{"id":1686,"date":"2014-06-30T14:46:07","date_gmt":"2014-06-30T20:46:07","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=1686"},"modified":"2015-02-04T12:13:31","modified_gmt":"2015-02-04T18:13:31","slug":"monterrey-1882","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=1686","title":{"rendered":"Monterrey, 1882"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Monterreypalantiq.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-1692\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Monterreypalantiq.png\" alt=\"Monterreypalantiq\" width=\"639\" height=\"436\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Monterreypalantiq.png 888w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Monterreypalantiq-300x204.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 639px) 100vw, 639px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">ARMANDO V. FLORES SALAZAR*<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"http:\/\/eprints.uanl.mx\/3591\/1\/Ciencia_UANL_17-67.pdf\" target=\"_blank\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 17, No. 67, MAYO-JUNIO 2014<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Monterrey18821767.pdf\" target=\"_blank\">Art\u00edculo completo en PDF<\/a><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.5em;\">La ciudad de Nuestra Se\u00f1ora de Monterrey experiment\u00f3\u00a0<\/span>una serie de transformaciones durante el siglo\u00a0XIX, como reflejo y evidencia de la diversidad de acontecimientos\u00a0hist\u00f3ricos vividos. Inici\u00f3 el siglo como ciudad\u00a0colonial habitada por seis mil habitantes; la lucha\u00a0por su independencia nacional la reestructur\u00f3 jur\u00eddicamente;\u00a0la separaci\u00f3n independentista del estado\u00a0confederado de Texas del pa\u00eds incitar\u00e1 o animar\u00e1 a su\u00a0posterior desmembramiento interterritorial \u2013Villa de\u00a0Santiago, Allende, San Pedro Garza Garc\u00eda, Santa\u00a0Catarina, etc.\u2013. La invasi\u00f3n norteamericana le transfiri\u00f3\u00a0parte de sus pr\u00e1cticas culturales; la guerra fraticida\u00a0de la Reforma volvi\u00f3 antag\u00f3nicas a las autoridades\u00a0civiles y las religiosas; la Invasi\u00f3n francesa debilit\u00f3 la\u00a0hasta entonces relaci\u00f3n arm\u00f3nica entre el gobierno\u00a0estatal y el federal; y con la llegada del ferrocarril, en\u00a01882, inici\u00f3 en la entidad la seductora pluralidad cultural.\u00a0La poblaci\u00f3n alcanza los 64 mil habitantes al\u00a0cierre del siglo. Cada uno de estos fen\u00f3menos qued\u00f3\u00a0se\u00f1alado en la arquitectura y el urbanismo de la ciudad\u00a0como documentaci\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>La ciudad religiosa de principios de siglo desaparece\u00a0ante la ciudad militarizada de mediados, y \u00e9sta, a\u00a0la vez, se desvanece ante la ciudad industrial en que se\u00a0convierte en los \u00faltimos a\u00f1os de fin de siglo. En alto\u00a0contraste, \u00e9stos son tres de los muchos rostros que\u00a0present\u00f3 la ciudad durante el siglo decimon\u00f3nico.<\/p>\n<p>De los fen\u00f3menos anteriores, el m\u00e1s contundente\u00a0y determinante para la ciudad actual aconteci\u00f3 en\u00a01882: la llegada del ferrocarril, hecho que la abre tanto\u00a0nacional como internacionalmente.<\/p>\n<p>El historiador Isidro Vizcaya Canales es el primero\u00a0en detectar la importancia de la segunda mitad del\u00a0siglo XIX como determinante de la ciudad del siglo\u00a0XX. Uno de sus primeros libros, Los or\u00edgenes de la industrializaci\u00f3n\u00a0de Monterrey (1867-1920), cuyo argumento\u00a0central versa sobre el desarrollo econ\u00f3mico e\u00a0industrial de la ciudad en dicho periodo, de manera\u00a0alternativa, tambi\u00e9n considera para cada subdivisi\u00f3n\u00a0temporal del estudio aspectos generales de vida de la\u00a0poblaci\u00f3n: costumbres, diversiones, desarrollo urbano\u00a0y acontecimientos trascendentes. Es indudable que\u00a0de este primer libro surge la idea de otro posterior,\u00a0pues en la p\u00e1gina 42 expresa: \u201cProbablemente no ha\u00a0habido en la historia de Monterrey a\u00f1o m\u00e1s lleno de\u00a0acontecimientos fundamentales para la vida de la ciudad\u00a0que el a\u00f1o de 1882\u201d.