3n\u00a0mexicano (Haemorhous mexicanus), el cenzontle\u00a0norte\u00f1o (Mimus polyglottos) y el cardenal pardo\u00a0(Cardinalis sinuatus).<\/p>\n<p><strong>Cuatroci\u00e9negas: hogar de las aves norte\u00f1as<\/strong><\/p>\n<p>Inmerso en la inmensidad del Desierto Chihuahuense,\u00a0el valle de Cuatroci\u00e9negas ha atra\u00eddo la atenci\u00f3n mundial\u00a0por d\u00e9cadas, gracias a sus hermosas pozas de agua\u00a0azul, que son relictos de un antiguo mar. (3) Estos cuerpos\u00a0de agua poseen una alta biodiversidad, adem\u00e1s de remanentes\u00a0de vida muy primitiva como los estromatolitos\u00a0(estructuras calc\u00e1reas formadas por bacterias fotosint\u00e9ticas).\u00a0Sin embargo, otra faceta importante menos conocida\u00a0de este sitio son sus aves, ya que en el valle es posible\u00a0encontrar unas 156 especies de este grupo de vertebrados; (4) todo esto gracias al mosaico particular de tipos de\u00a0vegetaci\u00f3n y humedales propios del lugar.\u00a0El valle de Cuatroci\u00e9negas se localiza en el estado de\u00a0Coahuila, en la porci\u00f3n este-centro del Desierto Chihuahuense.\u00a0Dicho valle es un \u00e1rea natural protegida con\u00a0una extensi\u00f3n de 84,347 ha, que posee la categor\u00eda de\u00a0Reserva de la Bi\u00f3sfera. Este sitio lo integran seis comunidades\u00a0vegetales distintas que crean un paisaje heterog\u00e9neo:\u00a0matorral, pastizal, mezquital, vegetaci\u00f3n que crece\u00a0en suelos salinos, vegetaci\u00f3n asociada a suelos calc\u00e1reos y\u00a0zonas con vegetaci\u00f3n acu\u00e1tica y subacu\u00e1tica. (5) Por el gran n\u00famero de ambientes presentes en Cuatroci\u00e9negas, la\u00a0cantidad de aves en este sitio es mayor que en otras regiones\u00a0del Desierto Chihuahuense. En el valle los tres tipos\u00a0de vegetaci\u00f3n de mayor importancia para las aves terrestres\u00a0son el mezquital, el matorral y el pastizal; mientras\u00a0que, para las aves acu\u00e1ticas, los humedales del lugar son\u00a0fundamentales para su subsistencia.<\/p>\n<p>Otra caracter\u00edstica especial de Cuatroci\u00e9negas es que\u00a0algunas especies de aves que ah\u00ed habitan se han enlistado\u00a0en alguna categor\u00eda de riesgo, de acuerdo a las normas\u00a0oficiales mexicanas de protecci\u00f3n de especies nativas de\u00a0M\u00e9xico de flora y fauna silvestres. En dicha lista figuran\u00a0el v\u00edreo de Bell (Vireo belli), una especie muy com\u00fan en\u00a0los meses de primavera y verano y que se encuentra asociado\u00a0a los mezquitales presentes en el lugar; la aguililla\u00a0de Harris (Parabuteo unicinctus), una rapaz t\u00edpica de zonas\u00a0\u00e1ridas que frecuenta los mezquitales para cazar y reproducirse;\u00a0adem\u00e1s de la majestuosa \u00e1guila real (Aquila\u00a0chrysaetos), especie considerada s\u00edmbolo nacional de\u00a0M\u00e9xico, tambi\u00e9n en peligro de extinci\u00f3n. Estas aves est\u00e1n\u00a0altamente adaptadas a las condiciones \u00e1ridas, y por\u00a0eso llevan a cabo todo su ciclo de vida en este desierto,\u00a0sin necesidad de desplazarse a otros sitios para reproducirse\u00a0o alimentarse durante el crudo invierno; mientras\u00a0tanto, otras especies necesitan recurrir al proceso denominado\u00a0\u201cmigraci\u00f3n\u201d para subsistir en ciertas \u00e9pocas del a\u00f1o.