{"id":1805,"date":"2014-07-01T14:01:33","date_gmt":"2014-07-01T20:01:33","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=1805"},"modified":"2015-02-08T19:13:01","modified_gmt":"2015-02-09T01:13:01","slug":"el-poder-de-la-palabra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=1805","title":{"rendered":"El poder de la palabra"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/poderdelapalabraimaginaria.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-1811\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/poderdelapalabraimaginaria.jpg\" alt=\"poderdelapalabraimaginaria\" width=\"621\" height=\"273\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/poderdelapalabraimaginaria.jpg 887w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/poderdelapalabraimaginaria-300x131.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/poderdelapalabraimaginaria-173x75.jpg 173w\" sizes=\"auto, (max-width: 621px) 100vw, 621px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">MARCELA GARC\u00cdA ROBLES GIL<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"http:\/\/eprints.uanl.mx\/3591\/1\/Ciencia_UANL_17-67.pdf\" target=\"_blank\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 17, No. 67, MAYO-JUNIO 2014<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/elpoderdelapalabra1767.pdf\" target=\"_blank\">Art\u00edculo completo en PDF<\/a><\/p>\n<p><strong>V\u00edspera del a\u00f1o nuevo 2014<\/strong><\/p>\n<p>Calixto me miraba con ojos compungidos, reconoci\u00f3\u00a0el objeto y sab\u00eda por experiencia que formaba parte de\u00a0un ritual doloroso. Me vest\u00ed de blanco y comprob\u00f3\u00a0que algo desagradable estaba por suceder, pero lo control\u00e9\u00a0con mi voz serena, le rasqu\u00e9 la piel detr\u00e1s de la\u00a0oreja hasta que se ech\u00f3 sobre la espalda, olvid\u00e1ndose\u00a0de todo, privado de placer mientras yo le frotaba la\u00a0barriga.<\/p>\n<p>El repentino regocijo de cari\u00f1os termin\u00f3 y Calixto\u00a0volvi\u00f3 a estar alerta, la bata blanca, las caricias, la voz\u00a0que calma; lleg\u00f3 el momento, lo hab\u00eda aprendido a la\u00a0mala. Me observ\u00f3 con curiosidad mientras me pon\u00eda\u00a0los guantes, levant\u00f3 el hocico algo desafiante, resisti\u00e9ndose a la corridilla de estornudos que le provocaban\u00a0esos pl\u00e1sticos de olor pungente. Levant\u00e9 la jeringa\u00a0contra la luz y, aunque intent\u00e9 bloquear su mirada con\u00a0mi espalda, lo escuch\u00e9 llorar como lo hac\u00eda cada vez\u00a0que recordaba la quemaz\u00f3n que le provocaba ese objeto\u00a0punzante. Intent\u00f3 levantarse y se lo imped\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Calixto, esta vez no sentir\u00e1s dolor \u2013ment\u00ed y se\u00a0mantuvo en silencio, como siempre debi\u00f3 estar.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Ok-Glass-Get-Dogfood.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-1809\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Ok-Glass-Get-Dogfood.jpg\" alt=\"Ok-Glass-Get-Dogfood\" width=\"508\" height=\"338\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Ok-Glass-Get-Dogfood.jpg 1511w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Ok-Glass-Get-Dogfood-300x199.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Ok-Glass-Get-Dogfood-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Ok-Glass-Get-Dogfood-220x146.jpg 220w\" sizes=\"auto, (max-width: 508px) 100vw, 508px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Octubre, 2013<\/strong><\/p>\n<p>Las fiestas en el laboratorio no eran permitidas, pero\u00a0esa noche un pu\u00f1ado de cient\u00edficos, neur\u00f3logos, zo\u00f3logos e incluso el grupo de inversionistas que inyectaron\u00a0el capital para la investigaci\u00f3n, celebraron por igual\u00a0el inicio de una nueva era.