{"id":11114,"date":"2021-06-24T10:48:59","date_gmt":"2021-06-24T15:48:59","guid":{"rendered":"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=11114"},"modified":"2021-11-25T15:46:15","modified_gmt":"2021-11-25T21:46:15","slug":"reserva-cognitiva-y-factores-protectores-ante-el-deterioro-cognitivo-en-el-envejecimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/?p=11114","title":{"rendered":"Reserva cognitiva y factores protectores ante el deterioro cognitivo en el envejecimiento"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/740bf5f811111c88.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-11115\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/740bf5f811111c88.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/740bf5f811111c88.jpg 2500w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/740bf5f811111c88-300x150.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/740bf5f811111c88-1024x512.jpg 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/740bf5f811111c88-768x384.jpg 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/740bf5f811111c88-1536x768.jpg 1536w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/740bf5f811111c88-2048x1024.jpg 2048w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/740bf5f811111c88-420x210.jpg 420w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 5\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: right;\">Jorge Dar\u00edo L\u00f3pez S\u00e1nchez*, Dora Elizabeth Granados Ramos*<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 5\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: right;\">CIENCIA UANL \/ AN\u0303O 24, No.108, julio-agosto 2021<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 5\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>En el reporte sobre asuntos econo\u0301micos y sociales de las Naciones Unidas se estimo\u0301 que la poblacio\u0301n mayor de 60 an\u0303os en 2017 era de 962 millones, y se predice que para 2050 este sector de la poblacio\u0301n estara\u0301 compuesto por 2,000 millones de personas (OMS, 2017).<\/p>\n<p>En Me\u0301xico tambie\u0301n esta\u0301 ocurriendo la transicio\u0301n demogra\u0301fica hacia una poblacio\u0301n ma\u0301s envejecida. El Consejo Nacional de Poblacio\u0301n (Conapo) estimo\u0301 que para 2020 la poblacio\u0301n de adultos mayores seri\u0301a de 17 millones; para la de\u0301cada de 2030 esta poblacio\u0301n continuara\u0301 su incremento, alcanzando 20 millones (Gonza\u0301lez, 2015), y para 2050, una cuarta parte de la poblacio\u0301n sera\u0301 de adultos mayores (Jime\u0301nez <em>et al<\/em>., 2015).<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 5\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>El aumento de poblacio\u0301n envejecida provocara\u0301 el surgimiento de nuevas demandas para los sectores poli\u0301ticos, sociales, educativos y de salud. Los enfoques actuales para el cuidado del adulto mayor pueden no ser los necesarios para atender al cambio poblacional, por lo que es indispensable que los profesionistas interesados en el cuidado del adulto mayor fomenten una cultura de prevencio\u0301n; esto es relevante pues gran parte de las condiciones que afectan la salud de este sector son enfermedades de tipo no transmisibles, como la diabetes, los trastornos del estado de a\u0301nimo (depresio\u0301n) y las neurodegenerativas (Rayo\u0301n <em>et al<\/em>., 2015; Quevedo, 2008), por lo anterior, consideramos de suma importancia proporcionar a los profesionales de la\u00a0<span style=\"font-size: 0.95em;\">salud, y a la poblacio\u0301n en general, informacio\u0301n sobre posibles formas de prevenir dichas enfermedades, por lo que el objetivo de este manuscrito fue describir la reserva cognitiva, los factores protectores ante el envejecimiento y brindar pautas para su estimulacio\u0301n.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/cristian-newman-CeZypKDceQc-unsplash-scaled.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-11116\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/cristian-newman-CeZypKDceQc-unsplash-scaled.