{"id":1354,"date":"2014-04-06T21:27:22","date_gmt":"2014-04-07T03:27:22","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=1354"},"modified":"2015-02-04T12:32:22","modified_gmt":"2015-02-04T18:32:22","slug":"monterrey-1846-1848","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=1354","title":{"rendered":"Monterrey, 1846-1848"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">ARMANDO V. FLORES SALAZAR*<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"http:\/\/eprints.uanl.mx\/3584\/1\/Ciencia_UANL_Marzo_Abril_2014.pdf\" target=\"_blank\">CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 17, No. 66, MARZO \u2013 ABRIL 2014<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/monterrey1846-18481766.pdf\" target=\"_blank\">Art\u00edculo PDF<\/a><\/p>\n<div>\n<div>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/obispadot.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-1356\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/obispadot.jpg\" alt=\"obispadot\" width=\"574\" height=\"443\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/obispadot.jpg 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/obispadot-300x231.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 574px) 100vw, 574px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Uno de los fen\u00f3menos recurrentes en la historia de la\u00a0ciudad de Nuestra Se\u00f1ora de Monterrey es su destrucci\u00f3n\u00a0f\u00edsica o material. De hecho, a escasos 16 a\u00f1os de\u00a0haber sido fundada, fue cambiado su primer trazo hacia\u00a0la inmediata parte alta del sur, por una severa inundaci\u00f3n\u00a0que la desdibuj\u00f3, desarticul\u00e1ndola por completo.\u00a0Este hecho se va a repetir desde entonces con cierta\u00a0recurrencia en ritmos temporales asim\u00e9tricos de entre\u00a0diez a cuarenta a\u00f1os, fen\u00f3meno vigente en nuestros\u00a0d\u00edas. Otro flagelo que ha da\u00f1ado la ciudad en parcialidades\u00a0de variado monto han sido los efectos de incendios\u00a0provocados por el fuego descuidado y fuera de\u00a0control.<\/p>\n<p>Asimismo, la destrucci\u00f3n urbana, adem\u00e1s de las de\u00a0origen f\u00edsico, se ha presentado cuando los ciudadanos\u00a0han vivido la experiencia de\u00a0la guerra: durante el periodo\u00a0colonial los agresores\u00a0fueron las hordas de abor\u00edgenes\u00a0chichimecas que asolaban\u00a0y da\u00f1aban sensiblemente\u00a0el patrimonio\u00a0construido por los invasores\u00a0novohispanos asentados\u00a0en su territorio, causando\u00a0severos da\u00f1os al patrimonio\u00a0edificado; mientras que en\u00a0el periodo independiente, la\u00a0confrontaci\u00f3n b\u00e9lica fue\u00a0para contener la invasi\u00f3n de extranjeros con fines de\u00a0expropiaci\u00f3n territorial. La de m\u00e1s graves consecuencias\u00a0para le integridad de la ciudad fue la invasi\u00f3n norteamericana,\u00a0acontecida de 1846 a 1848.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Monterrey1846-48.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-1484\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Monterrey1846-48.jpg\" alt=\"Monterrey1846-48\" width=\"500\" height=\"395\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Monterrey1846-48.jpg 500w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Monterrey1846-48-300x237.