<\/p>\n<p>Un a\u00f1o entero, sin descanso ni cavilaciones nos\u00a0tom\u00f3 aplicar los principios te\u00f3ricos del neur\u00f3logo holand\u00e9s\u00a0Eugenius Vossen, quien aseguraba haber encontrado\u00a0una tercera zona en el laberinto cerebral, exactamente\u00a0entre el \u00e1rea que mimetiza la de Broca y\u00a0Wernicke, en el hemisferio izquierdo del cerebro animal.\u00a0Esta tercera zona que, como era de esperarse, fue\u00a0bautizada tras su descubrimiento como \u00e1rea de Vossen,\u00a0una callosidad fin\u00edsima que se desarrollaba por razones\u00a0desconocidas en el cerebro animal, precisamente\u00a0entre el \u00e1rea de Broca y Wernicke, responsables del\u00a0lenguaje en el ser humano. Varias fueron las hip\u00f3tesis,\u00a0muchas las especulaciones, pero s\u00f3lo una certeza: el\u00a0\u00e1rea Vossen hab\u00eda mantenido a los animales segregados,\u00a0fieles a su naturaleza salvaje, sometidos al dominio\u00a0del hombre, quien desde que se irgui\u00f3 en dos pies\u00a0y balbuce\u00f3 las primeras s\u00edlabas se apropi\u00f3 del poder de\u00a0la palabra. Los cerebros de los animales, en cambio,\u00a0compromet\u00edan todas sus neuronas a trabajar en \u00e1reas\u00a0funcionales de sensibilidad y movimiento, mientras las\u00a0otras \u00e1reas se manten\u00edan intactas, durmientes.\u00a0Al extraer tejido de la corteza alrededor de la zona\u00a0Vossen en animales a temprana edad, Eugenius planteaba\u00a0la hip\u00f3tesis de que las \u00e1reas Broca y Wernicke se\u00a0desarrollar\u00edan y funcionar\u00edan como el cerebro de los\u00a0humanos, realizando las conexiones propicias para producir\u00a0el lenguaje.<\/p>\n<p>No se equivoc\u00f3 y esa noche de octubre, Liza balbuceaba\u00a0sus primeras palabras, desmenuzando las letras\u00a0con la emoci\u00f3n de sentirlas vibrar y brotar de alguna\u00a0profunda regi\u00f3n debajo de su cuerpo peludo.\u00a0Levantaba su dedo y pronunciaba con repentino protagonismo\u00a0cada s\u00edlaba comprimida en su cabeza, sin\u00a0temor a equivocarse e inflamando con aplausos las paredes\u00a0est\u00e9riles del laboratorio. Me sent\u00ed mareado, quiz\u00e1\u00a0fue eso, el estruendo de las palmas, nervioso estallido\u00a0parecido al que surge de un p\u00fablico ansioso al\u00a0contemplar un acto circense, quiz\u00e1 la piel arrugada del\u00a0dedo de Liza o los brinquitos que daba con cada palabra;\u00a0lo cierto es que mientras todos celebraban, yo me\u00a0sent\u00ed mareado. Liza es un chimpanc\u00e9, repet\u00ed para mis\u00a0adentros mientras mi coraz\u00f3n se aceleraba, desbordado\u00a0de miedo. Augurio pesimista y calamitoso, un indeseable nerviosismo de quien atisba la magnitud de\u00a0rozar los terrenos divinos, par\u00e1sito voraz que reconoc\u00ed\u00a0en mi mente cuando ya era tarde para actuar, o para\u00a0dejar de hacerlo.<\/p>\n<p>Pan troglodytes, le\u00ed obsesivamente la placa sobre su\u00a0jaula hasta que un vac\u00edo en el est\u00f3mago me llen\u00f3 de\u00a0saliva la boca, respir\u00e9 profundo para contener la n\u00e1usea\u00a0y me obcequ\u00e9 con la imagen de Liza, levantando\u00a0el \u00edndice como ET de laboratorio, preludio de algo\u00a0que nadie supo identificar. Me sacud\u00ed el miedo, lo pisote\u00e9\u00a0en el tapete de entrada a una nueva era y sin\u00a0darme cuenta comenc\u00e9 a aplaudir como los otros.