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"602\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/cristian-newman-CeZypKDceQc-unsplash-scaled.jpg 1702w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/cristian-newman-CeZypKDceQc-unsplash-199x300.jpg 199w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/cristian-newman-CeZypKDceQc-unsplash-681x1024.jpg 681w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/cristian-newman-CeZypKDceQc-unsplash-768x1155.jpg 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/cristian-newman-CeZypKDceQc-unsplash-1021x1536.jpg 1021w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/cristian-newman-CeZypKDceQc-unsplash-1362x2048.jpg 1362w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 6\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Las enfermedades neurodegenerativas afectan el funcionamiento general del sistema nervioso, entre las ma\u0301s comunes se encuentran el Alzheimer, el Parkinson y las demencias. Dichas enfermedades se acompan\u0303an de complicaciones motrices y cognitivas que impactan negativamente la calidad de vida del adulto mayor que las padece. En pai\u0301ses latinoamericanos la prevalencia de la demencia es cercana a 8% de la poblacio\u0301n envejecida, en Me\u0301xico su prevalencia es de 7% y su incidencia es de 27 personas por cada 1,000 al an\u0303o (Gutie\u0301rrez-Robledo y Arrieta-Cruz, 2015). Es importante sen\u0303alar que la prevalencia real de dichos padecimientos puede ser mucho mayor, no obstante, algunos de los pacientes pueden no tener acceso a los servicios de salud que permitan identificarlos y atenderlos.<\/p>\n<p>En particular, las demencias son un si\u0301ndrome progresivo en el que se deteriora la funcio\u0301n cognitiva de la persona que lo padece, en su mayori\u0301a son de inicio sutil y durante el periodo inicial suelen pasarse por alto las complicaciones cognitivas que se presentan debido a que no afectan el funcionamiento diario del adulto mayor y tambie\u0301n porque pueden llegar a considerarse normales en el envejecimiento. Si bien, en el envejecimiento puede darse un\u00a0<span style=\"font-size: 0.95em;\">enlentecimiento general de la velocidad cognitiva de procesamiento, es decir, la rapidez mental para analizar y manipular informacio\u0301n, y afectar otros procesos como la memoria, toda vez que un adulto mayor refiera presentar ma\u0301s olvidos de los que soli\u0301a tener, es recomendable asistir con un especialista para hacer una valoracio\u0301n, puesto que la percepcio\u0301n que el paciente tiene al respecto de su cognicio\u0301n es un factor importante para la deteccio\u0301n temprana de las demencias. Para este caso especi\u0301fico, los profesionistas enfocados en la deteccio\u0301n, mantenimiento y rehabilitacio\u0301n de los problemas cognitivos son los neuropsico\u0301logos (OMS, 2019).<\/span><\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 6\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Con respecto a la dificultad para identificar las disfunciones cognitivas iniciales, existe una condicio\u0301n patolo\u0301gica llamada deterioro cognitivo leve (DCL), cuya prevalencia puede ser cercana a 20% de la poblacio\u0301n adulta mayor. En el DCL se pueden presentar alteraciones en orientacio\u0301n, lenguaje, memoria, juicio y praxias, entre otras tantas, no obstante, dichas alteraciones no suelen ser tan evidentes; au\u0301n asi\u0301, el DCL ha sido considerado como un estado precursor a la aparicio\u0301n de la demencia, por lo que su deteccio\u0301n e intervencio\u0301n oportuna es muy relevante, pues permitira\u0301n aminorar las complicaciones que el adulto mayor pueda presentar posteriormente (Aveleyra, Go\u0301mez y Ostrosky, 2007; Mele\u0301ndez-Moral, Sanz-A\u0301lvarez y Navarro-Pardo, 2012; Cancino y Rehbein, 2016).<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Steve-Buscemi-01.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-11117\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Steve-Buscemi-01.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"364\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Steve-Buscemi-01.jpg 1848w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Steve-Buscemi-01-300x156.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Steve-Buscemi-01-1024x533.jpg 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Steve-Buscemi-01-768x400.jpg 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Steve-Buscemi-01-1536x800.jpg 1536w\" sizes=\"auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 6\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Si bien los servicios de salud han mejorado para brindar atencio\u0301n a estas afecciones, uno de los pilares im<span style=\"font-size: 0.95em;\">portantes para combatir las demencias se encuentra en la prevencio\u0301n y en la bu\u0301squeda de factores que nos protejan ante dichas enfermedades.<\/span><\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 6\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>En este marco, se han investigado diversos mecanismos para explicar y prevenir los cambios que ocurren a nivel cognitivo durante el envejecimiento normal y patolo\u0301gico, existen tres que son de particular importancia para este manuscrito: la plasticidad neuronal, la reserva cerebral y la reserva cognitiva.