<\/p>\n<p>Monterrey 1882, cr\u00f3nica de un a\u00f1o memorable es\u00a0parte de los \u00faltimos libros escritos por Isidro Vizcaya\u00a0Canales (1917-2005), en sus cuatro d\u00e9cadas de destacada\u00a0producci\u00f3n sobre temas de historia regional.\u00a0El autor consider\u00f3 que 1882 fue un a\u00f1o memorable\u00a0por la llegada del ferrocarril a Monterrey, adem\u00e1s del\u00a0inicio del servicio de tranv\u00edas urbanos, la instalaci\u00f3n\u00a0en la ciudad de la luz producida por electricidad, el\u00a0servicio telef\u00f3nico complementando el telegr\u00e1fico ya\u00a0existente, y todo en conjunto coadyuvantes de un nuevo\u00a0perfil urbano que trastocar\u00e1 la vida cotidiana. Al\u00a0igual que en el primer libro, el prop\u00f3sito de \u00e9ste tambi\u00e9n\u00a0fue recrear \u201clas condiciones de vida de una ciudad\u00a0de provincia mexicana a fines del siglo pasado\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_1696\" style=\"width: 410px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/ferrocarril1882.bmp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-1696\" class=\"size-full wp-image-1696\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/ferrocarril1882.bmp\" alt=\"ferrocarril1882\" width=\"400\" height=\"309\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-1696\" class=\"wp-caption-text\">Llegada del primer ferrocarril a<br \/>Monterrey en 1882<\/p><\/div>\n<p>Adentr\u00e9monos al texto para viajar en el tiempo a\u00a0esa ciudad germen del Monterrey de hoy.<\/p>\n<p>Tres d\u00edas despu\u00e9s de haberse iniciado el a\u00f1o de\u00a01882, el gobernador del estado anunciaba que ten\u00eda\u00a0el prop\u00f3sito de establecer una biblioteca p\u00fablica,\u00a0la primera que habr\u00eda en Monterrey (p. 3)\u2026 En un censo fechado el 31 de diciembre de\u00a01881, Monterrey ten\u00eda 41,145 habitantes \u2026 San\u00a0Pedro ten\u00eda 1,599 vecinos y, a fines de 1882, se\u00a0separ\u00f3 para constituir un nuevo municipio con el\u00a0nombre de Garza Garc\u00eda \u2026 El \u00e1rea propiamente\u00a0urbana se extend\u00eda unas diez cuadras de sur a norte\u00a0hasta la calle de Aramberri, y como quince cuadras\u00a0de oriente a poniente hasta el templo de la\u00a0Pur\u00edsima \u2026Desde hac\u00eda casi dos d\u00e9cadas, los terrenos\u00a0que se extend\u00edan como un kil\u00f3metro al\u00a0norte, llamado Repueble del Norte, aparec\u00edan en\u00a0los planos como urbanizados y sus calles perfectamente\u00a0alineadas \u2026 En realidad, muy poca gente\u00a0viv\u00eda en estos repuebles y las calles no exist\u00edan (p.4) \u2026 Las constantes quejas sobre el estado de las\u00a0banquetas determinaron que el Ayuntamiento ordenara\u00a0que los propietarios ten\u00edan un mes para\u00a0repararlas o construirlas donde no existieran (p.8) \u2026Varios de los locales del primer piso de la\u00a0Presidencia Municipal se encontraban rentados a\u00a0particulares. Uno de ellos lo ocupaba Albino\u00a0Sarabia, profesor de m\u00fasica y afinador de pianos\u00a0(p. 10)\u2026 Los extranjeros que resid\u00edan en Monterrey\u00a0no llegaba ni a 1% de la poblaci\u00f3n total, pero\u00a0su presencia era muy visible, por figurar alguno\u00a0de ellos entre los principales empresarios de la regi\u00f3n\u00a0(p. 15)\u2026 ya hab\u00eda en Monterrey delegados\u00a0de varios pa\u00edses: