{"id":3019,"date":"2015-01-15T17:33:58","date_gmt":"2015-01-15T23:33:58","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=3019"},"modified":"2015-02-16T10:01:33","modified_gmt":"2015-02-16T16:01:33","slug":"la-hacienda-de-guadalupe-en-el-campus-linares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=3019","title":{"rendered":"La Hacienda de Guadalupe en el campus Linares"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/HaciendaGuadalupe.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-3020\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/HaciendaGuadalupe.png\" alt=\"HaciendaGuadalupe\" width=\"884\" height=\"371\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/HaciendaGuadalupe.png 884w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/HaciendaGuadalupe-300x125.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 884px) 100vw, 884px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">ARMANDO V. FLORES SALAZAR*<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"http:\/\/eprints.uanl.mx\/3862\/1\/Ciencia%20UANL%2018%2C71.pdf\" target=\"_blank\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 18, No. 71, ENERO-FEBRERO 2015<\/a><\/p>\n<p>Le\u00ed con gran agrado, el pasado septiembre, el correo\u00a0que me envi\u00f3 el doctor Juan Alonso Ram\u00edrez Fern\u00e1ndez,\u00a0comparti\u00e9ndome el acuerdo reci\u00e9n aprobado de\u00a0la edici\u00f3n especial de la revista CiENCiAUANL para\u00a0conmemorar los treinta productivos a\u00f1os de la Facultad\u00a0de Ciencias de la Tierra en el campus Linares, y la\u00a0invitaci\u00f3n, por acuerdo un\u00e1nime de los editores, de\u00a0que la secci\u00f3n \u201cAndamiajes\u201d formara parte de dicha\u00a0edici\u00f3n, con una lectura arquicultural del casco y el\u00a0edificio principal de su sede, la centenaria Hacienda\u00a0de Guadalupe.<\/p>\n<p>Un alud de recuerdos me invadi\u00f3, transport\u00e1ndome\u00a0a ese pasado reciente en el que la Universidad viv\u00eda\u00a0una transformaci\u00f3n a fondo con el liderazgo del\u00a0doctor Alfredo Pi\u00f1eyro L\u00f3pez, como rector (1979-\u00a01985), y la participaci\u00f3n activa y entusiasta de todos\u00a0los directivos universitarios, de los cuales yo formaba\u00a0parte como director fundador de la Facultad de Artes\u00a0Visuales (1980-1986) y como miembro ex oficio de la\u00a0Comisi\u00f3n Acad\u00e9mica del Consejo Universitario.<\/p>\n<p>Tal din\u00e1mica actuaba en consecuencia a la labor\u00a0de transformaci\u00f3n, que a su vez llevaba a cabo el gobernador\u00a0Alfonso Mart\u00ednez Dom\u00ednguez (1980-1986)\u00a0en todo el estado de Nuevo Le\u00f3n. En ese esp\u00edritu de\u00a0tiempo, y como correspondencia a ello, en la Universidad\u00a0se trabajaba en la revisi\u00f3n profunda de planes\u00a0de estudio, fortalecimiento de los posgrados, establecimiento\u00a0del nivel doctoral, creaci\u00f3n de nuevas carreras,\u00a0impulso a la investigaci\u00f3n, adquisici\u00f3n de prestigiados\u00a0fondos bibliotecarios, regularizaci\u00f3n acad\u00e9mica\u00a0del profesorado, formalizaci\u00f3n de la ense\u00f1anza art\u00edstica,\u00a0movilidad estudiantil y magisterial al extranjero,\u00a0establecimiento de institutos de investigaci\u00f3n, promoci\u00f3n\u00a0a la producci\u00f3n universitaria tanto cient\u00edfica\u00a0como art\u00edstica, apoyo a la extensi\u00f3n y difusi\u00f3n cultural,\u00a0establecimiento de las sesiones solemnes del Consejo\u00a0Universitario, construcci\u00f3n de edificios apropiados\u00a0para todas las dependencias acad\u00e9micas, creaci\u00f3n\u00a0de nuevos campus y fortalecimiento de los existentes,\u00a0fundaci\u00f3n de nuevas preparatorias fuera del \u00e1rea metropolitana,\u00a0ampliaci\u00f3n de las reservas territoriales para\u00a0facilitar el crecimiento posterior, adquirir en propiedad\u00a0haciendas de valor hist\u00f3rico, como conservaci\u00f3n\u00a0del patrimonio edificado, y otras m\u00e1s de igual o semejante\u00a0importancia.