{"id":15395,"date":"2026-07-01T08:00:22","date_gmt":"2026-07-01T14:00:22","guid":{"rendered":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=15395"},"modified":"2026-07-01T08:05:06","modified_gmt":"2026-07-01T14:05:06","slug":"plasticos-invisibles-riesgos-reales-una-amenaza-para-la-salud-humana-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=15395","title":{"rendered":"Pl\u00e1sticos invisibles, riesgos reales: una amenaza para la salud humana"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/WhatsApp-Image-2026-06-26-at-1.08.59-PM.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-15408 aligncenter\" src=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/WhatsApp-Image-2026-06-26-at-1.08.59-PM-300x193.jpeg\" alt=\"\" width=\"748\" height=\"481\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/WhatsApp-Image-2026-06-26-at-1.08.59-PM-300x193.jpeg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/WhatsApp-Image-2026-06-26-at-1.08.59-PM-1024x658.jpeg 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/WhatsApp-Image-2026-06-26-at-1.08.59-PM-768x493.jpeg 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/WhatsApp-Image-2026-06-26-at-1.08.59-PM-1536x987.jpeg 1536w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/WhatsApp-Image-2026-06-26-at-1.08.59-PM.jpeg 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 748px) 100vw, 748px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Denise Margarita Rivera-Rivera*<\/strong><br \/>\n<strong>ORCID:<\/strong> 0000-0003-0877-2390<\/p>\n<p><strong>Melissa Marlene Rodr\u00edguez-Delgado*<\/strong><br \/>\n<strong>ORCID:<\/strong> 0000-0003-3240-3560<\/p>\n<p><strong>Edgar Javier M\u00e9ndez-Rosales**<\/strong><br \/>\n<strong>ORCID:<\/strong> 0009-0001-2212-7542<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>* Universidad Aut\u00f3noma de Nuevo Le\u00f3n, San Nicol\u00e1s de los Garza, M\u00e9xico.<\/strong><br \/>\n<strong>** Universidad Aut\u00f3noma de Nayarit, Tepic, M\u00e9xico.<\/strong><br \/>\n<strong>Contacto:<\/strong> deni.mrr@gmail.com, melissa.rodriguezdl@uanl.edu.mx, javier.mendez@uan.edu.mx<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/GALERA_138_WEB_CIENCIAYSOCIEDAD.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Descarga PDF\u00a0<\/strong><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los pl\u00e1sticos han transformado la vida moderna, pero su uso creciente plantea un problema ambiental importante. Al degradarse, por acci\u00f3n del sol, el agua o por ruptura mec\u00e1nica, liberan fragmentos conocidos como micropl\u00e1sticos (part\u00edculas menores a 5 mm) (Thompson et al., 2004). \u00c9stos se han detectado en h\u00e1bitats acu\u00e1ticos, terrestres y atmosf\u00e9ricos, desde glaciares remotos (Dar y Gani, 2025) hasta playas y entornos urbanos (Wang et al., 2025); tambi\u00e9n en fauna silvestre, incluidos peces, moluscos, aves y mam\u00edferos marinos (Khu et al.,2025). Esta presencia generalizada hace que lleguen al agua que bebemos, el aire que respiramos y los alimentos que consumimos (Rani, 2022).<\/p>\n<p>Estudios recientes han detectado micropl\u00e1sticos en diversas muestras humanas: cerebro, m\u00e9dula \u00f3sea, placenta, sangre, tracto gastrointestinal, pulmones y \u00f3rganos reproductores (Barcel\u00f3 et al., 2023). Aunque tales hallazgos a\u00fan no prueban por s\u00ed solos que causen enfermedades, plantean preguntas urgentes sobre las v\u00edas de entrada al organismo, procesos de bioacumulaci\u00f3n y las posibles implicaciones para la salud, especialmente en grupos vulnerables (Luo et al., 2025).