don Valent\u00edn Rivero hab\u00eda recibido\u00a0el exequatur como c\u00f3nsul de Espa\u00f1a. Ot\u00f3n\u00a0Degetau era el c\u00f3nsul de Alemania, Reinaldo\u00a0Berardi actuaba como agente consular de Italia,\u00a0Rodolfo Dressel era vicec\u00f3nsul y don Juan Weber\u00a0el c\u00f3nsul de Estados Unidos (p. 16)\u2026 Los tel\u00e9fonos\u00a0instalados comunicaban la casa del general Trevi\u00f1o,\u00a0comandante de la Divisi\u00f3n del Norte, con\u00a0las distintas dependencias militares que hab\u00eda en\u00a0la ciudad (p. 20)\u2026 la ciudad contaba con diez\u00a0escuelas primarias p\u00fablicas, cinco para varones y\u00a0otras tantas para mujeres. Ninguna de ellas ten\u00eda\u00a0nombre y s\u00f3lo se les designaba por n\u00famero\u2026 todas\u00a0ocupaban casas rentadas (p. 29)\u2026 Adem\u00e1s de\u00a0las escuelas p\u00fablicas, exist\u00edan doce escuelas particulares\u00a0de ni\u00f1os y diecis\u00e9is de ni\u00f1as (p. 30)\u2026 Los\u00a0centros educativos de un nivel superior eran: el\u00a0Colegio Civil y las escuelas de Medicina, Jurisprudencia\u00a0y Normal de Profesores (p. 31)\u2026 El Colegio\u00a0Civil ten\u00eda un plan de estudios que abarcaba\u00a0siete a\u00f1os y estudiaban en esa instituci\u00f3n 116\u00a0alumnos (p. 32)\u2026 Seg\u00fan los informes presentados\u00a0por el cabildo eclesi\u00e1stico al Ayuntamiento\u00a0de Monterrey, los templos que exist\u00edan en el municipio\u00a0eran: la Catedral, San Francisco, la Pur\u00edsima\u00a0y el Roble\u2026 tambi\u00e9n exist\u00edan las capillas.\u00a0Hab\u00eda algunas que pertenec\u00edan a ciertas instituciones,\u00a0como la del Hospital Civil, la del Seminario\u00a0y la del Colegio de Ni\u00f1as. Otras se encontraban\u00a0diseminadas por distintos rumbos de la\u00a0ciudad\u2026 A principios de 1882, hab\u00eda un templo\u00a0presbiteriano en la esquina sureste de las calles\u00a0de Puebla (Emilio Carranza) y Matamoros.\u00a0\u00c9ste contaba con un ministro y 89 adeptos. Los\u00a0bautistas no ten\u00edan templo y a pesar de disponer\u00a0de dos ministros, solamente ten\u00edan 34 seguidores\u00a0(p. 34) \u2026 El ayuntamiento acord\u00f3 dar ocho\u00a0pesos mensuales al preso In\u00e9s Tijerina para que\u00a0se encargara de dirigir la reparaci\u00f3n del empedrado\u00a0de la ciudad y otras obras p\u00fablicas (p. 37)\u00a0\u2026 \u201cLa Leona\u201d y \u201cLa Fama\u201d, industrias textiles\u00a0que ten\u00edan ya a\u00f1os de operar, fueron liberadas\u00a0de impuestos por cinco a\u00f1os (p. 38) \u2026 Tambi\u00e9n\u00a0hab\u00eda en Monterrey tres molinos de trigo: el de\u00a0\u201cJes\u00fas Mar\u00eda\u201d, cuyo propietario era Bernardino\u00a0Garc\u00eda, propietario tambi\u00e9n de un aserradero de\u00a0madera y de otro taller en donde se cortaba m\u00e1rmol\u00a0\u2026 Lorenzo Gonz\u00e1lez anunciaba el establecimiento\u00a0de una nueva f\u00e1brica de hielo m\u00e1s eficiente\u00a0que las que hab\u00edan existido hasta entonces.\u00a0El producto se elaborar\u00eda con agua pura de un\u00a0ojo de agua especial, el cual estaba cercado y perfectamente\u00a0limpio (p. 39) \u2026 los que estuvieron\u00a0trabajando en las obras de la Plaza Zaragoza recib\u00edan\u00a0los siguiente salarios: al maestro alba\u00f1il,\u00a0aportando los \u00fatiles para su cuadrilla, se le pagaba\u00a0$1,25 diarios, al oficial de cuchara $0.78 \u00be,\u00a0al oficial de media cuchara $0.50 y al mozo de\u00a0mano $0.43 (p. 43) \u2026 El se\u00f1or Jules A. Randle\u00a0estaba esperando recibir de un momento a otro\u00a0los aparatos para iluminar con luz el\u00e9ctrica la\u00a0Plaza de Zaragoza durante los festejos del 15 y\u00a016 de septiembre \u2026 Por estos d\u00edas tambi\u00e9n se\u00a0iniciaron los trabajos del ferrocarril urbano \u2026El d\u00eda 31, el alcalde de General Escobedo comunicaba\u00a0que dos cocineros negros del campamento\u00a0de los trabajadores del ferrocarril hab\u00edan re\u00f1i\u00a0do y uno de ellos estaba gravemente herido. Ese\u00a0mismo d\u00eda el ferrocarril llegaba a Monterrey. La\u00a0nota del Peri\u00f3dico Oficial dec\u00eda sobre este acontecimiento:\u00a0\u201cA las seis de la tarde del \u00faltimo d\u00eda de\u00a0agosto llegaron los trabajos del ferrocarril al lugar\u00a0donde debe establecerse la estaci\u00f3n de esta ciudad.