<\/p>\n<p>Uno de los grandes proyectos impulsados por el\u00a0gobernador Mart\u00ednez Dom\u00ednguez fue el Plan Hidr\u00e1ulico,\u00a0para garantizar a futuro el abasto de agua para la\u00a0zona metropolitana de Monterrey, lo cual oblig\u00f3 la\u00a0construcci\u00f3n de varias presas, entre ellas la \u201cJos\u00e9 L\u00f3pez\u00a0Portillo\u201d en la zona del Cerro Prieto, en Linares,\u00a0Nuevo Le\u00f3n, la m\u00e1s grande de todas, con capacidad\u00a0para almacenar m\u00e1s de 300 millones de metros c\u00fabicos\u00a0de agua.<\/p>\n<p>En paralelo a la magna obra, la Universidad\u00a0coadyuva al proyecto adquiriendo la colonial Hacienda\u00a0de Guadalupe, (1) ubicada en el kil\u00f3metro 8 de la\u00a0carretera que une la cabecera municipal de Linares\u00a0con la presa en Cerro Prieto, e instala en ella al personal\u00a0acad\u00e9mico y administrativo de los institutos de\u00a0Geolog\u00eda y de Silvicultura y Recursos Renovables, acatando\u00a0el acuerdo del H. Consejo Universitario, en su\u00a0sesi\u00f3n de marzo de 1981.<\/p>\n<p>Ambos institutos nacen dependientes de la administraci\u00f3n\u00a0central, coordinados en primera instancia\u00a0por el ingeniero Gregorio Far\u00edas Longoria y el m\u00e9dico\u00a0veterinario Ernesto Salinas Ahumada, hasta alcanzar\u00a0su evoluci\u00f3n como dependencias acad\u00e9micas. El Instituto\u00a0de Geolog\u00eda se convierte en la Facultad de Ciencias\u00a0de la Tierra y el de Silvicultura en la Facultad de\u00a0Silvicultura y Manejo de Recursos Renovables (Facultad\u00a0de Ciencias Forestales desde 1987), con sede\u00a0en la Carretera Nacional Linares-Victoria, en el kil\u00f3metro\u00a0145, a partir de junio de 1983, por acuerdo del\u00a0H. Consejo Universitario. Este hecho es el que se conmemora\u00a0por el 30 aniversario de su existencia como\u00a0dependencia acad\u00e9mica.<\/p>\n<p>Los or\u00edgenes de la Hacienda se remontan al Nuevo\u00a0Reino de Le\u00f3n del siglo XVII (1667), cuando el\u00a0capit\u00e1n Alonso de Villaseca adquiere en propiedad el\u00a0gran predio con intenciones de explotaci\u00f3n de minerales. Desde entonces muchas voces la han habitado,\u00a0y muchas personas han tomado decisiones sobre ella. Con la fundaci\u00f3n de la Villa de San Felipe de Linares, en 1712, un nuevo orden de posesi\u00f3n de la tierra reconfigura la regi\u00f3n. Tambi\u00e9n la llegada de los religiosos jesuitas al Nuevo Reino de Le\u00f3n, en 1713, incidir\u00e1 en la econom\u00eda de la regi\u00f3n y en la educaci\u00f3n de los potentados de la Villa de San Felipe.2 Las Aguas de San Ignacio, en el Ejido Guadalupe, y la hacienda de San Ignacio, al sur de Linares, son supervivencias de ese periodo hist\u00f3rico. En 1746 comenz\u00f3 la venta en subasta p\u00fablica de las haciendas administradas por ellos y su alejamiento definitivo de la regi\u00f3n. La hacienda de Guadalupe qued\u00f3 en manos de Luis de Urquijo hasta su venta en 1800, a favor de don Remigio Rojo y sus descendientes, los Aguayo Rojo, que la trabajan durante todo el siglo XIX y casi completa la primera mitad del XX, periodo en que la hacienda llega a su mayor equipamiento y esplendor.