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>V\u00cdAS DE EXPOSICI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>Los micropl\u00e1sticos pueden ingresar al cuerpo humano por cuatro rutas esenciales: ingesti\u00f3n, inhalaci\u00f3n, contacto d\u00e9rmico y procedimientos m\u00e9dicos (Ho et al., 2025) (figura 1). Se estima que una persona podr\u00eda ingerir hasta cinco gramos de part\u00edculas pl\u00e1sticas por semana, lo que equivale al peso de una tarjeta de cr\u00e9dito (Advisors, 2019).<\/p>\n<p>La comida es la v\u00eda principal de exposici\u00f3n, ya que en la \u00faltima d\u00e9cada se han detectado micropl\u00e1sticos en una variedad significativa de alimentos: mariscos, sal, ultraprocesados, cultivos (arroz), as\u00ed como en m\u00faltiples niveles tr\u00f3ficos (K\u00f6gel et al., 2020). Por ejemplo, en Europa se calcula que una persona puede ingerir alrededor de 11,000 part\u00edculas s\u00f3lo por comer productos del mar en un a\u00f1o, y el consumo total podr\u00eda situarse entre 39,000 y 52,000 anuales. Tambi\u00e9n se documentan fuentes indirectas: migraci\u00f3n desde envases pl\u00e1sticos y liberaci\u00f3n por degradaci\u00f3n de vajillas. Ejemplos llamativos son el agua embotellada, con promedios de 94 part\u00edculas de micropl\u00e1stico por litro, y una sola bolsa de t\u00e9 llega a desprender miles en una taza de 237 ml (Ali et al., 2023).<\/p>\n<p>La inhalaci\u00f3n es la segunda v\u00eda de exposici\u00f3n relevante: fibras y fragmentos finos en el aire pueden depositarse en distintos puntos del aparato respiratorio. Varios estudios han encontrado micropl\u00e1sticos en la cavidad nasal, esputo, bronquios y tejido pulmonar (Saha y Saha, 2024). El polvo dom\u00e9stico aporta gran parte de esas part\u00edculas en interiores, y los sistemas de ventilaci\u00f3n o climatizaci\u00f3n pueden recircularlas, aumentando la exposici\u00f3n (Jessieleena et al., 2023). Algunas estimaciones indican que un adulto podr\u00eda inhalar cantidades peque\u00f1as pero constantes cada d\u00eda, dependiendo la concentraci\u00f3n en el viento y del polvo en el hogar (Zhang et al., 2020). Adem\u00e1s, otra investigaci\u00f3n sugiere que la presencia de micropl\u00e1sticos en las v\u00edas a\u00e9reas puede estar relacionada con la salud pulmonar o h\u00e1bitos como el tabaquismo; por ejemplo, en un peque\u00f1o estudio se detectaron m\u00e1s de 20 tipos de micropl\u00e1sticos en esputo de pacientes con enfermedades respiratorias (Amato-Louren\u00e7o et al., 2021).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vias.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-15397 aligncenter\" src=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vias-300x216.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"346\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vias-300x216.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vias-768x553.jpg 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vias.jpg 942w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/vias.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Figura 1.<\/strong> V\u00edas de exposici\u00f3n a micropl\u00e1sticos y \u00f3rganos potencialmente afectados.<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aunque la evidencia se\u00f1ala que es menos relevante comparada con ingesti\u00f3n e inhalaci\u00f3n, la absorci\u00f3n d\u00e9rmica suele ocurrir por contacto con cosm\u00e9ticos, ducha con agua contaminada o roce con telas sint\u00e9ticas (Rahman et al., 2021). Tambi\u00e9n se han identificado como posibles fuentes dispositivos m\u00e9dicos (cat\u00e9teres, sondas urinarias y mascarillas) e incluso los pupilentes, que pueden liberar fragmentos tras su uso prolongado o exposici\u00f3n a la luz (Liu et al., 2023).