<\/p>\n<p>Las semanas subsecuentes fueron abrumadoras,\u00a0por m\u00e1s que se procur\u00f3 mantener el experimento en\u00a0absoluta confidencialidad, no se hicieron esperar las\u00a0fugas indeseables que atrajeron olas de investigadores\u00a0de todo el mundo, los reporteros amarillistas tomaron\u00a0los alrededores del laboratorio por la sutil sospecha\u00a0que generaba la repentina presencia de las fuerzas\u00a0armadas custodiando cada entrada. Se hizo inevitable\u00a0la intervenci\u00f3n de los organismos mundiales y se duplicaron\u00a0los esfuerzos de inteligencia por mantener el\u00a0experimento en absoluta confidencialidad. El ej\u00e9rcito\u00a0obtuvo el permiso correspondiente y se encarg\u00f3 de\u00a0echar al escuadr\u00f3n de reporteros que, fam\u00e9licos por\u00a0un pedazo de informaci\u00f3n que nadie les otorg\u00f3, se\u00a0dieron por vencidos y se marcharon; al fin y al cabo\u00a0optaron por la b\u00fasqueda de historias m\u00e1s jugosas, dejando\u00a0a su paso una nube de improbables inc\u00f3gnitas\u00a0que no pasaron de un segmento insignificante del programa\u00a0matinal.<\/p>\n<p>Liza pas\u00f3 de palabras aisladas a frases completas,\u00a0superando todas nuestras expectativas, estableciendo\u00a0en cuesti\u00f3n de horas las sinapsis que en el cerebro\u00a0humano se producen durante los primeros tres a\u00f1os\u00a0de vida. El cerebro del animal mostraba un apetito\u00a0salvaje, una incesante labor por establecer todas las\u00a0interconexiones neuronales que se viabilizaron con una\u00a0peque\u00f1a disecci\u00f3n de la callosidad de Vossen.<\/p>\n<p>La voracidad de la naturaleza aviv\u00f3 la m\u00eda, me sent\u00ed\u00a0incitado por la utop\u00eda, por el espejismo de una realidad\u00a0inventada por nosotros mismos, cient\u00edficos hambrientos\u00a0de confirmar teor\u00edas, cuyas consecuencias, si\u00a0es que las habr\u00eda, nos negamos a sopesar. Sent\u00ed por\u00a0primera vez en mucho tiempo la excitaci\u00f3n de la ambici\u00f3n\u00a0y me embriagu\u00e9 de preguntas: \u00bfy si los perros y\u00a0gatos hablaran?, \u00bfcu\u00e1nto dinero podr\u00eda generar tal\u00a0procedimiento?, \u00bfpor qu\u00e9 no intentarlo?, y si hablaran,\u00a0\u00bfqu\u00e9 nos dir\u00edan?<\/p>\n<p>Precisamente en ese momento de intoxicaci\u00f3n me\u00a0atrev\u00ed a experimentar en Calixto, no pude contener el\u00a0espejismo de mi maltrecha divinidad; delirio incipiente\u00a0de quien ha vivido a la sombra y ah\u00ed se queda aunque\u00a0lo encandile una r\u00e1faga pasajera de luz. Fue f\u00e1cil hacerlo,\u00a0mi nombre estaba en el anonimato, otros se\u00a0hab\u00edan adue\u00f1ado del liderazgo del experimento, para\u00a0mi fortuna; quiz\u00e1 fue simple cobard\u00eda, pero algo me\u00a0aconsejaba mejor quedar exento de tal hallazgo y aunque\u00a0jam\u00e1s he cre\u00eddo en el sexto sentido, se me erizaba\u00a0el cuero al imaginar mi nombre asociado a semejante\u00a0descubrimiento.<\/p>\n<p>Ciertamente lo hice, cobijado bajo la turbia niebla\u00a0del anonimato me sent\u00ed en plena libertad de actuar.\u00a0En mi propia casa, esterilizando cada rinc\u00f3n para\u00a0mimetizar la sala de operaciones del laboratorio, traicionando\u00a0la confianza de Calixto, mi perro labrador\u00a0que cargaba la calamidad de trece a\u00f1os encima y que\u00a0se rend\u00eda l\u00e1nguido bajo el ardor de mi aguja. Se durmi\u00f3\u00a0en segundos y sin perder tiempo comenc\u00e9 la cirug\u00eda.\u00a0Me sorprend\u00ed tocando con mis manos enguantadas\u00a0las callosidades cerebrales de Calixto, reducidas a un\u00a0enredo laber\u00edntico bajo el bistur\u00ed.<\/p>\n<p>\u00c9l era mi \u00fanica compa\u00f1\u00eda; vivo solo, alguna vez\u00a0tuve mujer pero se fue sin aviso, dejando algo de ropa\u00a0en mi armario, un perfume dulz\u00f3n en mi almohada y\u00a0cientos de dudas que jam\u00e1s me quiso aclarar. En mi\u00a0soledad, Calixto era un remanso, un ser apacible de\u00a0cincuenta y pocos kilos capaz de generar en m\u00ed, mitad\u00a0cient\u00edfico ac\u00e9rrimo y mitad intelectual contumaz, un\u00a0sentimiento nuevo y apacible que adivino opuesto a\u00a0mi car\u00e1cter hura\u00f1o: ternura.