\u00a0Multitud de personas a pie, a caballo y en\u00a0carruajes, acudieron a presenciar este acontecimiento\u00a0que esperamos sea de gran provecho para\u00a0Monterrey\u201d (p. 46) \u2026 En un baile celebrado la\u00a0noche del 18 de septiembre en el Teatro del Progreso,\u00a0se utiliz\u00f3 por primera vez la luz el\u00e9ctrica\u00a0para iluminar el local (p. 48) \u2026 Por estos d\u00edas se\u00a0presentaron dos presupuestos para terminar la\u00a0parte sur del Palacio Municipal: uno de Jes\u00fas\u00a0Aldape por $3,760.00, y otro de Pablo Salazar por\u00a0$3,900.00 \u2026 Con motivo de haberse establecido\u00a0la estaci\u00f3n del Ferrocarril Nacional, se empezaron\u00a0a poblar las tierras que quedaban entre el Repueble\u00a0del Norte y la Hacienda de los Tijerina (p. 49)\u00a0\u2026 en el mes de octubre entraron a Monterrey poco\u00a0m\u00e1s de diez mil cargas de art\u00edculos muy variados\u00a0(p. 53) \u2026 A principios de noviembre se anunci\u00f3\u00a0que acababan de llegar a la ciudad \u201cLas tres maravillas\u00a0del siglo XIX\u201d: El Alivio del Mundo, para\u00a0curar cualquier dolencia; Las Gotas de la Belleza,\u00a0para eliminar espinillas y manchas de la piel, y la\u00a0Vida del Pelo, para el pelo sano y abundante (p.\u00a057) \u2026 un conocido restaurante frente a la Plaza\u00a0Zaragoza anunciaba que hab\u00eda recibido ostiones y\u00a0pescado de mar desde Corpus Christi, art\u00edculos\u00a0que se pod\u00edan adquirir \u201ca precios muy m\u00f3dicos\u201d\u00a0(p. 58) \u2026 El mi\u00e9rcoles 27, \u00c1ngela Peralta inici\u00f3\u00a0sus representaciones en el Teatro del Progreso con\u00a0la \u00f3pera Ernani de Giuseppe Verdi y dos d\u00edas despu\u00e9s\u00a0puso Traviata \u2026 Al finalizar el a\u00f1o de 1882,\u00a0el Ayuntamiento informaba que se hab\u00eda mejorado\u00a0el alumbrado p\u00fablico de la ciudad \u2026 Tambi\u00e9n\u00a0se enumeraban las obras realizadas durante el a\u00f1o:\u00a0Se termin\u00f3 un puente y dos estaban a medio construir.\u00a0En los arreglos del pari\u00e1n se hab\u00edan gastado\u00a0$3,977.82 y en la fachada sur del Palacio Municipal\u00a0$4,258.00. Se empedraron algunas calles y\u00a0hubo algunas mejoras a la Plaza de Zaragoza (p.\u00a062) \u2026 Todo cambio, por m\u00e1s favorable que sea,\u00a0produce algunos efectos negativos y la llegada del\u00a0ferrocarril a cualquier lado tuvo una secuela desfavorable\u00a0\u2026 el ferrocarril agudiz\u00f3 ciertas tendencias\u00a0desfavorables que ya exist\u00edan, como era el abastecerse\u00a0en la Zona Libre de Tamaulipas \u2026 De hecho,\u00a0esta situaci\u00f3n va a hacer que una crisis\u00a0econ\u00f3mica que fue de car\u00e1cter nacional sea m\u00e1s\u00a0grave en Monterrey \u2026 Este periodo cr\u00edtico no dur\u00f3\u00a0m\u00e1s que tres a\u00f1os, al cabo del cual resurgi\u00f3 la ciudad\u00a0con un vigor renovado, inici\u00e1ndose poco despu\u00e9s\u00a0la industrializaci\u00f3n a gran escala (p. 63).