{"id":311,"date":"2013-12-17T23:51:27","date_gmt":"2013-12-18T05:51:27","guid":{"rendered":"http:\/\/rodrigosotomoreno.com\/revistanew\/?p=311"},"modified":"2017-11-14T12:04:49","modified_gmt":"2017-11-14T18:04:49","slug":"consecuencias-de-la-hipotermia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=311","title":{"rendered":"Consecuencias de la hipotermia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">Jair Garc\u00eda-Guerrero*<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"http:\/\/eprints.uanl.mx\/3378\/1\/Ciencia_UANL_Noviembre_2013.pdf\" target=\"_blank\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 16, No. 64, OCTUBRE-DICIEMBRE 2013<\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/frozen-waterfall.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-399\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/frozen-waterfall.jpg\" alt=\"frozen waterfall\" width=\"691\" height=\"518\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/frozen-waterfall.jpg 1600w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/frozen-waterfall-300x225.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/frozen-waterfall-1024x768.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 691px) 100vw, 691px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Hab\u00eda pensado seriamente en la posibilidad de congelar\u00a0a mi jefa. La oportunidad apareci\u00f3 cuando estaba\u00a0sola en el laboratorio de crioterapia, mientras yo\u00a0terminaba uno de esos reportes burocr\u00e1ticos que exigen\u00a0las normas de regulaci\u00f3n sanitaria. Era una tarde\u00a0calurosa, viernes. Hab\u00edamos tenido una semana de\u00a0descubrimientos farmacol\u00f3gicos: un antimic\u00f3tico result\u00f3\u00a0con propiedades fluorescentes; otro antibi\u00f3tico\u00a0repel\u00eda los insectos. El m\u00e1s extra\u00f1o, un hipoglucemiante\u00a0oral, parec\u00eda encoger la estatura de quien lo inger\u00eda.<\/p>\n<p>Todos en el laboratorio present\u00e1bamos alucinaciones\u00a0por el vapor de una fuga en un nebulizador. Adem\u00e1s\u00a0est\u00e1bamos excitados por los hallazgos. Mi jefa, la\u00a0gorda, se distrajo con la sorprendente luminosidad de\u00a0una medicina y ah\u00ed aprovech\u00e9 para inyectarle la sustancia\u00a0criog\u00e9nica.<\/p>\n<p>La gorda me mir\u00f3 sorprendida y comprendi\u00f3 veloz\u00a0lo que pasaba. El dolor agudo en su brazo, la jeringa\u00a0que termin\u00f3 de vaciarse, su hombro color piel, luego\u00a0azul, inm\u00f3vil. Quiso moverse, pero sus pies no le\u00a0respondieron. En segundos qued\u00f3 petrificada, con los\u00a0ojos abiertos y mir\u00e1ndome. Como la t\u00e9cnica para congelar\u00a0a una persona es centr\u00edpeta, su rostro se fue quedando\u00a0poco a poco inm\u00f3vil: labios, cejas, p\u00e1rpados.\u00a0Yo ve\u00eda en su mirada muchas frases amontonadas. Sus\u00a0ojos cada vez menos m\u00f3viles, sus cejas altas y paralizadas,\u00a0sus labios llenos de palabras de agua, como la\u00a0compuerta de una presa. Hasta quedar inerte.<\/p>\n<p>La vida congelada no es lenta: simplemente no es\u00a0nada. La gorda pas\u00f3 de ser un elemento generador de\u00a0estr\u00e9s, colitis y otras somatizaciones, a un refrigerador\u00a0o una alacena. Redonda. De inmediato consider\u00e9 d\u00f3nde\u00a0colocar\u00eda el nuevo mueble. Lo hubiera acomodado\u00a0en el comedor, un espacio casi vac\u00edo de personas. Pero\u00a0reflexion\u00e9: era ella quien nos imped\u00eda almorzar, comer\u00a0o merendar como personas normales. \u00a1Nos reclu\u00eda\u00a0como ratas de laboratorio! Todos los del departamento\u00a0sol\u00edamos comer en nuestros escritorios, sobre\u00a0las mesas de laboratorio, entre las filas de matraces,\u00a0microscopios o articulaciones de ratones. Ahora, sin\u00a0ella, podr\u00edamos ir a comprar comida normal, caliente,\u00a0con guarniciones: podr\u00edamos traer tostadas, realizar\u00a0convivios, fiestas de cumplea\u00f1os, celebrar los hallazgos,\u00a0brindar con champa\u00f1a, tener sexo. Pensaba\u00a0todo esto mientras met\u00eda a la gorda congelada en el\u00a0almac\u00e9n de trapeadores y escobas. No quer\u00eda que estuviera\u00a0estropeando nuestra comida. Adem\u00e1s, estar\u00a0rodeada de espigas le caer\u00eda mal.