<\/p>\n<p>Ah\u00ed, sobre la mesa rectangular del comedor, en la\u00a0que jam\u00e1s nadie se sent\u00f3, yac\u00eda Calixto, con el cr\u00e1neo\u00a0a medio abrir; manjar predilecto de Dr. Lecter, pens\u00e9\u00a0y me lament\u00e9 de inmediato por semejante pensamiento,\u00a0infantil, morboso y negro, como mi miedo. \u00bfQu\u00e9\u00a0te pasa? Me pregunt\u00e9 y apretando los dientes hice la\u00a0primera extracci\u00f3n de tejido cerebral.<\/p>\n<p>Al terminar la intervenci\u00f3n, Calixto dorm\u00eda, ajeno\u00a0a lo acontecido, mientras yo beb\u00eda a sorbos una\u00a0botella de ron que guardaba en la alacena desde el d\u00eda\u00a0en que se fue Carmina.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 me ir\u00e1s a decir, Calixto? \u2013me escuch\u00e9 pregunt\u00e1ndole\u00a0cuando entreabri\u00f3 los ojos.<\/p>\n<p>Liza hab\u00eda tardado algunas semanas en organizar\u00a0las palabras en frases coherentes; y al escucharla, elocuente\u00a0y articulada, me resultaba absurdo concebirla\u00a0en silencio de nuevo. Calixto, en cambio, tardar\u00eda m\u00e1s\u00a0en hablar, si es que lo lograba; no era falta de fe de mi\u00a0parte, aunque siempre he repugnado el origen m\u00edstico\u00a0de ese concepto; no era falta de fe, sino mero pragmatismo.\u00a0\u00bfReaccionar\u00eda igual el cerebro de un can que\u00a0el de un mono?<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 dormido, me despert\u00f3 un leve ladrido.\u00a0Con los ojos entreabiertos, Calixto me observaba;\u00a0parec\u00eda estar presente aunque confundido; me puse\u00a0de pie, sent\u00ed un repentino dolor de cabeza que me\u00a0postr\u00f3 de nuevo en la silla. Escuch\u00e9 un gemido.\u00a0Calixto, compungido, relajaba las orejas, tard\u00e9 unos\u00a0segundos en comprender lo que pasaba hasta que escuch\u00e9\u00a0que algo escurr\u00eda en el piso; no pudo contener\u00a0las ganas, se orin\u00f3 sobre la mesa del comedor que\u00a0Carmina hab\u00eda convertido en un altar sagrado. Empap\u00f3\u00a0con su orina la reliquia de una vida social que\u00a0no tuvimos, una pieza de caoba que hasta ese momento\u00a0se hab\u00eda mantenido intacta. Calixto cerr\u00f3 los\u00a0ojos, abandon\u00e1ndose en el sue\u00f1o o fingiendo hacerlo\u00a0para evitar la consecuencia de su sacrilegio. Yo no pude\u00a0contener una sonrisa que, estoy seguro, Calixto detect\u00f3,\u00a0pues mene\u00f3 torpemente el rabo. Me qued\u00e9 junto\u00a0a \u00e9l.<\/p>\n<p>Dormit\u00f3 un par de horas, aunque de vez en cuando\u00a0gem\u00eda. La venda blanca alrededor de su cabeza\u00a0apretaba sus orejas, \u00bfc\u00f3mo habr\u00eda de explicarle lo sucedido\u00a0si quiz\u00e1 no me escuchaba? Me levant\u00e9 despacio,\u00a0una lanza me perforaba la sien, dolor contumaz,\u00a0\u00bfpor qu\u00e9 me empe\u00f1aba en beber?, me detuve a sujetar\u00a0mi propia cabeza, pens\u00e9 en amarrarla como la de\u00a0Calixto, con vendas y gasas, pero me gan\u00f3 la dignidad\u00a0y me aguant\u00e9 el malestar. Los orines comenzaban a\u00a0evaporarse, no pod\u00eda esperar m\u00e1s, limpi\u00e9 la mesa, el\u00a0piso y el pelo dorado de Calixto; pens\u00e9 en mi mujer, si\u00a0a\u00fan estuviera conmigo ser\u00eda ella quien limpiar\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Por fin se estren\u00f3 tu comedor, Carmina \u2013murmur\u00e9\u00a0con rencor mientras exprim\u00eda el trapeador que\u00a0no dejaba de exudar agua amarilla.<\/p>\n<p>Pas\u00f3 todo un d\u00eda, Calixto hab\u00eda asimilado una bolsa\u00a0y media de suero mientras dorm\u00eda, y yo esperaba ansioso\u00a0el momento de verlo salir de la anestesia y escucharlo\u00a0balbucear. Todos cre\u00edan ciegamente lo que Eugenius\u00a0Vossen sosten\u00eda: el cerebro m\u00e1s parecido al humano era\u00a0el del mono, pero \u00bfqu\u00e9 es lo que mueve la palabra?, \u00bfpor\u00a0qu\u00e9 no darle una oportunidad a quien lo merece?