<\/p>\n<p>La probabilidad de penetraci\u00f3n depende del tama\u00f1o, la forma y las propiedades superficiales de la part\u00edcula: las m\u00e1s peque\u00f1as (nanopl\u00e1sticos) poseen mayor potencial de atravesar barreras biol\u00f3gicas, mientras que las m\u00e1s grandes tienden a alojarse en fol\u00edculos pilosos o gl\u00e1ndulas y no atraviesan f\u00e1cilmente la piel. Por ello, si bien la contribuci\u00f3n d\u00e9rmica parece menor, el uso prolongado de productos con nanopl\u00e1sticos o la presencia de epidermis da\u00f1ada justifican m\u00e1s investigaci\u00f3n sobre esta ruta de exposici\u00f3n (Menichetti et al., 2024).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><strong>PROCESOS DE BIOACUMULACI\u00d3N<\/strong><\/h4>\n<p>Tras entrar al organismo, los micropl\u00e1sticos suelen desplazarse por el tracto gastrointestinal, el sistema respiratorio o, en algunos casos, cruzar barreras biol\u00f3gicas y alcanzar \u00f3rganos y tejidos profundos. Como consumidores en los niveles superiores de las cadenas alimentarias, las personas pueden experimentar bioacumulaci\u00f3n y biomagnificaci\u00f3n de micropl\u00e1sticos y de los contaminantes que \u00e9stos transportan, incrementando la carga de exposici\u00f3n con el tiempo.<\/p>\n<p>La acumulaci\u00f3n no es uniforme: ciertas part\u00edculas se retienen preferentemente en secciones espec\u00edficas seg\u00fan su tama\u00f1o, composici\u00f3n qu\u00edmica y propiedades superficiales; dicha selectividad parece intensificarse en humanos, favoreciendo la concentraci\u00f3n en \u00f3rganos cr\u00edticos (Khu et al., 2025). Un estudio post mortem reciente encontr\u00f3 que el cerebro los almacena en cantidades significativamente m\u00e1s altas que, por ejemplo, el h\u00edgado o ri\u00f1\u00f3n (aproximadamente 7 a 30 veces mayores). Esto sugiere una tendencia de acopio preferente, particularmente de polietileno, en el sistema nervioso central (Nihart et al., 2025).<\/p>\n<p>Adicionalmente, la presencia de micropl\u00e1sticos en sangre y plasma puede indicar un estado de exposici\u00f3n reciente y acumulativa (Abbas et al., 2025), lo que demuestra que tales part\u00edculas no s\u00f3lo permanecen en el tracto digestivo o pulmones, sino que logran translocarse hacia la circulaci\u00f3n sist\u00e9mica. Aunque inquietantes, estos hallazgos a\u00fan son preliminares y requieren estudios amplios, con m\u00e9todos estandarizados para confirmar patrones de acumulaci\u00f3n, entender completamente los mecanismos biol\u00f3gicos involucrados y evaluar plenamente las implicaciones en la salud humana a largo plazo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><strong>IMPLICACIONES PARA LA SALUD HUMANA<\/strong><\/h4>\n<p>La toxicidad de los micropl\u00e1sticos plantea serias preocupaciones para la salud humana. Aunque la evidencia directa en personas a\u00fan es limitada, estudios experimentales y recientes investigaciones se\u00f1alan posibles efectos: estr\u00e9s oxidativo, inflamaci\u00f3n sist\u00e9mica, da\u00f1o mitocondrial, alteraciones endocrinas, reducci\u00f3n de la fertilidad y potencial carcinog\u00e9nico (Aminzai et al., 2025) (tabla I).<\/p>\n<p>En el sistema respiratorio, la exposici\u00f3n a micropl\u00e1sticos se ha asociado con padecimientos como asma, enfermedad pulmonar obstructiva cr\u00f3nica (EPOC), fibrosis y tumores pulmonares, particularmente en entornos urbanos donde las concentraciones de part\u00edculas suspendidas son m\u00e1s elevadas (Li et al., 2022). Hallazgos recientes demuestran efectos en la reproducci\u00f3n humana: una investigaci\u00f3n multic\u00e9ntrica en China encontr\u00f3 una asociaci\u00f3n entre la exposici\u00f3n mixta a micropl\u00e1sticos y la disfunci\u00f3n de espermatozoides, con implicaciones para la fertilidad masculina (Zhang et al., 2024).