<\/p>\n<div id=\"attachment_3022\" style=\"width: 436px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/HaciendaGuadalupecostado.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-3022\" class=\"size-full wp-image-3022\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/HaciendaGuadalupecostado.png\" alt=\"Foto: Paco Barrag\u00e1n\" width=\"426\" height=\"830\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-3022\" class=\"wp-caption-text\">Foto: Paco Barrag\u00e1n<\/p><\/div>\n<p>Durante la gesta revolucionaria fue escenario de guerra, al enfrentase en su casco tropas carrancistas contra villistas; luego, con la nueva Constituci\u00f3n Pol\u00edtica de 1917 y la Ley Agraria, el latifundio de m\u00e1s de 30 mil hect\u00e1reas se transforma en el Ejido Guadalupe, y en 1942, ante la incertidumbre legal, las 245 hect\u00e1reas que quedaron con la casa grande se vendieron a Pablo Bush.3 De ah\u00ed en adelante, voces patronales norteamericanas (Lasiner, Carter, Tsuart) y administradores mexicanos (Garza, Cant\u00fa, Guerra) se ocuparon y trabajaron el predio hasta 1976, cuando lo incaut\u00f3 el gobierno federal, lo que facilit\u00f3 su adquisici\u00f3n\u00a0para la Universidad Aut\u00f3noma de Nuevo Le\u00f3n en 1980, que dio continuidad a su tradici\u00f3n productiva con un nuevo giro: la ense\u00f1anza y la investigaci\u00f3n. El m\u00e1s altruista uso en su ya casi tetracentenaria historia.<\/p>\n<p>El mediod\u00eda del 24 de septiembre de 1981, bajo\u00a0un sol de carga canicular, nos congregamos en el casco\u00a0de la Hacienda miles de universitarios encabezados\u00a0por los miembros del H. Consejo Universitario\u00a0para ser testigos de la ceremonia de inauguraci\u00f3n e\u00a0inicio de las actividades acad\u00e9micas. Fue emocionante\u00a0y festivo el momento en que descendi\u00f3 el helic\u00f3ptero\u00a0y se hicieron presentes el gobernador Alfonso\u00a0Mart\u00ednez Dom\u00ednguez y el rector Alfredo Pi\u00f1eyro L\u00f3pez,\u00a0para presidir la ceremonia acompa\u00f1ados por el\u00a0vicerrector David Galv\u00e1n Ancira, el secretario general\u00a0Orel Dar\u00edo Garc\u00eda y los coordinadores de los institutos. Los discursos fueron elocuentes y, luego de concluida\u00a0la ceremonia oficial, un animado convivio hizo\u00a0brotar a raudales la alegr\u00eda en los invitados, celebrando\u00a0el suceso.<\/p>\n<div id=\"attachment_3025\" style=\"width: 510px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/HaciendaGuadalupeafuera.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-3025\" class=\"wp-image-3025 size-full\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/HaciendaGuadalupeafuera-e1421365207879.png\" alt=\"Foto: Paco Barrag\u00e1n\" width=\"500\" height=\"332\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-3025\" class=\"wp-caption-text\">Foto: Paco Barrag\u00e1n<\/p><\/div>\n<p>Me sent\u00eda parte activa del proyecto por varias razones:\u00a0primero, por ser miembro de la Comisi\u00f3n Acad\u00e9mica\u00a0del Consejo Universitario quienes propusimos\u00a0al Consejo en pleno la creaci\u00f3n de los institutos primero,\u00a0y su transformaci\u00f3n en facultades despu\u00e9s; luego,\u00a0por la asesor\u00eda directa que di al Departamento de\u00a0Construcci\u00f3n y Mantenimiento para la restauraci\u00f3n\u00a0de la Hacienda y, ya declarado por el rector Pi\u00f1eyro\u00a0como coordinador del Comit\u00e9 de Intervenci\u00f3n Arquitect\u00f3nica\u00a0de la Unidad Linares, dirigir el dise\u00f1o y la presentaci\u00f3n\u00a0del proyecto general o plan meta del conjunto.