{"id":2606,"date":"2014-10-20T14:39:12","date_gmt":"2014-10-20T19:39:12","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=2606"},"modified":"2015-01-30T10:31:54","modified_gmt":"2015-01-30T16:31:54","slug":"la-casa-como-patrimonio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=2606","title":{"rendered":"La casa como patrimonio"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/lacasacomopatrimonio.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-2607 size-full\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/lacasacomopatrimonio-e1413821125710.png\" alt=\"lacasacomopatrimonio\" width=\"500\" height=\"375\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Armando V. Flores Salazar*<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"http:\/\/eprints.uanl.mx\/3586\/1\/Ciencia_UANL_1769.pdf\" target=\"_blank\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 17, No. 69, SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2014<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/lacasacomopatrimonio.pdf\" target=\"_blank\">Art\u00edculo PDF<\/a><\/p>\n<p>Una de las casas m\u00e1s antiguas de Monterrey la ocupan\u00a0hoy la Liga de Comunidades Agrarias de la Confederaci\u00f3n\u00a0Nacional Campesina (CNC) y el Museo\u00a0Estatal de Culturas Populares, operado por Conarte y\u00a0Conaculta, y se conoce popularmente como \u201cCasa del\u00a0Campesino\u201d. (1)<\/p>\n<p>Hay referencia de ella desde principios del siglo\u00a0XVIII, cuando era una humilde casa construida con\u00a0adobes de tierra, propiedad de Santiago Barrera. En\u00a0la tercera d\u00e9cada la vende a Nicol\u00e1s van Dale Masiew,\u00a0quien la reconstruye de calicanto y la ampl\u00eda de acuerdo\u00a0a las necesidades de su rango de gobernador del Nuevo Reino de Le\u00f3n. Despu\u00e9s de haber sido ocupada y\u00a0ampliada por los subsecuentes gobernadores coloniales\u00a0durante casi todo el siglo, funcion\u00f3 como Hospital\u00a0de Pobres desde 1793, como Colegio de Ni\u00f1as desde\u00a01859, como Casa del Campesino desde 1932 y como\u00a0museo desde 1994. Ha sido casa familiar de gobernadores\u00a0coloniales, casa de salud, casa de estudios, casa\u00a0de campesinos y casa de la cultura popular.<\/p>\n<p>A la vez, la casa como museo de culturas populares\u00a0hosped\u00f3, de mayo a agosto de 2014, la exposici\u00f3n\u00a0\u201cDe adobe y calicanto. Mi casa, bien lo sabes, tambi\u00e9n\u00a0es tu casa\u201d, con pinturas de casas vern\u00e1culas del\u00a0estado, de la maestra Saskia Ju\u00e1rez y textos de Armando\u00a0V. Flores. La exposici\u00f3n conjunt\u00f3 visiones descriptivas\u00a0en el lenguaje pict\u00f3rico, y visiones sociol\u00f3gicas,\u00a0antropol\u00f3gicas y culturales en los textos rupestres,\u00a0como contrapunto, en lenguaje de escritura; mientras\u00a0que en la sala audiovisual adjunta se proyect\u00f3 un video\u00a0con confesiones de ambos autores sobre sus propias\u00a0casas, vividas y habitadas desde la infancia. (2)<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/casacomopatrimonio1.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-2612 size-full\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/casacomopatrimonio1-e1413833946499.png\" alt=\"casacomopatrimonio1\" width=\"500\" height=\"174\" \/><\/a><\/p>\n<p>Tanto la invitaci\u00f3n de Gerardo Nev\u00e1rez, director\u00a0del museo, como la de Saskia de incorporarme al proyecto,\u00a0me llevaron a una reflexi\u00f3n m\u00e1s profunda sobre\u00a0la importancia de la casa como clave para el desarrollo\u00a0arm\u00f3nico del hombre como individuo y como\u00a0parte de su n\u00facleo familiar y social. Reflexiones que\u00a0tambi\u00e9n me permitieron estructurar la conferencia que\u00a0form\u00f3 parte de la programaci\u00f3n del D\u00eda del Patrimonio\u00a0de Nuevo Le\u00f3n, dictada ah\u00ed mismo el mediod\u00eda\u00a0del domingo 13 de marzo de 2014.