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Monterrey1846-48-173x137.jpg 173w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Aparte de las narraciones hist\u00f3ricas de tales acontecimientos,\u00a0contamos con las visiones de la ciudad\u00a0descritas en g\u00e9neros literarios de \u00edndole diversa, los\u00a0cuales nos permiten apreciar y evaluar tanto el aspecto\u00a0urbano como la calidad de vida de sus habitantes. En\u00a0el caso particular de Monterrey, invadido de 1846 a\u00a01848, contamos con varias descripciones de antes,\u00a0durante y despu\u00e9s del conflicto. En este ensayo se han\u00a0seleccionado parte de las narraciones de escritores que\u00a0de alguna forma tomaron parte activa en el suceso.\u00a0Manuel Payno y Flores dibuj\u00f3 la ciudad en 1844,\u00a0en la secci\u00f3n \u201cPanorama\u201d, cuando colaboraba con Guillermo\u00a0Prieto en el peri\u00f3dico capitalino El Museo Mexicano.<\/p>\n<p>Fue secretario del general Mariano Arista como\u00a0jefe del Ejercito del Norte y en el Ministerio de Guerra.\u00a0Entonces se viv\u00eda en la antesala del conflicto, sin la\u00a0menor sospecha de que llegase a suceder ni de los alcances\u00a0del mismo. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, Payno participar\u00eda\u00a0en el frente como defensor de la patria. Parte de su\u00a0ensayo es lo siguiente: (1)<\/p>\n<p>Monterrey est\u00e1 situado en un peque\u00f1o valle al pie\u00a0de las \u00faltimas monta\u00f1as de la sierra Madre\u2026 El\u00a0plano de la ciudad es bastante regular; los edificios,\u00a0si bien de esa clase de arquitectura sin belleza\u00a0ni elegancia, son s\u00f3lidos, de buena apariencia, y\u00a0c\u00f3modos en el interior; las calles son rectas, con\u00a0sus respectivas banquetas, empedrados y alumbrado\u00a0en las noches, y la Catedral es un templo semejante\u00a0a nuestras celebradas\u00a0iglesias de Santo Domingo\u00a0o San Agust\u00edn\u2026 Pero\u00a0lo que hace que tal poblaci\u00f3n\u00a0sea extremadamente\u00a0bella, es su situaci\u00f3n al pie\u00a0de dos cerros elevad\u00edsimos,\u00a0el de la Silla y el de\u00a0la Mitra\u2026 El cerro solo,\u00a0como va expresado, har\u00eda\u00a0de Monterrey uno de los\u00a0sitios m\u00e1s bonitos de la\u00a0Rep\u00fablica; pero a\u00fan tiene\u00a0otros extremadamente\u00a0pintorescos, tales como el Ojo de Agua, o el puente\u00a0de la Pur\u00edsima y el bosque de Santo Domingo\u2026\u00a0El puente de la Pur\u00edsima est\u00e1 construido en el r\u00edo\u00a0que se forma, seg\u00fan creo, en las vertientes del Ojo\u00a0de Agua, para comunicar una parte de la ciudad\u00a0con otra donde se est\u00e1n edificando muchas casas, y\u00a0se comenz\u00f3 a levantar una nueva catedral. A la izquierda\u00a0del puente hay una calle formada de preciosas\u00a0casitas y de huertas, sombreadas por unos\u00a0\u00e1lamos, y este punto es el del paseo en los d\u00edas festivos\u2026\u00a0Una palabra sobre los habitantes, es la clase\u00a0de gente mejor que yo he conocido: amables y\u00a0hospitalarios\u2026 Si Monterrey estuviera completamente\u00a0libre de los indios b\u00e1rbaros, que en tiempo\u00a0de invierno suelen cometer sus depredaciones en\u00a0las cercan\u00edas, sin duda que progresar\u00eda mucho, y\u00a0ser\u00eda uno de los m\u00e1s deliciosos pa\u00edses para pasar\u00a0una vida quieta y tranquila.<\/p>\n<p>John Reese form\u00f3 parte del ej\u00e9rcito ocupante de la ciudad,\u00a0y sus memorias fueron publicadas en 1873 con el\u00a0t\u00edtulo de Memoirs of a Maryland volunteer. War with\u00a0M\u00e9xico, in the years 1846-7-8. Parte de sus impresiones,\u00a0inmediatamente despu\u00e9s de la batalla, son las siguientes:<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/operationsatmonterrey.