<\/p>\n<p>Me fui a casa y ese fin de semana extra\u00f1\u00e9 andar por\u00a0las calles sin recibir llamadas \u00aburgentes\u00bb, comprar frutas\u00a0y verduras desconocidas con posibilidades\u00a0multifac\u00e9ticas. Incluso me aventur\u00e9 a asistir al cine y\u00a0no pude recordar los a\u00f1os que hab\u00edan pasado desde\u00a0que fui la \u00faltima vez, pero fue con Ver\u00f3nica. Yo ten\u00eda\u00a028 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Llegu\u00e9 a casa, busqu\u00e9 su n\u00famero, le llam\u00e9. Nadie\u00a0respondi\u00f3. Ella viv\u00eda por mi rumbo, as\u00ed que aprovech\u00e9\u00a0el atardecer para caminar hasta su casa. En el trayecto\u00a0observ\u00e9 las hojas m\u00e1s altas de los \u00e1rboles, afortunadas\u00a0por los maravillosos paisajes tornasoles que contemplan.\u00a0Adem\u00e1s, bailan.<\/p>\n<p>La barda de la casa de los pap\u00e1s de Ver\u00f3nica ten\u00eda grafiti. La reja abierta. Adentro, en el jard\u00edn, s\u00f3lo hab\u00eda\u00a0basura y hojas de \u00e1rbol. Jeringas tiradas. La puerta\u00a0de madera estaba picada. Por las ventanas no se pod\u00eda\u00a0ver hacia adentro. La ventana del cuarto de Ver\u00f3nica\u00a0estaba cerrada. Golpe\u00e9 la puerta, grit\u00e9: \u201cVero\u201d. Parec\u00eda\u00a0que alguien hab\u00eda intentado abrir la puerta. Hab\u00eda un\u00a0agujerito entre la madera. Me asom\u00e9 y adentro de la\u00a0sala estaba ella de pie sujetando una bandeja como de\u00a0pastelitos. Toqu\u00e9 m\u00e1s fuerte pero no respondi\u00f3. Volv\u00ed\u00a0a vociferar \u201cVero\u201d varias veces. Varias. Vero parec\u00eda\u00a0congelada.<\/p>\n<p>No puedo recordar c\u00f3mo regres\u00e9 a mi casa. La posibilidad\u00a0de que Ver\u00f3nica estuviera congelada como\u00a0mi jefa, la gorda, me quit\u00f3 el apetito, el sue\u00f1o, me dio\u00a0colitis. Por la madrugada quise confirmar mi visi\u00f3n,\u00a0romper esa puerta, sacudirla: \u201cmu\u00e9vete, Ver\u00f3nica, qu\u00e9\u00a0te pasa, vamos al cine, hagamos el amor, nunca quisiste,\u00a0eras muy fr\u00eda, dijiste que no cumpl\u00eda tus expectativas,\u00a0te fuiste al doctorado\u201d.<\/p>\n<p>Hoy despert\u00e9 y corr\u00ed a la universidad. La gorda nos\u00a0recibi\u00f3 de mal humor como cada ma\u00f1ana. Dijo que el\u00a0viernes hab\u00edan entrado al laboratorio, ella se hab\u00eda desmayado\u00a0y despert\u00f3 el domingo en el almac\u00e9n. Pero no\u00a0se robaron nada, inform\u00f3. El vapor alucin\u00f3geno, mezclado\u00a0con la sustancia criog\u00e9nica pudo confundir sus\u00a0teor\u00edas. Me mir\u00f3 con una mirada fr\u00eda. Por las prisas de\u00a0ese d\u00eda tuve que comer un s\u00e1ndwich del Seven y un t\u00e9\u00a0Arizona. Al salir del laboratorio pas\u00e9 por casa de Vero,\u00a0pero ya la hab\u00edan remodelado. En el jard\u00edn un par de\u00a0ni\u00f1os jugaban: \u00a1congelado!<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00a0* dr_jairgarcia@hotmail.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jair Garc\u00eda-Guerrero* CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 16, No. 64, OCTUBRE-DICIEMBRE 2013 Hab\u00eda pensado seriamente en la posibilidad de congelar\u00a0a mi jefa. La oportunidad apareci\u00f3 cuando estaba\u00a0sola en el laboratorio de crioterapia, mientras yo\u00a0terminaba uno de esos reportes burocr\u00e1ticos que exigen\u00a0las normas de regulaci\u00f3n sanitaria. Era una tarde\u00a0calurosa, viernes. Hab\u00edamos tenido una semana de\u00a0descubrimientos farmacol\u00f3gicos: un antimic\u00f3tico result\u00f3\u00a0con propiedades fluorescentes; otro [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":399,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[20],"tags":[],"class_list":["post-311","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-imaginaria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/311","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=311"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/311\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3421,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/311\/revisions\/3421"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/399"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=311"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=311"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=311"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}