<\/p>\n<p>No puedo entender el repentino romanticismo que\u00a0me llev\u00f3 a experimentar con Calixto, quiz\u00e1 la soledad,\u00a0la desesperada necesidad de que alguien me dijera\u00a0un par de palabras que no fueran para venderme\u00a0algo, para cobrarme algo, para reclamarme o para algo\u00a0m\u00e1s que una g\u00e9lida conversaci\u00f3n en el \u00e1rea de trabajo.\u00a0Yo estaba convencido, no era una simple corazonada,\u00a0y esa certeza fue capaz de sofocar todos mis miedos,\u00a0mi perro hablar\u00eda.<\/p>\n<p>Calixto se fue recuperando, me invent\u00e9 uno de\u00a0esos abruptos trastornos virales que suelen aparecer\u00a0con los primeros vientos y me qued\u00e9 siete d\u00edas consecutivos\u00a0velando su sue\u00f1o, que parec\u00eda prolongarse m\u00e1s\u00a0de lo normal; o quiz\u00e1 era mi apreciaci\u00f3n subjetiva del\u00a0tiempo, que se empe\u00f1a en languidecer el reloj cuando\u00a0menos lo queremos.<\/p>\n<p>A los cinco d\u00edas de la cirug\u00eda le quit\u00e9 las vendas, la\u00a0sutura estaba fresca y volv\u00ed a colocarle gasa y vendas\u00a0limpias. Dos d\u00edas m\u00e1s y Calixto comenz\u00f3 a probar\u00a0bocado, pero le sobrevino una vomitona que termin\u00f3\u00a0con los tapetes que Carmina decidi\u00f3 dejar, precisamente\u00a0los que menos me gustaban a m\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Eres sabio, Calixto \u2013le dije al enrollar el tapete\u00a0con inusual alegr\u00eda y esta vez me llam\u00f3 la atenci\u00f3n su\u00a0mirada, parec\u00eda reprocharme, advertir la acidez de mi\u00a0comentario y lamentarse.<\/p>\n<p>Regres\u00e9 al laboratorio cuando no pude seguir prolongando\u00a0mi supuesto malestar viral, Calixto a\u00fan estaba\u00a0postrado y algo me dec\u00eda que la raz\u00f3n de tal decaimiento\u00a0no era f\u00edsica. Quince d\u00edas poscirug\u00eda, Calixto\u00a0enmudec\u00eda, fuera de aquel af\u00f3nico ladrido que dej\u00f3\u00a0escapar antes de soltar la vejiga despu\u00e9s de la intervenci\u00f3n,\u00a0Calixto enmudec\u00eda. En cambio, en el laboratorio\u00a0Liza agregaba a su repertorio de palabras oraciones\u00a0completas, poemas bizarros que repet\u00eda sin ton\u00a0ni son y que lograban meterse debajo de mi piel.\u00a0\u00bfCu\u00e1nto habr\u00eda de esperar para que Calixto hablara?\u00a0\u00bfSer\u00eda que no extirp\u00e9 toda la callosidad necesaria para\u00a0que las sinapsis neuronales se realizaran? \u00bfDeb\u00eda realizar\u00a0una segunda intervenci\u00f3n?<\/p>\n<p>Las dudas merodeaban mi cabeza como las moscas\u00a0al plato de Calixto, que sin motivo aparente y en la\u00a0v\u00edspera del a\u00f1o nuevo, se neg\u00f3 a comer; lo recuerdo\u00a0con la claridad con que llegan a la mente las cosas que\u00a0nos marcan.<\/p>\n<p>Calixto, otrora hambriento voraz, se acercaba al\u00a0plato con desgano, sobando con su lengua la superficie\u00a0porosa de las croquetas y dej\u00e1ndolas de nuevo humedecerse\u00a0en el olvido. Yo estaba de vacaciones navide\u00f1as,\u00a0por nombrar decentemente el oprobio de\u00a0contemplar el a\u00f1o que agoniza en relativa soledad, y\u00a0adivino que Calixto deb\u00eda sentirse igual. Por m\u00e1s que\u00a0deseaba mantenerme ocupado, sumergirme en el trabajo,\u00a0no hab\u00eda remedio, el laboratorio permanec\u00eda\u00a0cerrado para las labores de limpieza profunda y fumigaci\u00f3n.\u00a0C\u00f3mo detestaba ese ritual anual, purga ineludible\u00a0para recibir el a\u00f1o nuevo encandil\u00e1ndose con el\u00a0espejismo de que el pasado se ha marchado y el presente\u00a0es impoluto.