<\/p>\n<p>La plasticidad neuronal o cerebral es un concepto introducido a la teori\u0301a neurofisiolo\u0301gica por Donald Hebb a finales de la de\u0301cada de 1940, donde se postula que nuestro cerebro tiene la capacidad de modificarse producto de la experiencia o la estimulacio\u0301n. Particularmente, las primeras investigaciones con enriquecimiento ambiental (te\u0301cnica en la que se mejoran las condiciones de cautiverio de animales mediante la inclusio\u0301n de esti\u0301mulos ambientales, generalmente fi\u0301sicos, que favorecen el desarrollo) reportaron modificaciones en el peso cerebral, el grosor de la corteza cerebral y en la estructura dendri\u0301tica neuronal, por lo que se asume que la estimulacio\u0301n continua favorece el desarrollo y mantenimiento de la capacidad fi\u0301sica cerebral (Kolb y Whishaw, 1998). Si bien en el envejecimiento la plasticidad cerebral continu\u0301a sucediendo, se ha descrito que los beneficios que los adultos mayores adquieren por medio de la estimulacio\u0301n cognitiva parecen favorecer u\u0301nicamente al dominio cognitivo estimulado, por lo que no subsanan las dificultades que puedan acontecer cotidianamente,\u00a0<span style=\"font-size: 0.95em;\">de manera que si se desea mejorar la calidad de vida del adulto mayor, deben disen\u0303arse programas de estimulacio\u0301n apropiados a las actividades y contextos individuales (Park y Bischof, 2013).<\/span><\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 7\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Por su parte, el concepto de capacidad de reserva cerebral se desarrolla para describir las caracteri\u0301sticas fi\u0301sicas diferenciales del cerebro de cada individuo, las cuales favorecera\u0301n que ante una lesio\u0301n cerebral, el impacto en su comportamiento y funciones cognitivas sea de menor severidad. Este concepto propone un umbral (<em>threshold<\/em>) que esta\u0301 en funcio\u0301n de condiciones neuroanato\u0301micas como el volumen de materia gris y la densidad sina\u0301ptica o neuronal; una vez sobrepasado dicho umbral por el dan\u0303o que una lesio\u0301n o enfermedad provoque, el paciente comenzara\u0301 a evidenciar la sintomatologi\u0301a ti\u0301pica de su patologi\u0301a. Por lo anterior, se puede inferir que cada persona tiene distinta capacidad de reserva cerebral y por ende distinto umbral de proteccio\u0301n, lo que conlleva a que los si\u0301ntomas de una enfermedad puedan observarse antes (cronolo\u0301gicamente) en aquellas personas con menor reserva cerebral (Monk y Price, 2011; Va\u0301squez <em>et al<\/em>., 2014).<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/pexels-alena-darmel-7322489-scaled.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-11118\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/pexels-alena-darmel-7322489-scaled.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/pexels-alena-darmel-7322489-scaled.jpg 1707w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/pexels-alena-darmel-7322489-200x300.jpg 200w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/pexels-alena-darmel-7322489-683x1024.jpg 683w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/pexels-alena-darmel-7322489-768x1152.jpg 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/pexels-alena-darmel-7322489-1024x1536.jpg 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/pexels-alena-darmel-7322489-1365x2048.jpg 1365w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 7\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>No obstante, el concepto de Reserva Cerebral no permitio\u0301 explicar en su totalidad las diferencias en cuanto a la manifestacio\u0301n de sintomatologi\u0301a cli\u0301nica en los pacientes, por lo que en 2002, Yaakov Stern postulo\u0301 el concepto de reserva cognitiva, el cual complementa al de reserva cerebral. La reserva cognitiva es un factor de neuroproteccio\u0301n\u00a0<span style=\"font-size: 0.95em;\">que previene o retrasa los procesos neurodegenerativos, y brinda a la persona la capacidad para optimizar su desempen\u0303o cognitivo mediante el uso de distintas redes cerebrales, permitie\u0301ndole mitigar el impacto negativo que algunas patologi\u0301as, como el deterioro cognitivo leve y las demencias, pudieran tener en sus procesos cognitivos (Stern, 2002; 2009; Nithianantharajah y Hannan, 2009).<\/span><\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 7\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>A partir de investigaciones en el marco de la reserva cognitiva se propusieron dos modelos teo\u0301ricos para explicarla: el modelo pasivo y el activo; en el pasivo se postula que la cantidad de reserva estara\u0301 en funcio\u0301n del dan\u0303o neurolo\u0301gico que una persona puede soportar antes de evidenciar si\u0301ntomas de su patologi\u0301a, por ejemplo, en los conceptos de umbral y capacidad de reserva cerebral mencionados anteriormente (Stern, 2002). Por otra parte, en el modelo activo, la reserva cognitiva esta\u0301 en funcio\u0301n del procesamiento que una persona realiza al enfrentarse a una tarea cognitivamente demandante.