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>Tabla I.\u00a0 <\/strong>Micropl\u00e1sticos en el cuerpo humano: tejidos afectados y riesgos asociados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table width=\"605\">\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"125\"><strong>Tejido\/fluido<\/strong><\/td>\n<td width=\"113\"><strong>Pol\u00edmeros reportados<\/strong><\/td>\n<td width=\"132\"><strong>Patr\u00f3n\/v\u00eda probable de exposici\u00f3n<\/strong><\/td>\n<td width=\"129\"><strong>Posibles efectos en los seres humanos<\/strong><\/td>\n<td width=\"105\"><strong>Referencia<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"125\"><strong>Heces (intestino)<\/strong><\/td>\n<td width=\"113\">PP, PET<\/td>\n<td width=\"132\">Ingesti\u00f3n alimentaria<\/td>\n<td width=\"129\">Alteraci\u00f3n microbiota<\/td>\n<td width=\"105\">Xu <em>et al<\/em>., 2025.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"125\"><strong>Sangre<\/strong><\/td>\n<td width=\"113\">PET, PE, PS<\/td>\n<td width=\"132\">Ingesti\u00f3n\/inhalaci\u00f3n<\/td>\n<td width=\"129\">Inflamaci\u00f3n sist\u00e9mica<\/td>\n<td width=\"105\">Abbas <em>et al<\/em>., 2025.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"125\"><strong>Placenta<\/strong><\/td>\n<td width=\"113\">PP, PE, PS<\/td>\n<td width=\"132\">Transferencia transplacentaria<\/td>\n<td width=\"129\">Influencia en desarrollo; alteraci\u00f3n endocrina<\/td>\n<td width=\"105\">Borbely, 2024.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"125\"><strong>Leche materna<\/strong><\/td>\n<td width=\"113\">PE, PVC, PP<\/td>\n<td width=\"132\">Transferencia por lactancia<\/td>\n<td width=\"129\">Exposici\u00f3n infantil temprana<\/td>\n<td width=\"105\">Xu <em>et al<\/em>., 2025.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"125\"><strong>Pulmonar<\/strong><\/td>\n<td width=\"113\">PVC, PET<\/td>\n<td width=\"132\">Inhalaci\u00f3n<\/td>\n<td width=\"129\">Inflamaci\u00f3n respiratoria; estr\u00e9s oxidativo; fibrosis<\/td>\n<td width=\"105\">Li <em>et al<\/em>., 2022.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"125\"><strong>Test\u00edculos\/semen<\/strong><\/td>\n<td width=\"113\">PS, PE, PVC<\/td>\n<td width=\"132\">Ingesti\u00f3n\/inhalaci\u00f3n y translocaci\u00f3n sist\u00e9mica<\/td>\n<td width=\"129\">Motilidad\/Funci\u00f3n esperm\u00e1tica<\/td>\n<td width=\"105\">Zhang <em>et al<\/em>., 2024.<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><em>PP (polipropileno); PET (poli\u00e9ster); PE (polietileno); PS (poliestireno), PVC (policloruro de vinilo).<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>nivel neurol\u00f3gico, estudios post mortem han evidenciado que los micropl\u00e1sticos se acumulan preferentemente en el cerebro. Un hallazgo particularmente preocupante es que muestras de este \u00f3rgano en individuos con demencia diagnosticada (Alzheimer, demencia vascular u otras) presentaban concentraciones 7-8 veces m\u00e1s altas (mediana: 26.07 \u03bcg\/g) que las observadas en sujetos sanos (Nihart et al., 2025). Si bien estos datos son asociativos y no establecen causalidad, sugieren una posible relaci\u00f3n entre la carga de micropl\u00e1sticos y los trastornos neurodegenerativos, un tema que requiere investigaci\u00f3n urgente.