<\/p>\n<p>Por el tema, lo primero que se viene a la mente es\u00a0la casa primigenia, la que Dios padre les dio a sus hijos\u00a0en el Jard\u00edn del Ed\u00e9n, la que fue llamada Para\u00edso y\u00a0de la que fueron expulsados por desobediencia, llev\u00e1ndose\u00a0s\u00f3lo su recuerdo como arquetipo que luego\u00a0tratar\u00e1n de replicar obsesivamente. A partir de ello\u00a0debe suponerse que esa casa vivida por cierto tiempo\u00a0hubo de ser reconstruida en sus mismos t\u00e9rminos:\u00a0confort, seguridad, alimentos, animales y jard\u00edn<br \/>\ned\u00e9nico.<\/p>\n<p>A partir de un gran arco de tiempo desde la casa\u00a0primigenia en el para\u00edso a la de nuestros d\u00edas, para su\u00a0mejor comprensi\u00f3n hay que comenzar por su definici\u00f3n\u00a0etimol\u00f3gica, austera como la de cualquier diccionario:\u00a0Edificio que sirve de habitaci\u00f3n; la cual sirve de\u00a0poco por ser tan gen\u00e9rica, salvo que exploremos las\u00a0palabras: habitaci\u00f3n, que hace referencia a la vivienda,\u00a0el domicilio y la casa; el tambi\u00e9n sustantivo\u00a0habitabilidad, que alude a lo que tiene calidad de habitable;\u00a0y al adjetivo habitable, que indica lo que puede\u00a0ser habitado. (3)<\/p>\n<p>Si la casa es donde habito, entonces tambi\u00e9n se\u00a0reconsiderar\u00eda como tal a la escuela, el hospital, la f\u00e1brica,\u00a0el templo, la c\u00e1rcel; adem\u00e1s, la calle, la colonia,\u00a0el municipio, el estado, la regi\u00f3n, el pa\u00eds, el continente,\u00a0el planeta Tierra, el sistema solar, la galaxia V\u00eda\u00a0L\u00e1ctea, y el universo todo.<\/p>\n<p>Como lugar habitable, la palabra casa en nuestro\u00a0planeta posee muchos sin\u00f3nimos: cueva, refugio, choza,\u00a0caba\u00f1a, hogar, residencia, palacio, igloo, toldo,\u00a0carpa, tejav\u00e1n, tecurucho, tapanco, tienda, posada,\u00a0mes\u00f3n, hotel, cant\u00f3n, casa-m\u00f3vil, casa de hu\u00e9spedes,\u00a0casa de peregrinos, domicilio, hospicio, enramada,\u00a0boh\u00edo, favela, barraca, hogar y un gran, gran etc\u00e9tera.\u00a0Y qu\u00e9 decir al respecto de llamar a todo tipo de\u00a0construcci\u00f3n a que se antepone la palabra casa como\u00a0sucede en: casa del ayuntamiento, casa de estudios,\u00a0casa de salud mental, casa de reposo, casa de citas,\u00a0casa de Dios, casa de migrantes, casa de cambio, casa\u00a0chica, casa de mala nota y casa de apuestas, entre tantas\u00a0otras; es sin lugar a dudas una manera de aumentar\u00a0su importancia y darles cr\u00e9dito de aceptaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el pasado, Dios le pidi\u00f3 a Salom\u00f3n que le construyera\u00a0su casa, y a San Francisco que se la reparara\u00a0porque se estaba cayendo. Y en nuestro tiempo, Mario\u00a0Benedetti carg\u00f3 siempre un ladrillo para mostrarle al\u00a0mundo c\u00f3mo era su casa, y Dana Gelinas abandon\u00f3 a\u00a0su madre y a su abuela en el portal de su casa para\u00a0seguir unida a ella y a ellas en la a\u00f1oranza.<\/p>\n<p>Si dejamos a un lado las atractivas generalidades\u00a0para pasar al mundo \u00edntimo de la casa, intenci\u00f3n de\u00a0este ensayo, es posible acercarnos a la dimensi\u00f3n m\u00e1s\u00a0humana y po\u00e9tica del objeto cultural arquitect\u00f3nico\u00a0que amorosamente llamamos casa.<\/p>\n<p>La primera consideraci\u00f3n consiste en entender que\u00a0la casa es uterina como prolongaci\u00f3n de la primera\u00a0estancia de la vida; cient\u00edficamente somos clasificados\u00a0como animales uterinos, y de ello se deriva lo femenino\u00a0como gen\u00e9rico de la casa, y por extensi\u00f3n la mujer\u00a0se vuelve casa, cueva, refugio, habitaci\u00f3n \u2026 y due\u00f1a\u00a0y se\u00f1ora de la misma.<\/p>\n<p>La casa bajo techo y la casa a cielo abierto, en su\u00a0modalidad de patio, le regalan al hombre su dualidad\u00a0de n\u00f3mada y sedentario, volvi\u00e9ndolo s\u00edntesis del devenir\u00a0humano. La casa en esas condiciones le permite\u00a0vivir ambas realidades: la cueva, que lo priva de las\u00a0inclemencias del tiempo, de los peligros y lo hacen\u00a0sentir superior a todo, y el jard\u00edn que con las estaciones\u00a0la da la conciencia de tiempo, le devuelve la vida\u00a0de intemperie y le recuerda que es tan s\u00f3lo una partecita\u00a0del todo.