<\/p>\n<p>Fueron muchas las sesiones de trabajo en la Hacienda,\u00a0y memorables las reuniones con el doctor Pi\u00f1eyro,\u00a0los arquitectos Rosa Amelia Lozano, Iv\u00e1n\u00a0Botello y Roberto Guerrero, los doctores Peter\u00a0Meiburg, Rainier de Hoog y Brooks Anderson, el\u00a0vicerrector David Galv\u00e1n Ancira y los doctores Lutz y\u00a0B\u00e1rbara Brinckmann, asesores del proyecto de internacionalizaci\u00f3n,\u00a0entre otros m\u00e1s que compartimos la\u00a0configuraci\u00f3n del magno proyecto.<\/p>\n<p>Los encuentros siempre fueron cordiales y enriquecedores.\u00a0Con enorme sorpresa, descubr\u00ed el uso de\u00a0t\u00e9cnicas art\u00edsticas como el dibujo y el relieve escult\u00f3rico\u00a0en el trabajo ordinario de los ge\u00f3logos, as\u00ed como\u00a0en los dibujos del doctor Meiburg, graficando las fracturas\u00a0rocosas en la monta\u00f1a, o en los perfiles de laca\u00a0o lienzos de registro tridimensional de las diversas\u00a0capas geol\u00f3gicas, o en la preparaci\u00f3n de las l\u00e1minas\u00a0delgadas o placas p\u00e9treas en el laboratorio de mineralog\u00eda,\u00a0y como consecuencia de esos rasgos disciplinarios\u00a0comunes (ciencia y conciencia, raz\u00f3n y emoci\u00f3n,\u00a0b\u00fasqueda y encuentro) qued\u00f3 establecido un puente pedag\u00f3gico,\u00a0hermanando el factor creativo entre la unidad\u00a0cient\u00edfica en Linares con la unidad art\u00edstica en\u00a0Mederos.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda la Hacienda de Guadalupe se presentaba\u00a0remozada y limpia ante sus nuevos usuarios. Fiel a\u00a0sus determinantes regionales, el casco se organiza en\u00a0dos bloques paralelep\u00edpedos, aislados uno del otro,\u00a0perpendiculares, enmarcando con dos de sus caras\u00a0un incipiente rect\u00e1ngulo en funci\u00f3n de atrio exterior\u00a0o plazoleta. Durante el siglo XIX y la posesi\u00f3n de los\u00a0Rojo y los Aguayo, el casco de la hacienda llega a su\u00a0mayor esplendor. El primer bloque, con ligera orientaci\u00f3n norte sur, aloja la casa grande con capilla, y el\u00a0segundo bloque, con orientaci\u00f3n oriente poniente, la\u00a0troje o almac\u00e9n de granos y herramientas y el extenso\u00a0acueducto como garante de la producci\u00f3n.<\/p>\n<p>La primera etapa de construcci\u00f3n de la casa grande\u00a0incluye la capilla Guadalupana de una nave, trazada\u00a0en el eje oriente poniente, de 6.00 por 22.00 m, y\u00a0su sacrist\u00eda al fondo de 6.00 por 4.00 m, y adosada a\u00a0\u00e9sta, perpendicularmente, el cuerpo masivo de la casa\u00a0de 46.00 por 6.00 m, subdividido interiormente para\u00a0formar las habitaciones \u00edntimas, sociales y de trabajo,\u00a0seccionadas por el zagu\u00e1n que da paso al patio interior\u00a0cercado por tapia. El acueducto de perfiles ojivales\u00a0testimonia la pujanza productiva en tiempos del\u00a0reyismo en la regi\u00f3n. En 1912, se concluye una intervenci\u00f3n\u00a0importante que le da la imagen que apreciamos\u00a0a nuestros d\u00edas, se pavimenta con mortero de arena\u00a0y cemento la capilla; la casa fue ampliada con las rec\u00e1maras\u00a0del segundo piso, la terraza-mirador techada,\u00a0la escalera que comunica ambas plantas; y se modifica\u00a0la espada\u00f1a sobre el zagu\u00e1n. En 1980 se realiza su\u00a0m\u00e1s reciente etapa de intervenci\u00f3n, a cargo del Departamento\u00a0de Construcci\u00f3n de la propia Universidad,\u00a0agreg\u00e1ndosele los cub\u00edculos de profesores,\u00a0adosados a las bardas perimetrales, reforzando con ello\u00a0el esquema hacendario de patio central como vest\u00edbulo\u00a0de comunicaci\u00f3n a todas las partes internas del edificio.