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-1485\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/operationsatmonterrey.jpg\" alt=\"operationsatmonterrey\" width=\"423\" height=\"576\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/operationsatmonterrey.jpg 423w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/operationsatmonterrey-220x300.jpg 220w\" sizes=\"auto, (max-width: 423px) 100vw, 423px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.5em;\">Estuve de visita en la ciudad. Como puede suponerse,\u00a0mis primeros pasos los dirig\u00ed hacia la esquina\u00a0en donde vi a algunos oficiales y hombres en el\u00a0suelo. Parec\u00eda muy natural; las casas deshabitadas,\u00a0las puertas abiertas, las paredes derrumbadas y destruidas;\u00a0y todo, excepto los muertos y moribundos,\u00a0el ruido ensordecedor y el tumulto de la batalla, eran tal como a m\u00ed me pareci\u00f3 la ma\u00f1ana del\u00a021 (de septiembre de 1846)\u2026 De ah\u00ed me dirig\u00ed\u00a0calle arriba, junto a la entrada del puente y examin\u00e9\u00a0con cuidado la l\u00ednea de defensa y sobre todo las\u00a0barricadas. Aprend\u00ed una lecci\u00f3n acerca de c\u00f3mo se\u00a0construyen \u00e9stas en las calles de Monterrey. No creo\u00a0que se pudieran haber construido mejor o de manera\u00a0m\u00e1s pr\u00e1ctica. Me percat\u00e9 que las calles estaban\u00a0pavimentadas con rocas bas\u00e1lticas cuadradas,\u00a0las banquetas eran largas y de losa nivelada. En\u00a0muchas calles el pavimento hab\u00eda sido levantado\u00a0por razones de defensa, en cada casa hab\u00eda parapetos\u00a0de bolsas de arena, barricadas y baluartes en\u00a0cada esquina\u2026 Visit\u00e9 la Catedral y me sorprend\u00ed\u00a0al encontrar una iglesia grande e imponente. Su\u00a0exterior e interior son dignos de una extensa visita\u2026\u00a0Trep\u00e9 monta\u00f1a arriba al oeste de la ciudad,\u00a0hacia el edificio llamado \u201cObispado\u201d o \u201cPalacio del\u00a0Obispo\u201d. Me dirig\u00ed a la ventana desde donde hab\u00eda\u00a0visto el primer enemigo saltar, cuando las tropas\u00a0de Worth lo tomaron por asalto. La vista desde esta\u00a0ventana era encantadora, la llanura y la ciudad\u00a0anidada en su regazo se me ven\u00edan a la cara; eran\u00a0tambi\u00e9n visibles nuestro campamento y el camino\u00a0por el cual entramos a la ciudad, y a mis pies pod\u00eda\u00a0ver el viejo fuerte gris\u00e1ceo (la Ciudadela, en las actuales\u00a0calles de Ju\u00e1rez y Tapia), del cual hab\u00eda sido\u00a0retirado el armamento, pero guardaba la apariencia\u00a0indudable de un veterano orgulloso de su proeza\u2026\u00a0Fue impresionante el n\u00famero de hombres, no\u00a0combatientes, que surgieron como arte de magia con\u00a0el ej\u00e9rcito de ocupaci\u00f3n. De d\u00f3nde salieron tan de\u00a0repente despu\u00e9s de la rendici\u00f3n, nadie podr\u00eda decirlo,\u00a0pero invadieron el lugar. Hab\u00eda tiendas americanas,\u00a0alimentos americanos, bebidas americanas,\u00a0tah\u00fares americanos que desplazaron a los tenderos y\u00a0gariteros mexicanos. Ellos siguen al ej\u00e9rcito, nunca\u00a0lo preceden. No pertenecen a ninguna parte.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/battlemonterrey.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-1486\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/battlemonterrey.jpg\" alt=\"battlemonterrey\" width=\"500\" height=\"317\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/battlemonterrey.jpg 500w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/battlemonterrey-300x190.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Jos\u00e9 Sotero Noriega lleg\u00f3 de su natal Zacatecas a Monterrey\u00a0en 1846, de 21 a\u00f1os, como m\u00e9dico del Ej\u00e9rcito\u00a0del Norte en la defensa de la ciudad ante la invasi\u00f3n\u00a0norteamericana. Fij\u00f3 su residencia familiar en Linares.