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 7\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Durante el procesamiento cognitivo, la reserva cognitiva podra\u0301 verse reflejada en el uso de estrategias ma\u0301s efectivas para solucionar una tarea; de forma ana\u0301loga, tambie\u0301n favorece la compensacio\u0301n, otro concepto relevante en el estudio de la reserva cognitiva que se refiere al uso de estructuras y redes cerebrales adicionales que en principio no se empleaban para la solucio\u0301n del problema, y que permiten aminorar el de\u0301ficit cognitivo que puede sufrir una persona (Stern, 2002; Di\u0301az-Orueta, Buiza-Bueno y Yanguas-Lezaum, 2010; Rentz <em>et al<\/em>., 2010; Reed, <em>et al<\/em>., 2011;\u00a0<span style=\"font-size: 0.95em;\">Soto-An\u0303ari, Flores-Valdivia y Ferna\u0301ndez-Guinea, 2013; Lenehan <em>et al<\/em>., 2016; Perani <em>et al<\/em>., 2017).<\/span><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/vignesh-moorthy-R4CdUesiZKc-unsplash-1-scaled.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-11119\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/vignesh-moorthy-R4CdUesiZKc-unsplash-1-scaled.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/vignesh-moorthy-R4CdUesiZKc-unsplash-1-scaled.jpg 1707w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/vignesh-moorthy-R4CdUesiZKc-unsplash-1-200x300.jpg 200w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/vignesh-moorthy-R4CdUesiZKc-unsplash-1-683x1024.jpg 683w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/vignesh-moorthy-R4CdUesiZKc-unsplash-1-768x1152.jpg 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/vignesh-moorthy-R4CdUesiZKc-unsplash-1-1024x1536.jpg 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/vignesh-moorthy-R4CdUesiZKc-unsplash-1-1365x2048.jpg 1365w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 7\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>De esta forma, la reserva cognitiva resulta de la capacidad individual de optimizar el desempen\u0303o cognitivo a trave\u0301s del reclutamiento de redes cerebrales adicionales que promuevan el uso de estrategias cognitivas alternativas. Segu\u0301n Stern (2002), si una persona utiliza una red cerebral ma\u0301s eficiente y es capaz de hacer uso de estrategias cognitivas alternativas en respuesta al aumento de las demandas ambientales o biolo\u0301gicas, presentara\u0301 una mayor reserva cognitiva, misma que atenuara\u0301 los si\u0301ntomas de una patologi\u0301a cerebral o incluso de aquellos propios del envejecimiento normal (Va\u0301squez<em> et al<\/em>., 2014). Por lo que la reserva cognitiva, adema\u0301s de proteger a la persona ante una condicio\u0301n patolo\u0301gica, tambie\u0301n enlentece el proceso de disminucio\u0301n del desempen\u0303o cognitivo que ocurre al llegar a edades avanzadas (Nithianantharajah y Hannan, 2009).<\/p>\n<p>Bajo esta premisa, se sabe que el desarrollo cerebral esta\u0301 influenciado por la actividad mental que realizamos, el ejercicio fi\u0301sico, la estimulacio\u0301n sensorial y las interacciones sociales. Por lo tanto, un ambiente enriquecido y un contexto altamente estimulante tendra\u0301 efectos positivos sobre la cognicio\u0301n; favoreciendo a corto plazo la adquisicio\u0301n de habilidades cognitivas y, a largo plazo, la reserva cognitiva (Va\u0301squez <em>et al<\/em>., 2014). A estas actividades estimulantes se les ha denominado variables proximales o proxies de reserva cognitiva, pues son caracteri\u0301sticas que se asocian positivamente con e\u0301sta y\u00a0<span style=\"font-size: 0.95em;\">permiten medirla de forma indirecta; entre ellas se encuentra el nivel educativo, el coeficiente intelectual, la complejidad de las actividades laborales desempen\u0303adas a lo largo de la vida, la participacio\u0301n en actividades cognitivamente estimulantes, la actividad fi\u0301sica y algunas actividades de ocio (Reed <em>et al<\/em>., 2011; Lojo-Seoane, Facal y Juncos-Rabada\u0301n, 2012; Stern, 2016; Franzmeier <em>et al<\/em>., 2017).<\/span><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/vlad-sargu-ItphH2lGzuI-unsplash-scaled.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-11120\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/vlad-sargu-ItphH2lGzuI-unsplash-scaled.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/vlad-sargu-ItphH2lGzuI-unsplash-scaled.jpg 2560w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/vlad-sargu-ItphH2lGzuI-unsplash-300x200.