<\/p>\n<p>Su sistema constructivo se compone del rodapi\u00e9\u00a0de piedra sobre el que se desplantan los anchos muros\u00a0de adobe (1.00 m) y las cubiertas de terrado sobre\u00a0vigas y cama de madera; los pisos son de tepechil o\u00a0mortero planchado; los vanos de puertas y ventanas\u00a0se salvan con arcos adintelados, rebajados y de medio\u00a0punto, con base en dovelas de adobe; los elementos\u00a0estructurales sobresalientes son los contrafuertes en la\u00a0capilla para estabilizar sus anchos muros de doble altura.\u00a0El imafronte se resuelve en un solo plano, hermanando\u00a0la casa con la capilla, con notorio dominio\u00a0del macizo sobre el hueco y el bicromatismo que diferencia\u00a0el recubrimiento de los muros y los marcos de\u00a0los vanos.<\/p>\n<p>El componente m\u00e1s destacado del edificio es la\u00a0capilla-oratorio, de personalidad franciscana, sobresaliendo\u00a0del exterior los masivos contrafuertes y el jambaje\u00a0neocl\u00e1sico que enmarca el vano de su port\u00f3n de\u00a0acceso, y del interior: el espacio de generosa altura, las\u00a0pilastras que la estructuran, el cornisamento para el\u00a0arranque de la b\u00f3veda de ca\u00f1\u00f3n (sustituida en la \u00faltima\u00a0intervenci\u00f3n por losa plana de concreto) y el entrepiso\u00a0del coro con ventana semicircular.<\/p>\n<p>La personalidad del edificio conjunta diversosmarcos culturales: la sencillez franciscana, la seguridad\u00a0castellana, las celos\u00edas y el bicromatismo isl\u00e1mico,\u00a0la austeridad sefard\u00ed, el patio interior n\u00e1huatl y la\u00a0localizaci\u00f3n estrat\u00e9gica chichimeca, entre otros.<\/p>\n<p>En la adecuaci\u00f3n de los edificios, para resolver \u00f3ptimamente\u00a0las necesidades de sus usuarios en turno,\u00a0van quedando registros de sus usos y costumbres. As\u00ed,\u00a0a nuestros d\u00edas el casco de la Hacienda y su troje forman\u00a0parte de un conjunto que se ha enriquecido con\u00a0aulas, talleres, laboratorios, calles, estacionamiento,\u00a0jardines y plaza exterior; todo ello responde a las necesidades\u00a0funcionales de sus nuevos usuarios.<\/p>\n<p>Dos realidades me recuerdan constantemente la\u00a0Hacienda de Guadalupe: la primera, en tiempo pasado,\u00a0es el inolvidable comentario del doctor Pi\u00f1eyro\u00a0por haberme dicho ah\u00ed que el \u00fanico equivalente a sus\u00a0esfuerzos por modernizar la Universidad era mi trabajo\u00a0como impulsor de la formalizaci\u00f3n acad\u00e9mica\u00a0del \u00e1rea art\u00edstica en Mederos (y la parte proporcional\u00a0del trabajo en Linares); y la segunda, en tiempo presente,\u00a0tiene que ver con la caminata que como ejercicio\u00a0hago frecuentemente en la Unidad Mederos, del\u00a0gimnasio de profesores al edificio de los seminarios y\u00a0cuyo ascenso concluye en la Estaci\u00f3n Sismol\u00f3gica\u00a0MNIG, que opera el personal acad\u00e9mico de la Facultad\u00a0de Ciencias de la Tierra con sus pares de Geof\u00edsica\u00a0de la UNAM, ya que esta presencia del Campus\u00a0Linares en el Campus Mederos me desencadena recuerdos\u00a0imborrables de aquella relaci\u00f3n mutua \u2013ciencia\u00a0y conciencia, raz\u00f3n y emoci\u00f3n, b\u00fasqueda y encuentro\u2013\u00a0que se gest\u00f3 en los tiempos de la\u00a0formalizaci\u00f3n acad\u00e9mica de ambas instituciones.