\u00a0Fue diputado federal por Nuevo Le\u00f3n en 1856, y en\u00a0ese tiempo public\u00f3 en el Diccionario Universal de Historia\u00a0y Geograf\u00eda la descripci\u00f3n de la ciudad despu\u00e9s de\u00a0la batalla. (2)<\/p>\n<p>Monterrey, ciudad capital\u00a0del Estado de Nuevo\u00a0Le\u00f3n\u2026 a poco m\u00e1s\u00a0de 700 varas de altura\u00a0sobre el nivel del mar\u2026sus calles amplias y largas,\u00a0aunque no todas\u00a0rectas, empedradas y\u00a0provistas de c\u00f3modos\u00a0andenes por ambos lados;\u00a0sus casas de muy\u00a0s\u00f3lida construcci\u00f3n, casi\u00a0en su totalidad de siller\u00eda,\u00a0generalmente de un\u00a0solo piso; pero bien pintadas\u00a0y adornadas, dan\u00a0a la ciudad un aspecto\u00a0risue\u00f1o y de una poblaci\u00f3n\u00a0enteramente nueva\u2026\u00a0La Catedral, templo de tres naves de muy\u00a0fuerte construcci\u00f3n, excita sin embargo en el espectador\u00a0un sentimiento penoso por la incuria y\u00a0suciedad en que se conserva\u2026 El convento de San\u00a0Francisco y la iglesia anexa a \u00e9l nada ofrecen de\u00a0particular; las capillas del Roble, de la Pur\u00edsima y\u00a0de Jes\u00fas, Mar\u00eda y Jos\u00e9, son peque\u00f1os oratorios muy\u00a0poco dignos de una ciudad de la importancia de\u00a0Monterrey. El palacio de Gobierno (esquina norponiente\u00a0de las actuales calles Morelos y Escobedo)\u00a0y del Obispado, amplios y capaces para los\u00a0objetos a que est\u00e1n destinados, son de construcci\u00f3n\u00a0fuerte, pero desprovistos absolutamente de la\u00a0hermosura y elegancia propios del arte arquitect\u00f3nico.\u00a0El Palacio Municipal es, de los edificios p\u00fablicos,\u00a0el \u00fanico que indica el principio del buen\u00a0gusto\u2026 la verdadera \u00e9poca de su desarrollo y prosperidad\u00a0ha datado de la del tratado de paz celebrado\u00a0con los Estados Unidos en 1848; desde entonces,\u00a0aproximada la l\u00ednea divisoria con aquella\u00a0naci\u00f3n, Monterrey ha sido el centro del gran comercio\u00a0de los estados mexicanos del interior con el\u00a0pa\u00eds vecino\u2026 Esta circunstancia, unida a las leyes\u00a0francas y liberales que en todas materias se ha dado\u00a0al estado de Nuevo Le\u00f3n, han atra\u00eddo a su capital\u00a0una gran poblaci\u00f3n extranjera y nacional, duplic\u00e1ndose\u00a0en menos de ocho a\u00f1os el n\u00famero de habitantes\u00a0de la ciudad: su riqueza ha aumentado en\u00a0mayor proporci\u00f3n, y los\u00a0muchos edificios de siller\u00eda\u00a0construidos y en construcci\u00f3n\u00a0ser\u00e1n el mejor testimonio\u00a0de ello.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/ejercitodelnorte.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-1488\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/ejercitodelnorte.jpg\" alt=\"ejercitodelnorte\" width=\"413\" height=\"467\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/ejercitodelnorte.jpg 413w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/ejercitodelnorte-265x300.jpg 265w\" sizes=\"auto, (max-width: 413px) 100vw, 413px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Estos tres retratos de la ciudad\u00a0desde la literatura, de\u00a0g\u00e9nero period\u00edstico, epistolar\u00a0y enciclop\u00e9dico, nos permiten\u00a0apreciar el escenario\u00a0urbano modific\u00e1ndose seg\u00fan\u00a0sus consecuencias hist\u00f3ricas.