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/vlad-sargu-ItphH2lGzuI-unsplash-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/vlad-sargu-ItphH2lGzuI-unsplash-768x512.jpg 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/vlad-sargu-ItphH2lGzuI-unsplash-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/vlad-sargu-ItphH2lGzuI-unsplash-2048x1365.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 8\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Una de las variables con ma\u0301s relevancia en el estudio de la reserva cognitiva es la escolaridad o educacio\u0301n (Manly <em>et al<\/em>., 2004; Soto-An\u0303ari, Flores-Valdivia y Ferna\u0301ndez-Guinea, 2013); se ha reportado que las personas con mayor nivel educativo tienen mejor desempen\u0303o en pruebas neuropsicolo\u0301gicas, incluso tras padecer alguna patologi\u0301a cerebral (Bennett <em>et al<\/em>., 2003; Dufouil, Alpe\u0301rovitch y Tzourio, 2003; Vance y Crowe, 2006). Aunado a las variables mencionadas, los an\u0303os de estudio tambie\u0301n se relacionan positivamente con los indicadores de reserva cognitiva, sin embargo, hay autores que sugieren que dicha relacio\u0301n puede deberse a un efecto colateral dado que, cuando se tienen niveles ma\u0301s elevados de escolaridad tambie\u0301n se favorecen otras condiciones de vida, por ejemplo, el nivel socioecono\u0301mico, el acceso a mejores servicios de salud y a condiciones socioculturales estimulantes (Di\u0301az-Orueta, Buiza-Bueno y Yanguas-Lezaum, 2010; Reed <em>et al<\/em>., 2011).<\/p>\n<p>Por otra parte, la complejidad asociada al tipo de trabajo desempen\u0303ado a lo largo de la vida favorece la reserva cognitiva, dicha complejidad se relaciona con el esfuerzo cognitivo que se realiza durante la actividad\u00a0<span style=\"font-size: 0.95em;\">laboral, sin embargo, los trabajos complicados tambie\u0301n pueden llevar a que la persona se enfrente constantemente a condiciones estresantes, impactando de forma negativa su cognicio\u0301n, debido a que pueden derivar en complicaciones atencionales, de memoria o de aprendizaje (Festini, McDonough y Park, 2016).<\/span><\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 8\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>La relacio\u0301n de la complejidad de la ocupacio\u0301n con el funcionamiento cognitivo se sustenta en las teori\u0301as del aprendizaje y del impacto que e\u0301ste tiene en el sistema nervioso. Se postula que la ocupacio\u0301n implica que las personas se encuentren en constante estimulacio\u0301n debido a la exposicio\u0301n que tienen a la informacio\u0301n y a las actividades diversas, lo que requiere la habilidad para aprender constantemente y la capacidad para modificar sus esquemas de accio\u0301n, de forma que puedan resolver de manera ma\u0301s eficaz sus tareas, lo que se veri\u0301a posteriormente reflejado a nivel anato\u0301mico o funcional en la creacio\u0301n o especializacio\u0301n de redes neuronales ma\u0301s eficientes, contribuyendo asi\u0301 a la reserva cognitiva (Festini, McDonough y Park, 2016).<\/p>\n<p>A su vez, se ha comparado el taman\u0303o de efecto que tienen las actividades cognitivas y la educacio\u0301n como precursores de la reserva cognitiva, y se ha encontrado que los efectos de la educacio\u0301n son menores; por lo tanto, se puede considerar que si bien la educacio\u0301n formal impulsa dichos procesos en edades tempranas, cuando e\u0301sta termina, es en el trabajo y en las actividades de ocio donde se ejercitara\u0301n los procesos cognitivos que favorecen la reserva cognitiva (Reed <em>et al<\/em>., 2011).<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/pexels-edu-carvalho-2050993-scaled.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-11121\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/pexels-edu-carvalho-2050993-scaled.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/pexels-edu-carvalho-2050993-scaled.jpg 1707w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/pexels-edu-carvalho-2050993-200x300.jpg 200w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/pexels-edu-carvalho-2050993-683x1024.jpg 683w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/pexels-edu-carvalho-2050993-768x1152.jpg 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/pexels-edu-carvalho-2050993-1024x1536.jpg 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/pexels-edu-carvalho-2050993-1365x2048.jpg 1365w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 8\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Otro factor de proteccio\u0301n ante el deterioro cognitivo es el ha\u0301bito de la lectura frecuente, siempre que se haya practicado durante ma\u0301s de cinco an\u0303os y se combine con la educacio\u0301n formal (Esteve y Collado, 2013); el bilingu\u0308ismo tambie\u0301n contribuye a la reserva cognitiva, debido a que comunicarse continuamente en ma\u0301s de un idioma requiere control cognitivo constante para disminuir la interferencia entre idiomas al hablar. Lo anterior impacta positivamente en el desarrollo y el mantenimiento adecuado de las a\u0301reas corticales prefrontales, responsables del control cognitivo (Perani <em>et al<\/em>., 2017).