{"id":2682,"date":"2014-10-21T12:20:03","date_gmt":"2014-10-21T17:20:03","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=2682"},"modified":"2015-01-30T10:27:09","modified_gmt":"2015-01-30T16:27:09","slug":"una-enfermedad-incurable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=2682","title":{"rendered":"Una enfermedad incurable"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/enfermedadincurable.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-2683 size-full\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/enfermedadincurable-e1413911991396.png\" alt=\"enfermedadincurable\" width=\"500\" height=\"350\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Zacar\u00edas Jim\u00e9nez*<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"http:\/\/eprints.uanl.mx\/3586\/1\/Ciencia_UANL_1769.pdf\" target=\"_blank\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 17, No. 69, SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2014<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/unaenfermedadincurable.pdf\" target=\"_blank\">Art\u00edculo en PDF<\/a><\/p>\n<p>En el penal de Topo Chico de Monterrey, los sicarios\u00a0amanecieron con libros bajo la almohada y el terror\u00a0cundi\u00f3 por la prisi\u00f3n (no todas son de ganar, carajos).\u00a0\u00bfQui\u00e9n es ese tal Jos\u00e9 Emilio Pacheco?, cuestion\u00f3 uno\u00a0de los m\u00e1s temibles, jalando aire por la boca. Habla\u00a0de Las batallas en el desierto y, que yo sepa, ah\u00ed el negocio\u00a0de la mota no prospera. Debe ser un narco muy\u00a0aventado.<\/p>\n<p>\u2013\u2013A m\u00ed me toc\u00f3 un tipo que escribi\u00f3 El llano en\u00a0llamas. Juan Rulfo.<\/p>\n<p>\u2013\u2013Pir\u00f3mano de seguro. Esos tipos no son de fiar.<\/p>\n<p>Un multiasesino al que incluso tem\u00eda el ej\u00e9rcito\u00a0por lo irascible, se desmay\u00f3 de p\u00e1nico ante Cien a\u00f1os\u00a0de soledad, luego de pronunciar: \u00bfqui\u00e9n fue el m\u00e9ndigo?<\/p>\n<p>Los guardias tambi\u00e9n hab\u00edan sido v\u00edctimas del\u00a0atentado a su analfabetismo, pues aunque deber\u00edan\u00a0velar el peso de la cultura los abrum\u00f3.<\/p>\n<p>\u2013\u2013Si es v\u00edbora, me pica \u2013mascull\u00f3 uno.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/readjail.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-2685 size-full\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/readjail-e1413912051238.png\" alt=\"readjail\" width=\"500\" height=\"349\" \/><\/a><\/p>\n<p>S\u00f3lo Sofon\u00edas, el gran jefe del penal, permanec\u00eda\u00a0indiferente. De Romina, su esposa, mejor no decir, su\u00a0pecado original era el trabajo sin descanso, sin tiempo\u00a0para andar en dimes y diretes. Quiz\u00e1 su misi\u00f3n en la\u00a0vida s\u00f3lo consist\u00eda en soportar el mal car\u00e1cter del jefe,\u00a0quien en una ocasi\u00f3n hizo una finta de golpearla, acto\u00a0que estremeci\u00f3 a los reos cuando se enteraron:<\/p>\n<p>\u2013\u2013No sirves ni para darme de tragar. \u2013Le dijo el\u00a0jefe.<\/p>\n<p>La mujer, sumisa, ni chist\u00f3, s\u00f3lo dijo: \u201cEstoy para\u00a0servir, aguantar y agradecer\u201d (hembra ejemplar). Un\u00a0reo supuso que ella estaba involucrada en el atentado\u00a0al analfabetismo, pues, aunque de lejos, hab\u00eda retratado\u00a0con su celular a una mujer a eso de las dos de la\u00a0ma\u00f1ana, cuando todos deb\u00edan dormir. No asegur\u00f3\u00a0haberla visto con libros, s\u00f3lo la hab\u00eda captado cerca\u00a0del catre de uno de sus compa\u00f1eros; no supo m\u00e1s, porque\u00a0de pronto un profundo sue\u00f1o lo hab\u00eda doblegado.<\/p>\n<p>En la oficina, Sofon\u00edas se dispuso a revisar la grabaci\u00f3n\u00a0de lo sucedido durante la madrugada, acompa\u00f1ado\u00a0de Jon\u00e1s, un poeta, condenado a 30 a\u00f1os de\u00a0c\u00e1rcel por haber asesinado a tres osos negros en\u00a0Chipinque, donde hab\u00eda trabajado de guardia.