<\/p>\n<p>Casa, territorio privado, personal, \u00edntimo, donde\u00a0cabe s\u00f3lo lo que yo quiero, acepto y permito. Donde\u00a0guardo y protejo mis pertenencias, lo que he heredado\u00a0y lo que voy a heredar. Donde yo soy yo, sin m\u00e1scaras,\u00a0sin maquillajes, sin dobleces, sin temores ni hipocres\u00edas.<\/p>\n<p>La casa se personaliza con sus habitantes por las\u00a0transferencias que de ellos recibe, es un retrato fiel de\u00a0sus usuarios, ah\u00ed se petrifican tradiciones y costumbres,\u00a0ideolog\u00eda y religi\u00f3n, abundancias y precariedades,\u00a0gustos y preferencias, aceptaciones y rechazos,\u00a0temores y fantas\u00edas. Es un acto confesional involuntario expresado con signos y s\u00edmbolos mediante formas,\u00a0texturas, colores, tama\u00f1os, cantidades, posiciones, distribuci\u00f3n\u00a0y recursos complementarios que retocan y\u00a0salpimientan el conjunto.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/casacomopatrimonio2.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-2614\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/casacomopatrimonio2.png\" alt=\"casacomopatrimonio2\" width=\"266\" height=\"797\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/casacomopatrimonio2.png 266w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/casacomopatrimonio2-100x300.png 100w\" sizes=\"auto, (max-width: 266px) 100vw, 266px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Es un almac\u00e9n de recuerdos, un \u00e1lbum fotogr\u00e1fico\u00a0que detiene el tiempo, y ello se percibe m\u00e1s f\u00e1cilmente\u00a0cuando la habita el silencio, en la soledad temporal\u00a0de vez en cuando; entonces cada objeto que la\u00a0compone se vuelve polis\u00e9mico y nos revela el valor\u00a0por el que es tan apreciado: la silla-cuna o mecedora\u00a0donde la abuela hac\u00eda la siesta; el retrato de la\u00a0quincea\u00f1era que ya casada vive con su familia en otra\u00a0casa; el triciclo ya en desuso porque los ni\u00f1os se volvieron\u00a0adolescentes; el perro que duerme la siesta en\u00a0el patio, aprovechando el frescor del jard\u00edn reci\u00e9n regado;\u00a0la visita en silencio a la rec\u00e1mara para cerciorarse\u00a0de que los ni\u00f1os ya duermen; la velaci\u00f3n nocturna\u00a0que aguza todos los sentidos en espera de que llegue\u00a0del viaje cualquier miembro del grupo; el comedor\u00a0donde se han celebrado tantas navidades y aniversarios,\u00a0los olores inigualables que anuncian la lluvia lejana\u00a0que viene o el pan dulz\u00f3n que se hornea para la\u00a0merienda; y as\u00ed como \u00e9stas, tantas otras referencias\u00a0que me revelan que en la casa se guarda lo m\u00e1s preciado,\u00a0lo memorable, lo que forma parte de m\u00ed, lo que\u00a0me dice, aun sin estar.<\/p>\n<p>Cuando seguido decimos a personas cercanas y\u00a0familiares \u201cbienvenido a tu casa\u201d, \u201c\u00e9sta es tu casa\u201d,\u00a0\u201caqu\u00ed tienes tu casa\u201d o \u201cmi casa es tu casa, bien la\u00a0sabes\u201d, es el m\u00e1s abundante y bondadoso acto que se\u00a0puede ofrecer a quien nos visita porque es, en cierta\u00a0manera, ofrecernos a nosotros mismos, compartir lo\u00a0m\u00e1s privado e \u00edntimo con los que llegan; aceptarlos\u00a0como de los m\u00edos, mis iguales. En esos momentos, mi\u00a0casa soy yo.<\/p>\n<p>Si mi casa soy yo, entonces debe haber igualdad\u00a0entre ambos en todo sentido: en la apariencia, la salud,\u00a0el bienestar, en la vida social. Que la simbiosis\u00a0hombre-casa sea ben\u00e9fica para ambos. Si hay desigualdad,\u00a0s\u00f3lo sus habitantes han de corregirla, pues de no\u00a0hacerlo se corre el peligro de caer en las deformaciones\u00a0propias en que se habita. Hombre y arquitectura\u00a0van siempre juntos, unidos, inseparables, desde la concepci\u00f3n\u00a0hasta la muerte.