<\/p>\n<p>En lo concerniente a las actividades de ocio realizadas a lo largo de la vida, se sabe que pueden reducir hasta en 50% la incidencia de demencia en una poblacio\u0301n, siempre que tengan cierta complejidad e impliquen esfuerzo cognitivo, como los juegos de mesa, tocar algu\u0301n instrumento, escribir, escuchar mu\u0301sica o pintar (Valenzuela y Sachdev, 2007; Lojo-Seoane, Facal y Juncos-Rabada\u0301n, 2012). Por lo anterior, se han descrito asociaciones entre las actividades de ocio y la cognicio\u0301n, encontrando que despue\u0301s de controlar estadi\u0301sticamente variables como sexo, educacio\u0301n e inteligencia, las actividades de ocio siguen relaciona\u0301ndose positivamente con la ejecucio\u0301n en tareas de memoria (Vance y Crowe, 2006).<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 9\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<div class=\"page\" title=\"Page 8\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Las actividades de ocio influyen positivamente en la reserva cognitiva debido a que mediante la estimulacio\u0301n y el ejercicio cognitivo constante se mantiene la eficiencia de las redes neuronales empleadas durante la ejecucio\u0301n de dichas acti<span style=\"font-size: 0.95em;\">vidades, de forma que el ocio es un\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 0.95em;\">a\u0301rea de oportunidad que permite\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 0.95em;\">el mantenimiento cognitivo (Lo<\/span><span style=\"font-size: 0.95em;\">jo-Seoane, Facal y Juncos-Rabada\u0301n,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 0.95em;\">2012). Adema\u0301s, existe evidencia sufi<\/span><span style=\"font-size: 0.95em;\">ciente para considerar que la partici<\/span><span style=\"font-size: 0.95em;\">pacio\u0301n en actividades que estimulan la cognicio\u0301n impacta positivamente incluso en edades avanzadas (Vance y Crowe, 2006).<\/span><\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 9\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>La actividad fi\u0301sica tambie\u0301n es un factor altamente influyente en la neuroproteccio\u0301n, siempre que se realice con regularidad. Existen reportes de beneficios cognitivos tanto para actividades fi\u0301sicas incidentales, que son aque\u0301llas que se realizan durante las tareas diarias, como para la actividad fi\u0301sica estructurada o el ejercicio; en general, se postula que el ejercicio cardiorrespiratorio es el de mayor impacto positivo en la cognicio\u0301n, se ha asociado a la mejori\u0301a en procesos atencionales, velocidad de procesamiento, funcio\u0301n ejecutiva y memoria, sin embargo, este efecto positivo puede ser indirecto dado que el ejercicio fi\u0301sico mejora las condiciones generales de salud como la circulacio\u0301n sangui\u0301nea, la calidad y duracio\u0301n del suen\u0303o, disminuye el estre\u0301s y la probabilidad de padecer algunas enfermedades cro\u0301nicas (Bherer, Erickson y Liu-Ambrose, 2013).<\/p>\n<div id=\"attachment_11122\" style=\"width: 510px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Tabla_1.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-11122\" class=\"wp-image-11122\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Tabla_1.png\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"626\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Tabla_1.png 725w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Tabla_1-240x300.png 240w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-11122\" class=\"wp-caption-text\">Tabla I. Actividades sociales, cognitivas, de salud y de ocio que favorecen la neuroprotecci\u00f3n en el envejecimiento.<\/p><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 9\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>En conclusio\u0301n, se cumplio\u0301 el objetivo, con la revisio\u0301n, de describir la reserva cognitiva, los factores protectores ante el envejecimiento y brindar pautas para su estimulacio\u0301n, pues se explico\u0301 el origen del concepto de reserva cognitiva, asi\u0301 como la relevancia de factores protectores como la pra\u0301ctica constante de actividades cognitivamente estimulantes\u00a0<span style=\"font-size: 0.95em;\">entre las que se encuentran: la lectura, el aprendizaje de nuevas habilidades o idiomas, los juegos de mesa, resolver crucigramas, sopas de letras, sudokus y ejercicios de matema\u0301ticas; la escritura, la interaccio\u0301n social como las reuniones con familiares y las llamadas telefo\u0301nicas, la actividad fi\u0301sica estructurada como el ejercicio de algu\u0301n deporte o la no estructurada como el mantenimiento del hogar y las caminatas, entre otras, favorecen el desarrollo de la reserva cognitiva, permitiendo que se enfrente el impacto negativo en la cognicio\u0301n ante condiciones adversas como las enfermedades o los accidentes.