\u00a0Con Payno, la estampa\u00a0es buc\u00f3lica y exalta\u00a0las partes que respaldan la\u00a0tesis de lugar ideal para el\u00a0buen vivir. Con Reese, el\u00a0mismo escenario se torna\u00a0dantesco, la ciudad destruida\u00a0y habitada por seres extra\u00f1os y fantasmales, \u201cpor\u00a0tah\u00fares americanos que desplazaron a los mexicanos y\u00a0no pertenecen a ninguna parte\u201d. Con Noriega aparece\u00a0la ciudad restaurada luego del artero asalto militar y\u00a0exalta como evidencia del nuevo desarrollo de la ciudad\u00a0a los edificios construidos como \u201cel mejor testimonio\u00a0de ello\u201d. Tales documentos literarios coadyuvan\u00a0a precisar el rostro de la ciudad hist\u00f3rica y a comprender\u00a0la vigencia que tiene en la ciudad del presente.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p style=\"text-align: right;\">* Universidad Auto\u0301noma de Nuevo Leo\u0301n, F.A. Contacto: armando.floress@uanl.mx<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>1. La selecci\u00f3n de textos fue tomada de Una ciudad para vivir.\u00a0Variaciones sobre un mismo tema, compilaci\u00f3n de Alfonso\u00a0Rangel Guerra. Fondo Editorial Nuevo Le\u00f3n, Monterrey,\u00a0N.L., 1991.<\/p>\n<p>2. Hay muchas controversias al respecto del a\u00f1o en que el\u00a0m\u00e9dico Jos\u00e9 Sotero Noriega vino a Monterrey, de su participaci\u00f3n\u00a0en la batalla y de la autor\u00eda del escrito. Luis Cavazos\u00a0Guzm\u00e1n, en su \u201cHistoria de la medicina en Nuevo Le\u00f3n\u201d\u00a0(Revista Avances No. 11), se\u00f1ala el a\u00f1o de 1851 como el de\u00a0su llegada a la ciudad; por lo anterior, se puede deducir que\u00a0no particip\u00f3 en la batalla; y con respecto a la autor\u00eda del\u00a0ensayo, Eduardo C\u00e1zares Puente (Laberintos de muerte: La\u00a0Batalla de Monterrey de 1846, UANL, Monterrey, 2013, p.\u00a017), defiende que \u201cEl Sitio de Monterrey\u201d aparecido en el\u00a0Diccionario Universal de Historia y Geograf\u00eda, en 1855, fue\u00a0tomado del cap\u00edtulo \u201cMonterrey\u201d que Guillermo Prieto escribi\u00f3\u00a0para el libro Apuntes para la historia de la guerra entre\u00a0M\u00e9xico y los Estados Unidos, publicado en 1848.<\/p>\n<p><strong>ADENDA<\/strong><\/p>\n<p><em>La ciudad ficcionada:la literatura como documento<\/em><\/p>\n<p>PEN\u00c9LOPE MONTES GONZ\u00c1LEZ<br \/>\nARMANDO V. FLORES SALAZAR<\/p>\n<p><em>En un mapa a escala 1\/200.000, sobre todo si es un\u00a0mapa Michelin, todo el mundo parece maravilloso; las\u00a0cosas se estropean en un mapa a mayor escala, como el\u00a0que yo ten\u00eda de Lanzarote: se empiezan a distinguir\u00a0complejos residenciales, hoteles, infraestructuras de ocio.\u00a0A escala 1 te vuelves a encontrar en el mundo normal,\u00a0lo cual no tiene ninguna gracia; pero si aumentas\u00a0todav\u00eda un poco m\u00e1s, empieza la pesadilla: se ven los\u00a0\u00e1caros, las micosis, los par\u00e1sitos que devoran las carnes.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Michel Houellebecq<\/p>\n<p>Monterrey, en su origen conocida como Ciudad Metropolitana\u00a0de Nuestra Se\u00f1ora de Monterrey, actual\u00a0capital localizada en el centro del estado mexicano de\u00a0Nuevo Le\u00f3n, es el geoespacio donde nacimos. Aqu\u00ed\u00a0vivimos, inmersos entre el cerro del Topo Chico, la\u00a0loma del Obispado, la Loma Larga, el cerro de las\u00a0Mitras, la Sierra Madre y la sierra de La Silla. Imaginamos\u00a0y so\u00f1amos en un \u00e1rea metropolitana dividida por\u00a0el r\u00edo Santa Catarina y conurbada con los municipios\u00a0de San Nicol\u00e1s, Escobedo, Guadalupe, Ju\u00e1rez, Santa\u00a0Catarina, Santiago, San Pedro y Garc\u00eda.<\/p>\n<p>Nuestra existencia es una de tantas en la espacialidad\u00a0de Monterrey, coexistimos con millones de personas\u00a0que habitan la ciudad: infinitas realidades y sus\u00a0historias, que representan la otredad: lo que podr\u00edamos\u00a0haber vivido, mas no sucedido.