RECUBRIMIENTO SIN TOXICIDAD PARA REPELER EL AGUA

Share This
Etiquetas

CIENCIA UANL / AÑO 22, No.96 julio-agosto 2019

Alguna vez trabajé para un taller de salas donde se ponía una especie de teflón a los sillones para que no se mojaran y se ensuciaran menos, pero siempre que lo aplicábamos nos dolía la cabeza y nos aparecían pequeñas ronchas en las manos, además de que olía bastante mal durante un par de días. De hecho, en los últimos años se ha comprobado que las sustancias con las que se elaboran bastantes recubrimientos convencionales para repeler el agua tienden a permanecer en el medio ambiente y pueden acumularse en nuestros cuerpos, de modo que es probable que sean retiradas gradualmente del mercado por razones de seguridad. Eso implica que van a necesitarse sustancias nuevas lo bastante seguras que sean capaces de reemplazar a las descartadas.

Al respecto, el equipo de Dan Soto, Kripa Varanasi y Karen Gleason, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Cambridge, Estados Unidos, ha concebido una solución prometedora: un recubrimiento sin efectos tóxicos que no sólo añade capacidad hidrorrepelente a los tejidos naturales como el algodón y la seda, sino que también es más efectivo que los recubrimientos existentes.

Usando un nuevo proceso de recubrimiento, que no requiere temperaturas altas, se obtiene una capa uniforme y delgada que sigue los contornos de las fibras y que no lleva a obturación alguna de los poros, eliminando así la necesidad de una segunda etapa de procesado para reabrirlos. Después, se puede añadir un paso adicional como proceso opcional para incrementar aún más la capacidad de repeler el agua.

El proceso funciona en muchos tipos diferentes de tejidos además de los citados, incluyendo, por ejemplo, nilón y lino, e incluso en materiales que no son tejidos textiles, como el papel, lo que abre un camino hacia toda una nueva gama de potenciales aplicaciones.

Los tejidos recubiertos del equipo de Soto, Varanasi y Gleason ya han sido sometidos a un montón de pruebas en el laboratorio, incluyendo un ensayo estándar de lluvia utilizado por la industria. Los materiales han sido bombardeados no sólo con agua, también con varios otros líquidos, incluyendo café, kétchup, hidróxido de sodio y varios ácidos y bases, y los han repelidos bien a todos. Los materiales recubiertos también han sido sometidos a repetidos lavados sin que se haya detectado la degradación del recubrimiento, y también han pasado pruebas de abrasión, sin que estos hayan sufrido daños tras 10,000 repeticiones (fuente: Amazings/NCYT).