<\/span><\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 9\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Al mismo tiempo, los profesionales de la salud deben estar en constante capacitacio\u0301n para atender las demandas de una futura poblacio\u0301n envejecida y favorecer una cultura de prevencio\u0301n por medio de modificaciones en el estilo de vida de los adultos mayores. Cabe sen\u0303alar que si bien los periodos previos al envejecimiento son los ma\u0301s adecuados para desarrollar la reserva cognitiva, esto no implica que un cerebro envejecido no obtenga grandes beneficios neuroprotectores al realizar las actividades descritas. Por lo anterior, es necesario incluir en nuestra rutina diaria actividad fi\u0301sica, ha\u0301bitos lectores y actividades de ocio que sean cognitivamente demandantes, lo que permitira\u0301 a nuestro cerebro mantenerse estimulado y que, cuando se enfrente a una dificultad, sea capaz de utilizar redes y estrategias cognitivas adicionales que le permitan mitigar los de\u0301ficits cognitivos adquiridos o aquellos que pueden presentarse en el envejecimiento normal.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/la-justicia-australiana-permite-el-acceso-a-cartas-secretas-de-reina-isabel-ii.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-11123\" src=\"http:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/la-justicia-australiana-permite-el-acceso-a-cartas-secretas-de-reina-isabel-ii.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"338\" srcset=\"https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/la-justicia-australiana-permite-el-acceso-a-cartas-secretas-de-reina-isabel-ii.jpg 1920w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/la-justicia-australiana-permite-el-acceso-a-cartas-secretas-de-reina-isabel-ii-300x169.jpg 300w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/la-justicia-australiana-permite-el-acceso-a-cartas-secretas-de-reina-isabel-ii-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/la-justicia-australiana-permite-el-acceso-a-cartas-secretas-de-reina-isabel-ii-768x432.jpg 768w, https:\/\/cienciauanl.uanl.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/la-justicia-australiana-permite-el-acceso-a-cartas-secretas-de-reina-isabel-ii-1536x864.jpg 1536w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 9\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Una de las limitaciones de la estimulacio\u0301n cognitiva en el envejecimiento es la complicacio\u0301n que las personas pueden tener para poder generalizar los beneficios que se obtienen durante un programa preestablecido de estimulacio\u0301n cognitiva en su vida diaria, por lo que, para atender esta complicacio\u0301n, se sugiere disen\u0303ar programas individualizados considerando las actividades cotidianas de las personas, de manera que se estimulen los procesos cognitivos para la ejecucio\u0301n de tareas cotidianas. A manera de ejemplo, un programa predisen\u0303ado de estimulacio\u0301n de memoria podri\u0301a requerir el entrenamiento en tareas de memoria de trabajo (memorizar y reorganizar nu\u0301meros o listas de palabras), sin embargo, esta tarea puede parecer aislada del contexto del adulto mayor, por lo que una modificacio\u0301n podri\u0301a ser memorizar y seguir pasos para realizar actividades cotidianas como preparar alimentos, utilizar electrodome\u0301sticos, hacer uso de medios digitales para comunicarse o continuar con alguna actividad acade\u0301mica, por ejemplo, actividades cienti\u0301ficas, literarias o docentes. De esta forma, se estari\u0301a estimulando la memoria de trabajo en un contexto especi\u0301fico que mejorari\u0301a la calidad de vida del adulto mayor.