<\/p>\n<p>No nos toc\u00f3, como a Diego de Montemayor, fundar\u00a0la ciudad el 20 de septiembre de 1596 junto a los\u00a0ojos de agua de Santa Luc\u00eda, despu\u00e9s de los intentos\u00a0del capit\u00e1n Alberto del Canto, en 1577, y de Luis de\u00a0Carvajal y de la Cueva, en 1582; o vivir en comuna en\u00a0un paso a desnivel tamizado por luz del atardecer llena\u00a0de humo de fog\u00f3n; o tener un boom de natalidad y\u00a0cruzar caminando el puente F\u00e9lix U. G\u00f3mez para acudir\u00a0a revisi\u00f3n ginecol\u00f3gica en la Cl\u00ednica 33 del Instituto\u00a0Mexicano del Seguro Social.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo leer la ciudad? \u00bfPor qu\u00e9 los arquitectos necesitamos\u00a0hacer otras lecturas de la ciudad habitada?\u00a0\u00bfQu\u00e9 herramientas nos sensibilizan a ver otras realidades\u00a0urbanas? \u00bfAdem\u00e1s de los mapas, planos y fotograf\u00edas,\u00a0qu\u00e9 otros soportes documentan la ciudad?<\/p>\n<p>En el inicio de 2008, al concluir la primera lectura\u00a0de Estambul, novela escrita por el turco Orhan Pamuk,\u00a0fue en parte lo que nos deton\u00f3 una ambici\u00f3n \u00e9pica en\u00a0relaci\u00f3n con la literatura y la arquitectura: escribir otra\u00a0versi\u00f3n de los hechos, pregunt\u00e1ndonos el sentido del\u00a0lugar y del tiempo, descubrir otra lectura de Monterrey\u00a0para entender, como lo hizo Orhan a partir de la\u00a0literatura, que toda su vida hab\u00eda luchado para desprenderse\u00a0de la melancol\u00eda que le contagia Estambul,\u00a0<em>la ciudad donde vive<\/em>.<\/p>\n<p>Desde luego, la inquietud y exploraci\u00f3n hab\u00eda iniciado\u00a0antes en el acercamiento desde la historia, la teor\u00eda,\u00a0la cr\u00edtica y la valuaci\u00f3n de la arquitectura y el devenir\u00a0urbano que han planteado las investigaciones sobre\u00a0nuestra regi\u00f3n.<\/p>\n<p>La hip\u00f3tesis que formulamos es que la literatura es\u00a0una fuente de informaci\u00f3n alterna del devenir de la\u00a0ciudad, pues documenta realidades a trav\u00e9s de la ficci\u00f3n\u00a0(novela, poes\u00eda, cuento) y la no ficci\u00f3n (cr\u00f3nica,\u00a0ensayo, reportaje). Es una herramienta que permite ampliar\u00a0la visi\u00f3n del arquitecto-urbanista y observar en\u00a0panorama el campo de batalla de los habitantes del\u00a0lugar: reconocer lo que otros han vivido, imaginado o\u00a0so\u00f1ado.<\/p>\n<p>El paisaje natural y el medio ambiente urbano-arquitect\u00f3nico\u00a0construido, descrito en la literatura\u00a0norte\u00f1a, es un Monterrey ficcional, que escritores\u00a0oriundos de la ciudad, y tambi\u00e9n de otras latitudes,\u00a0develan a partir de una geograf\u00eda real que compartimos\u00a0los habitantes de la metr\u00f3poli.<\/p>\n<p>Hay suficiente material para referirnos a Monterrey\u00a0a partir de fases o etapas de la instauraci\u00f3n de la\u00a0modernidad. Antes de ello un preludio, que se caracteriza\u00a0por la ruralidad de la geograf\u00eda que est\u00e1 documentada\u00a0por fray Servando Teresa de Mier y Noriega y\u00a0Guerra en sus Memorias, por el cubano Reinaldo Arenas\u00a0en su novela El mundo alucinante, en la descripci\u00f3n\u00a0de Monterrey de Manuel Payno y por Edmundo\u00a0Derbez Garc\u00eda en su ensayo Sin novedad Monterrey.<\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right;\">\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ARMANDO V. FLORES SALAZAR* CIENCIA UANL \/ A\u00d1O 17, No. 66, MARZO \u2013 ABRIL 2014 Art\u00edculo PDF Uno de los fen\u00f3menos recurrentes en la historia de la\u00a0ciudad de Nuestra Se\u00f1ora de Monterrey es su destrucci\u00f3n\u00a0f\u00edsica o material. 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