<\/p>\n<p><strong>Aves viajeras en Cuatroci\u00e9negas<\/strong><\/p>\n<p>La migraci\u00f3n se define como el movimiento peri\u00f3dico\u00a0de diversas poblaciones de organismos. (6) La migraci\u00f3n es\u00a0estacional (es decir, se presenta en determinadas \u00e9pocas\u00a0del a\u00f1o) y se debe principalmente a cambios en las condiciones\u00a0clim\u00e1ticas que generan variaci\u00f3n en la disponibilidad\u00a0de alimento y escenarios adecuados para la reproducci\u00f3n\u00a0o anidamiento; generalmente, en el caso de\u00a0las aves este fen\u00f3meno es bien conocido. En su migraci\u00f3n\u00a0hacia el sur del continente, las aves norte\u00f1as necesitan\u00a0lugares para descansar y alimentarse (sitios de escala),\u00a0para luego seguir con su recorrido hasta sus \u00e1reas de\u00a0invernada. Estos sitios de escala tambi\u00e9n se presentan en\u00a0los distintos ambientes de Cuatroci\u00e9negas; por ende,\u00a0resulta de gran importancia su conservaci\u00f3n, ya que, sin\u00a0estos lugares, ser\u00eda muy dif\u00edcil que las aves viajeras siguieran\u00a0su recorrido.<\/p>\n<div id=\"attachment_4429\" style=\"width: 436px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/aguiladeharris.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-4429\" class=\"size-full wp-image-4429\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/aguiladeharris.jpg\" alt=\"Aguililla de Harris, un depredador com\u00fan en los mezquitales de Cuatroci\u00e9negas.\" width=\"426\" height=\"249\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/aguiladeharris.jpg 426w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/aguiladeharris-300x175.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/aguiladeharris-216x125.jpg 216w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/aguiladeharris-146x85.jpg 146w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/aguiladeharris-205x120.jpg 205w\" sizes=\"auto, (max-width: 426px) 100vw, 426px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-4429\" class=\"wp-caption-text\">Aguililla de Harris, un depredador com\u00fan en los mezquitales de<br \/>Cuatroci\u00e9negas.<\/p><\/div>\n<p>Gracias a sus cerca de 200 pozas, Cuatroci\u00e9negas\u00a0brinda sitios de escala a diversas aves migratorias provenientes\u00a0de Estados Unidos y Canad\u00e1, y hace posible la\u00a0presencia invernal de aves acu\u00e1ticas como el ruidoso chorlito\u00a0tild\u00edo (<em>Charadrius vociferu<\/em>s), el gran pel\u00edcano blanco\u00a0(<em>Pelecanus erythrorhynchos<\/em>) y la bulliciosa grulla gris (<em>Grus\u00a0canadensis<\/em>). En invierno, al valle tambi\u00e9n lo habita una\u00a0gran cantidad de garzas, gallaretas, playeros, patos y\u00a0cercetas que cada a\u00f1o van hacia el sur en oto\u00f1o y regresan\u00a0al norte del continente en primavera para reproducirse.\u00a0Otras especies de aves migratorias invernan en\u00a0Cuatroci\u00e9negas: el chipe corona naranja (<em>Oreothlypis\u00a0ruficapilla<\/em>), el chipe coronado (<em>Setophaga coronata<\/em>), el\u00a0halc\u00f3n esmerej\u00f3n (<em>Falco columbarius<\/em>) y el papamoscas\u00a0fib\u00ed (<em>Sayornis phoebe<\/em>), adem\u00e1s del avetoro del altiplano\u00a0(<em>Botaurus lentiginosus<\/em>) y el gavil\u00e1n de Cooper (<em>Accipiter\u00a0cooperi<\/em>), estas \u00faltimas dos especies con categor\u00eda de riesgo.\u00a0Todo esto hace que la conservaci\u00f3n del valle sea de\u00a0suma importancia tanto para las especies de aves locales\u00a0como para las especies migratorias.<\/p>\n<div id=\"attachment_4430\" style=\"width: 435px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/cuatrocienegashumedales.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-4430\" class=\"size-full wp-image-4430\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/cuatrocienegashumedales.jpg\" alt=\"Cuatroci\u00e9negas posee los humedales m\u00e1s importantes del Desierto Chihuahuense.\" width=\"425\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/cuatrocienegashumedales.jpg 425w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/cuatrocienegashumedales-300x159.