<\/p>\n<p>Por otra parte, no se han reportado inconvenientes en realizar actividades cognitivamente estimulantes a lo largo de la vida ni alteraciones negativas producto de un programa de estimulacio\u0301n cognitiva en el envejecimiento, por lo que no parece haber controversias teo\u0301ricas en este sentido, no obstante, si\u0301 existen incongruencias acerca de que\u0301 variable de\u00a0<span style=\"font-size: 0.95em;\">las descritas anteriormente es la ma\u0301s bene\u0301fica para la neuroproteccio\u0301n, si bien algunos autores consideran que la educacio\u0301n formal parece ser la que ma\u0301s beneficios tiene, no descartan que la participacio\u0301n constante en otras actividades cognitivas tengan un impacto positivo en la neuroproteccio\u0301n, por lo que una combinacio\u0301n entre la educacio\u0301n formal y la inclusio\u0301n cotidiana de actividades complejas y cognitivamente demandantes a lo largo de la vida parece ser la vi\u0301a ma\u0301s efectiva para protegerse del deterioro cognitivo normal o patolo\u0301gico en el envejecimiento.<\/span><\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 5\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">* Universidad Veracruzana, Xalapa-Me\u0301xico.<br \/>\nContacto: jorgelopez02@uv.mx<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 10\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<h4><\/h4>\n<h4>REFERENCIAS<\/h4>\n<div class=\"page\" title=\"Page 10\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Aveleyra, E., Go\u0301mez, M., y Ostrosky, F. (2007). Cambios neurofisiolo\u0301gicos, cognoscitivos y neuroendo\u0301crinos durante el envejecimiento. En M., Guevara., M., <em>et al<\/em>. (eds.).\u00a0<em>Aproximaciones al estudio de la funcionalidad cerebral y del comportamiento<\/em> (pp. 251-286). Universidad de Guadalajara. Me\u0301xico: Zapopan.<br \/>\n<span style=\"font-size: 0.9em;\">Bennett, D., Wilson, R., Schneider, J., <\/span><em style=\"font-size: 0.9em;\">et al<\/em><span style=\"font-size: 0.9em;\">. (2003). Education modifies the relation of AD pathology to level of cognitive function in older persons. <\/span><em style=\"font-size: 0.9em;\">Neurology<\/em><span style=\"font-size: 0.9em;\">. 60: 1909-1915. https:\/\/doi.org\/10.1212\/01. WNL.0000069923.64550.9F<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 0.9em;\">Bherer, L., Erickson, K., y Liu-Ambrose, T. (2013). A Review of the Effects of Physycal Activity and Exercise on Cognitive and Brain Functions in Older Adults. <\/span><em style=\"font-size: 0.9em;\">Journal of Aging Research<\/em><span style=\"font-size: 0.9em;\">. 2013(1):1-8. https:\/\/doi.org\/10.1155\/2013\/657508<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 0.9em;\">Cancino, M., y Rehbein, L. (2016). Factores de riesgo y precursores del deterioro cognitivo leve (DCL): una\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 0.95em;\">mirada sino\u0301ptica. <em>Terapia Psicolo\u0301gica<\/em>. 34(3):183-189.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 0.9em;\">Di\u0301az-Orueta, U., Buiza-Bueno, C., y Yanguas-Lezaum, J. (2010). <\/span><em style=\"font-size: 0.9em;\">Reserva cognitiva: evidencias, limitaciones y li\u0301neas de investigacio\u0301n futura. Revista Espan\u0303ola de Geriatri\u0301a y Gerontologi\u0301a,<\/em><span style=\"font-size: 0.9em;\"> 45 (3), 150-155. https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.regg.2009.12.007<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 0.9em;\">Dufouil, C., Alpe\u0301rovitch, A., y Tzourio, C. (2003). Influence of education on the relationship between white matter lesions and cognition. <\/span><em style=\"font-size: 0.9em;\">Neurology<\/em><span style=\"font-size: 0.9em;\">, 60:831836.http:\/\/dx.doi.org\/10.1212\/01. WNL.0000049456.33231.96<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 0.9em;\">Esteve, M., y Collado, A. (2013). El ha\u0301bito de la lectura como factor protector de deterioro cognitivo. <\/span><em style=\"font-size: 0.9em;\">Gac Sanit<\/em><span style=\"font-size: 0.9em;\">. 27(1):68-71. https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.gaceta.2012.04.016<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 0.9em;\">Festini, S., McDonough, I., y Park, D. (2016). The Busier the Better:<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 0.9em;\">Greater Busyness Is Associated with Better Cognition. <\/span><em style=\"font-size: 0.9em;\">Frontiers in Aging Neuroscience<\/em><span style=\"font-size: 0.9em;\">. 8(98):1-10. https:\/\/doi.org\/10.3389\/fnagi.2016.00098<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 0.9em;\">Franzmeier, N., Araque, M., Taylor, A., <\/span><em style=\"font-size: 0.9em;\">et al<\/em><span style=\"font-size: 0.9em;\">. (2017). Resting-state global functional connectivity as a biomarker of cognitive reserve in mild cognitive impairment. <\/span><em style=\"font-size: 0.9em;\">Brain Imaging and Behavior<\/em><span style=\"font-size: 0.9em;\">. 11(2):368-382. https:\/\/doi.org\/10.1007\/s11682-016-9599-1<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 0.9em;\">Gonza\u0301lez, J., y Gonza\u0301lez, A. (2015). 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