<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/monterreyantiguo1.bmp\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-1697\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/monterreyantiguo1.bmp\" alt=\"monterreyantiguo1\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>A manera de conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.5em;\">Si bien el inicio de la industrializaci\u00f3n de la ciudad se\u00a0<\/span>marca con el establecimiento de la industria textil a\u00a0mediados del siglo, con la llegada del ferrocarril se\u00a0acelera el fen\u00f3meno, lo que permite su consolidaci\u00f3n\u00a0con las industrias metal\u00fargicas en los a\u00f1os finales del\u00a0mismo. Con el ferrocarril, la ciudad se vuelve atractiva\u00a0para nuevos usuarios, especializados, de alto nivel\u00a0profesional en un amplio rango que va desde el t\u00e9cnico\u00a0metal\u00fargico hasta cantantes de \u00f3pera.\u00a0Urban\u00edsticamente, la ciudad le dar\u00e1 la bienvenida a\u00a0los trazos diagonales preestablecidos por las v\u00edas f\u00e9rreas\u00a0y los postes, elevando el tendido de cables conductores\u00a0de electricidad; y arquitect\u00f3nicamente los sistemas\u00a0constructivos con base en tecnolog\u00edas de tierra\u00a0ser\u00e1n paulatinamente sustituidos por materiales industrializados:\u00a0el cemento, el fierro, el vidrio, los bloques\u00a0de arena-cemento, mosaicos y una amplia diversidad\u00a0de productos de barro cocido. Tipol\u00f3gicamente,\u00a0se perfeccionan los edificios teatrales y de hoteler\u00eda y\u00a0se le da la bienvenida a novedades edilicias como bancos,\u00a0restaurantes, talleres industriales y tiendas departamentales.<\/p>\n<p>De toda la producci\u00f3n hist\u00f3rica de Isidro Vizcaya,\u00a0\u00e9sta es la m\u00e1s l\u00edrica, y aunque determinada por el arn\u00e9s\u00a0de la cr\u00f3nica como g\u00e9nero narrativo, es la m\u00e1s\u00a0literaria por su evidente tono evocativo. La historia,\u00a0as\u00ed, es uno m\u00e1s de los referentes para el estudio y comprensi\u00f3n\u00a0de la arquitectura.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">* Universidad Aut\u00f3noma de Nuevo Le\u00f3n, F.A.<br \/>\nContacto: armando.floress@uanl.mx<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>1. Isidro Vizcaya Canales. Los or\u00edgenes de la industrializaci\u00f3n\u00a0de Monterrey (1867-1920). Librer\u00eda Tecnol\u00f3gico, 2\u00aa. ed.,\u00a0Monterrey, 1971.<br \/>\n2. Isidro Vizcaya Canales. Monterrey 1882, cr\u00f3nica de un a\u00f1o\u00a0inolvidable. Banco del Atl\u00e1ntico, Monterrey, 1991.<\/p>\n<p><strong>ADENDA<\/strong><\/p>\n<p>Or\u00edgenes de una ciudad industrial<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">ADRI\u00c1N GARZA DRAGUSTINOVIS<\/p>\n<p>La historia de la arquitectura de la ciudad de Monterrey\u00a0durante el siglo XIX ha sido una de las inquietudes\u00a0del investigador Armando V. Flores Salazar. Una\u00a0muestra de ello es un art\u00edculo publicado en la revista\u00a0Cite de la Universidad de Rice.1 En dicho trabajo el\u00a0devenir hist\u00f3rico-arquitect\u00f3nico de la ciudad de Monterrey\u00a0se divide en tres grandes fases: 1) la ciudad religiosa,\u00a02) la ciudad militar y 3) la ciudad industrial.\u00a0En cada una de las fases, la sociedad regiomontana\u00a0dej\u00f3 la huella de sus din\u00e1micas culturales en la arquitectura\u00a0de la ciudad.<\/p>\n<p>Armando V. Flores Salazar parti\u00f3 de esta premisa\u00a0para recopilar y analizar la informaci\u00f3n sobre la ciudad\u00a0de Monterrey documentada en el libro Monterrey\u00a01882: cr\u00f3nica de un a\u00f1o memorable, de Isidro Vizcaya\u00a0Canales. Para Flores, el objetivo de revalorar la obra\u00a0historiogr\u00e1fica de Vizcaya es destacar la cultura arquitect\u00f3nica\u00a0de Monterrey en 1882, como base para la\u00a0formaci\u00f3n de una ciudad industrial.