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 425px) 100vw, 425px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-4430\" class=\"wp-caption-text\">Cuatroci\u00e9negas posee los humedales m\u00e1s importantes del Desierto Chihuahuense.<\/p><\/div>\n<p><strong>Retos de conservaci\u00f3n de las aves de Cuatroci\u00e9negas<\/strong><\/p>\n<p>Los problemas de conservaci\u00f3n que enfrenta el valle de\u00a0Cuatroci\u00e9negas se relacionan principalmente con la desecaci\u00f3n\u00a0de sus magn\u00edficas pozas, debido a la sobreexplotaci\u00f3n\u00a0de los acu\u00edferos; por ejemplo, el uso de canales\u00a0descubiertos que permiten la evaporaci\u00f3n del vital l\u00edquido,\u00a0aunado al cultivo de forrajes que requieren una gran\u00a0cantidad de agua para su producci\u00f3n. El caso m\u00e1s dram\u00e1tico\u00a0es el de la poza Churince, anteriormente uno de\u00a0los cuerpos de agua m\u00e1s grandes de la regi\u00f3n, y que,\u00a0actualmente, est\u00e1 pr\u00e1cticamente seco, con las consecuencias\u00a0negativas para toda la fauna, incluyendo principalmente\u00a0a las aves acu\u00e1ticas que invernaban en el \u00e1rea.<\/p>\n<p>Otro de los problemas que enfrenta el valle es la\u00a0creciente deforestaci\u00f3n, principalmente por la tala de\u00a0mezquite y de los \u00e1rboles presentes en la zona y sus alrededores.\u00a0A su vez, la creciente invasi\u00f3n por parte de\u00a0especies ex\u00f3ticas es una amenaza latente para la biodiversidad\u00a0local. En el caso de las aves, la presencia reciente de la\u00a0paloma de collar (<em>Streptopelia decaocto<\/em>) podr\u00eda tener efectos\u00a0negativos en las poblaciones de las dos especies de palomas\u00a0nativas de la zona: la paloma de alas blancas (<em>Zenaida asi\u00e1tica<\/em>)\u00a0y la paloma huilota (<em>Zenaida macroura<\/em>).<\/p>\n<p>Sin embargo, a pesar de los grandes retos, a\u00fan hay\u00a0lugar para el optimismo. Puesto que este patrimonio\u00a0natural es de gran relevancia para el pa\u00eds, diversas organizaciones\u00a0no gubernamentales, gobierno, centros de investigaci\u00f3n\u00a0y entidades privadas han puesto en marcha\u00a0programas de restauraci\u00f3n ambiental, uso racional del\u00a0agua, pago por servicios ambientales, erradicaci\u00f3n de\u00a0especies ex\u00f3ticas y ecoturismo, que son herramientas a\u00a0favor de la conservaci\u00f3n de este majestuoso lugar.<\/p>\n<p>El ecoturismo se ha presentado como una actividad\u00a0econ\u00f3mica importante para la gente que habita en \u00e1reas\u00a0naturales protegidas. Aunque esta actividad tiene un\u00a0futuro prometedor en nuestro pa\u00eds, en Cuatroci\u00e9negas\u00a0ha sido poco explorada; espec\u00edficamente, la observaci\u00f3n\u00a0de aves podr\u00eda tener un impacto positivo para los habitantes\u00a0del valle. Cuatroci\u00e9negas tiene un gran potencial\u00a0para la observaci\u00f3n de aves porque dentro del valle son\u00a0comunes las especies de gran carisma como el cardenal\u00a0rojo (<em>Cardinalis cardinalis)<\/em> y el color\u00edn sietecolores\u00a0(<em>Passerina ciris<\/em>), adem\u00e1s de espectaculares rapaces como\u00a0la aguililla de Swainson (<em>Buteo swainsoni<\/em>) y el gavil\u00e1n\u00a0rastrero (<em>Circus cyaneus<\/em>). Estas especies son muy comunes\u00a0en algunos lugares, como en el ejido La Vega, donde\u00a0se ha establecido un sendero para la observaci\u00f3n de aves\u00a0y el cual est\u00e1 dentro de un predio de conservaci\u00f3n y\u00a0manejo forestal inscrito en el programa de pago por servicios\u00a0ambientales. \u00c9ste es un buen ejemplo de c\u00f3mo se\u00a0pueden relacionar la observaci\u00f3n de aves y la conservaci\u00f3n\u00a0de los recursos naturales de esta regi\u00f3n.