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>1. Facultad de Ciencias de la Tierra, UANL. Carretera Linares-\u00a0Cerro Prieto Km. 8, A.P. 104, Hacienda de Guadalupe, CP\u00a067700, Linares, N.L., M\u00e9xico.<br \/>\n2. Los padres jesuitas tend\u00edan a una sociedad ideal, atendiendo\u00a0aparte de las necesidades espirituales las necesidades socioecon\u00f3micas\u00a0del grupo bajo su custodia; trabajaron en la regi\u00f3n\u00a0principalmente con comunidades ind\u00edgenas.<br \/>\n3. Jorge Briones C. \u201cApuntes hist\u00f3ricos de la FCT\/UANL\u201d en\u00a0la p\u00e1gina web de la Facultad.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">* Universidad Aut\u00f3noma de Nuevo Le\u00f3n, FA.<br \/>\nContacto: armando.floress@uanl.mx<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>ADENDA<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><em>En la Hacienda de Guadalupe<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">GREGORIO FAR\u00cdAS LONGORIA<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">En la Hacienda de Guadalupe, ubicada en el municipio\u00a0de Linares, Nuevo Le\u00f3n, cuyos inicios datan de\u00a01667, se encuentran se\u00f1ales claras de lo que fue seguramente\u00a0un arduo trabajo de construcci\u00f3n, aun considerando\u00a0etapas prolongadas entre las diferentes edificaciones,\u00a0como las plataformas, las gruesas y altas\u00a0paredes, los dos niveles de la casona, la capilla de doble\u00a0altura, los talleres, las bodegas, el acueducto, el\u00a0molino, la b\u00fasqueda y acarreo de los materiales, todo\u00a0principalmente trabajado con mano de obra venida\u00a0de lugares lejanos, que se fue arraigando y formando\u00a0la simiente de las poblaciones aleda\u00f1as que conservan\u00a0las herencias de los oficios, los modos de trato y la\u00a0disciplina de una comunidad dedicada al trabajo agr\u00edcola\u00a0y artesanal.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Cuando lleg\u00f3 al sitio la Universidad Aut\u00f3noma\u00a0de Nuevo Le\u00f3n en 1981, su uso era muy limitado,\u00a0circunscrito al casco principal; no representaba un factor\u00a0de desarrollo en la comunidad como en otro tiempo,\u00a0ni aun con la construcci\u00f3n de la nueva presa que\u00a0le acerca un lago a sus linderos. Su prop\u00f3sito original\u00a0no se hab\u00eda podido sustentar al cambiar las condiciones\u00a0econ\u00f3micas y sociales; sin embargo, conservaba el\u00a0sentido de grandeza de las obras pensadas y concebidas\u00a0para generar bienestar y riqueza, con la noci\u00f3n\u00a0clara de que la naturaleza, tierra y clima, con criterio\u00a0adecuado y ayuda del ingenio humano, generan frutos\u00a0que con una ligera transformaci\u00f3n producen bienes\u00a0necesarios, no solamente en su lugar de origen,\u00a0sino que son motivo de intercambio y comercio.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">A partir de ese a\u00f1o, la vecindad fue testigo y protagonista\u00a0de los cambios f\u00edsicos; se renovaron las habilidades\u00a0de carpinter\u00eda, ebanister\u00eda, alba\u00f1iler\u00eda, vigilancia,\u00a0secretar\u00eda y otras. Cambi\u00f3 el sentido del edificio,\u00a0las habitaciones se convirtieron en aulas y oficinas;\u00a0las bodegas, en laboratorios; la capilla fue primero\u00a0biblioteca y despu\u00e9s auditorio; el coro fue taller de\u00a0dibujo; el patio se convirti\u00f3 en plaza con facilidades\u00a0para servir de teatro al aire libre, donde alguna vez la\u00a0Orquesta Sinf\u00f3nica de la Universidad ofreci\u00f3 un concierto\u00a0a toda la comunidad de Linares. Con sus olores,\u00a0las artes de la cocina regional llenaron los mediod\u00edas,\u00a0muchas veces servidos en el mismo plato los tres\u00a0tiempos b\u00e1sicos sin desmerecer el sabor, la cantidad y\u00a0el buen modo al servir, satisfaciendo los diversos gustos\u00a0de los nuevos comensales.