<\/p>\n<p>Desde estos puntos de vista, el objeto arquitect\u00f3nico\u00a0patrimonial por excelencia es la casa, independientemente\u00a0de su nombre, clasificaci\u00f3n, ubicaci\u00f3n,\u00a0situaci\u00f3n legal o distinci\u00f3n. La casa es un patrimonio\u00a0personal, el garante del confort y la seguridad del n\u00facleo\u00a0familiar, el objeto que forma y conforma.<\/p>\n<p>Es, adem\u00e1s\u2026 el m\u00e1s aproximado regreso al Para\u00edso.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>1. La Casa del Campesino se ubica en el centro hist\u00f3rico de la\u00a0ciudad, en la secci\u00f3n conocida como \u201cBarrio Antiguo\u201d, y\u00a0ocupa media manzana en las calles Mina, Jard\u00f3n y Abasolo.<br \/>\n2. La Exposici\u00f3n \u201cDe adobe y calicanto. Mi casa, bien lo sabes,\u00a0tambi\u00e9n es tu casa\u201d, obra de Saskia Ju\u00e1rez y textos de Armando\u00a0V. Flores, permaneci\u00f3 en exhibici\u00f3n de mayo a agosto de\u00a02014.<br \/>\n3. Larousse Universal, diccionario enciclop\u00e9dico, Buenos Aires,\u00a01962.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/casapatrimonio3.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-2617 size-full\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/casapatrimonio3-e1413834256214.png\" alt=\"casapatrimonio3\" width=\"500\" height=\"222\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>ADENDA<\/strong><\/p>\n<p><em>La casa y sus refranes<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">ANETTE AR\u00c1MBULA MERCADO<\/p>\n<p>De ni\u00f1a, llam\u00f3 mi atenci\u00f3n sobre la arquitectura como\u00a0objeto cultural el encanto de la ciudad colonial donde\u00a0viv\u00eda. Tomaba clases por las tardes en el antiguo Claustro\u00a0de San Agust\u00edn y, entre una y otra asignatura, aprovechaba\u00a0para recorrer el centro hist\u00f3rico de la ciudad.\u00a0Menos sab\u00eda entonces c\u00f3mo mirar, y las calles con sus\u00a0edificios no coincid\u00edan con las medidas de lo que imaginaba,\u00a0pero esos fugaces itinerarios probablemente\u00a0comenzaron a encuadrar mi destino profesional como\u00a0arquitecta.<\/p>\n<p>Tiempo despu\u00e9s, nos mudamos de aquella ciudad\u00a0y reformulamos la casa familiar en Monterrey, cuando\u00a0ten\u00eda 12 a\u00f1os. Convertidos en seres en tr\u00e1nsito,\u00a0sent\u00eda nostalgia por el espacio dom\u00e9stico que dej\u00e1bamos\u00a0atr\u00e1s: la relaci\u00f3n simb\u00f3lica y po\u00e9tica de nuestra\u00a0casa autoconstruida, aqu\u00e9lla que hab\u00eda visto crecer\u00a0junto con nosotros, que hab\u00eda contenido nuestra historia,\u00a0ideas y afectos como familia. Sent\u00eda que al partir,\u00a0perder\u00edamos esto para siempre.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde entend\u00ed que una casa no es el objeto\u00a0construido, sino que sus habitantes somos quienes la\u00a0conformamos. Como lo que da su valor a una taza de\u00a0barro es el espacio vac\u00edo que hay entre sus paredes, de\u00a0igual manera nuestra nueva casa en Monterrey, cuyas\u00a0oquedades inicialmente carec\u00edan de significado, se\u00a0transformar\u00eda en el sitio de partida donde m\u00e1s tarde\u00a0adquirir\u00edamos coordenadas propias; asimilar\u00edamos\u00a0nuestra demarcaci\u00f3n y nos apropiar\u00edamos de una referencia\u00a0inmediata que permitir\u00eda orientarnos en el\u00a0espacio. Desde el momento en que la nueva casa regiomontana\u00a0se integr\u00f3 en nuestra vida inconsciente,\u00a0nos convertimos en sus embajadores. Guarida y pantalla\u00a0para la proyecci\u00f3n del \u201cyo\u201d, la casa se transform\u00f3\u00a0en el reflejo de nuestra alma, a veces evidenciando la\u00a0imagen ideal de uno mismo que ni siquiera existe. Esta\u00a0casa, jugueteando entre los a\u00f1os, modific\u00f3 su vac\u00edo\u00a0inicial y evolucion\u00f3 en mucho m\u00e1s que tabiques: se\u00a0transform\u00f3 en esfuerzo. Configur\u00f3 nichos, patios, geometr\u00edas,\u00a0y atrap\u00f3 entre sus muros rayos de luz, ojos,\u00a0sombras, ense\u00f1anzas, risas, besos. Entrelaz\u00f3 corazones,\u00a0amarr\u00f3 cordialidades, y con tranquilidad inamovible\u00a0presenci\u00f3 sue\u00f1os escondidos, felicidad y la siempre\u00a0bella libertad.