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfT\u00fa tambi\u00e9n extra\u00f1as a Carmina? \u2013le pregunt\u00e9\u00a0a Calixto, y asoci\u00e9 su inapetencia con el abandono de\u00a0mi mujer.<\/p>\n<p>Calixto levant\u00f3 la cara y sus orejas formaron un\u00a0trapecio perfecto, comprob\u00e9 que me escuchaba.\u00a0\u00bfCu\u00e1ndo comenz\u00f3 a colgarse la piel de sus ojos? Pens\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014Ya est\u00e1s viejo, Calixto \u2013le dije y volvi\u00f3 a colocar\u00a0su cabeza majestuosa sobre sus patas, hab\u00eda pasado\u00a0m\u00e1s de un mes y not\u00e9 que comenzaba a crecerle pelo\u00a0en los alrededores de la cicatriz, me sent\u00ed aliviado. Si\u00a0no lo hab\u00eda hecho hablar, por lo menos no hab\u00eda estropeado\u00a0su perfecci\u00f3n, su indiscutible belleza.<\/p>\n<p>\u2013Buen cachorro \u2013le dije y coloqu\u00e9 mi mano con\u00a0suavidad sobre su cabeza.<\/p>\n<p>Me fui a mi rec\u00e1mara antes de la media noche, sin\u00a0inter\u00e9s alguno de ver el comienzo de 2014, Calixto\u00a0me acompa\u00f1\u00f3 y se ech\u00f3 a dormir como siempre junto\u00a0a la cama, del lado izquierdo, donde Carmina acostumbraba\u00a0dormir antes de marcharse. Me qued\u00e9 mirando\u00a0el techo, pensando en todo y en nada, en\u00a0Calixto, en el timbre chirriante de la voz de Liza, en la\u00a0traici\u00f3n de Carmina, en mis pu\u00f1os apretados e incapaces\u00a0de retenerla, hasta que me deslic\u00e9 en el sue\u00f1o.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed la extra\u00f1o \u2013escuch\u00e9 una voz, ronca, perturbadora,\u00a0algo rob\u00f3tica, de \u00e9sas que provienen de los\u00a0micr\u00f3fonos que reverberan sobre las cuerdas vocales\u00a0de quienes han padecido una traqueotom\u00eda.<\/p>\n<p>La oscuridad me despist\u00f3 y me sent\u00e9 en la cama\u00a0confundido; deb\u00eda estar so\u00f1ando, decid\u00ed sin siquiera\u00a0pensar en Calixto, que me observaba inquieto, sentado\u00a0como una esfinge junto a la cama.<\/p>\n<p>\u2014A Carmina, la extra\u00f1o \u2013volv\u00ed a escuchar y se\u00a0me hel\u00f3 la sangre, me hund\u00ed en bajo las s\u00e1banas como\u00a0un ni\u00f1o.<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfT\u00fa?\u2014 Comenc\u00e9 a temblar, seguramente era una\u00a0pesadilla, de \u00e9sas que te enga\u00f1an porque se mantienen\u00a0en la frontera fin\u00edsima de lo que pudiera ser posible.\u00a0Los perros no hablan, conclu\u00ed aterrorizado, y en\u00a0ese momento se disiparon los vapores de mi adormecimiento,\u00a0record\u00e9 la cirug\u00eda y me qued\u00e9 tenso, hirsuto.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQui\u00e9n es? \u2013pregunt\u00e9 escondido entre las s\u00e1banas.<\/p>\n<p>\u2014Calixto \u2013respondi\u00f3, y con eso me dispuse, sal\u00ed\u00a0de mi repentino estado catat\u00f3nico y di un salto fuera\u00a0de la cama, encend\u00ed la l\u00e1mpara y lo enfrent\u00e9 con la\u00a0falsa autoridad con que alguna vez fing\u00ed tener al\u00a0entrenarlo, al ense\u00f1arlo a sentarse, a caminar a mi paso\u00a0en la calle, a orinar solo en los \u00e1rboles y a no morder\u00a0mis zapatos.<\/p>\n<p>Me miraba con esos mismos ojos ambarinos, con\u00a0la postura erguida de un le\u00f3n y el porte sim\u00e9trico de\u00a0su monumental cabeza.<\/p>\n<p>\u2014Si se trata de una broma es de muy mal gusto \u2013\u00a0dije, imaginando que realmente lo ser\u00eda; si Calixto era\u00a0capaz de hablar, seguramente la mirada le cambiar\u00eda,\u00a0\u00bfpor qu\u00e9 segu\u00eda siendo la misma?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 la dejaste ir? \u2013escuch\u00e9, y se mov\u00eda su\u00a0quijada, como cuando masticaba sus croquetas.