<\/p>\n<p>En la pantalla, Romina, la esposa del jefe, lanzaba\u00a0spray con un atomizador para dormir a los reos, y\u00a0enseguida les pon\u00eda libros bajo la almohada. Recorri\u00f3\u00a0todas las celdas en poco tiempo. Luego se encerr\u00f3 en\u00a0la oficina del Jefe<\/p>\n<p>\u2013\u2013Mira con qu\u00e9 habilidad lo hizo \u2013Sofon\u00edas sonri\u00f3\u00a0ante la pantalla palmeando a Jon\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2013\u2013Un buen modelo \u2013dijo Jon\u00e1s.<\/p>\n<p>Sofon\u00edas, como director del Penal de Topo Chico,\u00a0hab\u00eda ejecutado desde el primer d\u00eda su plan largamente\u00a0a\u00f1orado desde sus a\u00f1os como profesor normalista.\u00a0Incorpor\u00f3 al reglamento el uso obligatorio de las\u00a0tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n y la comunicaci\u00f3n, como\u00a0apoyo a los modestos talleres de lectura que hab\u00eda\u00a0fundado Jon\u00e1s. La meta era readaptar a los reos y dejar\u00a0vac\u00edas las c\u00e1rceles como hab\u00eda sucedido en Suecia, donde\u00a0se cerraron cuatro c\u00e1rceles por falta de delincuentes.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n hab\u00eda mejorado desde la llegada de\u00a0Romina, quien, entre otras actividades, impart\u00eda\u00a0videolecturas a los reos, enfatizando siempre que si\u00a0le\u00edan no s\u00f3lo vivir\u00edan su vida, sino otras: era preciso\u00a0ser libres a trav\u00e9s de las palabras. La mujer los perturbaba,\u00a0porque sin ser delincuente ten\u00eda la c\u00e1rcel por\u00a0hogar; sin embargo, su discurso les infund\u00eda confianza\u00a0y escucharla se les hab\u00eda vuelto una necesidad.<\/p>\n<p>\u2013\u2013Si logras que los presos lean ocho horas diarias\u00a0te rebajo la condena \u2013hab\u00eda prometido Sofon\u00edas a\u00a0Jon\u00e1s, quien estuvo de acuerdo en poner en juego sus\u00a0estrategias. Y a los reos de alta peligrosidad los convenci\u00f3\u00a0por la buena:<\/p>\n<p>\u2013\u2013Cada vez se equivocar\u00e1n menos; les conviene,\u00a0pelao\u2019s, se los digo como amigos.<\/p>\n<p>A los que eran inocentes y estaban prisioneros por\u00a0equivocaci\u00f3n los intimid\u00f3: se van a ir derechito a la\u00a0sala de lectura o les pasa lo que a los osos.<\/p>\n<p>Sofon\u00edas, sus TIC y la solidaridad de las instituciones\u00a0educativas de la localidad y del pa\u00eds coadyuvaron\u00a0a que la promoci\u00f3n de la lectura rindiera ping\u00fces\u00a0frutos en la conciencia de los reos. Pero la instancia\u00a0que m\u00e1s aport\u00f3 fue el Instituto de Innovaci\u00f3n y Transferencia\u00a0de Tecnolog\u00eda de Nuevo Le\u00f3n, aunque siempre\u00a0pidi\u00f3 el anonimato. El jefe hab\u00eda acudido a esa\u00a0instituci\u00f3n a un seminario sobre ciencia y tecnolog\u00eda\u00a0y a su regreso trajo consigo a la que denomin\u00f3 su\u00a0esposa, con la que dialogaba poco y constantemente\u00a0le encargaba tareas que fatigar\u00edan al var\u00f3n m\u00e1s fuerte,\u00a0pero su misi\u00f3n primordial era promover la lectura.<\/p>\n<p>Todos los atentados contra el analfabetismo siempre\u00a0se achacaron a Romina. El jefe nunca desminti\u00f3.\u00a0Menos cuando algunos reos cambiaron de actitud y\u00a0extra\u00f1aban los libros cuando no aparec\u00edan bajo sus\u00a0almohadas. Ya no ten\u00edan a Jos\u00e9 Emilio Pacheco como\u00a0sicario, la lectura de Las batallas en el desierto los hab\u00eda\u00a0animado a confesar que ellos tambi\u00e9n se hab\u00edan\u00a0enamorado de sus maestras de primaria (pecadillos de\u00a0juventud, dijeron).