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, los micropl\u00e1sticos pueden actuar como vectores qu\u00edmicos, transportando plastificantes, retardantes de llama, metales pesados y compuestos persistentes que, liberados en condiciones fisiol\u00f3gicas, aumentan la toxicidad m\u00e1s all\u00e1 del impacto f\u00edsico de la part\u00edcula en s\u00ed. Dado que ya experimentamos bioacumulaci\u00f3n y biomagnificaci\u00f3n por nuestra posici\u00f3n en cadenas tr\u00f3ficas, estos contaminantes qu\u00edmicos ampl\u00edan a\u00fan m\u00e1s los riesgos potenciales (Khu et al., 2025).<\/p>\n<p>Los efectos var\u00edan seg\u00fan el tipo y tama\u00f1o de part\u00edcula, composici\u00f3n, pol\u00edmero, dosis y duraci\u00f3n de la exposici\u00f3n, v\u00eda de entrada, edad y estado de salud del individuo (Mohamed Nor et al., 2021). Por ello, se requieren enfoques interdisciplinarios y protocolos estandarizados para evaluar riesgos con mayor precisi\u00f3n y disminuir las brechas existentes en el conocimiento. Frente a la incertidumbre, el principio de precauci\u00f3n cobra especial relevancia. Reducir las fuentes de emisi\u00f3n, mejorar el tratamiento de aguas residuales, fomentar investigaci\u00f3n sobre exposiciones reales y proteger a los grupos m\u00e1s vulnerables como ni\u00f1os y mujeres embarazadas (Ragusa et al., 2022), son acciones prioritarias para mitigar los riesgos potenciales. Estas estrategias, junto con enfoques interdisciplinarios de monitoreo y comunicaci\u00f3n de la amenaza, resultan fundamentales si se desea salvaguardar la salud humana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><strong>PROPUESTAS DE PREVENCI\u00d3N PARA REDUCIR LA EXPOSICI\u00d3N HUMANA A MICROPL\u00c1STICOS<\/strong><\/h4>\n<p>Frente a la evidencia creciente de ubiquidad de los micropl\u00e1sticos, y ante la incertidumbre sobre sus efectos en la salud humana, es imperativo implementar medidas de prevenci\u00f3n. Aunque la exposici\u00f3n es inevitable, su magnitud puede ser reducida mediante intervenciones en tres niveles complementarios (figura 2).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/propuestas.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-15396 aligncenter\" src=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/propuestas-300x215.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"330\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/propuestas-300x215.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/propuestas-1024x734.jpg 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/propuestas-768x550.jpg 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/propuestas.jpg 1165w\" sizes=\"auto, (max-width: 460px) 100vw, 460px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/propuestas.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Figura 2.<\/strong> Propuestas de prevenci\u00f3n para reducir la exposici\u00f3n humana a micropl\u00e1sticos.<\/a><\/p>\n<p>Estas intervenciones coordinadas son esenciales para reducir la exposici\u00f3n actual y futura a este contaminante emergente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><strong>CONCLUSIONES<\/strong><\/h4>\n<p>Los micropl\u00e1sticos se han convertido en un contaminante ubicuo presente en agua, suelo, atm\u00f3sfera y cadenas alimentarias. La exposici\u00f3n es inevitable a trav\u00e9s de m\u00faltiples rutas: ingesti\u00f3n, inhalaci\u00f3n, absorci\u00f3n d\u00e9rmica y procedimientos m\u00e9dicos. Aunque la evidencia actual no permite establecer las causas definitivas con enfermedades espec\u00edficas en humanos, los hallazgos recientes generan preocupaci\u00f3n fundamentada: estudios documentan bioacumulaci\u00f3n preferente en el cerebro, asociaciones con disfunci\u00f3n reproductiva, y respuestas inflamatorias, oxidativas y endocrinas en modelos experimentales.