<\/p>\n<p>Entendida as\u00ed, la casa tal vez sea el objeto patrimonial\u00a0m\u00e1s preciado para el hombre. Le es lo m\u00e1s\u00a0pr\u00f3ximo y cotidiano: posee transferencias generacionales\u00a0y se erige como fiel registro de conocimientos,\u00a0creencias, fantas\u00edas, miedos y econom\u00eda de sus habitantes.\u00a0La casa es un objeto documental y cada registro\u00a0tiene su ser, su personalidad, su car\u00e1cter, su poder;\u00a0nunca es torpe ni gratuito. Si dentro del ciclo de la\u00a0vida, el ser humano emerge del \u00fatero materno y finaliza\u00a0convirti\u00e9ndose en materia de la que proviene, entre\u00a0estos dos puntos est\u00e1 su casa como una tercera piel\u00a0\u2013o el abrigo sobre su abrigo\u2013, para proporcionarle seguridad\u00a0y cobijo. No es un lugar donde vivir, sino un\u00a0sitio donde las relaciones se crean a trav\u00e9s de acuerdos\u00a0hilados, consensados, m\u00e1gicamente trenzados en el espacio\u00a0de la casa. Arquitectura al fin, para el servicio\u00a0del ser humano, no tiene categor\u00edas, sino que trata de\u00a0la vida. La casa es vida.<\/p>\n<p>Hay una relaci\u00f3n muy estrecha entre el yo, el t\u00fa,\u00a0el ello y los otros en el \u00e1mbito dom\u00e9stico. Los espacios\u00a0dom\u00e9sticos son una prolongaci\u00f3n de sus habitantes.\u00a0En \u00e9stos se produce la simbiosis entre la casa y sus\u00a0moradores. Por eso, la casa prevalece en el imaginario\u00a0colectivo y da lugar a diversas nominaciones (por ejemplo,\u00a0\u201cLa reina de la casa\u201d), o a diversos apelativos que\u00a0refieren tambi\u00e9n a su relevancia como arquetipo (\u201ccasa\u00a0de Dios\u201d, \u201ccasa de descanso\u201d, \u201ccasa de cambio\u201d). La\u00a0casa constituye, de igual manera, la materia prima para\u00a0la construcci\u00f3n de frases populares conocidas (\u201ctirar\u00a0la casa por la ventana\u201d, \u201cca\u00e9rsele a uno la casa encima\u201d).<\/p>\n<p>En este sentido, la sabidur\u00eda popular es prolija en\u00a0refranes con relaci\u00f3n a la casa; algunos francos, otros\u00a0p\u00edcaros, pero todos evidencian la relevancia de la casa\u00a0en el sentido antropol\u00f3gico, sociol\u00f3gico y cultural: \u201cA\u00a0casa de tu t\u00eda, m\u00e1s no cada d\u00eda\u201d, \u201cAbre la puerta a la\u00a0pereza y entrar\u00e1 en tu casa la pobreza\u201d, \u201cEn casa de\u00a0Amanda, ella es la que manda\u201d, \u201cPara los extra\u00f1os la\u00a0fianza, y para los de casa la confianza\u201d, \u201cEn casa de\u00a0herrero, asador de palo\u201d, \u201cVe a casa ajena con la barriga\u00a0llena\u201d\u2026 y, para dejar abierto el tema, \u201cLlena o\u00a0vac\u00eda, casa que sea m\u00eda\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Armando V. Flores Salazar* CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 17, No. 69, SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2014 Art\u00edculo PDF Una de las casas m\u00e1s antiguas de Monterrey la ocupan\u00a0hoy la Liga de Comunidades Agrarias de la Confederaci\u00f3n\u00a0Nacional Campesina (CNC) y el Museo\u00a0Estatal de Culturas Populares, operado por Conarte y\u00a0Conaculta, y se conoce popularmente como \u201cCasa del\u00a0Campesino\u201d. (1) Hay referencia de ella desde principios del [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-2606","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-andamiajes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2606","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2606"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2606\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3310,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2606\/revisions\/3310"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2606"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2606"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2606"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}