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Calixto! \u2013grit\u00e9 emocionado, algo inquieto por\u00a0su tono y la rigidez de su mirada, como cuando se\u00a0enfrentaba con Capit\u00e1n, el pastor alem\u00e1n del vecino.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 la dejaste ir? \u2013insisti\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Siempre he querido escucharte, \u00bfno est\u00e1s agradecido?<\/p>\n<p>\u2014Carmina \u2013interrumpi\u00f3<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo aprendiste tantas palabras? \u2013pregunt\u00e9,\u00a0arrodill\u00e1ndome para abrazarlo, maravillado ante los\u00a0hechos e ignorando su peculiar estado inquisitivo.<\/p>\n<p>\u2014Carmina \u2013repiti\u00f3 y se liber\u00f3 de mi abrazo.<\/p>\n<p>\u2014Calixto, ven ac\u00e1, tenemos que hablar \u2013 me sorprend\u00ed\u00a0diciendo y me sent\u00ed un lun\u00e1tico perdido.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 la dejaste ir? \u2013Insisti\u00f3\u2013. Carmina, la\u00a0extra\u00f1o.<\/p>\n<p>Abr\u00ed los ojos.<\/p>\n<p>Una oscuridad absurda me cubr\u00eda por completo,\u00a0enterr\u00e1ndome a la cama, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 Calixto?, me\u00a0pregunt\u00e9 a\u00fan aturdido por la escalofriante veracidad\u00a0de mi sue\u00f1o. Estir\u00e9 la mano, encend\u00ed la l\u00e1mpara y el\u00a0miedo corri\u00f3 a esconderse, indeseable plaga que no\u00a0consigo erradicar.<\/p>\n<p>\u2014Calixto \u2013murmur\u00e9 titubeante \u00bfser\u00e1 que me responder\u00eda\u00a0con palabras?<\/p>\n<p>Nada, no escuch\u00e9 nada, excepto mi respiraci\u00f3n\u00a0agitada. Cruc\u00e9 la frontera de la cama, tante\u00e9 con las\u00a0piernas la frialdad de las s\u00e1banas del lado izquierdo,\u00a0universo olvidado y desierto. Ah\u00ed, en el suelo, estaba\u00a0Calixto, durmiendo profundamente, ajeno a lo perturbador\u00a0que pudo ser ese momento y la conversaci\u00f3n\u00a0bizarra que s\u00f3lo tuvo lugar en mi mente.<\/p>\n<p>Me desplom\u00e9 en mi lado, apagu\u00e9 la l\u00e1mpara y me\u00a0qued\u00e9 despierto.<\/p>\n<p>Aquel sue\u00f1o ten\u00eda sabor a presagio, un atisbo de\u00a0lo que podr\u00eda suceder&#8230; Calixto llevaba trece a\u00f1os viviendo\u00a0conmigo, conoc\u00eda mis m\u00e1s \u00ednfimos secretos;\u00a0fiel observador que lo ve todo, lo sabe todo y lo calla.<br \/>\nTestigo mudo, inofensivo aliado en mis peores momentos,\u00a0\u00bfqui\u00e9n era yo para otorgarle el poder de la\u00a0palabra?<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 la dejaste ir? Me atorment\u00f3 entre sue\u00f1os\u00a0la pregunta, como el vuelo de un zancudo en mitad\u00a0de la noche, ensordeciendo con su ir y venir obsesivo.\u00a0De todo lo que pudo decirme, en mi sue\u00f1o, Calixto\u00a0eligi\u00f3 hablar precisamente de ella, de Carmina, \u00bfo era\u00a0yo quien formulaba la pregunta?<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 la dejaste ir? Supuse que hablar\u00eda de la\u00a0irreverente necesidad de orinarlo todo, de ladrarle a\u00a0Capit\u00e1n en cada paseo, de los placeres de ser acariciado\u00a0en la barriga, de la forma en que ve\u00eda el mundo,\u00a0blanco y negro o a color.<\/p>\n<p>\u00bfY si decide preguntarme por ella? \u00bfC\u00f3mo explicarle\u00a0a mi perro que Carmina padeci\u00f3 la misma soledad\u00a0que \u00e9l padece en mi compa\u00f1\u00eda? A\u00fan ard\u00eda la brasa\u00a0de su abandono en el fondo de mi pecho, no soportar\u00eda\u00a0que Calixto me contagiara con su imprudente\u00a0melancol\u00eda. Estaba decidido, apret\u00e9 los dientes y me\u00a0aferr\u00e9 a la almohada: lo har\u00eda el d\u00eda siguiente y ser\u00eda\u00a0un acto compasivo. Despu\u00e9s de todo, Calixto estaba\u00a0viejo, trece a\u00f1os para un perro son una vida entera,\u00a0\u00bfacaso no lo detect\u00e9 esa misma tarde en su mirada?