<\/p>\n<p>Ante esta exposici\u00f3n generalizada con efectos a\u00fan en proceso de verificaci\u00f3n, es imperativo aplicar el principio de precauci\u00f3n. Las acciones prioritarias incluyen: 1) reducir emisiones de micropl\u00e1sticos en manufactura y consumo; 2) mejorar el tratamiento de aguas residuales; 3) investigaci\u00f3n rigurosa para caracterizar v\u00edas de exposici\u00f3n, mecanismos de bioacumulaci\u00f3n y efectos sanitarios; 4) proteger grupos vulnerables como ni\u00f1os y mujeres embarazadas, y 5) fortalecer la educaci\u00f3n p\u00fablica basada en evidencia.<\/p>\n<p>Comprender plenamente los riesgos sanitarios de los micropl\u00e1sticos requiere avances en metodolog\u00edas estandarizadas, estudios epidemiol\u00f3gicos prospectivos y enfoques interdisciplinarios que integren toxicolog\u00eda, ecolog\u00eda, salud p\u00fablica e ingenier\u00eda ambiental.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4>Pl\u00e1sticos invisibles, riesgos reales: una amenaza para la salud humana<\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><strong>RESUMEN<\/strong><\/h5>\n<p>Los micropl\u00e1sticos est\u00e1n presentes en agua, suelo, atm\u00f3sfera, flora y fauna, adem\u00e1s de que se han detectado en tejidos, fluidos y sistemas biol\u00f3gicos humanos, lo que genera preocupaci\u00f3n por los efectos en la salud. La exposici\u00f3n ocurre por ingesti\u00f3n, inhalaci\u00f3n, contacto d\u00e9rmico y v\u00edas m\u00e9dicas relacionadas con dispositivos y procedimientos. Estudios in vitro y en animales muestran respuestas inflamatorias, estr\u00e9s oxidativo, da\u00f1o mitocondrial, alteraciones endocrinas y capacidad para transportar aditivos y contaminantes. La evidencia epidemiol\u00f3gica humana a\u00fan es limitada. Ante esta incertidumbre se recomienda aplicar el principio de precauci\u00f3n, implementar medidas de prevenci\u00f3n y priorizar investigaci\u00f3n sobre riesgos sanitarios.<\/p>\n<p><strong>Palabras clave:<\/strong> micropl\u00e1sticos, exposici\u00f3n humana, ingesti\u00f3n, inhalaci\u00f3n, salud p\u00fablica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4>Invisible plastics, real risks: a threat to human health<\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4>ABSTRACT<\/h4>\n<p><em>Microplastics are present in water, soil, the atmosphere, flora and fauna, and have also been detected in human tissues, fluids and biological systems, which raise concern about their effects on health. Human exposure occurs through ingestion, inhalation, dermal contact, and medical pathways related to devices and procedures. In vitro and animal studies provide evidence of inflammatory responses, oxidative stress, mitochondrial damage, endocrine alterations, and the ability to transport additives and contaminants. Human epidemiological evidence remains limited; given this uncertainty, the precautionary principle should be applied, preventive measures implemented and research on health risks prioritized.<\/em><\/p>\n<p><em><strong>Keywords:<\/strong>microplastics, human exposure, ingestion, inhalation, public health.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Denise Margarita Rivera-Rivera* ORCID: 0000-0003-0877-2390 Melissa Marlene Rodr\u00edguez-Delgado* ORCID: 0000-0003-3240-3560 Edgar Javier M\u00e9ndez-Rosales** ORCID: 0009-0001-2212-7542 &nbsp; * Universidad Aut\u00f3noma de Nuevo Le\u00f3n, San Nicol\u00e1s de los Garza, M\u00e9xico. ** Universidad Aut\u00f3noma de Nayarit, Tepic, M\u00e9xico. Contacto: deni.mrr@gmail.com, melissa.rodriguezdl@uanl.edu.mx, javier.mendez@uan.edu.mx Descarga PDF\u00a0 &nbsp; Los pl\u00e1sticos han transformado la vida moderna, pero su uso creciente plantea un problema ambiental importante. 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