<\/p>\n<p>Paulatinamente hubo rehabilitaci\u00f3n real en los\u00a0presos, y su conducta dio pauta para que se les otorgara\u00a0la libertad y se reintegraran a la sociedad como\u00a0promotores de la ciencia y la cultura. Y ejercieron la\u00a0libertad que viv\u00eda dentro de ellos mismos desde el\u00a0momento en que la pasi\u00f3n por la letra escrita les hirvi\u00f3\u00a0en el \u00e1nimo de compartir sus conocimientos. Los\u00a0primeros reintegrados a la sociedad fundaron la Asociaci\u00f3n\u00a0Redise\u00f1o de la Ciudad, cuya labor consisti\u00f3\u00a0en reestructurar los municipios de tal manera que los\u00a0habitantes viajaban poco en auto y hab\u00eda cero accidentes:\u00a0sus trabajos estaban cerca de su colonia y las\u00a0tiendas comerciales y dependencias eran tan bien administradas\u00a0que no causaban p\u00e9rdidas de tiempo como\u00a0en aquellos azarosos d\u00edas del siglo XX.<\/p>\n<p>El poeta hab\u00eda purgado su condena en 2059, sin\u00a0embargo, por eficiente y capaz se qued\u00f3 a colaborar\u00a0con Sofon\u00edas y Romina, para auxiliarlos en su osada\u00a0misi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2013\u2013No deber\u00edan cerrar las c\u00e1rceles, si todav\u00eda quedan\u00a0muchos funcionarios aficionados a la corruptela\u00a0\u2013dijo Jon\u00e1s<\/p>\n<p>\u2013\u2013Para qu\u00e9 te haces, nunca van a caer; a \u00e9sos no\u00a0los aprehende ni su conciencia.<\/p>\n<p>\u2013\u2013Era preciso llegar hasta aqu\u00ed para enfrentar la\u00a0gran paradoja: sabiendo m\u00e1s, sabemos menos \u2013hab\u00eda\u00a0dicho Jon\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2013\u2013Sin embargo, logramos metas negadas a los funcionarios. Imag\u00ednate, nunca pudieron resolver el problema de drenaje y alcantarillado, menos puedes exigirles obras de altura.<\/p>\n<p>Romina traz\u00f3 la meta definitoria: los a\u00fan prisioneros\u00a0saldr\u00edan libres al ser adoptados e intercambiar\u00edan\u00a0sus conocimientos con las familias, pues el Penal\u00a0de Topo Chico se hab\u00eda constituido en la aut\u00e9ntica\u00a0Ciudad del Conocimiento de la que tanto se habl\u00f3 a\u00a0principios del siglo XXI en Nuevo Le\u00f3n.<\/p>\n<p>Luego, un d\u00eda la tristeza visit\u00f3 el mundo carcelario\u00a0de Monterrey, cuando una ma\u00f1ana en la cruj\u00eda G,\u00a0dos reos, que segu\u00edan en el penal en plan de promotores\u00a0de la cultura, encontraron a Romina de pie, pero\u00a0inerte, con libros bajo el brazo. No tardaron en comprender\u00a0por qu\u00e9 la hab\u00eda llevado el jefe a vivir a la\u00a0c\u00e1rcel. Su piel sint\u00e9tica contrastaba con su comportamiento,\u00a0casi siempre humano. Los reos entendieron\u00a0la preocupaci\u00f3n de Jon\u00e1s cuando les hab\u00eda mostrado\u00a0el peri\u00f3dico horas antes. \u201cNadie duda de la integridad\u00a0moral del director de Penal del Topo Chico, Sofon\u00edas\u00a0Fonseca, pero la Comisi\u00f3n Estatal de Derechos\u00a0Semihumanos ha entablado una demanda en su contra\u00a0por maltrato a su robot\u201d.<\/p>\n<p>En el mismo peri\u00f3dico, un editorial manifestaba:\u00a0\u201cPronto se desocupar\u00e1n c\u00e1rceles de Coahuila, y China,\u00a0Nuevo Le\u00f3n, y seguir\u00e1 cundiendo el terror en los\u00a0dem\u00e1s espacios carcelarios, cuando los reos amanezcan\u00a0con libros bajo la almohada. Luego el virus y el\u00a0ansia de leer se extender\u00e1n, inexorablemente, hacia la\u00a0sociedad, que estar\u00e1 por siempre enferma de literatura\u2026\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Zacar\u00edas Jim\u00e9nez* CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 17, No. 69, SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2014 Art\u00edculo en PDF En el penal de Topo Chico de Monterrey, los sicarios\u00a0amanecieron con libros bajo la almohada y el terror\u00a0cundi\u00f3 por la prisi\u00f3n (no todas son de ganar, carajos).\u00a0\u00bfQui\u00e9n es ese tal Jos\u00e9 Emilio Pacheco?, cuestion\u00f3 uno\u00a0de los m\u00e1s temibles, jalando aire por la boca. 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