<\/p>\n<p>Para ambos autores, el acontecimiento que desemboc\u00f3\u00a0en la ciudad industrial es la llegada de la l\u00ednea\u00a0del Ferrocarril Nacional Mexicano, proveniente de\u00a0Nuevo Laredo. De esta forma, Monterrey se conect\u00f3\u00a0primero con los Estados Unidos a trav\u00e9s de la frontera\u00a0tamaulipeca y, posteriormente, con la Ciudad de M\u00e9xico\u00a0una vez construida toda la l\u00ednea. El suceso se llev\u00f3\u00a0a cabo el 31 de agosto de 1882, con la aparici\u00f3n de la\u00a0primera locomotora al campamento de la estaci\u00f3n.\u00a0Este sitio se encontraba al final de la avenida Progreso\u00a0(actual Pino Su\u00e1rez y Col\u00f3n), en donde poco tiempo\u00a0despu\u00e9s se construy\u00f3 la estaci\u00f3n Uni\u00f3n.<\/p>\n<p>Es en esta \u00e1rea, al norte de la mancha urbana,donde se configur\u00f3 la imagen de la ciudad industrial.\u00a0El nacimiento de empresas como Compa\u00f1\u00eda de Fundici\u00f3n\u00a0de Fierro y Maquinaria de Monterrey (27 de\u00a0noviembre de 1889), Fundici\u00f3n de Metales Nuevo\u00a0Le\u00f3n (6 de febrero de 1890), Gran Fundici\u00f3n Nacional\u00a0Mexicana (18 de octubre de 1890) y Cervecer\u00eda\u00a0Cuauht\u00e9moc (16 de noviembre de 1890), represent\u00f3\u00a0el surgimiento de sus primeros nodos industriales. En\u00a0cada uno de ellos se coloc\u00f3 una l\u00ednea f\u00e9rrea para enlazarse\u00a0con la v\u00eda central del Ferrocarril Nacional Mexicano,\u00a0necesaria para transportar los productos a otros\u00a0lugares. Con base en los elementos arquitect\u00f3nicos de\u00a0la nueva estructura urbana, se elabor\u00f3 un mapa de la\u00a0ciudad industrial de Monterrey en 1890.<\/p>\n<p>Imagine a los primeros pasajeros que descendieron\u00a0al campamento del tren en 1882. El territorio que\u00a0vieron alrededor de los tendidos f\u00e9rreos estaba a\u00fan\u00a0despoblado, y ni siquiera se hab\u00eda construido una estaci\u00f3n\u00a0formalmente. Los pasajeros que bajaron en\u00a01890 observaron una imagen distinta a la de 1882,\u00a0pero basada en \u00e9sta.\u00a0En menos de una d\u00e9cada se organiz\u00f3 un espacio\u00a0urbano nuevo en donde ferrocarriles, edificios de ladrillo,\u00a0estructuras met\u00e1licas y chimeneas, constituyeron\u00a0los principales objetos arquitect\u00f3nicos del paisaje\u00a0industrial regiomontano a finales del siglo XIX.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/ciudadindustrial.bmp\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-1700\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/ciudadindustrial.bmp\" alt=\"ciudadindustrial\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>1. Armando V. Flores Salazar, \u201cMapping change: Monterrey\u00a0in three acts\u201d, Cite, num. 52, fall 2001, pp. 18-19.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ARMANDO V. FLORES SALAZAR* CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 17, No. 67, MAYO-JUNIO 2014 Art\u00edculo completo en PDF La ciudad de Nuestra Se\u00f1ora de Monterrey experiment\u00f3\u00a0una serie de transformaciones durante el siglo\u00a0XIX, como reflejo y evidencia de la diversidad de acontecimientos\u00a0hist\u00f3ricos vividos. Inici\u00f3 el siglo como ciudad\u00a0colonial habitada por seis mil habitantes; la lucha\u00a0por su independencia nacional la reestructur\u00f3 jur\u00eddicamente;\u00a0la separaci\u00f3n [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-1686","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-andamiajes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1686","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1686"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1686\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3358,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1686\/revisions\/3358"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1686"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1686"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1686"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}