<\/p>\n<p>Al amanecer, escrib\u00ed una carta de renuncia y la\u00a0envi\u00e9 a todos los correos electr\u00f3nicos pertinentes.\u00a0Nadie estaba despierto; al fin primero de enero, no\u00a0recibir\u00eda respuestas. No las quer\u00eda, me negaba a explicar\u00a0mis motivos para alejarme del laboratorio, de Liza,\u00a0de la ef\u00edmera omnipotencia. Tom\u00e9 caf\u00e9 negro y no le\u00a0di nada a Calixto, poco importaba tenerlo en ayuno,\u00a0pero supongo que me aliviaba el cargo de conciencia;\u00a0incluso le propin\u00e9 las abluciones correspondientes, lo\u00a0lav\u00e9, lo desinfect\u00e9 y le cort\u00e9 las u\u00f1as. Prepar\u00e9 de nuevo\u00a0la mesa del comedor con menos parafernalia, cansado\u00a0de pretender y apurando el procedimiento antes\u00a0de que me detuviera la imprudencia de la culpa.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1s viejo, Calixto, es por tu propio bien \u2013dije\u00a0con la premura de quien se dispone a realizar algo\u00a0contundente, estaba seguro de haberlo so\u00f1ado, pero\u00a0deb\u00eda apurarme; si Calixto balbuceaba siquiera una\u00a0frase en ese momento, me temblar\u00eda la mano.<\/p>\n<p>Calixto me miraba con ojos compungidos, reconoci\u00f3\u00a0el objeto y sab\u00eda por experiencia que formaba\u00a0parte de un ritual doloroso. Me vest\u00ed de blanco y comprob\u00f3\u00a0que algo desagradable suceder\u00eda; pero lo control\u00e9\u00a0con mi voz serena, le rasqu\u00e9 la piel detr\u00e1s de la\u00a0oreja hasta que se ech\u00f3 sobre la espalda, olvid\u00e1ndose\u00a0de todo, privado de placer mientras yo le frotaba la\u00a0barriga.<\/p>\n<p>El repentino regocijo de cari\u00f1os termin\u00f3 y Calixto\u00a0volvi\u00f3 a estar alerta, la bata blanca, las caricias, la voz\u00a0que calma; lleg\u00f3 el momento, lo hab\u00eda aprendido a la\u00a0mala. Me observ\u00f3 con curiosidad mientras me pon\u00eda\u00a0los guantes, levant\u00f3 el hocico algo desafiante, resisti\u00e9ndose\u00a0a la corridilla de estornudos que le provocaban\u00a0esos pl\u00e1sticos de olor pungente.\u00a0Levant\u00e9 la jeringa\u00a0contra la luz y aunque intent\u00e9 bloquear su mirada\u00a0con mi espalda, lo escuch\u00e9 llorar como lo hac\u00eda cada\u00a0vez que recordaba la quemaz\u00f3n que le provocaba ese\u00a0objeto punzante. Intent\u00f3 levantarse y se lo imped\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Calixto, esta vez no sentir\u00e1s dolor \u2013ment\u00ed y se\u00a0mantuvo en silencio, como siempre debi\u00f3 estar.<\/p>\n<p>Lo enterr\u00e9 en el patio sin mayor ceremonia, decidido\u00a0a recordarlo como fue en vida y unos cuantos\u00a0meses despu\u00e9s me enter\u00e9 que Liza tambi\u00e9n hab\u00eda\u00a0muerto; nadie explic\u00f3 la causa de muerte, pero yo creo\u00a0adivinarla.<\/p>\n<p>Sin justificaci\u00f3n y sin gran aspaviento, se detuvo\u00a0la investigaci\u00f3n y se engavet\u00f3 el experimento. Pocas\u00a0veces me arrepiento, pero cuando siento el resquemor\u00a0de la culpa en el pecho, me consuelo al pensar que la\u00a0naturaleza es sabia y sabio es el silencio.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Contacto: mxmarcela@hotmail.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MARCELA GARC\u00cdA ROBLES GIL CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 17, No. 67, MAYO-JUNIO 2014 Art\u00edculo completo en PDF V\u00edspera del a\u00f1o nuevo 2014 Calixto me miraba con ojos compungidos, reconoci\u00f3\u00a0el objeto y sab\u00eda por experiencia que formaba parte de\u00a0un ritual doloroso. 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