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Tambi\u00e9n cambiaron los sonidos del quehacer: de\u00a0los primeros tiempos de la ca\u00f1a de az\u00facar, del trapiche\u00a0y del transporte de las cargas de piloncillo al silencio\u00a0inmediato anterior; y de ah\u00ed al hablar de los\u00a0silvicultores, de los geof\u00edsicos, de los paleont\u00f3logos,\u00a0de los lectores de idiomas y de los preparadores de\u00a0muestras. Y empezaron a tomar una nueva importancia\u00a0la pradera, el bosque y las monta\u00f1as, al convertirse\u00a0en temas de art\u00edculos de investigaci\u00f3n que circularon\u00a0internacionalmente en revistas de alta especialidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Sin pretender sustituir a la Guadalupana, se dio\u00a0tambi\u00e9n lugar a Santa B\u00e1rbara, patrona de los mineros\u00a0y de los ge\u00f3logos, que empez\u00f3 a festejarse el 4 de\u00a0diciembre en el Ba\u00f1o de San Ignacio. Tomaron significado\u00a0los nombres de ciudades lejanas, la esperanza\u00a0de viajar por esos rumbos era bien fundada entre los\u00a0becarios y t\u00e9cnicos que formaron los primeros grupos\u00a0de estudiantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Todo fue llen\u00e1ndose de nuevos proyectos de vida;\u00a0en ese entonces, se produjeron las condiciones para\u00a0que se cumplieran los destinos de personas que vinieron\u00a0de otros estados, pa\u00edses y continentes, y tambi\u00e9n\u00a0de muchos de los vecinos. Los mexicanos y los alemanes\u00a0se comprometieron en un proyecto educativo que\u00a0implicaba formar y captar profesores, desarrollar investigaci\u00f3n\u00a0y formar t\u00e9cnicos bajo modelos innovadores de\u00a0ense\u00f1anza en ciencias b\u00e1sicas de recursos naturales.\u00a0La Universidad con la comunidad acad\u00e9mica, poniendo\u00a0cada una lo mejor que ten\u00edan de su parte, dieron\u00a0un nuevo impulso para que la Hacienda fuera\u00a0nuevamente generadora de riqueza: ahora de conocimientos\u00a0para comprender mejor las potencias de nuestra\u00a0naturaleza y de nuestra gente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ARMANDO V. FLORES SALAZAR* CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 18, No. 71, ENERO-FEBRERO 2015 Le\u00ed con gran agrado, el pasado septiembre, el correo\u00a0que me envi\u00f3 el doctor Juan Alonso Ram\u00edrez Fern\u00e1ndez,\u00a0comparti\u00e9ndome el acuerdo reci\u00e9n aprobado de\u00a0la edici\u00f3n especial de la revista CiENCiAUANL para\u00a0conmemorar los treinta productivos a\u00f1os de la Facultad\u00a0de Ciencias de la Tierra en el campus Linares, y la\u00a0invitaci\u00f3n, por [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-3019","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-andamiajes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3019","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3019"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3019\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3604,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3019\/revisions\/3604"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3019"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3019"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3019"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}