<\/p>\n<div id=\"attachment_4431\" style=\"width: 435px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/pelicanosblancos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-4431\" class=\"wp-image-4431 size-full\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/pelicanosblancos.jpg\" alt=\"Los pel\u00edcanos blancos utilizan los humedales de Cuatroci\u00e9negas para invernar.\" width=\"425\" height=\"195\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/pelicanosblancos.jpg 425w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/pelicanosblancos-300x138.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 425px) 100vw, 425px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-4431\" class=\"wp-caption-text\">Los pel\u00edcanos blancos utilizan los humedales de Cuatroci\u00e9negas para invernar.<\/p><\/div>\n<p>As\u00ed, Cuatroci\u00e9negas es un \u00e1rea natural protegida, que\u00a0aunque sufre los embates de diversas actividades humanas\u00a0(principalmente deforestaci\u00f3n y extracci\u00f3n irracional\u00a0de agua), recibe a\u00f1o con a\u00f1o a las emplumadas viajeras\u00a0y es hogar de las bellas aves residentes, gracias a la\u00a0bondad del desierto y sus pozas de agua dulce.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">* Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana-Iztapalapa.<br \/>\nContacto: clarinunicolor@gmail.com<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">1. Dinerstein, E.; Olson, D.; Atchley, J.; Loucks, C.; Contreras-Balderas, S.; Abell, R.; \u00cd\u00f1igo, E.; Enkerlin, E.;\u00a0Williams, C., G. Castilleja (Eds.). 2000. Ecoregion-based\u00a0conservation in the Chihuahuan Desert: a biological\u00a0assessment. 116 pp.<br \/>\n2. Lanner, R.M., T.R. Van Devender. 1981. Late pleistocene\u00a0pinon pines in the Chihuahuan Desert. Quaternary Research\u00a015: 278-290.<br \/>\n3. Espinosa, L.; Escalante, A.; Eguiarte, L., V. Souza. 2005.\u00a0El mar en el desierto y su importancia para la conservaci\u00f3n.\u00a0CONABIO. Biodiversitas 58: 7-11.<br \/>\n4. Contreras-Balderas, A.J., L\u00f3pez-Soto, J.H., J. Ma. Torres-Ayala. 2004. Additional records of birds from\u00a0CuatroCi\u00e9negas basin, Natural Protected Area, Coahuila,\u00a0M\u00e9xico. Southwestern Naturalist 49: 103-109.<br \/>\n5. INE. 2000. Programa de manejo del \u00e1rea de protecci\u00f3n de\u00a0flora y fauna Cuatroci\u00e9negas, M\u00e9xico. Instituto Nacional\u00a0de Ecolog\u00eda, M\u00e9xico. 166 p\u00e1gs.<br \/>\n6. Dingle, H., V.A. Drake. 2007. What is migration?\u00a0Bioscience 57: 113-121.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>OMAR SU\u00c1REZ GARC\u00cdA*, CRISTIAN ADRI\u00c1N MART\u00cdNEZ ADRIANO* CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 18, No. 74, JULIO-AGOSTO 2015 Cuando pensamos en aves, a menudo se viene a la mente\u00a0el bosque tropical, con su exuberante vegetaci\u00f3n, un\u00a0sinn\u00famero de plumas multicolores y cantos confundidos\u00a0entre el follaje de verdes tonos. Sin embargo, hay un\u00a0singular ecosistema en donde parecer\u00eda remoto que las\u00a0aves pudiesen subsistir, debido a [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":4426,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-4425","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-y-sociedad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4425","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4425"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4425\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4704,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4425\/revisions\/4704"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4426"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4425"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4425"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4425"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}